{"id":36827,"date":"2022-08-04T22:00:00","date_gmt":"2022-08-04T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-08-04T22:00:00","modified_gmt":"2022-08-04T22:00:00","slug":"siempre-estar-para-ti-marian-cap-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/siempre-estar-para-ti-marian-cap-3\/","title":{"rendered":"Siempre estar\u00e9 para ti, Marian (cap. 3)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"36827\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>A partir de entonces, retomamos nuestras vidas con un poco de m&aacute;s complicidad entre los dos. Nos entend&iacute;amos perfectamente bien, pens&eacute; en ese momento. Ella estaba triste, pero respond&iacute;a a mis atenciones con una bella sonrisa y eso me tranquilizaba. Varias veces repetimos lo de dormir juntos, pero tomando la previsi&oacute;n extrema de dejar la puerta de la casa bloqueada para que pap&aacute; no pudiera entrar y vernos en tal situaci&oacute;n. Se pod&iacute;a prestar a cualquier tipo de suposiciones, todas perjudiciales para ella.<\/p>\n<p>El viernes siguiente, por fin mi se&ntilde;or padre se dign&oacute; visitarnos y nos sentamos a hablar. Mam&aacute; le exigi&oacute; que se comportara civilizadamente o no habr&iacute;a m&aacute;s posibilidades de conversar. Y que ni se le ocurriera volver a golpearme. La cara de fiera que le puso fue notoria. Parec&iacute;a una leona defendiendo a su cachorro.<\/p>\n<p>&#8211; No vine aqu&iacute; a pelear, pero exijo el respeto que me merezco. As&iacute; que vamos al grano, &iquest;cu&aacute;l es esa contraoferta y por qu&eacute; no se la pudieron dar a mi abogado?<\/p>\n<p>&#8211; Lo primero, el respeto es algo que se tiene que ganar, con honorabilidad. Para seguir, tu abogado no pisar&aacute; nunca m&aacute;s esta casa, tiene cara de vagabundo, pinta de sinverg&uuml;enza y me miraba con cara de hiena hambrienta, ni siquiera de coyote. No se lo permito. Para terminar, Juan te explicar&aacute; en forma concisa cual es esa contraoferta.<\/p>\n<p>&#8211; Bien, pap&aacute;, este papel que ves aqu&iacute; contiene todo lo que esperamos de ti. El PentHouse de aqu&iacute; arriba, m&aacute;s este apartamento y el de la playa, un fideicomiso de 20.000,00 mensuales con incrementos del 20% interanual, por 20 a&ntilde;os. Un Camaro SS del a&ntilde;o para mam&aacute; y un Fiat 125 S tambi&eacute;n del a&ntilde;o para m&iacute; y lo m&aacute;s importante, 10 MM de los verdes. Si no te parece bien, seguiremos adelante con la demanda de divorcio, donde el Dr. Sanoja te dejar&aacute; m&aacute;s pelado que tal&oacute;n de la bandera. Como s&eacute; y estoy seguro que tienes much&iacute;simo m&aacute;s de lo que te estamos pidiendo, me imagino que aceptar&aacute;s para evitarte una pelea que muy posiblemente te salga mucho m&aacute;s costosa. Ahora la pelota est&aacute; en tu cancha.<\/p>\n<p>&#8211; Carajo, Marian, &iquest;este es mi hijo, este g&aacute;nster? &iquest;educaste a &eacute;ste muchacho para que se especializara en extorsi&oacute;n y chantaje? &iexcl;Que bolas tienen ustedes dos! Me voy pal carajo y se entender&aacute;n con mi abogado.<\/p>\n<p>&#8211; Perfecto, ma&ntilde;ana tendr&aacute;s una visita del Dr. Sanoja y otra muy especial de&hellip; bueno, mejor te sorprendes cuando la recibas&hellip; creo que ser&aacute;n muchas explicaciones las que t&uacute; y tus socios van a tener que dar. Hasta ma&ntilde;ana, papi, te veremos en los noticiarios&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute; te pasa, me est&aacute;s amenazando?<\/p>\n<p>&#8211; No, Dios me libre. Yo nunca amenazo, eso es una de las pocas cosas que aprend&iacute; de ti. Solo te digo, para que no te pienses despu&eacute;s que fue por la espalda. Tienes muchos trapos sucios, demasiados dir&iacute;a yo y mis &ldquo;amigos&rdquo; me han dado bastante informaci&oacute;n. Tengo montones de papeles comprometedores. Yo s&eacute; que t&uacute; quieres jodernos a mam&aacute; y a m&iacute;, pero no te va a ser tan f&aacute;cil. Yo soy hijo tuyo, de alg&uacute;n lado me vendr&aacute; el veneno, papi. Mam&aacute; me educ&oacute; para ser un hombre de bien, decente, pero en mis genes llevo tu estigma, que se le va a hacer&hellip;<\/p>\n<p>Pap&aacute; se levant&oacute; con cara de pocos amigos y se fue. Vi odio en su mirada, hacia m&iacute;. Una hora despu&eacute;s, regres&oacute;, creo que arrepentido, o asustado por lo que pudiera pasar. Lo malo que es tener la conciencia sucia.<\/p>\n<p>&#8211; Dime una cosa, Juan, &iquest;qu&eacute; garant&iacute;as tengo de que no me vas a seguir jodiendo despu&eacute;s de darles lo que piden?<\/p>\n<p>&#8211; Mi palabra de honor. Solo eso. Para m&iacute; vale, mam&aacute; me ense&ntilde;&oacute; que eso era algo importante en un hombre. Yo valgo lo que valga mi palabra. Pero no s&eacute; si t&uacute; sabes de eso&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Por qu&eacute; me odias tanto, hijo?<\/p>\n<p>&#8211; Te equivocas, no te odio. Simplemente me averg&uuml;enzo de ser tu hijo. Porque eres un hombre ruin, sin moral, sin principios. Jodes a cualquiera para tu propio beneficio. No te importa si es tu hermano, tu socio, tu esposa o tu hijo. Me preguntas por la garant&iacute;a, porque cada ladr&oacute;n juzga por su condici&oacute;n. Pero no te preocupes, no te faltar&eacute; a la palabra empe&ntilde;ada.<\/p>\n<p>&#8211; Est&aacute; bien, aceptar&eacute; tus condiciones, pero Dios te libre que me traiciones, pues entonces conocer&aacute;s el animal que llevo dentro.<\/p>\n<p>&#8211; Que espero no me lo hayas transmitido gen&eacute;ticamente. Por cierto, &iquest;sabes una cosa? Muchas veces, pensando en lo puta que fue mi madre biol&oacute;gica, seg&uacute;n tus propias palabras, he deseado que yo hubiera sido producto de un cacho que ella te mont&oacute;. Y a lo mejor fue as&iacute;, porque de ti no tengo nada reconocible, ni f&iacute;sica ni ps&iacute;quicamente.<\/p>\n<p>El se&ntilde;or hizo una mueca de desagrado, m&aacute;s parecida al odio que otra cosa. Se levant&oacute; y dijo:<\/p>\n<p>&#8211; De acuerdo, acepto sus condiciones. Ma&ntilde;ana mi abogado se pondr&aacute; en contacto con ustedes para comenzar las gestiones.<\/p>\n<p>&#8211; Creo que no escuchaste a mam&aacute;. Con ese tipo no vamos a hablar. No lo env&iacute;es porque no lo dejaremos entrar. Manda a alguien decente, en se&ntilde;al de respeto.<\/p>\n<p>El hombre sali&oacute; por la puerta y se march&oacute; r&aacute;pidamente, tirando un portazo. Mam&aacute; se volte&oacute; a verme y se desvaneci&oacute; en mis brazos, afortunadamente. Se le fueron los tiempos.<\/p>\n<p>La cargu&eacute; y la llev&eacute; al sof&aacute;, donde la recost&eacute; c&oacute;modamente. Luego fui a buscar un frasco de alcohol para que oliera y le volviera el alma al cuerpo. Pronto se recuper&oacute; y me quer&iacute;a decir algo, quiz&aacute;s muchas cosas, pero no le sal&iacute;an las palabras. Por fin pudo articular palabras, hilar oraciones y me dijo que estaba asustada del rumbo que hab&iacute;a tomado la conversaci&oacute;n con pap&aacute;, que m&aacute;s pareci&oacute; una disputa de territorios de la mafia. Le asegur&eacute; que el derrotero que tom&oacute; la conversaci&oacute;n, lo estableci&oacute; &eacute;l con su actitud, en todo momento. Yo solo le mostr&eacute; que no soy est&uacute;pido ni le tengo miedo. Pero que tomara en cuenta que ese hombre con el que ella se hab&iacute;a casado 16 a&ntilde;os atr&aacute;s, no era lo que ella crey&oacute; entonces. Era un miserable, ruin y perverso hombre de negocios, que pensaba que el fin justificaba cualquier medio.<\/p>\n<p>Esa noche atrancamos la puerta para evitar que &eacute;l pudiera entrar y nos fuimos a la cama, a dormir juntos y abrazados. Ella estaba asustada.<\/p>\n<p>Y volvi&oacute; a suceder, despu&eacute;s de la medianoche, me despert&eacute; y comenc&eacute; a acariciar su cuerpo, lentamente, suavemente, para no despertarla, aunque sab&iacute;a que no era insensible. Esa noche disfrut&eacute; de las delicias de su piel, por casi todos lados, aquellos a los que pod&iacute;a acceder sin violentar posiciones. Sus orejas, su cuello y hombros, sus brazos y manos, sus piernas y pies, sus muslos, cadera y panza. Por supuesto, sus maravillosas nalgas y sus fant&aacute;sticos senos. Y me atrev&iacute; a abrirle el camis&oacute;n con que se hab&iacute;a acostado y le dej&eacute; libres las tetas. No las ve&iacute;a bien, pero pod&iacute;a sentir sus areolas, grandes y suaves y los pezones, peque&ntilde;os pero hinchados, erguidos. Y me los met&iacute; en la boca. Los chup&eacute; cual beb&eacute; que mama de su madre. Nunca hab&iacute;a sentido unas tetas, unos pezones como esos. Eran gloriosos. Ella gem&iacute;a suavemente y suspiraba. En un momento dado, ya con el cuello cansado de la posici&oacute;n en que estaba, me retir&eacute; para acostarme recto boca arriba y descansar. Entonces ella reclam&oacute; mi atenci&oacute;n, sutilmente. Tuve que hacer de tripas coraz&oacute;n, mi hermosa madrecita me necesitaba y yo no le iba a fallar.<\/p>\n<p>Al despertarnos por la ma&ntilde;ana, s&aacute;bado, ella estaba acurrucada contra mi pecho, de medio lado frente a m&iacute;. Estaba casi desnuda, su camis&oacute;n apartado hacia atr&aacute;s y su tanga min&uacute;sculo casi ni se ve&iacute;a. &iexcl;Que sexy era la se&ntilde;ora! Hasta en el m&aacute;s m&iacute;nimo detalle. Me miraba, inquieta, sonrojada, esperando una palabra m&iacute;a, algo que la hiciera sentir menos culpable, esa era mi impresi&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Buenos d&iacute;as, mi bella dama, la bendici&oacute;n, &iquest;dormiste bien?<\/p>\n<p>&#8211; Si mi amor, claro que s&iacute;. Dorm&iacute; contigo, eso es m&aacute;s que suficiente. Eres muy dulce conmigo, realmente me gustar&iacute;a que durmi&eacute;ramos as&iacute; todas las noches. Me haces muy feliz. &#8211; me qued&eacute; perplejo. No esperaba tanta efusividad de parte de ella. Me miraba con amor, con esos ojazos casta&ntilde;os que me ven&iacute;an enamorando desde siempre. De pronto sent&iacute; temor y me fui al ba&ntilde;o, a lavarme y ducharme.<\/p>\n<p>Cuando regres&eacute; a su habitaci&oacute;n, ella a&uacute;n estaba en el ba&ntilde;o, duch&aacute;ndose. Al poco sali&oacute; con una toalla que in&uacute;tilmente pretend&iacute;a tapar toda su humanidad. Se la quit&oacute; delante de m&iacute;, de espaldas y se agach&oacute; para sacar una tanguita muy coqueta y pon&eacute;rsela. Dios m&iacute;o, que culazo, se le notaba toda su vulva, grande, suculenta. Luego se volte&oacute; con una sonrisa preciosa en los labios y cogi&oacute; una franelita y se la puso, sin sost&eacute;n. Luego un short, sus medias bajas y zapatos deportivos. Y me iluminaba cada tanto con su hermosa sonrisa y sus ojos de mujer bonita. La notaba feliz, aunque me daba la impresi&oacute;n que se sent&iacute;a un poco culpable.<\/p>\n<p>&#8211; Mam&aacute;, quiero preguntarte algo y necesito que seas sincera conmigo, es importante para m&iacute;. &iquest;Te sientes inc&oacute;moda con lo que estamos viviendo?<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;A qu&eacute; te refieres, al asunto tan desagradable con tu pap&aacute; o a lo que hacemos de noche en la cama?<\/p>\n<p>&#8211; A todo, a una cosa y a la otra.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, la verdad que con lo de tu padre, muy inc&oacute;moda, pero no por culpa tuya. Creo como t&uacute; que &eacute;l nos ha llevado a esto. Es el responsable. T&uacute; solo has tenido que responderle para no dejarte apabullar. En lo que se refiere a lo que t&uacute; y yo hacemos de noche, mientras dormimos, no s&eacute;, me siento maravillosamente bien, pero, no estoy c&oacute;moda. Estamos pisando terrenos muy peligrosos. La raya entre lo permitido y lo prohibido est&aacute; un poco difusa para m&iacute;, no s&eacute; si para ti.<\/p>\n<p>&#8211; Para m&iacute;, esa raya est&aacute; clara, s&eacute; que lo que hacemos no ser&iacute;a bien visto por nadie, pero siento que nosotros dos nos sentimos bien, que no da&ntilde;amos a nadie y que sabemos lo que hacemos y que todo tiene consecuencias. Pero no tengo miedo. Simplemente&hellip; te amo.<\/p>\n<p>&#8211; Tal vez yo, por haber vivido m&aacute;s que t&uacute;, no lo vea tan claro. S&eacute; bien que todo lo que hagamos tendr&aacute; consecuencias, pero, no s&eacute;, me siento tan bien contigo. Hijo, tengo miedo, mucho miedo. Temo estar haciendo algo que nos pueda superar. Tambi&eacute;n te amo, no te imaginas cu&aacute;nto. En estos &uacute;ltimos d&iacute;as me has demostrado que te importo de verdad, que me amas, te has enfrentado a tu propio padre por m&iacute; y eso es algo muy grande. Yo lo valoro. Pero no quiero que salgas herido de todo esto. No me lo podr&iacute;a perdonar, porque ante todo, eres mi hijo y te amo demasiado.<\/p>\n<p>&#8211; No pasar&aacute; nada que tengamos que lamentar, te lo aseguro. Entre t&uacute; y yo existe un v&iacute;nculo muy grande, muy poderoso y nada ni nadie podr&aacute; superarnos. Nos amamos, eso es lo que verdaderamente importa. Que seas o no mi madre biol&oacute;gica no tiene nada que ver, eres mi madre y esa es una verdad irrebatible. El amor todo lo puede, todo lo vence. Siempre estar&eacute; contigo y para ti.<\/p>\n<p>El resto del d&iacute;a lo pasamos en casa, descansando y mir&aacute;ndonos cual enamorados. A cada rato notaba que ella se perd&iacute;a en mis ojos y cada tanto yo me perd&iacute;a en los suyos. La ve&iacute;a m&aacute;s linda que de costumbre, la sent&iacute;a hermosa, su voz me sonaba m&aacute;s musical, m&aacute;s grata. Su olor me embriagaba. Esa noche, despu&eacute;s de cenar y ver tv, ella me pidi&oacute; que le diera un masaje en sus pies. Le dol&iacute;an un poco, tal vez por el estr&eacute;s al que se encontraba sometida. Fue a su habitaci&oacute;n y trajo un pote de un gel o algo parecido, para dar masajes. Se sent&oacute; en el sof&aacute; y puso sus lindos y peque&ntilde;os piececitos en mi regazo. Tom&eacute; un poco de la sustancia y empec&eacute; un singular masaje. Ella ronroneaba y se retorc&iacute;a porque le daba cosquillas. Le acariciaba, con cierta fuerza, cada cent&iacute;metro de cada pie, sus deditos, la planta, lo que m&aacute;s cosquillas le daba, luego el tal&oacute;n y el empeine. Y ella disfrutaba como ni&ntilde;a. Una vez que termin&eacute; con ambos pies, le dije que si quer&iacute;a, pod&iacute;a subir por sus piernas, tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Ay mi cielito, me encantar&iacute;a, tienes unas manos maravillosas, me he sentido incre&iacute;ble. No s&eacute;, tal vez hasta me arriesgar&iacute;a a un masaje total, todo el cuerpo. &iquest;Te atreves?<\/p>\n<p>&#8211; Caramba, Marian, eso es algo ya de otro nivel. Pudiera no haber vuelta atr&aacute;s, si me comprendes&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Porqu&eacute;, mi amor?<\/p>\n<p>&#8211; Porque tendr&iacute;a que ser sin ropa, evidentemente y no s&eacute; si yo pueda soportarlo sin ponerme bestia.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;T&uacute;, ponerte bestia? No lo creo, t&uacute; me has demostrado tener mucho autocontrol.<\/p>\n<p>&#8211; Se llama respeto, mam&aacute;. Solo porque te respeto. No creas que no me has provocado, pero hay l&iacute;neas que no me atrevo a pasar sin tu permiso. Respeto.<\/p>\n<p>&#8211; Mi amor, yo estoy dispuesta a correr el riesgo. No s&eacute; si es que estoy perdiendo la chaveta, pero estoy cansada de ser sumisa, de no permitirme algunas cosas que le dan sabor a la vida. Si t&uacute; est&aacute;s conmigo, puedo sobreponerme a mis miedos, vencer a mis demonios, pero solo si t&uacute; me apoyas. Lo que hemos vivido estos &uacute;ltimos d&iacute;as, sin ti, no me lo hubiera imaginado. Y me refiero a todo, con tu pap&aacute; y entre nosotros&hellip; en fin, te espero en mi cama, si te atreves&hellip; &#8211; y se levant&oacute; y se fue a su habitaci&oacute;n. Hab&iacute;a llegado el momento de cruzar una l&iacute;nea muy importante. &iquest;Nos atrever&iacute;amos, ambos?<\/p>\n<p>Cuando llegu&eacute; a su habitaci&oacute;n unos cuantos minutos despu&eacute;s, ella estaba desnuda, acostada boca abajo sobre una toalla grande al pie de la cama, esperando por m&iacute;. Cuando me vio entrar, me regal&oacute; una sonrisa y me dijo:<\/p>\n<p>&#8211; Adelante, quien dijo miedo&hellip;<\/p>\n<p>Yo entonces proced&iacute; a tomar el pote de gel y se lo regu&eacute; por la espalda para empezar el masaje por all&iacute;, su cuello, sus hombros, los brazos, su espalda. Estaba realmente congestionada, llena de nudos producidos por el estr&eacute;s. Poco a poco fui haciendo que se relajara y escuchaba sus gemidos, muy sensuales por dem&aacute;s.<\/p>\n<p>Luego baj&eacute; a sus piernas, desde justo debajo de sus nalgas, hasta los tobillos. Primero una pierna, luego la otra. Entonces lleg&oacute; la hora de la verdad, la primera: sus nalgas. Aquellas masas de carne firme, magra, voluminosas, deliciosas, apetecibles. All&iacute; comenzaron mis problemas. Empec&eacute; a temblar, a no poder controlar mis movimientos. Estaba realmente excitado y mi miembro luchaba por salir de su prisi&oacute;n de algod&oacute;n. Ella se percat&oacute; de mi excitaci&oacute;n y me dijo:<\/p>\n<p>&#8211; Mi amor, no te asustes, que yo estoy temblando. Adelante y que sea lo que Dios quiera&hellip;<\/p>\n<p>Por supuesto, continu&eacute;. Una vez que termin&eacute; con sus maravillosas posaderas, le ped&iacute; que se volteara boca arriba y entonces all&iacute; estaban sus dos maravillosas lolas, hermosas como ninguna otra y lo mejor, su tesoro. La vulva m&aacute;s preciosa que mis ojos hubieran visto alguna vez. Labios gruesos, cl&iacute;toris asomado, tama&ntilde;o regular, pero prominente, vellos muy bien cuidados y recortados por todos lados, una magnifica sonrisa vertical. Me qued&eacute; paralizado, hasta que ella me hizo volver en m&iacute;, con un leve pellizquito. Me sonre&iacute; con un poco de verg&uuml;enza y comenc&eacute; a darle su merecido masaje, un verdadero masaje er&oacute;tico, con todas las de la ley. Sus brazos y cuello, luego su abdomen, sus prominentes caderas, sus muslos y piernas, regreso a las tetas, donde me recre&eacute; durante un buen rato con sus pezones enhiestos y al final, su ingle. All&iacute; si di lo mejor de m&iacute;, me gradu&eacute; como masajista, de acuerdo a lo que hab&iacute;a visto en una pel&iacute;cula porno donde la acci&oacute;n central era un masaje de ese tipo. Le dediqu&eacute; toda mi atenci&oacute;n y mis mejores cuidados a toda la zona de su vulva. Dios, que placer. Y para finalizar, aupado por sus ya incontenibles gemidos y jadeos, la masturb&eacute; en forma, pasando mis dedos por sus labios, de abajo hasta arriba y de nuevo y de nuevo, su cl&iacute;toris, mis dos dedos dentro de la vagina en busca de su punto G, los jugosos labios otra vez, hasta que explot&oacute; su orgasmo. Fue maravilloso. Un verdadero volc&aacute;n de dimensiones colosales. Estertores largos, repetidos, sensuales.<\/p>\n<p>Ella me miraba con una carita de &ldquo;yo no fui&rdquo;, deliciosa. Me enamor&eacute;.<\/p>\n<p>Me sent&eacute; en la orilla de la cama, a su lado, a punto de desmayarme de la tensi&oacute;n nerviosa que hab&iacute;a soportado durante m&aacute;s de media hora. Ella me acariciaba con sus u&ntilde;as por la espalda. Yo solo trataba de respirar. Al poco rato, le ped&iacute; que se levantara para ba&ntilde;arla, como corolario de nuestra gesta. Feliz, se levant&oacute; presurosa y se dirigi&oacute; a la ducha, tom&aacute;ndome de la mano. Entramos a su ba&ntilde;o, me desvest&iacute; aceleradamente y en eso ella se qued&oacute; viendo hacia mi pene, que estaba totalmente erecto. Su cara mostraba asombro:<\/p>\n<p>&#8211; Mi amor, eso es enorme, Dios m&iacute;o, m&aacute;s grande que el de tu padre, que ya es bastante decir. Estoy asombrada, hac&iacute;a mucho que no te lo ve&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, ser&aacute; lo &uacute;nico que habr&eacute; heredado de ese se&ntilde;or y no te creas, mi vida no ha sido f&aacute;cil con esto. Algunas cosas no resultan c&oacute;modas con un pene de este tama&ntilde;o.<\/p>\n<p>Ella se meti&oacute; a la ducha con agua caliente, para terminar el efecto de relajaci&oacute;n y adem&aacute;s distraer la atenci&oacute;n sobre mi herramienta. Dej&eacute; que el agua caliente cayera sobre su espalda, mucha agua, luego tom&eacute; el jab&oacute;n y una esponja y empec&eacute; a acariciar todo su cuerpo con ella. En sus partes m&aacute;s sensibles me recre&eacute; bastante, tanto que al rato se present&oacute; su siguiente orgasmo. M&aacute;s suave que el primero, que hab&iacute;a sido arrollador, pero orgasmo al fin y al cabo. Luego, ella tom&oacute; el control para enjabonarme a m&iacute;. Todo mi cuerpo, con mucha ternura, con gracia. Y cuando lleg&oacute; a mi pene, vaya, se solt&oacute; el mo&ntilde;o. Me hizo una paja fenomenal, con cubana y dem&aacute;s, ambos agachados en la placa. Y culmin&oacute; la faena con su linda boquita, no sin cierta dificultad por el tama&ntilde;o. Me dio una mamada que me hizo eyacular como un fen&oacute;meno, por la cantidad de semen que recibi&oacute; en su dulce boca. Marian sab&iacute;a hacer gozar a un hombre, no hab&iacute;a dudas al respecto. Yo era muy jojoto, sexualmente hablando, poca experiencia, pero ella volaba por altas cotas. Me dej&oacute; exhausto.<\/p>\n<p>Al final, nos secamos y fuimos a la cama, desnudos y hambrientos&hellip; de sexo.<\/p>\n<p>No pasaron ni 10 minutos, cuando mi miembro ya estaba reclamando su pastel. Ella se acost&oacute; boca arriba, abri&oacute; sus piernas todo lo que pudo y me pidi&oacute; que la penetrara, profundamente, hasta que ya no pudiera m&aacute;s. En esa posici&oacute;n del misionero, la m&aacute;s com&uacute;n pero no mi preferida, entr&eacute; en su vagina con mucho cuidado, para evitar lastimarla. Ella me dec&iacute;a que despacio, con cuidado, pero que no parara. Una vez dentro toda mi herramienta la estuve bombeando, primero de forma suave, lenta, pero paulatinamente aumentaba la cadencia, hasta que sent&iacute;a el Plaf, Plaf, Plaf que sonaba por el choque de nuestras pelvis. Ella me ped&iacute;a m&aacute;s y m&aacute;s, duro, r&aacute;pido, fuerte. Y yo se lo daba. Cuando lleg&oacute; a su punto, se desmadej&oacute; en un hermoso orgasmo, casi po&eacute;tico. Se le voltearon los ojos y qued&oacute; mirando al techo, como perdida. Entonces me sal&iacute; de ella y la volte&eacute; para ponerme yo abajo y a ella a cabalgarme. Cuando se mont&oacute; sobre mi falo y se lo enterr&oacute; hasta la base, solt&oacute; un gemido largo y muy sensual. Me enamor&oacute;. Luego, recuperada de la penetraci&oacute;n, empez&oacute; su cabalgata infernal. Le lleg&oacute; un segundo orgasmo, bestial, por lo exigido del proceso y la dej&eacute; para que se lo gozara y se recuperara. Entonces la puse en cuatro y la penetr&eacute; desde atr&aacute;s, deliciosamente. Otra vez empec&eacute; a bombearla, suavemente, lentamente, hasta que cogimos el ritmo y empezamos una verdadera faena. Al final, acabamos casi que simult&aacute;neamente, ella primero y a los pocos segundos yo y ca&iacute;mos abatidos y sudorosos, ella debajo de m&iacute;. Cuando recuper&eacute; la respiraci&oacute;n normal, se lo saqu&eacute;, ya medio flojo y me acost&eacute; a su lado. Ella me miraba y de su mejilla corr&iacute;a una gota de sudor o una l&aacute;grima, no supe distinguir, pero igual la sorb&iacute;. Deliciosa, como todo en ella.<\/p>\n<p>Ya hab&iacute;amos cruzado la l&iacute;nea, ya no habr&iacute;a vuelta atr&aacute;s, pero me sent&iacute;a como un Gengis Kan, conquistador de medio mundo. Marian era una hembra de altos quilates, sin duda. Y pens&eacute; en el tonto de mi padre. &iquest;Por qu&eacute; ese hombre dejaba a una mujer tan especial? &iquest;Cu&aacute;l ser&iacute;a el secreto? &iquest;Estaba realmente loco, desquiciado? Porque para dejar a semejante mujer, deb&iacute;a estarlo. Peque&ntilde;a, pero toda una fiera. C&oacute;mo me hizo gozar y adem&aacute;s, no tuvo ning&uacute;n inconveniente en calzarse toda mi pieza, que era de bastante grosor y largura. Seg&uacute;n ella me confes&oacute;, muy parecida a la de mi padre, un poco m&aacute;s grande y gruesa con semejante o mayor resistencia y poder de recuperaci&oacute;n. Todo un halago para m&iacute;, supongo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>A partir de entonces, retomamos nuestras vidas con un poco de m&aacute;s complicidad entre los dos. Nos entend&iacute;amos perfectamente bien, pens&eacute; en ese momento. Ella estaba triste, pero respond&iacute;a a mis atenciones con una bella sonrisa y eso me tranquilizaba. 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