{"id":36437,"date":"2022-07-02T22:00:00","date_gmt":"2022-07-02T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-07-02T22:00:00","modified_gmt":"2022-07-02T22:00:00","slug":"con-el-vecino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/con-el-vecino\/","title":{"rendered":"Con el vecino"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"36437\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>T&uacute; vecino, de los gl&uacute;teos perfectos montaba en la bicicleta est&aacute;tica d&aacute;ndote la espalda. Como siempre a la misma hora y en la azotea de tu edificio.<\/p>\n<p>Mov&iacute;a las nalgas prietas con ritmo, arriba y abajo, un lado a otro, al pedalear brioso con aquellas musculosas piernas.<\/p>\n<p>La conjunci&oacute;n del chirrido de la cadena con el sonido de su respiraci&oacute;n esforzada, apag&oacute; el ruido de tus pasos cuando te acercabas poco a poco a &eacute;l.<\/p>\n<p>Ya te hab&iacute;a invitado hacer ejercicio con &eacute;l, pero t&uacute; siempre pon&iacute;as como pretexto que ten&iacute;as que atender a tus hijos, que ten&iacute;as que irlos a dejar a la escuela, que ten&iacute;as que preparar la comida, apoyar a tu marido en su nuevo trabajo, etc., etc.<\/p>\n<p>Pero con cada invitaci&oacute;n te calentabas m&aacute;s y m&aacute;s, el vecino ya protagonizaba tus m&aacute;s candentes fantas&iacute;as y en esta ocasi&oacute;n en la que tus hijos se fueron de campamento, le dar&iacute;as la sorpresa de aceptar su invitaci&oacute;n hacer ejercicio.<\/p>\n<p>Pero enti&eacute;ndase que para hacer ejercicio hay de muchas maneras y t&uacute; estabas pensando en una sola.<\/p>\n<p>No llevabas nada puesto excepto los pantalones cortos de montar en bici; si, ibas desnuda de la cintura hacia arriba, tus hermosos senos estaban descubiertos, dispuesta a todo, a realizar tus m&aacute;s oscuras fantas&iacute;as sexuales.<\/p>\n<p>Te recreas la visi&oacute;n con aquellos hombros anchos que ahora brillaban ba&ntilde;ados en sudor, aunque s&oacute;lo llevaba 2 minutos haciendo ejercicio, ya ten&iacute;a el pelo aplastado contra la cabeza, aquellos largos rizos oscuros le marcaron su atractivo rostro y acababan enroscados en la nuca.<\/p>\n<p>Le pasaste la mano por la espalda empapada y apretaste su hombro izquierdo para comprobar que su m&uacute;sculo deltoides estaba tan firme y duro como el resto del cuerpo.<\/p>\n<p>Volteo sorprendido, te miro de cabeza a los pies con un deseo caliente. Detuvo su mirada admirando tus perfectos pezones, deseando besarte sin freno alguno.<\/p>\n<p>Te inclinaste para besarle el hombro derecho, aquella sensaci&oacute;n c&aacute;lida y salada hizo que aumentara esa humedad que invad&iacute;a tu entrepierna cada vez que ve&iacute;as el cuerpo semidesnudo de tu vecino.<\/p>\n<p>El momento era perfecto, no hab&iacute;a nadie en el edificio, tu esposo estaba trabajando en su nuevo puesto, los hijos est&aacute;n de campamento, el clima de esa ma&ntilde;ana es primaveral y adecuado para tener sexo al aire libre.<\/p>\n<p>El tipo de los gl&uacute;teos perfectos dej&oacute; de pedalear y, sin bajar de la bici, volvi&oacute; el tronco hacia ti para abrazarte. En cuanto te colocaste en el &aacute;ngulo de sus piernas, notas la presi&oacute;n del pene, ya erecto, en tu vientre descubierto.<\/p>\n<p>Arqueas la espalda y te frotas contra el hombre hasta que lo haces gemir. Luego &eacute;l te coge por las amplias caderas y empieza a masajear las nalgas de tal modo que te animas a continuar lo que hab&iacute;as empezado.<\/p>\n<p>&Eacute;l mantiene la mirada clavada en tus senos desnudos, emites un profundo suspiro y compruebas que sus caricias provocaron que se te endurecieran los pezones, los levantas m&aacute;s con orgullo.<\/p>\n<p>Inspiras el olor a almizcle que &eacute;l desprende, y que el ejercicio y la excitaci&oacute;n por verte hab&iacute;an potenciado, y te acercas para lamer una de las gotas de sudor que cubren sus pectorales, que se contraen con el roce de tu lengua. Acto seguido, desliz&oacute; las manos por la espalda del vecino hasta alcanzar aquellos gl&uacute;teos exquisitos, suaves y musculosos que tratas de agarrar con lujuria.<\/p>\n<p>&Eacute;l te mueve hacia atr&aacute;s, con la intenci&oacute;n de bajarse de la bicicleta, te sujeta por la cintura con sus enormes manos y te levanta como si fueras una mu&ntilde;eca de trapo.<\/p>\n<p>A su vez, lo abrasas con las piernas y le sit&uacute;as tu sexo anhelante justo delante del miembro, de modo que ahora resulta pr&aacute;cticamente imposible que &eacute;l se quite los ajustados pantalones sin ayuda. En esa posici&oacute;n, tratas de echarle una mano. Ambos est&aacute;n ansiosos y se mueven con torpeza y de un modo extra&ntilde;o.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de que la prenda cayera al suelo, &eacute;l dio un paso para desprenderse de ella definitivamente. Luego te acomoda para meter la mano entre sus cuerpos, hace varios movimientos tentativos, con la intenci&oacute;n de introducirse en aquel camino humedecido, ya preparado para recibirlo.<\/p>\n<p>T&uacute; te retuerces impaciente, mientras le chupas y mordisqueas el l&oacute;bulo de una oreja, y &eacute;l te corresponde apretando contra ti la verga ya engrandecida, con lo que vez aumentadas tus esperanzas de verte satisfecha.<\/p>\n<p>Cuando por fin te penetra, dejas escapar un quejido de placer y te inclinas hacia atr&aacute;s para elevar los pechos a la altura de la boca de tu vecino, que empuja hasta el fondo&hellip;<\/p>\n<p>Parecen dos cuerpos que act&uacute;an con una sola mente, con un mismo objetivo. Te restriegas contra &eacute;l en un movimiento ondulante para aumentar la fricci&oacute;n; el rugido que &eacute;l emite parece acallar el tr&aacute;fico citadino.<\/p>\n<p>El hombre se tambalea al tratar de mantenerse agarrado a ti, empotr&aacute;ndote contra la pared al caerse hacia delante. Ahora, con cada empell&oacute;n, sientes el yeso presionando tus nalgas y tus hombros desnudos, as&iacute; que te agarras a &eacute;l con fuerza sin importar si llegas a clavarle las u&ntilde;as; a fin de cuentas, eso har&iacute;a que &eacute;l se excitara m&aacute;s a&uacute;n.<\/p>\n<p>Est&aacute;s a punto de alcanzar el cl&iacute;max&hellip;<\/p>\n<p>De repente, se oy&oacute; un grito atronador que proven&iacute;a del exterior.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;&iexcl;&iexcl;El gaaasss!!!<\/p>\n<p>Se te nubla la visi&oacute;n de tal modo que no puedes llegar al orgasmo y &eacute;l dej&oacute; de pedalear. Los dos saben que en cualquier momento subir&aacute;n los empleados del gas a conectar la manguera y llenar el tanque situado en la azotea, a un lado en donde se encuentran.<\/p>\n<p>T&uacute; vecino se viste a&uacute;n con el pene erecto. Mientras tanto tu solo recoges las llaves del departamento y bajas desnuda a tu departamento.<\/p>\n<p>Bajando te encuentras con el empleado del gas, &eacute;l se queda pasmado al ver tu belleza desnuda, pero t&uacute; sigues hasta llegar a tu departamento abres y te encierras.<\/p>\n<p>Solamente escuchas los pasos apresurados del empleado tal vez busc&aacute;ndote.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s oyes voces de extra&ntilde;os hablando.<\/p>\n<p>&mdash;Te juro que la vi, con sus tetas brincando de un lado a otro. De veras.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute;s loco, ya deja de ver porno.<\/p>\n<p>Escuchas las voces alejarse, tratas de recuperarte, a&uacute;n est&aacute;s excitada. Est&aacute;s decidida a buscar al vecino de nuevo y satisfacer tus deseos m&aacute;s oscuros.<\/p>\n<p>S&oacute;lo que ser&aacute; otro d&iacute;a.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>T&uacute; vecino, de los gl&uacute;teos perfectos montaba en la bicicleta est&aacute;tica d&aacute;ndote la espalda. Como siempre a la misma hora y en la azotea de tu edificio. Mov&iacute;a las nalgas prietas con ritmo, arriba y abajo, un lado a otro, al pedalear brioso con aquellas musculosas piernas. La conjunci&oacute;n del chirrido de la cadena con [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":22201,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":{"0":"post-36437","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-infidelidad"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36437","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/22201"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=36437"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36437\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=36437"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=36437"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=36437"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}