{"id":35068,"date":"2022-06-03T22:00:00","date_gmt":"2022-06-03T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-06-03T22:00:00","modified_gmt":"2022-06-03T22:00:00","slug":"el-bautizo-campestre-dias-2-y-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-bautizo-campestre-dias-2-y-3\/","title":{"rendered":"El bautizo campestre: D\u00edas 2 y 3"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"35068\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El primer d&iacute;a hab&iacute;a sido incre&iacute;ble y revelador y la noche espectacular. Hab&iacute;amos follado como animales y esto, reci&eacute;n comenzaba&hellip; Ahora, ten&iacute;amos en frente un nuevo d&iacute;a, lleno de nuevas experiencias que, tanto Andrea como yo, est&aacute;bamos dispuestos a vivir.<\/p>\n<p>I<\/p>\n<p>Despertamos pasadas las cuatro de la tarde. En la pieza solo est&aacute;bamos Andrea y yo. Le bes&eacute; la frente antes de levantarme.<\/p>\n<p>Andrea: para d&oacute;nde vas?<\/p>\n<p>Yo: al ba&ntilde;o. Quieres algo?<\/p>\n<p>Andrea: no. Esp&eacute;rame, tambi&eacute;n quiero ir.<\/p>\n<p>En el ba&ntilde;o decidimos que yo ir&iacute;a por algo para comer y tomar para quedarnos el resto del d&iacute;a descansando. Al volver, comimos y tras follar un rato, volvimos a dormir. Despert&eacute; en medio de la noche. Andrea dorm&iacute;a profundamente.<\/p>\n<p>Las camas de Enrique y Mario estaban vac&iacute;as. Con cuidado sal&iacute; de la cama. Me estiraba cuando desde lejos siento las risas de mis amigos. Me pongo un short y salgo a su encuentro. No quer&iacute;a despertar a Andrea.<\/p>\n<p>Yo: -con el dedo &iacute;ndice en los labios- shuuu!!! Andre duerme.<\/p>\n<p>Enrique: disc&uacute;lpanos hermano. No lo sab&iacute;amos.<\/p>\n<p>Mario: oye hermano, quiero decirte que lo que pas&oacute; anoche no saldr&aacute; de nosotros tres&hellip; Ya lo hablamos el huaso y yo y solo quer&iacute;a dec&iacute;rtelo.<\/p>\n<p>Yo: no esperaba menos de ustedes. Pero gracias de todos modos. Ahora traten de no despertarla que ma&ntilde;ana nos levantaremos temprano par a ir a la laguna&hellip; se animan?<\/p>\n<p>Mario: si me despierto&hellip; voy.<\/p>\n<p>Enrique: no lo s&eacute;&hellip;<\/p>\n<p>Yo: en fin, nos vemos ma&ntilde;ana. Buenas noches, hermanos.<\/p>\n<p>Los dos: buenas, bro.<\/p>\n<p>Volv&iacute; a la cama. Andrea no se hab&iacute;a movido. Levant&eacute; las tapas, la mir&eacute;. Me caus&oacute; ternura por lo que acurruc&aacute;ndome detr&aacute;s, le bes&eacute; suavemente la frente y volv&iacute; a dormir. El segundo d&iacute;a hab&iacute;a pasado.<\/p>\n<p>II<\/p>\n<p>El sol reci&eacute;n saludaba cuando llegaron Juan y su esposa, Rosa, en una vieja camioneta Chevrolet C10 de una cabina, a buscarnos para ir a la laguna. Ni Enrique ni Mario se animaron por lo temprano, por lo que, en la camioneta de Juan nos fuimos su esposa, Andrea, dos primos de Rosa (Pedro y Segundo de 18 a&ntilde;os) y yo.<\/p>\n<p>El cielo estaba despejado lo que promet&iacute;a un d&iacute;a claro y c&aacute;lido. Al llegar descargamos de inmediato. Una parrilla, varios trozos grandes de madera seca, dos bolsas de carb&oacute;n; dos juegos con tres caballetes cada uno que sosten&iacute;an dos tablones rectangulares de 150 cm x 300 cm cada uno, varias bancas pl&aacute;sticas; dos toldos de 3&#215;3 y tres grandes coolers. Uno con comida y los otros dos con cervezas, bebidas y, por supuesto, agua ardiente.<\/p>\n<p>A mediod&iacute;a ya nos hab&iacute;amos tomado entre los tres adultos una botella y media de agua ardiente. Las risas y las bromas iban y ven&iacute;an. Los chicos, Juan y yo nos hab&iacute;amos ba&ntilde;ado en la playa donde ten&iacute;amos el campamento y tambi&eacute;n en la que estaba al otro lado de una peque&ntilde;a colina con el fin de tirarnos piqueros desde las rocas. El mayor no sab&iacute;a nadar por lo que entre juegos esa ma&ntilde;ana aprendi&oacute;. Est&aacute;bamos Andrea, Rosa, Juan y yo alrededor de la parrilla conversando cuando se acercaron los dos chicos.<\/p>\n<p>Segundo quer&iacute;a aprender a tirarse desde las rocas y Pedro que le siguiera ense&ntilde;ando a nadar. Mir&eacute; a Andrea que, entretenida, manten&iacute;a la conversaci&oacute;n con Juan y Rosa y, tras avisarle, part&iacute; con ellos. Menos de 5 minutos despu&eacute;s, tras una saliente, disfrut&aacute;bamos lanz&aacute;ndonos al agua. Ni diez minutos hab&iacute;an pasado cuando apareci&oacute; Rosa.<\/p>\n<p>Rosa: cauros los s&aacute;ndwich est&aacute;n listos. Vayan&hellip; -Dirigi&eacute;ndose a mi- Oiga, primo, le puedo pedir un favor, pero no se lo cuente a naiden, si po&hellip; tamo??<\/p>\n<p>Yo: dale, prima. Cu&eacute;nteme.<\/p>\n<p>Rosa: no s&eacute; nadar&hellip; me ense&ntilde;ar&iacute;a?<\/p>\n<p>Yo: claro&hellip; cu&aacute;ndo?<\/p>\n<p>Rosa: ahorita&hellip; pue&rsquo;e?<\/p>\n<p>Yo: si, pero t&uacute; est&aacute;s con ropa&hellip;<\/p>\n<p>Rosa: pue&rsquo;e o no pue&rsquo;e?<\/p>\n<p>Yo: si. Puedo.<\/p>\n<p>Rosa comenz&oacute; a sacarse la ropa. Debajo de su atuendo holgado y sin forma llevaba un traje de ba&ntilde;o de una sola pieza color negro que contrastaba con su blanqu&iacute;sima piel. Trigue&ntilde;a con 38 a&ntilde;os en el cuerpo, de salvaje y abundante negro pelo rizado largo hasta la cintura, de 1.67 m, delgada, estrecha de caderas, pero con dos tetas de campeonato. El hecho de tener un culo peque&ntilde;o era obviado por sus atractivas facciones que inclu&iacute;an un bello par de verdes ojos.<\/p>\n<p>El agua nos lam&iacute;a el cuerpo. Rosa de pronto me dijo que quer&iacute;a orinar y sali&oacute; a ocultarse tras unos matorrales. Me pareci&oacute; raro que no lo hiciera en el agua, pero no le di mayor importancia.<\/p>\n<p>Me sumerg&iacute;a sucesivamente hasta que debajo del agua, de reojo, not&eacute; la silueta de una persona. Al salir y abrir los ojos vi a Rosa desnuda con el agua hasta la cintura. Con un adem&aacute;n se&ntilde;al&oacute; que me acercara.<\/p>\n<p>Al estar juntos, pero sin llegar a tocarnos a&uacute;n, por unos segundos nos miramos, inm&oacute;viles. Entonces, ella, posando su palma en mi dorso, acerc&oacute; su boca a la m&iacute;a hasta fundirnos en un largo y apasionado beso.<\/p>\n<p>Rosa: el Juan es un bruto&hellip; puedes no serlo t&uacute;.<\/p>\n<p>Yo: si. Si eso deseas, si puedo.<\/p>\n<p>Volvimos a besarnos, pero esta vez ambos con nuestras manos recorrimos el cuerpo del otro. Entonces, tiernamente, le di la vuelta dej&aacute;ndola de espaldas a m&iacute;. Le puse mi corneta ya dura en medio de sus nalgas y comenc&eacute; un sube y baja lento, muy lento.<\/p>\n<p>Mis manos estaban ocupadas con sus duras tetas. Los pezones estaban a punto de estallar. Rosados, puntiagudos, rodeados por una aureola generosa pintada del mismo color. En tanto, con mi boca, besaba detr&aacute;s de sus orejas, en su nuca, en su cuello, hombros.<\/p>\n<p>Dej&eacute; una de sus pechugas para centrarme en su cl&iacute;toris. Comenc&eacute; lentamente con c&iacute;rculos conc&eacute;ntricos cada vez m&aacute;s cerrados. Casi roz&aacute;ndole la h&uacute;meda piel, bajaba hasta la entrada de su vagina ya completamente lubricada gracias a sus propios fluidos.<\/p>\n<p>Rosa, en un reflejo, abri&oacute; ligeramente m&aacute;s las piernas en un intento de aumentar sus sensaciones. Sus gemidos comenzaron a impregnar la atm&oacute;sfera hasta ese momento llena solo con los cantos de las aves.<\/p>\n<p>El primer orgasmo le hizo emitir un ronco gemido, al tiempo que su cuerpo se contra&iacute;a en espasmos regulares. Dio la vuelta y, apoyando su cabeza en mi hombro, me abraz&oacute;. La tom&eacute; en andas para llegar hasta la playa. A unos tres metros de la orilla hab&iacute;a un prado debajo de un sauce grande, nudoso y viejo.<\/p>\n<p>La dej&eacute; estirada sobre la corta vegetaci&oacute;n. Abri&oacute; sus piernas y brazos en una invitaci&oacute;n imposible de negar. Mi polla estaba a mil. Qued&eacute; sobre ella con la punta de la corneta jugando en la entrada de su anhelante y h&uacute;medo co&ntilde;o.<\/p>\n<p>Respir&aacute;ndole en la oreja y, pas&aacute;ndole la lengua por ella y todo alrededor, comenc&eacute; lenta, tierna, consideradamente a penetrarla. Ten&iacute;a solo el glande dentro y al tiempo que lo sacaba y met&iacute;a, besaba, alternativamente, sus tetas con pasi&oacute;n.<\/p>\n<p>Con cada metida, llegaba un poco m&aacute;s profundo. Cuando toqu&eacute; fondo dej&eacute; mi polla unos segundos ah&iacute;. Ten&iacute;a toda su pechuga izquierda en mi boca y sus gemidos mudaron a audibles quejidos. Entonces, empez&oacute; el mete y saca, lento, pero regular. As&iacute; estuvimos por unos minutos hasta que a su petici&oacute;n aument&eacute; el ritmo.<\/p>\n<p>Rosa: ay, primo&hellip; h&aacute;gale as&iacute;, pero m&aacute;s rapidito por favor. Ahhh&hellip; as&iacute;&hellip; ahhh&hellip; Por la cresta, me estoy orinando, pueh&hellip; ahhh. Que ricooooo.<\/p>\n<p>Su eyaculaci&oacute;n me volvi&oacute; loco y aument&eacute; el ritmo a&uacute;n m&aacute;s hasta acabar dentro de su co&ntilde;o. Luego de unos segundos intent&eacute; salirme de encima de ella, pero no me lo permiti&oacute;. &ndash;Me gusta sentir tu peso-, me dijo. Luego, de unos minutos, nos ba&ntilde;amos e iniciamos el camino de vuelta, pues ya ten&iacute;amos mucha hambre.<\/p>\n<p>II<\/p>\n<p>En el trayecto de vuelta nos vinimos bromeando y d&aacute;ndonos cari&ntilde;osos agarrones. Varias veces nos detuvimos a besarnos y tocarnos. Desde la cima de la colina se ten&iacute;a una gran vista del campamento ubicado a unos 100 metros de ah&iacute;.<\/p>\n<p>Desde donde est&aacute;bamos con Rosa vimos a Andrea, sobre una de las mesas, desnuda con los brazos extendidos sobre su cabeza y las piernas totalmente abiertas con Juan en medio, lami&eacute;ndole el co&ntilde;o al tiempo que cada uno de los chicos hac&iacute;a lo propio con sus tetas.<\/p>\n<p>La escena me hab&iacute;a dejado imp&aacute;vido. Una cosa era compartir a la mina, pero otra era que follara a diestra y siniestra con quien se le pusiera por delante. Hab&iacute;a que poner l&iacute;mites o esto terminar&iacute;a mal. En eso pensaba cuando, Rosa interrumpi&oacute;.<\/p>\n<p>Rosa: Te molesta, primo, que la prima se divierta con los chicos y Juan?<\/p>\n<p>Yo: eh, no. Claro que no&hellip; vamos.<\/p>\n<p>Rosa: deja que follen tranquilos&hellip; ven. Te la voy a chupar mientras miramos. All&aacute; me hiciste gozar como naiden, as&iacute; que ahora me toca a m&iacute;. Ven te dicen. Si, de all&aacute; tambi&eacute;n se ve.<\/p>\n<p>Caminamos unos 10 metros hasta la sombra de un conjunto de sauces. Tom&eacute; asiento en unas rocas. Rosa, despoj&aacute;ndose del traje de ba&ntilde;o, se agach&oacute; entre mis piernas, sac&oacute; la verga del traje de ba&ntilde;o y comenz&oacute; a chuparla como si fuera un helado.<\/p>\n<p>Entre tanto Rosa me mamaba la corneta, abajo Juan ya estaba foll&aacute;ndose a Andrea con todo. Ella, a su vez, chupaba la verga a los dos chicos, alternativamente, mientras &eacute;stos le estrujaban sus hermosas tetas.<\/p>\n<p>Juan sac&oacute; su verga para acabar sobre el abdomen de Andrea. Pedro tom&oacute; de inmediato su lugar. Se la foll&oacute; en la misma posici&oacute;n durante unos tres minutos, acabando en una de las tetas de mi novia. Segundo no perdi&oacute; un segundo y se la foll&oacute; con vehemencia por casi 5 minutos, eyaculando en su co&ntilde;o.<\/p>\n<p>Mientras y sin pensarlo tom&eacute; la cabeza de Rosa y comenc&eacute; a aumentar el ritmo de la mamada. Literalmente estaba foll&aacute;ndole la boca. En el momento de acabar, ella misma no permiti&oacute; que se saliera, succionando con m&aacute;s fuerza para no dejar que ni una gota de semen se le escapara.<\/p>\n<p>Al levantar la vista, pude ver a mi polola levant&aacute;ndose de la mesa. Lentamente y a&uacute;n desnuda, camin&oacute; hacia la laguna. Cuando tuvo el agua hasta la cintura se sumergi&oacute;, supongo, para lavarse. En ese momento, bajamos con Rosa.<\/p>\n<p>Desde el agua, Andrea me hizo se&ntilde;as para ir a acompa&ntilde;arla. Part&iacute;. Estaba desnuda. En cuanto llegu&eacute; a su lado se lanz&oacute; sobre m&iacute;, abraz&aacute;ndome con brazos y piernas. Nos besamos apasionadamente.<\/p>\n<p>Andrea: Estoy caliente, amor. Quieres follarme?<\/p>\n<p>Yo: por supuesto, pero vamos a la orilla. Quiero que me la chupes, primero.<\/p>\n<p>Andrea: te sigo.<\/p>\n<p>En la orilla, a unos 20 metros donde estaban haciendo el asado, Andrea, desnuda y arrodillada, se met&iacute;a mi verga en la boca con verdaderas ganas. Al parecer, las tres pollas que reci&eacute;n se hab&iacute;a servido no hab&iacute;an sido suficientes.<\/p>\n<p>Andrea, mir&aacute;ndome a los ojos, se tir&oacute; hacia atr&aacute;s, apoyando su peso en los codos y pies, ofreci&eacute;ndome su co&ntilde;o. &ndash;F&oacute;llame-, me dijo con su t&iacute;pica voz ronca cargada de deseo y excitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Entonces, me inclin&eacute; ligeramente estir&aacute;ndole la mano que ella tom&oacute; y dirigi&eacute;ndola suavemente la dej&eacute; de espaldas a m&iacute;, cargando su peso en unas manos de brazos estirados y rodillas flexionadas a modo de ofrecer sus agujeros a mi entera satisfacci&oacute;n.<\/p>\n<p>Pedro y Segundo con una cerveza en la mano no se perd&iacute;an un segundo del show que est&aacute;bamos dando. Rosa y Juan, en tanto, preparaban todo para el almuerzo, pero tampoco se perd&iacute;an detalle.<\/p>\n<p>Andrea, en cuanto sinti&oacute; mi corneta, volte&oacute; su cara. Su rostro se encontraba desfigurado por la lujuria. Con su mano derecha comenz&oacute; a estimularse el cl&iacute;toris. &ndash;F&oacute;llame, pero por el culo, igual que antenoche-. Me dijo casi en un hilo de voz.<\/p>\n<p>Apoy&eacute; la punta de mi verga en su ano y lentamente comenc&eacute; a penetrarlo. Esta vez me fue menos costoso, por lo que tras tres embestidas comenc&eacute; con un mete y saca a buen ritmo. Andrea aullaba de placer y como nunca antes, exultaba groser&iacute;as como f&oacute;llame m&aacute;s fuerte, cabr&oacute;n y cosas por el estilo.<\/p>\n<p>La sorpresa cedi&oacute; prontamente a la excitaci&oacute;n y aument&eacute; el ritmo casi sin notarlo. Me calm&eacute; cuando sent&iacute; su orgasmo. Fuertes espasmos acompa&ntilde;ados de gemidos y aullidos. Fue tan intenso que qued&oacute; tendida de bruces sobre la arena h&uacute;meda.<\/p>\n<p>La tom&eacute; de las caderas empinando su culo y de un solo empell&oacute;n se la clav&eacute; hasta el fondo. Continu&eacute; d&aacute;ndole por un par de minutos m&aacute;s hasta acabar en sus entra&ntilde;as. Andrea estaba con la cara en la arena h&uacute;meda, abierta de piernas y el culo parado, chorre&aacute;ndole caliente semen.<\/p>\n<p>III<\/p>\n<p>Me levant&eacute; y camin&eacute;, desnudo, hacia los muchachos. Al llegar a su lado les dije: es toda suya, tr&aacute;tenla bien, pero denle duro y por todos sus agujeros. Yo, voy y vuelvo.<\/p>\n<p>Segu&iacute; mi ruta hasta el cooler de las cervezas. Saqu&eacute; una y volv&iacute; sobre mis pasos para tomar asiento donde antes estuvieron los chicos. Andrea, en cuatro patas, se com&iacute;a una tranca por el co&ntilde;o y otra por la boca a la vez. Eso me volvi&oacute; a calentar. Di vuelta la vista y con un gesto de la mano, llam&eacute; a Rosa.<\/p>\n<p>Antes que Rosa se encaminara, Juan tom&oacute; su brazo y, acerc&aacute;ndose algo le dijo al o&iacute;do, recibiendo como respuesta un gesto de la cabeza como aceptaci&oacute;n. Acto seguido se quit&oacute; el traje de ba&ntilde;o y desnuda lleg&oacute; hasta m&iacute;, agach&aacute;ndose entre mis piernas.<\/p>\n<p>Rosa: Juan quiere ver c&oacute;mo me follas para hacerlo igual despu&eacute;s &eacute;l. Quieres follarme denue&rsquo;o???<\/p>\n<p>Yo: por supuesto que s&iacute;, rosita&hellip; eres una tremenda hembra. Venga. Ch&uacute;pamela. Eso, as&iacute;.<\/p>\n<p>Mientras Rosa mamaba verga como posesa, Andrea, encima de Pedro, recib&iacute;a su corneta en el co&ntilde;o al mismo tiempo que Segundo se la clavaba con determinaci&oacute;n en su ya dilatado culo. Su cabeza se balanceaba como si fuera una mu&ntilde;eca de trapo al ritmo de las dos vergas que ten&iacute;a incrustadas.<\/p>\n<p>De pronto, tom&eacute; a Rosa y le indiqu&eacute; que se sentara en mi corneta d&aacute;ndome la espalda y lo hizo. Comenz&oacute; a mover sus caderas. Entonces, busqu&eacute; con la mirada a Juan. Cuando las cruzamos, con un gesto de mi cabeza lo invit&eacute; a acercase.<\/p>\n<p>Yo: Rosita, querida, ch&uacute;paselo a tu esposo mientras sigues saltando sobre mi verga, por servicio.<\/p>\n<p>Rosa: venga pa ca pue&hellip; ya lo oy&oacute;&hellip; venga&hellip;<\/p>\n<p>El resto de la tarde comimos, tomamos y follamos hasta cerca del ocaso. La noche era joven cuando nos dejaban en la casa. La pieza estaba sola. Sobre la cama estaba una nota que dec&iacute;a que nos esperaban en las competencias de esa noche.<\/p>\n<p>Nos miramos y sonre&iacute;mos. Fuimos al ba&ntilde;o, nos duchamos y acostamos, rendidos. El tercer d&iacute;a terminaba para nosotros, sin embargo, a&uacute;n quedaban dos y uno de ellos era la fiesta final.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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