{"id":36568,"date":"2022-07-15T00:34:39","date_gmt":"2022-07-15T00:34:39","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-07-15T00:34:39","modified_gmt":"2022-07-15T00:34:39","slug":"liberales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/liberales\/","title":{"rendered":"Liberales"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"36568\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Llevaba un vestido azul de tirantes. La falda del vestido no sobrepasaba la altura de sus rodillas, por lo que observ&eacute; que ten&iacute;a unas pantorrillas carnosas. Imagin&eacute; que, m&aacute;s arriba, sus muslos deb&iacute;an ser tambi&eacute;n carnosos y en proporci&oacute;n a su culo, el cual se apretaba bajo la tela de su vestido. Calzaba unas sandalias de una tira, con el dedo gordo del pie sujeto a su vez por otra tira, ambas adornadas con bisuter&iacute;a; las u&ntilde;as pintadas de azul, a juego con su vestido. Quise fijarme en sus tetas, quise valorarlas; as&iacute; que me situ&eacute; para verlas de perfil. Bien: ni demasiado gordas ni demasiado peque&ntilde;as. Ahora me la quiero follar. Claro que, en fin, est&aacute;bamos en un autob&uacute;s p&uacute;blico. Entonces sucedi&oacute; lo imprevisto: hubo un brusco frenazo resultado del cual ella se precipit&oacute; sobre m&iacute;, quedando pegados nuestros cuerpos. &quot;Uy, perdona&quot;, me dijo mir&aacute;ndome de cerca a la cara; &quot;No hay nada que perdonar&quot;, contest&eacute;, acercando mi paquete a su pubis; &quot;Qu&eacute; dureza es la que siento&quot;, pregunt&oacute;; &quot;Qu&eacute; te imaginas&quot;, pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>Ni que decirse tiene que esa misma tarde, Aurora y yo nos enrollamos. Fue en su casa, que estaba m&aacute;s cerca que la m&iacute;a. Abri&oacute; Aurora la puerta. Yo la cerr&eacute; detr&aacute;s de m&iacute; y, despu&eacute;s, agarr&eacute; a Aurora por la cintura con mis brazos y la bes&eacute; largamente en la boca. Aurora, audiblemente excitada, su respiraci&oacute;n agitad&iacute;sima, se arrodill&oacute; delante de m&iacute; y hurg&oacute; en mi entrepierna hasta sacar mi polla de los pantalones; luego se la meti&oacute; en la boca y comenz&oacute; a chupar. Ah, qu&eacute; bien me lo hac&iacute;a. La humedad de su boca refrescaba mi calentura, se dir&iacute;a que la aliviaba, aun sabiendo que lo siguiente que iba a pasar es que yo me correr&iacute;a en su boca pr&oacute;ximamente. &quot;Mmm, mmm, mmm&quot;, gem&iacute;a dulcemente Aurora mientras mamaba. &quot;Sigue, nena, as&iacute;, as&iacute;&quot;, la animaba yo, &quot;sigue que ya mismo viene&quot;. &quot;Mmm, oh, s&iacute;, c&oacute;rrete, amor, lo estoy deseando&quot;, dijo Aurora durante un intervalo en el que dej&oacute; de chupar para mirarme a la cara, luego sigui&oacute;, &quot;mmm&quot;. &quot;Uff, Aurora, uff, oohh, me voy, me vo-yhh&quot;. Mi descarga de semen sorprendi&oacute; a Aurora: una parte la trag&oacute; y otra manch&oacute; sus labios y su barbilla; ella, todav&iacute;a agachada, me gui&ntilde;&oacute; un ojo y se relami&oacute;.<\/p>\n<p>Cuando se incorpor&oacute;, alarg&oacute; un brazo hasta un paquete de toallitas que hab&iacute;a sobre la c&oacute;moda que estaba en el vest&iacute;bulo y se limpi&oacute; la cara a conciencia con una de ellas. &quot;Bueno&quot;, se me ocurri&oacute; decirle, &quot;&iquest;quieres que te coma lo tuyo?&quot;; &quot;&iquest;C&oacute;mo?&quot;, me pregunt&oacute; desorientada; &quot;Que si quieres que te chupe el chocho&quot;; &quot;No, ya, si te entend&iacute; a la primera, mi sorpresa es que pretendas conmigo hacerte el machote, como si yo para tener un orgasmo necesite de ti&quot;; &quot;Bueno, yo&#8230; yo s&oacute;lo me ofrec&iacute;&quot;; &quot;No, t&uacute; y yo hemos tenido lo que necesit&aacute;bamos&#8230;, t&uacute;, un buen polvo, yo, una nueva polla a la que satisfacer, porque siempre la de mi marido, en fin&quot;; &quot;Ah, est&aacute;s casada&quot;; &quot;S&iacute; y, por cierto, debes irte, son casi las siete de la tarde y mi marido estar&aacute; al caer&quot;; &quot;Vale, s&iacute;, me voy&quot;; &quot;Debo prepararme, porque en cuanto llega, me folla&quot;, me dijo risue&ntilde;a.<\/p>\n<p>Sal&iacute; a la calle y, mientras paseaba, me iba imaginando a Aurora vestida con un pareo, sin nada debajo, esperando a su maridito despatarrada sobre la cama de matrimonio; la llegada de &eacute;l, su entrada a la alcoba con la polla sacada y enhiesta por encima de los calzones; la exacta penetraci&oacute;n y posteriores sacudidas del pubis de &eacute;l sobre el de ella, los gritos y gemidos superpuestos unos sobre otros, graves y agudos; la consumaci&oacute;n del coito: la paz conyugal.<\/p>\n<p>Llegu&eacute; a mi casa. Por la noche me acost&eacute; y dorm&iacute; pl&aacute;cidamente. El ruido, a esas horas de la ma&ntilde;ana, ser&iacute;an las ocho, ensordecedor del timbre me despert&oacute; de mi sue&ntilde;o. &quot;Voy&quot;, grit&eacute; de mal humor a pocos pasos de la puerta. Al acercarme al picaporte, o&iacute; sus chanclas, al asomarme a la mirilla, vi su cabeza. &quot;Daniela, es muy temprano&quot;, dije desde detr&aacute;s de la puerta; &quot;Ay Toni, abre, porfi&quot;. Abr&iacute;. Mi vecina Daniela entr&oacute; vestida con un bikini de color verde. Pas&oacute; al saloncito. &quot;&iquest;Qu&eacute; quieres, Daniela?&quot;; &quot;Mira, Toni, no s&eacute; qu&eacute; tengo, estoy&#8230; estoy echa un manojo de nervios desde que me levant&eacute; esta ma&ntilde;ana a las siete&quot;. Mientras esto me dec&iacute;a, Daniela se iba sacando las tetas de las copas del bikini, unas tetas carnosas, dir&iacute;anse que jugosas, algo ca&iacute;das propias de una mujer que pasaba la cincuentena. &quot;Toni, por favor, por detr&aacute;s, te lo pido&quot;. Dicho esto, Daniela inclin&oacute; su torso, apoy&oacute; las manos sobre una pared y sobresac&oacute; su grueso culo. Yo me empalm&eacute; r&aacute;pidamente. Me agarr&eacute; a Daniela por su cintura con ambas manos y, hurgando con mi polla por debajo de sus nalgas, habiendo antes retirado la telita del ba&ntilde;ador que me imped&iacute;a penetrarla, la hinqu&eacute; en sus humedades y empec&eacute; a follar a Daniela. O&iacute;a los jadeos de Daniela expandi&eacute;ndose por toda la casa, rebotando de pared en pared: eran los jadeos de un animal herido de muerte; eran el producto de mi excepcional cacer&iacute;a. Ah&iacute; la ten&iacute;a, jabal&iacute; herida que por su muerte suspiraba. &quot;Aahh, Toni, aahh&quot;, gritaba Daniela, &quot;ac&aacute;bame, venga, Toni, no te pares&quot;. Yo no deb&iacute;a mirar abajo para aguantar sin correrme; as&iacute; que me distra&iacute;a mirando su melena negra, sus femeninos hombros, sus dedos crispados y blancos sobre la pintura. &quot;Uf, Daniela, me quiero correr ya&quot;, le dije, pues me estaba cansando; &quot;S&iacute;, Toni, hazlo, &eacute;chame tu semen dentro, s&iacute;&quot;. Daniela no pod&iacute;a ya concebir, yo sab&iacute;a que pod&iacute;a correrme dentro. Seguramente me dijo esa frase para imitar a Krystal Swift en uno de sus v&iacute;deos porno. Adem&aacute;s, Daniela se parec&iacute;a a esta actriz tanto&#8230; Mir&eacute; entonces su culo vibrando ante mis empujes, mi polla entrando y saliendo de su co&ntilde;o y grit&eacute; de placer cuando me corr&iacute;.<\/p>\n<p>Ana es bastante m&aacute;s joven que yo. Acostumbrado a liarme con mujeres maduras, esto es, de mi edad, Ana me parec&iacute;a un regalo ca&iacute;do del cielo. Pero del cielo no call&oacute;: fue m&aacute;s bien una cosa intelectual lo que nos hizo coincidir un d&iacute;a. Ana recitaba poemas en un bar del centro hist&oacute;rico y yo estaba all&iacute;. Ana llevaba un vestido celeste largo de tirantes y calzaba unas sandalias blancas de las que sobresal&iacute;an unos dedos blancos fin&iacute;simos que, not&eacute;, mov&iacute;a nerviosamente cada vez que acababa un verso. Ana no era ni guapa ni fea: su cara era redondita, resaltando en ella unos labios carnosos que ella hab&iacute;a pintado con carm&iacute;n. Ana era bajita y de figura delgada. La abord&eacute; cuando se baj&oacute; de la tarima, despu&eacute;s de que ella hubo saludado a sus conocidos, en la barra del bar, donde se hab&iacute;a acodado para pedir una consumici&oacute;n. &quot;Hola&quot;, le dije, &quot;me han gustado tus poemas&quot;. Ana me mir&oacute; de abajo a arriba. &quot;Perdona, no te conozco&quot;, dijo, &quot;&iquest;eres amigo de mis padres?, no te he visto con ellos, est&aacute;n all&iacute; sentados&quot;, se&ntilde;al&oacute; Ana; &quot;No, he venido solo&quot;; &quot;Ah, pues&#8230;, no s&eacute;, ven, te presentar&eacute; a mis padres&quot;. Ana me llev&oacute; e hizo las presentaciones. Pronto me un&iacute; a la conversaci&oacute;n; no obstante, yo no le quitaba el ojo a Ana, que se re&iacute;a con unas amigas esquinada en la sala. Creo que su padre se dio cuenta, porque me solt&oacute;: &quot;Oye, Toni, mi hija podr&iacute;a ser tu hija&quot;; &quot;&iexcl;C&oacute;mo!&quot;, solt&eacute;; &quot;Bueno, veo que te gusta&#8230;, nosotros, sus padres, somos personas muy liberales, ejem, como t&uacute;, ejem, supongo, y comprendemos las cosas del amor, pero no quisiera que mi hija sufriera a causa tuya&quot;; &quot;No, no, no, por supuesto, yo s&oacute;lo querr&iacute;a echarle un polvo&quot;; &quot;Ah, vale, est&aacute; bien, siempre que ella quiera&#8230;, toma, ten las llaves de mi coche, est&aacute; aparcado en la acera de enfrente&#8230;, este barrio est&aacute; muy deshabitado, podr&eacute;is follar sin que os interrumpan&quot;. Lo dem&aacute;s fue f&aacute;cil: Ana era muy accesible y se vino conmigo. Nada m&aacute;s sentarnos en los asientos traseros, Ana me sac&oacute; la polla del pantal&oacute;n y me la masaje&oacute; hasta que qued&oacute; muy empalmada; luego, se levant&oacute; la falda hasta la cintura y se sent&oacute; a horcajadas sobre mi regazo, meti&eacute;ndose mi polla en su co&ntilde;ito con facilidad.<\/p>\n<p>&quot;Oh, si, s&iacute;, s&iacute;&quot;, gime Ana de placer cuando la estoy follando. Sus tetitas, que ella ha sacado del vestido, se balancean al ritmo que yo le doy. &quot;S&iacute;, s&iacute;, s&iacute;, oh, aah&quot;, gime Ana. Beso sus tetitas, las muerdo ya fuera de m&iacute;, a punto de correrme. &quot;Ana&quot;, grito, &quot;te quiero&quot;. Y eyaculo abundantemente. Ana me da muchos besos, en los labios, en los ojos, en las mejillas, en el cuello y descabalga despacio. &quot;Oye&quot;, me dice, &quot;lo hemos hecho sin cond&oacute;n, y estoy en un momento que&#8230;, me has debido dejar pre&ntilde;ada&quot;; &quot;Te he dicho que te quiero, Ana&quot;; &quot;Y dices que las llaves te las dio mi padre&#8230;, &iquest;en qu&eacute; trabajas?&quot;.<\/p>\n<p>La pregunta qued&oacute; respondida. Ahora bien, Ana, con los a&ntilde;os se ha puesto m&aacute;s guapa. Vive conmigo y ha publicado varios poemarios, los cuales han tenido una buena aceptaci&oacute;n, y por ende, un buena venta, gracias a mi influencia, ni qu&eacute; decirse tiene.<\/p>\n<p>Esta noche se tragar&aacute; todo mi semen, me lo ha prometido. Estoy deseando llegar a casa despu&eacute;s de la reuni&oacute;n del partido. Ah, esas reuniones&#8230;, las odio, pero, en fin, son los gajes de mi oficio. Ana me ha esperado despierta. Yo me he duchado y me he acostado desnudo a su vera visiblemente excitado. Ana, tambi&eacute;n desnuda, ha tirado de las s&aacute;banas hacia abajo y se ha vuelto de costado sobre m&iacute; apoy&aacute;ndose en un codo. Admiro su belleza, ans&iacute;o el tacto de sus labios. &quot;Toni&quot;, suspira Ana, y deja caer su cabeza sobre mi vientre. Noto sus caricias, siento como su lengua acaricia mi glande. L&aacute;nguidamente, atrae mi polla hasta su boca y la chupa. &quot;As&iacute;, Ana&quot;, la animo, &quot;despacio y con mimo, piensa que mi polla es tu juguete&quot;. Ana saliva el tronco para deslizarse mejor, Ana ronronea. Lleva ya m&aacute;s de cinco minutos chupando cuando le digo que aumente la velocidad. Entonces, Ana cabecea en&eacute;rgicamente, una, dos, tres, cuatro, cinco veces y el semen sale disparado inundando su boca, colmando sus muelas. Ana levanta la cabeza; tiene los ojos semicerrados y una expresi&oacute;n ext&aacute;tica. &quot;Oh, Toni&quot;, &uacute;nicamente acierta a decir.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Llevaba un vestido azul de tirantes. La falda del vestido no sobrepasaba la altura de sus rodillas, por lo que observ&eacute; que ten&iacute;a unas pantorrillas carnosas. Imagin&eacute; que, m&aacute;s arriba, sus muslos deb&iacute;an ser tambi&eacute;n carnosos y en proporci&oacute;n a su culo, el cual se apretaba bajo la tela de su vestido. 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