{"id":37842,"date":"2022-09-05T22:00:00","date_gmt":"2022-09-05T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-09-05T22:00:00","modified_gmt":"2022-09-05T22:00:00","slug":"se-le-marcaba-mucho-la-entrepierna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/se-le-marcaba-mucho-la-entrepierna\/","title":{"rendered":"Se le marcaba mucho la entrepierna\u2026"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"37842\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Junto con mi esposa, salimos una tarde de s&aacute;bado en plan de visitar un centro comercial para ver y comprar algunas prendas de vestir. No ten&iacute;amos ning&uacute;n plan especial en mente, as&iacute; que nos dispusimos recorrer las instalaciones, ver aqu&iacute; y all&aacute; por si algo captaba nuestra atenci&oacute;n y nos decid&iacute;amos a comprar algo. Anduvimos por el lugar, visitando varios locales, pero, al parecer la oferta de ropa disponible no satisfac&iacute;a las expectativas de mi esposa. Andamos de arriba abajo ese lugar, pero ella no encontraba aquello que le agradara. Sin embargo, insist&iacute;a en recorrer el sitio nuevamente y verificar las vitrinas de las tiendas una vez m&aacute;s. Y en esa actividad nos cogi&oacute; la noche.<\/p>\n<p>Estuvimos tentados a entrar a un cine, porque empez&oacute; a llover copiosamente en la ciudad y, de verdad, nos dio pereza salir a la calle para regresar a nuestra casa. Entonces, algo desprogramados, decidimos subir al tercer nivel de aquel lugar, donde se concentran restaurantes, discotecas y pubs. Nada especial. Mi esposa, muy diligente, observ&oacute; un lugar, una cervecer&iacute;a, que le pareci&oacute; muy agradable y acogedora, de modo que entramos y nos acomodamos all&iacute;.<\/p>\n<p>Pedimos unas cervezas, por supuesto, y empezamos a charlar y observar el lugar. Pronto me di cuenta que mi esposa fijaba su mirada en unos muchachos que estaban sentados en la barra. Si bien entraban y sal&iacute;an personas de aquel lugar, al parecer hab&iacute;a alguien que captaba su atenci&oacute;n. Est&aacute;bamos hablando de muchas cosas, pero hab&iacute;a algo o alguien, que la manten&iacute;a atenta. De un momento a otro nuestra conversaci&oacute;n, sin saber por qu&eacute;, lleg&oacute; a centrarse en temas sexuales, que, si a los hombres les gusta esto, que a si a las mujeres aquello, que qu&eacute; es lo que m&aacute;s llama la atenci&oacute;n de un hombre cuando ve a una mujer y dem&aacute;s.<\/p>\n<p>Ella estaba vestida con unos jeans, blusa normal, chaqueta informal y zapatos de tac&oacute;n bajo. Coment&oacute; que ella no dispon&iacute;a de ropa seductora o que llamara la atenci&oacute;n, a lo cual respond&iacute; que, si quer&iacute;a, era el momento de buscar y procurarse algunas prendas, si es que ese era su deseo. Yo hab&iacute;a visto tiendas de lencer&iacute;a y sex shops que quiz&aacute; tuvieran modelos disponibles. Ella, en tono de frustraci&oacute;n, coment&oacute; que la ropa que all&iacute; vend&iacute;an era para jovencitas delgadas y que generalmente se ofrec&iacute;an tallas muy peque&ntilde;as. Bueno, dije, pues echemos un vistazo. Nada tenemos que hacer, as&iacute; que nada se pierde.<\/p>\n<p>Nos dispusimos a recorrer el lugar nuevamente, pero esta vez con un objetivo en mente; buscar la famosa ropa sexy. Llegamos a un lugar donde vend&iacute;an lencer&iacute;a, muy bonita y fina. Ella se prob&oacute; varios modelos y, despu&eacute;s de varios intentos, se decidi&oacute; por un conjunto Baby Doll con liguero, tanga elaborada en encaje, todo transparente y media con silicona, que se adhiere muy bien a la piel. Quiso dejarse esa ropa puesta, de una vez. Nada de lio. Resuelto el interior, ahora ten&iacute;amos que procurar ataviar el exterior. As&iacute; que salimos en busca de un lugar donde encontr&aacute;ramos lo que busc&aacute;bamos.<\/p>\n<p>Yo, de inmediato, pens&eacute; en un sex shop que hab&iacute;a visto por ah&iacute; y hacia all&iacute; nos dirigimos. En el lugar hab&iacute;a de todo, como en botica, de modo que ella se dispuso a mirar y mirar para convencerse de lo que quer&iacute;a. Finalmente se decidi&oacute; por un vestido enterizo, strapless, en cuerina de color negro. Los zapatos, l&oacute;gicamente, ten&iacute;an que hacer juego con todo lo anterior, escogiendo, finalmente, un modelo en charol negro, con tac&oacute;n tipo aguja de 10 cent&iacute;metros de alto. Yo pens&eacute; que las compras estaban concluidas, pero, no, todav&iacute;a faltaba una chaqueta elegante que armonizara con lo anterior.<\/p>\n<p>Buscamos de nuevo por aquellos locales, aunque no fue dif&iacute;cil. Encontr&oacute; un blazer de manga larga, tipo ejecutivo, color blanco, que, la verdad, la hac&iacute;a lucir muy elegante. Y, en vista que estaba, aparentemente muy entusiasmada con sus compras, decidi&oacute; estrenarse la ropa ah&iacute; mismo, de modo que sali&oacute; vestida de aquel almac&eacute;n con todas sus nuevas adquisiciones. Y, vi&eacute;ndose tan elegante y atractiva como luc&iacute;a en aquel momento, yo mismo propuse que le hiciera la inauguraci&oacute;n oficial a aquella vestimenta. A&uacute;n la noche estaba joven, por lo cual decidimos volver a la cervecer&iacute;a y pasar un rato all&iacute;.<\/p>\n<p>No fue causalidad de que llamara la atenci&oacute;n con su nueva vestimenta, en contraste con la reacci&oacute;n desapercibida que hab&iacute;a suscitado nuestra presencia en ese mismo lugar poco m&aacute;s de una hora atr&aacute;s. Era inevitable que los hombres que entraban al lugar no dejaran de echarle un vistazo a la se&ntilde;ora, m&aacute;xime cuando nos hab&iacute;amos situado en una mesa que quedaba casi que en la misma entrada. Ella, no obstante, segu&iacute;a posando su mirada en alg&uacute;n lugar de la barra, chequeando a los muchachos que estaban por ah&iacute;. Y la notaba un tanto inquieta.<\/p>\n<p>Pasado el tiempo, hablando de cosas varias, y lidiando con el hecho de que ella era el centro de las miradas, me atrev&iacute; a preguntar. Oye, &iquest;qu&eacute; es lo que te tiene tan inquieta? No, nada, respondi&oacute;. Pues, me ha parecido raro, toda la tarde, que has estado como rara desde que llegamos a este lugar. No, no es nada, solo que he estado entretenida y me han llamado la atenci&oacute;n varias cosas. Hay oferta de muchos art&iacute;culos y quiz&aacute; he estado distra&iacute;da por eso. Bueno, dije yo, pero pareciera que esa oferta tambi&eacute;n incluyera hombres, porque no has dejado de observar a ese grupo de personas, que, por lo que me doy cuenta, hab&iacute;an estado aqu&iacute; desde antes de que sali&eacute;ramos de compras. O &iquest;me equivoco?<\/p>\n<p>Tal vez, respondi&oacute;. Y ese inusitado inter&eacute;s en parecer atractiva y la conversaci&oacute;n acerca de c&oacute;mo lucir mejor, &iquest;tiene algo que ver con eso? No, dijo. Es algo que surgi&oacute; en el momento. Solo eso. Hmmm&hellip; me qued&eacute;&acute; pensativo y pregunt&eacute;. &iquest;De casualidad hay all&iacute; alg&uacute;n hombre que te ha llamado la atenci&oacute;n? Es inevitable que no haya hombres que llamen la atenci&oacute;n, respondi&oacute;, as&iacute; como para ustedes es inevitable que no haya mujeres que les llamen la atenci&oacute;n. &iquest;No es cierto? S&iacute;, contest&eacute;. El caso es que, aunque he visto muchas mujeres que han llamado mi atenci&oacute;n, pues no estoy inquieto ni preocupado. &iquest;Qu&eacute; es, entonces?<\/p>\n<p>La verdad, dijo, no estoy segura. &iquest;Segura de qu&eacute;? Pregunt&eacute;. Pues de lo que preguntas. Hay personas que llaman la atenci&oacute;n, pero eso no necesariamente tiene que generar expectativas. &iquest;O, si? Depende, contest&eacute;. &iquest;Qu&eacute; tipo de expectativas? Pues, no s&eacute;. A veces ve uno personas que impactan y surge la intenci&oacute;n de aproximarse, entablar contacto con ellas y conocerlas. &iexcl;Ya! Creo entender. Hay alg&uacute;n hombre aqu&iacute; que ha captado especialmente tu atenci&oacute;n. Y, mir&aacute;ndome, como que he tocado el punto, me ha contestado, s&iacute;. Y &iquest;qui&eacute;n es? Pregunt&eacute;. Aquel hombre que est&aacute; all&aacute;. Parece estar solo.<\/p>\n<p>Dirig&iacute; mi mirada hacia &eacute;l y no me pareci&oacute; nada especial. Era un tipo normal, como yo, tal vez 1.70 metros de estatura, tez morena, cabello negro, complexi&oacute;n mediana, de rostro agradable, bien vestido, tal vez con una indumentaria muy juvenil para la edad que aparentaba, pero, en mis palabras, nada del otro mundo. Sin embargo, en palabras de mi esposa, algo hab&iacute;a captado su atenci&oacute;n. El tipo, para acabar de completar, de cuando en vez echaba una mirada hacia donde est&aacute;bamos y llegu&eacute; a pensar que ya hab&iacute;a establecido contacto visual con mi mujer y que el obst&aacute;culo para que algo sucediera era yo.<\/p>\n<p>Mire al tipo varias veces, de arriba abajo, tratando de establecer que era ese algo que hab&iacute;a captado la atenci&oacute;n de mi mujer. Bueno, segu&iacute;, preguntando, y qu&eacute; es lo que te ha llamado la atenci&oacute;n de ese se&ntilde;or. Pues, nada especial, se nota que es una persona bien, quiz&aacute; es profesional, tal vez intelectual, y, de repente, me ha llamado la atenci&oacute;n. Tengo curiosidad. Bueno, respond&iacute;, esa curiosidad tuya as&iacute;, tan de repente, pudiera responder a otros intereses. &iquest;Est&aacute;s muy arrechita, hoy? Un poquito, respondi&oacute;. Pero, repliqu&eacute;, &iquest;a qu&eacute; hora fue eso? Porque, cuando salimos esta tarde de la casa, nada de eso se hab&iacute;a mencionado.<\/p>\n<p>Pues, no s&eacute;, se dio. &iquest;Y qu&eacute; lo caus&oacute;? No s&eacute;, respondi&oacute;. El tipo me pareci&oacute; agradable y ya. Pero, continu&eacute;, habr&aacute; algo que te haya despertado la calentura, porque no de otra manera se explica ese cambio de actitud de un momento a otro. Bueno, dijo, me da verg&uuml;enza decirlo, pero se le marca mucho la entrepierna y tengo curiosidad. Volv&iacute; a mirar al se&ntilde;or y, la verdad, no entend&iacute;a en qu&eacute; momento ella hab&iacute;a tenido la oportunidad de captar ese detalle. Y, siendo as&iacute;, entend&iacute;a que su expectativa era conocer o probar ese bulto en la entrepierna. Y &iquest;d&oacute;nde lo viste? Desde que llegamos, contest&oacute;. Lo vi bajar de un acarro en el parqueadero y ha coincidido en todos los sitios donde hemos estado.<\/p>\n<p>&iexcl;Ya! Okey. Si mal no entiendo, el bulto en la entrepierna llam&oacute; tu atenci&oacute;n y tu expectativa, lo que ha estado pasando por tu cabeza toda la tarde, es la posibilidad de ver, saborear y probar lo que tiene ese se&ntilde;or. &iquest;Verdad? Pues, s&iacute;. &iquest;Hay algo malo en eso? Replic&oacute;. No, nada, respond&iacute;. Pero hubieras sido m&aacute;s concreta desde el principio y no se hubiera perdido tanto tiempo. Aunque, pens&aacute;ndolo bien, el hecho de que haya sido as&iacute; hace que aumente la expectativa y la curiosidad, y, a estas alturas, tu sexo ya debe estar h&uacute;medo de solo pensarlo, toda la tarde. No me contest&oacute;, pero se qued&oacute; mir&aacute;ndome sonriendo.<\/p>\n<p>Bueno&hellip; &iquest;y qu&eacute;? &iquest;Qu&eacute; vamos a hacer? Pregunt&eacute;. Pues, no s&eacute;. Lo podemos invitar a que se siente con nosotros y conversamos un rato. &iquest;S&oacute;lo conversar? Pues, no s&eacute;, dijo ri&eacute;ndose. T&uacute; ya sabes c&oacute;mo es eso y nunca se sabe que va a pasar. Entonces, dije, pues ve y se lo propones. &iexcl;Quien dijo miedo! Ella, entre animada y excitada, supongo yo, se acerc&oacute; a la barra. La vi dirigirse a &eacute;l, estrechar su mano y conversar unos minutos. Luego, mirando hacia donde yo me encontraba, el Se&ntilde;or tom&oacute; su bebida y la acompa&ntilde;&oacute; hasta nuestra mesa.<\/p>\n<p>Buenas tardes, salud&oacute; muy cort&eacute;s cuando lleg&oacute; a mi encuentro. Antonio Rueda, mucho gusto. Hola, qu&eacute; tal, Enrique Merch&aacute;n. &iquest;C&oacute;mo le va? Bien, respondi&oacute;. Un poco desprogramado el d&iacute;a de hoy, as&iacute; que me vine aqu&iacute; a distraerme y pasar el tiempo. Con este d&iacute;a lluvioso no dan ganas de nada. S&iacute; contest&eacute;. Nosotros vinimos en plan de compras, y, con el tema de la lluvia, resultamos qued&aacute;ndonos, tambi&eacute;n en plan de que pase el tiempo. &iquest;Eres casado? S&iacute;, respondi&oacute; un tanto inc&oacute;modo. &iquest;Por qu&eacute; preguntas? Curiosidad. No, mentira, repliqu&eacute;, le vi en su mano un anillo de compromiso. Cierto, dijo, me puse en evidencia, coment&oacute; sonriendo.<\/p>\n<p>Espero que no se incomode m&aacute;s, apunt&eacute;, pero me dice mi esposa que han estado coincidiendo toda la tarde en diferentes sitios y, me pregunto, &iquest;ha sido casualidad? O ustedes se estaban haciendo ojitos desde temprano. Jejeje, rio &eacute;l. Pues, no lo s&eacute;. La vi a ella en el parqueadero, reci&eacute;n llegu&eacute; aqu&iacute;, y despu&eacute;s, no s&eacute; por qu&eacute;, hemos vuelto a coincidir en varios lugares. Yo estaba aqu&iacute; desde cuando entraron la primera vez. Esta segunda vez, pues no pude dejar de mirarla porque luce diferente a cuando la vi la primera vez. Pero, dir&iacute;a yo, es casualidad.<\/p>\n<p>Ella me dijo lo mismo y llegue a pensar que usted le hab&iacute;a seguido los pasos para no perderle el rastro. Bueno, s&iacute;, puede ser. Tal vez un poco. Bueno, pero siendo as&iacute;, dije, &iquest;por qu&eacute; no se ha manifestado usted antes? Tal vez porque no ten&iacute;a claro qu&eacute; era lo que estaba buscando, respondi&oacute;. Y ahora, &iquest;ya sabe lo que est&aacute; buscando? Volv&iacute; a preguntar. Jejeje&hellip; Mmmm&hellip; tal vez compa&ntilde;&iacute;a, charlar con alguien un rato. Ella capt&oacute; mi atenci&oacute;n y sent&iacute; la tentaci&oacute;n de seguirle los pasos para ver si trabajaba por aqu&iacute;, o algo as&iacute;. Tal vez, algo intempestivo, espont&aacute;neo. No s&eacute;, la verdad.<\/p>\n<p>Bueno, le pregunt&eacute; a mi esposa, y contigo &iquest;c&oacute;mo funcion&oacute; aquello? Pues, creer&iacute;a que muy parecido, respondi&oacute;. &iquest;C&oacute;mo as&iacute;? pregunt&eacute;. Pues, no s&eacute;, tambi&eacute;n lo vi en el parqueadero cuando llegamos. Tal vez hemos hecho contacto visual varias veces cuando coincidimos. Me da la impresi&oacute;n de que ya nos hab&iacute;amos visto antes, y, como nos hemos cruzado varias veces, me surgi&oacute; la curiosidad y el inter&eacute;s de saber el por qu&eacute;, contactarlo y conocerlo. Solo eso. &iquest;Ser&aacute;? &iquest;Qu&eacute; dices? Le pregunto a &eacute;l. Tal vez, tal vez&hellip; no acierto a saber realmente donde nace la atracci&oacute;n. Lo cierto es que, despu&eacute;s de verte la primera vez, sent&iacute; la tentaci&oacute;n de seguirte y verte y verte.<\/p>\n<p>&iquest;Y solo verte y verte? Pregunt&eacute;. &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s pas&oacute; por tu cabeza? Jejeje&hellip; espero que no se incomoden. &iquest;Por qu&eacute;? Repliqu&eacute;. No es algo que se diga todos los d&iacute;as, respondi&oacute;. Bueno, nos quedamos esperando la repuesta. &iquest;Cu&aacute;l es? La segu&iacute; porque pas&oacute; por mi cabeza la idea de abordarla y decirle que me gustar&iacute;a hacerle el amor. Tan solo eso. Okey&hellip; Y &iquest;qu&eacute; le habr&iacute;as respondido t&uacute;, si eso hubiera pasado? Pregunt&eacute;, mirando a mi esposa. Bueno, no s&eacute;&hellip; Le dir&iacute;a que estaba contigo. &iquest;Y si no estuvieras conmigo? Insist&iacute;. Le dir&iacute;a que &iquest;por qu&eacute; no? Y si te hubiera respondido as&iacute;, &iquest;c&oacute;mo hubieras reaccionado? Jejeje&hellip; Le hubiera dicho, &iexcl;vamos!<\/p>\n<p>&iquest;Vamos? &iquest;A d&oacute;nde? Le pregunt&eacute;. Jejeje&hellip; Por ac&aacute; hay muchos sitios a donde ir. Hay muchos moteles disponibles. Incluso podemos ir caminando. Y &iquest;sigue en pie ese por qu&eacute; no? Le pregunt&eacute; a mi esposa. S&iacute;, respondi&oacute;. Si &eacute;l est&aacute; dispuesto, &iquest;por qu&eacute; no? Bueno, parece que se junt&oacute; el hambre con las ganas de comer, coment&eacute;. Y &iquest;qu&eacute; te llam&oacute; la atenci&oacute;n de ella? Volv&iacute; a preguntarle a &eacute;l. Jejeje&hellip; le vi su cara y me gust&oacute;&hellip; tambi&eacute;n sus senos&hellip; &iquest;Y las piernas, no? Repliqu&eacute;. Cuando la vi la primera vez estaba en Jeans. No s&eacute;, me pareci&oacute; atractiva. Y ahora, lo est&aacute; m&aacute;s. En resumen, apunt&eacute;, &iquest;a&uacute;n sigue viva la idea de hacerle el amor a mi esposa? S&iacute;, respondi&oacute;. Y t&uacute;, &iquest;qu&eacute; dices? Pregunt&eacute; a m&iacute; esposa. &iexcl;Vamos! Fue su respuesta.<\/p>\n<p>Bueno, Antonio, andando, dije. &iquest;Es muy lejos para ir caminado? Pregunt&eacute;. No, dijo, estamos a una cuadra, m&aacute;s o menos. Ok. Vamos. As&iacute; que salimos caminando los tres. &iquest;Tienes muchas ganas de hacerlo? Le pregunt&oacute; mi esposa. La verdad, s&iacute;, respondi&oacute; &eacute;l. &iquest;Y t&uacute;? Por alguna raz&oacute;n, yo tambi&eacute;n tengo muchas ganas, le respondi&oacute; ella. Hagamos que funcione, coment&oacute; &eacute;l.<\/p>\n<p>As&iacute; como &eacute;l dijo, no tardamos mucho en llegar a &ldquo;Romances Suites&rdquo;. El sitio es adecuado para ingresar en veh&iacute;culo, as&iacute; que nos vimos un tanto extra&ntilde;os y expuestos a la vista del p&uacute;blico entrando a pie. Nos asignaron una amplia habitaci&oacute;n en el segundo piso, con decoraci&oacute;n tem&aacute;tica, bastante er&oacute;tica. No m&aacute;s entrar, y sin decir nada, mi esposa y &eacute;l empezaron a quistarse la ropa. No hubo nada de preliminares. Y &iquest;c&oacute;mo? Pensaba yo, si son unos perfectos desconocidos.<\/p>\n<p>Ella lo ten&iacute;a claro, pienso yo, porque sab&iacute;a que aquello era sexo &uacute;nicamente. Antonio de desnud&oacute; frene a mi esposa, dejando ver que mi esposa hab&iacute;a captado bien los detalles de aquel se&ntilde;or, pues lo que enmarcaba su entrepierna en su pantal&oacute;n, no era otra cosa que un pene bastante prominente, que, erecto, hac&iacute;a ver a mi esposa bastante vulnerable. &iquest;Ser&aacute; que su vagina podr&aacute; acomodar en su interior aquella cosa?<\/p>\n<p>No m&aacute;s quedar desnudos, ella y &eacute;l, mi esposa, fascinada con lo que ve&iacute;a, no tardo en ponerse en cuclillas, frente a su macho, para empezar a degustar el voluminoso pene que estaba a su alcance. Y &eacute;l, fascinado por aquella situaci&oacute;n, no prevista, dej&oacute; que ella actuara a su parecer. Se entreg&oacute; a la iniciativa de mi esposa, que empez&oacute; a mamar aquel pene con mucho entusiasmo y pasi&oacute;n. Y, despu&eacute;s de besar y besar aquel pene, sus test&iacute;culos y el tronco de aquel miembro, ella decidi&oacute; recostarse en la cama e invitar al hombre a que la penetrara.<\/p>\n<p>Antonio no perdi&oacute; tiempo. Insert&oacute; su voluminoso y grueso pene en la vagina de mi mujer, que, excitada, como estaba, empez&oacute; a gemir, a m&iacute; parecer, de forma casi descontrolada, pero muy excitante. El, decidido, embest&iacute;a a mi esposa con gran furor y energ&iacute;a. Daba morbo ver c&oacute;mo ella se entregaba a aquel desconocido con una pasi&oacute;n desenfrenada y sin recato alguno. &iquest;C&oacute;mo era que, reci&eacute;n llegada, y casi sin mediar palabras, se desnud&oacute; con rapidez para estar disponible ante aquel macho, quien tambi&eacute;n se apresuraba para estar con ella? Lo cierto es que ella estaba disfrutando ese encuentro con toda intensidad.<\/p>\n<p>Antonio embest&iacute;a y embest&iacute;a, animado por que mi mujer no dejaba de alentarlo dici&eacute;ndole que no parara. Sigue as&iacute;, vociferaba, sigue as&iacute;&hellip; te siento rico. De modo que aquel hombre insist&iacute;a en bombear con su pene la vagina de mi mujer. Ella gesticulaba, contorneaba su cuerpo y apretaba fuertemente con sus manos las nalgas de aquel, promoviendo que permaneciera all&iacute;, haciendo lo que estaba haciendo, y no se retirara pronto. Momentos despu&eacute;s la intensidad de sus gritos aumentaron y, en una explosi&oacute;n de excitaci&oacute;n, mi esposa solt&oacute; un sonoro &iexcl;qu&eacute; rico! que cre&iacute; debi&oacute; o&iacute;rse en todo el piso. &iexcl;Qu&eacute; culeada tan espectacular!<\/p>\n<p>Antonio sac&oacute; su pene en ese momento, irrigando de manera abundante su semen en el vientre de mi mujer. Ella apenas estaba experimentando los efectos de su profundo orgasmo y solo atin&oacute; a tomar aquel pene entre sus manos y seguir masaje&aacute;ndolo para que no perdiera su dureza. Aquello, sin embargo, no era posible. El hombre se tumb&oacute; al lado de ella, palpando con sus manos todos los rincones del cuerpo de mi mujer. Estaba fascinado con sus senos y ya, para su propio placer, hab&iacute;a tenido la oportunidad de compartir sexualmente con ella. La falta de planes que nos hab&iacute;a mencionado, creo yo que se hab&iacute;a superado con lo sucedido.<\/p>\n<p>Ella y &eacute;l permanecieron tendidos sobre la cama, recuper&aacute;ndose del esfuerzo, pero estaba claro para ella que aquello no iba a terminar ah&iacute;. Dejaron pasar unos minutos y, ante la sensaci&oacute;n de que la fuerza y el &iacute;mpetu volv&iacute;a a sus cuerpos, mi esposa volvi&oacute; a concentrar su atenci&oacute;n en el pene de aquel y, chup&aacute;ndoselo, con mucho cuidado y atenci&oacute;n, poco a poco lo volvi&oacute; a despertar, adquiriendo nuevamente tama&ntilde;o y dureza, como antes.<\/p>\n<p>Ella, cuando vio aquel miembro en plenitud, se acomod&oacute; de espaldas al hombre, sugiriendo que la penetrara desde atr&aacute;s, lo cual fue entendido de inmediato. Mi mujer se puso en posici&oacute;n de perrito, elevando sus nalgas para exponerlas al macho, quien, no perdi&oacute; tiempo en colocarse detr&aacute;s de ella y penetrarla desde atr&aacute;s con mucha intensidad. Nuevamente, ejerciendo su rol de macho dominante, Antonio empez&oacute; a bombear con profundidad en el cuerpo de mi mujer, que, extasiada ante tanto placer, no dejaba de gemir y gemir con cada embestida de su macho.<\/p>\n<p>El, por su propia iniciativa, sac&oacute; su miembro, instruy&oacute; a mi mujer para que se colocara de nuevo de espaldas y, maniobr&aacute;ndola a ella, levant&oacute; sus piernas, dobl&aacute;ndoselas sobre su pecho, embisti&eacute;ndola nuevamente para que su pene fuera bien profundo dentro de ella. Mi esposa, nuevamente, casi sin interrupci&oacute;n, empez&oacute; a gemir de nuevo. Era evidente que la profunda penetraci&oacute;n del pene de aquel macho le produc&iacute;a un placer inmenso. Antonio bombeo y bombero hasta que ella alcanz&oacute; un nuevo orgasmo. Sus gritos, esta vez, fueron m&aacute;s ruidosos y sonoros. El hombre sigui&oacute; bombeando, aunque ella ya estaba experimentando las consecuencias de su orgasmo.<\/p>\n<p>El volvi&oacute; retirarse, derramando su semen sobre la cama, mientras ella continuaba agitada, disfrutando de las sensaciones que le dej&oacute; su orgasmo, sin dejar de gemir, ya un poco menos agitada que al principio. Su vulva se ve&iacute;a contra&iacute;da y palpitante. Antonio, rendido por su faena, se retir&oacute; al ba&ntilde;o mientras ella, tendida en la cama, segu&iacute;a complacida recuper&aacute;ndose de su fenomenal orgasmo. Aquello hab&iacute;a sido toda una espl&eacute;ndida faena.<\/p>\n<p>Ya, recuperados, y como al principio, sin mediar palabra, cada uno se fue vistiendo por su lado. El prop&oacute;sito se hab&iacute;a cumplido. Ella y &eacute;l se hab&iacute;an disfrutado mutuamente. Mi esposa pudo comprobar que su intuici&oacute;n iba en la v&iacute;a correcta y que aquello que se marcaba en el pantal&oacute;n de Antonio, sin duda alguna, no solo le despert&oacute; curiosidad, sino que le proporcion&oacute; el mayor de los placeres en los &uacute;ltimos d&iacute;as. Esta ha sido una culiada inmejorable. Y ella, sin duda, lo disfrut&oacute; mucho.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de aquello, ella y &eacute;l se despidieron normalmente, un tanto distantes, porque al fin y al cabo aquello hab&iacute;a sido un encuentro sexual, donde nada diferente al disfrute de los orgasmos importaba. Y quien iba a pensar que la sola idea del placer que pod&iacute;a generar el bulto, que se le marcaba a aquel hombre en la entrepierna, fuera a desembocar en esta aventura. Al final, todos felices&hellip;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Junto con mi esposa, salimos una tarde de s&aacute;bado en plan de visitar un centro comercial para ver y comprar algunas prendas de vestir. No ten&iacute;amos ning&uacute;n plan especial en mente, as&iacute; que nos dispusimos recorrer las instalaciones, ver aqu&iacute; y all&aacute; por si algo captaba nuestra atenci&oacute;n y nos decid&iacute;amos a comprar algo. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":7114,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":{"0":"post-37842","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-erotismo-y-amor"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37842","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7114"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=37842"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37842\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=37842"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=37842"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=37842"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}