{"id":37033,"date":"2022-08-17T22:00:00","date_gmt":"2022-08-17T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-08-17T22:00:00","modified_gmt":"2022-08-17T22:00:00","slug":"su-profesor-particular-capitulo-i-la-proposicion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/su-profesor-particular-capitulo-i-la-proposicion\/","title":{"rendered":"Su profesor particular (cap\u00edtulo I): La proposici\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"37033\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Elena era una joven atractiva. Estaba acostumbrada a sentir las miradas de los hombres sobre ella. Adem&aacute;s de eso, era una estudiante brillante. Iba a empezar su &uacute;ltimo a&ntilde;o de carrera en la universidad y esperaba poder seguir en la misma l&iacute;nea de excelentes calificaciones para poder optar a una beca de formaci&oacute;n de post-grado fuera de Espa&ntilde;a.<\/p>\n<p>Le preocupaba especialmente una asignatura. El profesor responsable, Tom&aacute;s A., era un hombre de un gran prestigio acad&eacute;mico e investigador. Autor de numerosas publicaciones, era un cotizado conferenciante. Tambi&eacute;n era enormemente duro y exigente con sus alumnos. No era raro que alumnos que llevaban una trayectoria inmaculada durante la carrera, tropezaran en su asignatura y no pudiesen acabar la carrera en junio. Como a Tom&aacute;s le gustaba decir en su presentaci&oacute;n de principio de curso, &ldquo;tened claro que para aprobar esta asignatura vais a tener que trabajar duro. No importa lo hecho hasta ahora, aqu&iacute; empez&aacute;is todos de cero&rdquo;. Eran muy pocos los estudiantes que obten&iacute;an matr&iacute;cula de honor.<\/p>\n<p>El curso acababa de comenzar. Tom&aacute;s hab&iacute;a tenido que dejar el coche en el taller el d&iacute;a antes y aquella ma&ntilde;ana us&oacute; el transporte p&uacute;blico para ir al campus universitario. Subi&oacute; y tom&oacute; asiento. Entonces se fij&oacute; en la preciosa chica que estaba sentada frente a &eacute;l. Hac&iacute;a calor y ella llevaba un vestido corto que dejaba ver unas piernas incre&iacute;bles.<\/p>\n<p>Tom&aacute;s no pudo evitar sentir cierto cosquilleo en el est&oacute;mago cuando ella sac&oacute; uno de sus pies de las manoletinas rojas que llevaba. Efectivamente, Tom&aacute;s sent&iacute;a debilidad por los pies femeninos. Cuando ve&iacute;a una mujer atractiva con pies bonitos, no pod&iacute;a evitar mirarlos y excitarse. Desde muy ni&ntilde;o, hab&iacute;a sentido esa irresistible atracci&oacute;n por los pies femeninos y, desde muy ni&ntilde;o tambi&eacute;n, hab&iacute;a tenido fantas&iacute;as en las que serv&iacute;a y adoraba a atractivas mujeres y, sobre todo, sus preciosos pies.<\/p>\n<p>Elena, que era la joven mujer que estaba sentada frente a &eacute;l, le pareci&oacute; tremendamente atractiva y, cuando empez&oacute; a meter y sacar sus pies de los zapatos y jugar con ellos, no pudo evitar mirarlos. A pesar de que llevaba un libro y fing&iacute;a leer, no pudo pasar ni una sola p&aacute;gina durante todo el trayecto, pues no pod&iacute;a apartar su mirada de Elena y de sus preciosos pies de deditos largos y bien formados. Se imaginaba pasando su lengua por cada rinc&oacute;n de aquellos maravillosos pies.<\/p>\n<p>Tom&aacute;s no conoci&oacute; a Elena. Ni se imagin&oacute; que fuese alumna suya. Ese transporte lo usaban muchos universitarios de diferentes facultades que estaban en el campus. El curso acababa de empezar, s&oacute;lo hab&iacute;an tenido un par de clases y, adem&aacute;s, &eacute;l no era nada bueno recordando caras.<\/p>\n<p>Por supuesto, Elena s&iacute; que reconoci&oacute; a su profesor al instante y estuvo pendiente de &eacute;l durante el trayecto: de la ropa que llevaba, del libro que le&iacute;a &ndash;o intentaba leer- y, por supuesto, de las miradas que le dirig&iacute;a. Se dio cuenta de c&oacute;mo miraba sus piernas, lo cual no le sorprendi&oacute;, pues era una mujer muy atractiva y estaba acostumbrada a que los hombres se fijaran en ella. Lo que s&iacute; que le llam&oacute; m&aacute;s la atenci&oacute;n fue notar que Tom&aacute;s se fijaba en sus pies. Al principio, comenz&oacute; a sacar sus pies de los zapatos de forma inconsciente. Luego, cuando le pareci&oacute; que &eacute;l los miraba, aument&oacute; el juego de sus pies con los zapatos.<\/p>\n<p>Elena hab&iacute;a tenido un novio fetichista de los pies y sab&iacute;a la irresistible atracci&oacute;n que unos pies bonitos de mujer supon&iacute;an para esas personas.<\/p>\n<p>&ldquo;Apostar&iacute;a cualquier cosa a que mi querido y recto profesor se muere por lamer mis pies&rdquo;, pens&oacute; Elena cuando estaban llegando. &ldquo;Esto puede ser verdaderamente interesante para m&iacute; y para mi futuro acad&eacute;mico&rdquo;.<\/p>\n<p>Aquel d&iacute;a se sent&oacute; en la primera fila en el aula, para asegurarse de que Tom&aacute;s se fijara en ella. Busc&oacute; un sitio desde el que sus pies quedaran visibles para Tom&aacute;s mientras &eacute;ste impart&iacute;a su clase. Por supuesto, se pas&oacute; todo el tiempo sacando sus pies de los zapatos y jugueteando con ellos. Tom&aacute;s reconoci&oacute; a Elena como la chica que hab&iacute;a ido sentada frente a &eacute;l esa ma&ntilde;ana. Realmente, la reconoci&oacute; m&aacute;s por sus pies y por sus zapatos que por su cara, pero no cab&iacute;a duda de que era la joven que hab&iacute;a viajado sentada frente a &eacute;l aquella ma&ntilde;ana. Durante su clase, Tom&aacute;s no pudo evitar dirigir miradas de vez en cuando a los pies de Elena, &iexcl;eran tan bonitos!<\/p>\n<p>El resto de la semana, Elena estuvo pendiente por las ma&ntilde;anas cuando iba a la facultad, pero no vio m&aacute;s a Tom&aacute;s, que ya hab&iacute;a sacado su coche del taller y no volvi&oacute; a usar el transporte p&uacute;blico. Lo que si hizo Elena fue sentarse siempre de modo que sus pies pudiesen quedar a la vista de Tom&aacute;s durante la clase. Adem&aacute;s, intent&oacute; recopilar toda la informaci&oacute;n que pudo sobre la vida privada de Tom&aacute;s. En realidad, no consigui&oacute; averiguar demasiado, pero s&iacute; se pudo enterar de que se hab&iacute;a divorciado hac&iacute;a un a&ntilde;o m&aacute;s o menos y que se acababa de mudar a una urbanizaci&oacute;n de lujo de la ciudad, donde viv&iacute;a solo. Su situaci&oacute;n econ&oacute;mica era desahogada, pues estaba continuamente viajando para dar conferencias y participar en cursos por los que obten&iacute;a buenos beneficios.<\/p>\n<p>Elena ya hab&iacute;a decidido ir a hablar con Tom&aacute;s. Ella era una mujer decidida, pragm&aacute;tica y con las ideas claras. Iba a ofrecerle a Tom&aacute;s un trato que pod&iacute;a ser beneficioso para los dos. Ella, en particular, esperaba poder conseguir con ese trato una magn&iacute;fica calificaci&oacute;n en la asignatura de Tom&aacute;s adem&aacute;s de mejorar su situaci&oacute;n econ&oacute;mica.<\/p>\n<p>Elena sab&iacute;a que los viernes por la tarde Tom&aacute;s sol&iacute;a quedarse a trabajar en su despacho del Departamento y que, normalmente, estaba solo. Llam&oacute; a la puerta y esper&oacute; respuesta:<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Pase!, respondi&oacute; Tom&aacute;s, un poco molesto, pues estaba concentrado en su trabajo y no esperaba ninguna visita.<\/p>\n<p>&#8211; Buenas tardes, profesor, dijo Elena al entrar.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;En qu&eacute; la puedo ayudar, se&ntilde;orita?, respondi&oacute; Tom&aacute;s un poco agitado al ver que se trataba de la alumna de cuyos pies no hab&iacute;a podido apartar los ojos durante toda la semana. Cuando la vio all&iacute; de pie, con esa falda corta y esas sandalias que dejaban ver los preciosos deditos de sus pies, se sinti&oacute; algo inc&oacute;modo. Intent&oacute; concentrar su mirada en la cara de Elena y no mirar a sus pies. La invit&oacute; a sentarse, para que sus pies quedaran fuera de su vista y no tener la tentaci&oacute;n de mirarlos.<\/p>\n<p>&#8211; No s&eacute; si me conocer&aacute;, mi nombre es Elena G. y soy alumna suya&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, d&iacute;game.<\/p>\n<p>&#8211; He venido a hablar con usted porque, hasta ahora, modestia aparte, llevo un expediente brillante en la carrera y estoy muy interesada en que siga siendo as&iacute;, pues al terminar este curso, optar&eacute; a una beca para cursar estudios de postgrado fuera de Espa&ntilde;a. S&eacute; lo exigente que es usted y lo dif&iacute;cil que puede resultar obtener buenas calificaciones en su asignatura&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Se&ntilde;orita, no hay otro secreto ni otra opci&oacute;n que el trabajo duro, la interrumpi&oacute; Tom&aacute;s.<\/p>\n<p>&#8211; Profesor, vengo a proponerle un acuerdo que puede resultar ventajoso para los dos.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Un acuerdo? &iquest;qu&eacute; tipo de acuerdo?<\/p>\n<p>&#8211; Pues ver&aacute;, durante estos d&iacute;as, no he podido evitar fijarme en como miraba mis pies. Si no me equivoco, es usted fetichista de los pies femeninos. Por otra parte, seg&uacute;n me han dicho, vive solo.<\/p>\n<p>Lo que yo quer&iacute;a proponerle es que me dejara alojarme en su casa, con usted, durante este curso y se encargara de mi manutenci&oacute;n. Por otra parte, y no menos importante, que me calificara su asignatura con matr&iacute;cula de honor al final del curso.<\/p>\n<p>De esta forma ganar&iacute;amos los dos: yo obtendr&iacute;a un beneficio econ&oacute;mico, pues me podr&iacute;a ahorrar el dinero de mi alojamiento y alimentaci&oacute;n, adem&aacute;s de obtener una calificaci&oacute;n excelente en una asignatura dif&iacute;cil y sin tener que esforzarme en trabajar en ella, con lo cual tendr&iacute;a m&aacute;s tiempo para dedicarme al resto de materias; por su parte usted, tendr&iacute;a mis pies a su disposici&oacute;n durante todo el curso y podr&iacute;a adorarlos a su antojo pr&aacute;cticamente a diario. &iquest;Qu&eacute; le parece?<\/p>\n<p>Tom&aacute;s ten&iacute;a ya m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os pero siempre hab&iacute;a mantenido en secreto su pasi&oacute;n por los pies femeninos. Con un par de mujeres que hab&iacute;a salido hab&iacute;a intentando llevarlo a la pr&aacute;ctica, pero la reacci&oacute;n nada receptiva de ellas lo hab&iacute;a disuadido. Desde entonces, saciaba sus ganas en soledad, con el material que encontraba en internet. En realidad, a menudo fantaseaba con hacer algo parecido a lo que dec&iacute;a Elena, es decir, ofrecer dinero o favores acad&eacute;micos a alguna de sus alumnas a cambio de dejarlo jugar con sus pies, pero no se atrev&iacute;a por miedo a que se creara un esc&aacute;ndalo que manchara su brillante carrera.<\/p>\n<p>Por eso, cuando escuch&oacute; a Elena decirle con total claridad que pensaba que era un fetichista de los pies y que hab&iacute;a visto como miraba los suyos. Tom&aacute;s se hab&iacute;a quedado azorado y no pudo evitar ponerse rojo. Eso convenci&oacute; a Elena a seguir hablando e hizo que Tom&aacute;s no fuese capaz de reaccionar e interrumpirla.<\/p>\n<p>Cuando Elena termin&oacute; con la exposici&oacute;n de su plan, Tom&aacute;s reuni&oacute; las fuerzas suficientes como para sobreponerse y, pensando en su prestigio, respondi&oacute;:<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Se&ntilde;orita! No s&eacute; como se atreve a hablarme as&iacute;. &iexcl;M&aacute;rchese de aqu&iacute; inmediatamente!<\/p>\n<p>Puede que est&eacute; usted loca, no lo s&eacute;. En cualquier caso, en lo sucesivo, le ruego que evite volver a hablar conmigo en privado. Fingir&eacute; que no he o&iacute;do nada de lo que me ha contado.<\/p>\n<p>Otra cosa, le aconsejo que trabaje mi asignatura tan duro como pueda si quiere, no ya conseguir una matr&iacute;cula de honor, lo cual considero ciertamente improbable, sino aprobar. Su visita de hoy no va a ayudarla precisamente cuando me ponga a corregir sus ex&aacute;menes y la recuerde.<\/p>\n<p>Elena se levant&oacute; con mucha dignidad:<\/p>\n<p>&#8211; Se&ntilde;or profesor, siento haberlo molestado. Pens&eacute; que mi proposici&oacute;n podr&iacute;a ser ventajosa para los dos y veo que me he equivocado. Le pido sinceramente disculpas y, por supuesto, trabajar&eacute; duro para intentar aprobar. Buenas tardes.<\/p>\n<p>&#8211; Adi&oacute;s. Buenas tardes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Elena era una joven atractiva. Estaba acostumbrada a sentir las miradas de los hombres sobre ella. Adem&aacute;s de eso, era una estudiante brillante. 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