{"id":37057,"date":"2022-08-19T22:00:00","date_gmt":"2022-08-19T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-08-19T22:00:00","modified_gmt":"2022-08-19T22:00:00","slug":"100-pesos-bien-invertidos-parte-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/100-pesos-bien-invertidos-parte-2\/","title":{"rendered":"100 pesos bien invertidos (parte 2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"37057\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Como les contaba el relato anterior, yo pasaba casi todas las noches por la zona de tolerancias, donde hab&iacute;a de todo tipo de mujeres ofreciendo sus servicios, con lugar incluido y hab&iacute;a tenido mi primera experiencia con una mujer transg&eacute;nero por iniciativa de ella, de una manera un tanto s&oacute;rdida pero excitante.<\/p>\n<p>A la noche siguiente a ese encuentro volv&iacute; a pasar por ese sitio camino al trabajo, aunque un tanto molesto por las consecuencias que hab&iacute;a tenido: en mi billetera, pese a no traer nada de valor monetario a excepci&oacute;n de 100 pesos, llevaba mis identificaciones y algunas fotos y me desagradaba la perspectiva de tramitar de vuelta esos documentos. Hab&iacute;a un grupo de mujeres frente a m&iacute; y, al menos esa noche, prefer&iacute;a pasar de largo, pero una de ellas se apart&oacute;, agitando algo a la altura de mis ojos. Honestamente no la reconoc&iacute;, pues la noche anterior la hab&iacute;a visto desmaquillada y en ropa normal.<\/p>\n<p>No era as&iacute; est&aacute; vez, Morena (as&iacute; le llamaremos por comodidad) iba completamente producida. Llevaba un ajustado vestido naranja con un escote generoso, medias de red y tacones. Frente a m&iacute;, agitaba mi billetera. &quot;Somos casi vecinos, &iquest;sabes?&quot; y me entreg&oacute; la billetera intacta. &quot;No te cre&iacute; cuando mencionaste que no tra&iacute;as dinero. La verdad pens&eacute; que eras uno de tantos taca&ntilde;os que pasan por aqu&iacute; solo a morbosear a las chavas&quot;. Le sonre&iacute; con alivio, pues me acaba de ahorrar un par de ma&ntilde;anas tediosas de burocracia. &quot;Y me imagino que otra vez no traes dinero&quot;. &quot;Es que perd&iacute; la billetera&quot;, le dije con cierta iron&iacute;a.<\/p>\n<p>Me sonr&iacute;o coqueta y me pregunt&oacute;, directamente, si me hab&iacute;a gustado. Yo no tuve empacho en confesarle que hab&iacute;a sido mi primera vez con una mujer trans. &quot;Se not&oacute;&quot; me respondi&oacute; &quot;Pero espero que no sea debut y despedida, pues a m&iacute; tambi&eacute;n me gust&oacute; mucho&quot;. Se acerc&oacute; a una compa&ntilde;era y le dijo que se tomar&iacute;a un descanso, que le cuidara el sitio y comenz&oacute; a caminar. Yo no sab&iacute;a a ciencia cierta si seguirla o no, pero ella, metros m&aacute;s adelante, me hizo un gesto con la cabeza que la siguiera.<\/p>\n<p>Esta vez nos alejamos un poco m&aacute;s que la ocasi&oacute;n anterior. Yo no pod&iacute;a evitar ver su trasero, resaltado por su ajustado vestido. Ella, a sabiendas de ellos, lo meneaba con cierta exageraci&oacute;n. De pronto entr&oacute; en un lugar con las ventanas tapiadas pero con la puerta abierta. Era un edificio algo r&uacute;stico, antigua biblioteca. Conservaba los anaqueles y, aparentemente, lo limpiaban seguido, pues no ten&iacute;a la suciedad que esperar&iacute;as de un edificio abandonado en una ciudad con tantos indigentes. Subimos una escalera y de pronto estuvimos en una habitaci&oacute;n cuya puerta con cerrojo nos permit&iacute;a cierta privacidad. Una ventana alta permit&iacute;a la entrada de la luz del alumbrado p&uacute;blico. Hab&iacute;a un escritorio y unos archivadores viejos y vac&iacute;os.<\/p>\n<p>Morena se sent&oacute; sobre el escritorio en un movimiento que hizo que su vestido se subiera y dejara al descubierto sus muslos y su ropa interior, tambi&eacute;n de red como sus medias. &quot;No seas t&iacute;mido, si&eacute;ntate junto a m&iacute;&quot;, dijo. En cuanto estuve a su alcance comenz&oacute; a besar mi boca, mi cuello y mordisquear mi oreja. Yo disfrutaba mucho pues siempre me ha gustado mucho el juego previo y, por otro lado, ten&iacute;a la idea un poco inocente que las prostitutas no besan. Me sent&iacute;a halagado por sus atenciones pues daba por hecho que lo hac&iacute;a 100% por placer y eso duplicaba la excitaci&oacute;n de estar con ella.<\/p>\n<p>Sus manos tocaban, al tiempo que nos com&iacute;amos a besos, mi miembro por encima del pantal&oacute;n. Yo, ya m&aacute;s en confianza, comenc&eacute; a hacer lo mismo, buscando la firmeza entre sus piernas. Me encant&oacute; jugar con su pene, tan distinto al m&iacute;o. No es que sea particularmente grande, pero me han dicho que es grueso y cabez&oacute;n. Mi glande sobresale de mi pene cuando sale del prepucio completamente. El pene de Morena era mediano, de unos 13 o 14 cm, delgado como mi dedo pulgar y su glande tambi&eacute;n era peque&ntilde;o. Tocarlo, si me permiten la comparaci&oacute;n un tanto l&iacute;rica, era como tocar una piedra caliente forrada de seda. La piel de su prepucio era suave y el resto de su miembro estaba perfectamente depilado. Ella gem&iacute;a dentro de mi boca mientras la tocaba.<\/p>\n<p>Con su lengua en mi boca comenz&oacute; a liberar mi erecci&oacute;n y acariciarla poco a poco. Me sonr&iacute;o, como alguien a punto de hacer una travesura, y comenz&oacute; a lamerme sin cond&oacute;n. Pudo m&aacute;s la tibieza de su lengua recorriendo mi glande y la dej&eacute; hacer, pese a que me daba cierta intranquilidad no usar protecci&oacute;n. La sent&iacute;a inclinada sobre mi regazo y acariciaba su cabello negro y lacio. La empujaba con suavidad y ella me engull&iacute;a por completo. De nuevo sent&iacute; su saliva inundando mis test&iacute;culos. Ante mis gemidos de placer, ella cambi&oacute; su posici&oacute;n, estando ahora de rodillas frente a mis piernas abiertas. Comenz&oacute; a succionar despacio mis test&iacute;culos y juguetear con su lengua sobre ellos. Y comenz&oacute; a masturbarme.<\/p>\n<p>Quise detenerla para no correrme antes de tiempo, pero al darse cuenta, con suavidad, volvi&oacute; a engullir mi miembro hasta el fondo de su garganta y con sus u&ntilde;as ara&ntilde;aba ligeramente mi escroto. No lo pude evitar, eyacul&eacute; y, aun cuando sent&iacute; y escuch&eacute; su arcada, ella no se movi&oacute;. Dej&oacute; que mi semen inundara su boca.<\/p>\n<p>Se relami&oacute; los labios y sonriendo me dijo unas palabras que todav&iacute;a hoy me estremecen, pues recuerdo lo que vino a continuaci&oacute;n: &quot;Te voy a cobrar el que te hayas venido en mi boca y no me voy a quedar con las ganas&quot;. Acto seguido, con mi semen aun escurriendo, me bes&oacute; en los labios. Fue extra&ntilde;o saborear mi propia leche, pero lo apasionado de su beso era increiblemente excitante. Sent&iacute; c&oacute;mo escurri&oacute; por mi barbilla su beso de semen y saliva caliente. Me tom&oacute; de la mano e hizo que me pusiera de pie. Entonces se inclin&oacute; sobre el escritorio y se baj&oacute; las medias hasta los muslos.<\/p>\n<p>Comenc&eacute; a besarle su agujero. Pero me dijo que no. Que siguiera mi camino. Fui bajando su tanga de red. Entonces me apliqu&eacute; sobre sus test&iacute;culos. Jam&aacute;s hab&iacute;a tenido tal cosa en mi boca. Pero agradec&iacute; que al ser la primera vez, fueran unos test&iacute;culos depilados completamente. No sab&iacute;a bien c&oacute;mo hacerlo, sin embargo sus gemidos me indicaban que iba por el buen camino. Su pene estaba cada vez m&aacute;s r&iacute;gido, pero la posici&oacute;n me imped&iacute;a meterlo en mi boca. Ella ajust&oacute; su posici&oacute;n y me indic&oacute; c&oacute;mo me acomodara. Qued&eacute; debajo de su cuerpo inclinado sobre el escritorio. Su pene entr&oacute; en mi boca, pero mi cabeza se apoyaba tambi&eacute;n en el escritorio. As&iacute; que la entrada y salida de su pene la controlaba ella, comenc&eacute; a imaginar que as&iacute; deb&iacute;a moverse al penetrar a alguien, con esa suavidad y ritmo. Fui recuperando mi propia erecci&oacute;n y me masturbaba al ritmo. Estuvimos un rato as&iacute;.<\/p>\n<p>De pronto vi c&oacute;mo tens&oacute; las piernas y, la verdad, me inquiet&oacute; un poco la idea que eyaculara en mi boca. Pero ella se apart&oacute; en el momento y, a horcajas sobre m&iacute;, derram&oacute; su semen sobre mi pene. La sola visi&oacute;n de mi pene lleno de leche me hizo masturbarme con m&aacute;s fuerza y ella, atenta, abr&iacute;a su boca, esperando mi semen. Eyacul&eacute;, bastante menos que la primera ocasi&oacute;n. Ella se puso a gatas sobre m&iacute;, limpiando la mezcla de nuestros orgasmos y luego avanz&oacute; con su boca abierta sobre mi cuerpo. Un hilo de semen iba de su boca a mi pene&#8230; y lo rompi&oacute; en un beso de lengua en mis labios.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Te gusta mi leche?&quot; me dijo. &quot;Ya la probar&aacute;s en otra ocasi&oacute;n&quot;.<\/p>\n<p>Mientras nos aseabamos un poco y nos vest&iacute;amos, me anot&oacute; su tel&eacute;fono en un pedazo de papel. Escribi&oacute; &quot;vecina&quot; en lugar de su nombre.<\/p>\n<p>Como la &uacute;ltima vez, me pidi&oacute; que esperara un minuto cuando saliera. El gesto &uacute;ltimo que me hizo fue el universal de &quot;me llamas por tel&eacute;fono&quot;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Como les contaba el relato anterior, yo pasaba casi todas las noches por la zona de tolerancias, donde hab&iacute;a de todo tipo de mujeres ofreciendo sus servicios, con lugar incluido y hab&iacute;a tenido mi primera experiencia con una mujer transg&eacute;nero por iniciativa de ella, de una manera un tanto s&oacute;rdida pero excitante. A la noche [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":22674,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[32],"tags":[],"class_list":{"0":"post-37057","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-transexuales"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37057","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/22674"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=37057"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37057\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=37057"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=37057"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=37057"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}