{"id":36294,"date":"2022-06-21T22:00:00","date_gmt":"2022-06-21T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-06-21T22:00:00","modified_gmt":"2022-06-21T22:00:00","slug":"feliz-aniversario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/feliz-aniversario\/","title":{"rendered":"Feliz aniversario"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"36294\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Se cumpl&iacute;an 5 a&ntilde;os de aquel s&iacute;, de aquel d&iacute;a en que Laura y Diego decidieron casarse. Laura, era abogada, una mujer de 29 a&ntilde;os, tez blanca, cabello ondulado de color marr&oacute;n a la altura de los hombros y grandes ojos marrones. Su esposo Diego, de 35, era un comerciante de piel morena, alto, de cabello desprolijo y abundante barba.<\/p>\n<p>Ambos eran muy extrovertidos, simp&aacute;ticos y sociables, de una vida sexual tradicional, pero no aburrida.<\/p>\n<p>Laura le compr&oacute; a Diego los botines de f&uacute;tbol que tanto deseaba, aquellos de color gris que su marido tanto anhelaba, pero &eacute;l, pens&oacute; en algo menos material, algo que representara para ella algo distinto a lo que hubiera tenido hasta ese entonces, y le obsequi&oacute; un masaje en un lugar que encontr&oacute; buscando en internet.<\/p>\n<p>Lleg&oacute; el d&iacute;a y Laura recibi&oacute; su obsequio junto con un desayuno y un beso de su atento marido, se fue a trabajar como cualquier otro d&iacute;a y al salir de all&iacute; se dirigi&oacute; al lugar para hacer uso de su regalo. Lleg&oacute; al lugar en su veh&iacute;culo, ingres&oacute;, se anunci&oacute; y esper&oacute; su turno en el spa. Mir&oacute; con detalle, era un lugar muy limpio, confortable, de un ambiente relajante.<\/p>\n<p>Lleg&oacute; su turno y una mujer de cabello rubio evidentemente te&ntilde;ido, ojos marrones y un uniforme blanco no muy pegado al cuerpo, pero lo suficiente para dejar notar su cuerpo, ten&iacute;a grandes pechos y una estatura y contextura promedio.<\/p>\n<p>Llam&oacute; a Laura y la acompa&ntilde;&oacute; con amabilidad y simpat&iacute;a hacia la sala de masajes. Laura entr&oacute; y not&oacute; un clima que no conoc&iacute;a, extremada limpieza en los azulejos blancos, una luz tenue y una m&uacute;sica instrumental que sonaba de fondo. Una camilla, una mesa llena de velas y productos propios del rubro y un biombo que le daba privacidad al lugar.<\/p>\n<p>La masajista que se present&oacute; como Eleonora le explic&oacute; que usar&iacute;a velas arom&aacute;ticas y aceites corporales, por lo que le pidi&oacute; a Laura que pasara detr&aacute;s del biombo para quitarse la ropa, le entreg&oacute; una bata con un perfume que mezclaba lo agradable de una fragancia floral, con la tranquilidad que otorga la limpieza, y un par de toallas que deber&iacute;a utilizar para tapar sus partes &iacute;ntimas.<\/p>\n<p>La masajista abandon&oacute; el lugar para darle intimidad a su clienta, esper&oacute; algunos segundos y reingres&oacute; al lugar. Laura ya estaba posicionada con su cara hacia abajo y una toalla que cubr&iacute;a desde la cintura hacia d&oacute;nde termina su cola, como le hab&iacute;an indicado.<\/p>\n<p>Eleonora prendi&oacute; las velas arom&aacute;ticas que hab&iacute;a prometido y comenz&oacute; a realizar su trabajo. Laura, con su pelo recogido y sus manos al costado del cuerpo estaba lista para recibir su masaje.<\/p>\n<p>Eleonora comenz&oacute; a colocarse aceite en sus manos y a expandirlos sobre la espalda de Laura, que sent&iacute;a una sensaci&oacute;n c&aacute;lida y relajante, la masajista tocaba con las yemas de sus dedos pulgares la espalda de Laura que sent&iacute;a como sus contracturas desaparec&iacute;an, luego sus brazos y su cuello recib&iacute;an aquellos m&aacute;gicos movimientos que parec&iacute;an hacer desaparecer todos sus problemas. Con la parte superior de su cuerpo cubierto de aceite lleg&oacute; el turno de sus piernas, desde arriba hacia abajo eloenora desataba nudos y volv&iacute;a a subir desde los tobillos hacia la parte donde estaba la toalla, justo debajo de su cola. Se repitieron los movimientos al comp&aacute;s de aquella m&uacute;sica relajante hasta que la voluptuosa masajista le indic&oacute; que se diera vuelta, Laura lo hizo, esta vez tap&oacute; con una toalla sus senos y la zona inguinal producto del pudor que le causaba que una desconocida la viera sin ropa, la masajista al notarlo sonri&oacute;.<\/p>\n<p>Comenz&oacute; a masajear su cuello y coloc&oacute; piedras tibias sobre su abdomen mientras alternaba entre sus brazos y la parte inferior de su quijada. Salte&oacute; la parte cubierta por toallas, baj&oacute; a su abdomen, retir&oacute; las piedras, pero est&aacute; vez se las dio a sostener a Laura que a esa altura estaba en estado de transe por la relajaci&oacute;n, baj&oacute; a&uacute;n m&aacute;s, pas&oacute; de largo la parte donde la segunda toalla tapaba sus partes &iacute;ntimas y lleg&oacute; a sus piernas que tambi&eacute;n masaje&oacute; con mucho aceite y suavidad.<\/p>\n<p>En un determinado momento levant&oacute; una de las rodillas de Laura para hacer su trabajo sobre la zona de los aductores, primero en una de sus piernas y luego pas&oacute; a la otra, Laura estaba tranquila, confiada y se mov&iacute;a tal cual le indica sin hablar su masajista.<\/p>\n<p>Con el cuerpo de su clienta cubierto en aceite, la masajista comenz&oacute; a subir cada vez m&aacute;s por sus piernas, las yemas de sus dedos &iacute;ndice y pulgar corr&iacute;an cada vez m&aacute;s la toalla que cubr&iacute;a a Laura que abri&oacute; sus ojos como no entendiendo lo que suced&iacute;a, Eleonora fue m&aacute;s all&aacute; y verti&oacute; m&aacute;s aceite, esta vez directamente en las piernas de su sorprendida clienta, que dudaba en frenar la situaci&oacute;n por sentir un exceso de la masajista o tomarlo como algo caracter&iacute;stico de la profesi&oacute;n.<\/p>\n<p>Lejos de ser algo normal en este tipo de pr&aacute;cticas, las intenciones de la blonda mujer se hicieron evidentes cuando sus dedos, llegaron a la vagina de Laura, que intent&oacute; detenerla, pero no pudo, la sensaci&oacute;n era demasiado reconfortante. Los dedos &iacute;ndice y medio de la masajista recorr&iacute;an los costados de su vagina, los tocaba con suavidad y la mezcla de aceites naturales con la humedad provocada por la excitaci&oacute;n, provocaron que Laura vuelva a cerrar sus ojos y asiente su cabeza nuevamente sobre la camilla. Las piedras, que a&uacute;n estaban en las manos de Laura soportaron la fuerza descomunal que la excitada clienta aplicaba sobre ellas.<\/p>\n<p>Eleonora al notar la complicidad de Laura retir&oacute; la toalla para seguir m&aacute;s c&oacute;moda y al mismo tiempo, la toalla que cubr&iacute;a los senos de su clienta tambi&eacute;n fue quitada para ser remplazada por aceite, y mientras que su mano izquierda rozaba el cl&iacute;toris de Laura, la derecha masajeaba sus senos, uno por vez, pasando su mano tambi&eacute;n entre medio de estos, haciendo movimientos circulares sobre sus pechos y presionando sus pezones.<\/p>\n<p>Laura nunca hab&iacute;a estado con una mujer, la sensaci&oacute;n era distinta, m&aacute;s suave, m&aacute;s delicada y no quiso perderse la oportunidad de probar un beso, as&iacute; que volvi&oacute; a levantar su cabeza para probar los labios de aquella masajista que no paraba de tocarla, lleg&oacute; a su boca, primero bes&oacute; sus labios, solt&oacute; las piedras para tomarle del costado de su cara y luego de probar sus suaves labios sus lenguas empezaron a tocarse dentro y fuera de su boca, la extasiada clienta a esta altura ya entregada al placer de la situaci&oacute;n se puso de costado para desprender la ropa de su acompa&ntilde;ante, para descubrir esos pechos que tanto llamaban su atenci&oacute;n, los toc&oacute; con gran satisfacci&oacute;n, los presion&oacute; y acarici&oacute; hasta acercarse a&uacute;n m&aacute;s para besarlos, la sensaci&oacute;n de sus pezones en su lengua, mientras sent&iacute;a los dedos de Eleonora ya adentro de su vagina, le provocaban placeres desconocidos, as&iacute; que no se detuvo y suavemente contin&uacute;o acariciando a Eleonora, bajando por su ombligo hasta llegar a su pantal&oacute;n, desat&oacute; aquel nudo que la separaba de su objetivo, y desliz&oacute; hacia abajo el el&aacute;stico que descubrir&iacute;a una diminuta lencer&iacute;a de color negro.<\/p>\n<p>La masajista solt&oacute; por un instante el cuerpo de Laura para ayudarle y sacarse la ropa interior y quedar en igualdad de desnudez. Tom&oacute; la mano de Laura y con un movimiento sincronizado, mientras sub&iacute;a una de sus piernas a la camilla pos&oacute; la mano de Laura en su vagina. Ahora ambas se tocaban mientras se miraban a los ojos.<\/p>\n<p>Unos cuantos besos apasionados, de esos que implicaban movimientos de sus lenguas que parec&iacute;an bailar al comp&aacute;s de una m&uacute;sica producida por respiraciones profundas. Aquellos besos h&uacute;medos se vieron interrumpidos solamente cuando Eleonora se alej&oacute; unos cent&iacute;metros para separar los muslos de Laura, besar sus pechos, bajar por su panza hasta llegar a una vagina h&uacute;meda producto del momento.<\/p>\n<p>Eleonora parec&iacute;a ense&ntilde;arle a su clienta que el sexo oral que hab&iacute;a recibido hasta el momento, eran solo una gota comparada con el mar de sensaciones que recib&iacute;a por la naturaleza de los movimientos de los labios y lengua de Eleonora, ella sab&iacute;a d&oacute;nde deb&iacute;a estimular casi como si hubiera creado cada una de las terminales nerviosas de empapada mujer, combinaba tambi&eacute;n el jugueteo de su dedo &iacute;ndice dentro de Laura, con besos sobre su cl&iacute;toris, mientras que Laura solo pod&iacute;a mirar absorta como la boca de esa mujer dibujaba un laberinto de placer sobre ella.<\/p>\n<p>Eleonora guiaba la situaci&oacute;n, era quien ten&iacute;a la experiencia y fue quien realiz&oacute; el siguiente movimiento, subi&oacute; a la camilla y coloco cada una de sus piernas a los costados de la cabeza de Laura, para que ambas tuvieran al alcance de su boca la vagina de su amante, c&oacute;mo imitando al n&uacute;mero o 69.<\/p>\n<p>Laura, que nunca hab&iacute;a probado la humedad de otra mujer sinti&oacute; una novedosa sensaci&oacute;n, mientras tomada la cintura de Eleonora y acariciaba sus nalgas con una mano y con la otra recorr&iacute;a la espalda al mismo tiempo que segu&iacute;a sintiendo los dedos y lengua de Eleonora en su entrepierna.<\/p>\n<p>Casi a punto de estallar, pasaron a la siguiente posici&oacute;n, esta vez, las dos estaban mir&aacute;ndose de frente, la experimentada pero joven masajista, se posicion&oacute; de una manera que permiti&oacute; un encastre perfecto de piernas, que a su vez posibilit&oacute; que ambos cl&iacute;toris quedaran pegados y el resto fue sencillo, movimientos ascendentes y laterales sin dejar de ejercer presi&oacute;n y que dejaron sentir un roce intenso, que acompa&ntilde;ado de caricias en los senos de ambas, a esa altura aceitados por los roces, provocaron que las mujeres se tomaran de las manos, entrelazando sus dedos simbolizando la uni&oacute;n para llegar al orgasmo.<\/p>\n<p>Sus caras estaban llenas de una sonrisa p&iacute;cara y al mismo tiempo de satisfacci&oacute;n que provoca la situaci&oacute;n. Un &uacute;ltimo beso antes de le dio el cierre perfecto al encuentro. Ambas volvieron a vestirse y se despidieron con un c&oacute;mplice &ldquo;hasta la pr&oacute;xima&rdquo;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Se cumpl&iacute;an 5 a&ntilde;os de aquel s&iacute;, de aquel d&iacute;a en que Laura y Diego decidieron casarse. Laura, era abogada, una mujer de 29 a&ntilde;os, tez blanca, cabello ondulado de color marr&oacute;n a la altura de los hombros y grandes ojos marrones. 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