{"id":36797,"date":"2022-08-02T22:00:00","date_gmt":"2022-08-02T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-08-02T22:00:00","modified_gmt":"2022-08-02T22:00:00","slug":"me-entregue-al-capellan-de-la-universidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/me-entregue-al-capellan-de-la-universidad\/","title":{"rendered":"Me entregu\u00e9 al capell\u00e1n de la Universidad"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"36797\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cuando empezaba el quinto ciclo en la universidad, lleg&oacute; a la universidad un nuevo capell&aacute;n. Espa&ntilde;ol, de Navarra. Desde que lo vi por primera vez, me humedec&iacute;. Era joven, de 32 a&ntilde;os (luego supe su edad), alto, fornido, bronceado al sol, cabellos casta&ntilde;os. M&aacute;s parec&iacute;a un sexy futbolista que un sacerdote.<\/p>\n<p>Todas mis amigas empezaron a confesarse, los martes o los jueves. En una peque&ntilde;a salita privada, que el padre usaba de oficina y confesionario. Pens&eacute; que ser confesada por el Padre ser&iacute;a muy excitante. En mis sue&ntilde;os h&uacute;medos me imaginaba siendo cogida por &eacute;l en esa peque&ntilde;a salita. Finalmente decid&iacute; hacer lo mismo que mis amigas y un martes hice mi cola, como una devota m&aacute;s y, finalmente, entr&eacute; al recinto donde todas mis amigas fantaseaban con el Padre espa&ntilde;ol, tan churro y sexy, mientras las confesaba.<\/p>\n<p>Aunque tuviera sotana, el Padre era un hombre precioso. Me habl&oacute; muy formalmente desde que llegu&eacute;. Seguimos el protocolo de confesi&oacute;n y lleg&oacute; el momento de la confesi&oacute;n de mis pecados. Hab&iacute;a planeado decirle unos pecados hot, a ver si lo perturbaba. Ten&iacute;a el morbo secreto de contarle aventurillas ficticias, para ver como reaccionaba.<\/p>\n<p>-Cu&eacute;ntame hija, &iquest;Qu&eacute; pecados tienes?<\/p>\n<p>-Padre he tenido pecados de carne<\/p>\n<p>-&iquest;Expl&iacute;came hija? &iquest;Est&aacute;s segura de lo que dices? &iquest;Sabes lo que son los pecados de carne?<\/p>\n<p>-Si Padre, lo s&eacute;. He hecho cosas impropias con mi novio.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; cosas impropias hija?<\/p>\n<p>-Padre, me da mucha verg&uuml;enza contarle.<\/p>\n<p>-Hija m&iacute;a, este es un momento de confesi&oacute;n. Tienes que ser sincera para lograr el perd&oacute;n del Se&ntilde;or nuestro Dios. &Eacute;l espera sinceridad y arrepentimiento.<\/p>\n<p>-Padre lo s&eacute;, pero me da verg&uuml;enza decirlo.<\/p>\n<p>-Hija m&iacute;a, se valiente, nuestro Se&ntilde;or es testigo de tu confesi&oacute;n y &Eacute;l sabe todo. S&oacute;lo espera que seas sincera en este sal&oacute;n.<\/p>\n<p>No ten&iacute;a ninguna verg&uuml;enza. Simplemente quer&iacute;a soltarme y coger confianza. Empec&eacute; a narrarle la situaci&oacute;n. Empec&eacute; con mi narraci&oacute;n, previamente escrita y ensayada.<\/p>\n<p>-Padre. Mi novio me pidi&oacute; que le diera una prueba de amor. Le dije que no. Que eso era pecado. Que como pod&iacute;a pedirme eso. Ha insistido mucho y finalmente acept&eacute;. Pero como siempre he so&ntilde;ado con llegar virgen al altar, s&oacute;lo lo hicimos por mis nalgas. S&oacute;lo eso le di. Yo pens&eacute; que eso no era pecado pues sigo siendo virgen y llegar&eacute; pura al altar, pero le cont&eacute; a una amiga y me dijo que eso se llama sodom&iacute;a y es pecado de carne. Padre, no quiero irme al infierno por pecadora de carne.<\/p>\n<p>El padre se qued&oacute; callado un instante y me dijo. Hija m&iacute;a. El se&ntilde;or perdona tus pecados. Reza 4 padrenuestros y ve en paz.<\/p>\n<p>Me retir&eacute; y casi rezo los padrenuestros ordenados. A los dos d&iacute;as, me encontr&eacute; con el padre en un pasillo. Me salud&oacute; amablemente y me dijo &ldquo;hija, el martes nos confesamos de nuevo&rdquo;. El &ldquo;nos confesamos&rdquo; me son&oacute; raro. Decid&iacute; desarrollar mi narraci&oacute;n m&aacute;s.<\/p>\n<p>Llegado el martes, tras el pre&aacute;mbulo formal, empec&eacute; una nueva confesi&oacute;n.<\/p>\n<p>-Padre. Lo he vuelto a hacer. Volv&iacute; a tener pecados de carne.<\/p>\n<p>-&iquest;Cu&eacute;ntame hija, que has hecho?<\/p>\n<p>-Padre. Me sent&iacute;a inquieta y ten&iacute;a ganas de que mi novio me toque all&iacute; atr&aacute;s. Lo fui a ver ayer a su cuarto y felizmente estaba solo. Le dije que me sent&iacute;a rara y que ten&iacute;a muchas ganas de sentirlo all&iacute; atr&aacute;s. No sab&iacute;a porque, pero eso quer&iacute;a. Me acost&oacute; en su cama. Me puso boca abajo. Me baj&oacute; el short y mi calz&oacute;n y me lami&oacute; atr&aacute;s. Sent&iacute; mucho placer. Sent&iacute;a muy rico. Luego se puso encima y me meti&oacute; su pene entre mis nalgas. Sent&iacute; muy rico Padre y tuve unas contracciones que me hicieron sentir muy bien y relajada.<\/p>\n<p>-Hija, eres una pecadora.<\/p>\n<p>Mir&eacute; su entrepierna y ten&iacute;a una erecci&oacute;n que su sotana no pod&iacute;a ocultar. Se ve&iacute;a un delicioso bulto que, bajo la sotana me pon&iacute;a loca. Espere &eacute;l de un paso m&aacute;s, pero no lo dio. Yo tampoco me anim&eacute;. Me orden&oacute; rezar cinco padrenuestros y me orden&oacute; salir del confesionario.<\/p>\n<p>Segu&iacute; confes&aacute;ndome cada martes. Con nuevas aventuras y m&aacute;s detalles. La verga del Padre se erectaba cuando empezaba a narrarle lo que hac&iacute;a con &ldquo;mi novio&rdquo;, que, por cierto, no ten&iacute;a. Pronto &eacute;l mismo me ped&iacute;a m&aacute;s detalles. De donde lo hac&iacute;amos, de c&oacute;mo era la cama, de que ropa interior utilizaba. Pero ni &eacute;l iba m&aacute;s all&aacute; ni yo me arriesgaba a ir delante.<\/p>\n<p>Tras poco m&aacute;s de un mes de juegos de confesi&oacute;n. Yo mor&iacute;a de ganas de ser suya. Todo el d&iacute;a pensaba en ello. No hab&iacute;a instante que no imaginara al Padre desnud&aacute;ndome en su confesionario y posey&eacute;ndome. Decid&iacute; que no pod&iacute;a pasar m&aacute;s tiempo sin ser suya.<\/p>\n<p>La universidad ten&iacute;a un c&oacute;digo de vestimenta muy estricto. Vestidos como m&iacute;nimo hasta la rodilla. El martes de la confesi&oacute;n me puse un vestido lo m&aacute;s corto posible. Sin arriesgarme a que no me dejen ingresar al campus. Debajo del mismo una tanga muy peque&ntilde;a. Hab&iacute;a ensayado en casa la forma de sentarme de forma que el vestido se recogiera lo m&aacute;s posible y mostrar&aacute; la mayor parte de mis muslos.<\/p>\n<p>Llegu&eacute; al confesionario. Me di cuenta como el Padre me mir&oacute;. Nunca hab&iacute;a ido con vestido, siempre de jean y polo. Sent&iacute; que me desnudaba con su mirada. Me sent&eacute; en la silla frente a &eacute;l. Tuve mucha suerte, pues al sentarme el vestido se recogi&oacute; a&uacute;n m&aacute;s que en mi mejor ensayo. Pod&iacute;a ver todos mis muslos y m&aacute;s a&uacute;n. Desde donde &eacute;l estaba, frente a m&iacute;, con certeza pod&iacute;a ver mi tanga.<\/p>\n<p>Empez&oacute; la parte protocolar de la confesi&oacute;n. Pero lo sent&iacute; turbado, su voz era entrecortada. Mir&eacute; como el enorme bulto resaltaba sobre su Sotana. Yo a&uacute;n no hab&iacute;a hablado.<\/p>\n<p>Ni bien empec&eacute; a contarle mis &ldquo;pecados&rdquo;, se par&oacute;. Su bulto me pon&iacute;a loca. De pie estaba, su verga estaba es la altura de mis manos. Me arriesgu&eacute;. Las puse sobre su verga erecta. Se alej&oacute;, pero un instante despu&eacute;s, sin hablar, volvi&oacute; a&uacute;n m&aacute;s cerca. Le volv&iacute; a coger la verga. La sent&iacute;a en mis manos erecta, dura, dur&iacute;sima, y grande.<\/p>\n<p>&nbsp;Se la solt&eacute; y con ambas manos le sub&iacute; la sotana. Debajo de ella llevaba s&oacute;lo un b&oacute;xer que reventaba. Le volv&iacute; a coger la verga sobre el b&oacute;xer y &eacute;l s&oacute;lo gem&iacute;a. Se la saqu&eacute; y sin esperar a que diga nada se la empec&eacute; a chupar. Era grande, de las mayores que hab&iacute;a probado hasta esos a&ntilde;os. Gruesa y muy recta, perfectamente recta.<\/p>\n<p>Me encant&oacute; sentirla en la boca y m&aacute;s a&uacute;n escucharlo decir &ldquo;hay Dios M&iacute;o. Hay Dios M&iacute;o&rdquo;. Lo repet&iacute;a sincr&oacute;nicamente. Me puse de pie, me levant&eacute;, y le dije &ldquo;Padre quiero entregarme a Usted&rdquo;. El s&oacute;lo segu&iacute;a diciendo &ldquo;Mi Dios, mi Dios&rdquo;. me puse delante de &eacute;l y &ldquo;en retroceso&rdquo; le entregu&eacute; mi co&ntilde;o que chorreaba.<\/p>\n<p>El no atinaba a mucho, Era yo quien me mov&iacute;a y me segu&iacute;a moviendo. Era yo quien dictaba el ritmo. El casi inm&oacute;vil s&oacute;lo aportaba su verga gruesa y dura. En unos minutos llegu&eacute; y mi placer lo hizo llegar. Dentro de m&iacute;.<\/p>\n<p>Luego de llegar comenz&oacute; a repetir &ldquo;Dios, que he hecho&rdquo;. C&oacute;mo las anteriores frases, la repet&iacute;a como una letan&iacute;a. Me acomod&eacute; la tanga y el vestido. Aun chorreando sal&iacute; del confesionario. &Eacute;l ya se hab&iacute;a acomodado la sotana. No me miraba. Al cerrar la puerta le dije &ldquo;Padre el siguiente martes vuelvo a confesarme&rdquo;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Cuando empezaba el quinto ciclo en la universidad, lleg&oacute; a la universidad un nuevo capell&aacute;n. Espa&ntilde;ol, de Navarra. Desde que lo vi por primera vez, me humedec&iacute;. Era joven, de 32 a&ntilde;os (luego supe su edad), alto, fornido, bronceado al sol, cabellos casta&ntilde;os. 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