{"id":37003,"date":"2022-08-16T02:56:26","date_gmt":"2022-08-16T02:56:26","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-08-16T02:56:26","modified_gmt":"2022-08-16T02:56:26","slug":"secuelas-de-una-pandemia-vi-punto-p","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/secuelas-de-una-pandemia-vi-punto-p\/","title":{"rendered":"Secuelas de una pandemia (VI): Punto P"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"37003\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&ndash;Che. Quiero probar algo.&nbsp;<\/p>\n<p>Diego, por toda respuesta, se sonri&oacute; socarronamente sin dejar de pasarse una mano por los huevos mientras la otra sub&iacute;a y bajaba por su pija.<\/p>\n<p>&ndash;Lo le&iacute; en internet &ndash;sigui&oacute; Pato. &ndash;El punto &ldquo;P&rdquo;.<\/p>\n<p>&ndash;Punto &ldquo;G&rdquo;, boludo.<\/p>\n<p>&ndash;No. Eso es en las minas, forro. Yo digo el punto &ldquo;P&rdquo;. &quot;P&quot; de pr&oacute;stata.<\/p>\n<p>Diego dej&oacute; de pajearse. Hab&iacute;a que prestar atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>&ndash;Es un punto de mucho placer en los hombres y est&aacute; en el culo &ndash;concluy&oacute; Pato.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;En el hoyo? Una vez una piba me chup&oacute; el orto y estuvo bueno.<\/p>\n<p>&ndash;S&iacute;, pero no en el hoyo, precisamente. Adentro. Hay que meter dedo.<\/p>\n<p>Diego se levant&oacute; del sill&oacute;n y se puso el b&oacute;xer: la erecci&oacute;n se le hab&iacute;a ido al carajo. Era mucho para recibirlo as&iacute; de golpe.<\/p>\n<p>&ndash;Chau boludo, te fuiste de tema.<\/p>\n<p>&ndash;Pero Diego, dale &iquest;Qu&eacute; te pasa? &iquest;No quedamos en que&#8230;?<\/p>\n<p>&ndash;No, boludo, eso es cualquiera.<\/p>\n<p>&ndash;Te digo que no. Yo prob&eacute;.<\/p>\n<p>Diego se detuvo en seco. No sab&iacute;a qu&eacute; decir, hasta que por fin pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Y para qu&eacute; dijiste &ldquo;quiero probar algo&rdquo; si ya lo hab&iacute;as hecho?<\/p>\n<p>&ndash;Bueno, chab&oacute;n, qu&eacute; literal&hellip; Nada, era para proponerte algo. Pero bueno, olv&iacute;date.<\/p>\n<p>&ndash; &iquest;Y c&oacute;mo es eso?<\/p>\n<p>Pato sonri&oacute; por dentro. Hab&iacute;a despertado la curiosidad de su compinche.<\/p>\n<p>&ndash;Es f&aacute;cil, al toque de la entrada del culo hay como una bolita, es la que produce la leche. Parece que tiene as&iacute; como terminales nerviosas&hellip;<\/p>\n<p>&ndash;Terminaciones, burro &ndash;lo corrigi&oacute; Diego.<\/p>\n<p>&ndash;Bueno, eso: terminaciones. Y si se estimula provoca mucho placer.<\/p>\n<p>Diego permaneci&oacute; un momento en silencio, sopesando la situaci&oacute;n pero al mismo tiempo pensando en Pato meti&eacute;ndose un dedo en el orto mientras se pajeaba. Ya se le empezaba a poner gomosa de nuevo.<\/p>\n<p>&ndash;Yo, bueno, lo hice y nada; cuando acab&eacute; fue un mont&oacute;n.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;M&aacute;s todav&iacute;a? &iexcl;Hijo de puta, ten&eacute;s una f&aacute;brica de leche!<\/p>\n<p>La ocurrencia los hizo re&iacute;r y a la vez aflojar cierta tensi&oacute;n que se hab&iacute;a instalado.<\/p>\n<p>Era tiempo de probar algo nuevo.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Uno frente al otro, con las piernas al aire y recostados en sendos sillones, ambos amigos se mostraban el culo descaradamente. Pato se acariciaba las nalgas, los huevos y se deten&iacute;a en el hoyo por momentos, marcando un c&iacute;rculo con el dedo ensalivado. Diego miraba excitado y repet&iacute;a los movimientos de su amigo. De pronto, Pato enterr&oacute; la primera falange con un gemido de placer y a Diego se le puso dura del todo. Poco a poco el dedo iba jugando en un lento vaiv&eacute;n hasta una nueva ensalivada y otra vez adentro; esta vez un poco m&aacute;s, en tanto el torso se arqueaba ante aquel delicioso intruso.<\/p>\n<p>De pronto, Diego dej&oacute; de tocarse para ver c&oacute;mo Pato se retorc&iacute;a de placer. Cada entrada era seguida de un suspiro, un estremecimiento. Era fascinante ver a un hombre entregado al placer, despojado de pudores, como si estuviera solo en su habitaci&oacute;n, pero claramente exhibi&eacute;ndose con descaro, con las piernas abiertas ante la mirada deseante del otro.<\/p>\n<p>Ya el dedo hab&iacute;a entrado entero, cuando de pronto, Pato se paraliz&oacute; durante dos, tres segundos, hasta estallar en un grito seguido de un poderoso orgasmo, coronado por un lechazo abundante que le dio de lleno en la boca y a&uacute;n m&aacute;s, salpicando el respaldo del sill&oacute;n.<\/p>\n<p>Luego de un instante de silencio, Diego se acerc&oacute;, puso una mano en la frente sudorosa de Pato y atin&oacute; a preguntar:<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Est&aacute;s bien, boludo?<\/p>\n<p>Con los ojos entornados, Pato despleg&oacute; una sonrisa que lo dec&iacute;a todo, para agregar luego:<\/p>\n<p>&ndash;De diez&hellip; ahora te toca a vos.<\/p>\n<p>Sin decir palabra, como cumpliendo una orden y apret&aacute;ndose la pija, Diego volvi&oacute; a su sill&oacute;n para comenzar con su parte. Recorr&iacute;a la puerta del hoyo, volv&iacute;a a escupirse los dedos, pero no pasaba de all&iacute;. Vencer sus propios prejuicios era m&aacute;s dif&iacute;cil de lo que imaginaba; &eacute;l, tan zarpadito, tan guarrito, tan cogedor&hellip; meterse un dedo en el ojete era dar paso al puto que no quer&iacute;a ser, y en esas ideas inconexas estaba cuando la voz de Pato, en un susurro le propuso.<\/p>\n<p>&ndash;Por m&iacute; no hay drama. &iquest;Te ayudo?<\/p>\n<p>Tomado de sorpresa, atin&oacute; a asentir con la mirada. Hab&iacute;a comenzado a transpirar. Las hormonas, la adrenalina hac&iacute;an su trabajo acelerando el pulso y despertando al olfato un olor a macho inconfundible segregado por el sudor. Entregado a su deseo, sinti&oacute; c&oacute;mo el dedo &iacute;ndice de Pato empujaba el agujero tibio que se resist&iacute;a involuntariamente a ser penetrado. El miedo era un abismo que se abr&iacute;a ante sus ojos, pero la calentura pod&iacute;a m&aacute;s; quer&iacute;a saber qu&eacute; era eso, experimentar ese gozo y de golpe, un nuevo placer desbloqueado. Apenas unos cent&iacute;metros fueron suficientes para dejarlo mudo, para obligarlo a retener la respiraci&oacute;n, para experimentar un leve dolor que merec&iacute;a ser paladeado. Involuntariamente cerr&oacute; los pu&ntilde;os, luego tom&oacute; un almohad&oacute;n cercano y se lo llev&oacute; a la boca. Pato jugaba con ese agujero con un morbo que resultaba imparable, mientras que con la otra mano pajeaba a su amigo, que ya se hab&iacute;a entregado sin resistencia alguna y, con un envi&oacute;n que result&oacute; m&aacute;s natural de lo que ambos esperaban, el dedo entero hizo su magia.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Hijo de puta!&rdquo; grit&oacute; Diego al tiempo que un chorro de semen ca&iacute;a sobre su pecho peludo que temblaba en cada convulsi&oacute;n de placer. Pato miraba a su amigo con embeleso, disfrutando de observar los gestos gozosos que se le dibujaban en la cara mientras su pulso se iba recuperando y su respiraci&oacute;n volv&iacute;a a la normalidad.<\/p>\n<p>Al cabo de unos instantes, Diego abri&oacute; los ojos y musit&oacute; un &ldquo;gracias&rdquo; desde lo m&aacute;s profundo de su ser.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>&ndash;Che. Quiero probar algo.&nbsp; Diego, por toda respuesta, se sonri&oacute; socarronamente sin dejar de pasarse una mano por los huevos mientras la otra sub&iacute;a y bajaba por su pija. &ndash;Lo le&iacute; en internet &ndash;sigui&oacute; Pato. &ndash;El punto &ldquo;P&rdquo;. &ndash;Punto &ldquo;G&rdquo;, boludo. &ndash;No. Eso es en las minas, forro. 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