{"id":36474,"date":"2022-07-05T22:00:00","date_gmt":"2022-07-05T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-07-05T22:00:00","modified_gmt":"2022-07-05T22:00:00","slug":"sera-que-el-miembro-ajeno-es-mas-rico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/sera-que-el-miembro-ajeno-es-mas-rico\/","title":{"rendered":"\u00bfSer\u00e1 que el miembro ajeno es m\u00e1s rico?"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"36474\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">6<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Unos diez a&ntilde;os atr&aacute;s participaba en la comida anual de la empresa donde trabajaba. Ya con treinta era el decano de la mesa donde est&aacute;bamos seis solteros. Al lado de la nuestra hab&iacute;a una de mujeres, donde distingu&iacute;a tres solteras compa&ntilde;eras de trabajo y otras que no conoc&iacute;a. Justo d&aacute;ndome frente estaba una de las desconocidas que resaltaba por su belleza, y ante la cual hab&iacute;a ca&iacute;do encandilado de manera fulminante.<\/p>\n<p>Como consecuencia de esa s&uacute;bita atracci&oacute;n, y pese al esfuerzo para no resultar cargoso o grosero, mi vista volv&iacute;a con demasiada frecuencia hacia esa preciosura, algo que sin duda no le pas&oacute; desapercibido.<\/p>\n<p>Finalizada la comida y comenzado el baile, de pronto me encontr&eacute; sentado solo, momento en el que la dama admirada junto a otra, tambi&eacute;n bonita pero menos voluptuosa, se acercaron. Me puse de pie para recibirlas e invitarlas a sentarse.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Les puedo servir algo?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Un gin-tonic y una Coca Cola&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Denme unos minutos, voy hasta la barra y les traigo&rdquo;.<\/p>\n<p>Servidas las copas me sent&eacute; enfrente.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;A qu&eacute; debo el honor de esta preciosa compa&ntilde;&iacute;a&rdquo;.<\/p>\n<p>La que hab&iacute;a sido objeto de mi atenci&oacute;n, respondi&oacute; con cierta incomodidad.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Quer&iacute;a decirte que est&aacute;s cerca de gastarme con la mirada&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te pido disculpas, la tentaci&oacute;n de deleitarme con tu figura me venci&oacute; totalmente. A todo esto no nos hemos presentado, mi nombre es Leopoldo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Yo me llamo Carmela y mi amiga es Lea. Menos mal que no la miraste a ella porque su novio es muy celoso&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Entonces cabe una doble felicitaci&oacute;n a ese caballero, una por la belleza de su pareja y otra por ser cuidadoso. No ser&iacute;a raro que alguien trate de rob&aacute;rsela. Se podr&aacute; suponer que vos no ten&eacute;s compromiso y eso me abre una posibilidad de disfrutar de tu compa&ntilde;&iacute;a?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Muy dif&iacute;cil, porque no me atraen los viejos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Debo darte la raz&oacute;n, la lozan&iacute;a de la juventud es impagable y adem&aacute;s los viejos tenemos ma&ntilde;as dif&iacute;ciles de erradicar&rdquo;.<\/p>\n<p>Cuatro o cinco segundos son poco tiempo, pero cuando trascurren en silencio y con la mirada fija, parecen eternos.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te quedaste callado&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;As&iacute; es, porque nada tengo para agregar&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Los hombres luchan para conquistar&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Seguramente algunos, pero no es mi caso&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No vas a intentar convencerme?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;La atracci&oacute;n no funciona as&iacute;, no es un repaso de las virtudes del candidato, tampoco una serie de razonamientos correctos, y menos el resultado de una argumentaci&oacute;n convincente. Se da o no se da, y en este caso no se dio, as&iacute; que el asunto est&aacute; concluido. Cambiando de tema, Lea, cu&aacute;l es tu actividad?&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Soy estudiante de dise&ntilde;o gr&aacute;fico y el pr&oacute;ximo ser&aacute; mi &uacute;ltimo a&ntilde;o&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qu&eacute; bien. Me viene a la memoria un amigo que est&aacute; en tu misma situaci&oacute;n acad&eacute;mica, y hace poco gan&oacute; un concurso; como su obra le gust&oacute; a la empresa que patrocinaba el evento ahora le encargan trabajos y le proveen material nuevo para que lo pruebe. A tal punto anda bien que, a veces, necesita ayuda. Quer&eacute;s que te ponga en contacto con &eacute;l, por supuesto, sin compromiso&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Encantada, me vendr&iacute;a bien hacer pr&aacute;ctica&rdquo;.<\/p>\n<p>De inmediato hice la llamada<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hola Benjam&iacute;n, estoy con una dama que el a&ntilde;o que viene tambi&eacute;n termina dise&ntilde;o gr&aacute;fico. S&eacute; que a veces necesit&aacute;s ayuda y pens&eacute; que podr&iacute;a ser este caso. Adem&aacute;s es muy bonita, te mando foto&rdquo;.<\/p>\n<p>La respuesta fue graciosa y elocuente.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;A ese bomb&oacute;n dale mi tel&eacute;fono aunque no sepa leer ni escribir&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hecho, un abrazo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Lea, quer&eacute;s copiarlo?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Mejor m&aacute;ndame el contacto a mi celular&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Para eso necesito tu n&uacute;mero y no te conviene, a ver si un d&iacute;a me da por acosarte&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Quiero que lo tengas&rdquo;.<\/p>\n<p>Estaba terminando el tr&aacute;mite cuando le escuch&eacute; a Carmela.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ya est&aacute;, vamos&rdquo;<\/p>\n<p>Por supuesto me levant&eacute; para despedirlas.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Fue un gusto, que sigan bien&rdquo;.<\/p>\n<p>La preciosura que me hab&iacute;a sorbido el seso se fue sin hablar mientras que Lea se despidi&oacute; bes&aacute;ndome la mejilla.<\/p>\n<p>Si ver ese cuerpo aproxim&aacute;ndose era para que se desbocaran los deseos y los sue&ntilde;os quedaran cortos, apreciarlo de atr&aacute;s te dejaba al borde la esquizofrenia. Un par de nalgas movi&eacute;ndose arm&oacute;nicamente, en elegante ondulaci&oacute;n y buena tonicidad muscular, le dan la raz&oacute;n a un renombrado psic&oacute;logo cuando dice: El hombre camina con las piernas, la mujer lo hace con el cuerpo.<\/p>\n<p>Nuevamente solo no pude menos que felicitarme. Hab&iacute;a logrado salir airoso del contacto con esa dama, disimulando que su belleza me ten&iacute;a atado de pies y manos. Si no estaba a mi alcance por lo menos evitar&iacute;a su coqueteo sabi&eacute;ndome inerme.<\/p>\n<p>Estaba en esas cavilaciones cuando al levantar la vista la encuentro frente a m&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Bailar&iacute;as conmigo?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Encantado&rdquo;.<\/p>\n<p>Mi contestaci&oacute;n fue sin mover un m&uacute;sculo de la cara.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Est&aacute;s enojado?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;De ninguna manera, estoy asombrado&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me pod&eacute;s contar por qu&eacute;?<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ser&iacute;a un necio negar que me atra&eacute;s, pero de nuestra charla anterior di por sentado que esa atracci&oacute;n ser&iacute;a nada m&aacute;s que un deseo insatisfecho por inalcanzable. Sin embargo te tengo entre mis brazos, aunque s&oacute;lo sea bailando&rdquo;.<\/p>\n<p>Y ah&iacute; el mundo se me puso patas para arriba cuando me dijo al o&iacute;do.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es que me gust&aacute;s viejito&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Alto, alto, es una broma o pretend&eacute;s matarme de un infarto?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ninguna de las dos cosas. Quisiera conocerte mejor, nada m&aacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p>A partir de esa charla empezamos a frecuentarnos, pasados unos meses nos pusimos de novios y a los dos a&ntilde;os nos casamos. Una sorpresa se dio a los pocos meses de noviazgo cuando me invit&oacute; a su casa para presentarme a sus padres. Casi se me caen los pantalones cuando descubr&iacute; que su padre, el due&ntilde;o de la empresa y el gerente general eran la misma persona.<\/p>\n<p>Eso explicaba su presencia en la fiesta, si bien pod&iacute;a deberse a que Lea estaba de novia con otro empleado, a quien conoc&iacute;a de lejos, m&aacute;s o menos de la edad de ellas, de nombre Eduardo. La amistad de las mujeres se ampli&oacute; abarcando a la pareja y as&iacute; empezamos a frecuentarnos. De esa manera pude constatar que compart&iacute;a m&aacute;s cosas con Lea que con su marido; este muchacho, con un f&iacute;sico muy cultivado de esos que solo sirven para exhibir, intelectualmente era lastimosamente b&aacute;sico y sus intereses se limitaban a mujeres, f&uacute;tbol y dinero. La pareja llevaba casada casi el mismo tiempo que nosotros y ten&iacute;an una hija de ocho a&ntilde;os. Esta encantadora criatura hab&iacute;a sido favorecida por la suerte, era un calco de su madre.<\/p>\n<p>En una de esas reuniones el mujeriego toco uno de los temas de su preferencia, pregunt&aacute;ndome.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Perdonar&iacute;as una infidelidad?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Si es producto de una debilidad ocasional, s&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;O sea que si viene Carmela y te dice que ten&eacute;s unos buenos cuernos, la perdon&aacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Segur&iacute;simo que no&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y lo que dijiste antes?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Los cuernos producto de una debilidad ocasional son incipientes, peque&ntilde;os. Los que son buenos, importantes, frondosos, tienen origen en un enga&ntilde;o querido y prolongado&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;A ver, explicate un poco&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Una debilidad ocasional tiene rasgos de espontaneidad, es algo no pensado ni buscado, como si cayeras en una trampa, una sorpresa que te agarr&oacute; con las defensas bajas y te venci&oacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Pero puede ser que un tipo ejerza tal atracci&oacute;n en tu mujer que ella no pueda vencerla cada vez que se encuentran&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;De acuerdo, pero en ese caso ya no es ocasional. Ah&iacute; la mujer, sabedora de su claudicaci&oacute;n, tiene dos opciones, evitar los encuentros o hacerle saber al esposo que no va a luchar para sobreponerse. De esa manera el marido no va a sentirse traicionado y podr&aacute; tomar una determinaci&oacute;n sobre el futuro de la pareja&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Podr&iacute;an haber m&aacute;s perdones&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Imposible, porque el primer perd&oacute;n excluy&oacute; cualquier otro&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No necesariamente&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Al contrario, lo puso como necesario. Si bien la actitud de perdonar fue instant&aacute;nea, no se borraron los sentimientos originados por el enga&ntilde;o. Dolor, bronca, repulsi&oacute;n, asco, tristeza y todo lo que quieras agregar se ir&aacute;n apagando con el tiempo; tiempo de paciencia en el enga&ntilde;ado y de esfuerzo en la infiel, mostrando palpablemente que se arrepiente de lo hecho y de que algo as&iacute; no va a suceder de nuevo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;O sea que vos nunca te sumar&iacute;as a las parejas liberales&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Francamente no me siento capaz de soportar ver a mi mujer con otro. Ahora va mi pregunta. Decime Lea, qu&eacute; opin&aacute;s del inter&eacute;s de tu esposo sobre mi postura. Cualquiera podr&iacute;a pensar que, o tiene intenciones, o la tiene a tiro, o ya se la tiro a Carmela&rdquo;.<\/p>\n<p>Eso lo dije observando detenidamente las reacciones de mi mujer y, al verla palidecer, bajar los ojos y cerrar fuertemente los labios, me toqu&eacute; la frente por si el tacto me indicaba alguna protuberancia.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Eduardo, te cedo la palabra&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;C&oacute;mo se les ocurre! solo fue simple curiosidad&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Menos mal, porque estoy muy conforme con mi matrimonio, amo a mi mujer y no quisiera perderla&rdquo;<\/p>\n<p>Unos seis meses atr&aacute;s le lleg&oacute; la jubilaci&oacute;n al gerente de finanzas y en la l&iacute;nea sucesoria normal est&aacute;bamos los dos jefes de departamento que integraban esa gerencia. Para cubrir ese cargo mi suegro lo promovi&oacute; a mi par. Sin duda yo hubiera querido ocupar ese puesto ya que significaba un progreso en la estructura, pero cualquiera de los dos era apto para desempe&ntilde;ar esa funci&oacute;n, as&iacute; que no me sent&iacute; molesto. Unos d&iacute;as despu&eacute;s don Samuel me hizo llamar, algo poco frecuente pues en diecis&eacute;is a&ntilde;os de trabajo creo haber entrado dos o tres veces a ese despacho.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Don Samuel, me hizo llamar&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute; hijo, me acompa&ntilde;&aacute;s con un caf&eacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Encantado&rdquo;.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de charlar un rato sobre distintos temas y habiendo consumido lo que ten&iacute;amos servido, ya de pie para irme solt&oacute; la pregunta que no esperaba.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me ha llegado un rumor que estar&iacute;as inc&oacute;modo por no haber accedido a la gerencia de finanzas, es verdad?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No es verdad. Que me hubiera gustado no tenga dudas, pero mi postura es la siguiente. Desde que estoy en la empresa usted la ha manejado muy bien, los n&uacute;meros y el ambiente de trabajo son testimonio de ello. Justo ahora que mi nombre est&aacute; en danza va a cometer un error o una injusticia? No me parece razonable&rdquo;.<\/p>\n<p>Mi suegro es un hombre parco, poco afecto a mostrar sus sentimientos por eso, si lo que sucedi&oacute; me lo hubieran contado, dir&iacute;a que no puede ser. Cuando termin&eacute; de hablar, en su cara seria, empez&oacute; a dibujarse una sonrisa mientras me daba dos palmadas en la mejilla.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;And&aacute; a trabajar, ya hemos vagado bastante&rdquo;.<\/p>\n<p>Pasaron tres semanas y esta vez fue don Samuel en persona quien me llam&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Tengo ganas de tomar un caf&eacute;, me acompa&ntilde;&aacute;s?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Encantado se&ntilde;or&rdquo;.<\/p>\n<p>Con los pocillos a medio consumir me sorprendi&oacute; con una interrogaci&oacute;n<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;La vez pasada me dijiste que confi&aacute;s plenamente en mis decisiones, segu&iacute;s en la misma postura?<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Desde luego se&ntilde;or&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Lo que he decidido te va a afectar bastante&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No importa, seguro que usted no me va a perjudicar&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Bien, vamos a la reuni&oacute;n dispuesta para dentro de cinco minutos&rdquo;.<\/p>\n<p>Media hora atr&aacute;s se hab&iacute;a convocado a reuni&oacute;n en la sala de directorio y abarcaba hasta el nivel jefe de divisi&oacute;n. Cuando llegamos ya estaban todos y mientras yo me dirig&iacute;a hacia el lugar que me correspond&iacute;a mi suegro ocup&oacute; la cabecera.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Se&ntilde;ores los reun&iacute; porque quiero hacerles saber que he decidido dedicarme a la vagancia, estoy harto de verles las caras, y pretendo rascarme el ombligo a tiempo completo. Dentro de una semana asumir&aacute; como gerente general el caballero Leopoldo Benav&iacute;dez. Su reemplazo ser&aacute; designado por el gerente respectivo. Escucho lo que quieran decirme&rdquo;.<\/p>\n<p>La sorpresa fue general, incluy&eacute;ndome. Don Samuel, luego de ver que no hab&iacute;a preguntas, salud&oacute; y se retir&oacute;. El anuncio y la manera de hacerlo me permiti&oacute; conocer m&aacute;s de cerca a los participantes. Ante algo inesperado es dif&iacute;cil preparar una actuaci&oacute;n. Las felicitaciones se hicieron, algunas sinceras y otras pesarosas. Con esto mi situaci&oacute;n econ&oacute;mica peg&oacute; un salto importante porque, adem&aacute;s del l&oacute;gico incremento en mi remuneraci&oacute;n, el due&ntilde;o de la empresa me obsequi&oacute; un quince por ciento del paquete accionario.<\/p>\n<p>Poco pudo rascarse el pap&aacute; de Carmela. Una mala jugada de su salud lo hizo fallecer a los cinco meses de su retiro.<\/p>\n<p>La alegr&iacute;a por mi promoci&oacute;n tampoco dur&oacute; mucho. Unas semanas despu&eacute;s de la muerte de mi suegro, estando ambos mirando televisi&oacute;n, ella se levant&oacute; para ir al ba&ntilde;o y en esa ausencia entr&oacute; un mensaje a su celular. Al tocarlo se abri&oacute; la pantalla de whats app mostrando que el reci&eacute;n llegado era de Eduardo. Con la natural intriga lo dej&eacute; donde estaba y al regresar Carmela me avis&eacute; del sonido. En lugar de consultarlo donde est&aacute;bamos se levant&oacute;. Al volver, sin que le preguntara, me dijo que era el chisme de una amiga.<\/p>\n<p>Esa noche cuando se durmi&oacute;, luego de media hora, cuando es la fase de sue&ntilde;o profundo, me levant&eacute; y conociendo la clave, busqu&eacute; el intercambio de mensajes. Al verlos la inc&oacute;moda duda inicial se transform&oacute; en trist&iacute;sima certeza. En el di&aacute;logo, el primer env&iacute;o era de ella a Ricardo.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hoy hace un a&ntilde;o nos dimos el primer beso en la cocina de casa&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es verdad, pero eso fue el comienzo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Sin duda, pero fuiste un hijo de puta, porque de inmediato me diste vuelta apoy&aacute;ndome sobre la mesa y, luego de levantar la pollera y correr mi bombacha me la metiste sin darme tiempo a lubricar&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Pero en tres minutos te dej&eacute; lubricada con leche, y bien que ahora te encanta&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ten&eacute;s raz&oacute;n, tu pija me tiene loca. Un beso en la cabeza de un solo ojo que lagrimea delicioso. Chau&rdquo;.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de fotografiar el di&aacute;logo volv&iacute; a la cama aunque esa noche no dorm&iacute; a pesar de la pastilla que tom&eacute;, pues todos los sentimientos negativos que uno pueda imaginar se juntaron para mi tormento. Esta situaci&oacute;n no era ocasional, no respond&iacute;a a una calentura, no era un desliz, esto ameritaba venganza a la m&aacute;xima potencia y era imprescindible que planearla y ejecutarla deb&iacute;an hacerse con la mente fr&iacute;a. De todos modos ten&iacute;a que ponerla al tanto a Lea aunque eso le trajera dolor.<\/p>\n<p>A la ma&ntilde;ana la llam&eacute; pidi&eacute;ndole reunirnos para tomar un caf&eacute; y charlar. Nos juntamos antes del mediod&iacute;a cerca de su casa. El saludo, como siempre, fue muy afectuoso mirando, ella mi cara ojerosa y yo la suya intrigada.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te veo mal amigo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute; querida, es para estar mal&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por Dios, contame qu&eacute; sucede&rdquo;.<\/p>\n<p>Simplemente tom&eacute; el tel&eacute;fono, busqu&eacute; la imagen y se lo extend&iacute;. Su cara enfocada en la pantalla mostr&oacute; sorpresa, pero nada llamativo, lo cual me extra&ntilde;&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Esto no es raro en &eacute;l, pero nunca lo esper&eacute; de Carmela. Eduardo es una porquer&iacute;a, esta uni&oacute;n fue la peor elecci&oacute;n de mi vida, lamento en el alma haber estado metida con &eacute;l cuando te conoc&iacute;, de lo contrario no te me habr&iacute;as escapado&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Gran honor para m&iacute;, que tambi&eacute;n hice una mala elecci&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Mi situaci&oacute;n es mala, en la pr&aacute;ctica soy una muerta de hambre, para todo dependo de &eacute;l. Maldita la hora en que le hice caso de no ejercer mi profesi&oacute;n, para dedicarme solo a la casa. Si no fuera as&iacute; hace rato me hubiera separado. Aguanto por Roc&iacute;o que no tiene la culpa de mis errores&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por favor Lea escuch&aacute; bien lo que te voy a decir, y te suplico que aceptes. Mi casa es tu casa, no esta donde vivo sino la que tengo desde antes de casarme, equipada al completo y a la cual solo ten&eacute;s que llevar los enseres personales tuyos y de tu hija. Adem&aacute;s yo voy a solventar todas tus necesidades, que no me cuesta nada porque estoy muy, pero muy bien econ&oacute;micamente. Y por &uacute;ltimo el estudio que lleva todas nuestras cuestiones legales te va a diligenciar el divorcio&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No puedo aceptar todo eso&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute; pod&eacute;s y te ruego que lo hagas. Dejame que maneje los tiempos, yo te ir&eacute; avisando. Mientras tanto haremos vida tan normal como est&eacute; a nuestro alcance. Primero les pondremos todas las trabas posibles para que no puedan juntarse y as&iacute; incrementar el deseo, luego ser&aacute; el momento de facilitarles las cosas y entonces, con las defensas bajas, ser&aacute; el momento de arreglar cuentas&rdquo;.<\/p>\n<p>Una decena de d&iacute;as coordinamos con Lea de manera tal que, siempre, uno de los amantes estuviera impedido de reunirse, sea con llamadas a concurrir de urgencia, sea con presencias inesperadas, sea con viajes imprevistos, etc.<\/p>\n<p>Como parte de las maniobras de acoso, un s&aacute;bado, luego de la cena acordamos salir a tomar algo a una discoteca. No pas&oacute; mucho tiempo desde que llegamos hasta que el esposo de Lea la sac&oacute; a bailar a mi mujer y en seguida hice lo propio con esta amiga. Pas&oacute; un rato en que nosotros nos manten&iacute;amos expectantes sobre la otra pareja. Al ver que los amantes pegaban las pelvis, con los torsos separados y mir&aacute;ndose a los ojos, decid&iacute; intervenir. Apenas nos distinguieron se separaron abruptamente, sonri&eacute;ndonos como quien nada reprochable hace.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te la robo un rato a mi se&ntilde;ora&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me parece muy bien si me devolv&eacute;s la m&iacute;a&rdquo;.<\/p>\n<p>Realizado el cambio evolucionamos un rato al son de la m&uacute;sica mientras la observaba tratando de leer en su interior.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me parece que Eduardo, si no lo hizo, est&aacute; al borde de cruzar el l&iacute;mite de cercan&iacute;a corporal con vos, cuidate&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No me dig&aacute;s que est&aacute;s celoso&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No estoy, soy celoso, y mis celos se basan en que te amo. Si no te quisiera me importar&iacute;a una mierda que te coja todo el Regimiento de Granaderos a Caballo, incluyendo los animales&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Esa no es tu manera de hablar&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es verdad, a veces me pasa. Tocando este tema, suele suceder que las palabras no dan una idea cabal del significado de algo. Vamos a sentarnos, as&iacute; la explicaci&oacute;n ser&aacute; m&aacute;s clara&rdquo;.<\/p>\n<p>Ya ubicados con la mano izquierda la tom&eacute; del pelo a la altura de la nuca inmoviliz&aacute;ndola, mientras la derecha, abierta sobre su cuello, empezaba a cerrarse como tenaza.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Lo que estoy haciendo es llamado, por los forenses, asfixia mec&aacute;nica. Si veo que Eduardo invade tu intimidad, aunque sea poniendo sus labios sobre los tuyos, esto que sent&iacute;s te va a parecer una caricia comparado con lo que tengo pensado para vos&rdquo;.<\/p>\n<p>Cuando la palidez vir&oacute; a ceniza la solt&eacute;, coincidiendo con la llegada de nuestros amigos. Lea, viendo sus facciones desencajadas y la boca abierta buscando aire, se alarm&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Carmela, te pasa algo?&rdquo;<\/p>\n<p>Por supuesto contest&eacute; yo.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute;, le estaba explicando, de manera pr&aacute;ctica, lo que puede sucederle si observo un m&iacute;nimo desliz en su conducta de mujer casada&rdquo;.<\/p>\n<p>Como el ambiente de la reuni&oacute;n se hab&iacute;a enrarecido decidimos regresar a casa. Reci&eacute;n ah&iacute; mi esposa rompi&oacute; el silencio.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Nunca me imagin&eacute; pasar por lo que me hiciste. Sos un monstruo &ldquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Quiz&aacute; no supe explicarme hace un rato. Si te hubiera dicho, en caso de infidelidad, voy a asfixiarte y luego arrancarte la tr&aacute;quea lo hubieras entendido, sin embargo sentir que te falta el aire y ni siquiera pod&eacute;s articular palabra pidiendo auxilio, es la percepci&oacute;n de una vivencia y as&iacute; lograste un conocimiento m&aacute;s profundo y amplio. Por mi parte estoy muy contento pues has entendido sin duda alguna lo que quise decirte&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No me animo a dormir en la misma cama, a ver si so&ntilde;&aacute;s que estoy con otro y me estrangul&aacute;s. Me voy a la habitaci&oacute;n de hu&eacute;spedes&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;And&aacute; y no te olvides el celular, seguramente vas a tener mensajes o llamadas para que des detalles de lo que te pas&oacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>Era la declaraci&oacute;n suficiente para que supiera que nosotros sab&iacute;amos, y de paso aumentar su nerviosismo.<\/p>\n<p>Transcurrido el lapso previsto anulamos toda presi&oacute;n, aunque no la vigilancia y un cierto direccionamiento para que la reuni&oacute;n fuera en casa.<\/p>\n<p>El aviso de &eacute;l diciendo que llegar&iacute;a m&aacute;s tarde, el llamado de Lea indicando el momento de salida de su casa, m&aacute;s la imagen de la c&aacute;mara mostr&aacute;ndolo frente a mi domicilio eran la prueba de que hab&iacute;a llegado el momento esperado.<\/p>\n<p>Le dije a mi secretaria que durante la pr&oacute;xima hora no me interrumpiera, pues deseaba concentrarme en el estudio de un contrato; si terminaba antes se lo har&iacute;a saber. Esta comunicaci&oacute;n la hice ya preparado para retirarme por la salida privada, vistiendo buzo de mantenimiento de una conocida empresa de servicios con la correspondiente caja de herramientas, y gorra bajo cuyos bordes asomaba una peluca.<\/p>\n<p>Un taxi me dej&oacute; a una cuadra de casa. Al entrar cambi&eacute; la gorra por una capucha y anteojos oscuros, llevando a mano una correa, el celular robado, recientemente adquirido y una fusta con alma de acero. Al aproximarme al dormitorio, en el primer piso, los sonidos de un encuentro amoroso no dejaban lugar a dudas sobre la actividad en desarrollo. Desde la puerta film&eacute; a los amantes hasta que sus caras se hicieron visibles y el macho comenz&oacute; el orgasmo. Ese momento de m&aacute;xima indefensi&oacute;n era el elegido para acercarme pasar la correa por su cuello, ahorcarlo hasta que perdiera el conocimiento y luego llagarle el cuerpo a fustazos sin olvidar pene y test&iacute;culos.<\/p>\n<p>Luego me volv&iacute; hacia Carmela, que estaba desnuda y en posici&oacute;n fetal contra el cabecero de la cama tap&aacute;ndose la cara con las manos. Saqu&eacute; su camis&oacute;n de bajo la almohada y se lo tir&eacute; a la cara; como no reaccion&oacute; le baj&eacute; las manos para darle dos cachetadas e indicarle que se lo pusiera, y ya vestida tom&aacute;ndola del pelo, la llev&eacute; a los tropezones hasta la escalera donde, de un empuj&oacute;n la hice rodar.<\/p>\n<p>Me asom&eacute; al dormitorio y, al constatar que el averiado amigo y gal&aacute;n empezaba a moverse, volv&iacute; sobre mis pasos. Luego de comprobar que mi mujer, aunque inconsciente, respiraba, recompuse mi atuendo anterior y regres&eacute; a mi oficina. La parte inicial de mi venganza hab&iacute;a insumido cuarenta minutos. Ya con mi vestimenta habitual sal&iacute; del despacho avis&aacute;ndole a la secretaria que estar&iacute;a a media cuadra pues quer&iacute;a tomar un caf&eacute; al aire libre.<\/p>\n<p>Reflexionando sobre lo sucedido en la &uacute;ltima hora vi que estaba todo razonablemente encadenado. A Carmela, seguramente la empleada la encontrar&iacute;a avis&aacute;ndome en seguida. De hallarla desnuda podr&iacute;a haber dudado, pero en camis&oacute;n era m&aacute;s f&aacute;cil suponer un accidente. A favor tambi&eacute;n estaba que ninguna superficie de mi cuerpo hab&iacute;a estado visible y mi boca no hab&iacute;a emitido sonido alguno. Desde luego que tuve que recurrir a toda mi fuerza de voluntad para no decirle &lt;Buen viaje&gt; en el momento de empujarla. Por &uacute;ltimo mi celular, dejado en el despacho, registraba tres mensajes entrados, atestiguando mi ubicaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Como resultado de la ca&iacute;da qued&oacute; sin movilidad en los miembros inferiores y con una reducci&oacute;n importante en los superiores.<\/p>\n<p>El hecho de que su madre tuviera una salud precaria, la ausencia de hermanos y los bienes de su padre en tr&aacute;mite de juicio sucesorio, hizo que yo fuera su &uacute;nico sost&eacute;n para todo. Pese a estar convencida de que sus percances eran culpa m&iacute;a, ning&uacute;n hecho concreto lo corroboraba. No ten&iacute;a m&aacute;s remedio que comerse doblada mi presencia.<\/p>\n<p>Su compa&ntilde;ero de placer no se qued&oacute; muy atr&aacute;s. Al d&iacute;a siguiente, cuando avis&oacute; que no podr&iacute;a presentarse a trabajar por una ligera indisposici&oacute;n, la oficina de personal mand&oacute; el m&eacute;dico auditor, que por supuesto no fue recibido. Cuatro d&iacute;as en la misma situaci&oacute;n dieron pie para ser despedido. Era el momento de que Lea hiciera la mudanza.<\/p>\n<p>Para la inv&aacute;lida acondicion&eacute; una habitaci&oacute;n de la casa con las comodidades y equipamiento necesario para su correcta atenci&oacute;n, actividad que era llevada a cabo por un grupo de personas, am&eacute;n de los profesionales de la salud. De esa manera mi presencia era espor&aacute;dica y por una raz&oacute;n espec&iacute;fica. Uno de esos d&iacute;as fui porque hab&iacute;a so&ntilde;ado con ella y, al despertarme, sent&iacute;a una cierta compasi&oacute;n por su estado. Entonces me acerqu&eacute; a verla, d&aacute;ndole un rato libre a la enfermera que la cuidaba.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qui&eacute;n dir&iacute;a que hace un a&ntilde;o vos recordabas, en un mensaje emotivo y nost&aacute;lgico, el primer beso con tu amante. Al enterarme de eso ca&iacute; en cuenta que yo tambi&eacute;n ten&iacute;a algo para conmemorar aunque con tristeza; y el motivo eran los doce meses que, ignorante de todo, llevaba portando importantes y frondosos cuernos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hoy, las vueltas de la vida, te hacen esperar el segundo aniversario de ese acontecimiento postrada en una silla de ruedas, y con serias probabilidades de no vivir el tercero. Todav&iacute;a dudo si acelerar tu deceso o seguir un tiempo disfrutando el padecer que muestran tus ojos. Con inmensa suerte el grupo econ&oacute;mico construido por tu padre, y que yo manejo por disposici&oacute;n de &eacute;l mientras a&uacute;n viv&iacute;a, da m&aacute;s que suficiente para pagar la gente que se ocupa de tus necesidades. Eso me permite venir solo cuando tengo ganas de contemplar la m&iacute;sera situaci&oacute;n en que est&aacute;s y de paso renovar mi odio&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Quiz&aacute; alguien podr&iacute;a tacharme de cruel y es posible que algo de raz&oacute;n tenga. Para contestar apelar&iacute;a al conocido dicho &lt;Al que critique mis pasos le presto mis zapatos&gt;. Por el momento me resulta imposible atenuar el encono. Cuando me vienen a la mente los trecientos sesenta y cinco d&iacute;as luciendo puntas en la frente, ante la mirada de cientos de empleados, compasiva en los que me aprecian y complacida en los que me odian, se renueva con mayor fuerza el deseo de venganza, y disfruto verte hecha mierda&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Yo no fui la excepci&oacute;n e inexorablemente se cumpli&oacute; el dicho &lt;el cornudo es el &uacute;ltimo en enterarse&gt;&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;De todos modos, en esta espantosa situaci&oacute;n hay algo que no logro comprender. La fortuna familiar te permit&iacute;a ser totalmente independiente. El hecho de grabarse en tu memoria el d&iacute;a del beso hace presumir que con tu amante hab&iacute;a una relaci&oacute;n algo m&aacute;s que carnal. Pudiendo disfrutar en total libertad elegiste el riesgo, el peligro, las excusas mentirosas, las limitaciones en horarios, duraci&oacute;n y lugar de los encuentros. No teniendo hijos que cuidar la &uacute;nica raz&oacute;n, que atisbo probable para seguir a mi lado, es aparecer ante el entorno como una se&ntilde;ora respetable&rdquo;.<\/p>\n<p>El tiempo se llev&oacute;, primero a su madre y despu&eacute;s a ella, quedando como socio mayoritario de la empresa y due&ntilde;o de las propiedades de ambas.<\/p>\n<p>Reh&iacute;ce mi vida con Lea y de ella espero un hijo. El amor de madre e hija, profundo, &iacute;ntegro y espont&aacute;neo, es el b&aacute;lsamo que va sacando de mi coraz&oacute;n el odio que albergaba.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>6 Unos diez a&ntilde;os atr&aacute;s participaba en la comida anual de la empresa donde trabajaba. Ya con treinta era el decano de la mesa donde est&aacute;bamos seis solteros. Al lado de la nuestra hab&iacute;a una de mujeres, donde distingu&iacute;a tres solteras compa&ntilde;eras de trabajo y otras que no conoc&iacute;a. 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