{"id":36850,"date":"2022-08-05T22:00:00","date_gmt":"2022-08-05T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-08-05T22:00:00","modified_gmt":"2022-08-05T22:00:00","slug":"adelante-oprime-atras-estruja","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/adelante-oprime-atras-estruja\/","title":{"rendered":"Adelante oprime, atr\u00e1s estruja"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"36850\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 15<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Al sonar el tel&eacute;fono veo que quien llama es Mat&iacute;as, compa&ntilde;ero de la universidad, de mi edad, casado con Sof&iacute;a, de treinta y dos, tres a&ntilde;os menor que &eacute;l.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hola amigo, qu&eacute; gusto escucharte&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Igualmente David, con este asunto de las facilidades que da el tel&eacute;fono, hace tiempo que no nos juntamos en esas comidas tan agradables. &iquest;No ser&aacute; que el bomboncito de tu mujer, al ser menor, se aburre con los viejos?&quot;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No exager&eacute;s que solo le llevamos diez a&ntilde;os, ya tiene veinticinco, y conmigo no se aburre&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Entonces mejor que mejor, pues quer&iacute;a invitarlos este s&aacute;bado a cenar, seremos tres parejas, la otra son amigos de hace poco, pero gente muy agradable. &iquest;Te parece bien a las diez de la noche?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Perfecto nos vemos en dos d&iacute;as&rdquo;.<\/p>\n<p>Los reci&eacute;n conocidos resultaron muy agradables, en la treintena, de buen aspecto y charla entretenida. Ten&iacute;an un estudio fotogr&aacute;fico y, a lo largo de cuatro a&ntilde;os hab&iacute;an ido evolucionando y abarcando algunos rubros m&aacute;s rentables. De cubrir modestas reuniones familiares, hab&iacute;an avanzado a producciones art&iacute;sticas, pasando a publicidad en un rubro bien rendidor como es la lencer&iacute;a.<\/p>\n<p>En el desarrollo de este &uacute;ltimo, hab&iacute;an surgido pedidos personales de algunos clientes, que encantados con las modelos, pidieron alguna producci&oacute;n m&aacute;s atrevida, mostrando algo m&aacute;s, en movimientos y actitudes sugerentes. La raz&oacute;n de este pedido era que las damas evidenciaban una cierta espontaneidad, lo cual ten&iacute;a el encanto de la ingenuidad contrastando a favor respecto de las profesionales.<\/p>\n<p>Estos trabajos eran m&aacute;s espor&aacute;dicos pero aportando el triple de ganancia. Por el momento estaban ah&iacute;, pero siempre abiertos a cosas nuevas.<\/p>\n<p>Como mis amigos sab&iacute;an que Zulema no ten&iacute;a trabajo estable sino que era llamada para eventos o promociones, pensaron que le podr&iacute;a interesar sumarse a la actividad que llevaban los cuatro. Las dos mujeres modelaban y los hombres estaban en tareas de preparaci&oacute;n de instalaciones y equipos. Muy ocasionalmente cumpl&iacute;an funciones de relleno en alguna secuencia que aconsejaba la presencia de un var&oacute;n.<\/p>\n<p>El f&iacute;sico de mi pareja se ubicaba en un rango a mitad de camino entre Sof&iacute;a, m&aacute;s exuberante, y la delgadez de Claudia.<\/p>\n<p>La amistad con Mat&iacute;as y se&ntilde;ora les daba la confianza suficiente para hacernos la propuesta. L&oacute;gicamente la respuesta nos tomar&iacute;a un tiempo de reflexi&oacute;n, pues las posibles consecuencias eran m&uacute;ltiples y variadas en cuanto a su importancia y gravedad. A primera vista pod&iacute;an fluctuar entre una leve alteraci&oacute;n de nuestras costumbres hasta la ruptura de la relaci&oacute;n matrimonial.<\/p>\n<p>Algo que dejaron bien claro fue que las sesiones las podr&iacute;a presenciar sin limitaci&oacute;n alguna, cosa que me pareci&oacute; muy bien, pues era la manera de que todo fuera transparente.<\/p>\n<p>Acerca de la participaci&oacute;n en sesiones, de las llamadas sugerentes, yo me opuse. No estaba dispuesto a exhibir a mi se&ntilde;ora, aunque fuera en im&aacute;genes. De todos modos, la decisi&oacute;n final la tomar&iacute;amos luego de presenciar una de fotograf&iacute;a y una de video.<\/p>\n<p>Al final quedamos en que mi esposa participar&iacute;a, m&aacute;s que nada porque en algunos momentos no sab&iacute;a en qu&eacute; ocupar su tiempo. L&oacute;gicamente la actividad estar&iacute;a reducida s&oacute;lo a fotos de lencer&iacute;a.<\/p>\n<p>Una tarde decidieron hacer un desfile, solo para nosotros, de las prendas reci&eacute;n llegadas y lo llevaron a cabo pasando una a una, siendo mi se&ntilde;ora la &uacute;ltima. Evidentemente el fabricante sab&iacute;a su oficio de hacer cosas atractivas, y las tres que modelaban cumpl&iacute;an muy bien la tarea, logrando que sus cuerpos, bellos de por s&iacute;, aumentaran su hermosura.<\/p>\n<p>Cuando Zulema concluy&oacute; su cometido, al reunirse con nosotros, me mir&oacute; fijamente y, en un tono mezcla de reproche y sorpresa, me solt&oacute;:<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;Est&aacute;s empalmado!&rdquo;<\/p>\n<p>Sin la m&aacute;s m&iacute;nima verg&uuml;enza ni hacer adem&aacute;n de cubrirme, dej&eacute; que las tres mujeres y los dos hombres vieran el bulto que se elevaba en mi pantal&oacute;n, a la altura de la bragueta.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es verdad querida, la tengo tiesa y largando algunas gotas que mojan el calzoncillo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y no te da verg&uuml;enza que Mat&iacute;as o Lucio puedan pensar que est&aacute;s as&iacute; por sus esposas?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;De ninguna manera, m&aacute;s a&uacute;n, estoy satisfecho y contento. Que tenga el miembro erecto por mirar tres mujeres hermosas en ropa interior, a solo dos metros, significa que estoy dentro de la normalidad en lo que a salud mental y f&iacute;sica se refiere&rdquo;.<\/p>\n<p>En eso intervino el esposo de Claudia.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;David tiene raz&oacute;n y no s&eacute; por qu&eacute; nosotros estamos intentando disimular lo obvio&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es as&iacute; querida, una cosa es que la fisiolog&iacute;a humana funcione espont&aacute;neamente y otra que la persona, de forma deliberada busque lo ajeno. Eso s&iacute; es reprochable, pero yo ah&iacute;, no entr&eacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>Como yo ten&iacute;a mis obligaciones laborales en el estudio contable, tuve que coordinar algunas tardes cuando quer&iacute;a presenciar determinada reuni&oacute;n.<\/p>\n<p>En la tercera o cuarta semana se introdujeron ligeros cambios, ocupando tambi&eacute;n algunas ma&ntilde;anas. La explicaci&oacute;n fue que se hab&iacute;an incrementado los requerimientos, algo que no me cay&oacute; bien, pues en horario matutino era sumamente complicado ausentarme del estudio. En esto sigo un conocido dicho &lt;Todos los hombres son buenos, pero cuando se los controla, son mejores&gt;.<\/p>\n<p>Cuando poco tiempo despu&eacute;s la ma&ntilde;ana pas&oacute; a ser el momento predominante para las reuniones, mi desconfianza se dispar&oacute;.<\/p>\n<p>Por razones de comodidad, su caja de ahorro bancaria donde le depositaban los pagos convenidos, se la controlaba yo mediante la aplicaci&oacute;n Home-Banking, y ella afrontaba generalmente sus gastos usando la tarjeta de d&eacute;bito. Cuando se juntaron detalles que alimentaron mis dudas sobre su conducta, empec&eacute; a observar con m&aacute;s detenimiento la cuenta, constatando algunas inconsistencias. En los &uacute;ltimos veinte d&iacute;as me mostr&oacute; ropa que hab&iacute;a comprado, nada barato, por cierto, pero el pago no figuraba en los movimientos. Ergo, hab&iacute;a empleado efectivo.<\/p>\n<p>Por otro lado, s&iacute; figuraban los ingresos habituales y acordes a las sesiones fotogr&aacute;ficas de lencer&iacute;a. La inc&oacute;gnita razonable estaba en el origen de ese dinero abundante que manejaba con tanta soltura. Obviamente estaba desarrollando otra actividad m&aacute;s rentable, pero no confesable.<\/p>\n<p>Una tarde que pude acompa&ntilde;ar a mi esposa Lucio cont&oacute; que hab&iacute;an recibido un stock de lencer&iacute;a particularmente insinuante por dise&ntilde;o y tama&ntilde;o, invitando a las mujeres a mostrar algunos modelos. Luego de la exhibici&oacute;n Sof&iacute;a pregunt&oacute; a los tres varones a quien eleg&iacute;an. Cuando me toc&oacute; opinar dije que a mi mujer pues a ella la miraba, no con los ojos de la cara, sino con los del coraz&oacute;n.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s del intercambio de opiniones, Zulema y los dos varones se fueron a preparar las cosas para iniciar el trabajo, mientras las dos mujeres se quedaron charlando conmigo. Claudia, la m&aacute;s desinhibida larg&oacute; la pregunta que parec&iacute;a venir rumiando de un raro atr&aacute;s.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Reci&eacute;n dijiste que en la elecci&oacute;n vos prefer&iacute;as a tu mujer, eso significa que nosotras &iquest;no te tentamos?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Eso podr&iacute;a pasar si estuviera muerto, pero con toda suerte sigo vivo, con los sentidos sanos y con buen gusto, as&iacute; que debo reconocer la tentaci&oacute;n que ustedes me provocan&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Esto s&iacute; es una sorpresa, pens&eacute; que, en caso de tenerla, no lo aceptar&iacute;as&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Soy tonto, pero no a tal extremo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;O sea que, sin perjuicio de la preferencia, aprovechar&iacute;as otras oportunidades&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ser&iacute;a en caso que la tentaci&oacute;n me doblegue&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iquest;Y cre&eacute;s tener fuerzas para resistirte?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No lo s&eacute;, es una temeridad pronosticar el futuro sin haber probado la propia fortaleza&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Probemos ahora, y como Sof&iacute;a puede tener escr&uacute;pulos por el mayor grado de amistad, comenzar&eacute; yo. Si no logro motivarte lo suficiente seguir&aacute; ella&rdquo;.<\/p>\n<p>Sentada frente a m&iacute; abri&oacute; lentamente las piernas mostrando, al fondo en la uni&oacute;n de ambas, la porci&oacute;n de biquini con los labios vaginales marcados en la tela. Luego, haciendo a un lado cada copa del corpi&ntilde;o, dej&oacute; al aire los pechos con sus pezones erguidos. Todo ello observ&aacute;ndome atentamente, intentando ver el efecto en las facciones o en la entrepierna.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Parece que alg&uacute;n efecto estoy logrado&rdquo;.<\/p>\n<p>Ah&iacute; tom&eacute; conciencia de la elevaci&oacute;n que se iba insinuando en mi pantal&oacute;n, am&eacute;n de morderme el labio inferior en franca mueca de deseo.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Sin duda, pero por ahora aguanto&rdquo;.<\/p>\n<p>El avance, buscando mayor efecto, fue deslizar la prenda inferior hasta medio muslo, subir los pies al sill&oacute;n manteni&eacute;ndolos separados, como dando marco a la conchita depilada que se asomaba en el centro.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iquest;Vas perdiendo el equilibrio?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Todav&iacute;a no, aunque ciertamente algo me tambaleo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Redoblar&eacute; el esfuerzo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Habr&aacute; que probar&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Sof&iacute;a ay&uacute;dame, vamos juntas a ablandar a &eacute;ste que se hace el duro&rdquo;.<\/p>\n<p>Vencida una leve resistencia, la nombrada fue imitando los movimientos, pero sin mirarme, evidenciando una cierta verg&uuml;enza.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y, c&oacute;mo vamos, &iquest;continua el aguante?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Algo m&aacute;s disminuido&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Compa&ntilde;era, es hora de abrir los labios&rdquo;.<\/p>\n<p>Cuando ambas bajaron las manos para separar lo que cubr&iacute;a el ingreso a la vagina, casi pierdo los papeles. El espect&aacute;culo era para extraviarlos totalmente. Dos rozadas hendiduras, brillantes por el l&iacute;quido que las ba&ntilde;aba me miraban como invit&aacute;ndome a sumergirme en ellas. Ignoro de d&oacute;nde provino la fuerza que me mantuvo quieto.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Si me preguntaran a cu&aacute;l prefiero no sabr&iacute;a decirlo, ambas en tu tipo parecen deliciosas, y esas flores de p&eacute;talos abiertos, merecen un beso en tributo a su hermosura. &iquest;Puedo hacerlo?&rdquo;<\/p>\n<p>Respondi&oacute; la voz cantante.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por supuesto, y lo recibiremos con gusto y ganas&rdquo;.<\/p>\n<p>La &uacute;ltima reserva de fuerzas me hizo levantarme y ubicarme de rodillas frente a ellas, besarme la yema del &iacute;ndice derecho y depositarlo en cada cl&iacute;toris que asomaba debajo del respectivo capuch&oacute;n. Luego volv&iacute; a mi asiento. La sorpresa causada fue may&uacute;scula y, cosa rara, la que habl&oacute; fue Sof&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iquest;Eso es todo?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es mi agradecido reconocimiento al maravilloso espect&aacute;culo que me han regalado&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Sos realmente raro&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No creas, cuando me levant&eacute;, eleg&iacute; conservar a Zulema&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iquest;Y vos pens&aacute;s que ella te corresponde de la misma manera?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es lo que espero y deseo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Quiz&aacute; tenga una debilidad&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute;, puede ser, todos los humanos tenemos debilidades. La clave es no consentirla y, si hubiera ca&iacute;da, tomar conciencia, pedir ayuda y hacer lo conveniente para que no se repita, de lo contrario el v&iacute;nculo vigente podr&iacute;a romperse&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iquest;Quer&eacute;s ver qu&eacute; est&aacute; haciendo tu se&ntilde;ora en estos momentos, sola con dos hombres?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Tu invitaci&oacute;n suena a desaf&iacute;o. No tengo inter&eacute;s en ver, a modo de control, en qu&eacute; est&aacute; ocupada&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Sorprendente tu postura tan confiada&rdquo;.<\/p>\n<p>En eso llegaron Mat&iacute;as y Lucio detr&aacute;s de mi mujer, ella cubierta con una salida de ba&ntilde;o suelta adelante. Ah&iacute; pude captar un cabeceo de muda interrogaci&oacute;n a Claudia, que esta respondi&oacute; negativamente. Buscando desentra&ntilde;ar el sentido de ese di&aacute;logo gestual, me acerqu&eacute; a Zulema deslizando por sus brazos la prenda que la cubr&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qu&eacute; hac&eacute;s, me voy a enfriar&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Despreocupate, un buen beso con abrazo y caricias incluidas te dar&aacute; calor&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No, ahora no&rdquo;.<\/p>\n<p>Tarde termin&oacute; de hablar pues ya la hab&iacute;a dejado solo con el conjunto modelado anteriormente, mostrando una nalga algo irritada; esto lo vi de refil&oacute;n pues de inmediato me dio frente. Ah&iacute;, sin darle tiempo la tom&eacute; de la nuca, enredando mis dedos en su pelo, para forzarla a arrodillarse y terminar de bruces contra el piso. Luego puse mi pie en su cuello.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Querida, ten&eacute;s dos opciones, la primera es levantar la colita para que pueda verte las nalgas, la segunda es que comience a presionar con el pie. Esto &uacute;ltimo genera dos ruidos desagradables, por un lado, la garganta tratando de hacer pasar aire, y por otro, el crack indicando v&eacute;rtebras quebradas. De cualquier manera, te voy a ver los gl&uacute;teos, vos eleg&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>Al parecer entendi&oacute; mi argumento porque encogi&oacute; las piernas y, elev&aacute;ndose sobre las rodillas levant&oacute; la grupa mostrando el contraste entre muslos blancos y nalgas rosadas, adem&aacute;s de humedad en la bombacha.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iquest;Qu&eacute; pas&oacute; mi amor?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me ca&iacute; en el ba&ntilde;o y el piso estaba algo mojado&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Gran suerte, si hubiera sido otra cosa ya estar&iacute;as en el viaje sin retorno&rdquo;.<\/p>\n<p>Mientras de levantaba con dificultad para sentarse en el sill&oacute;n, cubrirse nuevamente, permaneciendo quieta y cabizbaja, me lleg&oacute; la voz de Mat&iacute;as.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;David, est&aacute;s desconocido&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ten&eacute;s raz&oacute;n, a veces la vida nos pone en encrucijadas de las cuales salimos distintos. A vos en cambio te veo como el amigo de siempre, salvo que me demuestres que debo ubicarte en el bando enemigo&rdquo;.<\/p>\n<p>Mientras Sof&iacute;a se arrimaba a Zulema pregunt&aacute;ndole si se encontraba bien, yo segu&iacute; con mi despedida.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Amigos, me voy porque me queda trabajo por hacer. Querida trat&aacute; de no caerte de nuevo y menos mojar prendas que luego hay que devolver. Sigan tranquilos la tarea, no vemos en otro momento, chau&rdquo;.<\/p>\n<p>Regres&eacute; al estudio, tir&aacute;ndome abatido en el sill&oacute;n grande y pidiendo un caf&eacute; cargado a Julia, mi secretaria. La pesadumbre aument&oacute; cuando me puse a reflexionar sobre los sucesos recientes.<\/p>\n<p>La invitaci&oacute;n de Claudia a ver qu&eacute; hac&iacute;an los tres ausentes, mientras ten&iacute;amos esa conversaci&oacute;n tan poco com&uacute;n, sonaba a suposici&oacute;n segura de que estaban enfrascados en algo m&aacute;s que una simple preparaci&oacute;n del trabajo por hacer. Las miradas de complicidad parec&iacute;an referirse al resultado del intento de seducci&oacute;n.<\/p>\n<p>Y por si eso fuera poco el estado en que mi esposa regres&oacute; a la reuni&oacute;n, eran datos en la misma direcci&oacute;n. Zulema ten&iacute;a algo grave que ocultar y todo apuntaba a una infidelidad, sea en desarrollo, sea consumada.<\/p>\n<p>A partir de ese momento reduje a lo indispensable toda comunicaci&oacute;n y suspend&iacute; cualquier muestra de afecto. Esa noche me acost&eacute; temprano, cambiando canales, hasta que lleg&oacute; e hizo adem&aacute;n de entrar a la cama.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qu&eacute; est&aacute;s por hacer?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Acostarme&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ten&eacute;s un olor que me provoca nauseas, and&aacute; a otra cama&rdquo;.<\/p>\n<p>Julia, que hab&iacute;a entrado a trabajar justo el a&ntilde;o de mi casamiento, fue mi pa&ntilde;o de l&aacute;grimas en ese tiempo de incertidumbre y sufrimiento hasta que los indicios se transformaron en evidencia. La tristeza, que d&iacute;a a d&iacute;a penetraba m&aacute;s, unida a la sensible ternura de esta joven intentando consolarme, nos acerc&oacute; bastante.<\/p>\n<p>Decidido a cortar este proceso que a nada bueno conduc&iacute;a, decid&iacute; que lo iba a realizar en el mismo estudio, tratando de sorprenderlos en plena acci&oacute;n, y para ello elabor&eacute; un plan sencillo, efectivo y que no dejara rastros de su responsable.<\/p>\n<p>Lo usual, cuando decid&iacute;a presenciar alguna actividad era que alguno de los que ya estaba dentro me abriera la puerta. Eso deb&iacute;a solucionar, de lo contrario la sorpresa ser&iacute;a imposible. Para ello una tarde aduje que necesitaba salir por media hora y, para no interrumpirlos, tomar&iacute;a una llave que despu&eacute;s devolver&iacute;a. As&iacute; fue y, en ese lapso, hice una copia. Despu&eacute;s compr&eacute; una maza de cinco kilos, medio litro de &aacute;cido y una tonfa de las usadas por la polic&iacute;a.<\/p>\n<p>El ofrecimiento de Julia para ayudarme en todo lo que estuviera a su alcance facilit&oacute; la realizaci&oacute;n de aquello que contribuir&iacute;a a dificultar mi identificaci&oacute;n como responsable.<\/p>\n<p>El d&iacute;a elegido les avis&eacute; que no me esperaran pues ten&iacute;a mucho trabajo con unas liquidaciones que venc&iacute;an a la ma&ntilde;ana siguiente. A las tres de la tarde, una hora despu&eacute;s del momento previsto para iniciar, la llam&eacute; a mi mujer para avisarle que probablemente llegar&iacute;a a casa a la hora de cenar pues ten&iacute;as demoras.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de cambiar mi vestimenta habitual, ya con el bolso preparado, le dej&eacute; a Julia mi celular con el encargo de mandar dos mensajes a Zulema, con veinte minutos de intervalo, simplemente para saber c&oacute;mo llevaba la tarea.<\/p>\n<p>Un taxi me dej&oacute; a media cuadra del estudio donde abr&iacute; silenciosamente la puerta para, ya dentro, cubrirme y dejar a la vista solamente mis ojos. El espect&aacute;culo en desarrollo, que me recibi&oacute; m&aacute;s adentro, fue un golpe dur&iacute;simo. Mi mujer, desnuda, de espaldas sobre el sill&oacute;n, las piernas abiertas con las rodillas recogidas sobre los hombros, recib&iacute;a las fuertes embestidas de Mat&iacute;as meti&eacute;ndole la pija hasta el fondo, sin protecci&oacute;n alguna.<\/p>\n<p>Lucio filmaba desde muy cerca, mientras sus esposas eran privilegiadas espectadoras. Los quejidos de la hembra y los bufidos del macho que ten&iacute;a encima, eran anuncio elocuente de que ambos estaban cercanos al orgasmo.<\/p>\n<p>Las zapatillas de goma me permitieron llegar hasta ellos sin ser escuchado, golpear primero a los hombres hasta dejarlos inconscientes, para luego hacer lo mismo con las mujeres que, aterradas, se cubr&iacute;an con las manos. Teni&eacute;ndolas inermes desplegu&eacute; papel absorbente sobre caras y pechos para all&iacute; verter &aacute;cido. Esto har&iacute;a que el l&iacute;quido permaneciera m&aacute;s tiempo en contacto con la piel.<\/p>\n<p>Terminada la parte principal, busqu&eacute; en el escritorio tres tarjetas de memoria de las c&aacute;maras que abarcaran los primeros dos meses desde que iniciamos nuestra participaci&oacute;n, guard&aacute;ndolas en el bolsillo. Para concluir, con la maza romp&iacute; la cerradura y, dejando la puerta entornada, regres&eacute; a mi despacho. Estuve ah&iacute; el tiempo suficiente para tomar un caf&eacute; grande, bien cargado, darle tiempo al cuerpo a recuperarse de los momentos de tensi&oacute;n vividos y luego enviarle a Zulema un mensaje diciendo que en media hora estar&iacute;a en casa pues hab&iacute;amos podido terminar la tarea.<\/p>\n<p>En el momento que abr&iacute;a la puerta de casa son&oacute; el tel&eacute;fono.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hola contador, le habla el comisario Gal&iacute;ndez&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hola comisario, un gusto escucharlo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Contador, lamento molestarlo, pero hay un asunto que va a importarle y, como conviene tratarlo personalmente, le pido que venga a la seccional&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Encantado, deme unos minutos y salgo para all&aacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No se tome el trabajo, mando un auto a buscarlo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Espero que no sea esposado&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Despreoc&uacute;pese, salvo que me lo ordene un juez, eso no suceder&aacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>Siguiendo un poema gauchesco que dice &lt;Hay que hacerse amigo del comisario&gt;, yo lo era; no de uno sino de varios por el sencillo motivo de prepararles, mes a mes, la declaraci&oacute;n de impuesto a las ganancias, en forma gratuita. Ya en el despacho recib&iacute; la noticia.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hace unas horas un vecino, que vio forzada la puerta de un estudio fotogr&aacute;fico nos llam&oacute; y, al ingresar nos dimos con cinco personas golpeadas y casi inconscientes, tres mujeres y dos hombres, una de ellas su esposa. &iquest;Sab&iacute;a de esa actividad de su se&ntilde;ora?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute;, estaba participando de un modelaje de lencer&iacute;a. Esto que me dice transforma en real lo que era un temor. Cuando, por darle, en el gusto acept&eacute; que hiciera ese trabajo ten&iacute;a mis reservas pensando en que algo as&iacute; podr&iacute;a alterar nuestra vida&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Disculpe la crudeza, pero las tarjetas de memoria de las c&aacute;maras muestran, en gran medida, videos netamente pornogr&aacute;ficos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;La gran puta, ahora s&iacute; estoy cagado&rdquo;.<\/p>\n<p>Al ver mi abatimiento se preocup&oacute; y mand&oacute; me trajeran un caf&eacute;, algo que agradec&iacute;. M&aacute;s repuesto sigui&oacute; inform&aacute;ndome.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Las tres mujeres, am&eacute;n de golpes, tienen en la cara y los pechos quemaduras, a primera vista provocadas por &aacute;cido. Est&aacute;n todos internados en el hospital p&uacute;blico. Le avisar&eacute; al agente que est&aacute; de guardia ah&iacute; para que lo deje pasar a visitarla&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Le agradezco, pero no se moleste. Que se las arregle como pueda, pues ella sola se lo busc&oacute;. &iquest;Tendr&iacute;a que hacer alg&uacute;n tr&aacute;mite legal?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Si es que quiere, puede hacer la denuncia. Como es l&oacute;gico, el primer sospechoso ser&aacute; usted, por favor no salga de la ciudad. Para abreviar tr&aacute;mites, &iquest;me puede dejar su celular?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Encantado, y gracias por la ayuda&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Yo soy el agradecido, pues jam&aacute;s pidi&oacute; algo a cambio de su trabajo&rdquo;.<\/p>\n<p>De vuelta, ya solo en casa, abr&iacute; en la computadora la tarjeta de memoria m&aacute;s vieja. En las primeras ocho sesiones de fotograf&iacute;a nada llamativo se ve&iacute;a. En la novena tambi&eacute;n participaba Mat&iacute;as que, en b&oacute;xer, se mostraba con la pelvis pegada al costado de Zulema y las manos en su cintura. &Eacute;l miraba a la c&aacute;mara mientras ella ten&iacute;a vuelta la cabeza en su direcci&oacute;n con una expresi&oacute;n que parec&iacute;a decir &lt;&iexcl;Qu&eacute; est&aacute;s haciendo!&gt;.<\/p>\n<p>En la toma siguiente el modelo est&aacute; tomado con los labios la parte inferior del l&oacute;bulo de la oreja de mi mujer que entorna los ojos como quien disfruta. Al final de la serie hab&iacute;a una filmaci&oacute;n que compendiaba lo anterior m&aacute;s lo sucedido entre disparos o cosas que no pensaban fotografiar. El enfoque era de una filmadora fija que registraba lo que hac&iacute;an todos, incluido el fot&oacute;grafo. Quiz&aacute; Zulema ignoraba esto &uacute;ltimo pero la intencionalidad de los varones era indudable.<\/p>\n<p>Ah&iacute; se ve que la muda exclamaci&oacute;n de mi esposa se deb&iacute;a a que la mano puesta en su cintura hab&iacute;a iniciado un lento recorrido descendente y el me&ntilde;ique, estirado, rozaba el sector de la vulva sin encontrar resistencia, mientras los labios del modelo chupaban el l&oacute;bulo de la oreja y luego, lentamente, recorr&iacute;an la mejilla en direcci&oacute;n a la boca que lo esperaba abierta.<\/p>\n<p>Las defensas hab&iacute;an ca&iacute;do causando la entrega total. Ella con una mano tomando el cuello para mantener el beso mientras la otra se ocupaba de bajar la cintura del calzoncillo y, liberado el pene, asirlo del tronco en una fren&eacute;tica masturbaci&oacute;n. Por supuesto que &eacute;l no se estaba quieto, mientras retorc&iacute;a el pez&oacute;n de la teta que estaba al aire, tres dedos entraban y sal&iacute;an de la vagina algo que ella facilitaba abriendo las piernas todo lo que le permit&iacute;a estar parada.<\/p>\n<p>El orgasmo de ambos parec&iacute;a haber estado sincronizado, ambos con la boca abierta, rugiendo, movi&eacute;ndose espasm&oacute;dicamente y &eacute;l largando chizguetazos de semen que, habiendo impactado en la zona del ombligo de la hembra, se deslizaban en direcci&oacute;n al pubis. Culminado ese momento pasional Zulema se sent&oacute; en el sill&oacute;n cubri&eacute;ndose la cara.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;Madre santa, qu&eacute; hice!&rdquo;<\/p>\n<p>La respuesta fue de Claudia.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Gozaste, nena, gozaste&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;C&oacute;mo pude dejarme llevar, si se entera David se acaba mi matrimonio!&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No se va a enterar. Adem&aacute;s, nosotras nos vamos a encargar de amansarlo de manera tal que cuando sepa, esto le va a parecer un juego inocente al lado de lo que gozar&aacute; en nuestra compa&ntilde;&iacute;a&rdquo;.<\/p>\n<p>La voz de Lucio interrumpi&oacute; el di&aacute;logo.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Todo muy lindo, el acuerdo a futuro maravilloso, pero a m&iacute; que me parta un rayo y el dolor de bolas me lo saque Magoya&rdquo;.<\/p>\n<p>Sof&iacute;a acudi&oacute; en su auxilio, haci&eacute;ndole se&ntilde;as de silencio y de ponerse delante de las rodillas de Zulema, que ignorante de lo que pasaba, estaba apoyada en el espaldar, con los ojos cerrados y el cuerpo laxo reponi&eacute;ndose del orgasmo disfrutado. Con Lucio en el lugar indicado, la esposa de Mat&iacute;as, desde atr&aacute;s del sill&oacute;n tom&oacute; a mi mujer de los hombros, acarici&aacute;ndola mientras le hablaba.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qu&eacute; hermoso te corriste chiquita, disfrut&aacute; el momento, dej&aacute; la mente en blanco, ahora no sos una se&ntilde;ora sino una hembra con hambre de sexo, dale a tu cuerpo el placer que pide a gritos, nosotros te vamos a ayudar&rdquo;.<\/p>\n<p>El suave movimiento de las manos y el tierno murmullo en el o&iacute;do fueron suficientemente narcotizantes para que la acci&oacute;n de Lucio, llevando sus nalgas al borde del asiento, y las plantas de los pies a los hombros del macho no generaran resistencia. Cuando sus ojos se abrieron denotando sorpresa ya ten&iacute;a ocupada &iacute;ntegramente la vagina por el miembro que hab&iacute;a empezado el movimiento de entrada y salida.<\/p>\n<p>Poco duraron laxitud y sorpresa pues en seguida cruz&oacute; los brazos detr&aacute;s del cuello y las piernas sobre la espalda del que la embest&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Nena, me est&aacute;s orde&ntilde;ando, voy a aguantar muy poco&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Callate y dame fuerte, llename de leche&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ya, me estoy corriendo, ah&iacute; vaaa&rdquo;.<\/p>\n<p>La culminaci&oacute;n del orgasmo de uno dio pie a las palabras del que miraba.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Claro, yo caliento la pava y otro toma el mate, sal&iacute; que sigo&rdquo;.<\/p>\n<p>Zulema, entregada y deseosa, lo recibi&oacute; &iacute;ntegro. Dos o tres vaivenes fueron suficientes para lograr la lubricaci&oacute;n que Mat&iacute;as buscaba antes de ubicar el glande en el orificio estriado. Cuando mi mujer tom&oacute; conciencia de lo que se avecinaba era tarde, el macho la ten&iacute;a tan bien tomada que la resistencia, los gritos y el llanto fueron in&uacute;tiles. El miembro hizo, despacio pero sin pausa, su ingreso triunfal hasta que solo los huevos quedaron fuera. Asqueado, cort&eacute; la reproducci&oacute;n cuando, el que sodomizaba, ped&iacute;a que no le triturara la pija.<\/p>\n<p>Por supuesto no fui al hospital hasta el d&iacute;a que me llamaron para buscarla, pues le daban el alta. Hab&iacute;an pasado dos meses y, adem&aacute;s de desfigurada, deb&iacute;a ayudarse para caminar de un andador o usar silla de ruedas. Hice la gesti&oacute;n para que la obra social proveyera ambas cosas y la traslad&eacute;.<\/p>\n<p>Para su atenci&oacute;n contrat&eacute; a una persona que entraba a las diez de la ma&ntilde;ana, despu&eacute;s de cocinar le daba de comer, la aseaba y, a las dieciocho se retiraba dej&aacute;ndola en cama.<\/p>\n<p>Mi actividad para con ella era nula, ni el saludo, ni siquiera un vaso de agua. Es as&iacute; que algunos d&iacute;as al llegar, la empleada la encontraba con el pa&ntilde;al sucio de materia fecal y empapado por orina.<\/p>\n<p>Una tarde la persona encargada de su cuidado me avis&oacute; que Zulema quer&iacute;a hablar conmigo. Como ya estaba acostada fui a su habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te escucho&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iquest;Nunca me vas a perdonar?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Perdonar qu&eacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;La infidelidad&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;La infidelidad o las m&uacute;ltiples y variadas infidelidades, mentiras abundantes, afecto y orgasmos fingidos, etc.&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Lo que sea&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Mi perd&oacute;n carece de importancia. Vos, libremente, sin condicionamientos, elegiste seguir un camino paralelo y distinto al que ten&iacute;amos acordado, asumiendo la responsabilidad y cargando con las consecuencias que ello supon&iacute;a. Y se cumpli&oacute; el dicho &lt;De aquellos polvos estos lodos&gt;&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iquest;Y vos no tuviste algo que ver con esto que nos pas&oacute;?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No, pero cuando identifiquen a quien lo hizo, le dar&eacute; un abrazo y una suculenta compensaci&oacute;n en agradecimiento por los servicios prestados. Una pregunta de puro curioso &iquest;Cu&aacute;nto tardaste en plegarte a las insinuaciones de tus compa&ntilde;eros?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Un mes&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;M&aacute;s raz&oacute;n tengo entonces para alegrarme vi&eacute;ndote desfigurada, impedida, cagada y meada. Tendr&iacute;a que fotografiarte y enviarle la imagen a los que retozaban con vos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Para vivir as&iacute; prefiero morirme&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hac&eacute; el esfuerzo, quiz&aacute; tengas suerte. Yo ni para eso pienso ayudarte. Ya demasiado hago con pagar la persona que te cuida, solventar tus necesidades y aguantarte en casa&rdquo;.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, aprovechando que la empleada hab&iacute;a entrado al ba&ntilde;o, sali&oacute; en la silla de ruedas y, ubic&aacute;ndose en lo alto de rampa de acceso a la casa se dio impulso. As&iacute; atraves&oacute; la vereda, siendo embestida en la calle por un colectivo que pasaba. Muri&oacute; instant&aacute;neamente.<\/p>\n<p>Tiempo despu&eacute;s de su fallecimiento, en un rato libre de trabajo, estaba mirando una de las grabaciones incluidas en las tarjetas robadas, cuando Julia golpe&oacute; la puerta.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iquest;Se puede?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Desde luego, adelante&rdquo;.<\/p>\n<p>Tres pasos alcanz&oacute; a dar para detenerse mir&aacute;ndome fijamente, con una expresi&oacute;n seria y un dejo de preocupaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me permit&iacute;s acercarme?&rdquo;<\/p>\n<p>Mi se&ntilde;a con la mano y afirmando con la cabeza, fue la respuesta. Vino a mi lado, se apoy&oacute; en el borde del escritorio d&aacute;ndome frente y tapando con su espalda la pantalla.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por favor, no lo tomes como un atrevimiento, vos sab&eacute;s que te respeto y nunca incurrir&iacute;a en algo as&iacute;. Esto que est&aacute;s haciendo solo te puede perjudicar, no conviene que sigas en ese camino&rdquo;.<\/p>\n<p>Mi contestaci&oacute;n fue sacar la tarjeta y apagar la computadora mientras ella segu&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Lo que ha sucedido es una desgracia para vos, pero tambi&eacute;n para m&iacute; pues me duele verte sufrir. Es verdad que yo tengo un consuelo. Durante estos cinco a&ntilde;os call&eacute; y ocult&eacute; lo que siento pues te ve&iacute;a enamorado, &iacute;ntegro y fiel. Hoy, la barrera que me deten&iacute;a ya no est&aacute;. Desde el momento en que nos conocimos me enamor&eacute; de vos. Ya no importa si me ech&aacute;s pues por fin dije lo que ten&iacute;a atragantado&rdquo;.<\/p>\n<p>Sus &uacute;ltimas palabras fueron sin mirarme y con l&aacute;grimas surcando las mejillas. No le permit&iacute; seguir, pues tom&aacute;ndola de la cintura la hice sentarse en mi falda, permaneciendo abrazados en silencio luego de darle un beso en la frente.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Vos sab&eacute;s que te aprecio much&iacute;simo. Creo hab&eacute;rtelo demostrado d&iacute;a a d&iacute;a y te agradezco enormemente lo que acab&aacute;s de decir. Es un orgullo para m&iacute;, tu silencio anterior habla maravillas del coraz&oacute;n que ten&eacute;s y por lo tanto merec&eacute;s una respuesta honesta. Si ahora te besara, acariciara o avanzara en algo m&aacute;s &iacute;ntimo, siempre quedar&iacute;a la duda si fue simplemente b&uacute;squeda de consuelo o verdadero y profundo afecto. Tom&eacute;monos dos o tres semanas. Yo te buscar&eacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>Y as&iacute; fue. No hab&iacute;an pasado veinte d&iacute;as cuando la llam&eacute; por el intercomunicador y la esper&eacute; al lado de la puerta. La sorpresa fue verme a menos de un metro, cerrar con llave y sin pronunciar una palabra abrazarla sosteni&eacute;ndola contra mi pecho. Cuando ella llev&oacute; sus brazos alrededor de mi cuello, pegando mis labios a su o&iacute;do le dije:<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Yo tambi&eacute;n te amo, preciosa&rdquo;.<\/p>\n<p>Sentados en el sill&oacute;n manos, bocas y pelvis movi&eacute;ndose al encuentro del otro hicieron innecesarias las palabras. Ya sentada a caballo de mis piernas, sin bombacha, el ruedo del vestido en la cintura y sus labios chupando mi lengua, mientras miembro y vagina ejecutaban la danza de entrada y salida, me pareci&oacute; razonable averiguar.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hay peligro de embarazo?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Para algunas ser&aacute; peligro, en mi caso ser&iacute;a una bendici&oacute;n, pre&ntilde;ame mi amor&rdquo;.<\/p>\n<p>Julia fue la terapia apropiada para remover el odio acumulado con perseverante ternura y amor incondicional. De esta uni&oacute;n naci&oacute; una nena que llev&oacute; al cenit nuestra felicidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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