{"id":37136,"date":"2022-08-26T22:00:00","date_gmt":"2022-08-26T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-08-26T22:00:00","modified_gmt":"2022-08-26T22:00:00","slug":"una-chica-nueva-en-el-piso-14","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/una-chica-nueva-en-el-piso-14\/","title":{"rendered":"Una chica nueva en el piso (1\/4)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"37136\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Mi novia y yo no vivimos solos por cosas de la vida &mdash;y la econom&iacute;a&mdash;, sino que nos vemos obligados a vivir con una tercera persona. Siempre hemos tenido una convivencia correcta con los distintos compa&ntilde;eros de piso que hemos tenido. Procuramos que todos sean j&oacute;venes como nosotros, y tener un ambiente sano dentro de que cada uno hace su vida en su espacio. No hab&iacute;a ocurrido nada especial. Por suerte, Sandra, mi pareja, y yo, que me llamo Alberto, nos ponemos suficientemente cachondos. Se podr&iacute;a decir que nuestra vida sexual es plena. S&iacute; que yo le hab&iacute;a dejado caer alguna vez a Sandra la fantas&iacute;a de hacer un tr&iacute;o, aunque a ella no le hac&iacute;a especial ilusi&oacute;n. La cosa quedaba ah&iacute; y no iba a mayores. A ella liarse con una mujer nunca le gener&oacute; el m&aacute;s m&iacute;nimo inter&eacute;s.<\/p>\n<p>Como he dicho, la cosa sol&iacute;a quedar ah&iacute;. Sandra, con su metro sesenta y cinco, su culo peque&ntilde;o pero bien prieto y su talla grande de pecho, me quitaba la necesidad de querer acostarme con otras mujeres. Pero hace unos seis meses todo cambi&oacute;. La persona que estaba ocupando la otra habitaci&oacute;n del piso, con la que hab&iacute;amos tenido una convivencia excelente, se march&oacute;. Despu&eacute;s de hacer varias entrevistas por videollamada, nos decidimos a meter a una chica muy joven, de solo veinte a&ntilde;os &mdash;nosotros tenemos veinticinco&mdash;. No la conoc&iacute;amos f&iacute;sicamente, as&iacute; que la sorpresa fue may&uacute;scula.<\/p>\n<p>El d&iacute;a que Francesca &mdash;era italiana&mdash; vino a vivir a casa, Sandra hab&iacute;a quedado con unas amigas. Cuando son&oacute; el timbre abr&iacute; la puerta, salud&eacute; educadamente, ella entr&oacute; con dos maletas gigantes y la cosa no pas&oacute; de ah&iacute;. Apenas me fij&eacute;. Mientras colocaba las cosas en su cuarto, yo desde el sof&aacute; le iba sacando tema de conversaci&oacute;n. Era muy deportista. Jugaba al f&uacute;tbol, hac&iacute;a nataci&oacute;n y corr&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Aunque mi deporte favorito es el sexo, jajaja &mdash;dijo ella, descojon&aacute;ndose a gritos. Ten&iacute;a una risa graciosa.<\/p>\n<p>&mdash;Ya s&eacute; c&oacute;mo dices, jajaja &mdash;respond&iacute;.<\/p>\n<p>En un esfuerzo por ser buen anfitri&oacute;n, levant&eacute; el culo del sof&aacute; y le llev&eacute; un vaso de agua. Deb&iacute;a estar agotada despu&eacute;s de pasear los maletones por la ciudad. Cuando llegu&eacute; a la habitaci&oacute;n casi se me cae al suelo. Estaba de espaldas a m&iacute;. Llevaba unas mallas muy apretadas, que marcaban a la perfecci&oacute;n su enorme y firme culo. La cintura le hac&iacute;a una curva perfecta con los hombros, empotrarla deb&iacute;a ser sensacional. No pude apartar la mirada de su culo, era hipn&oacute;tico. Tanto que cuando se gir&oacute; se dio cuenta, por m&aacute;s que hice por disimular.<\/p>\n<p>&mdash;Te&hellip; te traigo un vaso de agua &mdash;dije.<\/p>\n<p>Ella sonri&oacute;. No era tan guapa como Sandra, pero su sonrisa era muy bonita con esos labios carnosos &mdash;esos s&iacute; eran igualitos a los de mi novia&mdash;.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; amable eres &mdash;contest&oacute; sin desdibujar la sonrisa.<\/p>\n<p>Se inclin&oacute; sobre m&iacute; para darme un beso en la mejilla y cogi&oacute; el vaso. Su pecho era un poco peque&ntilde;o, pero a trav&eacute;s del top se intu&iacute;a bonito. No parec&iacute;a tener ning&uacute;n defecto esta chica. Me qued&eacute; ah&iacute; de pie, hablando de la vida con ella. Mientras, la repasaba de arriba a abajo una y otra vez. Hablamos de los estudios, de la familia, de Italia, de Espa&ntilde;a&hellip; Hasta que hice una pregunta que jam&aacute;s deber&iacute;a haber hecho.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y tienes novio, novia o algo por el estilo?<\/p>\n<p>Volvi&oacute; a sonre&iacute;r clav&aacute;ndome la mirada.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ni hablar! &mdash;solt&oacute; de repente&mdash;. Solo tengo veinte a&ntilde;os, quiero vivir la vida. Necesito probar muchas cosas antes de quedarme fija al lado de alguien.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; son esas cosas que quieres probar?<\/p>\n<p>Se mordi&oacute; el labio inferior y me mir&oacute; fijamente el paquete. No me hab&iacute;a dado cuenta de que a trav&eacute;s del pantal&oacute;n deportivo se notaba que se estaba poniendo morcillona.<\/p>\n<p>&mdash;Si te lo dijera tendr&iacute;a que matarte.<\/p>\n<p>Se me iba a poner dura de verdad. Decid&iacute; huir a tiempo. Me re&iacute; nerviosamente y sal&iacute; del cuarto de Francesca. Fui a la cocina, donde esta vez el vaso de agua bien fr&iacute;a me lo beb&iacute; yo. Tuve que respirar lentamente, apoyando las manos sobre la encimera, para dejar de pensar en el cuerpo atl&eacute;tico de la chica italiana. Al poco, escuch&eacute; sus pasos acerc&aacute;ndose.<\/p>\n<p>&laquo;No te empalmes, no te empalmes, no te empalmes&raquo;, me repet&iacute;.<\/p>\n<p>Ella me abord&oacute; por detr&aacute;s. Acarici&oacute; mi pene sobre el pantal&oacute;n, buscando la erecci&oacute;n que tard&oacute; tres segundos en llegar. Me bes&oacute; lentamente el cuello, empezando casi por el hombro y terminando con sus dientes en el l&oacute;bulo de la oreja.<\/p>\n<p>&mdash;Ser &laquo;la otra&raquo; es una de mis mayores fantas&iacute;as &mdash;susurr&oacute;, con ese acento italiano que me pon&iacute;a tan cachondo.<\/p>\n<p>No era capaz de pensar nada en ese momento. Me gir&eacute;, la mir&eacute; a los ojos y me bes&oacute; lentamente. Primero solo labios, luego a&ntilde;adi&oacute; una lengua por la que, si soy sincero, volver&iacute;a a ser infiel mil veces. No soy capaz de recordar si el beso dur&oacute; treinta segundos o diez minutos. Perd&iacute; la noci&oacute;n de todo. Cuando nos separamos, Francesca no me dio opci&oacute;n a decir palabra. Se puso de rodillas, me baj&oacute; los pantalones y empez&oacute; a chuparme la polla. Lo hac&iacute;a muy suavemente, recorriendo con su lengua cada cent&iacute;metro de mi miembro. Acariciaba mis test&iacute;culos con cuidado, y de vez en cuando me masturbaba con fuerza. Cada vez que volv&iacute;a a introducirse mi pene en la boca aumentaba la velocidad.<\/p>\n<p>Cuando estaba a punto de correrme, sujet&eacute; su cabeza para que no la sacara de su boca. Ella lo acept&oacute; de buen grado. Empez&oacute; a chuparme con furia la punta, forz&aacute;ndome a eyacular con fuerza. Sigui&oacute; mam&aacute;ndola hasta hacerme soltar la &uacute;ltima gota. Cuando termin&oacute;, me acarici&oacute; los test&iacute;culos unos segundos m&aacute;s.<\/p>\n<p>En ese intervalo se abri&oacute; la puerta de casa. Era Sandra. Francesca me subi&oacute; r&aacute;pidamente los pantalones y se qued&oacute; frente a m&iacute;, mir&aacute;ndome a los ojos.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Hola, cari&ntilde;o! &mdash;grit&oacute; Sandra desde la entrada.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Hola! &iexcl;Adivina qui&eacute;n ha llegado a casa!<\/p>\n<p>Francesca abri&oacute; la boca sin apartar la mirada. Estaba llena de semen. Cuando los pasos de Sandra estuvieron suficientemente cerca, sin llegar a entrar en la cocina, la chica nueva cerr&oacute; la boca, trag&oacute; y la volvi&oacute; a abrir. Ya no hab&iacute;a nada. Se gir&oacute; para recibir a mi novia.<\/p>\n<p>&mdash;Yo soy Francesca, encantada &mdash;espet&oacute; sonriendo, como si nada.<\/p>\n<p>&mdash;Encantada Francesca, yo soy Sandra.<\/p>\n<p>Las dos se abrazaron para saludarse.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, os dejo a vuestras cosas de pareja. Yo me voy a echar un rato que estoy molida con la mudanza.<\/p>\n<p>Sandra vino a saludarme con un beso y un abrazo. Mientras Francesca se iba, se gir&oacute; para repasar de arriba a abajo con la mirada a mi novia. Me mir&oacute; y volvi&oacute; a morderse el labio. Este fue el comienzo de la historia sexual m&aacute;s loca de mi vida.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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