{"id":36564,"date":"2022-07-14T22:00:00","date_gmt":"2022-07-14T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-07-14T22:00:00","modified_gmt":"2022-07-14T22:00:00","slug":"chica-menstruante-i-y-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/chica-menstruante-i-y-ii\/","title":{"rendered":"Chica menstruante (I y II)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"36564\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Para un hombre que est&aacute; m&aacute;s cerca de los sesenta que de los cincuenta, que tiene tendencia a echar barriga y cuya vida social no se puede calificar de exitosa, tener sexo es como una especie de pel&iacute;cula de ciencia ficci&oacute;n.<\/p>\n<p>Yo soy uno de esos hombres. Solitario, aburrido, sin demasiado atractivo f&iacute;sico para las mujeres. No me gusta salir a ligar, con lo cual mi vida sexual se ha reducido a los contactos que encontraba espor&aacute;dicamente en alg&uacute;n chat, y el &uacute;ltimo fue justo antes de la pandemia. Desde entonces, el sexo que he practicado ha sido matarme a pajas algo que, por otro lado, tampoco es tan malo.<\/p>\n<p>En esos chats he tenido la oportunidad de conocer a algunas mujeres con las que ocasionalmente tuve sexo. En varios a&ntilde;os habr&aacute;n sido como media docena y, aunque puede no parecer un n&uacute;mero muy elevado, lo cierto es que lo pas&eacute; bien con ellas.<\/p>\n<p>No es &eacute;ste el momento para hablar de aquellas experiencias, pero puedo resumirlas diciendo que con ellas pude por primera vez follar un culo y correrme dentro de &eacute;l, o conseguir que una mujer se corriera literalmente a chorros en mi cara y en mi boca. Beber ese l&iacute;quido que sal&iacute;a a presi&oacute;n del co&ntilde;o fue, sin duda, uno de los mayores placeres que he tenido.<\/p>\n<p>Pero volvamos al tema que me ocupa hoy. Como dec&iacute;a, mi vida social se limita a entrar en diferentes chats con nicks m&aacute;s o menos curiosos, desde alguno que parezca muy viril a otros que reflejan mi pat&eacute;tica vida. El nick tampoco importa mucho porque puedo pasarme horas, d&iacute;as, semanas&hellip; entrando en esas salas sin que ninguna mujer me hable. Al principio era yo quien les abr&iacute;a alg&uacute;n privado, pero, viendo que muchas ni siquiera se dignaban contestar, dej&eacute; de hacerlo y, simplemente, manten&iacute;a abierto el chat por si alguna me quer&iacute;a hablar. Y eso tampoco ocurr&iacute;a.<\/p>\n<p>Pero hace cosa de un mes vi un nick que me llam&oacute; la atenci&oacute;n porque, junto a la ciudad en la que yo viv&iacute;a, aparec&iacute;an otras palabras: &ldquo;chicamenstruante&rdquo;. El nick y lo que representa me resultaba morboso y, adem&aacute;s, parec&iacute;a que era de mi ciudad as&iacute; que, pensando que no perd&iacute;a nada haci&eacute;ndolo, le abr&iacute; un privado.<\/p>\n<p>Tras los saludos de rigor, la conversaci&oacute;n fue m&aacute;s o menos as&iacute;:<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute; es lo que quieres encontrar aqu&iacute;?<\/p>\n<p>&#8211; Cuando estoy con la regla me caliento mucho y me pongo muy cerda. Necesito que alguien quiera follarme ya, porque quiero sentir una polla dentro de m&iacute; y que se corra dentro de mi co&ntilde;o.<\/p>\n<p>&#8211; Pero &iquest;no tienes a nadie que quiera follarte?<\/p>\n<p>&#8211; Tengo un amigo, pero ni est&aacute; ni quiere hacerlo. Le da asco.<\/p>\n<p>&#8211; Seg&uacute;n lo dices a m&iacute; me encantar&iacute;a poder follarte as&iacute;, sin ning&uacute;n asco, pero soy un t&iacute;o mayor.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Eso me da igual! De verdad, s&oacute;lo quiero que alguien me folle, lo dem&aacute;s no me importa. Me pongo tan cachonda que ni me importa la edad ni c&oacute;mo es el t&iacute;o. &iexcl;S&oacute;lo quiero que me follen!!<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, podemos quedar, pero &iquest;c&oacute;mo lo hacemos?<\/p>\n<p>&#8211; Dime d&oacute;nde vives. Yo me acerco a tu calle, quedamos all&iacute; y luego subimos a tu casa porque yo no tengo sitio.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;No tienes sitio? &iquest;Cu&aacute;ntos a&ntilde;os tienes?<\/p>\n<p>&#8211; Tengo 18.<\/p>\n<p>&#8211; Joder, &iexcl;18 a&ntilde;os! &ndash; Yo cada vez daba menos cr&eacute;dito a lo que esa persona me estaba diciendo.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Por favor, t&iacute;o! Vamos a quedar. &iexcl;Lo necesito!<\/p>\n<p>Y, despu&eacute;s de unas cuantas palabras m&aacute;s, acab&eacute; por quedar con ella en el portal de mi casa para esa misma tarde. L&oacute;gicamente pens&eacute; que todo eso era una de las muchas bromas que se gastan en los chats. Lo m&aacute;s probable es que no apareciera nadie, o que quien apareciera fuera un t&iacute;o que se iba a burlar de m&iacute;, o cualquier otra situaci&oacute;n distinta a la que hab&iacute;a quedado. Pero, como dec&iacute;a, hac&iacute;a mucho que no follaba, estaba deseando poder hacerlo fuera como fuera y, aunque no ten&iacute;a muchas esperanzas de poder hacerlo, la polla venci&oacute; de nuevo a la raz&oacute;n.<\/p>\n<p>A la hora a la que hab&iacute;amos quedado estaba yo esperando a la puerta de mi casa, nervioso como un flan y con unos sentimientos enfrentados. Por un lado, deseaba que todo eso fuera verdad, que realmente una chica de 18 a&ntilde;os quisiera follar conmigo y que lo hiciera de una forma muy dura y asquerosa. Pero, por otro lado, ten&iacute;a miedo precisamente por eso, por la juventud de la chica, por el posible enga&ntilde;o y por las dudas de una cita a ciegas.<\/p>\n<p>Nerea, que as&iacute; me dijo que se llamaba, llevar&iacute;a un vestido azul de verano, con tirantes. As&iacute; que cuando, casi diez minutos despu&eacute;s de la hora, vi aparecer por el extremo de la calle a una chica con un vestido azul, mi coraz&oacute;n empez&oacute; a latir de tal manera que parec&iacute;a que iba a estallar.<\/p>\n<p>Cuando se acerc&oacute; a m&iacute; y se present&oacute;, todas mis dudas se disiparon. No pod&iacute;a creer lo que ten&iacute;a delante de mis ojos. Nerea era una chica joven, alta, de m&aacute;s o menos 1&rsquo;70 y un cuerpo precioso. No era ni gorda ni delgada, ten&iacute;a unas bonitas caderas y unos muslos que se adivinaban duros y suaves a la vez. Sus ojos eran verdes y su pelo, moreno y liso, ca&iacute;a libre sobre sus hombros. El escote del vestido permit&iacute;a ver unas tetas no demasiado grandes que brillaban con el sudor que desprend&iacute;a su cuerpo. Y, adem&aacute;s, me sonre&iacute;a.<\/p>\n<p>Ver esa belleza de chica, saber que era real, intuir el cuerpo que hab&iacute;a debajo de esa ropa, imaginar el co&ntilde;o h&uacute;medo y sangriento &hellip;, todo ello hizo que me empalmara sin necesidad de m&aacute;s.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Subimos a casa entonces? &iquest;Te parezco bien? &ndash; pregunt&eacute; para asegurarme de que no estaba en un sue&ntilde;o.<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, me pareces estupendo. Con que tengas una polla que quiera follarme seg&uacute;n estoy me vale &ndash; contest&oacute; ella sin ning&uacute;n rubor.<\/p>\n<p>Subimos a casa y, nada m&aacute;s entrar, me pregunt&oacute; d&oacute;nde estaba el dormitorio. Yo hab&iacute;a colocado encima de la cama unas cuantas toallas de ba&ntilde;o, previendo lo que podr&iacute;a pasar en la situaci&oacute;n en la que est&aacute;bamos. Nerea lo vio y sonri&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Vaya, eres muy previsor. No se te escapa nada.<\/p>\n<p>Y en ese momento se acerc&oacute; a m&iacute; y, sin decir una palabra m&aacute;s, me agarr&oacute; la cabeza para atraerla hacia ella y empezar a besarme como no lo hab&iacute;a hecho nadie en muchos a&ntilde;os. Sus labios besaban los m&iacute;os con rapidez, mientras sacaba su lengua y me la pasaba por toda la cara. Yo abr&iacute; la boca y empec&eacute; a comerle la suya. Nuestras lenguas se juntaban y nos pas&aacute;bamos la saliva que iba apareciendo. Utilic&eacute; mis dientes para morderle su lengua, luego la atrapaba con mis labios y la succionaba, mientras Nerea daba gemiditos de placer y de dolor. Est&aacute;bamos abrazados y nuestros cuerpos estaban muy pegados. Notaba sus tetas en mi pecho, y notaba c&oacute;mo mi polla cada vez crec&iacute;a m&aacute;s. Me arrim&eacute; a ella para que la notara cerca de su co&ntilde;o mientras mis manos agarraban ese culo tan duro, esas nalgas firmes, de una chica tan joven como ella.<\/p>\n<p>&#8211; Quiero comerte la polla y quiero que me folles &ndash; me dijo separ&aacute;ndose de repente.<\/p>\n<p>Se ech&oacute; a un lado y, en un momento, se desprendi&oacute; del vestido que llevaba. Otra vez me qued&eacute; impresionado al verla de nuevo, ahora ya s&oacute;lo con su ropa interior. Llevaba un sujetador blanco, sin tirantes, que resaltaba perfectamente la forma de sus pechos, y unas bragas azules, muy ajustadas, que se pegaban a su co&ntilde;o de una manera excesivamente morbosa.<\/p>\n<p>Mientras tanto, yo tambi&eacute;n me hab&iacute;a ido desnudando intentando no caerme, qued&aacute;ndome en unos b&oacute;xers en los que tambi&eacute;n se notaba la dureza de mi polla.<\/p>\n<p>Nerea se quit&oacute; el sujetador y lo dej&oacute; caer al suelo. &iexcl;Dios! Esas tetas tan redondas, tan perfectas, con unos pezones marrones que se ve&iacute;an erectos, dentro de una areola no demasiado grande.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Te gustan mis tetas? &iquest;Sabes que ahora que estoy con la regla se me han puesto m&aacute;s duras, y que las tengo m&aacute;s sensibles? &iquest;Quieres com&eacute;rmelas, cabr&oacute;n?<\/p>\n<p>No necesitaba m&aacute;s invitaciones. La tumb&eacute; encima de la cama y me abalanc&eacute; sobre esas maravillosas y duras gl&aacute;ndulas mamarias. Puse mi boca en el pez&oacute;n derecho y empec&eacute; a succionarlo, mientras con la mano le pellizcaba el de la izquierda. No era s&oacute;lo el pez&oacute;n, en la boca met&iacute;a la mayor cantidad de teta posible y la absorb&iacute;a. Nerea gem&iacute;a y dec&iacute;a que le dol&iacute;a pero que siguiera. Me dediqu&eacute; a chupar el pez&oacute;n, que hab&iacute;a adquirido un buen tama&ntilde;o, y excitado como estaba, tambi&eacute;n se lo mord&iacute;. Le di un mordisco mientras le tiraba hacia arriba. Nerea emiti&oacute; un grito de dolor, pero me empujaba la cabeza para que continuara.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Sigue, sigue, cabr&oacute;n, no pares!<\/p>\n<p>Segu&iacute;a chupando y mordiendo ese pez&oacute;n, todo ese pecho, mientras que con la mano apretaba y estrujaba la otra teta. Estaba muy dura, sin duda hinchada por la menstruaci&oacute;n. Apretaba sin pensar en que pudiera hacerle da&ntilde;o, s&oacute;lo apretaba esa maravillosa masa de carne, estiraba y pellizcaba el pez&oacute;n.<\/p>\n<p>Cambi&eacute; de teta, y ahora era la izquierda quien recib&iacute;a mis besos, mis mordiscos, mientras amasaba la derecha. Nerea segu&iacute;a gimiendo, me apretaba contra ella y me segu&iacute;a llamando cabr&oacute;n, algo que me excitaba a&uacute;n m&aacute;s.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de un rato, cog&iacute; las dos tetas y las junt&eacute; para poder ir pasando mi lengua de un pez&oacute;n a otro. Los pezones estaban muy duros, y sobresal&iacute;an bastante. En ese momento me habr&iacute;a gustado que esas preciosas tetas hubieran estado llenas de leche para hab&eacute;rmela bebido y haberlas vaciado. Una lamida, un chupet&oacute;n, un mordisco, una lamida, otro mordisco&hellip; Intent&eacute; incluso meterme los dos pezones a la vez en la boca, pero era bastante complicado.<\/p>\n<p>Unos minutos despu&eacute;s, con mi polla a punto de salirse de los b&oacute;xers, not&eacute; c&oacute;mo los gemidos de Nerea se hac&iacute;an m&aacute;s fuertes y su respiraci&oacute;n mucho m&aacute;s agitada.<\/p>\n<p>&#8211; Me corro, me corrooo, cabr&oacute;n. Me corrooo&hellip;<\/p>\n<p>Me incorpor&eacute; para verla. Ten&iacute;a las tetas mojadas por mi saliva, por mis babas; estaban un poco amoratadas en la zona de las areolas y en algunas partes se ve&iacute;an peque&ntilde;as incisiones de mis dientes. Pero segu&iacute;an estando igual de duras.<\/p>\n<p>&#8211; Me corro f&aacute;cilmente cuando follo. Cuando estoy con la regla me resulta m&aacute;s f&aacute;cil a&uacute;n. Y como has visto, me puedo correr solo con que me coman las tetas y me chupen los pezones. Me pone muy burra &ndash; me explic&oacute; Nerea con una sonrisa de satisfacci&oacute;n en su cara -. Y esto no ha acabado a&uacute;n, cabr&oacute;n, porque ahora me toca a m&iacute;.<\/p>\n<p>Y, al decir esto, se incorpor&oacute; y, con un movimiento r&aacute;pido me puso boca arriba.<\/p>\n<p>&#8211; Ahora me toca tu polla.<\/p>\n<p>II.<\/p>\n<p>Nerea se mont&oacute; encima de m&iacute;. Inclinando la cabeza, nuevamente empez&oacute; a besarme y a lamerme. Pasaba su lengua por mi cara, por mi boca, dando unos lametones que iban dej&aacute;ndome la piel h&uacute;meda y pegajosa con su saliva. Empez&oacute; luego a descender por mi pecho, por mi ombligo, hasta que, al llegar un poco m&aacute;s abajo, me quit&oacute; los b&oacute;xers de un tir&oacute;n. Mi polla, que llevaba mucho tiempo deseando liberarse, dio un brinco y apareci&oacute; erecta, dura y mojada ante los ojos de Nerea. Se inclin&oacute; hacia ella. Us&oacute; la punta de la lengua para juguetear con mi capullo; estuvo un rato lami&eacute;ndolo mientras me pasaba la mano por el tronco de la polla. Me la empez&oacute; a menear cada vez m&aacute;s r&aacute;pido y, de repente, abri&oacute; la boca y se la meti&oacute; entera. Por suerte para ella, mi pene tiene un tama&ntilde;o normal, porque, de haber sido m&aacute;s grande, del movimiento que hizo para tragarlo le habr&iacute;a atravesado la garganta. Empez&oacute;, ahora s&iacute;, con una aut&eacute;ntica mamada, metiendo y sacando la polla de su boca, dej&aacute;ndola a ratos dentro para succionarla, usando la lengua para lamer el glande y usando a la vez las manos para pajearme y tocarme los huevos, que apretaba hasta el punto de hacerme gritar.<\/p>\n<p>A poco m&aacute;s que hubiera seguido me habr&iacute;a corrido en su boca y, sin duda, le habr&iacute;a llenado su est&oacute;mago de la gran cantidad de leche que ten&iacute;a guardada<\/p>\n<p>para ella. Pero no quise que ese momento llegara a&uacute;n. Ten&iacute;a que reservar mi semen para ese co&ntilde;o que a&uacute;n no hab&iacute;a visto, pero que me estaba esperando mojado y sucio de sangre. No quer&iacute;a desperdiciar ni una gota de mi simiente fuera de esa vagina tan joven.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Ponte de pie! Quiero que te quites las bragas, quiero ver tu co&ntilde;o &hellip;<\/p>\n<p>Nerea se incorpor&oacute; y se qued&oacute; de pie en la cama con las piernas a ambos lados de mi costado. En mi posici&oacute;n, tumbado, ve&iacute;a su sonrisa en lo m&aacute;s alto de ese cuerpo. Y, despacio, meti&oacute; los dedos en sus bragas y tir&oacute; de ellas para quit&aacute;rselas. Y all&iacute; estaba ese co&ntilde;o ante m&iacute;, el precioso co&ntilde;o de una chica que apenas conoc&iacute;a. Una mata oscura de vello fino y arreglado cubr&iacute;a parte de su pubis, con una simetr&iacute;a perfecta. Pero la vulva estaba completamente afeitada. La piel de sus labios brillaba. La excitaci&oacute;n hab&iacute;a hecho que se humedeciera por sus jugos y, quiz&aacute;, por algo de la sangre de su regla. Y s&iacute;, entre los pliegues de los labios menores aparec&iacute;a un hilo blanco, el hilo que demostraba que todo lo que Nerea me hab&iacute;a dicho era verdad. El hilo de un tamp&oacute;n que dentro de muy poco iba a salir de su cuerpo y que nos iba a proporcionar una situaci&oacute;n de enorme placer.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Ponte encima de mi cara! Quiero com&eacute;rtelo, quiero saborear esa carne, quiero que me empapes y quiero que te corras con mi lengua.<\/p>\n<p>&#8211; Vaya, vaya con el cabr&oacute;n. As&iacute; que empiezas con las guarrer&iacute;as &iquest;eh? &iquest;Sabes que me encanta que seas tan cerdo?<\/p>\n<p>&#8211; M&aacute;s cerda eres t&uacute; y te adoro por serlo.<\/p>\n<p>Se dej&oacute; caer y puso su co&ntilde;o encima de mi boca. Antes de que yo pudiera hacer nada, empez&oacute; a restreg&aacute;rmelo por toda la cara, con un movimiento de un lado hacia otro, de la frente a la barbilla. Como hab&iacute;a imaginado, not&eacute; humedad, una humedad que me iba empapando cada vez m&aacute;s. La sujet&eacute; los muslos para detener ese movimiento lujurioso que era como marcar su territorio. Agarr&aacute;ndola as&iacute;, dirig&iacute; mi lengua hacia su cl&iacute;toris y empec&eacute; a chuparlo de manera descontrolada. Mi excitaci&oacute;n era tremenda e iba aumentando mientras le daba leng&uuml;etazos a ese peque&ntilde;o trozo de carne que se hab&iacute;a puesto tan duro y que sobresal&iacute;a de su capuch&oacute;n. El sabor de su co&ntilde;o era una mezcla entre el sabor salado de los flujos de una mujer y una parte de sabor a hierro que proporcionaba la sangre que estaba tan cerca de m&iacute;. Nada me importaba. No s&oacute;lo le chupaba el cl&iacute;toris, tambi&eacute;n su raja recib&iacute;a mi visita, intentando meter la lengua muy dentro de ella, aunque ese hilo me lo imped&iacute;a.<\/p>\n<p>Mi boca empez&oacute; a saber a sangre, los gemidos de Nerea eran cada vez m&aacute;s fuertes. Me centr&eacute; en su cl&iacute;toris: como hab&iacute;a hecho con los pezones, no s&oacute;lo lo lam&iacute;a, sino que lo succionaba y le daba peque&ntilde;os mordisquitos. Era como un perro lamiendo, un perro desesperado lamiendo ese peque&ntilde;o pedazo de carne que tanto placer daba a las mujeres.<\/p>\n<p>Y, al igual que hab&iacute;a pasado cuando le com&iacute; las tetas, ahora tambi&eacute;n lleg&oacute; el orgasmo. Su segunda corrida y ya la conoc&iacute;a: m&aacute;s gemidos, respiraci&oacute;n m&aacute;s fuerte y, esta vez, not&eacute; c&oacute;mo sus nalgas y su culo se contra&iacute;an justo en el momento en el que se corri&oacute;.<\/p>\n<p>Nerea se movi&oacute; hacia atr&aacute;s y se tumb&oacute; encima de m&iacute; mientras recuperaba la respiraci&oacute;n. Sus tetas, que segu&iacute;an estando muy duras, estaban pegadas a mi pecho, y mi polla estaba tan dura como ellas. Notaba mi cara pegajosa y todav&iacute;a sent&iacute;a el olor a sexo que se hab&iacute;a desprendido.<\/p>\n<p>&#8211; Eres maravillosa, ni&ntilde;a. Esto es lo m&aacute;s excitante que me ha pasado en mi vida. Y t&uacute; eres la causante.<\/p>\n<p>&#8211; Y eso que a&uacute;n no hemos terminado &ndash; dijo maliciosamente mientras me plantaba un sonoro beso en los labios.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 Para un hombre que est&aacute; m&aacute;s cerca de los sesenta que de los cincuenta, que tiene tendencia a echar barriga y cuya vida social no se puede calificar de exitosa, tener sexo es como una especie de pel&iacute;cula de ciencia ficci&oacute;n. Yo soy uno de esos hombres. 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