{"id":36956,"date":"2022-08-13T10:04:07","date_gmt":"2022-08-13T10:04:07","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-08-13T10:04:07","modified_gmt":"2022-08-13T10:04:07","slug":"el-parque","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-parque\/","title":{"rendered":"El parque"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"36956\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Voy al parque de al lado de casa, para dar un peque&ntilde;o pasero y desconectar un poco del curro.&nbsp; Hace un d&iacute;a soleado y veo a una mujer muy atractiva sentada en uno de los bancos.&nbsp; Sin pens&aacute;rmelo dos veces me siento en el banco que est&aacute; a unos cinco metros frente al suyo y me dispongo a disimular ojeando el peri&oacute;dico. Ella est&aacute; leyendo una revista, lleva gafas de sol, es morena, delgada, pero con buenas formas, y sus piernas son extraterrenales: bien moldeadas, elegantes y las medias negras que lleva le dan un toque de mucha clase. Viste una minifalda tambi&eacute;n negra, que deja al descubierto buena parte de su muslo izquierdo (est&aacute; cruzada de piernas), una chaqueta granate y una blusa blanca. Sus labios est&aacute;n perfectamente delineados por el carm&iacute;n rojo caoba y lamento por no poder ver sus ojos. Adem&aacute;s, las gafas de sol suponen un contratiempo para mi labor de espionaje, porque no acierto a saber cu&aacute;ndo me est&aacute; pillando, o cu&aacute;ndo puedo mirarla tranquilamente porque ella dirige su vista hacia otra parte.<\/p>\n<p>Creo que se ha dado cuenta de mi inter&eacute;s mucho antes de lo que yo me imaginaba y eso me turba. Ella parece animarme a seguir observ&aacute;ndola cuando cruza las piernas en el otro sentido con un gesto muy sensual. En ese momento, ella gira la cabeza, como mirando a su derecha y se humedece los labios con una actitud que pretende ser de ensimismamiento. Ante tal espect&aacute;culo, siento que alguien llama a la puerta de mi bragueta: se trata de mi polla que despierta de su letargo matinal. La dureza de mi paquete hace que tenga que cambiar de posici&oacute;n y la mujer vuelve a percatarse de mi situaci&oacute;n. Ella no puede evitar una ligera sonrisa y entonces yo ya la miro sin ninguna verg&uuml;enza intentando descubrir de qu&eacute; va la guapita esta.<\/p>\n<p>La mujer vuelve a enfrascarse aparentemente en la lectura de su revista y yo no me decido a prestar atenci&oacute;n al peri&oacute;dico (una atenci&oacute;n por otra parte que nunca existi&oacute;). La bella comienza distra&iacute;damente a rascarse el lateral del muslo de la pierna, por encima de las medias, y veo como, poco a poco, la mano va subiendo y ganando mil&iacute;metros a la minifalda. La excitaci&oacute;n recorre todo mi ser y casi me caigo del banco cuando me doy cuenta que la media se ha acabado y lo que aparece ante mis ojos es una maravillosa piel blanca y el tirante negro de lo que parece ser un liguero. La mujer, me mira directamente (o al menos eso creo a pesar de las gafas) y yo me escondo parcialmente tras el peri&oacute;dico, aunque s&oacute;lo por un segundo.<\/p>\n<p>Recupero mi campo visual favorito, ella esboza otra leve sonrisa y con el mismo aire distra&iacute;do de antes descruza las piernas, las abre un poco (estilo instinto b&aacute;sico), alcanzo a ver un tri&aacute;ngulo de tela blanca que contrasta con el negro de la minifalda y las medias y cruza las piernas de nuevo en la otra direcci&oacute;n. Mi ataque de cachondez y ansiedad me impelen a encenderme un cigarrillo y dejo definitivamente el peri&oacute;dico en el banco para dedicarme exclusivamente a una de mis pasiones favoritas: MIRAR. A esta t&iacute;a est&aacute; claro que le va la marcha: en el parque no hay nada m&aacute;s que alg&uacute;n perro despistado y yo llevo sin una buena raci&oacute;n de sexo (en la versi&oacute;n que sea) desde hace dos d&iacute;as. A todo esto, la mujer se ha dado perfecta cuenta de mi agitaci&oacute;n y parece divertida. Vuelve a sacar su jugosa lengua, esta vez con su cabeza totalmente dirigida a m&iacute; y yo saboreo su recorrido por los labios como si estuviera viendo aterrizar un OVNI: absolutamente agilipollado.<\/p>\n<p>Ahora, la bella decide buscar algo en el bolso que tiene a su lado en el banco y descruza sus piernas de nuevo para dejarme ver sus braguitas, esta vez con m&aacute;s generosidad. Mi polla ya no es una polla, es un miura, siento el impulso de saltar la distancia que nos separa y comerla entera, achucharla, gemir en su o&iacute;do&#8230; pero me contengo. Mientras pondero la conveniencia de llevar a cabo semejante imprudencia, la calientapollas se levanta, se retoca un poco la falda&hellip; y en un movimiento rel&aacute;mpago &iexcl;se baja las bragas hasta medio muslo!, se vuelve a sentar (a estas alturas yo ya no doy cr&eacute;dito) y acaba de sac&aacute;rselas esquivando las afiladas aristas de los tacones de sus zapatos. En ese momento, la desconocida, se quita las gafas mir&aacute;ndome con absoluta lascivia, abre sus piernas, veo la peque&ntilde;a mata negra de pelo de su co&ntilde;ito delicioso, cierra las piernas, me tira un beso, coge el bolso y se va dejando &ldquo;olvidadas&rdquo; sus bragas en el banco.<\/p>\n<p>Yo me quedo alucinando y observo como ella se aleja con un caminar de gata sabedora de su atractivo, de mujer-mujer, de hembra que conoce sus poderes. Y cuando mi Fantas&iacute;a abandona el parque y la pierdo de vista, me levanto como un resorte y voy a por las bragas como si fuera el grial del rey Arturo. Resulta que no son bragas, sino un min&uacute;sculo tanga de reina del porno. Inhalo su aroma embriagador, me las meto en el bolsillo y sigo la direcci&oacute;n de mi er&oacute;tica musa. Nada m&aacute;s salir del parque, la distingo a lo lejos en la calle y acelero el paso para colocarme a una distancia prudencial. Cuando consigo acercarme a unos 10 metros de ella, veo que entra en la cafeter&iacute;a VIPS y yo no dudo en hacer lo propio. La gata se dirige hacia las mesas y all&aacute; que me voy yo. Mi tortura genital se sienta en una mesa de dos y yo, ni corto ni perezoso, me siento en la de al lado. La miro y ella me devuelve la mirada con una sonrisa (&iexcl;joder esta t&iacute;a no se corta nunca!, pienso yo).<\/p>\n<p>He ganado en proximidad, pero he perdido en &aacute;ngulo visual. Ahora para mirarla tengo que girar la cabeza y su mesa me impide disfrutar del tesoro desnudo que yo (y s&oacute;lo yo) s&eacute; que est&aacute; ah&iacute;, casi al alcance de la mano. Pero ella parece dispuesta a consolarme, pues entre miro y no miro a la carta, su blusa parece ahora m&aacute;s desabotonada y mis ojos encuentran en su escote un nuevo espect&aacute;culo. El sujetador es tambi&eacute;n blanco, de encaje, se ve que es caro, y la presi&oacute;n que ejerce sobre sus tetas forma una raja muy sexy que me gustar&iacute;a mordisquear mucho m&aacute;s que una tortita con sirope. Me toco el paquete sin disimulo por debajo de la mesa y por el rabillo del ojo me doy cuenta que la &ldquo;observada&rdquo; es ahora la que observa. Y sigo sin cortarme. Tambi&eacute;n saco mi lengua y juego con mis gordezuelos labios. La miro. Me mira. Su mano desaparece debajo de la mesa y la m&iacute;a busca en un bolsillo. Le ense&ntilde;o su tanga. Ella aprieta m&aacute;s su mano debajo de la mesa y no puede evitar lanzar un suspiro mientras cierra los ojos.<\/p>\n<p>Viene el camarero a tomar nota (y a joder la fiesta) y escondo el tanga a todo correr, ella le dice como puede que todav&iacute;a no ha decidido y yo la imito. Entonces, mi deseada se levanta y me hace una se&ntilde;a casi imperceptible para que la siga. El coraz&oacute;n salta a mi boca y yo salto del asiento. Vamos hacia los servicios y ella entra en el de mujeres. Tras pensar un momento, decido entrar y afortunadamente, no hay nadie. &ldquo;Aqu&iacute;&rdquo;. Escucho su voz por primera vez y proviene de la &uacute;nica cabina que est&aacute; cerrada. Giro el manillar, entro y&hellip; veo una imagen imborrable. La responsable de mi erecci&oacute;n de 42 minutos est&aacute; de pie, de espaldas a la puerta, con las manos apoyadas en la pared, inclinada hacia delante y lo primero que se me clava en las retinas es su culo soberbio y desafiante. La blusa y la minifalda descansan en un rinc&oacute;n de la cabina y su atuendo se reduce al sujetador, el liguero, las medias y los zapatos. Cuando me repongo de la impresi&oacute;n, acabo de entrar en el peque&ntilde;o habit&aacute;culo, cierro la puerta y caigo de rodillas para adorar semejante culo.<\/p>\n<p>(A partir de aqu&iacute; va en segunda persona, para cada lectora)<\/p>\n<p>Empiezo a apretar tus nalgas con deseo prohibido, con ansias proscritas, con un vicio casi ilegal por hacer lo que estamos haciendo donde lo estamos haciendo, y me deleito con la visi&oacute;n de tu co&ntilde;ito entreabierto y brillante por su humedad y de tu ojete coquet&oacute;n. Lamo tus piernas como un perro vicioso y empiezo a explorar los laterales de tus muslos. Voy subiendo, juego con los alrededores de tus labios, mordisqueo la parte inferior de tus nalgas, alargo mi mano para sobar tus pechos&hellip; y lanzo mi lengua al centro de tu co&ntilde;o (tengo una lengua larga, fuerte y super virtuosa). Empiezo a o&iacute;rte gemir y eso me anima a seguir &lsquo;desayunando&rsquo; con m&aacute;s frenes&iacute;. Alcanzo el agujero de tu culo con mi lengua y me entretengo en repas&aacute;rtelo a conciencia. Si lo ten&iacute;as sucio, ahora ya no. Te lo estoy dejando como los chorros del oro. He conseguido liberar mi polla y me la pelo como un b&aacute;rbaro mientras sigo con mi particular fest&iacute;n co&ntilde;o-culo y pellizc&aacute;ndote los pezones.<\/p>\n<p>Y algo que me excita mucho es que todav&iacute;a no hemos cruzado palabra. De repente, te das la vuelta, me coges el pelo y empujas mi cara contra tu co&ntilde;o. Recorro toda tu raja, meto mi lengua bien adentro, te follo con ella para pasar a torturarte el cl&iacute;toris con la punta de mi mojado tent&aacute;culo bucal, me encanta comerme un buen co&ntilde;o. Capturo tu botoncito del placer entre mis labios y lo succiono, lo vapuleo con la punta de la lengua encerrado en la prisi&oacute;n de mis labios. Jadeas como una perra, te retuerces, me agarras del pelo con cierta violencia, como impidiendo que se me ocurra moverme de all&iacute;. &iquest;A qui&eacute;n se le iba a ocurrir? Te corres en mi boca entre gemidos y grititos contenidos y yo aprovecho para lamerte de abajo a arriba tu raja como un San Bernardo goloso.<\/p>\n<p>Mi polla toca la corneta de al ataque, me incorporo con urgencia te manipulo torpemente para que te des la vuelta y te la ensarto sin problemas y con muchas ganas en ese templo del deseo y del goce que es tu co&ntilde;o. Fuerte, certero, hasta la bola. Te aferro muy fuerte de la cintura para darte polla hasta lo &uacute;ltimo, con hambre de hembra, casi con rabia. Te agarro del pelo y te clavo con mi verga que ya no es una polla sino un tomahawk, un misil tierra aire, perforando un co&ntilde;o delicioso. El metesaca es fren&eacute;tico. S&eacute; que te hago da&ntilde;o tir&aacute;ndote del pelo azot&aacute;ndote ese divino culo tuyo, pero tambi&eacute;n s&eacute; que eres muy zorra y que te gusta. Tu comienzas a tocarte el co&ntilde;o y yo vuelvo a palmearte las nalgas. Te corres como lo que eres, una puta viciosa, y a m&iacute; ya me queda muy poco. Ver tu culo enrojecido y bamboleante, o&iacute;r tus gemidos y, de repente, recordar tu imagen en el parque en el momento de quitarte las gafas y mirarme, hacen que sienta el orgasmo venir desde lo m&aacute;s rec&oacute;ndito de los canales de mi polla, all&aacute; por donde acaba el culo. Entonces la saco, te doy la vuelta, caes de rodillas y me empiezo a correr por toda tu cara, tetas, pelo&hellip; y los &uacute;ltimos lecharazos consigo depositarlos en tu garganta de puta mamona. &iexcl;Dios qu&eacute; cantidad de leche he echado y qu&eacute; pasada de polvo!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Voy al parque de al lado de casa, para dar un peque&ntilde;o pasero y desconectar un poco del curro.&nbsp; Hace un d&iacute;a soleado y veo a una mujer muy atractiva sentada en uno de los bancos.&nbsp; Sin pens&aacute;rmelo dos veces me siento en el banco que est&aacute; a unos cinco metros frente al suyo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":22642,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[34],"tags":[],"class_list":{"0":"post-36956","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-voyerismo"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36956","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/22642"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=36956"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36956\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=36956"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=36956"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=36956"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}