{"id":37014,"date":"2022-08-17T05:39:51","date_gmt":"2022-08-17T05:39:51","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-08-17T05:39:51","modified_gmt":"2022-08-17T05:39:51","slug":"la-criada-una-escena-de-azotes-y-voyeur","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-criada-una-escena-de-azotes-y-voyeur\/","title":{"rendered":"La criada. Una escena de azotes y voyeur"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"37014\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El se&ntilde;or Steven entr&oacute; en su despacho y se quit&oacute; el sombrero de copa y la levita.<\/p>\n<p>Se sent&oacute; en una butaca de cuero que descansaba tras una mesa de madera, encendi&oacute; un cigarrillo y contempl&oacute; el paisaje. A trav&eacute;s del ventanal de la mansi&oacute;n pod&iacute;a ver los jardines. El cielo, lleno de nubes, amenazaba lluvia.<\/p>\n<p>Dio una calada al cigarrillo, tom&oacute; una pluma y empez&oacute; a escribir. &quot;Estimado se&ntilde;or Dylan, me complace comunicarle que&#8230;&quot;<\/p>\n<p>Dos discretos golpes en la puerta interrumpieron su labor.<\/p>\n<p>&#8211; Adelante. &#8211; dijo con voz profunda.<\/p>\n<p>La puerta se abri&oacute; y una doncella uniformada, de piel p&aacute;lida, entr&oacute; haciendo una peque&ntilde;a reverencia.<\/p>\n<p>&#8211; Disculpe que le moleste se&ntilde;or. La se&ntilde;ora me env&iacute;a.<\/p>\n<p>El caballero observ&oacute; que la sirvienta ten&iacute;a las mejillas coloradas y estaba visiblemente nerviosa.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute; os ha ocurrido en el rostro? &#8211; pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Su mujer, la se&ntilde;ora, me ha abofeteado. &#8211; confes&oacute; la muchacha.<\/p>\n<p>En ese momento, una segunda criada, con el cabello corto y algo rellenita, llam&oacute; a la puerta y entr&oacute; en la habitaci&oacute;n. Portaba una bandeja de plata con caf&eacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Gracias, ya me ocupo yo. Puede retirarse. &#8211; dijo el var&oacute;n con impaciencia.<\/p>\n<p>La muchacha sali&oacute; entornando la puerta sin cerrarla y se qued&oacute; con el o&iacute;do puesto.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Y qu&eacute; m&aacute;s? &#8211; pregunt&oacute; el se&ntilde;or Steven reanudando la conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Me ha dicho que vos os encargar&iacute;ais de azotarme con la vara. &#8211; confes&oacute; la aludida muerta de verg&uuml;enza.<\/p>\n<p>Fuera, su compa&ntilde;era segu&iacute;a el di&aacute;logo conteniendo el aliento. Aquello estaba excit&aacute;ndola.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;C&oacute;mo te llamas muchacha? &#8211; dijo el var&oacute;n tras hacer una pausa para saborear el caf&eacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Me llamo Mary se&ntilde;or.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Y cu&aacute;ntos azotes tengo que darte?<\/p>\n<p>&#8211; Una do&#8230; docena se&ntilde;or.<\/p>\n<p>El caballero guard&oacute; silencio. No le gustaba que le interrumpiesen en su trabajo y se pregunt&oacute; si no habr&iacute;a m&aacute;s personas en esa casa que pudieran administrar disciplina. Sin embargo, la idea de azotar las nalgas de esa joven distaba mucho de ser un inconveniente. Su miembro hab&iacute;a empezado a hacerse grande bajo sus pantalones y ese cosquilleo le gustaba.<\/p>\n<p>Pens&oacute; en su mujer, la se&ntilde;ora. Cierto es que sus pechos ya no eran tan firmes como anta&ntilde;o, pero segu&iacute;a siendo atractiva, inteligente y con esa mirada que veinte a&ntilde;os atr&aacute;s le hab&iacute;a enamorado.<\/p>\n<p>La muchacha, entrelaz&oacute; las manos mientras aguardaba. No hac&iacute;a calor, pero sudaba. Las palabras de Steven, con un tono algo m&aacute;s severo, hicieron que se sobresaltase.<\/p>\n<p>&#8211; Esta bien Mary. Abre el armario que tienes enfrente, saca una vara y d&aacute;mela.<\/p>\n<p>La v&iacute;ctima obedeci&oacute;, se acerc&oacute; al mueble, hizo girar la llave y extrajo la vara.<\/p>\n<p>&#8211; Aqu&iacute; tiene. &#8211; dijo entregando el instrumento de castigo a su se&ntilde;or.<\/p>\n<p>Este agit&oacute; la vara en el aire haci&eacute;ndola silbar.<\/p>\n<p>La doncella contrajo las nalgas involuntariamente mientras notaba como se formaba, fruto de los nervios, una especie de nudo en su est&oacute;mago.<\/p>\n<p>&#8211; Levanta las faldas del vestido, baja las enaguas e incl&iacute;nate sobre la mesa.<\/p>\n<p>La compa&ntilde;era que aguardaba fuera, llena de curiosidad, se atrevi&oacute; a asomarse y contempl&oacute; como Mary descubr&iacute;a el culo.<\/p>\n<p>Se llev&oacute; la mano al sexo.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Preparada? &#8211; intervino Steven colocando la vara en medio del trasero de la joven.<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute; se&ntilde;or. &#8211; respondi&oacute; la joven mientras tomaba aire y tensaba su retaguardia.<\/p>\n<p>La doncella que miraba fue testigo del primer golpe. Contundente, limpio, impecable. Un azote que dej&oacute; una l&iacute;nea colorada y a buen seguro, un ramalazo de dolor.<\/p>\n<p>A medida que los azotes ca&iacute;an la excitaci&oacute;n de la &quot;voyeur&quot; aumentaba hasta el punto de llevarse una mano a la boca por miedo a gritar. Aun sin ser la receptora del azote, apretaba el esf&iacute;nter cada vez que la vara mord&iacute;a las nalgas de Mary, para luego, con placer culpable, tocarse sus partes &iacute;ntimas.<\/p>\n<p>Nadie era inmune a la atm&oacute;sfera y a las sensaciones de una buena tunda en el trasero. Hasta la propia azotada, que se esforzaba por mantener la compostura y estarse quieta, viv&iacute;a en un mar de sensaciones. Calor, verg&uuml;enza, escozor y, por raro que parezca, placer, placer que se concentraba en su entrepierna hasta formar un fino hilo, apenas visible, de l&iacute;quido vaginal.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de unos minutos, que parecieron eternos. El azote n&uacute;mero doce puso fin al castigo corporal.<\/p>\n<p>Mary se incorpor&oacute; y con permiso del se&ntilde;or Steven frot&oacute; con delicadeza sus posaderas.<\/p>\n<p>El se&ntilde;or Steven, discretamente, se sent&oacute; tras el sill&oacute;n, tratando de ocultar su erecci&oacute;n. Las formas importaban y no era decente, por muy natural que fuese, mostrar temas de &iacute;ndole sexual en presencia del servicio dom&eacute;stico.<\/p>\n<p>En el pasillo, la chica del t&eacute; se retir&oacute; a su habitaci&oacute;n, cerr&oacute; la puerta, se desnud&oacute; y con las im&aacute;genes de lo que acababa de contemplar y la inestimable ayuda de una almohada contra la que frotar las partes privadas de su cuerpo, se entreg&oacute; al placer de la autoestimulaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Fuera comenz&oacute; a llover.<\/p>\n<p>Horas m&aacute;s tarde, la se&ntilde;ora de la casa se reuni&oacute; con su marido. No fueron necesarios los preliminares. El pene de su hombre se levant&oacute; y se puso duro en segundos, listo para hacerle el amor como a ella le gustaba.<\/p>\n<p>Fin<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 El se&ntilde;or Steven entr&oacute; en su despacho y se quit&oacute; el sombrero de copa y la levita. Se sent&oacute; en una butaca de cuero que descansaba tras una mesa de madera, encendi&oacute; un cigarrillo y contempl&oacute; el paisaje. A trav&eacute;s del ventanal de la mansi&oacute;n pod&iacute;a ver los jardines. 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