{"id":36960,"date":"2022-08-13T22:00:00","date_gmt":"2022-08-13T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-08-13T22:00:00","modified_gmt":"2022-08-13T22:00:00","slug":"el-bosque-de-limoneros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-bosque-de-limoneros\/","title":{"rendered":"El bosque de limoneros"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"36960\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 37<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Nada hubiese ocurrido sin aquella acera, sin aquellos baldosines ardiendo, sin aquellos seiscientos metros de fuego que separan mi casa del centro del pueblo.&nbsp; El mes de julio se acababa y se desped&iacute;a con una ola de calor que llevaba los term&oacute;metros m&aacute;s all&aacute; de los cuarenta grados. Hab&iacute;a tenido un d&iacute;a realmente malo. No es que me hubiese ocurrido algo, es que no me hab&iacute;a ocurrido nada. Nada, la nada m&aacute;s absoluta era la definici&oacute;n de mi vida en ese momento.<\/p>\n<p>Aquella acera fue la mejor medicina que podr&iacute;an haberme recetado. Con un golpe seco cerr&eacute; con llave la vieja y pesada puerta de madera de mi casa y puse mis pies sobre la acera. Not&eacute; como la goma de mis chanclas daba de s&iacute; y se reblandec&iacute;a instant&aacute;neamente. En ese momento termin&oacute; la primera parte de mi vida, en ese momento nac&iacute; de nuevo, al golpear esa puerta y girar la llave todo cambio para siempre.<\/p>\n<p>Acababa de darme una ducha con agua tibia y me hab&iacute;a puesto un vestido de una tela muy muy ligera, tan ligera que ten&iacute;a la sensaci&oacute;n de que el aire caliente que sub&iacute;a desde el suelo lo inflaba como un globo aerost&aacute;tico, lo hac&iacute;a flotar y acababa de secar mis piernas. Mi co&ntilde;o depilado cuidadosamente, libre, sin bragas ni tanga, decid&iacute;a tras solo unos pasos que no todo ser&iacute;a tan negativo. Nunca olvidar&eacute; aquella sensaci&oacute;n, mi piel tan suave, acariciada por el vaiv&eacute;n de aquella tela, su roce sobre mis nalgas, sentirme pasear desnuda dentro de aquella prenda color naranja fuego que me llegaba hasta las rodillas.<\/p>\n<p>Verme reflejada en los primeros escaparates de camino hacia la plaza del pueblo no hizo m&aacute;s que aumentar mi sensaci&oacute;n de bienestar y mi co&ntilde;o, definitivamente, era la h&uacute;meda prueba de que todav&iacute;a pod&iacute;a saborear algo parecido a lo que llaman felicidad aquel s&aacute;bado. Me ve&iacute;a guapa, &iexcl;que pena no poder salir sin sujetador tambi&eacute;n!, gasto demasiada talla para un pueblo tan peque&ntilde;o.<\/p>\n<p>No eran ni las seis de la tarde y la calle estaba desierta. El banco donde los jubilados se acomodan para pasarla al fresco todav&iacute;a estaba vac&iacute;o. Las pocas tiendas que sobreviven arremolinadas en torno al ayuntamiento y la plaza estaban todas cerradas. La mejor mercanc&iacute;a que vi en ellas fue mi cuerpo reflejado en sus lunas, mis muslos y mi culo jugoso y abundante movi&eacute;ndose como un flan bajo un mil&iacute;metro de tela. Mi melena, rubia aquel verano, acabando de secarse, mis tetas contenidas por mi sujetador favorito, uno amarillo como un polo de lim&oacute;n que la tela del vestido dejaba entrever.<\/p>\n<p>Tengo que fijarme en los detalles, me dec&iacute;a, esta noche me har&eacute; una paja pensando en este momento. En realidad, me la hubiese hecho all&iacute; mismo, me hubiese levantado el vestido, sin quit&aacute;rmelo, porque lo necesitaba acarici&aacute;ndome, frente a cualquiera de los escaparates me hubiese masturbado, de pie, como tanto me gusta, e incluso intentar correrme y orinar al mismo tiempo, empapar mis muslos con una meada interminable, formar un charco bajo mis pies y ver mi co&ntilde;o rendido y sudoroso reflejarse en &eacute;l. Aquel paseo es lo m&aacute;s extra&ntilde;o que me ha pasado en mi vida. He intentado repetirlo varias veces, lo he hecho con unas bolas chinas dentro de mi, lo he hecho habiendo mucha m&aacute;s gente en la calle, lo he hecho con una falda tan corta que casi me avergonzaba, pero nada.<\/p>\n<p>Quiz&aacute;s para sentir la euforia que acab&oacute; invadi&eacute;ndome al acabar de recorrer aquellos seiscientos metros hay que partir de muy abajo y aquel t&oacute;rrido fin de semana mi vida estaba muy bajo cero. Reci&eacute;n cumplidos los cuarenta y dos, reci&eacute;n divorciada, sola, sin mi hijo, ya mayor de edad y empezando a hacer su propia vida y pasando unos d&iacute;as con su padre. Sin nada que hacer hasta el martes. Sin nada que ver en la tele, sin playa, sin piscina, sin coche, perdida en medio de la meseta.<\/p>\n<p>Aquella acera ardiendo, aquel co&ntilde;o tan sedoso, tan pegadito a mi ojete que es mi capricho &uacute;ltimamente.<\/p>\n<p>El silencio era absoluto.<\/p>\n<p>Caminaba por el lado de la calle que estaba a la sombra y aun as&iacute; el aire era irrespirable, mi vestido ol&iacute;a a suavizante, del que siempre abuso, y pens&eacute; que podr&iacute;a haber salido con &eacute;l mojado de casa porque se habr&iacute;a secado ya.<\/p>\n<p>No soy una mujer bipolar, nunca he tenido cambios de humor tan repentinos, pero lo cierto es que sal&iacute; de casa al borde del llanto y sin saber muy bien ni para qu&eacute;. Quiz&aacute;s porque necesitaba echarla de menos, irme para luego volver. Adoro mi casa, es como si fuese mi amante, apenas llevaba unos cinco d&iacute;as sola y todav&iacute;a no me hab&iacute;a paseado desnuda por ella, y eso que el calor invitaba a hacerlo. No, no quer&iacute;a caer en la rutina, no quer&iacute;a que mi casa se acostumbrase a mi cuerpo, si tomaba el sol desnuda segu&iacute;a haci&eacute;ndolo en el bosque de limoneros como toda mi vida, entre unas esterillas de ca&ntilde;a para no incomodar a mi hijo, pero tambi&eacute;n para que ella no me viese.<\/p>\n<p>Estaba decidido, soy una exagerada, hay gente que lo pasa realmente mal y se reir&iacute;a de mis cuitas. Tengo salud, estoy en la mejor edad de cualquier mujer, tras dos meses de verano mi piel tiene ese tono de bronceado en que mi culo, que compite en tama&ntilde;o con mis pechos, parece la parte del flan llena de caramelo y no me canso de admirar mi pubis que ya se ha tostado e igualado en color con el resto de mi piel.<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; m&aacute;s pod&iacute;a pedir? Iba a comprar una botella de cava y algo para cenar y me entregar&iacute;a al sexo, a mi co&ntilde;o ya se le hac&iacute;a la boca agua. Ten&iacute;a que beber mucho, necesitaba tener muchas ganas de mear.<\/p>\n<p>Mi casa es bastante grande, dos plantas m&aacute;s una bodega bajo tierra, es una casa antigua pero muy bien conservada, una casa encalada en blanco con contraventanas azules, casi siempre cerradas en verano. Quer&iacute;a bajar a la bodega, que tiene el suelo de cemento, y mearme con mis muslos cerrados, bien apretados, empapar mis piernas y mis pies y que mi orina penetre en ella y mi esencia se quede all&iacute; para siempre.<\/p>\n<p>&iquest;De qu&eacute; me pod&iacute;a quejar? si tras mi casa y rodeada de un muro exageradamente alto ten&iacute;a mi bosque de los limoneros, un jard&iacute;n de unos diez por veinte metros lleno de limoneros silvestres, un desastre desde el punto de vista bot&aacute;nico porque hab&iacute;a tantos que unos no dejaban crecer a los otros, pero una maravilla para los sentidos, ese olor denso a azahar y lim&oacute;n que se met&iacute;a en casa posey&eacute;ndola d&iacute;a y noche, sin descanso, en todos sus rincones. Muchos de los &aacute;rboles son de una variedad que aguanta muy bien el fr&iacute;o invierno de la meseta, sus limones son muy alargados, peque&ntilde;os, de formas ca&oacute;ticas, nada que ver con los de la fruter&iacute;a, algunos alargados como pl&aacute;tanos y su piel muy rugosa pero suave al mismo tiempo. Me encanta follar con ellos.<\/p>\n<p>Por fin atraves&eacute; la plaza, un fog&oacute;n con una fuente que herv&iacute;a en medio, el term&oacute;metro de la farmacia marcaba cuarenta y dos. Mis chanclas comenzaban a amagar con quedarse pegadas al pavimento cuando entr&eacute; en el peque&ntilde;o supermercado del pueblo.<\/p>\n<p>Por fin algo de ox&iacute;geno, dentro no habr&iacute;a menos de treinta grados, pero la primera sensaci&oacute;n era como de entrar en una nevera. El chico del s&uacute;per levant&oacute; la vista desde el fondo y bloque&oacute; su tel&eacute;fono r&aacute;pidamente. Yo deb&iacute;a ser el primer ser humano que ve&iacute;a en toda la tarde. All&iacute; no hab&iacute;a nadie m&aacute;s. Me lanz&oacute; una sonrisa, como siempre que me ve&iacute;a, y me ofreci&oacute; un granizado de caf&eacute; que yo no pod&iacute;a rechazar. Soy una persona muy agradecida y me entretuve un rato por los pasillos para que pudiese admirarme, luego se har&iacute;a una paja pensando en m&iacute;. Abr&iacute; el frigor&iacute;fico de los helados y me inclin&eacute; lo suficiente para que el vestido se pegase bien a mi culo y &eacute;l se entretuviese adivinando si llevaba tanga o iba sin nada debajo. Me gusta el olor de los frigor&iacute;ficos del s&uacute;per.<\/p>\n<p>Compr&eacute; cava, una botella de agua para beberme de vuelta a casa, unos langostinos para hacer a la plancha y pan. No necesitaba nada m&aacute;s. Pas&eacute; frente a un espejo en la secci&oacute;n de droguer&iacute;a y aprovech&eacute; para soltarme el pelo. Me quit&eacute; la cinta que lo recog&iacute;a en una especie de coleta y cay&oacute; sobre mis hombros. Me levant&eacute; el vestido lo suficiente para secarme el sudor de la cara, me ayudo la abertura que ten&iacute;a hasta la mitad del muslo en su lado derecho. Los dos disfrutamos de mis rodillas y mis muslos, cada vez ten&iacute;a m&aacute;s ganas de masturbarme, el color naranja del vestido deber&iacute;a estar prohibido, encend&iacute;a algo en m&iacute; que no sabr&iacute;a explicar. &iquest;Me ocurre a mi sola? Me tranquilizar&iacute;a saber que no soy la &uacute;nica. Al fin y al cabo, estos vicios m&iacute;os por los colores, los olores, los objetos, fueron la causa principal de mi divorcio.<\/p>\n<p>Para m&iacute; un polvo de diez minutos rematado con una mamada es la ant&iacute;tesis del placer. No es que no me apetezca de vez en cuando pero no dos d&iacute;as entre semana y los s&aacute;bados despu&eacute;s del f&uacute;tbol. Para empezar, yo necesito horas, tiempo y m&aacute;s tiempo, necesito inflar e inflar el globo hasta que llene toda la habitaci&oacute;n hasta que me aplaste contra una pared y estalle, reviente todo y me deje rendida, exhausta. No puedo tener sexo de d&iacute;a a no ser que pueda dormirme al acabar.<\/p>\n<p>Mi marido se mor&iacute;a de celos, celos de mi casa, celos de mi amor l&eacute;sbico por ella. Ten&iacute;a p&aacute;nico a quedarse solo conmigo, sin el ni&ntilde;o. Sab&iacute;a que le pedir&iacute;a que me follase el culo mientras yo me abrazaba desnuda a la columna de madera que inicia la balaustrada de las escaleras que suben al piso de arriba o que en vez de hacerle una mamada, tendr&iacute;a que eyacular sobre el impoluto yeso de las paredes para que yo lamiese su semen. A veces me sorprend&iacute;a bes&aacute;ndome en alguno de los muchos espejos de casa, comi&eacute;ndome mi propia boca, clavando mis ojos casta&ntilde;os en mis ojos casta&ntilde;os, muerta de deseo, pero no por &eacute;l.<\/p>\n<p>El tr&iacute;o, el sue&ntilde;o de todos los hombres, era su pesadilla, siempre &eacute;ramos tres, ella, la casa con el bosque de limoneros, era demasiada competencia para &eacute;l. Un d&iacute;a me pill&oacute; sentada en el bid&eacute; follando con el ergon&oacute;mico grifo que llevaba a&ntilde;os tent&aacute;ndome, moviendo mis caderas adelante y atr&aacute;s, sintiendo el acero inoxidable calentito dentro de mi despu&eacute;s de haber corrido el agua por &eacute;l. Nuestras miradas se cruzaron a trav&eacute;s del espeso vapor acumulado, pero yo no dud&eacute; un instante en seguir besando y lamiendo los suaves azulejos, h&uacute;medos y lascivos tras el bid&eacute;, con mis piernas abiertas, mis rodillas pegadas a la pared para que mi amante me penetrase lo m&aacute;s adentro posible. Me mir&oacute; con asco y desprecio y me deseo una infecci&oacute;n, lo del grifo y los azulejos fue demasiado para &eacute;l. No lo culpo.<\/p>\n<p>Durante a&ntilde;os toler&oacute; mis vicios e incluso disfrutaba vi&eacute;ndome enga&ntilde;arle con las terminaciones en forma de pi&ntilde;a del pie de cama. Le gustaba pajearse mientras ve&iacute;a desaparecer co&ntilde;o arriba los remates barnizados y salir de vuelta rebozados en mis jugos. Luego se me acercaba y descargaba en mi boca unas corridas fenomenales, le gustaba que no me lo tragase, yo hac&iacute;a un alto y con los mofletes llenos de su leche embadurnaba la pi&ntilde;a, la llenaba bien de semen y luego me lo iba comiendo poco a poco, leng&uuml;etazo a leng&uuml;etazo, deleit&aacute;ndome con &eacute;l.<\/p>\n<p>Con los a&ntilde;os, &eacute;l fue volvi&eacute;ndose m&aacute;s conservador y yo m&aacute;s viciosa. A medida que me desenamoraba de &eacute;l me enamoraba m&aacute;s de todo lo inanimado que me rodeaba. Encontraba m&aacute;s calor, y me reconfortaba m&aacute;s, un rato de placer con el rodillo de amasar que una cena con &eacute;l en un restaurante de la capital.<\/p>\n<p>En fin, todo en el universo tiene un principio y un fin y lo m&iacute;o con mi marido simplemente se extingui&oacute;.<\/p>\n<p>Mi rato de compras en el s&uacute;per tambi&eacute;n ten&iacute;a que acabar porque aquel pobre chaval no pod&iacute;a m&aacute;s. Dej&eacute; que el tel&oacute;n de mi vestido cayese y puse fin a la funci&oacute;n y saqu&eacute; del bolso mis gafas de sol para poder ver sin ser vista la que hab&iacute;a liado. Me acerqu&eacute; a la caja y vi que ni siquiera la camiseta que cubr&iacute;a sus bermudas pod&iacute;a ocultar el fenomenal empalme. Me desped&iacute; y le agradec&iacute; de nuevo el regalo del granizado dejando caer una moneda al suelo y mostr&aacute;ndole el escote y mis tetas apretadas por el sujetador.<\/p>\n<p>Sali de la tienda y entr&eacute; en el horno de nuevo. Mientras cruzaba la plaza, el chico, que tiene diecinueve y siempre estuvo en la misma clase que mi hijo, me echaba el &uacute;ltimo vistazo y cerraba la puerta r&aacute;pidamente. Juventud divino tesoro, al menos en los hombres.<\/p>\n<p>Las mujeres somos distintas, ellos se deterioran enseguida, es mi experiencia, no tengo por qu&eacute; estar en lo cierto. Nosotras mejoramos con los a&ntilde;os, nuestro placer no depende de un simple musculo, vamos perdiendo romanticismo y tonter&iacute;a y volvi&eacute;ndonos m&aacute;s y m&aacute;s viciosas. &iquest;O soy solo yo?<\/p>\n<p>Para cuando consegu&iacute; llegar al otro extremo de la plaza y seguir mi camino a la sombra ya me hab&iacute;a olvidado del chaval. Me hac&iacute;a gracia y me halagaba que estuviese sentado en el v&aacute;ter con la polla entre sus manos y pensando en mis muslos e imagin&aacute;ndose el culo que ocultaba bajo aquel vestido de mercadillo, pero, m&aacute;s all&aacute; de mi pasi&oacute;n por mi casa y todos los objetos que contiene, hace a&ntilde;os que me considero lesbiana. Toda mi vida he fantaseado con otras mujeres, aunque no me disgusten nada los hombres, en eso s&iacute; que estoy segura de no ser la &uacute;nica, pero, quiz&aacute;s gracias al torpe de mi marido, hace tiempo que solo me fijo en ellas. Es evidente que en mis horas frente al espejo no hay solo narcisismo, en realidad siento que beso a otra mujer, que me excito viendo otro cuerpo, tengo la suerte de abstraerme y ser capaz de olvidarme que esos ojos que me miran fijamente mientras llego al orgasmo son los m&iacute;os.<\/p>\n<p>Nunca mentir&iacute;a, no soy capaz, no puedo, eso me ha tra&iacute;do muchos problemas en la vida. Creo estar en lo cierto al decir que sinti&eacute;ndome lesbiana nunca me he acostado con otra mujer, pero, mientras hac&iacute;a un alto para beber agua, me promet&iacute; que al d&iacute;a siguiente llamar&iacute;a a Bea. Sab&iacute;a que iba a estar sola todo el d&iacute;a y en el fondo, deseaba que se autoinvitase a pasar alg&uacute;n d&iacute;a en agosto conmigo. Yo no me atrev&iacute;a a propon&eacute;rselo, &iexcl;s&iacute;! con un bol&iacute;grafo de cuatro colores soy muy echada para adelante, me lo meto por el culo y puedo pasarme horas jugando con &eacute;l mientras veo la tele, pero con otra persona, y sobre todo con Bea, era otra cosa.<\/p>\n<p>Bea es mi prima, segunda o tercera, qu&eacute; m&aacute;s da. Es profesora en un instituto y seguro que la persona que m&aacute;s quiero despu&eacute;s de mi hijo. Ella me lleva dos a&ntilde;os, durante mucho tiempo vivimos muy cerca pero ahora nos separan cientos de kil&oacute;metros. Ella sigue casada, aunque creo que empieza a tener muy amortizado a su marido. Tiene dos ni&ntilde;as ya mayores como el m&iacute;o. Hace a&ntilde;os que tengo la sensaci&oacute;n de que acabaremos acost&aacute;ndonos, es solo cuesti&oacute;n de tiempo. El problema hasta ahora siempre ha sido que hemos vivido las dos rodeadas de las obligaciones y peajes de la vida familiar.<\/p>\n<p>Lo cierto es que cada vez que nos quedamos un minuto a solas nos convertimos en personas distintas, es como si alguien apretase un interruptor, incluso cambiamos de conversaci&oacute;n. El verano pasado estuvimos las dos familias juntas en el norte de Espa&ntilde;a, un lugar precioso junto al mar. Alquilamos una casa para todos y apenas tuvimos un rato para nosotras, sin embargo, una larga tarde de playa en que nuestros maridos se fueron temprano nos quedamos las dos solas, con la playa ya medio desierta. Nuestra conversaci&oacute;n gir&oacute; al instante hacia el tema de la masturbaci&oacute;n. No sabr&iacute;a decir cu&aacute;l de los dos sac&oacute; el tema, supongo que fui yo. Tardamos tres minutos en empezar a fantasear con lo genial que ser&iacute;a hacerse una paja all&iacute; mismo sobre la toalla y la arena y otros tres en perder la verg&uuml;enza y echar a suertes cu&aacute;l de las dos lo har&iacute;a primero. Aun hoy no se ni como aquello ocurri&oacute;.<\/p>\n<p>Bea se irgui&oacute; para vigilar, yo me quit&eacute; la parte de arriba del bikini y desat&eacute; el lazo derecho de la parte de abajo. Abr&iacute; las piernas y hund&iacute; mis pies en la arena, totalmente depilada y con el co&ntilde;o abierto no pude ocultar lo que toda una tarde de playa hab&iacute;a ido acumulando en mi co&ntilde;o. Bea me agarr&oacute; la mano derecha y con una botella de agua me quit&oacute; toda la arena de mis dedos y me anim&oacute; a disfrutar. Rojas las dos como tomates met&iacute; mis dedos entre la gelatina, gir&eacute; mi cabeza hacia la izquierda para poder ver las piernas de Bea, me di cuenta de lo mucho que se parece su piel a la arena de la playa, no pod&iacute;a ver m&aacute;s all&aacute; de sus rodillas, pero daba igual, no intent&eacute; extenderme, sucumb&iacute; enseguida a la excitaci&oacute;n de toda una tarde con ella, a lo novedoso de hacerme una paja en la playa y por supuesto al hecho de que otra mujer me estuviese observando. Me corr&iacute; estrujando con mi mano izquierda uno de sus tobillos y retorci&eacute;ndome de placer sobre la arena mientras fantaseaba ya con ver a Bea hacer lo que hab&iacute;a hecho yo.<\/p>\n<p>Bea ya estaba en topless desde que los dem&aacute;s se hab&iacute;an ido. No tiene los dos c&aacute;ntaros que gasto yo, ella se atreve a hacerlo a veces, yo no. Sus pechos son medianos, muy bonitos, su cuerpo es m&aacute;s bien delgado salvo sus muslos y su culo, me ha confesado muchas veces que le gustan, no tiene complejo alguno. Me hab&iacute;a excitado much&iacute;simo correrme a sus pies, pero verla a ella retirar el pareo, ya sin la parte de abajo del bikini me puso la piel de gallina. Se masturb&oacute; un buen rato, tuvo que hacer un alto y cubrirse mientras pasaba alguien, Bea solo estaba completamente depilada en el pubis y las ingles, el co&ntilde;o parec&iacute;a no haber sido depilado en un par de semanas. Estaba blanquito.<\/p>\n<p>No hab&iacute;a m&aacute;s de metro y medio de arena entre las dos rocas que nos cobijaban, Bea segu&iacute;a jugando con su co&ntilde;o y se acariciaba un pecho. S&oacute;lo abri&oacute; la boca para decir que podr&iacute;a seguir as&iacute; horas y horas. La que ten&iacute;a prisa era yo, llevaba toda la tarde sin mear y ya no pod&iacute;a m&aacute;s. Me puse a su lado en cuclillas, apart&eacute; el bikini con mi mano izquierda y el sonido de mi orina llam&oacute; su atenci&oacute;n. Bea gir&oacute; su cabeza y a cincuenta cent&iacute;metros de sus ojos vio mi co&ntilde;o, brillante a&uacute;n, con su entrada cegada de gelatina y un r&iacute;o de flujo escurriendo hacia mi ano. Respir&oacute; profundo, sorprendida, me excitaron tanto sus ojos saltando de mi co&ntilde;o a mis muslos, me pareci&oacute; que se fijaba en mi ojete tambi&eacute;n y en lo bien depilada que tengo esa zona. Miraba al charco que se iba formando entre mis pies. Estir&oacute; su mano y, como hab&iacute;a hecho yo, agarr&oacute; mi tobillo y se corri&oacute; sin permitirme abandonar mi postura, comi&eacute;ndose mi co&ntilde;o con sus ojos, siguiendo con ellos el curso de las &uacute;ltimas gotas de orina que se deslizaban suavemente como miel sobre la capa de gelatina que napaba mis labios.<\/p>\n<p>Se qued&oacute; inm&oacute;vil, con sus piernas apretadas y temblorosas y su mano derecha atrapada entre ellas, toda su piel de gallina, s&eacute; que no era de fr&iacute;o, pero la tap&eacute; con una toalla. Ese d&iacute;a volvimos a casa en silencio, muertas de verg&uuml;enza. De vez en cuando nos re&iacute;amos como dos idiotas. Supongo que las dos nos pregunt&aacute;bamos como hab&iacute;amos acabado la tarde as&iacute;. Lo cierto es que todo fue muy f&aacute;cil, tremendamente f&aacute;cil, demasiado f&aacute;cil.<\/p>\n<p>El estruendo de una persiana abri&eacute;ndose me trajo de vuelta a la realidad, poco a poco el sol iba cayendo y el pueblo volv&iacute;a a la vida, era como un segundo amanecer. Hasta m&aacute;s all&aacute; de la media noche mis vecinos recuperar&iacute;an lo que el fog&oacute;n del verano les hab&iacute;a robado desde el mediod&iacute;a.<\/p>\n<p>Yo ard&iacute;a por dentro y por fuera, recordar a Bea hab&iacute;a aumentado mi bienestar y a riesgo de morirme de calor afront&eacute; el &uacute;ltimo tramo de vuelta a mi casa, ya sin nada m&aacute;s que alg&uacute;n &aacute;rbol dando algo de sombra. Me acerqu&eacute; la caja congelada de langostinos a mis mofletes y termin&eacute; la botella de agua de litro y medio.<\/p>\n<p>Apure el pas&oacute; todo lo que pude y por fin ba&ntilde;ada en sudor, con el vestido pegado a mi cuerpo y aguant&aacute;ndome las ganas de todo entr&eacute; en mi casa y ech&eacute; todos los cerrojos tras de m&iacute;.<\/p>\n<p>Di gracias, aunque no sab&iacute;a a qui&eacute;n o a que, volv&iacute;a de mi paseo con tantas cosas que hacer&#8230;<\/p>\n<p>Me dio pena quitarme el vestido, pero se merec&iacute;a un buen lavado y pas&oacute; a formar parte de mi museo de fetiches, en un viejo arc&oacute;n est&aacute;, junto a mi cama, baj&oacute; llave.<\/p>\n<p>Lo que m&aacute;s me liber&oacute; fue quitarme el sujetador, &iexcl;que tortura! Completamente desnuda y sin chanclas abr&iacute; la puerta que baja a la bodega, el placer que me produc&iacute;an los baldosines de gres fr&iacute;os en la planta de mis pies era casi sexual, ligeramente encorvada para no golpearme en la cabeza fui bajando las escaleras, el suelo estaba m&aacute;s fr&iacute;o cuanto m&aacute;s abajo y al poner mis pies sobre el suelo de la bodega me encant&oacute; sentir el masaje del cemento, basto, poroso, recubierto siempre de una arenilla que nunca se acaba, eterna. Con las palmas de mis manos levant&eacute; mis pechos, me llev&eacute; uno a la boca y me excit&eacute; recordando como me beb&iacute;a su leche tras mi embarazo, junt&eacute; mis piernas y dej&eacute; que el granizado y la botella de agua encontrasen su camino hacia el suelo, sent&iacute;a la orina fr&iacute;a de lo calientes que estaban mis piernas, meaba y meaba sin parar, acab&eacute; chapoteando con mis pies en la orina, confirm&eacute; con mi dedo &iacute;ndice lo que hac&iacute;a un rato que sent&iacute;a, ten&iacute;a el ojete lleno de jugo de mi co&ntilde;o. Me met&iacute; un poco el dedo y vi que era m&aacute;s que suficiente para lubricarme. Esper&eacute; un rato, sent&eacute; mi culo desnudo sobre el &uacute;ltimo pelda&ntilde;o y me qued&eacute; a ver como el cemento hac&iacute;a suya para siempre mi meada. Bea regres&oacute; a mi cerebro.<\/p>\n<p>La pienso siempre vestida como en verano, en invierno tiene aspecto de lo que es, profesora de instituto, pero en vacaciones&#8230; &iquest;c&oacute;mo lo dir&iacute;a? crea una tensi&oacute;n a su alrededor&#8230; un maravilloso estr&eacute;s que sufro con agrado, al menos yo. Sus vestidos son todos bastante cortos, no mini, pero si a mitad de muslo, lo que tienen todos es mucho vuelo, deber&iacute;an llevar alg&uacute;n peso en el dobladillo para evitar sustos, pero a Bea le da igual. Si acaso estamos en un lugar muy concurrido y hay algo de brisa estira sus brazos y se lo sujeta, pero lo habitual es que me pase el d&iacute;a pendiente de en qu&eacute; momento la tela vuela y aparecen en escena sus gl&uacute;teos mitad blancos mitad color miel. Bea est&aacute; m&aacute;s bien delgada, es muy guapa, melena muy cortita, ojos un poco saltones pero muy bonitos, algo de pecas en la cara, naricita y boca peque&ntilde;a, nunca se pone tan morena como yo, aunque tome el sol horas y horas. Lo que m&aacute;s me gusta de ella, aparte de su cara son sus caderas anchas&hellip; bueno, muy anchas, muy femenina, ella suele decir que mi culo es como un melocot&oacute;n y el suyo como una calabaza. No es cierto, a m&iacute; me encanta, cierto que si el m&iacute;o es grande el suyo es mayor todav&iacute;a, pero yo siempre busco cualquier excusa para v&eacute;rselo, a veces le pongo bronceador en la espalda y si no hay ropa tendida tambi&eacute;n en los muslos que van a juego con el culo. El sieso de mi marido siempre est&aacute; murmurando que con los ni&ntilde;os delante no deber&iacute;a ponerse esos vestidos, no se lo dice a ella, me lo dice a m&iacute;, pobre hombre, es incapaz de reconocer que en el fondo le encanta, reza a Eolo cada paseo que damos, cada playa a la que vamos, cada barbacoa que hacemos para que sople y sople y nuestra Marilyn nos regale el morbo de esas nalgas aparecer y desaparecer, fugaces, relajadas, enmarcadas con alg&uacute;n tanga de mercadillo, casi invisible, oculto, cuidando de su ojete.<\/p>\n<p>Dej&eacute; la bodega y sal&iacute; a mi jard&iacute;n, a mi bosque, por fin el sol iba cayendo, mis &aacute;rboles estaban ya todos a la sombra, me port&eacute; mal, no debe hacerse, pero lo necesitaba. Agarr&eacute; la manguera y comenc&eacute; a regar mi bosque, no s&eacute; ni si es bueno hacerlo a esa hora y me hubiese muerto de verg&uuml;enza si alguien me viese malgastar agua en algo as&iacute;, pero disfrut&eacute; realmente esos diez minutos. Con aquel calor sofocante, que inolvidable sentir caer las gotas de agua sobre mi piel, empaparme toda, empapar mis limoneros, pasearme desnuda por mi bosque, bajo aquella lluvia artificial. Me dej&eacute; caer en el c&eacute;sped, mientras me rodeaban y con dos de sus frutos escogidos comenc&eacute; a masturbarme, no s&eacute; cu&aacute;nto pude tardar, pero me dol&iacute;a el brazo derecho cuando acab&eacute;.<\/p>\n<p>So&ntilde;aba con que Bea me so&ntilde;ase esa noche mientras nos masturb&aacute;bamos juntas all&iacute; mismo, imagin&aacute;ndome la polla del chico del s&uacute;per reventando semen a dos metros de altura en mi honor, muerta de orgullo, enamorada de mi boca, de mis brazos, de todo mi cuerpo.<\/p>\n<p>En vez de entrar en casa a ducharme lo hice all&iacute; mismo, con la manguera, mi piel se qued&oacute; muy muy suave, me sequ&eacute; con una toalla y mientras el sol se pon&iacute;a y mi bosque se quedaba en penumbra cerr&eacute; con llave la puerta de atr&aacute;s y me desped&iacute; hasta la ma&ntilde;ana siguiente.<\/p>\n<p>Tras tanto rato mojada sobre el c&eacute;sped no me molestaba lo calentita que estaba la casa. Me di un paseo, por toda ella, me par&eacute; delante de todos los espejos. Me maravilla cada vez m&aacute;s el tama&ntilde;o de los labios de mi co&ntilde;o, como asoman y se retuercen, quiz&aacute;s sea porque juego mucho con ellos, me los pellizco, me los estiro como si fuesen los p&eacute;talos de una flor. Nunca me atrever&iacute;a, pero para ir a una playa nudista tendr&iacute;a que dejarme crecer el vello varios meses porque una cosa es pasearse desnuda y otra muy distinta hacerlo como yo aquella noche, con mi co&ntilde;o todav&iacute;a abierto, guardando la ausencia del lim&oacute;n y aquellas dos alas de mariposa listas para echar a volar.<\/p>\n<p>Fue mientras preparaba la cena, mientras los langostinos chisporroteaban sobre la plancha cuando me di cuenta de que estaba enamorada. As&iacute;, de repente, me di cuenta de que hab&iacute;a perdido cualquier tipo de ilusi&oacute;n sobre el futuro que no tuviese que ver con Bea. Los humanos funcionamos as&iacute;, necesitamos objetivos, encontrar motivaci&oacute;n para arrastrarnos por el d&iacute;a a d&iacute;a, sobrevivir a un domingo por la noche cada siete d&iacute;as. No era un enamoramiento pavisoso y adolescente, me excitaba con muchas mujeres, pero con Bea era distinto. Creo que podr&iacute;a vivir con ella sin acostarnos, ser&iacute;a una pena y un desperdicio, pero ser&iacute;a capaz.<\/p>\n<p>Lo reconozco me puse rom&aacute;ntica mientras cenaba, la loba que llevo dentro se tom&oacute; un par de horas libres, mi co&ntilde;o iba a su aire, puse perdida la silla y fue el notar como mis nalgas empezaban a resbalar sobre la madera lo que encendi&oacute; la chispa de nuevo. Me puse de rodillas en el suelo y lam&iacute; mi asiento.<\/p>\n<p>Me di un paseo por toda la casa, sub&iacute; al segundo piso donde las ventanas estaban abiertas y empezaba a correr algo de brisa. Pod&iacute;a notar el calor que desprend&iacute;an las paredes y el suelo. El silencio de la tarde iba dejando paso al estruendo de grillos y otros insectos que comenzaban a vivir tras la puesta de sol. La tarima del suelo empezaba, como cada noche, a crujir relaj&aacute;ndose tras haberse dilatado durante todo el d&iacute;a.<\/p>\n<p>Entr&eacute; en mi habitaci&oacute;n y saqu&eacute; del caj&oacute;n mi juguete preferido, un huevo de silicona. Lo puse en marcha sobre la mesita de noche para verlo un rato. M&aacute;s que vibrar saltaba. Lo rode&eacute; de libros para que no se cayese y me entretuve jugando un rato con mi culo o intent&aacute;ndolo al menos porque no me es f&aacute;cil llegar a &eacute;l.<\/p>\n<p>Dud&eacute; si atreverme o no, pero al final cog&iacute; una botella de agua y sal&iacute; desnuda a la azotea. La improbable posibilidad de que alguien pudiese verme si estaba de pie lo hac&iacute;a m&aacute;s apetecible a&uacute;n. A un lado de la azotea estaba la chimenea redonda de la antigua cocina y perpendicular a ella arrancaba un peque&ntilde;o muro de ladrillo de un metro de altura que pasaba junto a un viejo dep&oacute;sito de agua. Su parte superior estaba rematada en cemento y hac&iacute;a como un semic&iacute;rculo. Met&iacute; el huevo en mi co&ntilde;o, lo encend&iacute; y limpi&eacute; bien con agua el cemento sobre el que iba a subirme. El olor inconfundible del agua en contacto con los poros del cemento me excit&oacute;, me sub&iacute; y sell&eacute; mi co&ntilde;o entreabierto contra &eacute;l, estaba calentito a pesar del agua. Me abrac&eacute; fuerte a la chimenea y respir&eacute; hondo, el huevo comenz&oacute; a matarme de placer, golpeaba las paredes de mi &uacute;tero e incluso se acercaba a la entrada de mi co&ntilde;o y notaba como rebotaba contra el cemento. Mis piernas colgando no me dejaban disfrutar y acerqu&eacute; una tumbona y un taburete para apoyarlas. Me sent&iacute;a la reina del mundo, cabalgando la noche sobre la azotea de mi amada casa, completamente desnuda bajo un campo de estrellas, muri&eacute;ndome de placer, abrazada a la chimenea, moviendo ligeramente mis caderas para frotar un casi nada mi co&ntilde;o abierto sobre los poros del h&uacute;medo cemento. Flotaba, solo sent&iacute;a mis brazos asirse a la chimenea, el resto de mi cuerpo no pesaba, giraba alrededor de mi co&ntilde;o que destilaba n&eacute;ctar sin parar, confiado en que en esa postura pod&iacute;a disfrutar horas y horas sin correrse. Por mi mente pasaban todo tipo de cosas. Me imagin&eacute; pase&aacute;ndome desnuda por el s&uacute;per mientras el chaval se hac&iacute;a una paja sobre el mostrador, me imagin&eacute; rodeada de chicas, besando y lamiendo mis piernas, sobre todo mis muslos, poco a poco fui poni&eacute;ndoles cara, una profesora de mi hijo muy guapa, pelirroja y muy delgadita, pero con una boca que siempre me excitaba cuando la ve&iacute;a, alguna compa&ntilde;era de trabajo y por supuesto, Bea, la sacerdotisa que llegado el momento las apartaba a todas y se colocaba entre mis piernas para que me orinase sobre su cara y empapase todo su cuerpo. La noche, aquel cemento entre mis piernas, los olores, el huevo vibrando dentro de mi co&ntilde;o, se me fue la cabeza. &iquest;Qui&eacute;n no ha hecho alguna burrada en un momento as&iacute;?<\/p>\n<p>Me averg&uuml;enza profundamente todo lo que hice ocurrir desde que desenred&eacute; mis brazos de la chimenea y me acomod&eacute; en la tumbona donde nadie pod&iacute;a verme. El incesto me parece algo horrible, algo que nunca deber&iacute;a suceder, pero aquel d&iacute;a, aquella noche, me sent&iacute;a tan lejos de todo, tan lejos de todos, tan naufraga, que el censor que todos llevamos dentro se tom&oacute; el d&iacute;a libre.<\/p>\n<p>Alguna vez mientras me masturbaba hab&iacute;a fantaseado un poco con mi hijo Pablo y Mar&iacute;a, la hija de Bea. Bea y yo siempre bromeamos con lo que nos gustar&iacute;a ser consuegras, su hija es una de esas chicas, como casi todas hoy, preocupada solo y por nada m&aacute;s que su imagen. Melena morena siempre alisada, se cambia de ropa veinte veces al d&iacute;a, a sus a&ntilde;os, diecinueve, lleva el bolso lleno de cremas y por supuesto odia lo mejor que tiene, su cuerpo. Por suerte nunca se le ha dado por no comer, ella se ve gorda pero lo que tiene es un cuerpo de esc&aacute;ndalo. Los genes de su madre han dibujado un culo y unas caderas que una viciosa como yo nunca podr&iacute;a pasar por alto. &iexcl;Que tortura!, en verano intentar evitar no comerse con los ojos esas nalgas apretadas por el bikini tanga, esa espalda bronceada, color arena como su madre. Una vez Bea me pill&oacute; mir&aacute;ndole las tetas, que se parecen m&aacute;s a las m&iacute;as que a las suyas, digo por el tama&ntilde;o, yo reaccion&eacute; susurrando en su o&iacute;do la pregunta de &iquest;de d&oacute;nde habr&aacute; sacado la ni&ntilde;a esos pechos?, pero mi tez completamente roja me delat&oacute;. Bea no es tonta, sabe de las debilidades humanas, respondi&oacute; cualquier bobada y me sonri&oacute; para intentar aliviar el mal rato que yo estaba pasando. &iexcl;Qu&eacute; verg&uuml;enza pas&eacute;! Otra en su lugar afear&iacute;a mi comportamiento, pero mi Bea no.<\/p>\n<p>De mi hijo solo puedo y quiero decir que es una polla pegada a un cuerpo, pero un gran chaval. Alguna vez lo he pillado masturb&aacute;ndose. &iexcl;Por dios!, me da miedo abrir cualquier puerta cuando &eacute;l est&aacute; en casa, la verg&uuml;enza que paso. Por supuesto que llamo cien veces antes de entrar en su habitaci&oacute;n, pero nunca cierra, y una vez lo pille en el ba&ntilde;o en el momento de correrse y eso es imposible de olvidar y superar, nos llev&oacute; semanas conseguir tener una conversaci&oacute;n normal. &iquest;Qu&eacute; si es guapo? Pues s&iacute;, es guapo, es hijo m&iacute;o, con lo bien dotado que est&aacute;, eso es lo de menos, pero a esa edad los hombres son pollas a punto de explotar a todas horas.<\/p>\n<p>A &eacute;l le gusta mucho Mar&iacute;a y los dos acabaron apareciendo en mis pajas, fugazmente como digo, pero aquella noche en mi azotea, hiperventilada de deseo, hambrienta, abrazada a mis pechos, bes&aacute;ndomelos, con aquel chisme dentro de m&iacute; me rend&iacute; y los puse a los dos frente a m&iacute;, mi Pablo completamente desnudo, con la polla en ristre, dura y larga como solo a su edad se puede tener, y Mar&iacute;a, con solo un tanga amarillo de rodillas delante de &eacute;l, mostr&aacute;ndole su culo, contone&aacute;ndolo, sacando la lengua, en celo como yo. Lo mejor de las fantas&iacute;as es la lubricaci&oacute;n, Pablo apart&oacute; con su mano el tanga para clavar su polla, para ir metiendo esos veinte cent&iacute;metros de carne en el co&ntilde;o de Mar&iacute;a, me la imaginaba gimiendo, con sus melones colgando mientras mi hijo sacaba toda la polla fuera de su co&ntilde;o y se la met&iacute;a de nuevo hasta el fondo, sin prisa, como a nosotras nos gusta, adentro hasta el fondo y afuera, y vuelta a empezar. Parec&iacute;an tan reales como mi chocho acariciado por la huella dactilar de mi &iacute;ndice derecho, tan reales como aquella cosa que vibraba en mi &uacute;tero, tan reales como mi vicio con la orina, uno de tantos. Hab&iacute;a bebido tanta agua que cada cierto tiempo disfrutaba de una meada larga y excitante, me meaba encima, tumbada, con las piernas muy abiertas y sin dejar de acariciarme el chocho, bajo la tumbona se formaba un peque&ntilde;o charco.<\/p>\n<p>Creo que Mar&iacute;a hubiese disfrutado much&iacute;simo en la vida real, que se hubiese sentido muy alagada por el manguerazo de semen en toda su cara que yo presenci&eacute;. Pablo se corri&oacute; como yo sab&iacute;a muy bien que pod&iacute;a hacer, a casi medio metro de su cara, embadurn&aacute;ndosela toda para que ella decidiese que hacer con toda esa leche. Yo me apiade de ella, le quiero como si fuese mi hija, en vez de hacer que se lo tragara todo, la acerque a m&iacute; y lam&iacute; el semen de Pablo de su cara para luego darle un morreo, un morreo sucio de semen, un morreo sucio de deseo insatisfecho, sucio de culpa. Sent&iacute; un escalofr&iacute;o y se me puso la piel de gallina.<\/p>\n<p>Estoy enamorada de su madre, pero a Mar&iacute;a, como digo, la quiero mucho, todo lo contrario que a Vanessa, su hermana, nada que ver con Mar&iacute;a. Vanessa es una tirana, no respeta a nada ni a nadie, es todo lo pija que se puede ser, a sus veinti&uacute;n a&ntilde;os hace y deshace a su antojo. El verano que pasamos las dos familias juntas estuvo todo el tiempo de mal humor, trat&aacute;ndonos a todos de paletos, incluidos sus padres. Un peque&ntilde;o pueblo no le parec&iacute;a acorde con lo que ella merece despu&eacute;s de negarse a continuar estudiando y rechazar varios trabajos en un pa&iacute;s donde la mitad de los j&oacute;venes no consiguen uno.<\/p>\n<p>Aparte de viciosa soy hip&oacute;crita, en el fondo se lo perdono todo, Vanessa es todav&iacute;a m&aacute;s exhibicionista que su madre, ella va m&aacute;s all&aacute; de usar siempre minifaldas con las que es imposible sentarse sin ensenarlo todo, hace lo que ya casi ninguna chica joven hace hoy d&iacute;a, topless. Benditas tetas, son de esas que se caen hacia el cielo, que flotan y parecen rellenas de algod&oacute;n de az&uacute;car porque sin ser grandes, como las de su hermana, siempre est&aacute;n movi&eacute;ndose. Nunca la he visto con sujetador, siempre van juguetonas bajo la ropa. La he visto salir de la ducha y tiene el co&ntilde;o casi depilado del todo y un culo perfecto, de modelo de pasarela. Normalmente no me gustan ese tipo de chicas, las prefiero como su hermana o su madre, pero hay algo en su&hellip;, no s&eacute; si llamarlo maldad, no es para tanto, digamos absurda superioridad de ni&ntilde;ata mal criada que me pone y mucho.<\/p>\n<p>Record&eacute; que su propia madre a veces, cuando estamos las dos solas se refiere a ella medio en broma medio en serio como &ldquo;la zorrita&rdquo;. Me puse m&aacute;s cachonda todav&iacute;a con esa tonter&iacute;a e hice aparecer a Bea a mi lado, apretadas las dos en mi tumbona bes&aacute;ndonos mientras ve&iacute;amos como mi Pablo y el chico del super se follaban de pie a la zorrita frente a nosotras. Vanessa, en brazos de Pablo, abrazada a su pecho, empalada por la verga de mi hijo que con su casi metro noventa la sujetaba sin ning&uacute;n problema para que el chico del super se la metiera por el culo, dej&eacute; que gozara con aquellos dos quilos de polla entrando y saliendo de ella, su madre y yo la mir&aacute;bamos con deseo y un poco de envidia, nos bes&aacute;bamos mientras Mar&iacute;a comenzaba a besarnos las rodillas a su madre y a m&iacute;. Mi cabeza volaba, Pablo y su amigo estrujando entre sus pechos a Vanesa y mat&aacute;ndola de placer, haci&eacute;ndola gemir y chillar, el sonido de sus pollas abri&eacute;ndose paso hasta el fondo de su chocho y su culo retumbaba en mi cerebro, ese sonido inconfundible, acu&aacute;tico, carne contra carne, que se produce cuando estamos bien lubricadas.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a no se conformaba con besar nuestros muslos e iba a por jalea, yo no sab&iacute;a que me produc&iacute;a m&aacute;s placer, s&iacute; que se comiese el m&iacute;o o el de su madre y la zorrita no pod&iacute;a ya m&aacute;s y ped&iacute;a socorro. Vane se hab&iacute;a corrido ya varias veces y aquellas dos pollas incansables no acababan de descargar para que pudiese descansar. Bea habl&oacute; y me cogi&oacute; de la mano para que juntas fu&eacute;semos a socorrerla. &iquest;Como describir&iacute;a la cara y el pelo de Vanessa? Pues muy parecida a estas chicas que hay ahora que parecen estandarizadas en las redes sociales, ya te&ntilde;ida de rubio a su edad y siempre con algo de maquillaje. Es guapa, eso sin duda, y siempre lleva unas gafitas redondas para darse cierto aire intelectual. Sobre esas gafitas y esa cara roci&eacute; yo una meada interminable, mientras Bea recog&iacute;a su melena para que yo orinase a placer, la empap&eacute; toda, arrodillada debajo de m&iacute;, luego fue su propia madre la que se prepar&oacute; para hacer lo mismo mientras Pablo y su amigo esperaban pacientemente. Volv&iacute; a mi tumbona para recrearme en la escena y que Mar&iacute;a continuase comi&eacute;ndose mi co&ntilde;o y yo ver c&oacute;mo Bea, que llevaba uno de sus vestiditos, se lo levantaba de espaldas a m&iacute; y contoneaba el culo para bajarse el tanga y mostrarme aquellas dos enormes nalgas con la parte superior blanca como la leche que yo adoraba. La luz de la luna brillaba y hacia parecer oro l&iacute;quido aquella meada interminable sobre su zorrita que disfrutaba arrodillada y pon&iacute;a su boca para saborearla. Tras recorrer su pecho y su vientre ca&iacute;a al suelo precisamente desde su co&ntilde;o, como si fuese ella la que se estaba meando. Madre e hija se dieron un morreo, las ve&iacute;a felices, relajadas, sonrientes. No hice esperar m&aacute;s a las dos pollas, pobrecitos. Como el tel&oacute;n cae al final de una funci&oacute;n una cortina de espesa leche cubri&oacute; su rostro. Vane se quit&oacute; las gafas cubiertas de semen para poder ver aquellas dos maravillas, vi en los m&uacute;sculos de su cuello que una buena cantidad pasaba a trav&eacute;s de su garganta, pero Vanessa todav&iacute;a se meti&oacute; las dos a la vez en la boca y apret&oacute; los huevos de los dos machos para ver si sal&iacute;a algo m&aacute;s.<\/p>\n<p>Mi alucinaci&oacute;n, mi locura, me ten&iacute;a tan entretenida que creo que apenas pase de acariciarme pechos, caderas y co&ntilde;o y darme alg&uacute;n golpecito en el cl&iacute;toris. El huevo segu&iacute;a vibrando dentro de m&iacute;, me pon&iacute;a cachond&iacute;sima, pero con &eacute;l solo no me correr&iacute;a. Cuando s&iacute; que no pude m&aacute;s fue cuando Mar&iacute;a y Vanessa comenzaron a quitarle el vestido a su madre, se quedaron las tres desnudas bajo la luna, a Bea la apretaron entre las dos, la abrazaron una por delante y otra por detr&aacute;s, las ve&iacute;a de pie, frente a m&iacute;, tan reales, Bea cerraba los ojos y se morreaba con Mar&iacute;a, Vanessa le besaba la nuca y abrazaba sus tetas por detr&aacute;s. Era un morreo de garganta, sus lenguas entraban y sal&iacute;an, parec&iacute;a una felaci&oacute;n. Pon&iacute;an boca de pez para que la lengua penetrase suavemente y se la com&iacute;an la una a la otra como si fuese un glande. Bea y Mar&iacute;a se arrodillaron y comenzaron a besar las rodillas de su madre, luego los muslos y luego&hellip;<\/p>\n<p>Se me cay&oacute; encima la V&iacute;a L&aacute;ctea, me corr&iacute; como nunca antes en mi vida, nos corrimos las dos, Bea destrozada por aquellas dos bocas insaciables que se apoderaron de ella, yo extasiada porque acababa de descubrir que ten&iacute;a un &oacute;rgano sexual todav&iacute;a mejor que mi culo, mi co&ntilde;o, mis rodillas, mi cara con gafas de sol, mis tetas, los pliegues que se forman en mi espalda&hellip;<\/p>\n<p>Mientras mis tetas se van cayendo con los a&ntilde;os mi cerebro est&aacute; en su mejor momento, cuando la menopausia llegue, que llegar&aacute;, estar&aacute; en su plenitud para poner de su parte lo que vaya faltando en otros sitios.<\/p>\n<p>Me muero de ganas por saber si soy solo yo la que es capaz de ver y sentir como si fuesen reales aquellas dos caras sumergi&eacute;ndose entre las piernas de su madre, lamiendo su culo, besando con sus labios los labios del co&ntilde;o materno, abraz&aacute;ndose fuerte a sus muslos.<\/p>\n<p>Bea es la &uacute;nica persona con la que me atrever&iacute;a a compartir algo as&iacute;, &iexcl;y me gustar&iacute;a tanto hablarlo con ella!, pero, &iquest;c&oacute;mo le explico que me corr&iacute; imagin&aacute;ndome a Mar&iacute;a abriendo las nalgas de su madre para que Vanessa le metiese el dedo coraz&oacute;n por el culo y la follase por detr&aacute;s hasta reventarla de placer?<\/p>\n<p>Me arrastr&eacute; escaleras abajo, con mis piernas temblando, reviviendo una y otra vez el hecho de que me hab&iacute;a imaginado lamiendo el semen de mi hijo de la cara de Mar&iacute;a. Ca&iacute; rendida sobre mi cama, no tuve fuerza ni para ducharme, consegu&iacute; abstraerme un poco de toda mi locura cuando saqu&eacute; el huevo de mi co&ntilde;o. En mi vida he visto nada igual. Siempre he cre&iacute;do que lo de la eyaculaci&oacute;n femenina es una chorrada, pero si todo lo que sali&oacute; de mi chocho en ese momento hubiese salido cuando me corr&iacute;, se le podr&iacute;a haber llamado as&iacute;. Por cansada que estaba no pod&iacute;a desaprovechar todo aquello. Primero me met&iacute; el huevo en la boca y luego como si de un bote de mermelada se tratase iba reba&ntilde;ando con mis dedos el viscoso jugo que flu&iacute;a desde mi co&ntilde;o hacia mi ojete. Descubr&iacute; en mi boca y nariz sabores y aromas que ni siquiera conoc&iacute;a. Intent&eacute; dormir, pero no pude. Me puse las bragas de cuando tengo la regla porque ten&iacute;a las ingles empapadas y estaba incomoda.<\/p>\n<p>Pero Bea no iba a dejarme sola. Dej&oacute; la concurrida azotea y se baj&oacute; a dormir conmigo. No tard&oacute; nada en quitarme las bragas. Me sonre&iacute;a como si ella supiese algo que yo no sab&iacute;a. No dijo nada m&aacute;s que: ahora te toca a ti. Abri&oacute; la puerta para que Pablo entrase completamente desnudo en mi habitaci&oacute;n. Su polla estaba como siempre, dura, larga y apunt&aacute;ndome amenazadora. Yo le dec&iacute;a a Bea que no pod&iacute;a m&aacute;s, que ten&iacute;a el co&ntilde;o destrozado y que era mi hijo. Bea me miraba, sonre&iacute;a y me recordaba que Mar&iacute;a y Vane tambi&eacute;n son sus hijas y le deb&iacute;a una.<\/p>\n<p>Ten&iacute;a toda la raz&oacute;n. Pablo me miraba y se acariciaba la polla con la mano, de vez en cuando se la meneaba unos segundos como si fuese el motor de un coche que hubiese que mantener caliente. Parec&iacute;a impaciente, a veces creo que lo traje a este mundo solo para follar, no tiene otra cosa en la cabeza. &iquest;A qui&eacute;n habr&aacute; salido?<\/p>\n<p>Estir&eacute; mi brazo y saqu&eacute; de mi mesita un consolador de vidrio muy suave. Lo met&iacute; en mi boca y aterrorizada me imagin&eacute; que el cristal era carne. En mi fantas&iacute;a Bea tambi&eacute;n tiene sus fantas&iacute;as y comenz&oacute; a trabajarme el agujero del culo prepar&aacute;ndolo para recibir mi merecido. Me tumb&oacute; boca abajo, me puso una almohada bajo el vientre para que mi trasero quedase perfectamente expuesto y sujetando una nalga con una mano comenz&oacute; a darme placer con la otra. Primero masaje&aacute;ndome por fuera, y luego meti&eacute;ndome un dedo para relajar el esf&iacute;nter. Lo hizo muy bien porque cuando Pablo recibi&oacute; la orden y not&eacute; sus rodillas coloc&aacute;ndose al lado de las m&iacute;as yo no era ya de carne, era un ser de gelatina, not&eacute; su pecho pegarse a mi espalda, su aliento en mi oreja derecha, los olores de su colonia y desodorante que yo le compraba para que no oliese como su padre, not&eacute; tambi&eacute;n su glande y el roce de la mano de Bea que estaba juguetona y quer&iacute;a hacer de mamporrera, la muy zorrona continuaba el masaje de mi ojete pero esta vez sirvi&eacute;ndose del glande de Pablo. Yo me dej&eacute; llevar y al fin me apliqu&eacute; aquello de que la &uacute;nica manera de librarse de una tentaci&oacute;n es caer en ella. Mis suplicas fueron atendidas y el peso de mi hijo cay&oacute; sobre m&iacute;, sent&iacute; su polla entrando toda por mi culo y como yo desaparec&iacute;a debajo de &eacute;l, me envolv&iacute;a toda con su cuerpo y tras unos segundos comenzaba a follarme sin piedad, nada que ver con c&oacute;mo me follaba mi marido fl&aacute;cidamente por detr&aacute;s. Si por delante una polla fl&aacute;cida tambi&eacute;n puede darte mucho placer, por detr&aacute;s, cuanto m&aacute;s dura, m&aacute;s f&aacute;cil y mejor.<\/p>\n<p>Que f&aacute;cil era todo, que f&aacute;cil Bea introdujo sus dedos en mi vagina para sentir como la polla de Pablo entraba y sal&iacute;a de mi recto, ella aprovechaba el peque&ntilde;o intervalo en que la polla estaba fuera y extend&iacute;a sus dedos expandiendo mi &uacute;tero para darme m&aacute;s placer. Follamos en todas las posturas, me sent&eacute; sobre Pablo en una silla y me foll&oacute; por delante, era como cabalgar un potro salvaje. Chupaba mis tetas como si quisiese sacar leche de ellas y me las meneaba como dos pelotas de baloncesto. Mov&iacute;a sus caderas como un animal sentado en una butaca al lado de mi cama, conmigo encima y me lanzaba lo justo hacia arriba para que su verga no se saliese y clav&aacute;rmela hasta el fondo al caer. Bea quiso que se la chupase para acabar. Ten&iacute;a que ser de rodillas, entre sus piernas. Se la agarr&eacute; con las dos manos y met&iacute; en mi boca todo el trozo que pude, notaba como sus huevos herv&iacute;an y solo esperaban a que yo y mi paranoia estuvi&eacute;semos listas para recibir los chorretazos de leche que sub&iacute;an por aquella polla. Bea susurraba guarradas en mi o&iacute;do, arrodillada a mi lado y viendo en primer plano como mi hijo iba a llenarme la boca de leche. &ldquo;Me lo tienes que prestar para que me taladre a m&iacute; tambi&eacute;n, es lo justo&rdquo;. Mientras Bea me ped&iacute;a prestado a mi hijo una corrida como la que yo hab&iacute;a presenciado accidentalmente meses atr&aacute;s llenaba mi boca de semen, tres chorros y otras tantas convulsiones de aquel pedazo de musculo que lat&iacute;a como el coraz&oacute;n de un purasangre.<\/p>\n<p>Saqu&eacute; el vidrio que ten&iacute;a insertado en el culo y me ergu&iacute; fr&iacute;a en mi cama, Pablo y Bea se desvanecieron. No llegu&eacute; al orgasmo, la frase de Bea me hel&oacute; la sangre. Su alusi&oacute;n a ser taladrada hizo clic en alg&uacute;n lugar de mi cerebro. Cog&iacute; el m&oacute;vil de mi mesita y encend&iacute; la linterna, no me par&eacute; ni a encender las luces. Me tir&eacute; escaleras abajo lamentando mi vicio de mear en el jard&iacute;n, era algo que me gustaba, lo hab&iacute;a hecho toda mi vida. Est&aacute; claro que mear para mi es algo muy especial lleno de connotaciones sexuales. Desde siempre, una o dos veces al d&iacute;a, sobre todo en primavera y verano, me apetece tanto. En vez de ir al ba&ntilde;o, lo hago en uno de los laterales de la casa, una zona del jard&iacute;n con rosales y c&eacute;sped donde nadie puede verme. Mientras consumaba mi incesto on&iacute;rico record&eacute; como hac&iacute;a meses, cuando mi marido ya no viv&iacute;a con nosotros, al volver de trabajar hab&iacute;a visto a Pablo con un cable alargador y un taladro entrando del jard&iacute;n. En ese momento no le di importancia alguna.<\/p>\n<p>Abr&iacute; la puerta de atr&aacute;s y dobl&eacute; la esquina del jard&iacute;n hacia esa zona. No tard&eacute; nada con la linterna en encontrar medio escondido detr&aacute;s de uno de los rosales un peque&ntilde;o soporte atornillado a la pared que parec&iacute;a podr&iacute;a servir para una minic&aacute;mara. No vi cables, pero no soy tonta y s&eacute; que hoy en d&iacute;a todo es inal&aacute;mbrico. No sab&iacute;a que hacer, me parec&iacute;a muy raro que aquello estuviese justo all&iacute;. Entr&eacute; en casa y me fui directa a la habitaci&oacute;n de Pablo. Me sent&eacute; en su butaca y encend&iacute; su ordenador de sobremesa, cre&iacute;a conocer su contrase&ntilde;a, mil veces me hab&iacute;a llamado desde el instituto para que le enviase alg&uacute;n archivo que necesitaba, es un despistado. No la hab&iacute;a cambiado, segu&iacute;a siendo su fecha de nacimiento.<\/p>\n<p>A primera vista no encontr&eacute; nada, pero pas&eacute; unos diez minutos viendo un tutorial sobre como encontrar archivos. No sab&iacute;a si deseaba encontrar algo o no, por un lado, me horrorizaba, por el otro me alagaba.<\/p>\n<p>Al final todo pasa por algo y aquel soporte de metal en el jard&iacute;n ten&iacute;a su funci&oacute;n. Encontr&eacute; una carpeta de nombre &ldquo;diosa&rdquo; con m&aacute;s de cincuenta videos en ultra alta definici&oacute;n, creo que se dice as&iacute; y otra con los mismos videos llamada &ldquo;paraelmovil&rdquo;.<\/p>\n<p>Ni yo misma era consciente del espect&aacute;culo de mis meadas en el jard&iacute;n. Empec&eacute; a ver los videos acomodada y abrumada en su butaca, tras dos o tres me di cuenta que hab&iacute;a uno con el t&iacute;tulo, &ldquo;mejores momentos&rdquo;, &iexcl;la madre que lo pario!, hab&iacute;a montado un video que incluso inclu&iacute;a escenas a c&aacute;mara lenta. Comenzaba conmigo de espaldas a la c&aacute;mara baj&aacute;ndome lentamente unas mallas muy ajustadas que tengo y luego el tanga hasta quedarme con mi culazo al aire. Me hac&iacute;a sufrir la calidad que pueden llegar a tener esas im&aacute;genes, mientras me agacho a c&aacute;mara lenta se me ve el chocho y el ojete por detr&aacute;s, se ve incluso si lo ten&iacute;a bien depilado o no ese d&iacute;a. Seguro que en algunos de los videos Pablo estaba manejando la c&aacute;mara desde su habitaci&oacute;n porque hace zoom sobre mi chocho y se ve incluso como la orina empieza a salir de mi uretra. Ni yo misma pude resistirme a aquello, la de pajas que se har&aacute; mi hijo con mi co&ntilde;o en primer plano a toda pantalla. Eso ya no eran enso&ntilde;aciones m&iacute;as, aquello era real, mi hijo coleccionaba videos de su madre meando en todas las posturas, en cuclillas, de pie levant&aacute;ndome el vestido, baj&aacute;ndome el tanga, con el tanga puesto porque me pone cachonda empaparlo de meo y luego quedarme as&iacute; un rato con &eacute;l h&uacute;medo por casa. Ten&iacute;a otro a c&aacute;mara lenta en que me llevo los dedos h&uacute;medos de meo y jugo a la boca y me los chupo unos segundos.<\/p>\n<p>No estoy enamorada de mi hijo ni lo estar&eacute; nunca, nuestro amor solo puede ser madre hijo, pero aquello me gustaba, me alagaba y me excitaba, no pod&iacute;a evitarlo. Empec&eacute; a masturbarme otra vez, sab&iacute;a que era casi imposible que no me hubiese pillado en alg&uacute;n video d&aacute;ndome alguna caricia y as&iacute; fue. Me grab&oacute; tambi&eacute;n acarici&aacute;ndome la vagina, &iexcl;qu&eacute; verg&uuml;enza!, a veces antes de mear me hago como unas caricias en los labios hasta que llega la orina y me empapa los dedos.<\/p>\n<p>No dorm&iacute; nada aquella noche, encontr&eacute; m&aacute;s carpetas y m&aacute;s videos. No s&eacute; cu&aacute;ntos orgasmos tuve, lo m&aacute;s preocupante no eran los videos m&aacute;s expl&iacute;citos, lo que me pon&iacute;a un nudo en la garganta es que tambi&eacute;n hab&iacute;a grabaciones dentro de casa en las que no ocurr&iacute;a nada especial, yo visto quiz&aacute;s demasiado sexy, es mi casa, me gusta estar c&oacute;moda, pero se ve que algunas mallas, algunas minifaldas o vestiditos son demasiado para Pablo. &iexcl;Juro que nunca se me ocurri&oacute; que el pudiera excitarse conmigo!<\/p>\n<p>Dios m&iacute;o, hay uno que dura casi una hora que en que debi&oacute; esconder la c&aacute;mara debajo de la tele. No hago nada, simplemente llevo una falda por encima de la rodilla y se me ve cruzar las piernas de vez en cuando sentada en el sof&aacute;. A partir del minuto veinte hace zoom sobre mi cara y as&iacute; hasta el final.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente llam&eacute; a Bea, esa llamada dar&iacute;a para escribir otro relato, estuvimos hablando horas, ella tambi&eacute;n estaba sola. Tard&eacute; un rato, pero me mor&iacute;a de ganas de compartir con ella mi descubrimiento. Me cost&oacute; bastante, pero fue ella misma la que me dijo que ten&iacute;a la sensaci&oacute;n de que quer&iacute;a contarle algo. Aquella conversaci&oacute;n me liber&oacute;, me quit&eacute; un peso de encima. Bea relativiz&oacute; todo bastante, me dijo que nadie pod&iacute;a culparme. Yo le confes&eacute; que me hab&iacute;a excitado con los videos y me hab&iacute;a masturbado pensando en que mi hijo se tocaba vi&eacute;ndome. Le pregunt&eacute; si le parec&iacute;a preocupante lo del video de mi cara, si pod&iacute;a ser que fuese alg&uacute;n tipo de obsesi&oacute;n o algo&hellip; digamos enfermizo.<\/p>\n<p>-Cari&ntilde;o, no te preocupes, no hay nada enfermo en eso, a tu hijo le pone tu cara, eres guap&iacute;sima, se imagina eyaculando y llen&aacute;ndotela de semen, es un adolescente, crecen viendo esas cosas. Caray prima, como me has puesto, estoy sentada en la taza del v&aacute;ter mientras hablo contigo y no s&eacute; muy bien ni por qu&eacute;. Si escuchas el chorrito caer no te extra&ntilde;es.<\/p>\n<p>El domingo por la noche me lo pas&eacute; muy bien, independientemente de quien grab&oacute; los videos me gustaba verme a toda pantalla en la tele del sal&oacute;n. Me pone a cien verme y no me cansa y m&aacute;s cuando el lunes me fui de compras. Nuestra tele era ya un poco vieja y aprovechando que el sal&oacute;n es grande eleg&iacute; la m&aacute;s cara y grande de la tienda para sorprender a Pablo, adem&aacute;s de una suscripci&oacute;n a los canales de deportes para que viese el futbol. Compr&eacute; tambi&eacute;n una de esas piscinas port&aacute;tiles para el bosque. El lunes por la tarde mi casa era un bullicio de gente instal&aacute;ndolo todo.<\/p>\n<p>Mediaba un abismo entre la mujer que era el s&aacute;bado y la que nada m&aacute;s quedarse sola esa tarde, corr&iacute;a a disfrutar de aquellos videos a sesenta pulgadas. El cansancio se apodero de m&iacute; tras varios orgasmos y dorm&iacute; como un tronco toda la noche.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente me fui a trabajar llena de ilusi&oacute;n, me despert&eacute; con un mensaje de Bea que promet&iacute;a visitarme una semana en septiembre. Por la tarde nada m&aacute;s llegar a casa saqu&eacute; una foto de la tele nueva y se la envi&eacute; a Pablo, me respondi&oacute; con un gif de un acr&oacute;bata dando una voltereta, mi hijo no es de mucho hablar, eso s&iacute;, me pidi&oacute; una foto de la trasera del televisor para ver el modelo y consultar sus caracter&iacute;sticas en internet.<\/p>\n<p>Mas tarde por fin me escribi&oacute; algo cuando le lleg&oacute; una foto de la pantalla con el canal de futbol puesto. Era algo que su padre siempre le hab&iacute;a dicho que tendr&iacute;a cuando pudiese pag&aacute;rselo de su bolsillo. Se lo merec&iacute;a, tiene un gran coraz&oacute;n y estudia mucho, es un chaval que nunca nos ha dado ning&uacute;n problema. Si acaso, lo que le gustan las mujeres, y sobre todo las de treinta. Quiero decir que aparte de su prima Mar&iacute;a, que es de su edad y s&eacute; que le gusta, s&eacute; que anduvo detr&aacute;s de la hija del panadero cuando esta ya estaba a punto de casarse y &eacute;l no era m&aacute;s que un mequetrefe. Ella le quita m&aacute;s de diez a&ntilde;os y &eacute;l no se dio por vencido hasta casi el d&iacute;a de la boda. Lo que s&iacute; est&aacute; claro, viendo a la panadera, a Mar&iacute;a y&hellip; bueno, a m&iacute; y alguna otra m&aacute;s, es que no le gustan precisamente escu&aacute;lidas. Cuando vamos a la ciudad y le pillo mirando a alguna siempre es de las nuestras, como la botella cl&aacute;sica de cocacola.<\/p>\n<p>No viene al caso explicarlo ahora, pero siempre quisimos tener una peque&ntilde;a piscina en el jard&iacute;n y no pudo ser por culpa del capullo de mi ex. Dud&eacute; si esperar a sorprenderle en septiembre o enviarle una foto a Pablo. Tengo un bikini que compr&eacute; hace un siglo para pon&eacute;rmelo para mi exmarido. El pobre hombre lo bautizo como &ldquo;el bikini de furcia&rdquo;. No sin dificultades, con varios libros en el alfeizar de la ventana de la cocina, justo al lado de la piscina, pude colocar el m&oacute;vil y quitarme una foto de pie dentro del agua. Nada m&aacute;s verla comprend&iacute; que no pod&iacute;a enviarle eso a mi hijo. No he hablado mucho de mis tetas porque estoy en una &eacute;poca muy anal. Ya he dicho que gasto mucha talla de sujetador. Las tengo grandes y anchas, de esas que vista de espaldas sobresalen por los lados. Hubo una &eacute;poca que me mor&iacute;a por ellas, me las cuidaba como si fuesen de oro, crema para arriba crema para abajo todo el d&iacute;a. Siguen poni&eacute;ndome muy perra pero lo que m&aacute;s me gusta son los pliegues que me hacen en la espalda por su peso, tres preciosas olas a cada lado. Hasta verme inmortalizada por el director de cine que tengo en casa es la &uacute;nica parte de mi cuerpo que ya cuando llegaron las c&aacute;maras digitales me encantaba ver en fotos. Para el resto ya tengo mis espejos. No es que tenga mucho vicio con internet, pero cuando veo alguna chica con ellas grandes suelen tener los pezones muy peque&ntilde;os. Los m&iacute;os son grandes o al menos proporcionados con el tama&ntilde;o de mis tetas, de hecho, cuando Pablo naci&oacute; tuve muchos problemas para darle de mamar. Hace unos a&ntilde;os me envici&eacute; en unos peque&ntilde;os dedales de costurera que coleccionaba, son de cer&aacute;mica y justo excit&aacute;ndome un poco los pezones y poni&eacute;ndoles un poco de vaselina entraban tan justos en ellos que no se me ca&iacute;an. Se me derret&iacute;a el chochito de gusto metiendo y sacando los pezones de ellos como si follasen el agujero del dedal. Con el roce y la vaselina se me pon&iacute;an como gominolas.<\/p>\n<p>El caso es que el &ldquo;bikini de furcia&rdquo; no cubr&iacute;a ni el veinte por cierto de mis melones, y, adem&aacute;s, aunque el agua me llegaba al ombligo como no llevaba la parte de abajo, se intu&iacute;a un poco o un mucho mi rajita color miel.<\/p>\n<p>Hac&iacute;a tanto calor otra vez y el agua estaba tan fresquita que me relaje e intente pensar en algo que no fuese sexo. Ya me hab&iacute;a hecho una paja por la ma&ntilde;ana, pero con solo salir al jard&iacute;n y poner mis pies descalzos sobre el c&eacute;sped mi respiraci&oacute;n se aceleraba, encima estaba aquella esquina del jard&iacute;n a donde continuaba yendo a mear por el d&iacute;a&hellip;<\/p>\n<p>Estuve un buen rato en el agua y sal&iacute; de ella con otra loca idea que nunca habr&iacute;a llevado a cabo unos d&iacute;as antes, pero para la que me cre&iacute;a con todo el derecho en ese momento. Se me ocurri&oacute; ver el historial del navegador de mi hijo. Salvo que navegue en p&aacute;ginas privadas, cosa que dudo, no ve porno. Si encontr&eacute; en cambio decenas de b&uacute;squedas relacionadas con el incesto entre madre e hijo. Preocupante,<\/p>\n<p>Me tumb&eacute; en su cama medio mareada al temerme que toda esa hiperactividad masturbatoria se deb&iacute;a a m&iacute;, empec&eacute; a atar cabos, a recordar detalles, alg&uacute;n tanga que me hab&iacute;a desaparecido, el cesto de la ropa sucia en el que yo por pura costumbre met&iacute;a siempre hacia abajo mi ropa interior pero luego aparec&iacute;a por encima, que Pablo casi se alegrase cuando me separ&eacute; de su padre y, sobre todo, que salvo para jugar al futbol e ir al colegio no hab&iacute;a manera de sacarlo de casa.<\/p>\n<p>Desde que la dichosa alusi&oacute;n al verbo taladrar de Bea en mis fantas&iacute;as hizo que conociese el lado oculto de mi hijo, cada nuevo descubrimiento segu&iacute;a en mi el mismo proceso. P&aacute;nico y horror inicial, pero&hellip;, tras un rato, comenzaba a relativizarlo todo, a fantasear, a dejar que mi cerebro se regodease en la perspectiva de pasar el invierno en mi amada casa, en compa&ntilde;&iacute;a de mi mejor y m&aacute;s especial admirador. &iquest;C&oacute;mo me vestir&iacute;a?, &iquest;C&oacute;mo cruzar&iacute;a mis piernas en el sof&aacute; cuando estuvi&eacute;semos juntos? &iquest;C&oacute;mo ser&iacute;a pasar unos d&iacute;as con Bea y con &eacute;l, los tres solos todo el d&iacute;a?<\/p>\n<p>&iexcl;Maldita sea, si adem&aacute;s a mis los hombres ya&hellip; ni me interesan!<\/p>\n<p>Est&aacute; claro que en mis querencias Pablo no es ni hombre ni mujer, es el &uacute;nico ejemplar de su especie en el mundo.<\/p>\n<p>Ni siquiera cen&eacute;, me fui de su habitaci&oacute;n a la m&iacute;a. &iexcl;Como si con eso se arreglase algo! La imagen de su polla eyaculando el d&iacute;a que lo sorprend&iacute; accidentalmente se vino conmigo. Sin tocarme, estuve horas fantaseando con que le regalaba la mejor c&aacute;mara del mundo para que yo fuese su musa, su diosa, la protagonista de sus videos. Me ve&iacute;a posando para &eacute;l, paseando con solo un tanga amarillo por el sal&oacute;n, rodeada de focos, untada en aceite. Mi autocensura me hac&iacute;a desear una de esas m&aacute;quinas con una polla de silicona para que me follase por delante y por detr&aacute;s frente a su c&aacute;mara, pero en el fondo sab&iacute;a que antes o despu&eacute;s desear&iacute;a fuesen sus veinte cent&iacute;metros los que se acomodasen bien hasta el fondo de mis entra&ntilde;as.<\/p>\n<p>Ser&iacute;an ya casi las once y media de la noche cuando lanc&eacute; la piedra y escond&iacute; la mano. Le envi&eacute; a Pablo la dichosa fotito de la piscina. All&aacute; iba su madre, viajando a la velocidad de la luz a estrellarse contra el m&oacute;vil de su hijo, con su melena rubia y sus gafas de sol azul espejo, sus cantaros decorados por dos tri&aacute;ngulos de tela azul cielo, con sus protuberancias en el centro, las enormes areolas asomando&hellip;<\/p>\n<p>En menos de diez segundos ten&iacute;a respuesta en mi m&oacute;vil, &iexcl;y nada de emoticonos!<\/p>\n<p>-Genial, una piscina para ti y una novia modelo para m&iacute;.<\/p>\n<p>El muy zalamero me arranco una sonrisa. El simple hecho de no escribir modo abreviatura ya me emocion&oacute;. Me qued&eacute; pensando como una tonta, &iquest;ten&iacute;a que contestar o no?, de repente me pregunt&eacute; si ya estar&iacute;a en su habitaci&oacute;n. &iquest;Y si hab&iacute;a abierto la foto con su padre o sus abuelos delante? &iexcl;Horror!<\/p>\n<p>Intent&eacute; calmarme y no meter la pata. Bloque&eacute; el m&oacute;vil y me puse a mirarlo, pasmada, sin saber que hacer.<\/p>\n<p>&iexcl;Que caray es mi hijo! Ahora no me iba a quedar con la duda. Le pregunto y listo.<\/p>\n<p>-Cari&ntilde;o, estas solo ya en cama?<\/p>\n<p>Su respuesta fue un alivio y d&iacute;as atr&aacute;s me hubiese re&iacute;do de su contestaci&oacute;n y lo habr&iacute;a mandado a la porra, pero sabiendo lo que sab&iacute;a&hellip;<\/p>\n<p>-Estoy en cama pero solo no. Tengo aqu&iacute; a la rubia conmigo.<\/p>\n<p>Claro que estaba en cama y probablemente tan caliente como su madre. Me acord&eacute; que volv&iacute;an esa tarde de tres d&iacute;as de pesca y acampada, &eacute;l, su padre y su abuelo, y claro, tras tres d&iacute;as sin hacerse una paja por falta de intimidad estar&iacute;a como un mandril en celo cuando le lleg&oacute; mi foto. Adem&aacute;s, le pon&iacute;a en bandeja la parte de mi anatom&iacute;a que a&uacute;n no hab&iacute;a disfrutado.<\/p>\n<p>No contest&eacute;, no sab&iacute;a que escribirle, adem&aacute;s odio lo del whatsapp, lo encuentro superlento y absurdo.<\/p>\n<p>Dej&eacute; el m&oacute;vil y asum&iacute; que mi hijo se estaba haciendo una paja con la novedad de mis tetazas, me daba ya todo igual, es m&aacute;s, me gustaba, me las apret&eacute; y me las llev&eacute; a la boca. Me chup&eacute; los pezones violentamente, como si fuesen de l&aacute;tex, como seguro que en su imaginaci&oacute;n me los estaba chupando &eacute;l. &iquest;C&oacute;mo me imaginaria? Pagar&iacute;a por saberlo. &iquest;Me follar&iacute;a en sus pajas? &iquest;Por delante, por detr&aacute;s? &iquest;Habr&iacute;a heredado de m&iacute; el vicio y se correr&iacute;a imaginando mearse sobre mi cara? &iquest;Se atrever&iacute;a a llenarme la boca de leche?<\/p>\n<p>Una notificaci&oacute;n me dio un susto y al ver en miniatura lo que me hab&iacute;a enviado maldec&iacute; cien veces a su madre.<\/p>\n<p>No s&eacute; ni como se hace eso, pero me devolvi&oacute; mi propia foto retocada, sin bikini y unos pezones al aire. Se hab&iacute;a dado cuenta de que no llevaba la parte inferior del bikini y ve&iacute;a absurdo que me tapase los pezones con aquellos triangulitos. El pie de foto era una frase que yo le repito a &eacute;l machaconamente desde que era ni&ntilde;o:<\/p>\n<p>-Cuando hagas algo hazlo bien.<\/p>\n<p>Los pezones del Photoshop no se parecen en nada a los m&iacute;os, eran min&uacute;sculos.<\/p>\n<p>Ten&iacute;a el co&ntilde;o como un tarro de miel, estaba tan cachonda que mis caderas se contoneaban fuera de mi control sobre el colch&oacute;n de mi cama, estaba completamente desnuda y hacia calor. Abr&iacute;a y cerraba los ojos, respiraba lenta pero profundamente y con, no s&eacute; ni que m&uacute;sculos, tambi&eacute;n abr&iacute;a y cerraba la entrada de mi co&ntilde;o. Casi pod&iacute;a o&iacute;rla sellarse en silicona y descorcharse en botella de cava caliente.<\/p>\n<p>Con la c&aacute;mara frontal del m&oacute;vil le envi&eacute; un primer plano de mi areola y mi pez&oacute;n.<\/p>\n<p>-Pues eso, que si retocas algo lo hagas bien.<\/p>\n<p>Joder, hasta yo me sorprend&iacute; de lo enorme que parec&iacute;a mi areola y no digamos el pez&oacute;n en la foto. Encima ten&iacute;a la piel de gallina y se notaba perfectamente.<\/p>\n<p>&iexcl;Mierda! Lo repet&iacute; cien veces y me puse a susurrar sola. Con este calor, &iquest;por qu&eacute; tiene una mujer piel de gallina. Se va a dar cuenta de que estoy como &eacute;l.<\/p>\n<p>Rogu&eacute; que Pablo se corriese y se tranquilizase y la cosa no pasara de ah&iacute;, pero cuanto m&aacute;s lo repet&iacute;a m&aacute;s falso me sonaba. Hasta que todo se sali&oacute; de madre, nunca mejor dicho.<\/p>\n<p>Vi la notificaci&oacute;n con la foto de una polla. No la abr&iacute;, pero tarde un segundo, a pesar de ser una miniatura, en darme cuenta de que, evidentemente era su polla. Su mano derecha la sujetaba para que saliese bien centrada en la foto. Me mor&iacute;a de ganas por abrirla y verla a pantalla completa. Aquel glande me parec&iacute;a como una fruta, carnoso como los melocotones de bote, ten&iacute;a muy abierto el agujero de la uretra, &iexcl;que delicioso me parec&iacute;a! &iquest;Cu&aacute;ntos litros de leche habr&aacute;n emanado ya por ah&iacute; y se habr&aacute;n desperdiciado sin una destinataria? No me atrev&iacute; a abrir la foto. &iexcl;Dios m&iacute;o! La que he liado por no mear en el ba&ntilde;o como todo el mundo. Como no va a perderle el respeto un hijo a su madre tras haberla visto a toda pantalla como Pablo me ha visto a m&iacute;.<\/p>\n<p>Me llegaron tres interrogaciones.<\/p>\n<p>-???<\/p>\n<p>Y enseguida<\/p>\n<p>-Estas enfadada?<\/p>\n<p>&iexcl;Mi ni&ntilde;o! &iquest;No sab&iacute;a que me dol&iacute;a m&aacute;s? Si que se portase como un sinverg&uuml;enza o que sintiese su conducta afeada y rechazada por m&iacute; al ignorar su mensaje. Abr&iacute; la foto porque lo que s&iacute; que estaba segura era de no querer que mi peque&ntilde;o se sintiese un anormal pervertido violentando a su madre con semejante guarrada.<\/p>\n<p>Caray, &iexcl;menuda polla! Y eso que hab&iacute;a enfocado desde arriba. Desde luego en eso no se parece a su padre. Bueno&hellip; ni en eso, ni en casi nada. Sab&iacute;a que era larga pero no el calibre que ten&iacute;a.<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; le contesto?, si pudiese hablar con Bea, pedirle consejo. Da igual, necesitar&iacute;a horas para que de mi garganta salieran las palabras con que explicarle todo aquello. No me atrevo ni a leer en voz alta lo que escribo.<\/p>\n<p>Desde que vio que yo entraba a ver la foto el muy impaciente me dio apenas dos minutos y ya estaba mandando m&aacute;s interrogaciones. Yo estaba completamente bloqueada. Me puse a ver los putos emoticonos para mandarle uno, pero son chino para m&iacute;. No es que no quisiese contestarle, es que no sabia que decir. Adem&aacute;s, empezaba a rondarme por la cabeza la idea de que quiz&aacute;s no hab&iacute;a sido tan accidental como yo cre&iacute;a el haberle pillado mene&aacute;ndosela.<\/p>\n<p>-Perdon.<\/p>\n<p>Mierda, ese perd&oacute;n con una cara roja avergonzada me fastidio de verdad.<\/p>\n<p>Me di la vuelta en la cama, me arregl&eacute; un poco el pelo, que yo soy muy coqueta, y me quit&eacute; una foto reflejada en el espejo del armario. Eche un vistazo antes de enviarla, estaba bien enfocada, conmigo tumbada, de medio lado sonriendo al espejo y con todo a la vista, pero no resultaba demasiado&hellip; digamos que podr&iacute;a considerarse &ldquo;art&iacute;stica&rdquo;. Me sujet&eacute; un pecho para que no colgase sobre el otro, parec&iacute;a que me lo estaba acariciando, me daba igual, no quer&iacute;a que Pablo sufriera un segundo m&aacute;s, le di a enviar.<\/p>\n<p>Me fui directa a por m&iacute; cl&iacute;toris, nada de tonter&iacute;as. Si no estuviese tan resbaladizo me lo hubiese pellizcado. En d&eacute;cimas de segundo se empalm&oacute; y sali&oacute; todo de su escondite. Cre&iacute; que iba a correrme en cuesti&oacute;n de un momento, yo en mi pollita aguanto muy poco, pero no. Pablo estaba en l&iacute;nea, pero tras dos minutos o quiz&aacute;s dos horas, &iexcl;qui&eacute;n sabe!, no dec&iacute;a nada. Yo estaba maravillada de todo lo que pod&iacute;a hacerle a mi cl&iacute;toris y del placer que pod&iacute;a darme sin acabar de correrme. Flu&iacute;a por todo mi cuerpo una electricidad muy parecida a la del orgasmo, pero no llegaba a serlo. Estaba fuera de m&iacute;, pero no como para coger la videollamada que mi hijo me estaba haciendo. La rechac&eacute;, pero salt&eacute; de la cama a una butaca y con el m&oacute;vil, desde la coqueta, me quit&eacute; una foto recostada, con las piernas abiertas sobre los apoyabrazos, ensenando toda la mercanc&iacute;a y abraz&aacute;ndome los pechos. Sal&iacute; con los ojos cerrados.<\/p>\n<p>Nada m&aacute;s renviarla me lleg&oacute; otra imagen de su polla. Esta vez ve&iacute;a tambi&eacute;n su pecho y la polla miraba al cielo sin sujetarla. Parec&iacute;a la polla de un caballo. Joder, y me di cuenta que mi reto&ntilde;o iba completamente depilado. Ni me gusta ni me disgusta, pero es que as&iacute; aun intimidaba m&aacute;s su falo.<\/p>\n<p>Mov&iacute;a mis caderas como si su polla me estuviese follando. Rechac&eacute; otra video llamada, pero me envi&oacute; un video de unos treinta segundos. Su polla toda ensalivada, y su mano derecha que cargaba y descargaba arriba y abajo. Mi cerebro extrapolaba del tama&ntilde;o de su mano el tama&ntilde;o de su polla. Una cosa era verla fugazmente y otra bien distinta tenerla en primer plano llenando la pantalla de mi m&oacute;vil. Me recre&eacute; y lo vi un par de veces, pero el muy cabr&oacute;n&hellip;<\/p>\n<p>-?????? En esta vida nada es gratis.<\/p>\n<p>Otra de mis frases-mantra. Ya me hab&iacute;a visto en foto, estaba claro que el XXI es el siglo de la imagen en movimiento.<\/p>\n<p>No quer&iacute;a hacer nada soez. Tengo un collar de perlas falsas, son casi como canicas, coloqu&eacute; el m&oacute;vil en una silla frente a la butaca y en vertical me grab&eacute; pas&aacute;ndomelas lentamente por mi co&ntilde;o abierto. Le envi&eacute; el video y mientras &eacute;l lo ve&iacute;a yo le ech&eacute; un vistazo. Las falsas perlas recorr&iacute;an mi tesoro abierto patinando, desliz&aacute;ndose desde mi ojete hasta doblar mi cl&iacute;toris hacia un lado para que se empalmase de nuevo y mirase al frente hasta pasar la siguiente perla. En primer plano yo misma me pon&iacute;a cachonda, mi cl&iacute;toris parec&iacute;a realmente una peque&ntilde;a polla, con su glande y todo.<\/p>\n<p>-La cara por favor.Please<\/p>\n<p>&iexcl;Ostras! No podr&iacute;a haberme pedido nada m&aacute;s dif&iacute;cil. Hubiese sido m&aacute;s f&aacute;cil que me hubiese pedido cualquier barbaridad antes que eso y encima&hellip;<\/p>\n<p>-Sin gafas porfa.<\/p>\n<p>&iexcl;La madre que lo pario!<\/p>\n<p>-Chupa algo para m&iacute;.<\/p>\n<p>-Y c&oacute;rrete. Please.<\/p>\n<p>No s&eacute; mucho de f&iacute;sica, pero Einstein demostr&oacute; que vivimos en algo llamado espacio-tiempo, inseparables el uno del otro. En ese momento y all&iacute; en mi habitaci&oacute;n mi hijo me hizo sentir la mujer m&aacute;s especial del mundo con algo que d&iacute;as atr&aacute;s me hubiese espantado. Sobre mi mesita de noche hay siempre un peque&ntilde;o frutero con algunos limones que son el mejor ambientador posible para mi hogar. Escog&iacute; el que ten&iacute;a aspecto m&aacute;s f&aacute;lico y penetro suavemente en mi boca. Me lo saqu&eacute; y lo volv&iacute; a meter, lam&iacute; su punta como si fuese el glande de Pablo, lo enred&eacute; y desenrede en mi lengua, me atrev&iacute; varias veces a mirar directamente al amenazador visor de la c&aacute;mara, me gust&oacute; ver como brillaba el lim&oacute;n con mi saliva, lo limpi&eacute; con un kleenex, lo hice desaparecer de plano y volver a aparecer blanquecino, rebozado en los jugos de mi co&ntilde;o, toqu&eacute; en primer plano alguno de los grumillos que se le ve&iacute;an con mi dedo y lo separ&eacute; para que se viese el hilillo que se formaba, parec&iacute;a queso fundente al trocear una pizza. Luego mi hijo vio como lo lam&iacute;a todo, como un polo de lim&oacute;n, no necesitaba hacer ning&uacute;n parip&eacute; como las actrices porno, estaba tan caliente que mi cara de deseo y placer me sal&iacute;a de modo natural.<\/p>\n<p>Tras volar mi felaci&oacute;n hacia el m&oacute;vil de Pablo me tumb&eacute; en cama esperando lo que sab&iacute;a por llegar. Dej&eacute; mi chocho reposar, oxigen&eacute; mi cuerpo inspirando profundamente, mis pechos sub&iacute;an y bajaban sujetados por mis brazos a los lados para que descansaran sobre mi.<\/p>\n<p>El video lleg&oacute; finalmente. Pablo hizo algo para que se reprodujese en bucle. Veinte gloriosos segundos, la polla de mi hijo, dura, inm&oacute;vil en el centro de la pantalla, y su mano, pixelada, movi&eacute;ndose a la velocidad del sonido, arriba y abajo, como un embolo, hasta sacar cinco chorros de leche, desapareciendo los cuatro primeros por la parte superior de la pantalla, perdi&eacute;ndose, desperdici&aacute;ndose, porque si hubiese estado a mi lado hubiesen sido mi cena aquella noche. Me regodee en el quinto. Ya sin la mano de Pablo delante subi&oacute; hacia el cielo, pero la gravedad lo devolvi&oacute; a su origen para adornar su glande y que escurriese hacia el lado de su polla que yo pod&iacute;a ver.<\/p>\n<p>Agarr&eacute; mi consolador de vidrio y lo agarr&eacute; como si fuese a picar hielo con &eacute;l, lo clav&eacute; hasta el fondo de mi co&ntilde;o, no era su polla, pero era lo que ten&iacute;a a mano. Mi tesoro recibi&oacute; una zurra como no hab&iacute;a recibido nunca, cada vez que el cristal entraba y sal&iacute;a mis muslos y mis rodillas recib&iacute;an una salpicadura de lo que quiera que saliese de mis adentros. Las s&aacute;banas se empapaban bajo mis nalgas, no hab&iacute;a oxigeno suficiente en mi habitaci&oacute;n para mantenerme viva mientras yo hacia el gesto de pasar mi lengua una y otra vez por la polla de mi peque&ntilde;o, para limpiar aquel chorro de semen que escurr&iacute;a como yogur.<\/p>\n<p>Aquel vidrio me parti&oacute; en dos, junt&eacute; mis piernas para no desintegrarme, dos cables cortocircuitando en las humedades de mis labios no hubiesen hecho saltar m&aacute;s chispas. Mis piernas, espantadas por la fuerza del orgasmo m&aacute;s prohibido, convulsionaron durante minutos y minutos, mi cerebro disfruto durante un buen rato la felicidad absoluta. Ojal&aacute; se pudiese envasar en un frasco esos momentos.<\/p>\n<p>Cuando el martillo de la civilizaci&oacute;n comenzaba a golpear mi cerebro, mi amor me arranco una sonrisa.<\/p>\n<p>-Como ya se que las chicas pod&eacute;is repetir te envio esto.<\/p>\n<p>Me envi&oacute; otra corrida que ten&iacute;a guardada, no era muy reciente porque estaba en su habitaci&oacute;n de casa.<\/p>\n<p>-Gracias, pero por hoy estoy servida.<\/p>\n<p>&#8211; Pues para el desayuno.<\/p>\n<p>-Sinverg&uuml;enza (m&aacute;s una sonrisa).<\/p>\n<p>-Podrias ponerte ma&ntilde;ana el vestido naranja y hacerte una foto con el empapado? Pegado al cuerpo. Sin suje. Please.<\/p>\n<p>-A dormir que son las tantas.<\/p>\n<p>FIN.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 37<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Nada hubiese ocurrido sin aquella acera, sin aquellos baldosines ardiendo, sin aquellos seiscientos metros de fuego que separan mi casa del centro del pueblo.&nbsp; El mes de julio se acababa y se desped&iacute;a con una ola de calor que llevaba los term&oacute;metros m&aacute;s all&aacute; de los cuarenta grados. Hab&iacute;a tenido un d&iacute;a realmente malo. 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