{"id":35074,"date":"2022-06-03T22:00:00","date_gmt":"2022-06-03T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-06-03T22:00:00","modified_gmt":"2022-06-03T22:00:00","slug":"viaje-a-la-humillacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/viaje-a-la-humillacion\/","title":{"rendered":"Viaje a la humillaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"35074\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Nota\/Prefacio: Esta es una historia enteramente de ficci&oacute;n. El autor no comparte el maltrato o la vejaci&oacute;n al ser humano en ninguna de sus formas. Es cierto que los fetiches y pr&aacute;cticas aqu&iacute; descritos podr&iacute;an tener cabida en un ambiente consensuado. Aun as&iacute;, el que escribe estas l&iacute;neas, prefiere dejar muchos de ellos encerrados en el mundo de la fantas&iacute;a. La dignidad humana es demasiado importante para ponerle precio a la ligera.<\/p>\n<p>El paquete de galletas ten&iacute;a premio. Un viaje de cinco d&iacute;as para dos personas.<\/p>\n<p>Susana solt&oacute; un grito.<\/p>\n<p>&quot;Pareces una cr&iacute;a, menos mal que est&aacute;s sola&quot; pens&oacute; solo un instante despu&eacute;s.<\/p>\n<p>Luego se rasc&oacute; la cabeza. La lista de candidatos a acompa&ntilde;arla no era muy extensa. Era popular, o al menos lo hab&iacute;a sido en sus a&ntilde;os de universidad. Guapa, buen tipo e inteligente. Pero a pesar de todo no hab&iacute;a tenido muchos pretendientes. Primero pens&oacute; en sus amigas, solo hab&iacute;a un nombre en la lista, pero desgraciadamente hab&iacute;a empezado a trabajar hace poco y la idea de ir de vacaciones estaba descartada. Prob&oacute; a llamar Pedro y luego a Luis. Ambos por un motivo u otro declinaron.<\/p>\n<p>&quot;No me creo que no haya nadie que&#8230; s&iacute;, Juan. Se conoc&iacute;an desde hace tiempo, un tipo serio pero simp&aacute;tico. Entre ellos no hubo nunca nada pero despu&eacute;s de todo ese era un viaje para ver cosas, disfrutar&#8230; le llam&oacute; y obtuvo, tras un breve titubeo, un s&iacute;.&quot;<\/p>\n<p>Una semana despu&eacute;s tomaron el avi&oacute;n. Juan no era muy hablador, pero cuando lo hac&iacute;a, sus palabras parec&iacute;an competir por el primer puesto de un certamen po&eacute;tico. Su voz era profunda y su timidez se disfrazaba de reserva y misterio, caracter&iacute;sticas que resultaban, a su modo, atractivas.<\/p>\n<p>Los dos primeros d&iacute;as transcurrieron sin novedad. En aquel lugar se hablaba espa&ntilde;ol y las gentes eran amables. Susana y Juan, hechizados por la gastronom&iacute;a y la belleza del entorno natural, disfrutaban.<\/p>\n<p>El tercer d&iacute;a fue el d&iacute;a del beso y los arrumacos en el sof&aacute; de la habitaci&oacute;n del hotel. Luego fueron de excursi&oacute;n y&#8230;<\/p>\n<p>La primera en o&iacute;r el grito fue Susana qui&eacute;n, sin pensar y movida m&aacute;s por la curiosidad que otra cosa se acerc&oacute; a aquel lugar. Juan la sigui&oacute;. Dos hombres introduc&iacute;an en un coche, a la fuerza, a una chica de clase alta. Mientras tanto un tercero intercambiaba un malet&iacute;n con un tipo enmascarado.<\/p>\n<p>El tipo de la m&aacute;scara dirigi&oacute; la vista a d&oacute;nde estaba la pareja. De pronto los dos captores corrieron hacia ellos. Susana y Juan echaron a correr, pero los tipos eran r&aacute;pidos y pronto les dieron alcance.<\/p>\n<p>Minutos despu&eacute;s, tras caminar con vendas en los ojos durante un trecho. Los turistas recuperaron la vista. Estaban en una celda iluminada por luces de ne&oacute;n amarillentas. Un catre y un cubo de metal.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;D&oacute;nde estamos? &#8211; dijo Susana nerviosa.<\/p>\n<p>Juan trat&oacute; de mantener la calma.<\/p>\n<p>&#8211; No lo s&eacute;, pero seguro que dentro de poco alguien nos dice algo. Esto tiene que ser un malentendido.<\/p>\n<p>Las horas pasaron.<\/p>\n<p>&#8211; Tengo muchas ganas de orinar y me da verg&uuml;enza &#8211; dijo Susana.<\/p>\n<p>Juan le cogi&oacute; la mano y habl&oacute; con calma tratando de tranquilizarla.<\/p>\n<p>&#8211; Lo s&eacute;. Pero tenemos que mantener la calma. No s&eacute; cu&aacute;nto tiempo estaremos aqu&iacute;. Es mejor que orines y as&iacute; est&eacute;s m&aacute;s relajada. Es importante que podamos pensar con claridad.<\/p>\n<p>La muchacha le mir&oacute; y Juan se dio la vuelta coloc&aacute;ndose en la esquina de la celda para darle algo de intimidad.<\/p>\n<p>El sonido de un pedo, seguido por el sonido del pis rompi&oacute; el silencio durante unos segundos.<\/p>\n<p>&#8211; Ya puedes&#8230;<\/p>\n<p>Juan se gir&oacute; y mir&oacute; a Susana.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Lo has o&iacute;do verdad? &#8211; dijo ruboriz&aacute;ndose.<\/p>\n<p>&#8211; Es natural. Somos adultos y vamos a salir de esta.<\/p>\n<p>La chica asinti&oacute; pensativa.<\/p>\n<p>&#8211; La pr&oacute;xima vez cantas. &#8211; a&ntilde;adi&oacute;.<\/p>\n<p>Juan la mir&oacute; y a pesar de la situaci&oacute;n ambos dibujaron una sonrisa.<\/p>\n<p>Media hora despu&eacute;s llegaron tres hombres con unas bolsas de deporte. Uno de ellos ten&iacute;a bastante barriga, otra cara de pocos amigos y el tercero, alto y atractivo, iba enmascarado.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qui&eacute;nes sois? &#8211; pregunt&oacute; el tipo de la m&aacute;scara.<\/p>\n<p>Los turistas contaron su historia.<\/p>\n<p>&#8211; Mentira. Sois esp&iacute;as.<\/p>\n<p>De nada sirvieron los intentos de razonar con aquellos tipos.<\/p>\n<p>&#8211; Hablar&eacute;is. T&uacute; primero. &#8211; dijo se&ntilde;alando a Juan.<\/p>\n<p>Susana reaccion&oacute; nerviosa.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute; van a hacerle? D&eacute;jenlo en paz por favor.<\/p>\n<p>&#8211; Tranquila mu&ntilde;eca, que tambi&eacute;n habr&aacute; para ti.<\/p>\n<p>El tipo gordo espos&oacute; a Juan, que fue forzado a ponerse a cuatro patas.<\/p>\n<p>El otro tipo, separ&oacute; las piernas y con los muslos sujeto el tronco de la v&iacute;ctima medio sent&aacute;ndose sobre &eacute;l mientras el enmascarado sac&oacute; una vara de la bolsa.<\/p>\n<p>&#8211; Bien. &iquest;Vas a decir algo?<\/p>\n<p>&#8211; Pero, si ya les he dicho todo. &#8211; protest&oacute; Juan.<\/p>\n<p>El tipo gordo desabroch&oacute; los pantalones de la v&iacute;ctima y tirando de ellos y de la ropa interior le dej&oacute; con el culo al aire.<\/p>\n<p>&#8211; Tienes casi tantos pelos como yo. &#8211; dijo el tipo de la panza soltando una risotada desagradable.<\/p>\n<p>Luego, el otro hombre, sin avisar, separ&oacute; las nalgas y le meti&oacute; un dedo en el ano.<\/p>\n<p>&#8211; Aufff &#8211; se quej&oacute; Juan.<\/p>\n<p>Susana intent&oacute; protestar, pero no le salieron las palabras. Aquello no pod&iacute;a ser real, era demasiado, y lo peor de todo es que todav&iacute;a no hab&iacute;an hecho m&aacute;s que empezar.<\/p>\n<p>Susana observ&oacute; como la vara golpeaba las nalgas de su amigo e inconscientemente contrajo sus propios gl&uacute;teos.<\/p>\n<p>Los azotes se prolongaron durante un buen rato.<\/p>\n<p>&#8211; Tienes el culo rojo camarada.<\/p>\n<p>&#8211; Demasiado vello en esa raja.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Qu&iacute;taselo!<\/p>\n<p>El tipo gordo se inclin&oacute; y comenz&oacute;, uno a uno, a arrancar los pelos del culo de Juan.<\/p>\n<p>&#8211; Dejadle. &#8211; implor&oacute; Susana tras diez tirones.<\/p>\n<p>El tipo gordo, sudando profusamente, solt&oacute; una carcajada.<\/p>\n<p>&#8211; D&eacute;jale.<\/p>\n<p>Juan se incorpor&oacute; y se subi&oacute; los pantalones.<\/p>\n<p>&#8211; Necesito orinar&#8230; necesitamos un cuarto de ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>&#8211; Es cierto. &iexcl;Antonio, trae otro cubo y vac&iacute;a el que hay!<\/p>\n<p>Juan me&oacute; en el cubo mientras aquellos tipos se burlaban del tama&ntilde;o de su pene.<\/p>\n<p>&#8211; Ahora te toca a ti nena&#8230; &#8211; dijo el enmascarado.<\/p>\n<p>Susana empez&oacute; a temblar.<\/p>\n<p>&#8211; Dejadla. &#8211; dijo Juan gan&aacute;ndose una bofetada.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Silencio! otra palabra y hacemos que tu amiga beba tu meada.<\/p>\n<p>Juan mir&oacute; al hombre con odio pero call&oacute;.<\/p>\n<p>Susana observ&oacute; al gordo. Sudaba y bajo sus pantalones se adivinaba una erecci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Te parezco un guarro asqueroso eh? &#8211; dijo acerc&aacute;ndose a la chica.<\/p>\n<p>&#8211; Abre la boca y saca la lengua&#8230; &iexcl;vamos o lo lamentaras!<\/p>\n<p>Susana obedeci&oacute; y el tipo la beso meti&eacute;ndole la lengua. Susana, forzada a ello, trat&oacute; de resistir. Le faltaba el aire.<\/p>\n<p>&#8211; Esto te parece asqueroso eh&#8230; pues espera a probar mi culo.<\/p>\n<p>La chica fue obligada a tumbarse boca arriba en el catre mientras observaba como aquel guarro se bajaba los pantalones ense&ntilde;ando un culo p&aacute;lido, sudoroso, con granos y con mucho vello.<\/p>\n<p>Luego, ese trasero, quedo sobre su rostro, a escasos cent&iacute;metros y Susana fue forzada a lamerlo.<\/p>\n<p>&#8211; Abre la boca.<\/p>\n<p>La mujer obedeci&oacute; y el cerdo se sent&oacute; sobre su boca y dej&oacute; escapar una potente y ruidosa ventosidad. Susana tosi&oacute; mientras aquel olor asqueroso se colaba por su garganta e inundaba su sentido del olfato.<\/p>\n<p>El tipo se levant&oacute; y acerc&aacute;ndose a ella la dio tres tortazos y luego le lami&oacute; la cara.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Algo que decir?<\/p>\n<p>Susana, a punto de llorar, neg&oacute; con la cabeza.<\/p>\n<p>&#8211; Bien, pues aqu&iacute; est&aacute; mi pene. Ya sabes lo que hacer.<\/p>\n<p>Terminada la felaci&oacute;n habl&oacute; el tipo de la m&aacute;scara.<\/p>\n<p>&#8211; Est&aacute; bien, en una hora os traeremos de comer y beber y luego a la cama, pero no esper&eacute;is dormir mucho. A&uacute;n quedan muchas cosillas&#8230; a ver, azotes para la dama, penetraci&oacute;n por todos los agujeros para la pareja, pellizcos en las tetas, enemas, electricidad y m&aacute;s azotes&#8230; y&#8230; y m&aacute;s de todo imagino.<\/p>\n<p>Las vejaciones se prolongaron durante tres d&iacute;as m&aacute;s. Susana y Juan lloraron, gritaron y confesaron mil veces que no ten&iacute;an nada que confesar. Al principio lo que m&aacute;s preocupaba a Susana era la humillaci&oacute;n. El estar desnuda, el tener que mear y cagar en ese cubo, el tirarse pedos, el poner su vagina y su ano a disposici&oacute;n de esos t&iacute;os. Tambi&eacute;n los azotes, el escozor y luego la electricidad, esas dolorosas corrientes que literalmente hac&iacute;an que perdiese el control de su cuerpo y sus esf&iacute;nteres y que incluso, tuviese orgasmos&#8230; eso la asqueaba, no conceb&iacute;a como su cuerpo pod&iacute;a sentir placer en medio de todo eso. Pero lo m&aacute;s extra&ntilde;o es que durante todo ese tiempo casi se hab&iacute;a alegrado, alegrado de saber que esos tipos realmente no quer&iacute;an una confesi&oacute;n a cualquier precio&#8230; de hecho pod&iacute;an haberles torturado, solo pensar en usar fuego, en romper huesos, en arrancar u&ntilde;as, en clavar agujas, en una ejecuci&oacute;n&#8230; y por eso, a pesar de todo, se hab&iacute;a despedido de ellos con un &quot;gracias&quot;&#8230; gracias por habernos perdonado la vida.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Nota\/Prefacio: Esta es una historia enteramente de ficci&oacute;n. El autor no comparte el maltrato o la vejaci&oacute;n al ser humano en ninguna de sus formas. 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