{"id":37137,"date":"2022-08-26T22:00:00","date_gmt":"2022-08-26T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-08-26T22:00:00","modified_gmt":"2022-08-26T22:00:00","slug":"el-novio-de-rafaela-parte-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-novio-de-rafaela-parte-2\/","title":{"rendered":"El novio de Rafaela (parte 2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"37137\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La ma&ntilde;ana fue larga. Rafaela hab&iacute;a elegido varios arreglos para decorar la sala y solo le faltaba aprobar las muestras que le hab&iacute;a preparado la florista, pero al ver los ramos que le presentaba, se descompuso literalmente. Seg&uacute;n ella, no ten&iacute;an nada que ver con las fotos del cat&aacute;logo. Tuve que pasar dos buenas horas sonriendo y contestando a las angustias de mi amiga (que obviamente hab&iacute;a querido elegir otros arreglos) acerca de si los lirios quedar&iacute;an bien con los girasoles, si las rosas rojas no eran demasiado rojas y otras cosas as&iacute; por el estilo. Cuando regresamos a la casa, Lionel nos esperaba para el almuerzo.<\/p>\n<p>Nos sentamos en la mesita de la terraza, yo estaba frente a Lionel y Rafaela estaba a su lado. Le cont&oacute; la dolorosa epopeya floral de la ma&ntilde;ana y nos explic&oacute; lo que ten&iacute;amos que hacer en la tarde durante su ausencia. Su novio le hab&iacute;a regalado un masaje en un sal&oacute;n de belleza para que se relaje antes de la boda y que descanse. Nos dijo que tocaba revisar la disposici&oacute;n de los asientos para estar seguro de que no se iba a despertar de nuevo cualquier rencor familiar en alguna mesa. Tambi&eacute;n ten&iacute;amos que recoger el vino que hab&iacute;an pedido en la bodega del pueblo vecino. Yo iba a pasar la tarde a solas con Lionel y el solo hecho de pensarlo me volv&iacute;a totalmente febril.<\/p>\n<p>Terminamos el almuerzo y, apenas se escuch&oacute; el carro de Rafaela alejarse, que Lionel se prendi&oacute; un cigarro y me mir&oacute; con malicia:<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te parece si cambiamos la tarea de revisi&oacute;n de los asientos por una hora de piscina? Ya lo vi con ella mil veces, est&aacute; todo bien, se estresa por las huevas&#8230; &iexcl;Nosotros tambi&eacute;n necesitamos relajarnos!<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;C&oacute;mo no! Nunca me ba&ntilde;&eacute; en su piscina y ya hace tiempo que no me faltan las ganas &mdash;le contest&eacute; con entusiasmo.<\/p>\n<p>&mdash;Me imagino que tienes ganas, s&iacute;&hellip; Llevas d&iacute;as ayudando para los preparativos sin que Rafaela te dejara tiempo para poder probar lo rico de tener eso en casa&hellip;<\/p>\n<p>Me miraba a los ojos, enrojec&iacute; y no supe qu&eacute; contestarle. Me estaba derritiendo por adentro. Fui a mi cuarto para poner mi bikini y buscar una toalla. El cepillo estaba todav&iacute;a en la cama y, mientras me quitaba mi calz&oacute;n, volv&iacute; a pensar en mi sesi&oacute;n de masturbaci&oacute;n de la ma&ntilde;ana. Estaba todav&iacute;a con ganas y creo que hab&iacute;a empezado a mojarme desde que Rafaela hab&iacute;a cerrado la puerta de su carro. Ajust&eacute; los tri&aacute;ngulos que cubr&iacute;an mis tetas y pese a mis esfuerzos para disimularlos, la tela fina revelaba mis pezones duros. Cuando regres&eacute; a la terraza, Lionel ya estaba en la piscina nadando. Entr&eacute; lentamente e hice un par de brazas bajo el agua, era verdad que era muy rica. Se instal&oacute; en una colchoneta inflable con sus lentes de sol, mirando hacia el cielo con una gran sonrisa satisfecha.<\/p>\n<p>&mdash;Eso, Sandra&hellip; Eso es la vida&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; rico, gracias por el cambio de programa &mdash;le contest&eacute;, subi&eacute;ndome a la segunda colchoneta para imitarlo.<\/p>\n<p>Nos quedamos en silencio un rato, flotando el uno al lado del otro. A veces nuestros pies se rozaban. En medio de esta aparente escena ocio de verano, mi coraz&oacute;n lat&iacute;a fuerte en mi pecho. Me mor&iacute;a de ganas y, a la vez, a pesar de lo que hab&iacute;a pasado en la noche anterior, tem&iacute;a haberme inventado una atracci&oacute;n compartida, viendo signos donde no hab&iacute;a. Hubiera podido ponerme en la peor de las situaciones si hubiera dado una se&ntilde;al desapropiada. La zorra que trata de seducir al novio fiel e ingenuo de su mejor amiga, un par de d&iacute;as antes de su boda, qu&eacute; fea traici&oacute;n&hellip; Pero la tensi&oacute;n que experimentaba era demasiado fuerte, intent&eacute; algo sin abrir los ojos.<\/p>\n<p>&mdash;Lionel, &iquest;puedo preguntarte una cosa &iacute;ntima?<\/p>\n<p>&mdash;Dime.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Nunca has tenido una historia con otra mujer que Rafaela?<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; es, nunca con otra&hellip;<\/p>\n<p>Marc&oacute; una pausa. Nuestras colchonetas casi se pegaban, agarr&oacute; mi mano que colgaba en el agua.<\/p>\n<p>&mdash;Pero no significa que no tenga ganas.<\/p>\n<p>Mir&eacute; a mi lado. Su short estaba desformado por una erecci&oacute;n. Ya era claro, eran ganas compartidas. Sin embargo, no significaba que &eacute;l quer&iacute;a que pasara algo. Hab&iacute;a que tomar precauciones todav&iacute;a. Me qued&eacute; callada y sigui&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Y si estamos hablando de intimidad, te contar&eacute; que a menudo me masturbo pensando en otras mujeres. Creo que todos lo hacemos &iquest;no?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute; creo&hellip; Por lo menos yo tambi&eacute;n, no pienso siempre en mi novio cuando lo hago &mdash;le contest&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Mira, ahora mismo estoy pensando en otra mujer.<\/p>\n<p>Estaba amasando lentamente su entrepierna, sus lentes segu&iacute;an fijando al cielo. Tom&eacute; su gesto como una invitaci&oacute;n y empec&eacute; a pasar suavemente mi mano sobre la tela que apretaba mi sexo. Me electrizaba, ten&iacute;a ganas de meterme un par de dedos sin esperar m&aacute;s, pero el juego se anunciaba divertido. Quise provocarlo:<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ah s&iacute;? Y &iquest;qu&eacute; hace esta mujer?<\/p>\n<p>&mdash;Como yo, se est&aacute; tocando. Es algo que le gusta, lo s&eacute;. La imagin&eacute; masturbarse muchas veces. Me gusta c&oacute;mo se pone cuando est&aacute; a solas, es una morbosa. Esta ma&ntilde;ana la imagin&eacute; de rodillas, con las piernas abiertas, sob&aacute;ndose sobre las s&aacute;banas de su cama. En mi fantas&iacute;a, estaba con tantas ansias de una verga que se meti&oacute; el mango de su cepillo para el cabello en la concha&hellip;<\/p>\n<p>Lionel hab&iacute;a sacado su verga de su short y se estaba masturbando mientras me contaba sus fantas&iacute;as que, obviamente, me confirmaron que yo no estaba tanto a solas en la ma&ntilde;ana. Met&iacute; mi mano en mi bikini y empec&eacute; tambi&eacute;n a masturbarme. Estaba tan mojada que se escuchaba este delicioso ruido viscoso provocado por el movimiento de mis dedos empapados. Lionel respiraba hondo.<\/p>\n<p>&mdash;Esta mujer es una hembra en celos&hellip; &mdash;le dije, fingiendo una indignaci&oacute;n poco cre&iacute;ble &mdash;&iquest;Qu&eacute; m&aacute;s hac&iacute;a?<\/p>\n<p>&mdash;Alucinas que no le alcanz&oacute; el cepillo que ya le llenaba la concha hasta el fondo. La muy puta quer&iacute;a m&aacute;s y se meti&oacute; un dedo en el culo&hellip;<\/p>\n<p>Se cort&oacute; con un suspiro de placer, vi que se la corr&iacute;a fuerte y r&aacute;pidamente, no le iba a faltar mucho para venirse y me excitaba como nunca. Me hab&iacute;a puesto tres dedos en la concha y con mi otra mano me estaba ocupando de mi cl&iacute;toris, para mantenerme al borde del orgasmo. No me faltaba nada, pero quer&iacute;a venirme con Lionel. Segu&iacute; jugando un poco, era definitivamente tan vicioso como yo.<\/p>\n<p>&mdash;Creo que ella se estaba imaginando que le cachabas el culo &mdash;le dije &mdash;, estoy segura de que lo tiene bien apretadito, pero acogedor, y que no necesita lubricante porque se moja tanto que le chorrea hasta su ano de zorra.<\/p>\n<p>&mdash;Uy&hellip; qu&eacute; rico&hellip; Me gustar&iacute;a escupirle en su huequito mientras la cacho en cuatro. Le abrir&iacute;a el culo con mis dedos. Meti&eacute;ndolos ah&iacute; uno por uno. A ver, uno&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Dos&hellip; &mdash;contest&eacute;, siguiendo lentamente el obsceno contaje.<\/p>\n<p>&mdash;Tres&hellip;<\/p>\n<p>Solt&oacute; la cifra en un suspiro, sent&iacute; que le costaba contenerse. Los dos est&aacute;bamos jadeando, masturb&aacute;ndonos uno al lado del otro sin mirarnos. Decid&iacute; dar el golpe de gracia, describi&eacute;ndole en presente una escena que su mente arrecha no iba a aguantar:<\/p>\n<p>&mdash;Ahora, vas a sacar tus dedos y retirarte para pajearte encima de su culo. Ella se viene gritando con un par de fricciones suyas en su cl&iacute;toris, mientras tu leche cae en su culo y chorrea dentro su ano entreabierto&hellip;<\/p>\n<p>Escuch&eacute; un gemido largo a mi costado. Pellizqu&eacute; mi cl&iacute;toris y me dej&eacute; invadir por el orgasmo.<\/p>\n<p>Cuando volv&iacute; a girar la cabeza para ver a mi lado, Lionel hab&iacute;a levantado sus lentes y me estaba mirando. Ten&iacute;a semen en la barriga y en el pecho, su eyaculaci&oacute;n hab&iacute;a sido intensa. Sonre&iacute;a, satisfecho y vicioso. &Iacute;bamos a ir m&aacute;s lejos, era inevitable.<\/p>\n<p>Nos fuimos a cambiar cada uno de su lado, era hora de ir a recoger la encomienda de vinos. Baj&eacute; mi bikini todav&iacute;a brillante de mi goce, me enjuagu&eacute; r&aacute;pidamente y puse mi vestido negro de verano, corto y ligero, mi favorito. Busqu&eacute; un calz&oacute;n limpio en mi maleta desordenada. Encontr&eacute; una tanga negra, como casi toda mi ropa interior. Me la puse y me detuve mientras iba a abrir la puerta del cuarto para salir. Una chispa de morbo acababa de estallar en mi mente. Sonre&iacute; solita, me quit&eacute; la tanga, sal&iacute; y alcanc&eacute; a Lionel que ya me esperaba en su carro.<\/p>\n<p>Me sent&eacute; a su lado, arreglando mi vestido debajo de mis nalgas desnudas para que no est&eacute;n en contacto con el asiento de cuero sint&eacute;tico. Siempre me hab&iacute;a excitado salir sin ropa interior, llevando una falda o un vestido. Sentir el aire correr contra mi culo y mi sexo vulnerables me volv&iacute;a loca, tanto como el peligro de que un movimiento m&iacute;o o una corriente de viento hubiera bastado para revelar mi intimidad a cualquier persona. A mi novio le encantaba que saliera as&iacute; cuando &iacute;bamos a cenar en un restaurante o que &iacute;bamos a un bar con amigos y, m&aacute;s a&uacute;n en invierno, porque llevaba medias. Antes de salir, se sentaba en la cama de nuestro cuarto, ya listo, con camisa planchadita y pantal&oacute;n formal, y me miraba poner mis atuendos de putita. Era nuestro ritual. D&aacute;ndole la espalda, sin tanga ni calz&oacute;n, tomaba mi tiempo para poner mis medias y ajustar mi liguero, agach&aacute;ndome hac&iacute;a adelante, abriendo las piernas, poniendo un pie en la cama para estar c&oacute;moda, mientras &eacute;l se masturbaba suavemente mirando mi culo desnudo. Me gustaba exhibirme frente a &eacute;l, m&aacute;s a&uacute;n llevando liguero, siempre me empezaba a mojar mientras me vest&iacute;a. Terminaba por poner un vestido de ni&ntilde;a buena para esconder nuestro secreto y un par de tacos. Me pon&iacute;a frente a &eacute;l, levantaba mi vestido y lo dejaba deleitarse de mi excitaci&oacute;n con un par de lenguazos. Sal&iacute;amos, sabiendo que &iacute;bamos a cachar rico regresando a casa, y probablemente empezar en las escaleras del edificio donde viv&iacute;amos. Aquellas noches, mi novio no se perd&iacute;a una ocasi&oacute;n de tocarme discretamente, lo que me calentaba mucho. Me acuerdo que una vez, en una discoteca, mientras est&aacute;bamos apoyados de espalda en la barra mirando la sala llena, hab&iacute;a pasado su mano discretamente debajo de mi falda por atr&aacute;s y hab&iacute;a acariciado mi sexo. No le hab&iacute;a sorprendido encontrarlo h&uacute;medo y, sin dejar de mirar a la gente que bailaba, fingiendo un aire distra&iacute;do, hab&iacute;a chupado sus dedos, como si acabara de agarrar un pastel lleno de miel&hellip;<\/p>\n<p>Volviendo a pensar en esta escena, les dejo imaginar que, al subir en el carro de Lionel, estaba exageradamente excitada.<\/p>\n<p>Manej&oacute; hasta el pueblo vecino que quedaba a unos quince minutos. En el camino, conversamos tranquilamente de la calidad de los vinos de la regi&oacute;n y de nuestros gustos respectivos. La tensi&oacute;n sexual entre nosotros no se hab&iacute;a atenuado para nada con nuestra masturbaci&oacute;n simult&aacute;nea en las colchonetas. Al contrario, nos ten&iacute;amos unas ganas tremendas que escond&iacute;amos debajo de un falso debate sobre el Cabernet. Volv&iacute; a pensar en un viaje en carro que se hab&iacute;a convertido en una mamada memorable con uno de mis amantes. Ahora que hab&iacute;a visto a Lionel masturbarse furiosamente y que hab&iacute;a descubierto su verga, me mor&iacute;a por tenerla en la boca. Si hubiera agachado mi cabeza hacia su entrepierna, estoy segura de que la hubiera encontrado perfectamente parada. Mi vestido se hab&iacute;a apenas levantado debajo de mi culo y sent&iacute;a que mis labios &iacute;ntimos tocaban el asiento. No pude resistir a la tentaci&oacute;n de hacer un par de movimientos de caderas discretos para sobarme, lo que lament&eacute; apenas llegamos. Me levant&eacute; para salir del carro y Lionel mir&oacute; mi asiento en lo cual hab&iacute;a dejado una marca brillante y viscosa. No tuve tiempo para sentirme inc&oacute;moda cuando me di cuenta de que un bulto consecuente desformaba su pantal&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Nunca vi a alguien apasionarse tanto por defender un tipo de cepa&hellip; &mdash;me dijo, burl&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Yo tampoco &mdash;le contest&eacute;, sonriendo.<\/p>\n<p>El vendedor de la bodega nos entreg&oacute; una carretilla con una cantidad desproporcionada de cajas de vino. Lionel re&iacute;a, Rafaela era definitivamente loca. Su encomienda no era para las cien personas invitadas, no, hab&iacute;a por lo menos para el triple. Cargamos las cajas en el carro, tratando de ordenarlas lo mejor posible para que entraran todas. En este Tetris tama&ntilde;o humano, felizmente fuimos buenos. Agarrando las &uacute;ltimas cajas, me agachaba bastante, aprovechando la excusa de lo bajo que era la carretilla para dejar a Lionel adivinar la curva de la parte baja mis nalgas, descubierta por mi vestido. Sab&iacute;a que me ve&iacute;a y me gustaba dejarle la duda de si llevaba ropa interior o no.<\/p>\n<p>Cuando volvimos a sentarnos en el carro, se puso serio y me dijo:<\/p>\n<p>&mdash;Sandra, me gust&oacute; lo que pas&oacute; en la piscina&hellip; Pero me voy a casar en un par de d&iacute;as y no quiero que vuelva a pasar.<\/p>\n<p>De la nada, se arrepent&iacute;a. Me hizo en efecto de una ducha helada. Estaba confusa. Cruc&eacute; las piernas, inc&oacute;moda y avergonzada, contest&aacute;ndole que lo sent&iacute;a, que claro no iba a volver a pasar, que hab&iacute;amos tenido un desliz culpable, que lo lamentaba y que&hellip; Me cort&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No quiero que vuelva a pasar as&iacute; &mdash;repiti&oacute;. &mdash;Sandra, la pr&oacute;xima vez, te la voy a meter.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;&hellip;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 La ma&ntilde;ana fue larga. Rafaela hab&iacute;a elegido varios arreglos para decorar la sala y solo le faltaba aprobar las muestras que le hab&iacute;a preparado la florista, pero al ver los ramos que le presentaba, se descompuso literalmente. Seg&uacute;n ella, no ten&iacute;an nada que ver con las fotos del cat&aacute;logo. Tuve que pasar dos buenas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":20157,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":{"0":"post-37137","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-infidelidad"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37137","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20157"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=37137"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37137\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=37137"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=37137"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=37137"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}