{"id":36358,"date":"2022-06-27T17:35:01","date_gmt":"2022-06-27T17:35:01","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-06-27T17:35:01","modified_gmt":"2022-06-27T17:35:01","slug":"la-senora-eva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-senora-eva\/","title":{"rendered":"La se\u00f1ora Eva"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"36358\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">11<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La se&ntilde;ora Eva es una mujer que roza los 68 a&ntilde;os, es morena clara y alta, de pelo blanco con rastros de tinte. Tiene unas cejas delgadas pero marcadas y unos labios gruesos. Sus arrugas y kilos de m&aacute;s, los lleva con dignidad, sus lentes siempre le acompa&ntilde;an. Siempre que la veo me saluda con una emoci&oacute;n at&iacute;pica, lo puedo intuir. A pesar de no conocernos, ni entablar di&aacute;logo alguno, la veo seguido por las tiendas de la colonia donde vivo, es muy com&uacute;n que me regale su sonrisa y nerviosismo, pero tambi&eacute;n me regala los buenos d&iacute;as o las buenas tardes.<\/p>\n<p>En cierta ocasi&oacute;n me la encontr&eacute; en la fila de las tortillas, me toc&oacute; formarme detr&aacute;s de ella. En aquella ocasi&oacute;n la se&ntilde;ora Eva llevaba una bata, un atuendo cl&aacute;sico de se&ntilde;ora de su edad en un lunes por la ma&ntilde;ana, sin embargo, su cuerpo llamaba poderosamente mi atenci&oacute;n, de pronto, mi mente reconocia en ella cierto atractivo a pesar de sus a&ntilde;os, a pesar de sus arrugas y kilos de m&aacute;s. Me qued&eacute; admirado por un momento mientras la barr\u012ba con la mirada, en eso, me percat&eacute; de que la Se&ntilde;ora Eva contemplaba con disimulo mi acto, y con una sonrisa p&iacute;cara, se despedia de mi vista, y le decia gracias a la encargada de las tortillas.<\/p>\n<p>La se&ntilde;ora Eva es casada, tiene hijos grandes, casados todos, y los dos m&aacute;s chicos son casi de mi edad: 35 a&ntilde;os. Su esposo es siete a&ntilde;os mayor que ella, es un se&ntilde;or pensionado del gobierno, f&iacute;sicamente es calvo y con una enorme barriga, y en su mirada se retrata el correr de los a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Es altamente probable que yo me encuentre a la Se&ntilde;ora Eva en algun mandado, a veces la veo por las tiendas de mi barrio, por las bodegas o los negocios de comida e incluso afuera de su casa. Siempre me regala esa sonrisa que yo percibo distinta, y asiente con su cabeza mientras me da los buenos d&iacute;as o las buenas tardes. Hace dos semanas, iba caminando rumbo al trabajo, y ella barr&iacute;a su banqueta, de pronto sent&iacute; su mirada, esa vez not&eacute; un aire distinto en su sonrisa y saludo, su mirada era insistente y parecia darme entender que quer&iacute;a sacarme pl&aacute;tica, y no me equivoqu&eacute;, surgi&oacute; entre los dos un di&aacute;logo:<\/p>\n<p>Se&ntilde;ora Eva: Hola, muy buenos d&iacute;as, &iquest;ya se va al trabajo?<\/p>\n<p>Yo: Hola Se&ntilde;ora, muy buenos d&iacute;as, &iexcl;si!, vamos un rato a echarle ganas.<\/p>\n<p>Se&ntilde;ora Eva: &iexcl;Que bueno!, le deseo que todo salga muy bien, aprovechando su amabilidad, me podr&iacute;a un favor, necesito mover una enorme maceta de mi patio, y no hay nadie ahorita en mi casa para ayudarme, es que esta muy pesada.<\/p>\n<p>Yo: &iexcl;Claro que si Se&ntilde;ora, con gusto!<\/p>\n<p>Fue entonces que la Se&ntilde;ora Eva me abri&oacute; las puertas de su casa, y juntos arribamos a su patio, donde me dispuse a mover una maceta enorme de barro con adornos en forma de aro, en ese lapso, sent&iacute; que la se&ntilde;ora Eva me lanzaba algunas indirectas:<\/p>\n<p>Se&ntilde;ora Eva: Que bueno que lo vi, me urg&iacute;a mover esta maceta para unos cambios que ando haciendo en mi patio, y usted lleg&oacute; a salvarme, le agradezco mucho. Y es que mi esposo se va desde temprano y regresa hasta tarde pues le anda ayudando a mi hija mayor a terminar la instalaci&oacute;n el&eacute;ctrica de su casa nueva. Sabe, me siento tan sola, ya nada m&aacute;s quedamos mi esposo y yo en esta casa, mis hijos nos visitan pero no muy seguido.<\/p>\n<p>En ese instante, cuando la se&ntilde;ora Eva afirm&oacute; &quot;sentirse sola&quot;, not&eacute; como dirig&iacute;a su mirada a mi entrepierna, muy disimuladamente y haci&eacute;ndome el desentendido, le respond&iacute;: &quot;Si, as&iacute; pasa, los hijos crecemos y somos como p&aacute;jaros, parece que nos salen alas. Yo visito a mis padres muy poco, quiz&aacute;s una o dos veces por mes&quot;.<\/p>\n<p>Cuando termin&eacute; de ayudarle ella me pidi&oacute; disculpas por comerse algunos minutos de mi tiempo y me dijo: &quot;Que apenada me siento, espero que no llegue tarde a su trabajo por mi culpa, le debo un caf&eacute; por su gran ayuda, muchas gracias en verdad&quot; A lo que yo respond&iacute;: &quot;No se preocupe, a&uacute;n llevo buen tiempo, que bueno que le pude ser &uacute;til, muchas gracias&quot;. Antes de retirarme, me ofreci&oacute; una manzana de un frutero enorme que se encontraba en el centro de su mesa, y me dijo: &quot;Un d&iacute;a de estos le invito un caf&eacute; en su pobre casa&quot;, a lo que respond&iacute;: &quot;Ahh, muchas gracias, en verdad no se moleste&quot;, y ella replic&oacute;: &quot;No es molestia,<\/p>\n<p>ya ver&aacute; que alg&uacute;n d&iacute;a habr&aacute; un espacio para que pruebe un delicioso caf&eacute; de olla que me ense&ntilde;o a preparar mi abuela&quot;. Fue entonces que me desped&iacute; de ella con un c&aacute;lido saludo, y ella respondi&oacute; con una enorme sonrisa &quot;que le vaya muy bien&quot;.<\/p>\n<p>Tuvieron que pasar tres semanas, para volverla a ver, esta vez era un viernes, de igual forma que la &uacute;ltima ocasi&oacute;n, yo caminaba rumbo a mi trabajo y ella esta vez se encontraba limpiando una ventana de su casa, tra&iacute;a su cl&aacute;sica bata blanca con estampados de flores, cuando de pronto, al observarme me indico con sus manos que fuera hasta ella. Cuando me acerqu&eacute;, me dijo: &quot;Le debo un caf&eacute;, no se me olvida, &iquest;Cu&aacute;ndo tiene tiempo de tomarse con calma uno?, le invito aqui en mi casa, &iquest;como ve?&quot;. Insospechadamente algo en mi interior hizo que desafiara la rutina diaria de mi vida, y le dije, ahorita puedo. Una enorme sonrisa se pos&oacute; en el rostro de la se&ntilde;ora Eva, quien inmediatamente me pas&oacute; a la sala de su casa, y se dirigi&oacute; al interior a preparar caf&eacute;, me dijo: &quot;Ya ver&aacute; que rico caf&eacute; se hacer, permitame nada m&aacute;s quitarme estas fachas&quot;. Pasaron varios minutos, quiz&aacute;s veinticinco, y la Se&ntilde;ora Eva ni sus luces, comenc&eacute; a sentirme un poco incomodo estando solo y sentado en la sala, y en eso, la oigo gritar desde el fondo: &quot;Venga por favor!, necesito que me ayude en algo&quot;. Camin&eacute; intentando<\/p>\n<p>encontrar el espacio de donde proven&iacute;a su voz, y para mi sorpresa, en una de las habitaciones de aquella casa la Se&ntilde;ora Eva me grit&oacute; nuevamente: &quot;Mijo, p&aacute;sale&quot;.<\/p>\n<p>Cuando entr&eacute; en aquella alcoba, la Se&ntilde;ora Eva se encontraba desnuda, sobre la cama de rodillas, empinada, a cuatro patas, ofreci&eacute;ndome su piel madura, no me dijo nada, su mirada parecia decirme: &quot;S&iacute;rvete, esto es tuyo&quot;. Sus gluteos se ve&iacute;an muy antojables, a pesar del tiempo como marca, sus nalgas eran dos ofrendas nada despreciables.<\/p>\n<p>Lejos de darme miedo o tener el pensamiento de salir corriendo, esta situaci&oacute;n me excit&oacute; demasiado, removi&oacute; en mi unas enormes ganas de poseerla, de hacerla mia. Mi miembro viril no tard&oacute; en ponerse erecto, y r&aacute;pidamente me baj&eacute; el pantalon y me acerqu&eacute; a ella. En ese momento, La se&ntilde;ora Eva me dijo &quot;T&oacute;came, toca mi vagina con tus manos, acariciame&quot;. Lentamente, mis dedos comenzar a palpar su vagina, ella segu&iacute;a en posici&oacute;n arrollidada a cuatro patas, sobre la cama, y yo desde atr&aacute;s masajeaba con mis manos su vulva.<\/p>\n<p>La se&ntilde;ora Eva no tard&oacute; en mojarse, y fue entonces, que me dijo: &quot;has lo que que quieras conmigo&quot;, esa situaci&oacute;n prendi&oacute; m&aacute;s fuego en mi, fue como a&ntilde;adirle m&aacute;s combustible a mi fogata interior, sin dudarlo, tom&eacute; con la mano derecha a mi pene, el cual se encontraba erecto, erguido, con las venas notorias, impulsadas por la sangre que me hac&iacute;a sentirme vivo, y poco a poco se lo empec&eacute; a introducir, lentamente le meti el falo a la Se&ntilde;ora Eva, y para mi sorpresa, la sent&iacute; estrecha, a pesar de sus a&ntilde;os y embarazos, parec&iacute;a que ten&iacute;a a&ntilde;os de haberse despedido del sexo. Cuando menos acord&eacute;, la Se&ntilde;ora Eva ya ten&iacute;a toda mi vara de carne en su interior, y mientras mis manos sujetaban su cintura y ella permanecia en la posici&oacute;n de cuatro patas, comenc&eacute; desde atras a descargarle toda mi fuerza, comenc&eacute; a penetrarla intensamente, a surtirla de mi carne. Desde mi &aacute;ngulo alcanzaba apreciar comoinclinaba su cabeza del lado y cerraba sus ojos, mientras le introducia intensamente mi pene.<\/p>\n<p>La se&ntilde;ora Eva comenzaba a gemir, sus gemidos parecian lloriqueos, pero eran constantes. Seguia meti&eacute;ndole con fuerza mi pene, en un mete-saca intenso, de repente, la se&ntilde;ora Eva lanz&oacute; un grito de placer, y sent&iacute; como hab&iacute;a llegado a su orgasmo, sent&iacute; como se mojaba despu&eacute;s de esta intensa penetraci&oacute;n. Esto me acerc&oacute; a mi al orgasmo, estaba a punto de eyacular, y entonces veo que ella abre sus ojos y las l&aacute;grimas se desprenden, y me atrevo a decirle:&quot;&iquest;estoy a punto de venirme, quiere que me quite?&quot;, a lo que ella respondi&oacute; con un &quot;no&quot; moviendo su cabeza de lado a lado. Sin m&aacute;s tiempo que perder, comenc&eacute; a mojarle su interior, a descargar mi esperma en ella, todo mi elixir.<\/p>\n<p>Fue una sensaci&oacute;n exquisita, absolutamente un paraiso de placer.T odo mi semen se depositaba en la Se&ntilde;ora Eva, parecia que mis testiculos se hab&iacute;an vaciado, parecia que hasta la &uacute;ltima gota hab&iacute;a abonado en ella. Un silencio gobern&oacute; por unos minutos aquella habitaci&oacute;n, para luego ser interrumpido por unas palabras de la Se&ntilde;ora Eva: &quot;Me hiciste sentir viva, dichosa, est&aacute; rutina de la vida, y mis a&ntilde;os me hacen sentir como muerta, y tu has renacido las flores que a&uacute;n hay en mi&quot;. Me dijo que quer&iacute;a tenerme en su vida y que este ser&iacute;a nuestro secreto, que no le juzgara, pero que en felaci&oacute;n al aspecto &iacute;ntimo con su marido, hab&iacute;a pasado a segundo o tercer plano, y que ella a&uacute;n sent&iacute;a la necesidad de sentir, de recibir una caricia que la hiciera vibrar. Me preparo un caf&eacute;, y juntos bebimos una sabrosa taza, de pronto, sent&iacute; la necesidad de retirarme y en nuestro di&aacute;logo surgi&oacute; un gui&ntilde;o de quiz&aacute;s en el futuro tener otro encuentro similar&#8230;<\/p>\n<p>Continuar&aacute;&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>11 La se&ntilde;ora Eva es una mujer que roza los 68 a&ntilde;os, es morena clara y alta, de pelo blanco con rastros de tinte. Tiene unas cejas delgadas pero marcadas y unos labios gruesos. Sus arrugas y kilos de m&aacute;s, los lleva con dignidad, sus lentes siempre le acompa&ntilde;an. 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