{"id":36848,"date":"2022-08-05T22:00:00","date_gmt":"2022-08-05T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-08-05T22:00:00","modified_gmt":"2022-08-05T22:00:00","slug":"bendita-juventud-del-hijo-de-mi-jefa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/bendita-juventud-del-hijo-de-mi-jefa\/","title":{"rendered":"Bendita juventud del hijo de mi jefa"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"36848\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">8<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Hace casi dos a&ntilde;os que trabajo en la casa de Zulema, una mujer muy amorosa de unos 50 a&ntilde;os que siempre me trat&oacute; como si fuera de la familia.&nbsp; Mi trabajo consiste en tareas dom&eacute;sticas: limpieza, orden, cocina.<\/p>\n<p>Zulema es una mujer divorciada, que vive sola en un departamento enorme en una de las zonas m&aacute;s caras de Buenos Aires. Tiene un &uacute;nico hijo, Abel, que estudia en Espa&ntilde;a hace dos a&ntilde;os, por lo que s&oacute;lo lo conozco por fotos que me muestra su madre, orgullosa de su &quot;beb&eacute;&quot;.<\/p>\n<p>Yo, que tengo 43 a&ntilde;os y he trabajado desde los 20 en distintas casas de familia, siempre he preferido esta casa. Aqu&iacute; trabajo tranquila, a mi tiempo, me tratan bien, y no suele haber gente revoloteando mientras cumplo mis obligaciones.<\/p>\n<p>Mi empleadora es arquitecta, por lo que sus horarios son variados. Tiene su propio estudio dentro de la casa, y adem&aacute;s pasa mucho tiempo afuera, yendo a supervisar distintas obras.<\/p>\n<p>Si bien no suelo quedarme a dormir, tengo un cuarto de servicio donde dejo mis pertenencias. Como vivo lejos del departamento de Zulema, si por alguna raz&oacute;n se hace tarde o ella me necesita en el turno de la noche, tengo cama, pijama y cepillo de dientes all&iacute; para poder quedarme.<\/p>\n<p>Lo que estoy por contarles sucedi&oacute; a mediados de diciembre. Yo me encontraba limpiando el living y escuchando m&uacute;sica, cuando Zulema sali&oacute; de su estudio y se acerc&oacute; a hablarme.<\/p>\n<p>&#8211; Romi, necesito que dejes de hacer lo que est&aacute;s haciendo y prepares algunas cosas para comer. Sac&aacute; el dinero que necesites del caj&oacute;n, y compr&aacute; lo que haga falta. Necesito que amases unas pizzas, y hagas ese cheesecake que tan bien te sale.<\/p>\n<p>Not&eacute; que estaba contenta, supuse que hab&iacute;a alg&uacute;n evento especial que la ten&iacute;a entusiasmada.<\/p>\n<p>&#8211; Perfecto, Zule. Ya mismo voy a comprar las cosas y me pongo a cocinar. Necesit&aacute;s algo m&aacute;s?<\/p>\n<p>&#8211; Gracias, sos la mejor. Y no, por ahora s&oacute;lo eso. Ah, s&iacute;! Traete unos chocolates de la bomboner&iacute;a que est&aacute; en la esquina.<\/p>\n<p>&#8211; Veo que est&aacute;s de festejo&hellip; &#8211; dije bromeando, aprovechando la confianza que ten&iacute;amos.<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, hoy vuelve Abel. No lo veo hace m&aacute;s de dos a&ntilde;os, y por fin viene a pasar fin de a&ntilde;o conmigo!<\/p>\n<p>&#8211; Qu&eacute; lindo, Zule! Me alegro mucho por vos. Por fin voy a conocer al famoso ni&ntilde;o mimado.<\/p>\n<p>&#8211; No puedo creer que ya tenga 21 a&ntilde;os. Lo vas a amar.<\/p>\n<p>Zulema se fue a trabajar y yo a comprar las cosas que necesitaba para arrancar con sus encargos.<\/p>\n<p>Cocin&eacute; durante varias horas, dej&eacute; todo listo e impecable para el reencuentro de madre e hijo, y alrededor de las 18 h me fui a mi casa.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente volv&iacute; al departamento y al entrar me encontr&eacute;, como de costumbre, a Zulema tomando mate y leyendo un libro en el comedor. Me sorprendi&oacute; verla sola, ya que imagin&eacute; que estar&iacute;a con su hijo.<\/p>\n<p>&#8211; Hola, Romi!<\/p>\n<p>&#8211; Zule, qu&eacute; sorpresa verte ac&aacute; sola. Qu&eacute; pas&oacute; con Abel?<\/p>\n<p>&#8211; Se fue temprano a hacer unas compras. Estaba incre&iacute;ble la comida de ayer, nos encant&oacute; todo.<\/p>\n<p>&#8211; Qu&eacute; bueno, me alegro mucho. Me voy a cambiar y arranco por tu oficina, te parece?<\/p>\n<p>&#8211; Dale, pero primero tomate un mate. &#8211; dijo me ceb&oacute; un mate amargo como nos gustaba a las dos.<\/p>\n<p>Tom&eacute; un mate y me fui a poner c&oacute;moda. Hac&iacute;a mucho calor, as&iacute; que me puse un vestido de algod&oacute;n floreado que ya estaba viejo, y unas sandalias en los pies. Aprovech&eacute; que Zulema todav&iacute;a no hab&iacute;a empezado a trabajar, para limpiar y ordenar su estudio. Puse m&uacute;sica como cada d&iacute;a, y comenc&eacute;. Luego segu&iacute; por su habitaci&oacute;n, y los ba&ntilde;os. Ya m&aacute;s tarde, entr&eacute; al cuarto de Abel a ordenar lo poco que podr&iacute;a haber desordenado luego de una noche all&iacute;. No quer&iacute;a invadir su privacidad, as&iacute; que procur&eacute; no tocar mucho sus cosas. Hice la cama y fui a buscar la escoba para barrer un poco. Mientras barr&iacute;a tarareaba distra&iacute;damente la canci&oacute;n que estaba sonando. De repente escuch&eacute; pasos y un silbido de alguien que tambi&eacute;n reconoc&iacute;a la canci&oacute;n. Segundos m&aacute;s tarde, entr&oacute; arrebatadamente un chico a la habitaci&oacute;n. Al verme se qued&oacute; sorprendido. Supe inmediatamente que era Abel.<\/p>\n<p>&#8211; Uy, hola! No sab&iacute;a que hab&iacute;a alguien. Soy Abel, vos deb&eacute;s ser Romina.<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, hola. Un gusto conocerte, tu mam&aacute; habla mucho de vos&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Me imagino, no le creas todo lo que dice &#8211; dijo bromeando<\/p>\n<p>Era un chico alto, de contextura media y pelo negro como su mam&aacute;, que llevaba corto. Al hablar ten&iacute;a cierta tonada adquirida de Espa&ntilde;a, era como un argentino espa&ntilde;olizado. Era un joven muy atractivo, adem&aacute;s de seductor. Instant&aacute;neamente sent&iacute; verg&uuml;enza al pensar eso, ya que ten&iacute;a la edad de mis hijos. No les cont&eacute; esa parte de mi vida: Estoy casada desde los 20 a&ntilde;os con Gast&oacute;n, y tengo dos hijos mellizos de 21 a&ntilde;os.<\/p>\n<p>&#8211; Saco un poco de ropa para ir a ba&ntilde;arme y te dejo tranquila &#8211; me dijo mientras abr&iacute;a el placard.<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, no te preocupes, yo ya termino ac&aacute;.<\/p>\n<p>Agarr&oacute; una remera, un short deportivo y un b&oacute;xer gris, y se fue al ba&ntilde;o. Escuch&eacute; c&oacute;mo abr&iacute;a la ducha. Por un segundo lo imagin&eacute; desnudo bajo el agua, e inmediatamente sacud&iacute; la cabeza indignada con que esa idea siquiera se me cruzara por la cabeza.<\/p>\n<p>Sal&iacute; de all&iacute; r&aacute;pidamente y me fui a hacer el almuerzo. A los pocos minutos sali&oacute; Abel del ba&ntilde;o, vestido con las prendas que hab&iacute;a tomado del placard, y sec&aacute;ndose el pelo mojado con la toalla. Se acerc&oacute; a la cocina donde yo estaba rehogando cebolla, y comenz&oacute; a darme charla.<\/p>\n<p>&#8211; Uh, qu&eacute; rico olor.<\/p>\n<p>No supe qu&eacute; responderle, as&iacute; que s&oacute;lo lo mir&eacute; y le sonre&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Siempre que hablaba con mam&aacute; me hablaba de vos, sab&eacute;s? Se nota que te quiere mucho.<\/p>\n<p>&#8211; Ah s&iacute;? Es un placer trabajar para ella, yo tambi&eacute;n la quiero mucho.<\/p>\n<p>&#8211; Igual la verdad, no sos como te imaginaba.<\/p>\n<p>C&oacute;mo me imaginabas? &#8211; le pregunt&eacute; ri&eacute;ndome<\/p>\n<p>&#8211; No s&eacute;, sos mucho m&aacute;s joven de lo que cre&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, tengo hijos de tu edad, as&iacute; que tan joven no soy&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; En serio?! No puede ser.<\/p>\n<p>&#8211; Los tuve a los 22 a&ntilde;os. Son mellizos.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, igual. Me imaginaba una se&ntilde;ora, como una abuelita tierna. Y vos est&aacute;s muy lejos de parecer una abuela.<\/p>\n<p>Lo mir&eacute; y me sent&iacute; nerviosa con su mirada clavada en m&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, me alegra no parecer una abuela todav&iacute;a. No tengo problemas con llegar a vieja, eh, pero no me siento as&iacute; todav&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; Me parece bien. Te puedo ayudar? &#8211; me pregunt&oacute; mientras miraba la tabla donde yo cortaba verduras.<\/p>\n<p>&#8211; No hace falta, vos sos el agasajado. And&aacute; a descansar o a hacer algo m&aacute;s divertido.<\/p>\n<p>&#8211; Ya me cans&eacute; de ser el agasajado en todos lados. Te quiero ayudar. Aparte as&iacute; converso con alguien.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno&hellip;como quieras.<\/p>\n<p>&#8211; A tus &oacute;rdenes. Decime qu&eacute; hacer.<\/p>\n<p>Lo mir&eacute; y quise volver a tener su edad y su frescura. Volver a la &eacute;poca en la que no estaba casada ni ten&iacute;a hijos, volver a seducir.<\/p>\n<p>&#8211; Mmmm, a ver&hellip; Ven&iacute;, pel&aacute; estas zanahorias y cortalas en cuadraditos.<\/p>\n<p>Se puso al lado m&iacute;o frente a la mesada. Le extend&iacute; una bolsa con zanahorias y un cuchillo. Al tomarlo roz&oacute; mis dedos con los suyos, y lo mir&eacute; tratando de deducir si lo hac&iacute;a a prop&oacute;sito. No pude saberlo. Se puso a trabajar mientras yo cortaba morrones.<\/p>\n<p>&#8211; Qu&eacute; tal Espa&ntilde;a?<\/p>\n<p>&#8211; Ufff, incre&iacute;ble. La pas&eacute; muy bien, pero extra&ntilde;&eacute; Argentina.<\/p>\n<p>&#8211; Mucha fiesta, no?<\/p>\n<p>&#8211; Yyyy&hellip; &#8211; dijo y se ri&oacute; &#8211; un poco&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Juventud, divino tesoro.<\/p>\n<p>&#8211; Ahora s&iacute; son&aacute;s como una abuela. &#8211; dijo mir&aacute;ndome de reojo.<\/p>\n<p>Me re&iacute; y le di un codazo suavemente.<\/p>\n<p>&#8211; Respet&aacute; a los mayores.<\/p>\n<p>Yo no sab&iacute;a si estaba enloqueciendo, pero sent&iacute;a una tensi&oacute;n sexual alrededor nuestro. Sin embargo, no cre&iacute;a que un chico de su edad, de familia pudiente, fuera a fijarse en una empleada dom&eacute;stica que le doblaba la edad. Me sent&iacute; una adolescente pensando sinsentidos.<\/p>\n<p>Mientras seguiamos cocinando, lleg&oacute; Zulema.<\/p>\n<p>&#8211; No sab&eacute;s el calor que hace, Romi &#8211; dijo mientras dejaba sus cosas sobre la mesa.<\/p>\n<p>Al levantar la vista para mirarme, nos vio y pude ver la sorpresa en sus ojos.<\/p>\n<p>&#8211; Abel cocinando?! C&oacute;mo lo lograste? &#8211; me pregunt&oacute; ir&oacute;nica<\/p>\n<p>&#8211; Yo no hice nada, &eacute;l quiso ayudarme&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; Incre&iacute;ble. Jam&aacute;s me ayud&oacute; a cocinar a m&iacute;.<\/p>\n<p>Abel revole&oacute; los ojos.<\/p>\n<p>&#8211; Sos una exagerada, mam&aacute;. &#8211; le dijo<\/p>\n<p>M&aacute;s tarde almorzamos los tres juntos. Segu&iacute; sintiendo que Abel me miraba de una manera especial, y m&aacute;s tarde me encontr&eacute; fantaseando con &eacute;l mientras limpiaba la casa.<\/p>\n<p>Durante los d&iacute;as siguientes, &eacute;l segu&iacute;a buscando pasar tiempo conmigo, y yo buscaba excusas para estar cerca suyo tambi&eacute;n. Zulema parec&iacute;a contenta con el hecho de que su hijo y yo nos llev&aacute;ramos bien.<\/p>\n<p>&#8211; Parece que le ca&iacute;ste bien a Abel, en cualquier momento te empieza a decir t&iacute;a.<\/p>\n<p>Yo me re&iacute; pero por dentro me dio p&aacute;nico de que me viera como una t&iacute;a.<\/p>\n<p>Una de esas tardes, preparando comida para Navidad, lo llam&eacute; con la excusa de que me ayudara a bajar un paquete de la alacena, que a m&iacute; me quedaba alta. Yo med&iacute;a 1.60 aproximadamente, y &eacute;l med&iacute;a por lo menos 1.80. &Eacute;l vino y amablemente y, sin dificultad, baj&oacute; lo que yo necesitaba. Me lo dio en la mano.<\/p>\n<p>&#8211; Gracias<\/p>\n<p>&#8211; Para lo que necesite, do&ntilde;a &#8211; me dijo en broma<\/p>\n<p>&#8211; Tu mam&aacute; me dijo que ya me estabas empezando a tomar como una t&iacute;a<\/p>\n<p>&#8211; Est&aacute; loca, no te veo como una t&iacute;a. &#8211; dijo mientras se alejaba de la cocina.<\/p>\n<p>Yo no respondi nada, aunque me hubiera encantado preguntarle c&oacute;mo me ve&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; A los pocos segundos, volvi&oacute; a aparecer.<\/p>\n<p>&#8211; Romi, te puedo hacer una pregunta? &#8211; me dijo y sent&iacute; que estaba siendo cauteloso<\/p>\n<p>&#8211; Obvio, decime.<\/p>\n<p>&#8211; Alguna vez estuviste con algien menor que vos?<\/p>\n<p>&#8211; Estoy hace muchos a&ntilde;os con la misma persona, y tenemos la misma edad.<\/p>\n<p>&#8211; Ah, y si no estuvieras con &eacute;l, estar&iacute;as con alguien menor que vos?<\/p>\n<p>&#8211; Mmm.. supongo que s&iacute;. Depende cu&aacute;ntos a&ntilde;os menor.<\/p>\n<p>Me mir&oacute; en silencio.<\/p>\n<p>&#8211; Por qu&eacute; la pregunta? &#8211; le pregunt&eacute;<\/p>\n<p>&#8211; Me dej&aacute;s probar algo? &#8211; me pregunt&oacute; ignorando mi pregunta y acercandose un poco a m&iacute;<\/p>\n<p>&#8211; No entiendo nada. Probar qu&eacute;? &#8211; dije un poco nerviosa<\/p>\n<p>Se puso frente a m&iacute; y me tom&oacute; de la cara con ternura y me clav&oacute; fijo sus ojos marrones. No supe qu&eacute; sentir. Vi que estaba midiendo cada movimiento, leyendo mis facciones para no hacer nada que me incomodara.<\/p>\n<p>&#8211; Vas a besar a tu casi t&iacute;a? &#8211; le dije en broma, como tratando de disimular mis nervios adolescentes.<\/p>\n<p>&#8211; Definitivamente voy a besar a mi casi t&iacute;a &#8211; dijo y me bes&oacute; con determinaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Abel ten&iacute;a unos labios hermosos y suaves. Yo sent&iacute;a c&oacute;mo mi coraz&oacute;n acelerado quer&iacute;a salirse de mi pecho. Hac&iacute;a d&eacute;cadas que no ten&iacute;a un primer beso con alguien. Me sent&iacute; una est&uacute;pida. Soy una adulta poni&eacute;ndose nerviosa por un muchacho de la edad de mis hijos. Nos besamos durante un breve tiempo que no podr&iacute;a determinar con exactitud. Fue un beso lo suficientemente lento pero tambi&eacute;n intenso. Mis pensamientos iban de ac&aacute; para all&aacute;. Qu&eacute; dir&iacute;a Zulema si se enterara de esto? Y mi marido! Me hab&iacute;a olvidado completamente de que hab&iacute;a prometido fidelidad a alguien.<\/p>\n<p>Cuando nuestras bocas se separaron, sin alejarse mucho, Abel rompi&oacute; el silencio:<\/p>\n<p>&#8211; Del 1 al 10 qu&eacute; tan raro fue esto?<\/p>\n<p>&#8211; Yyyy&hellip; un poco. Qu&eacute; se siente besar a una se&ntilde;ora mayor?<\/p>\n<p>&#8211; Se siente bien, eh. &#8211; dijo riendose &#8211; Desde el primer d&iacute;a estaba fantaseando con esto. Te prometo que no lo hago m&aacute;s.<\/p>\n<p>Le sonre&iacute; y no dije nada.<\/p>\n<p>Abel se fue a su cuarto, y yo segu&iacute; trabajando. Pero no pod&iacute;a pensar. Estaba caliente con hijo de la due&ntilde;a de casa. Dej&eacute; todo donde estaba y me met&iacute; en mi cuartito de servicio. Cerr&eacute; la puerta, me tir&eacute; en la cama y sub&iacute; mi vestido mientras abr&iacute;a un poco mis piernas. Me espec&eacute; a tocar, corriendo hacia un costado mi ropa interior. Not&eacute; que estaba h&uacute;meda. Y c&oacute;mo no iba a estarlo! Me imagin&eacute; a Abel desnudo, desvistiendome con la delicadeza que me hab&iacute;a besado, pasando las manos por mi cuerpo. Fantase&eacute; con que ese roce de mis dedos era en realidad de los suyos. Sent&iacute;a lava en mi entrepierna y mi respiraci&oacute;n profunda y espesa. Me toqu&eacute; cada vez con m&aacute;s fuerza y velocidad, hasta que imaginando a Abel venirse en mi cuerpo, llegu&eacute; al orgasmo.<\/p>\n<p>Tom&eacute; una tanga limpia y luego de un paso por el ba&ntilde;o, me la cambi&eacute; y segu&iacute; trabajando.<\/p>\n<p>M&aacute;s tarde pens&eacute;: &eacute;l habr&iacute;a hecho exactamente lo mismo que yo encerrado en su cuarto? Me encantaba la idea de que &eacute;l se hubiera tocado pensando en m&iacute;.<\/p>\n<p>A la ma&ntilde;ana siguiente, mientras lavaba los platos del desayuno y Zulema trabajaba en su estudio, Abel apareci&oacute; en la cocina. Se apoy&oacute; contra el marco de la puerta mir&aacute;ndome. Cuando gir&eacute; para verlo, ten&iacute;a la cara todav&iacute;a hinchada por haberse levantado hac&iacute;a poco tiempo. No llevaba remera y estaba descalzo. S&oacute;lo vest&iacute;a un short negro de Adidas. Su piel oscura y su cuerpo firme me atra&iacute;an mucho, pero trataba de no mirarlo fijamente.<\/p>\n<p>&#8211; Buen d&iacute;a &#8211; dijo<\/p>\n<p>&#8211; Buen d&iacute;a. C&oacute;mo dormiste?<\/p>\n<p>&#8211; Muy bien.<\/p>\n<p>&#8211; Quer&eacute;s desayunar algo?<\/p>\n<p>&#8211; Me gustar&iacute;a, s&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Qu&eacute; te preparo?<\/p>\n<p>No me respondi&oacute; y se acerc&oacute; a m&iacute;. Trat&eacute; de manejar mi respiraci&oacute;n para que no se notara el cambio. Yo segu&iacute; lavando para parecer despreocupada, pero de repente sent&iacute; que estaba detr&aacute;s m&iacute;o y percib&iacute; su respiraci&oacute;n tibia y mentolada en mi cuello.<\/p>\n<p>&#8211; Mi hambre es de otro tipo &#8211; me susurr&oacute; antes de darme un beso detr&aacute;s de mi oreja derecha, mientras pasaba muy lentamente su mano por mi cadera.<\/p>\n<p>Yo no respond&iacute;, pero levant&eacute; mi culo hacia &eacute;l. Al notarlo, Abel se peg&oacute; a m&iacute; y yo sent&iacute; c&oacute;mo su erecci&oacute;n crec&iacute;a. Justo en ese momento, se escucharon los pasos de Zulema que se acercaba a la cocina. Nos separamos e Abel abri&oacute; la heladera y se puso a mirar dentro de ella, como si buscara algo para comer.<\/p>\n<p>&#8211; Hola, hijo. Por fin te dignaste a levantarte &#8211; dijo mientras se pon&iacute;a en puntas de pie para besarlo en la mejilla.<\/p>\n<p>&#8211; Estoy de vacaciones, mam&aacute;. Lo &uacute;nico que falta es que me hagas madrugar&hellip;<\/p>\n<p>Abel sali&oacute; de la cocina y por detr&aacute;s de su madre me dirigi&oacute; una mirada que interpret&eacute; como &ldquo;luego seguimos&rdquo;. Fue a vestirse a su habitaci&oacute;n, salud&oacute; desde lejos diciendo que iba a ver a unos amigos, y se march&oacute;.<\/p>\n<p>Agradec&iacute; que se hubiera ido para poder trabajar en paz. Adem&aacute;s, me incomodaba que estuviera Zulema en la casa y pudiera descubrir la tensi&oacute;n. Aunque igualmente debo admitir que esa adrenalina tambi&eacute;n me excitaba.<\/p>\n<p>Esa tarde hice de todo y la casa ya estaba casi completamente limpia y ordenada. Estaba limpiando el &uacute;ltimo ba&ntilde;o, cuando escuch&eacute; a Zulema hablar con su hijo en el living. No distingu&iacute;a lo que dec&iacute;an, pero escuchaba el murmullo. Hablaron durante un rato, hasta que dej&eacute; de prestar atenci&oacute;n. Un poco despu&eacute;s, mientras yo me encontraba agachada limpiando los bordes de la ba&ntilde;era, escuch&eacute; detr&aacute;s m&iacute;o que se cerraba suavemente la puerta del ba&ntilde;o. Tuve miedo por Zulema, pero en el fondo estaba deseando con todas mis fuerzas quedarme a solas con Abel. Me di vuelta y all&iacute; estaba.<\/p>\n<p>&#8211; Hola &#8211; susurr&oacute; acercandose a m&iacute;. &#8211; Te molesta que te interrumpa?<\/p>\n<p>&#8211; Deber&iacute;a decirte que s&iacute;<\/p>\n<p>&#8211; Pero?<\/p>\n<p>&#8211; Pero estaba esperando que vinieras<\/p>\n<p>Me sonri&oacute; con satisfacci&oacute;n genuina. Qu&eacute; bien me hac&iacute;a sentir que ese pibe me ve&iacute;a atractiva.<\/p>\n<p>Se sent&oacute; sobre la tapa cerrada del inodoro y me estir&oacute; la mano. La agarr&eacute; y me atrajo hacia &eacute;l. Primero me qued&eacute; parada enfrente suyo, y me agach&eacute; a besarlo con muchas ganas. &Eacute;l estiraba un poco su cabeza para alcanzarme, mientras con sus manos acariciaba mis caderas, mi cintura, mis nalgas.<\/p>\n<p>Mi cuerpo no era el mismo que a los 20, pero realmente no me acomplejaba. Ten&iacute;a unos pechos medianos, bastante firmes y con unos pezones rosados redondos. Mis caderas eran prominentes y mis piernas carnosas, y a pesar de tener algunos rollitos, ten&iacute;a una cintura marcada. Mi pelo era casta&ntilde;o y por lo general lo llevaba en una media cola, de la que sobresal&iacute;an unos peque&ntilde;os mechones que enmarcaban mi rostro y usualmente ubicaba detras de mis orejas.<\/p>\n<p>Pasando mis piernas alrededor suyo, me sent&eacute; sobre &eacute;l, quedando de frente. Nos miramos durante un instante y nuestras lenguas volvieron a encontrarse desesperadas. El calor empez&oacute; a subir entre nosotros, mientras trat&aacute;bamos de realizar el menor ruido posible.<\/p>\n<p>&#8211; Tu mam&aacute; no se va a dar cuenta de que nos encerramos ac&aacute;?<\/p>\n<p>&#8211; Dijo que ten&iacute;a una reuni&oacute;n virtual y pidi&oacute; que no la molest&aacute;ramos por un rato.<\/p>\n<p>Su respuesta me relaj&oacute; un poco y comenc&eacute; a moverme encima suyo. Quer&iacute;a sentirlo endurecerse entre mis piernas al mismo tiempo que yo misma me humedec&iacute;a.<\/p>\n<p>Abel me besaba con ansiedad y por momentos tiraba de mi cabello a la altura de mi nuca. Su urgencia me calentaba como hac&iacute;a mucho no me calentaba.<\/p>\n<p>El sexo con mi marido todav&iacute;a era bueno, pero sinceramente era menos frecuente de lo que me hubiera gustado, Adem&aacute;s, el sexo con la misma persona durante 20 a&ntilde;os le saca cierta emoci&oacute;n. Y con Abel, todo lo que hab&iacute;a era emoci&oacute;n.<\/p>\n<p>Aquel d&iacute;a yo vest&iacute;a una pollera de tiro alto que me llegaba por encima de las rodillas y una musculosa ajustada con tiritas. Mis pezones empezaron a erizarse a pesar del calor de diciembre en Argentina, y comenzaron a traslucirse por mi remera. Abel baj&oacute; las tiras y desabroch&oacute; mi corpi&ntilde;o, tirandolo al piso y liberando mis tetas. Las miraba como si fueran lo m&aacute;s bello que hab&iacute;a visto, mientras las acariciaba suavemente primero, y luego empezaba a apretarlas cada vez m&aacute;s. Comenz&oacute; a chuparlas. Sus ojos iban de mis pechos a mis ojos y luego volv&iacute;an a mis pechos. Una de sus manos empezaba a colarse por debajo de mi falda, buscando mi culo.<\/p>\n<p>Le quit&eacute; su remera, y acarici&eacute; su torso, sus hombros, sus brazos, mientras &eacute;l segu&iacute;a hundido en mi delantera. Lo separ&eacute; y me quit&eacute; la remera que estaba baja en mi cintura. Me quit&eacute; tambi&eacute;n la falda y las sandalias, quedando frente a &eacute;l unicamente con una tanga roja de encaje, que hab&iacute;a elegido especialmente porque, ante todo, ten&iacute;a fe. Aprovech&eacute; y le quit&eacute; su bermuda y su b&oacute;xer, dejandolo completamente desnudo delante de m&iacute;, absolutamente expuesto ante la luz fr&iacute;a del ba&ntilde;o. No parec&iacute;a incomodarlo en absoluto. Eso me hizo sentir estupida. C&oacute;mo iba a incomodarse su privilegiada juventud ante esta se&ntilde;ora ya entrada en a&ntilde;os?<\/p>\n<p>Sentado all&iacute; con su erecci&oacute;n frente a m&iacute;, me mir&oacute; expectante. Yo le acarici&eacute; la cara y me arrodill&eacute; en el piso congelado frente a &eacute;l. Con la sensualidad que yo sab&iacute;a que a&uacute;n no hab&iacute;a perdido, lo mir&eacute; mientras masturbaba su pene lentamente. Saqu&eacute; mi lengua muy despacio y luego la pas&eacute; por su glande. Lo hice bien despacio, como jugando con su impaciencia. Quer&iacute;a que me pidiera que avanzara.<\/p>\n<p>&#8211; Me est&aacute;s haciendo sufrir &#8211; me dijo por fin, jugando con sus dedos entre mi pelo.<\/p>\n<p>Yo sonre&iacute; mirando hacia arriba para buscar sus ojos, y comenc&eacute; a chupar su verga con la seguridad y la experiencia que me respaldaban. &Eacute;l se encontraba tirado hacia atr&aacute;s, apoyando sus manos en el borde de la tabla para sostenerse, con los ojos entrecerrados y la boca entreabierta, jadeando lo m&aacute;s silenciosamente posible. Durante unos buena cantidad de minutos le hice lo que seguramente hab&iacute;a sido el mejor sexo oral de su vida, sin querer subestimar a las personas de su edad. Su miembro estaba duro como piedra y yo lo &uacute;nico que deseaba era que me garchara.<\/p>\n<p>Me par&eacute; nuevamente y le di la espalda, para poner sensualmente mi culo, todav&iacute;a con mi ropa interior, frente a su cara. Lo mene&eacute; un poco, quer&iacute;a que lo deseara y sab&iacute;a que as&iacute; era.<\/p>\n<p>&Eacute;l lo tom&oacute; con sus dos manos. Lo apret&oacute; fuert&iacute;simo, y le dio una nalgada que me excit&oacute; mucho. Baj&oacute; mi tanga y sin dudar, meti&oacute; su cara entre mis carnes. Comenz&oacute; a chupar, sabiendo exactamente c&oacute;mo hacerlo. Yo me apoy&eacute; en el mueble que ten&iacute;a enfrente para facilitarle el &aacute;ngulo, adem&aacute;s de que me gustaba mirar por el espejo cada tanto el trabajo que estaba haciendo. Yo no pod&iacute;a evitar que se me escaparan jadeos, a pesar de saber que del otro lado de la pared se encontraba Zulema en su videoconferencia. Cuando todav&iacute;a pod&iacute;a controlarlos, Abel meti&oacute; dos de sus dedos entre mis ya empapados labios vaginales, y dej&eacute; salir un gemido inevitable.<\/p>\n<p>&#8211; Shhh&hellip; &#8211; susurr&oacute; riendo<\/p>\n<p>Entre los dedos de Abel entrando y saliendo de m&iacute;, y su lengua en mi culo, me sent&iacute;a extasiada. Si se hubiera enterado su madre y toda mi familia en aquel momento, jurar&iacute;a que no me hubiera importado con tal de asegurarme alg&uacute;n orgasmo en sus manos.<\/p>\n<p>&#8211; Creo que no nos queda mucho tiempo &#8211; le dije &#8211; y no pienso salir de ac&aacute; hasta que me cojas.<\/p>\n<p>Sus ojos destellaron. Sin decir nada obedeci&oacute;. Se par&oacute; y se puso detr&aacute;s m&iacute;o, mir&aacute;ndome por el espejo a los ojos. Me tom&oacute; muy fuerte por el pelo y meti&oacute; su pene de granito dentro m&iacute;o. Estaba tan lubricada que no tuvo ni la m&aacute;s m&iacute;nima dificultad. Con la mano que le quedaba me tom&oacute; con fuerza de la cadera, y comenz&oacute; a embestirme con movimientos firmes. Comenz&oacute; lento y luego se fue tornando m&aacute;s y m&aacute;s intenso. Yo empec&eacute; a gemir cada vez m&aacute;s fuerte, lo que hizo que Abel soltara mi cabello para llevar su mano a mi boca, tap&aacute;ndola. Hice un gran esfuerzo para mantenerme en silencio, y aprovech&eacute; sus dedos all&iacute; para meterlos en mi boca y chuparlos suavemente mientras miraba gozar a Abel detr&aacute;s m&iacute;o.<\/p>\n<p>Luego de un rato llev&oacute; uno de sus dedos a mi culo y comenz&oacute; a acariciar mi orificio anal muy suavemente. Eso a m&iacute; me volv&iacute;a loca, y &eacute;l me tocaba como si lo supiera. Me estimul&oacute; hasta meter muy despacito uno de sus dedos. Entre eso y sus embestidas constantes sent&iacute; que un orgasmo estaba por arrollarme. Llev&eacute; mi mano a mi cl&iacute;toris y empec&eacute; a frotarlo. Con esta triple estimulaci&oacute;n no tarde mucho en comenzar a sentir c&oacute;mo empezaba a explotar de placer. Finalmente acab&eacute; y tuve que ahogar un grito, aunque no pude evitar el gemido.<\/p>\n<p>Luego de unos segundos en los que recobr&eacute; el aliento, me separ&eacute; de Abel que estaba a punto de llegar al cl&iacute;max tambi&eacute;n. Me di vuelta para quedar frente a &eacute;l, y me arrodill&eacute; devotamente frente a su verga.<\/p>\n<p>&#8211; Cogeme la boca &#8211; le ped&iacute;, sabiendo que no iba a poder contener el orgasmo mucho m&aacute;s.<\/p>\n<p>Met&iacute; su pene en mi boca y comenc&eacute; a chuparlo, mientras me sosten&iacute;a de la parte superior de sus piernas. Primero era yo quien manejaba los movimientos decidiendo el ritmo, pero no tard&oacute; mucho en tomar suavemente mi cabeza y empezar a guiarme. Primero lo hizo con cierta delicadeza, pero luego empez&oacute; a embestirla m&aacute;s y m&aacute;s fuerte. Sent&iacute;a su miembro llegar a mi garganta. Me estaba excitando nuevamente. De repente escuch&eacute; sus jadeos convertirse en gemidos, y me di cuenta que estaba por venirse. Unos segundos despu&eacute;s, penetr&oacute; mi boca y explot&oacute; dentro, sin poder evitar el sonido extasiado que sali&oacute; de su garganta. Lo mir&eacute; a los ojos sacando mi lengua y tomandome las &uacute;ltimas gotas de elixir.<\/p>\n<p>Mientras yo me levantaba del suelo, &eacute;l me alcanzaba mi ropa. De repente se escuch&oacute; que Zulema se desped&iacute;a de alguien, por lo que supimos que ten&iacute;amos que apurarnos ya que la reuni&oacute;n habia llegado a su fin. Nos vestimos lo m&aacute;s rapido que pudimos.<\/p>\n<p>&#8211; Te qued&aacute;s a dormir en el cuarto de servicio hoy? &#8211; me dijo mientras me acariciaba cari&ntilde;osamente la mejilla.<\/p>\n<p>&#8211; No estaba en mis planes, pero si me lo ped&iacute;s puedo considerarlo.<\/p>\n<p>&#8211; Quedate. A la noche te visito y me cobr&aacute;s el favor.<\/p>\n<p>&#8211; Te tomo la palabra.<\/p>\n<p>Me sonri&oacute; conforme y sali&oacute; r&aacute;pido para volver a su cuarto. Pocos segundos despu&eacute;s sali&oacute; Zulema de su estudio y me encontr&oacute; limpiando despreocupada el ba&ntilde;o mientras silbaba. Ten&iacute;a que pensar qu&eacute; excusa le dar&iacute;a para quedarme a dormir.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>8 Hace casi dos a&ntilde;os que trabajo en la casa de Zulema, una mujer muy amorosa de unos 50 a&ntilde;os que siempre me trat&oacute; como si fuera de la familia.&nbsp; Mi trabajo consiste en tareas dom&eacute;sticas: limpieza, orden, cocina. Zulema es una mujer divorciada, que vive sola en un departamento enorme en una de las [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":18905,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":{"0":"post-36848","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-infidelidad"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36848","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18905"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=36848"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36848\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=36848"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=36848"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=36848"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}