{"id":36879,"date":"2022-08-07T22:00:00","date_gmt":"2022-08-07T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-08-07T22:00:00","modified_gmt":"2022-08-07T22:00:00","slug":"hay-alguien-ahi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/hay-alguien-ahi\/","title":{"rendered":"\u00bfHay alguien ah\u00ed?"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"36879\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>8 am.<\/p>\n<p>Poco despu&eacute;s de sonar el pitido de su despertador, se levanta de la cama. Es viernes. En principio, a la noche llegar&aacute; su marido. Lleva toda la semana en Italia por negocios. Y aunque tiene unas ganas tremendas de que vuelva, lo cierto es que no le ha ido nada mal estar sola durante estos d&iacute;as. Anda liad&iacute;sima con el desarrollo de una nueva app que en breve saldr&aacute; al p&uacute;blico, y anda ultimando detalles. Todo tiene que estar perfecto para su estreno.<\/p>\n<p>Con los ojos todav&iacute;a a medio abrir, entra en el ba&ntilde;o y se sienta. Hace pip&iacute;. Se limpia. Tira de la cisterna al levantarse. Pero no vuelve a ponerse sus braguitas. Las deja en el cesto de la ropa sucia, al igual que su camiseta de dormir con dibujitos de Pocoy&oacute;. Despu&eacute;s, gira el grifo, dejando correr unos segundos el agua mientras espera sentada, desnuda, al borde de la ba&ntilde;era.<\/p>\n<p>\u0336&iexcl;Ah!&nbsp; \u0336 exclama, al entrar \u0336 &iexcl;Qu&eacute; fr&iacute;a!<\/p>\n<p>Pero unos instantes m&aacute;s tarde, su cuerpo se habit&uacute;a a la temperatura. Se relaja. Disfruta las caricias del agua recorriendo su cuerpo desnudo. Acarici&aacute;ndolo. Perdi&eacute;ndose en ella&hellip;<\/p>\n<p>\u0336&iquest;Hola?&nbsp; \u0336 pregunta tras cerrar el grifo \u0336. &iquest;Hola?&nbsp; \u0336 repite de nuevo, esta vez m&aacute;s alto.<\/p>\n<p>Las dudas hacen que agarre una toalla para despu&eacute;s secarse y salir de la ba&ntilde;era. Le ha parecido escuchar algo, pero no sabe exactamente el qu&eacute;. Ni siquiera est&aacute; segura de si el ruido proced&iacute;a o no de la calle.<\/p>\n<p>\u0336 &iquest;Alejandro?&nbsp; \u0336 pregunta, esperando como respuesta la voz de su marido. Pero solo hay silencio.<\/p>\n<p>Me estoy volviendo paranoica&hellip; piensa para s&iacute; misma. Desde el lunes est&aacute; sola en casa, y es una apasionada de las pel&iacute;culas de terror y suspense. Cuando llega la noche, son su momento de desconexi&oacute;n. Pero claro, eso trae consecuencias. La cabeza le juega malas pasadas, sobre todo cuando est&aacute; sola.<\/p>\n<p>Sale del ba&ntilde;o con su toalla envolvi&eacute;ndola. Cubre sus pechos, y apenas alcanza a rozar sus muslos, dejando al aire zonas muy interesantes al caminar.<\/p>\n<p>Cruza su dormitorio. Recorre el pasillo, asom&aacute;ndose en cada una de las habitaciones. El despacho. El ba&ntilde;o principal. Y acaba en la cocina, en donde tampoco hay nadie. Nada extra&ntilde;o.<\/p>\n<p>Al conectar la radio se escucha un tema de Fito &amp; Fitipaldis. Se prepara un caf&eacute;. Unas tostadas con mantequilla y mermelada. Y mientras desayuna, repasa mentalmente las tareas de la ma&ntilde;ana, los mails que tiene que enviar y los contenidos que debe revisar antes de publicar nada.<\/p>\n<p>Recoge y limpia, tras terminar su desayuno, y sale al pasillo, dispuesta a ponerse algo c&oacute;modo antes de encerrarse en su despacho. No es plan de ponerse a trabajar con esa indumentaria. En alguna ocasi&oacute;n ya tuvo un descuido, y no se acord&oacute; de que iba en ropa interior hasta ya comenzada la videoconferencia. Bochornoso para ella. Delicioso para los dem&aacute;s.<\/p>\n<p>Pero qu&eacute;&hellip; se dice, quedando inm&oacute;vil al principio del pasillo. La puerta del armario al final de &eacute;ste, est&aacute; entornada. Y est&aacute; convencida de haberla visto cerrada.<\/p>\n<p>\u0336 &iquest;Hola?&nbsp; \u0336 dice, con su voz temblorosa \u0336. Voy a llamar a la polic&iacute;a.<\/p>\n<p>A pocos pasos, y en direcci&oacute;n opuesta, se encuentra la puerta principal. Si ve algo extra&ntilde;o salir de ese armario, lo tiene f&aacute;cil para huir.<\/p>\n<p>Pero no se escucha nada. Solo silencio.<\/p>\n<p>Alarga la mano y sujeta lo primero que alcanza, justo a la entrada de la cocina. Un enorme cuchar&oacute;n sopero. Y camina. Camina despacio. Descalza y en silencio, hasta quedar justo en frente del armario. Se dispone a abrir la puerta y, al mismo tiempo, levanta el cuchar&oacute;n sopero con intenciones obvias&#8230;<\/p>\n<p>&iexcl;Abre de un tir&oacute;n y golpea! &iexcl;Golpea repetidas veces! Pero solo hay abrigos&hellip; y una rid&iacute;cula situaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Joder&hellip; Exhala, aliviada.<\/p>\n<p>Cierra el armario. Pero algo es distinto. El ambiente ha cambiado y percibe algo, aunque no sabe explic&aacute;rselo. Es como si el aire que la rodea en ese espacio se hubiera movido, para hacer hueco a otra forma. A otro ser.<\/p>\n<p>Y se da la vuelta&hellip;<\/p>\n<p>Un hombre alto. Corpulento. Vestido completamente de negro. Con botas militares y guantes oscuros. Y un pasamonta&ntilde;as, que solo deja ver sus ojos y su boca, cubre su rostro d&aacute;ndole un aspecto terror&iacute;fico.<\/p>\n<p>Comienza a caminar hacia ella, recorriendo lo largo del pasillo, a paso firme, seguro, retumbando a cada paso que da. Bum, bum, bum, bum.<\/p>\n<p>\u0336 &iexcl;Aaaah!&nbsp; \u0336 grita ella con fuerza, y cuando el hombre se dispone a sujetarla, &iexcl;zas! Golpea con fuerza su cabeza con el cuchar&oacute;n sopero.<\/p>\n<p>Ella lo rodea e intenta escapar hacia la puerta principal, pero el hombre encapuchado logra sujetarla. Primero de un brazo, y despu&eacute;s del otro, quedando bien sujeta. Se encuentra atrapada.<\/p>\n<p>\u0336 &iexcl;Socor&#8230;&nbsp; \u0336 intenta gritar, pero r&aacute;pidamente, consigue tapar su boca colocando su mano enguantada sobre esta.<\/p>\n<p>La levanta, apoyando su espalda en su varonil pecho. Ella, prisionera, apenas puede hacer nada, m&aacute;s que dar patadas al aire y forcejear in&uacute;tilmente. El olor a cuero de su guante. El miedo. No puede hacer absolutamente nada. Est&aacute; indefensa.<\/p>\n<p>El hombre, con su aspecto de villano, saca de su bolsillo lo que parece un trapo. Lo introduce, no sin esfuerzo, en la boca de ella, amortiguando sus gritos y dejando en vano los intentos de la joven presa por pedir ayuda. Despu&eacute;s, saca un rollo de cinta americana, rodeando su cabeza y boca, consiguiendo silenciarla casi por completo.<\/p>\n<p>La lleva hasta el sal&oacute;n y la lanza sobre la alfombra de pelo que recubre el suelo. Ella, boca abajo, intenta que no logre encintar sus mu&ntilde;ecas. Pero es in&uacute;til. &Eacute;l es m&aacute;s fuerte. Mucho m&aacute;s fuerte. Y, finalmente, acaba por rendirse debido al cansancio del esfuerzo realizado. Solo le queda esperar a que todo pase. Rezar, para que sea r&aacute;pido.<\/p>\n<p>Escucha el sonido de un cintur&oacute;n al desabrocharse. El de un pantal&oacute;n al bajarse. Pero no logra ver nada en esa posici&oacute;n, y le falta el aliento para seguir gritando. Siente la mano del intruso. Siente sus dedos. Ya no lleva guantes. Logra verlos en el suelo, a pocos cent&iacute;metros sobre su cabeza. Y comienza a tocarla. Sus piernas&hellip; Sus muslos&hellip; Ella atrapa su mano con el interior de estos. Aun as&iacute;, no es suficiente para evitar que alcance a tocar su co&ntilde;o&hellip; Su co&ntilde;o peludo. Muy peludo&#8230;. A su marido Alejandro le da mucho morbo, incluso le excita que nunca se quite el vello de las axilas. Por ella encantada, aunque prefiere que &eacute;l s&iacute; vaya depilado por completo. Incluso su desgarradora polla.<\/p>\n<p>Y lo acaricia. Acaricia su co&ntilde;o con delicadeza. Con tanta delicadeza, que consigue hacer que se relaje y deje sus piernas entreabiertas. Ella, no quiere que le haga da&ntilde;o. &Eacute;l, tampoco desea hac&eacute;rselo. Y pasa sus dedos. Recorre su raja, arriba y abajo, masajeando su botoncito m&aacute;gico. Haciendo que incluso llegue a mojarse. Se empapa de sus flujos, a pesar de la situaci&oacute;n. O por la situaci&oacute;n&hellip;<\/p>\n<p>&Eacute;l se empalma. Est&aacute; muy caliente. Su polla, cubierta de venas en relieve y dura como un enorme consolador, est&aacute; m&aacute;s que lista para perforar a su hermosa v&iacute;ctima indefensa. Es la primera vez que hace algo as&iacute;, y piensa disfrutarlo.<\/p>\n<p>Se tumba sobre ella. Agarra el poll&oacute;n por su base, y recorre, acariciando con su glande h&uacute;medo y rosado, la raja del culo de su prisionera, para finalmente, entretenerse en su ano y juguetear con este.<\/p>\n<p>\u0336 &iquest;Qu&eacute; dices?&nbsp; \u0336 pregunta el encapuchado con voz grave e imponente.<\/p>\n<p>Ella balbucea algo ininteligible.<\/p>\n<p>\u0336 Hace d&iacute;as que no te tocan este chochito tan rico&hellip; &iquest;verdad, zorra?&nbsp; \u0336 dice &eacute;l, encarando el poll&oacute;n a las puertas del co&ntilde;o peludo y jugoso.<\/p>\n<p>Ella, sigue en sus intentos de decir algo. Pero sigue sin entenderse, a pesar de alzar su voz.<\/p>\n<p>Y grita. Grita por miedo, o por placer, cuando la penetra con semejante armatoste. Introduce su polla hasta el fondo de una tacada. Y sigue gritando, o m&aacute;s bien gimiendo, cuando empieza a foll&aacute;rsela de ese modo tan salvaje. Aprisionada y con su rostro pegado a la alfombra. Maniatada y amordazada. V&iacute;ctima de ese bruto enmascarado, haciendo lo que desea con ella. Trat&aacute;ndola como a un juguete. Como a una mu&ntilde;eca inm&oacute;vil sin poder de decisi&oacute;n.<\/p>\n<p>Y acelera. Acelera su ritmo. La embiste con fuerza. Con tanta fuerza que avanzan sobre la alfombra a cada penetraci&oacute;n. Y ella berrea descontrolada. Rendida por completo. Totalmente entregada a su agresor. A su feroz violador.<\/p>\n<p>Ella se retuerce. Sus espasmos p&eacute;lvicos y sus gemidos, presos por la improvisada mordaza, advierten al hombre enmascarado. Se est&aacute; corriendo. La joven zorrita se est&aacute; corriendo, y lo hace como nunca. Sus contracciones descontroladas. Los temblores sacudiendo todo su cuerpo. Eso le pone a&uacute;n m&aacute;s cachondo y no va a tardar en correrse. Pero espera, y sigue foll&aacute;ndola bien duro, hasta estar completamente seguro de que ella acab&oacute; de hacerlo. Y as&iacute; es. Cuando ella acaba, el hombre saca su arma venosa del interior, para encararla de nuevo a las puertas de ese bonito trasero.<\/p>\n<p>Ella grita, o eso intenta. Forcejea in&uacute;tilmente, intent&aacute;ndoselo poner dif&iacute;cil. Pero no lo consigue, y acaba siendo tambi&eacute;n perforada por su culo. A modo de taladro percutor, el enmascarado, tan solo consigue penetrarla en unas pocas ocasiones antes de llegar al inolvidable &eacute;xtasis.<\/p>\n<p>\u0336 &iexcl;Ah! &iexcl;Ah!&#8230;&nbsp; \u0336 exclama &eacute;l, soltando un inagotable chorro espeso dentro de ella.<\/p>\n<p>Y con su polla todav&iacute;a dentro, se queda un largo rato tendido sobre su v&iacute;ctima, inm&oacute;viles ambos, exhaustos por tanta tensi&oacute;n.<\/p>\n<p>Finalmente, &eacute;l gira su cuerpo para caer rendido al suelo. Momentos despu&eacute;s, libera las mu&ntilde;ecas de la mujer. Ella, literalmente, arranca la cinta americana que cubre su boca y escupe el trapo que apenas deja que respire, descubriendo que son unas bragas limpias de ella misma.<\/p>\n<p>Ambos se incorporan, cuando la mujer, furiosa, arranca la capucha de ese violador enmascarado justo antes de propinarle un sonoro bofet&oacute;n.<\/p>\n<p>\u0336 Hijo de puta&hellip;&nbsp; \u0336 pronuncia, rabiosa.<\/p>\n<p>7:50 am.<\/p>\n<p>Entro sigilosamente. Imposible no hacer ruido a cada paso con mis nuevas botas molonas &uacute;ltimo modelo. Veo mi reflejo en el espejo de la entrada y, joder, c&oacute;mo impresiono. Me pongo la capucha mientras me observo. Parezco todo un malote de pel&iacute;cula. En cualquier momento, aparece Chuck Norris para socorrer a mi futura v&iacute;ctima indefensa y darme de ostias hasta en el carn&eacute; de identidad.<\/p>\n<p>C&eacute;ntrate&hellip; me digo a m&iacute; mismo.<\/p>\n<p>Recorro el pasillo. Me asomo al dormitorio principal. Todav&iacute;a duerme, aunque no debe faltar mucho para que suene su despertador. Siempre a las 8 en punto. Pero no&#8230; Tengo que hacer algo un poco m&aacute;s&hellip; peliculero. Voy, sigiloso, al sal&oacute;n. Me siento en un sill&oacute;n, y decido esperarla sentado en &eacute;l. Una imagen ic&oacute;nica. Cuando ella aparezca, ver&aacute; a un intruso en su sill&oacute;n. M&iacute;ticas escenas en la que James Bond se ve&iacute;a sorprendido por su villano.<\/p>\n<p>Escucho su despertador. Un cosquilleo recorre mi cuerpo. La adrenalina. Y espero. Espero mucho. Y me aburro. La escucho entrar en el ba&ntilde;o. Escucho el chorrito de su pip&iacute; caer en el agua. Incluso escucho el sonido de lo que parece un dulce pedete de princesa. Despu&eacute;s, se da una ducha.<\/p>\n<p>&Uacute;ltima ocurrencia. Me levanto y acerco una peque&ntilde;a l&aacute;mpara. La coloco en el suelo, cercana al sill&oacute;n. La enciendo. S&iacute;&hellip; Ni Quentin Tarantino. Aunque&hellip; deber&iacute;a mover un poco el sill&oacute;n para quedar mirando a la puerta. Pero al hacerlo&hellip;<\/p>\n<p>\u0336 Mierda&hellip;&nbsp; \u0336 susurro.<\/p>\n<p>\u0336 &iquest;Hola?&nbsp; \u0336 pregunta, desde el ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>Me ha escuchado. Joder&hellip; Joder&hellip;<\/p>\n<p>\u0336 &iquest;Hola?&nbsp; \u0336 repite de nuevo.<\/p>\n<p>&iexcl;Cambio de plan! Apago la l&aacute;mpara y vuelvo a dejarla en su lugar. Tengo que esconderme. El armario. &iexcl;R&aacute;pido!<\/p>\n<p>\u0336 &iquest;Alejandro?<\/p>\n<p>Una vez dentro, espero. Pienso. Creo escucharla recorrer el pasillo. El coraz&oacute;n me va a estallar. Que no abra, que no abra&hellip; No estoy hecho para esto.<\/p>\n<p>&hellip;de esas que dicen te quiero si ven la cartera llena. Se escucha sonar una canci&oacute;n. Est&aacute; en la cocina. Bien. Tengo que conseguir algo para atarla. Atarla y amordazarla. Abro el armario con cuidado. Me asomo. No hay nadie. Salgo, y me dirijo al dormitorio. Busco, y acabo por alcanzar unas braguitas plegadas que hay sobre la c&oacute;moda. Cinta americana&hellip; me digo.<\/p>\n<p>Recorro el pasillo. Me asomo por la puerta de la cocina. Ah&iacute; est&aacute; ella, con su pelo mojado y una toallita que apenas cubre su cuerpo, dejando ver gran parte de su culo. Cruzo al otro lado sin que me vea. Llego al recibidor. Busco en los cajones. &iexcl;Aj&aacute;! Cinta americana.<\/p>\n<p>Cambio de planes. Vuelvo al sal&oacute;n. Me gusta la idea del sill&oacute;n. Y llego al pasillo.<\/p>\n<p>Joder&hellip;<\/p>\n<p>8:30 am.<\/p>\n<p>\u0336 Hijo de puta&hellip;&nbsp; \u0336 pronuncio, rabiosa, despu&eacute;s de soltarle un bofet&oacute;n.<\/p>\n<p>&Eacute;l, sorprendido, se toca la cara y encoje sus hombros.<\/p>\n<p>\u0336 Me has dado un susto de muerte, imb&eacute;cil&nbsp; \u0336 le reprocho.<\/p>\n<p>\u0336 Creo que me lo he currado&hellip; &iquest;no? Se trataba de sorprenderte y&hellip;<\/p>\n<p>Su carita de pena siempre funciona. Y, la verdad, tiene raz&oacute;n. Se trataba de sorprenderme. Hace semanas que sali&oacute; el tema en una cena entre parejas de amigos. Ya ni me acordaba. Estuvimos conversando sobre fantas&iacute;as. Pero no sobre las t&iacute;picas fantas&iacute;as recurrentes, sino sobre las que todos ocultamos en un rinconcito de nuestra cabeza y que tan solo se descubren tras unas copas de m&aacute;s. &iquest;La m&iacute;a? Ser violada. Sorprendida, forzada e inmovilizada, para luego follarme bien duro, sin que yo pueda hacer nada. Claro que&hellip; debe hacerlo alguien que a m&iacute; me guste. Que me haga lo que me gusta. Y como a m&iacute; me gusta&hellip; claro. Eso no es que te violen. Eso es que un t&iacute;o bueno te lea la mente, so zorra, contesta una de mis amigas entre risas. Y s&iacute;, creo que&hellip;<\/p>\n<p>\u0336 Creo que s&iacute;&hellip; Te lo has currado, amor&nbsp; \u0336 le digo, agradeciendo su esfuerzo.<\/p>\n<p>Le doy un beso. Abrazo a mi hombret&oacute;n. Lo miro.<\/p>\n<p>\u0336 &iquest;Y esa indumentaria?&nbsp; \u0336 pregunto, sonriendo a modo de burla.<\/p>\n<p>\u0336 Es mi indumentaria de malote&nbsp; \u0336 contesta, orgulloso.<\/p>\n<p>Alejandro es aficionado a esas rid&iacute;culas pelis de acci&oacute;n. Es m&aacute;s, si tuvi&eacute;ramos un gato, apuesto a que me lo habr&iacute;a encontrado esperando en el sill&oacute;n del sal&oacute;n, acarici&aacute;ndolo e iluminado por una luz tenue a modo de villano. Seguro.<\/p>\n<p>\u0336 &iquest;Cu&aacute;ndo volviste?&nbsp; \u0336 pregunto, confusa \u0336. &iquest;Y tus cosas?<\/p>\n<p>\u0336 El avi&oacute;n aterriz&oacute; al amanecer. Tengo las maletas todav&iacute;a en el maletero del auto&hellip;<\/p>\n<p>Yo solo asiento. No s&eacute; qu&eacute; decir, visto el trabajo que ha tenido para llevar a cabo su plan.<\/p>\n<p>\u0336 &iquest;Cu&aacute;ndo te diste cuenta de que era yo?&nbsp; \u0336 pregunta, curioso.<\/p>\n<p>Yo sonr&iacute;o.<\/p>\n<p>\u0336 Al golpearte con el cuchar&oacute;n. Tus gestos. Tu manera de quejarte&hellip; Eres un poquito&hellip; ni&ntilde;a.<\/p>\n<p>\u0336 Ah&hellip; Est&aacute; bien&hellip;<\/p>\n<p>Yo r&iacute;o. R&iacute;o mucho. Y vuelvo a besar sus labios.<\/p>\n<p>\u0336 &iquest;Sabes? Voy a tomarme la ma&ntilde;ana libre&nbsp; \u0336 le digo casi susurrando \u0336. As&iacute; que&hellip; date una buena ducha y desayuna fuerte, que&hellip;<\/p>\n<p>\u0336 Que&hellip;<\/p>\n<p>Levanto mis cejas repetidas veces, y lo capta a la primera. S&iacute;, nene. Ahora que has empezado, vas a tener que seguir.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 8 am. Poco despu&eacute;s de sonar el pitido de su despertador, se levanta de la cama. Es viernes. En principio, a la noche llegar&aacute; su marido. Lleva toda la semana en Italia por negocios. Y aunque tiene unas ganas tremendas de que vuelva, lo cierto es que no le ha ido nada mal estar [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":22582,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":{"0":"post-36879","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-fantasias-eroticas"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36879","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/22582"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=36879"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36879\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=36879"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=36879"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=36879"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}