{"id":37081,"date":"2022-08-21T22:00:00","date_gmt":"2022-08-21T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-08-21T22:00:00","modified_gmt":"2022-08-21T22:00:00","slug":"su-profesor-particular-capitulo-iii-el-acuerdo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/su-profesor-particular-capitulo-iii-el-acuerdo\/","title":{"rendered":"Su profesor particular (cap\u00edtulo III): El acuerdo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"37081\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Tom&aacute;s fue r&aacute;pidamente a su casa. No quer&iacute;a que llegara Elena y no estar all&iacute;. Mientras esperaba, estaba nervioso como un colegial. &iexcl;&Eacute;l! &iexcl;Un hombre tan seguro en su trabajo!<\/p>\n<p>Cuando llamaron a la puerta dese&oacute; que Elena apareciera sola. As&iacute; fue. All&iacute; estaba ella. Estaba preciosa, como siempre. Llevaba una preciosa blusa, una falda y unas alpargatas de esparto. Ten&iacute;a el pelo recogido y su cara le pareci&oacute; m&aacute;s bonita que nunca. Afortunadamente, no ven&iacute;a acompa&ntilde;ada.<\/p>\n<p>-&ldquo;Pase, por favor&rdquo;.<\/p>\n<p>-&ldquo;Bueno, solo vengo a recoger mi mochila. Gracias por molestarse en guard&aacute;rmela&rdquo;.<\/p>\n<p>Tom&aacute;s enrojeci&oacute; mientras dec&iacute;a &ldquo;no ha sido ninguna molestia&rdquo;, mientras recordaba todas las veces que se hab&iacute;a masturbado oliendo y lamiendo aquella ropa.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Elena, &iquest;no hay ninguna posibilidad de que reconsidere la posibilidad de retomar el pacto que me propuso?&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No. No es buena idea. Adem&aacute;s, usted mismo me ech&oacute; de su despacho. No sabe lo humillada que me hizo sentir&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Le pido perd&oacute;n. Si hay algo que yo pueda hacer para que reconsidere su idea&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>Elena qued&oacute; en silencio durante unos largos segundos mirando a Tom&aacute;s a los ojos. Pod&iacute;a ver la s&uacute;plica y el deseo en ellos. Sab&iacute;a que har&iacute;a cualquier cosa por que se quedara. Eso no hac&iacute;a m&aacute;s que aumentar su confianza y su posici&oacute;n de fuerza.<\/p>\n<p>-&ldquo;Bueno&rdquo;, empez&oacute; Elena. &ldquo;Podr&iacute;a empezar por pedirme perd&oacute;n de manera sincera. &iquest;Puedo pasar?&rdquo;.<\/p>\n<p>-&ldquo;Por supuesto, entre&rdquo;.<\/p>\n<p>Elena pas&oacute; y Tom&aacute;s cerr&oacute; la puerta.<\/p>\n<p>-Si&eacute;ntese. &iquest;Quiere tomar algo?&rdquo;.<\/p>\n<p>-&ldquo;S&iacute;, gracias. Tr&aacute;igame un refresco, por favor&rdquo;.<\/p>\n<p>Tom&aacute;s le llev&oacute; el refresco a Elena y se sent&oacute; frente a ella.<\/p>\n<p>-&ldquo;Se&ntilde;or profesor, voy a ser clara. Despu&eacute;s de la humillaci&oacute;n que sufr&iacute; en su despacho, me siento inc&oacute;moda ante usted. No estoy acostumbrada a eso. As&iacute; que, si quiere que lo perdone, tendr&aacute; que humillarse un poco ante m&iacute;, para compensar la humillaci&oacute;n que me hizo pasar a m&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>-&ldquo;&iquest;C&oacute;mo podr&iacute;a&hellip;?&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;De momento, lo primero que quiero es que no se siente en mi presencia a menos que yo le d&eacute; permiso. P&oacute;ngase de rodillas para mostrarme respeto&rdquo;.<\/p>\n<p>Tom&aacute;s, dejando a un lado su dignidad, se puso inmediatamente de rodillas e intent&oacute; besar los pies de Elena, pero Elena no lo permiti&oacute;.<\/p>\n<p>-&ldquo;No le he dado permiso para besar mis pies. Todav&iacute;a no tenemos un trato. Antes quiero que me escuche con atenci&oacute;n.&rdquo;<\/p>\n<p>Tom&aacute;s se retir&oacute;, pero se mantuvo de rodillas frente a Elena, que sigui&oacute; hablando:<\/p>\n<p>-&ldquo;Bueno, si finalmente aceptara venir con usted, tendr&iacute;a que ser en una posici&oacute;n de sumisi&oacute;n hacia m&iacute;. No he practicado nunca relaciones de sadomasoquismo, ni me atrae esa est&eacute;tica, pero s&iacute; que soy una persona dominante y con capacidad de liderazgo. Soy caprichosa y comodona, me gusta que me sirvan, as&iacute; que, si vengo a vivir aqu&iacute;, tendr&aacute; que estar a mi servicio, pendiente continuamente de mis necesidades. Es decir, no me conformar&iacute;a solo con mi matr&iacute;cula de honor en su asignatura y con el alojamiento, sino que quiero encontr&aacute;rmelo todo hecho en la casa: mi ropa lavada, la casa limpia, la comida por delante&hellip;<\/p>\n<p>Por otra parte, el beneficio econ&oacute;mico no deber&iacute;a limitarse solo al alojamiento y a los gastos de alimentaci&oacute;n, sino que quiero que incluyan ciertos caprichos: que me d&eacute; una cantidad peri&oacute;dicamente para compras, que me sorprenda con regalos de vez en cuando. Por ejemplo, cada vez que salga en uno de sus viajes de trabajo, esperar&eacute; un buen regalo a la vuelta. S&eacute; que le pagan bien las conferencias y los cursos que imparte&hellip; En definitiva, este curso quiero estar como una reina. Creo que con este cuerpo y con estos pies me lo merezco, &iquest;no piensa usted lo mismo?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Si est&aacute; de acuerdo, no diga nada, simplemente, arr&aacute;strese hasta mi y bese mis zapatos. Esa ser&aacute; su aceptaci&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>Tom&aacute;s, totalmente humillado, pero pose&iacute;do por un incontrolable deseo, se tir&oacute; al suelo y avanz&oacute; arrastr&aacute;ndose hasta Elena hasta que alcanz&oacute; a besar sus zapatos. Una parte de &eacute;l se resist&iacute;a a degradarse de esa manera, pero ya no hab&iacute;a vuelta atr&aacute;s, no desde que hab&iacute;a olido y saboreado su ropa &iacute;ntima. El pensamiento de poder besar sus pies anulaba cualquier reticencia.<\/p>\n<p>&ldquo;Muy bien, tenemos un trato. Ahora qu&iacute;tame el zapato.&rdquo;, dijo Elena cruzando sus piernas, de modo que su pie derecho se balanceaba por encima de la cabeza de Tom&aacute;s.<\/p>\n<p>Tom&aacute;s se volvi&oacute; a poner de rodillas y, con enorme delicadeza, como si estuviera manejando una valiosa y delicada obra de arte, retir&oacute; el zapato del pie de Elena. Al hacerlo, sinti&oacute; un ligero olor, nada que ver con el de sus zapatillas de deporte y sus calcetines usados, pero el calor que hac&iacute;a y el esparto de las alpargatas, hab&iacute;a hecho sudar un poco sus pies y &eacute;stos desprend&iacute;an un ligero aroma. &iexcl;Oh! &iexcl;C&oacute;mo le gustaban esos pies tan perfectos! &iexcl;C&oacute;mo deseaba poder lamerlos!<\/p>\n<p>Tom&aacute;s coloc&oacute; el zapato en el suelo y se inclin&oacute; para besar el pie descalzo por primera vez, su coraz&oacute;n palpitaba y &eacute;l temblaba de emoci&oacute;n. Cuando sus labios casi rozaban el pie, Elena lo retir&oacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;No recuerdo haberle dado permiso para besar mi pie&rdquo;. Cruz&oacute; ahora la pierna izquierda sobre la derecha.<\/p>\n<p>&ldquo;Qu&iacute;teme el otro zapato. &iexcl;Nada de besar mis pies!&rdquo;.<\/p>\n<p>Tom&aacute;s le retir&oacute; el otro zapato y lo coloc&oacute; en el suelo.<\/p>\n<p>&ldquo;Ahora trae mi mochila. Al fin y al cabo, para eso vine, &iquest;no?&rdquo;. Tom&aacute;s fue a buscar la mochila y se la fue a entregar a Elena&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Ya has olvidado lo que te dije sobre que me gusta ser dominante? Cuando te dirijas a mi, espero algo de respeto, arrod&iacute;llate, por favor&rdquo;.<\/p>\n<p>Tom&aacute;s se arrodill&oacute; r&aacute;pidamente y avanz&oacute; de rodillas hasta Elena, entreg&aacute;ndole su mochila.<\/p>\n<p>&ldquo;Aqu&iacute; tienes tu mochila&rdquo;.<\/p>\n<p>Una bofetada retumb&oacute; en la cara de Tom&aacute;s.<\/p>\n<p>&ldquo;Tom&aacute;s, no me gusta la violencia, pero a veces, hay que dejar las cosas claras: no recuerdo haberte dado permiso para tutearme. Recuerda que, desde ahora, nuestra relaci&oacute;n se basa en la jerarqu&iacute;a y yo, por supuesto, estoy por encima de ti&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Queda claro?&rdquo;.<\/p>\n<p>-&ldquo;S&iacute;, se&ntilde;ora&rdquo;. Respondi&oacute; Tom&aacute;s mientras acariciaba su dolorida cara.<\/p>\n<p>-&ldquo;&iexcl;Ja, ja, ja!&rdquo;, r&iacute;o Elena. &ldquo;Eso est&aacute; mejor. Veo que aprendes con rapidez. Mejor para ti. Tambi&eacute;n mejor para m&iacute;, pues ya te he dicho que no me gusta tener recurrir al castigo f&iacute;sico&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Se me est&aacute;n quedando fr&iacute;os los pies. T&uacute;mbate delante de m&iacute;, para que pueda usarte de alfombra. Boca abajo. Mientras te permitir&eacute; que huelas mis zapatos.&rdquo;<\/p>\n<p>Tom&aacute;s se tumb&oacute; a los pies de Elena, de forma que ella pod&iacute;a apoyarlos en su espalda y coloc&oacute; los zapatos bajo su cara, metiendo la nariz en ellos.<\/p>\n<p>Mientras Elena, abri&oacute; la mochila y empez&oacute; a examinar el contenido&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Uy! Creo que alguien ha estado jugando con mis cosas. Est&aacute; todo revuelto y dir&iacute;a que lleno de babas. &iquest;Lo has pasado bien con mi ropa, profesor?&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;No s&eacute; a qu&eacute; se refiere, se&ntilde;ora&rdquo;, minti&oacute; Tom&aacute;s.<\/p>\n<p>&ldquo;Esto no ayuda&rdquo;. &ldquo;Estoy realmente enfadada: me humillaste en tu despacho., Has usado mi ropa, sin mi consentimiento; supongo que para satisfacer tus deseos y, tienes la desfachatez de neg&aacute;rmelo&rdquo;<\/p>\n<p>Tom&aacute;s permaneci&oacute; callado, tumbado delante de Elena. Con sus pies sobre su espalda y su nariz metida en su zapato&#8230; Estaba avergonzado pero muy excitado por la situaci&oacute;n. No sab&iacute;a que contestar a sus reproches, que, adem&aacute;s, consideraba razonables&rdquo;.<\/p>\n<p>-&ldquo;Lo siento, pero me marcho. P&oacute;ngame mis zapatos, que me voy. No soporto la mentira&rdquo; Dijo Elena retirando sus pies de la espalda de Tom&aacute;s para que &eacute;ste pudiera levantarse.<\/p>\n<p>-&ldquo;No, se&ntilde;ora, se lo ruego. Tiene toda la raz&oacute;n. Us&eacute; sus cosas para masturbarme. Su aroma de mujer me volvi&oacute; loco y no pude evitarlo. No me hab&iacute;a masturbado tanto desde que era un adolescente. Pero era inevitable para un fetichista como yo: es usted demasiado bella&ldquo;.<\/p>\n<p>Por supuesto, Elena nunca tuvo ni la m&aacute;s m&iacute;nima intenci&oacute;n de marcharse, pero cada vez que amagaba con hacerlo se ve&iacute;a m&aacute;s segura en su posici&oacute;n.<\/p>\n<p>&ldquo;Bueno, tendr&aacute;s que rogarme que te perdone&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Por favor, Elena, se lo ruego. Har&eacute; lo que me pida&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;No me parece demasiado convincente. Quiero que hagas algo m&aacute;s. Recuerdo que, en tu presentaci&oacute;n el primer d&iacute;a de clase, dijiste que no soportabas a los pelotas. &iquest;Te acuerdas? Pues bien, quiero que te conviertas para m&iacute; en eso que no soportas. Vas a hacerme la pelota. Es m&aacute;s, vas a ser un s&uacute;per pelota, vas a ser un lameculos. Eso es precisamente lo que quiero que hagas, que lamas mi culo&rdquo;. Entonces, se dio la vuelta y se coloc&oacute; de rodillas en el sof&aacute;, con su espalda hacia &eacute;l. Levant&oacute; su falda y baj&oacute; sus bragas, ofreciendo su culo a Tom&aacute;s.<\/p>\n<p>&ldquo;P&iacute;deme que me quede lamiendo mi culo. Ru&eacute;game que venga a vivir contigo. Tienes que compensarme por la humillaci&oacute;n que me hiciste pasar.&rdquo;<\/p>\n<p>Tom&aacute;s dudaba. Era fetichista de pies y fantaseaba con ser dominado por una bella mujer, pero nunca hab&iacute;a lamido el culo de ninguna. Era un profesor de gran prestigio, m&aacute;s acostumbrado a dar &oacute;rdenes que a recibirlas y, por supuesto, acostumbrado a ser tratado con respeto.<\/p>\n<p>&ldquo;Vamos&rdquo;. Urgi&oacute; Elena. &ldquo;Tu titubeo me ofende. &iquest;Es que acaso te da asco mi precioso trasero? &iquest;Sabes cu&aacute;ntos hombres dar&iacute;an lo que fuera por estar en tu lugar? Eres un afortunado, &iexcl;te ha tocado a la loter&iacute;a! &iquest;O es que prefieres que me vaya?&rdquo;<\/p>\n<p>Tom&aacute;s se acerc&oacute; y comenz&oacute; a besar los gl&uacute;teos de Elena.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Espera! &iexcl;Te he dicho que antes me tienes que rogar que te deje lamer mi culo!&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Por favor, perd&oacute;neme, Elena. De verdad siento como la trat&eacute; en mi despacho. Perd&oacute;neme y acepte venir a vivir conmigo. La atender&eacute; como una reina. Necesito su presencia, sus pies, su olor. Necesito someterme a usted, se&ntilde;ora. No cambiar&iacute;a eso por nada. En su presencia, no soy m&aacute;s que su humilde servidor, su perro. Le suplico que me deje lamer su culo. Se lo ruego&rdquo;.<\/p>\n<p>Elena separ&oacute; sus nalgas mostrando su orificio.<\/p>\n<p>&ldquo;Eso est&aacute; mucho mejor&hellip; Vamos, profesor, d&eacute;jate de tanta ch&aacute;chara. Mu&eacute;strame tu arrepentimiento y tu sumisi&oacute;n lamiendo bien mi ano. &iexcl;Ah! &iexcl;Una cosa! Ni se te ocurra pasar tu lengua por otra parte que no sea mi trasero&rdquo;.<\/p>\n<p>A pesar de lo excitado que estaba y de sus fantas&iacute;as de sumisi&oacute;n, la idea de arrodillarse y lamer un ano de verdad era algo dif&iacute;cil de asumir. Hacerlo ser&iacute;a degradarse del todo ante su alumna, perdiendo su dignidad. Sin embargo, no pod&iacute;a quitarse de la cabeza sus preciosos pies. Lo cerca que hab&iacute;a estado de ellos sin poder llegar a besarlos todav&iacute;a. Sab&iacute;a que, si no ten&iacute;a m&aacute;s remedio, iba a acabar lamiendo aquel trasero, precioso por otra parte.<\/p>\n<p>-&ldquo;Se&ntilde;ora&rdquo;, protest&oacute; sin mucha convicci&oacute;n. &ldquo;&iquest;Es necesario esto?&rdquo;.<\/p>\n<p>-&rdquo;No me lo puedo creer&rdquo;&rdquo;, exclam&oacute; Elena. &ldquo;&iexcl;Me voy!&rdquo;<\/p>\n<p>Entonces sinti&oacute; la lengua de Tom&aacute;s lamiendo su culo. Al principio, eran suaves lametones a lo largo de toda su raja. Tom&aacute;s pens&oacute; que no era tan terrible como se hab&iacute;a imaginado. De hecho, al momento, se excit&oacute; tanto haci&eacute;ndolo que us&oacute; sus manos para abrir m&aacute;s las nalgas de Elena, y comenz&oacute; a lamer con total entrega. En ese momento ya no exist&iacute;a nada m&aacute;s en el mundo que poder servir y someterse a aquella diosa. De ah&iacute; ven&iacute;a su excitaci&oacute;n, no tanto de lamer su culo sino de la dulce sumisi&oacute;n y servicio a su preciosa alumna: un sue&ntilde;o que hab&iacute;a tenido desde ni&ntilde;o y que nunca se hab&iacute;a atrevido a cumplir. Se sumi&oacute; en la situaci&oacute;n con un dulce abandono.<\/p>\n<p>Mientras Tom&aacute;s lam&iacute;a y lam&iacute;a, introduciendo ahora la lengua en su esf&iacute;nter, Elena disfrutaba de la situaci&oacute;n de tener a uno de los catedr&aacute;ticos m&aacute;s reconocidos en su especialidad, totalmente sometido, lamiendo su culo como si le fuera la vida en ello y dispuesto a hacer todo lo que ella quisiera. Se hab&iacute;a excitado mucho con esa sensaci&oacute;n de poder. Estuvo a punto de pedir a Tom&aacute;s que dejara su culo y empezara a chupar su sexo ya mojado, pero no, no era conveniente entregar ya todo desde el primer momento. Ten&iacute;a que ir dosificando a Tom&aacute;s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Tom&aacute;s fue r&aacute;pidamente a su casa. No quer&iacute;a que llegara Elena y no estar all&iacute;. Mientras esperaba, estaba nervioso como un colegial. &iexcl;&Eacute;l! &iexcl;Un hombre tan seguro en su trabajo! Cuando llamaron a la puerta dese&oacute; que Elena apareciera sola. As&iacute; fue. All&iacute; estaba ella. Estaba preciosa, como siempre. Llevaba una preciosa blusa, una falda [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":22681,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":{"0":"post-37081","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-dominacion"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37081","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/22681"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=37081"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37081\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=37081"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=37081"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=37081"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}