{"id":37058,"date":"2022-08-19T22:00:00","date_gmt":"2022-08-19T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-08-19T22:00:00","modified_gmt":"2022-08-19T22:00:00","slug":"su-profesor-particular-capitulo-ii-mordiendo-el-anzuelo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/su-profesor-particular-capitulo-ii-mordiendo-el-anzuelo\/","title":{"rendered":"Su profesor particular (cap\u00edtulo II): Mordiendo el anzuelo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"37058\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cuando Elena cerr&oacute; la puerta tras de s&iacute;, Tom&aacute;s temblaba de nerviosismo. Por una parte, le avergonzaba saber que las miradas que a menudo dirig&iacute;a a los pies de las estudiantes no eran todo lo discretas que &eacute;l pensaba. Por otra parte, sent&iacute;a no haber tenido el valor suficiente para aprovechar el ofrecimiento de Elena. En todos los a&ntilde;os que llevaba ense&ntilde;ando en la universidad, jam&aacute;s le hab&iacute;a surgido una oportunidad tan clara de cumplir sus fantas&iacute;as&hellip; y lo deseaba tanto. Deseaba tanto haber tenido el valor de aceptar&hellip;<\/p>\n<p>Se qued&oacute; un rato all&iacute; sin poder concentrarse en el trabajo, as&iacute; que decidi&oacute; salir e ir a tomar algo. Cuando se levant&oacute; vio que Elena se hab&iacute;a dejado una mochila en el suelo, junto a la silla. La cogi&oacute; para llevarla a conserjer&iacute;a. Sin embargo, le entr&oacute; curiosidad por saber que hab&iacute;a en la mochila. Sab&iacute;a que no estaba bien, pero finalmente no se pudo resistir y la abri&oacute;. Lo que se encontr&oacute; dentro hizo que comenzara a latirle el coraz&oacute;n con tanta fuerza que parec&iacute;a que se le iba a salir por la boca: hab&iacute;a unas zapatillas de deporte y ropa usada, claramente mojada de sudor: una camiseta, unos pantalones cortos, un sujetador deportivo, unas braguitas y unos calcetines.<\/p>\n<p>Tom&aacute;s se excit&oacute; tanto que no sab&iacute;a qu&eacute; hacer. Sac&oacute; una de las zapatillas de deporte. Estaba bastante desgastada por el uso. Meti&oacute; la nariz dentro y aspir&oacute;, notando como la magn&iacute;fica fragancia de pie femenino llenaba su nariz. Al instante not&oacute; como su polla se pon&iacute;a dura. Su primer impulso fue ir al ba&ntilde;o con la mochila para masturbarse. Se hab&iacute;a excitado tanto que no pod&iacute;a resistir. Sin embargo, pens&oacute; que Elena pod&iacute;a volver en cualquier momento a buscar su mochila. Decidi&oacute; irse a su casa. El d&iacute;a siguiente era s&aacute;bado y no vendr&iacute;a nadie al departamento, por lo que, si se iba ahora, Elena no podr&iacute;a reclamar sus cosas hasta el lunes. &Eacute;l la traer&iacute;a el domingo por la tarde, de forma que nadie lo notar&iacute;a.<\/p>\n<p>Entr&oacute; en su coche y, antes de arrancar, no pudo evitar abrir la mochila otra vez, meter su cabeza dentro y oler ese magn&iacute;fico aroma de mujer. A su cabeza vino la imagen de aquellos maravillosos pies entrando y saliendo de los zapatos. Pens&oacute; que se iba a correr all&iacute; mismo. Cerr&oacute; la mochila bien, para que no perdiera nada de ese maravilloso olor. Condujo todo lo r&aacute;pido que pudo, estaba ansioso por llegar a su casa. En cuanto lleg&oacute;, se meti&oacute; en el ba&ntilde;o. Sac&oacute; un calcet&iacute;n. Estaba mojado y ten&iacute;a un olor intenso. Comenz&oacute; a masturbarse y no tard&oacute; nada en correrse de forma abundante. Ya m&aacute;s relajado se cambi&oacute; de ropa, se sirvi&oacute; una copa y fue sacando una a una todas las prendas: lami&oacute; y oli&oacute; cada una de ellas, con especial dedicaci&oacute;n a los calcetines, zapatillas y braguitas. Recordaba a Elena y lo buena que estaba y le parec&iacute;a mentira poder estar disfrutando de esos objetos tan personales que hab&iacute;an estado en contacto prolongado con su culo, su co&ntilde;o, sus tetas y sus pies. No se hab&iacute;a masturbado tantas veces seguidas desde que era un adolescente.<\/p>\n<p>Tom&aacute;s estaba ya entregado, desde el primer momento en que oli&oacute; y sabore&oacute; las prendas &iacute;ntimas de Elena. Sab&iacute;a que ya no ten&iacute;a salvaci&oacute;n: iba a hablar con Elena para aceptar su propuesta. Ten&iacute;a que conseguir tener acceso a aquellos preciosos pies como fuera: besarlos, lamerlos, ser pisado por ellos. En ese momento, todo su pensamiento se centraba en como conseguirlo, sin pensar en las consecuencias. Despu&eacute;s de toda una vida ocultando sus fantas&iacute;as sexuales, temblaba solo de pensar lo que podr&iacute;a ser todo un curso con esos preciosos pies &ndash;y quiz&aacute;s algo m&aacute;s- a su disposici&oacute;n.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, s&aacute;bado, volvi&oacute; a la Facultad. Busc&oacute; el tel&eacute;fono de Elena en su ficha y la llam&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;S&iacute;?<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Elena G.?<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, &iquest;qui&eacute;n es? Elena conoci&oacute; la voz del profesor. Comprobaba con satisfacci&oacute;n como hab&iacute;a mordido el anzuelo. En realidad, Elena no ven&iacute;a de hacer deporte cuando estuvo hablando con el profesor en el Departamento el viernes. Esa ropa la hab&iacute;a estado usando durante varios d&iacute;as seguidos y las zapatillas, estaban tan usadas que ya hab&iacute;a pensado deshacerse de ellas. Sin embargo, pens&oacute; que el profesor pod&iacute;a necesitar un peque&ntilde;o empujoncito para aceptar su plan y por eso iba preparada con la mochila llena de su ropa usada. &iquest;Qu&eacute; mejor cebo para un fetichista que esas prendas sudadas? &iquest;Qu&eacute; fetichista iba a poder resistirse a esa ropa impregnada del aroma de una mujer como ella?<\/p>\n<p>&#8211; Soy el profesor A. La voz de Tom&aacute;s temblaba y eso hizo crecerse a Elena. &ldquo;Quer&iacute;a hablar contigo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iquest;Conmigo? Creo recordar que me dijo que evitase volver a hablar con usted, al menos en privado&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Bueno, ver&aacute;s, he estado pensando en la proposici&oacute;n que me hiciste y creo que ten&iacute;as raz&oacute;n, que puede ser muy ventajosa para los dos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No s&eacute; profesor. Creo que no era una buena idea despu&eacute;s de todo. Creo que lo que me dijo usted es lo m&aacute;s sensato. Trabajar&eacute; duro en su asignatura. Es mejor que, como dijo, hagamos como si esa conversaci&oacute;n no hubiese existido y que mantengamos el contacto imprescindible&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; Pero Elena, &iexcl;por favor! Me equivoqu&eacute;. Piensa en lo que puedes ganar. D&eacute;jame que te invite esta noche a cenar y lo hablamos, por favor.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es mejor que no, profesor. Adem&aacute;s, ya tengo planes. He quedado con un amigo. Adi&oacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p>Elena no hab&iacute;a quedado con nadie. Pensaba quedarse en su habitaci&oacute;n de la residencia y acostarse pronto. Sin embargo, sus palabras sumieron a Tom&aacute;s en una profunda inquietud. Ten&iacute;a que lograr, como fuera, que Elena volviera a reconsiderar su plan.<\/p>\n<p>No sab&iacute;a que hacer. Ten&iacute;a que conseguir verla. Volvi&oacute; a llamarla. La voz de Elena le respondi&oacute; segura, firme y algo cortante:<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Diga&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Elena, soy otra vez Tom&aacute;s&rdquo;. &ldquo;&iquest;Podr&iacute;amos vernos ahora aunque solo sea un momento?&rdquo;. &ldquo;Tengo que darte una mochila que olvidaste en mi despacho&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iquest;Una mochila? &iexcl;Ah! Entonces me la dej&eacute; all&iacute;. Ya la daba por perdida&rdquo; minti&oacute; Elena. Bueno, no importa, el lunes la recoger&eacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Puedo d&aacute;rtela ahora. La llevar&eacute; donde me digas&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Bueno. Haremos una cosa. Tengo que salir. D&iacute;game donde vive y me pasar&eacute; a por ella. Y otra cosa. No me tutee m&aacute;s, por favor, me hace sentir inc&oacute;moda despu&eacute;s de lo que pas&oacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>Tom&aacute;s dio su direcci&oacute;n a Elena. Por supuesto, ella no hab&iacute;a pensado en ning&uacute;n momento renunciar al trato. Sab&iacute;a que Tom&aacute;s estaba enganchado en su anzuelo y que, despu&eacute;s de probar su aroma &iacute;ntimo, conseguir&iacute;a que se clavara m&aacute;s y m&aacute;s en el anzuelo.<\/p>\n<p>No conven&iacute;a que Tom&aacute;s fuese a la residencia de estudiantes y lo vieran all&iacute; con ella y, ya que &eacute;l hab&iacute;a perdido toda prudencia, trastornado como estaba por su aroma &iacute;ntimo, ten&iacute;a que ser ella la que pusiese cordura. Para que su plan funcionara, era imprescindible la discreci&oacute;n. Adem&aacute;s, as&iacute; conocer&iacute;a la que iba a ser su nueva casa durante el curso.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Cuando Elena cerr&oacute; la puerta tras de s&iacute;, Tom&aacute;s temblaba de nerviosismo. Por una parte, le avergonzaba saber que las miradas que a menudo dirig&iacute;a a los pies de las estudiantes no eran todo lo discretas que &eacute;l pensaba. Por otra parte, sent&iacute;a no haber tenido el valor suficiente para aprovechar el ofrecimiento de Elena. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":22681,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":{"0":"post-37058","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-dominacion"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37058","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/22681"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=37058"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37058\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=37058"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=37058"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=37058"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}