{"id":36557,"date":"2022-07-13T22:00:00","date_gmt":"2022-07-13T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-07-13T22:00:00","modified_gmt":"2022-07-13T22:00:00","slug":"mi-comadre-y-yo-nos-entregamos-al-placer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-comadre-y-yo-nos-entregamos-al-placer\/","title":{"rendered":"Mi comadre y yo nos entregamos al placer"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"36557\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">7<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cap&iacute;tulo 1: El viaje en auto.&nbsp;<\/p>\n<p>Mi comadre y yo hac&iacute;a algunos d&iacute;as hab&iacute;amos planeado ir con Eduardo a disfrutar un fin de semana en la hist&oacute;rica ciudad de Cartagena. La fecha lleg&oacute; y junto a mi marido la recogimos en nuestro auto el viernes a las 7 de la ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>Mientras viaj&aacute;bamos, ella nos contaba que estaba pasando por un mal momento con su esposo. Que estaba cansada de las largas ausencias de Omar por asuntos de trabajo. Con voz quebrada, expresaba que ella era una mujer que quer&iacute;a disfrutar de la vida. Que cosas tan normales como salir a bailar, tomar vino y cenar, eran muy poco frecuentes. El cumplimiento de esas situaciones cada vez se hacia m&aacute;s dif&iacute;cil.<\/p>\n<p>En medio de la risa y la picardia, agreg&oacute; que desde lo sexual estaba abandonada y que eso la afectaba porque ella era muy fogosa. Yo en mi mente asum&iacute; que mi comadre lo que necesitaba era un buen revolcon. Y me vinieron pensamientos sucios sobre la posibilidad de que mi marido y yo le di&eacute;ramos el placer que tanto necesitaba.<\/p>\n<p>Confieso, que en la medida en que nos contaba sobre la importancia del sexo para ella, mi mente volaba recordando las escenas que hab&iacute;amos imaginado, mi marido y yo, con mi hermosa comadre Laura. Y es que llev&aacute;bamos meses simulando que hac&iacute;amos un tr&iacute;o con ella. Que nos estregabamos al placer y a pensamientos er&oacute;ticos con su figura.<\/p>\n<p>Mientras seguimos viajando, hasta confes&oacute; que un vecino que resid&iacute;a en la parte de arriba de su vivienda le coqueteaba con frecuencia. Como yo viajaba con ella en el asiento de atr&aacute;s para acompa&ntilde;arla mientras Eduardo manejaba, se me acerc&oacute; al o&iacute;do para que mi marido no escuchara y me susurro &quot;te confieso Susana que ese hombre me encanta, es m&aacute;s siento corrientes en mi cuerpo cada vez que lo veo. Hasta ahora no ha pasado nada entre el y yo. Pero lo que s&iacute; te puedo decir es que me he tocado como loca pensando en que tenemos sexo duro y prohibido en mi propia cama&quot;.<\/p>\n<p>Esa confesi&oacute;n me excito a&uacute;n m&aacute;s, aunque sab&iacute;a que mi comadre era una mujer caliente, el hecho de que me confesara eso me hizo mojar muchisimo m&aacute;s. Hasta llegu&eacute; a pensar en la posibilidad de proponerle a Laura ese tr&iacute;o, que llev&aacute;bamos imaginando hacia algunos meses.<\/p>\n<p>Y es que las cosas que hab&iacute;amos pensado hacer con mi comadre eran tan calientes que de solo recordarlo, muchas corrientes se apoderaban de mi cuerpo. Sent&iacute;a unas ganas enormes de comerme a Laura y a mi marido al tiempo. Sent&iacute;a unas ganas enormes de que Laura y yo, chuparamos la verga de Eduardo al mismo tiempo.<\/p>\n<p>Recordaba las escenas en las que Eduardo me colocaba en cuatro e introduc&iacute;a su duro y grande miembro en mi mojada vagina, mientras yo lamia la dulce y excitante vagina de mi comadre. Esa era, sin duda, una de las fantas&iacute;as m&aacute;s calientes que hab&iacute;amos tenido desde hac&iacute;a meses. Lo hab&iacute;amos concebido como fantas&iacute;a. Pero mi mente ahora cre&iacute;a en la posibilidad de pasar de la fantas&iacute;a a la realidad.<\/p>\n<p>Luego de semejante confesi&oacute;n sobre su vecino, Laura quer&iacute;a que pens&aacute;ramos en lo que &iacute;bamos hacer una vez lleg&aacute;ramos. Ella siempre se hab&iacute;a caracterizado por ser una mujer alegre, divertida y espont&aacute;nea. Y esas eran razones suficientes para que pas&aacute;ramos un fin de semana agradable en Cartagena. Me habl&oacute; de un sitio de rumba en el que muchas mujeres solas iban a flirtear con hombres apuestos y apetecibles. Con ese deseo entend&iacute;<\/p>\n<p>Cuando me dijo eso, se me acerc&oacute; al o&iacute;do para que Eduardo no escuchara. Entend&iacute;, que en el fondo quer&iacute;a que yo la acompa&ntilde;ar&aacute;, pero no estaba a dispuesta a salir sin mi marido. Le dije &quot;claro comadre est&aacute; noche iremos a ese sitio de rumba para disfrutar, estoy segura que mi a mi marido le encantar&aacute;&quot;. Eduardo respondi&oacute; inmediatamente que estaba dispuesto a ser nuestro c&oacute;mplice para que disfrutaramos en la hist&oacute;rica ciudad&quot;.<\/p>\n<p>Seguimos viajando y conversando mientras disfrut&aacute;bamos de la hermosa vista que se abr&iacute;a frente a nosotros. Ten&iacute;amos frente a nosotros un extraordinario e infinito horizonte, en donde el mar era el protagonista.<\/p>\n<p>Cap&iacute;tulo 2: El hotel<\/p>\n<p>Una vez en el hotel nos dijeron que hubo en error en el sistema y que las dos habitaciones que hab&iacute;amos reservado no estaban disponibles. Previamente, yo misma me hab&iacute;a encargado de hacer la reserva. Ahora nos dec&iacute;an que solamente disponian de una habitaci&oacute;n que ten&iacute;a una cama King Size, es decir las que miden 2 por 2 metros.<\/p>\n<p>Mi comadre y yo nos miramos y casi que simult&aacute;neamente dijimos que estaba bien, que entend&iacute;amos y que no hab&iacute;a problema. Ahora deber&iacute;amos dormir los tres en una misma cama. Eso en el fondo me agrado, porque sabia que yo dormiria en medio de mi marido y de Laura. Eso en vez de ser una incomodidad para m&iacute;, ser&iacute;a una oportunidad para tener contacto f&iacute;sico mientras dorm&iacute;amos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>7 Cap&iacute;tulo 1: El viaje en auto.&nbsp; Mi comadre y yo hac&iacute;a algunos d&iacute;as hab&iacute;amos planeado ir con Eduardo a disfrutar un fin de semana en la hist&oacute;rica ciudad de Cartagena. La fecha lleg&oacute; y junto a mi marido la recogimos en nuestro auto el viernes a las 7 de la ma&ntilde;ana. Mientras viaj&aacute;bamos, ella [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":22323,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":{"0":"post-36557","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-fantasias-eroticas"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36557","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/22323"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=36557"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36557\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=36557"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=36557"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=36557"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}