{"id":37861,"date":"2022-09-06T22:00:00","date_gmt":"2022-09-06T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-09-06T22:00:00","modified_gmt":"2022-09-06T22:00:00","slug":"que-no-haria-una-madre-por-su-hijo-parte-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/que-no-haria-una-madre-por-su-hijo-parte-2\/","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 no har\u00eda una madre por su hijo? (Parte 2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"37861\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">10<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Al d&iacute;a siguiente, y sin m&aacute;s demora, fui a ver a las personas interesadas en rentar mi casa. Era un matrimonio que yo conoc&iacute;a de toda la vida, y cuya hija se acababa de mudar con su marido al pueblo y necesitaban un espacio m&aacute;s grande para su familia. Para mi suerte, me dijeron que pod&iacute;an mudarse cuanto antes, as&iacute; que empec&eacute; a empacar mis cosas y el resto lo dejar&iacute;a para los inquilinos.<\/p>\n<p>Llam&eacute; a mi hijo para decirle que los nuevos inquilinos se mudar&iacute;an en una semana y que yo llegar&iacute;a al d&iacute;a siguiente. Mi hijo se alegr&oacute; y me dijo que le avisara cuando llegara para ir a recogerme a la estaci&oacute;n.<\/p>\n<p>As&iacute;, despu&eacute;s de una larga semana, llegu&eacute; a la ciudad y Betito fue por m&iacute;. &iexcl;Me sent&iacute;a tan entusiasmada y no cab&iacute;a de la emoci&oacute;n! Hab&iacute;a ido muchas veces a ver a mi hijo, pero esta vez se sent&iacute;a diferente, pues se sent&iacute;a como el inicio de una nueva vida, donde estar&iacute;a cerca de la persona que m&aacute;s amaba y me har&iacute;a compa&ntilde;&iacute;a.<\/p>\n<p>Al llegar a su departamento, Alberto me dijo:<\/p>\n<p>-Mam&aacute;, lleva tus cosas a mi habitaci&oacute;n. Vas a dormir ah&iacute; y yo dormir&eacute; en la cama plegable.<\/p>\n<p>-No, mi amor. De ninguna manera. Yo ya he dormido ah&iacute; y estoy acostumbrada, no quiero sacarte de tu rec&aacute;mara.<\/p>\n<p>-No es ninguna molestia, mami. Yo ya acondicion&eacute; mi habitaci&oacute;n estos d&iacute;as para que pudieras meter tus cosas y puedas dormir en mi cama, es mucho m&aacute;s c&oacute;moda.<\/p>\n<p>-Pero Alberto&hellip;<\/p>\n<p>-Insisto, ma. Voy a preparar la cama para instalarme ah&iacute;.<\/p>\n<p>Alberto fue muy tajante y no insist&iacute; m&aacute;s, aunque no me sent&iacute;a c&oacute;moda con la idea de invadir su espacio y que me viera como una carga. Instal&eacute; mis pocas pertenencias en su habitaci&oacute;n y m&aacute;s tarde cenamos en casa.<\/p>\n<p>Durante la cena, Alberto me volvi&oacute; a insistir que no me preocupara por &eacute;l.<\/p>\n<p>-En serio ma, no hay problema. Lo &uacute;ltimo que quiero es que duermas inc&oacute;moda en la cama plegable. Yo puedo aguantar. Para m&iacute; no es problema. Quiero que te sientas lo m&aacute;s c&oacute;modamente posible aqu&iacute;.<\/p>\n<p>-Gracias mi ni&ntilde;o, me da mucho gusto estar aqu&iacute; y de nuevo contigo. No sabes lo sola que me sent&iacute;a en el pueblo.<\/p>\n<p>-Lo s&eacute; mami, a m&iacute; tambi&eacute;n me da gusto que est&eacute;s aqu&iacute;.<\/p>\n<p>Terminando de cenar, Alberto me dio un beso y se fue a dormir, y poco despu&eacute;s hice lo mismo.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, cuando despert&eacute;, Alberto ya se hab&iacute;a ido a trabajar. Como no quer&iacute;a ser una carga ni verme como una in&uacute;til, me puse a hacer el quehacer. Primero lav&eacute; los trastes de la cena de anoche y posteriormente me dirig&iacute; al cuarto de lavado. Ah&iacute; encontr&eacute; un mont&oacute;n de ropa sucia de mi hijo, que decid&iacute; lavar para que la tuviera limpia cuando llegara.<\/p>\n<p>Entre su ropa sucia hab&iacute;a varios calzoncillos con manchas blancas, que al acercar a mi nariz, confirm&eacute; que eran de semen. Me sent&iacute;a tan sucia y llena de verg&uuml;enza haciendo eso que me puse colorada. Entend&iacute;a que los hombres pudieran tener erecciones y secreciones, pero al mismo tiempo me sent&iacute; cachonda al volver a tener contacto con esos aromas tras muchos a&ntilde;os de no tener contacto con un hombre. Era un sentimiento muy extra&ntilde;o que r&aacute;pidamente trat&eacute; de minimizar y de bloquear.<\/p>\n<p>Al terminar de lavar, me dispuse a preparar la comida preferida de Alberto para sorprenderlo al llegar del trabajo.<\/p>\n<p>-&iexcl;Hola, mi amor! &iquest;C&oacute;mo te fue en el trabajo?<\/p>\n<p>-Hola, mami. Muy bien, algo cansado.<\/p>\n<p>-No te preocupes, ya te prepar&eacute; tu comida favorita, as&iacute; que c&aacute;mbiate y ven a cenar. Oh, y tambi&eacute;n lav&eacute; tu ropa y aqu&iacute; est&aacute;, limpia y seca.<\/p>\n<p>-&iexcl;Pero mami, no te hubieras molestado! No era necesario que hicieras todo eso. No te mudaste aqu&iacute; para trabajar.<\/p>\n<p>-No es ninguna molestia Betito, no voy a estar aqu&iacute; todo el d&iacute;a como in&uacute;til haciendo nada, mejor si&eacute;ntate que ahorita te sirvo.<\/p>\n<p>Comimos placenteramente mientras Alberto me comentaba lo que hizo en su trabajo. M&aacute;s tarde nos fuimos a acostar, cada quien en su cama.<\/p>\n<p>En la noche, antes de dormir, no pude evitar volver a recordar lo que hab&iacute;a sucedido en la ma&ntilde;ana. Me sent&iacute;a tan culpable y confundida, pero al mismo tiempo tan curiosa de explorar ese lado de mi sexualidad que hab&iacute;a estado escondido por muchos a&ntilde;os desde la muerte de mi marido.<\/p>\n<p>Pasaron varios d&iacute;as y yo trat&eacute; de reprimir esos pensamientos, al ver que mi hijo estaba de mejor humor al tenerme ah&iacute; con &eacute;l. Asimismo estaba determinada en levantar sus &aacute;nimos, y en una visita al mercado, vi un anuncio en la calle sobre unas clases de baile. Pens&eacute; que esa era una buena forma de que saliera, conociera m&aacute;s personas y se distrajera de su rutina, y de igual manera me servir&iacute;a a m&iacute; tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>En la cena le coment&eacute; lo que hab&iacute;a visto.<\/p>\n<p>-&iquest;Clases de baile? Dijo mi hijo con un tono de sorpresa. &iexcl;Pero soy mal&iacute;simo! Sabes que no tengo ritmo.<\/p>\n<p>-Pero para eso son las clases, mi amor. Nos van a ense&ntilde;ar c&oacute;mo bailar.<\/p>\n<p>-No estoy seguro, s&eacute; que tengo dos pies izquierdos y no quiero hacer el rid&iacute;culo.<\/p>\n<p>-Vamos Betito. Me har&iacute;a mucha ilusi&oacute;n volver a bailar. Tu pap&aacute; era buen bailador y seguido me llevaba a bailar. Lo hac&iacute;a muy bien porque yo le ense&ntilde;&eacute;.<\/p>\n<p>-&iquest;En serio?<\/p>\n<p>-&iexcl;Claro! Lo m&aacute;s seguro es que t&uacute; tambi&eacute;n seas un buen bailador, s&oacute;lo que no lo sabes porque no lo has hecho, pero d&eacute;jame ense&ntilde;arte.<\/p>\n<p>-Est&aacute; bien, pero s&oacute;lo porque pap&aacute; lo hac&iacute;a tambi&eacute;n. Vamos la pr&oacute;xima semana.<\/p>\n<p>-Gracias, hijo. Ya ver&aacute;s qu&eacute; bien la pasaremos.<\/p>\n<p>La pr&oacute;xima semana llegamos al sal&oacute;n de baile, el cual, para mi sorpresa, estaba llena de personas mayores, y todos eran pareja. Mi hijo era el hombre m&aacute;s joven y guapo del grupo, as&iacute; que llam&oacute; la atenci&oacute;n de las dem&aacute;s mujeres. Nos presentamos con el instructor y &eacute;l nos present&oacute; al grupo.<\/p>\n<p>Como mi hijo dijo que era principiante, el instructor nos dio unos pasos sencillos de danz&oacute;n para empezar. Primero tom&eacute; a Alberto de las manos y &eacute;l me acerc&oacute; a su cuerpo, y poco a poco empezamos a movernos.<\/p>\n<p>-Este paso es f&aacute;cil, dijo mi hijo.<\/p>\n<p>-Te lo dije, pero no me cre&iacute;as. Tienes que empezar por lo m&aacute;s sencillo.<\/p>\n<p>-Esto s&iacute; lo puedo hacer jeje.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de un rato haciendo el mismo paso, tom&eacute; la iniciativa de cambiar. Puse mis brazos sobre sus hombros y le dije que pusiera las suyas sobre mis caderas. Despu&eacute;s apoy&eacute; mi cabeza sobre su pecho y &eacute;l me acerc&oacute; a su cuerpo.<\/p>\n<p>-Justo as&iacute; lo hac&iacute;a tu padre. Me haces recordarlo mucho.<\/p>\n<p>-&iquest;S&iacute;, mami? Pues ahora yo estoy aqu&iacute; y puedo bailar contigo tanto como quieras.<\/p>\n<p>-Gracias Betito, eres muy dulce, le dije, d&aacute;ndole un beso r&aacute;pido en la mejilla.<\/p>\n<p>El instructor, al ver que aprend&iacute;amos r&aacute;pido, nos puso una rutina de salsa m&aacute;s dif&iacute;cil, con la que Alberto no pudo seguir el paso. Al intentar hacer un giro pis&eacute; a mi hijo en el pie y con eso dejamos de practicar.<\/p>\n<p>-&iexcl;Hijo, lo siento mucho!<\/p>\n<p>Alberto, con gesto de dolor, respondi&oacute;:<\/p>\n<p>-No te preocupes ma, fue mi culpa. Sab&iacute;a que no pod&iacute;a ir m&aacute;s r&aacute;pido en la primera clase.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de ese incidente nos fuimos a casa. Yo me segu&iacute;a sintiendo culpable por presionar a Alberto a bailar, as&iacute; que al llegar le propuse algo.<\/p>\n<p>-Hijo, d&eacute;jame ver tu pie. No vayas a estar muy lastimado.<\/p>\n<p>-Estoy bien, mam&aacute;. S&oacute;lo duele un poco.<\/p>\n<p>-Insisto, cari&ntilde;o. Fue mi culpa. Si&eacute;ntate en el sill&oacute;n. Te voy a revisar.<\/p>\n<p>Alberto se sent&oacute; y apoy&oacute; su pie en un taburete. Le quit&eacute; sus zapatos y calcetines y vi su pie. Estaba rojo e inflamado.<\/p>\n<p>-&iexcl;Mira nada m&aacute;s c&oacute;mo te puse el pie! Es todo mi culpa.<\/p>\n<p>-No es para tanto, mami. Luego se baja la inflamaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Tom&eacute; un poco de aceite y empec&eacute; a darle un rico masaje en el pie. Alberto cerr&oacute; sus ojos y apoy&oacute; su cabeza en el sill&oacute;n. Dio un gran suspiro y no dijo nada m&aacute;s.<\/p>\n<p>-&iquest;Se siente mejor?<\/p>\n<p>-S&iacute;, ma. Lo haces bien.<\/p>\n<p>-Ahora para estar parejos lo har&eacute; en tu otro pie. Vamos, s&uacute;belo.<\/p>\n<p>Alberto apoy&oacute; su segundo pie en el taburete y le quit&eacute; sus zapatos y calcetines, y proced&iacute; a darle un largo masaje en sus grandes pies. Al finalizar el masaje les di un gran beso.<\/p>\n<p>-Esto es para que alivie m&aacute;s r&aacute;pido, le dije.<\/p>\n<p>Alberto dijo:<\/p>\n<p>-Vaya mam&aacute;, no sab&iacute;a que dieras buenos masajes, mis pies se sienten mucho m&aacute;s descansados ahora. El baile s&iacute; que cansa.<\/p>\n<p>-Bueno Betito, fue mi culpa, as&iacute; que es lo menos que pod&iacute;a hacer.<\/p>\n<p>-Gracias mamita. Dijo Alberto, d&aacute;ndome un beso en la mejilla y un abrazo. Volveremos a esa academia a seguir practicando. Buenas noches. Me dijo al o&iacute;do.<\/p>\n<p>-Buenas noches, mi amor. Gracias por aceptar ir conmigo.<\/p>\n<p>Esa noche me fui a dormir contenta. Me sent&iacute;a cada vez m&aacute;s cerca de mi hijo y poco a poco iba descubriendo todo lo que ser&iacute;a capaz de hacer por &eacute;l. Despu&eacute;s de ese masaje me sent&iacute; m&aacute;s convencida y determinada a hacer lo que fuera por tenerlo a gusto, y al mismo tiempo, por explorar mi propia sexualidad y dejarme llevar.<\/p>\n<p>Me muero por contarles c&oacute;mo fueron d&aacute;ndose las cosas despu&eacute;s.<\/p>\n<p>Est&eacute;n pendientes&hellip;<\/p>\n<p>Continuar&aacute;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>10 Al d&iacute;a siguiente, y sin m&aacute;s demora, fui a ver a las personas interesadas en rentar mi casa. Era un matrimonio que yo conoc&iacute;a de toda la vida, y cuya hija se acababa de mudar con su marido al pueblo y necesitaban un espacio m&aacute;s grande para su familia. 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