{"id":37870,"date":"2022-09-07T22:00:00","date_gmt":"2022-09-07T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-09-07T22:00:00","modified_gmt":"2022-09-07T22:00:00","slug":"mi-harem-familiar-introduccion-cap-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-harem-familiar-introduccion-cap-1\/","title":{"rendered":"Mi harem familiar (Introducci\u00f3n. Cap. 1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"37870\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">6<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 22<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Introducci&oacute;n.<\/p>\n<p>Desde siempre hemos sido muy unidos, mam&aacute;, mi hermana y yo. Somos compinches y si bien tenemos familiares por ambos lados, con quien m&aacute;s nos relacionamos ha sido con la hermana gemela de mam&aacute;, Miriam y su hija Andrea, que es nuestra prima, pero que a los efectos pr&aacute;cticos la consideramos nuestra hermana.<\/p>\n<p>Pap&aacute; muri&oacute; hace varios a&ntilde;os y desde entonces mam&aacute; ha sido padre y madre. Afortunadamente, al morir el viejo, nos dej&oacute; la vida asegurada, con una peque&ntilde;a fortuna producto de su buen hacer como abogado mercantilista, adem&aacute;s de su suerte en los caballos, que le hab&iacute;a dotado de una excelente cantidad de dinero. El hombre era afortunado en el juego y en el amor, puesto que adem&aacute;s de ganar de seguido con los caballos, su pasi&oacute;n, era muy feliz con mam&aacute;, su gran amor, su musa, su diosa.<\/p>\n<p>Viv&iacute;amos en una urbanizaci&oacute;n del este de Caracas, lado norte del rio, en una casa&ndash;quinta muy bien distribuida y agradable, de dos pisos.<\/p>\n<p>En la planta alta hab&iacute;an dos habitaciones grandes con ba&ntilde;o y vestier incluidos y dos m&aacute;s sin dichos incisos, con un ba&ntilde;o en pasillo m&aacute;s una salita. Pero poco antes de morir pap&aacute;, hab&iacute;a hecho construir una habitaci&oacute;n grande, de techo a dos aguas, con ba&ntilde;o y vestidor incluido, sobre el estacionamiento techado, conectada al piso superior de la casa por un peque&ntilde;o pasillo de dos metros de recorrido y con acceso desde el estacionamiento por una escalera de caracol que remataba en una puerta met&aacute;lica entamborada con doble cerradura. Hab&iacute;a sido su obsequio para m&iacute;, su primog&eacute;nito, por haberlo ayudado con un cuadro del 5 y 6 &ndash;juego h&iacute;pico de Venezuela&ndash; al escoger un caballo y convencerlo de colocarlo, un verdadero burro en el argot h&iacute;pico, que result&oacute; ganador de la &uacute;ltima carrera v&aacute;lida y que lo puso a ganar unos dividendos millonarios. Los tres favoritos se hab&iacute;an quedado, evidentemente una carrera ama&ntilde;ada, pero que a pap&aacute;, jugador com&uacute;n y corriente, favoreci&oacute; especialmente. Imagino que en las jugadas de taquilla del Hip&oacute;dromo hubo un verdadero negoci&oacute;n&hellip; pues bien, mi madre ocupaba una de las dos habitaciones principales, donde hab&iacute;a cohabitado con mi padre en vida de &eacute;l, mi querida hermana la otra habitaci&oacute;n principal y yo la nueva sobre el garaje.<\/p>\n<p>En la planta baja ten&iacute;amos una sala espaciosa y otra m&aacute;s peque&ntilde;a, &iacute;ntima. El comedor espacioso y conectado a una especie de terracita a trav&eacute;s de un ventanal corredizo. En esa terracita hab&iacute;a una mesa redonda con toldo central y cuatro sillas que a veces, los domingos, utiliz&aacute;bamos para desayunar. Mis padres la sol&iacute;an utilizar para sus cenas rom&aacute;nticas, aquellas que realizaban en fines de semana donde los hijos se hab&iacute;an ido a la playa con la t&iacute;a Miriam, la gemela de mam&aacute;.<\/p>\n<p>La cocina de casa era espectacular. Grande con isla central y dotada con cuanto aparato o mueble se le hubiera ocurrido a mam&aacute;. Ella era chef graduada, solo que no ejerc&iacute;a, pero cocinaba como los dioses y en exclusividad para nosotros.<\/p>\n<p>Luego exist&iacute;a un &aacute;rea de servicio, con una habitaci&oacute;n de dimensiones regulares, con ba&ntilde;o dentro, para la se&ntilde;ora que trabajaba en casa, Carmencita, aunque ella iba y ven&iacute;a diariamente, de lunes a viernes, de 7 a 5. Otras dos chicas ven&iacute;an a casa los martes y los jueves a limpiar, bajo la supervisi&oacute;n de Carmencita, pero lo hac&iacute;an de 8 a 3.<\/p>\n<p>Ten&iacute;amos un espacioso estudio, con un escritorio moderno con sillas para ambos lados y un buen sof&aacute; cama, para emergencias. Una buena biblioteca, donde predominaban los libros de Derecho, de leyes, de pap&aacute;. Dicho estudio ten&iacute;a un ba&ntilde;o completo, adosado a la entrada, de manera que el estudio y su ba&ntilde;o pod&iacute;an servir de habitaci&oacute;n de hu&eacute;spedes con total privacidad.<\/p>\n<p>En la parte de atr&aacute;s ten&iacute;amos una terraza techada a todo lo largo de la casa y amueblada para hacerla un lugar de verdadero esparcimiento familiar. Un juego de sof&aacute; de tres puestos y dos poltronas, sumamente c&oacute;modos, con mesa de centro y dos ratonas auxiliares al sof&aacute;. Luego, al otro extremo, una parrillera con mostrador auxiliar, de obra, con lavaplatos y dem&aacute;s y una mesa de picnic, de madera, con seis plazas.<\/p>\n<p>Un buen jard&iacute;n, hermoso, lleno de plantas de todo tipo, coronaba la parte trasera de la casa. Un &aacute;rbol de mango que hac&iacute;a las delicias de mi madre y mi hermana, no de pap&aacute; ni m&iacute;as. Uno de guayabas, que si me gustaban mucho y otras muchas variedades, como granadas, higos y hasta alcachofas.<\/p>\n<p>En el garaje, cab&iacute;an tres carros, pero a la derecha del port&oacute;n de acceso, cab&iacute;an otros dos m&aacute;s y entre los del garaje y el port&oacute;n, otros tres.<\/p>\n<p>A la izquierda, salvando el acceso peatonal desde la puerta del muro de protecci&oacute;n hasta el porche de la casa, exist&iacute;a un jard&iacute;n de peque&ntilde;as dimensiones, con grama japonesa y nueve rosales, rosas holandesas que pap&aacute; y yo hab&iacute;amos sembrado apenas nos mudamos, que ven&iacute;an en avi&oacute;n, por Viasa, en sobres pl&aacute;sticos. Un tallo con ra&iacute;z y una flor para determinar el color. Hab&iacute;amos sembrado roja, blanca, amarilla, rosada, rosada con puntas blancas, anaranjada y otras tonalidades, en total nueve.<\/p>\n<p>Luego las hab&iacute;amos injertado, de una a cada una de las otras plantas, de modo que cuando florec&iacute;an, hac&iacute;an las delicias de mi bella madre. Ese jard&iacute;n era el homenaje de mi padre y m&iacute;o a la belleza de Sugey, nuestro gran amor. Mi querida madre. Hasta su nombre era lindo<\/p>\n<p>Ella, a la saz&oacute;n, contaba con 40 a&ntilde;os ya cumplidos pero no representados, porque parec&iacute;a una mujer de 32, si acaso. Era hermosa, blanca, de pelo casta&ntilde;o ondulado, a media espalda, ojos verdes y labios carnosos y deliciosos, nariz recta, un poco respingona, cara de ni&ntilde;a traviesa.<\/p>\n<p>Su cuerpo era una fantas&iacute;a er&oacute;tica, senos grandes, voluminosos, que hac&iacute;an las delicias de quienes ten&iacute;amos el placer de observarla, una cintura reducida, generosas caderas y un trasero de leyenda, con dos nalgas que hac&iacute;an suspirar a cualquiera. Cuando Sugey caminaba alrededor de la piscina, en el edificio donde ten&iacute;amos un apartamento en Macuto, todas las personas por los alrededores suspend&iacute;an lo que hac&iacute;an y la observaban. Hombres y mujeres indistintamente, porque la se&ntilde;ora paraba el tr&aacute;fico. Ver aquel par de nalgas moverse al son que ella les imprim&iacute;a y sus poderosos senos agitarse en su pecho, era algo para deleitarse. Y utilizaba unos bikinis realmente infartantes. Mis amigos me dec&iacute;an, todos, que ella era la gran musa de todas sus pajas&hellip; y yo no pod&iacute;a sustraerme tampoco. Me &ldquo;molestaban&rdquo; con sus comentarios subidos de tono, pero, o peleaba con ellos, que m&aacute;s de una vez ocurri&oacute; o me calaba las mamaderas de gallo. Porque la verdad, mam&aacute; se sab&iacute;a hermosa, buenota y se lo disfrutaba poner a los hombres a altas temperaturas.<\/p>\n<p>Mi hermanita, ese era otro tema muy especial. Dos a&ntilde;os menor que yo, muy parecida a mam&aacute; en todo, salvo en los vol&uacute;menes. Yo hab&iacute;a visto fotos que pap&aacute; guardaba en un &aacute;lbum, donde aparec&iacute;a mam&aacute; en bikini, de unos 23 a&ntilde;os, ya habiendo parido y amamantado a sus dos v&aacute;stagos, con un cuerpo muy parecido, id&eacute;ntico dir&iacute;a yo, al de Ana, Anastasia, mi querida y bella hermanita. Con el paso de los a&ntilde;os, Sugey desarroll&oacute; carnes, esos vol&uacute;menes en tetas y nalgas que la hac&iacute;an ver tan espectacular. Mi hermana todav&iacute;a no llegaba all&aacute;.<\/p>\n<p>Yo soy Tito &ndash;Ernesto, Ernestito&ndash; el que relata esta historia y feliz, muy feliz hijo de Sugey y hermano de Anastasia. Ten&iacute;a para la fecha 22 a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Mi padre, Ernesto, hab&iacute;a fallecido cuatro a&ntilde;os atr&aacute;s. Contaba para entonces 42 a&ntilde;os y dej&oacute; a Sugey sumida en la mayor de las tristezas.<\/p>\n<p>Cap&iacute;tulo 1:<\/p>\n<p>&#8211; Hola, Tito &iquest;C&oacute;mo estas, mi pana? &ndash; me salud&oacute; un amigo desde uno de los bancos que se hallaban a la vera del Boulevard por donde transitaba, cogido de la mano con mi hermanita. Era H&eacute;ctor, un compa&ntilde;ero de la universidad que se emocion&oacute; mucho al ver la compa&ntilde;&iacute;a que yo tra&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; Epa, H&eacute;ctor, saludos, viejo. &iquest;C&oacute;mo est&aacute;s t&uacute;? &iquest;En qu&eacute; andas por aqu&iacute;? &ndash; le respond&iacute; el saludo.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, pasando el fin de semana con la familia de mi novia, en ese edificio que est&aacute; all&aacute; atr&aacute;s, el Noches de Naiguat&aacute;. &iquest;Y esta bella chica es tu novia, sinverg&uuml;enza? Qu&eacute; bien te lo ten&iacute;as escondido&hellip; &ndash; me respondi&oacute; enseguida, mirando a Ana.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Mi novia?, no mi pana, yo no tengo tan mal gusto, esta fe&iacute;ta es mi hermana, Anestesia. Hermanita, &eacute;ste es H&eacute;ctor, compa&ntilde;ero de la carrera&hellip; &ndash; los present&eacute;&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;C&oacute;mo? Escuch&eacute; Anestesia &iquest;Me equivoco, acaso? &ndash; respondi&oacute; extra&ntilde;ado.<\/p>\n<p>&#8211; Es que el bobo &eacute;ste siempre se est&aacute; burlando de mi nombre, me llamo Anastasia y me dicen Ana. No le hagas caso, que es muy payaso. &ndash; salt&oacute; Ana para aclarar la cosa.<\/p>\n<p>&#8211; Pero si es un lindo nombre, como la due&ntilde;a&hellip; t&uacute; si eres porquer&iacute;a, mi pana. &iquest;Y si tanto te molesta, porqu&eacute; andan por ah&iacute; como si fueran novios, agarraditos de las manos? Yo, a mi hermana, ni de lejos, de lo fastidiosa que es&hellip; &ndash; ripost&oacute; H&eacute;ctor.<\/p>\n<p>&#8211; No, chamo, todo en broma, nada en serio. Yo adoro a esta chica, es mi hermanita, uno de los ojitos de mi cara. Y siempre vamos agarraditos de manos, porque nos gusta, aunque nos echen vaina. Yo le digo Anestesia, solo para verla brava, porque se pone muy linda, pero la verdad es que me encanta su nombre. &ndash; le aclar&eacute; a mi compa&ntilde;ero. &ndash; Y deja de estarla piropeando, que t&uacute; tienes novia y esta ni&ntilde;a no te va a parar ni medio. No gastes p&oacute;lvora en zamuro.<\/p>\n<p>&#8211; Mira y&hellip; &iquest;Cu&aacute;l es el otro ojito de tu cara, otra hermana as&iacute; de bella? &ndash; pregunt&oacute; curioso mi amigo&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Su otro ojito es Sugey, nuestra madre. &ndash; se adelant&oacute; a responder Ana.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Y es tan bonita como t&uacute;? &ndash; repregunt&oacute; H&eacute;ctor.<\/p>\n<p>&#8211; No, mi mam&aacute; es m&aacute;s bella que nadie, es la mujer m&aacute;s hermosa del mundo, seg&uacute;n este se&ntilde;or. &ndash; respondi&oacute; traviesa Ana, mir&aacute;ndome p&iacute;caramente.<\/p>\n<p>&#8211; Guao, me gustar&iacute;a conocerla, porque si es m&aacute;s bella que t&uacute;, mi madre&hellip; &ndash; dijo mi compa&ntilde;ero, ya emocionado.<\/p>\n<p>&#8211; Mira, ve a tomarte un traguito de tenteall&aacute;, que no la vas a conocer ni vas a seguir piropeando a esta ni&ntilde;a, porque entonces se me va a soltar el animal que llevo dentro y ya sabes&hellip; le respond&iacute; seriamente, para finalizar el tonteo. &ndash; Nosotros seguimos, gusto en verte, mi pana.<\/p>\n<p>&#8211; Hasta el lunes, entonces. Y de verdad, me gustar&iacute;a conocer a tu mam&aacute;. &ndash; se despidi&oacute;.<\/p>\n<p>Yo trat&eacute; de volverme para, no s&eacute;, para responderle agriamente pero Ana no me solt&oacute;. Se aferr&oacute; a mi brazo con las u&ntilde;as y no me dej&oacute; voltear. As&iacute; que continuamos nuestro paseo por el boulevard, agarraditos de las manos, cual dos enamorados.<\/p>\n<p>Bueno, de pronto hab&iacute;a algo de eso, porque de verdad, nuestra relaci&oacute;n era poco com&uacute;n, nada que ver con la forma en que se comportaban otros hermanos. Nosotros &eacute;ramos verdaderos compinches, &iacute;bamos juntos a cualquier parte, a veces dorm&iacute;amos juntos, especialmente cuando ella estaba triste. Hasta nos ba&ntilde;&aacute;bamos juntos, de vez en cuando, sin que mam&aacute; supiera, aunque ten&iacute;a mis dudas al respecto, porque Sugey deb&iacute;a ser bruja o hada, se daba cuenta de todo, de lo m&aacute;s m&iacute;nimo que tuviera que ver con nosotros.<\/p>\n<p>Nuestra relaci&oacute;n era tan profunda, tan cierta, que a veces bastaba una mirada para que uno supiera lo que el otro pensaba o quer&iacute;a. Mi relaci&oacute;n con mam&aacute; tambi&eacute;n era de esa calidad, de esa cercan&iacute;a. Siempre que and&aacute;bamos juntos, tambi&eacute;n la tomaba de la mano, especialmente desde que pap&aacute; muri&oacute;. Compart&iacute;amos nuestros pensamientos y sinsabores por igual, siempre sintonizados uno con el otro. Pero entre ellas dos la cosa no era tan intensa. Exist&iacute;a una buena relaci&oacute;n, pero no eran tan compinches.<\/p>\n<p>Una vez le pregunt&eacute; a Ana, acostados en mi cama en una noche de lluvias tormentosas y mucho fr&iacute;o, ella encucharada por mi espalda, que porqu&eacute; entre ellas dos no exist&iacute;a ese feeling que s&iacute; hab&iacute;a entre cada una de ellas conmigo. Su repuesta me dej&oacute; fr&iacute;o, pues podr&iacute;a tener muchas interpretaciones:<\/p>\n<p>&#8211; Es asunto de celos de mujeres. Ninguna quiere ceder terreno.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;C&oacute;mo es eso? A ver, expl&iacute;cate&hellip; &ndash; le indagu&eacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Nada, interpreta lo que t&uacute; quieras, no deb&iacute; decirte nada. Y no me jodas, vamos a dormir, que tengo mucho sue&ntilde;o. &ndash; me respondi&oacute; con ese tonito que denotaba disgusto y no me fastidies m&aacute;s.<\/p>\n<p>Cuando cualquiera de ellas dos adoptaba esa posici&oacute;n, yo me hac&iacute;a el Willie Mays y dejaba el asunto, porque la experiencia me hab&iacute;a ense&ntilde;ado que esas dos maravillosas y dulces mujeres, cuando lo hac&iacute;an, se transformaban en unas arp&iacute;as prestas a devorarme si me pon&iacute;a c&oacute;mico. Al final, siempre sal&iacute;a perdiendo y me quedaba sin entender ni jota.<\/p>\n<p>Al regresar al apartamento de la playa, encontramos a mam&aacute; ya dispuesta a bajar a tomar el sol en la piscina. Nuestro paseo post desayuno hab&iacute;a sido muy cordial y agradable, pero bajar con ellas dos a la piscina, superaba cualquier otra cosa. Ana entr&oacute; a su habitaci&oacute;n a ponerse su bikini y cuando sali&oacute;, me encontr&oacute; poni&eacute;ndole el aceite bloqueador solar a Sugey por la espalda. Luego las piernas, por todos lados y ella, por s&iacute; misma, culmin&oacute; por sus brazos, hombros y pecho. Enseguida Ana reclam&oacute; su turno y me dej&oacute; hacerlo, m&aacute;s bien me exigi&oacute; que lo hiciera y completo, por todo el cuerpo, incluyendo sus nalgas y pecho. Hasta deslic&eacute; unos dedos por su raja trasera y luego por debajo de sus maravillosos senos con su aprobaci&oacute;n en forma de sonrisa. Sugey, que todo lo captaba, me lanz&oacute; una mirada fulminante, que yo repliqu&eacute; con un beso en sus hermosos labios. Por supuesto, me dio un golpecito de rechazo en el pecho y el cl&aacute;sico &iexcl;Bandido, que soy tu madre!<\/p>\n<p>Ana se mor&iacute;a de la risa, por su atrevimiento &iquest;O el m&iacute;o? No lo s&eacute;, pero estaba goz&aacute;ndoselo de lo lindo.<\/p>\n<p>Listo el proceso del bloqueador solar en ellas, me tomaron en cambote para coloc&aacute;rmelo a m&iacute;, sin reparos p&uacute;dicos. Me toquetearon lo que les dio la gana y se re&iacute;an en mi cara. Por supuesto, me puse malote y eso aument&oacute; las risas. Tuve que hacer unas cuantas flexiones de pecho para recomponerme y poder bajar con ellas de mis brazos.<\/p>\n<p>Me sent&iacute;a orgulloso de llegar al &aacute;rea de la piscina, donde se encontraban vecinos y amigos de a&ntilde;os, con mis dos beldades tomadas de mis brazos. Se me hench&iacute;a el pecho, ciertamente. Algunos nos saludaban respetuosamente, otros con verdadero afecto y alguno que otro con un silbido en honor de mis chicas. Nos sent&aacute;bamos en una mesa con toldo que ya hab&iacute;a reservado temprano con la cl&aacute;sica banderita del n&uacute;mero de nuestro apartamento, que contaba con cuatro sillitas de playa y dos tumbonas. Ellas, directo a las tumbonas a empezar el tratamiento solar y yo a una de las sillas, para conversar con una de nuestras vecinas, una se&ntilde;ora de alrededor de 50 primaveras muy bien llevadas, que me ten&iacute;a ciertamente colgado. Lamentablemente, yo me colgaba de la brocha y ella siempre me quitaba la escalera. Pero alg&uacute;n d&iacute;a le pondr&iacute;a la mano encima y entonces&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Hola, Tito querido, siempre tan bien acompa&ntilde;ado. Tus chicas est&aacute;n espl&eacute;ndidas esta ma&ntilde;ana. &ndash; me salud&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Al igual que t&uacute;, Simona querida. Siempre tan bella y&hellip; tan esquiva&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Esquiva? No, mi amor, yo a ti no te esquivo, huyo descaradamente de ti, porque me han dicho que eres muy peligroso. Parece que tienes algo que muerde o pica, no s&eacute;, algo que tiene nombre de animal.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Ser&aacute; anaconda?<\/p>\n<p>&#8211; Eso, anaconda. Eso es una culebra venenosa &iquest;Cierto? Me picas y me muero. &ndash; me dijo muy chistosita ella.<\/p>\n<p>&#8211; No, te explico. La anaconda es una culebra muy grande, quiz&aacute;s la m&aacute;s grande del mundo. Es constrictora, no venenosa. Ella te muerde una parte de tu cuerpo, por ejemplo tu culito&hellip; ejem, perd&oacute;n, tu brazo, para tener un punto de apoyo y luego te enrolla con todo su largo y muy grueso cuerpo, de seguidas empieza a apretarte hasta que te hace llegar al cl&iacute;max, ejem, es decir, te asfixia y luego mueres. Despu&eacute;s, para rematar la faena, te traga entera, con bikini y todo y pasa unas cuantas semanas haciendo la digesti&oacute;n. Al final, escupe por la boca tus huesos y el bikini. Es algo sublime, te lo aseguro.<\/p>\n<p>&#8211; Yo mejor me subo a mi apartamento, porque creo que t&uacute; eres muy peligroso, jejeje.<\/p>\n<p>&#8211; No te preocupes, hoy la anaconda no tiene hambre, est&aacute;s a salvo. Pero cualquier otro d&iacute;a, podr&iacute;a ser el d&iacute;a&hellip; o la noche&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, entonces vamos al agua, porque ya me acalor&eacute;&hellip; &ndash; y se levant&oacute;, dej&aacute;ndome apreciar todo ese pedazo de hembra que se mov&iacute;a rumbo a la piscina.<\/p>\n<p>Si esa mujer hubiera sabido que el agua era el h&aacute;bitat preferido de las anacondas, no hubiera entrado conmigo a la piscina. Pero all&iacute; cerca estaban presentes mis dos amores, Sugey y Ana y ten&iacute;a que comportarme. Me met&iacute; al agua y di unos cuantos largos antes de acercarme de nuevo a Simona, para conversar amistosamente, ya sin dobles sentidos.<\/p>\n<p>Luego de asolearse unos minutos por el reverso y otros por el anverso, como si de dos bistecs a la brasa se tratara, mis chicas decidieron entrar al agua a martirizarme. Si, porque eso era lo que hac&iacute;an y yo sospechaba que con premeditaci&oacute;n y alevos&iacute;a. Llegaron a m&iacute;, que segu&iacute;a con Simona y empezaron los toqueteos, los brazos, la espalda, a mam&aacute; le gustaba ara&ntilde;arme el pecho con sus cuidadas y afiladas u&ntilde;as. A Ana le encantaba subirse a mi espalda y pegarme sus pezones, a mansalva. De toque en toque, me iba poniendo peligroso y ellas lo notaban y les divert&iacute;a. Simona tambi&eacute;n disfrutaba, porque con ellas all&iacute;, se sent&iacute;a segura. A salvo de la anaconda.<\/p>\n<p>Luego de tontear bastante en la piscina y re&iacute;rnos como ni&ntilde;os, salimos los cuatro a jugar una partida de ping&ndash;pong. Sugey, mi eterna pareja y yo contra Ana y Simona. Debo aclarar que soy subcampe&oacute;n de los juegos de mi facultad, la de Ciencias Econ&oacute;micas de la UCV y sin embargo, tanto Simona como Sugey y Ana, no son f&aacute;ciles presas. Son jugadoras consumadas. Adem&aacute;s, mi querida Ana es una tramposa. Gusta de dejarme ver una areola o un pez&oacute;n, as&iacute;, descuidadamente, antes de lanzar un mate. Luego se arregla de nuevo el sost&eacute;n del bikini, hasta el pr&oacute;ximo lance, en que lo vuelva a intentar, casi siempre con &eacute;xito. Simona, por su parte, se soba mucho las maravillosas ubres que porta, con el mismo fin, distraerme. &iquest;Y saben qu&eacute;? Lo logran.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de varios pezones de Ana y mucho sobeteo de tetas de Simona, ganaron por 21 a 18, 21 a 15 y 21 a 17. Y Sugey me jur&oacute; que para la pr&oacute;xima solicitar&iacute;a que nuestras contrincantes se colocaran antes una franela, porque jugaban con demasiada ventaja.<\/p>\n<p>Culminada la competencia, subimos a ducharnos y arreglarnos para salir a almorzar a Las 15 Letras, un tradicional restaurante de Macuto. Invitamos a Simona y nos fuimos los cuatro en mi auto.<\/p>\n<p>El almuerzo fue placentero y con algunas travesuras que resultaron intrascendentes, as&iacute; que regresamos tranquilos para tomar una siesta porque el calor era agobiante. Yo le pregunt&eacute; a Simona si pod&iacute;a tomar la siesta con ella, en su apartamento, pero la muy z&aacute;ngana me dio un toquecito en la anaconda con su dedo &iacute;ndice y me dijo:<\/p>\n<p>&#8211; Ni de vaina.<\/p>\n<p>Mam&aacute; y mi hermanita se sonrieron por mi derrota y subimos a nuestro apartamento. Yo, no m&aacute;s llegar, me lanc&eacute; a mi chinchorro en medio del sal&oacute;n y Ana se fue al ba&ntilde;o. Sugey me miraba con cara de ni&ntilde;a traviesa y de pronto me pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Y mi derrotado compa&ntilde;ero de juegos no gustar&iacute;a de tomar la siesta abrazadito con su compa&ntilde;era, en mi cama? Es que me siento muy solita&hellip; muy solita&hellip; &#8211; me dijo, haciendo pucheros&hellip;<\/p>\n<p>Enseguida, como si tuviera un resorte, me levant&eacute; y la acompa&ntilde;&eacute; a su habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Una vez acostados en cucharita, se oy&oacute; la voz de Ana, a trav&eacute;s de la puerta cerrada:<\/p>\n<p>&#8211; Sugey, para variar me hiciste trampa, te aprovechaste que me estaba orinando. No se puede confiar en ti, eres una descarada, siempre juegas con ventajas&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Siempre! &ndash; contest&oacute; la indiciada.<\/p>\n<p>Al terminar la siesta, muy reparadora por cierto, nos levantamos para ir a caminar por el boulevard, como &uacute;ltimamente sol&iacute;amos hacer, los tres tomados de las manos. A mi diestra, Ana con sus deditos entrelazados con los m&iacute;os y a mi siniestra, Sugey agarrada de mi brazo. La brisa estaba agradable, ya no quemaba nuestros rostros. Las frondosas cabelleras de mis damas eran abatidas a un lado y otro de sus lindas caras, a veces se met&iacute;an en mis ojos, pero era delicioso. Las personas nos ve&iacute;an pasar y m&aacute;s de una vez escuch&eacute; algo como: &ldquo;Co&ntilde;o, que buen par de hembras&rdquo; o &ldquo;Mira que nalgas tan sabrozotas&rdquo; o &ldquo;Carajo &iquest;Viste las tetas de esas mujeres?&rdquo;<\/p>\n<p>Yo escuchaba y para mis adentros, mentalmente, les respond&iacute;a: &ldquo;Si, pero es carne que no comer&aacute;s, imb&eacute;cil&rdquo;. Yo tampoco podr&iacute;a, pero estaba seguro que ellos no. Eran hembras muy finas para que cualquiera de esos pobres diablos pudieran aspirar a algo m&aacute;s que verlas pasar.<\/p>\n<p>&#8211; Ana, hermanita querida, &iquest;ya se te pas&oacute; la rabieta con Sugey? &ndash; le pregunt&eacute; con mi mejor cara de conciliaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Ella siempre me juega sucio, se aprovecha de cualquier cosa para quedarse contigo y dejarme por fuera, como la guayabera. Pero alg&uacute;n d&iacute;a le voy a ganar y entonces, ya ver&aacute;&hellip; aventajada&hellip; huuuu. &ndash; y le sacaba la lengua a nuestra madrecita bella.<\/p>\n<p>&#8211; Yo tengo el derecho divino, porque soy su madre, en cambio t&uacute; eres su hermana. Donde manda capitana, no manda marinera. Jejeje.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, mami, yo creo que tienes el derecho divino&hellip; cierto, pero el izquierdo tambi&eacute;n, jajaja. &ndash; le dije de manera jocosa, como buscando alegrar la conversa.<\/p>\n<p>&#8211; Bandido, falta de respeto, sinverg&uuml;enza, a todo le buscas el lado sexual. &ndash; me solt&oacute;, sonre&iacute;da, pero tratando de mostrarse disgustada.<\/p>\n<p>&#8211; Ustedes son mis amores, las adoro a ambas y tengo suficiente para las dos, as&iacute; que no se peleen por m&iacute;. Podemos establecer turnos, un d&iacute;a para una y otro d&iacute;a para la otra. As&iacute; todos contentos. &ndash; les dije conciliadoramente. &ndash; les di un beso a cada una y seguimos nuestro paseo, muy agarrados de manos y brazos.<\/p>\n<p>Ya de noche, salimos a una pizzer&iacute;a del sector a comernos unas deliciosas pizzas macute&ntilde;as. Luego regresamos y nos sentamos en la sala a escuchar m&uacute;sica y bebernos unos buenos whiskies. Ya tarde, despu&eacute;s de beber, conversar y tontear a m&aacute;s no poder, nos tocaba dormir. Entonces Ana reclam&oacute; r&aacute;pidamente su derecho de dormir conmigo y Sugey no tuvo m&aacute;s remedio que ceder, de modo que me fui con ella a la segunda habitaci&oacute;n. Una vez acostados, mi hermanita se quit&oacute; la franelita que llevaba puesta y se qued&oacute; en tetas, solo con su pantaletica que era tan peque&ntilde;a que casi no se le notaba que la llevara puesta.<\/p>\n<p>&#8211; Oye &iquest;ya vas a empezar a ponerme malote? &ndash; le solt&eacute; en son de broma.<\/p>\n<p>&#8211; No, mi amor, es que me molesta. Me gusta dormir desnuda, pero no te preocupes, la pantaleta no me la voy a quitar para que no te asustes. &ndash; me respondi&oacute; con toda &ldquo;inocencia&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Como si se notara. Es tan peque&ntilde;a que eso y nada es la misma vaina! &ndash; le respond&iacute;, tambi&eacute;n en tono de broma.<\/p>\n<p>&#8211; Si te asustas tan f&aacute;cilmente, entonces ve a dormir con la fiera. No quiero conmigo a un tipo asustado. Me gustan los hombres que saben enfrentarse a los grandes retos. &ndash; me zumb&oacute; esa.<\/p>\n<p>&#8211; No, cari&ntilde;o m&iacute;o, no te tengo miedo. Te salvas porque eres mi hermanita, porque si no, esta noche aqu&iacute; pasar&iacute;a algo para la historia. &ndash; le respond&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Y&hellip; si por una vez nos olvidamos que somos hermanos? A que no te atreves&hellip; &ndash; me volvi&oacute; a retar.<\/p>\n<p>&#8211; No juegues con candela que te quemas. Carne de hermana no se come. &ndash; le respond&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; No sabes de lo que te pierdes&hellip; &ndash; me dijo, muy seductoramente.<\/p>\n<p>&#8211; No tienes idea de lo que te salvas, jajaja&hellip; &ndash; le devolv&iacute; la joda.<\/p>\n<p>&#8211; Si supieras, que por tener una idea clara y muy concisa es que te lo digo. Yo s&eacute; que t&uacute; conmigo y con mam&aacute; te pones malote, significa que te gustamos, que nos deseas. Lo que deber&iacute;amos hacer es olvidarnos de tantos prejuicios y montarnos nuestro propio sistema familiar, los tres. Total, lo que en casa suceda, debe quedar en casa. Te apuesto que con dos hembras como nosotras, no te quedar&iacute;a tiempo para perder con tus amiguitas o las m&iacute;as o las de mam&aacute;. Porque nosotras sabemos a quienes te cepillas y a quienes no, para que te enteres. Y te digo, mam&aacute; necesita de atenci&oacute;n, encarecidamente. Acaba de cumplir los 40 y parece que le est&aacute; apareciendo la &ldquo;crisis de los 40&rdquo;, porque se la pasa apagada. Claro, cuando t&uacute; llegas a casa, ella se avispa, porque tienes ese toque con ella que le alegras la vida, pero cuando no est&aacute;s, se la pasa triste.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute; me tratas de decir? A ver, seamos m&aacute;s claros, vamos a llamar al pan, pan y al vino, vino. &iquest;Qu&eacute; es lo que tienes revoloteando en esa traviesa cabecita?<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, hablemos a calz&oacute;n quitao. Mam&aacute; es una mujer que estuvo acostumbrada a que pap&aacute; la atendiera muy bien, a diario y hasta ten&iacute;a sus aventuras extramatrimoniales por ah&iacute;, de vez en cuando, con su venia. Era, en suma, muy activa sexualmente hablando y tambi&eacute;n por lo que he podido saber, muy ardiente. Pap&aacute;, por su parte, era muy cumplidor, vamos, ten&iacute;a un artefacto parecido a tu animal, quiz&aacute;s no tan grande y grueso, pero ah&iacute;, ah&iacute;. Entonces ella era feliz. &Eacute;l la complac&iacute;a y adem&aacute;s le permit&iacute;a sus aventuritas. Pero pap&aacute; muri&oacute; y mam&aacute; se qued&oacute; en el aparato. No ha podido correr otra v&aacute;lida. Entonces, por el camino que va, su hermosura y juventud se van a esfumar y no es justo. Uno debe vivir la vida, disfrutar, sin hacer da&ntilde;o a nadie, pero gozar. Para luego es tarde.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Y c&oacute;mo es eso que t&uacute; dices que mam&aacute; ten&iacute;a aventuritas? Cu&eacute;ntame, il&uacute;strame&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; No te voy a contar nada, all&aacute; t&uacute; que vives en las nubes y no te enteras de nada.<\/p>\n<p>&#8211; Est&aacute; bien, no te sulfures que te pones fea. &iquest;Y qu&eacute; carajo propones? Porque no te entiendo. &iquest;Sugieres que le busquemos un amante a mam&aacute;, un novio o algo as&iacute;? &ndash; le pregunt&eacute;, curioso ya.<\/p>\n<p>&#8211; Ay, hermanito, a veces eres tan lento o te haces el g&uuml;evon. Te estoy hablando de que t&uacute; eres el que le sube la autoestima, te digo que nos montemos nuestro propio sistema, entonces, a ver &iquest;Te dibujo un mapita, cari&ntilde;o? Estoy hablando de ti, de Sugey y de m&iacute;. Nuestro propio circo. T&uacute; nos coges a las dos, las dos te cogemos a ti y todos tres felices. &iquest;De verdad crees que despu&eacute;s que mam&aacute; estuvo tantos a&ntilde;os disfrutando de la maravilla que pap&aacute; le met&iacute;a, se va a conformar con cualquier piazo&rsquo;evaina que se encuentre por ah&iacute;? Mira a la pobre t&iacute;a Miriam. Con ese paj&uacute;o de marido que tiene, hay que verle la cara de tristeza. T&uacute; tienes los genes de pap&aacute;, te gastas una enorme verga y adem&aacute;s, la usas de maravilla, seg&uacute;n mam&aacute; y yo tenemos entendido por nuestras amigas, a las que te coges divinamente, porque eso nos cuentan. Eres un gara&ntilde;&oacute;n de pura raza y aunque nunca te he probado, me apostar&iacute;a mi cabellera a que lo que me cuentan de ti es verdad.<\/p>\n<p>&#8211; Vaina, Ana, tu debes estar loca, mi ni&ntilde;a. &iquest;C&oacute;mo crees t&uacute; que yo me las voy a coger a ustedes, por Dios? &iquest;Me consideras un pervertido, un degenerado? Co&ntilde;o, hermanita &iquest;Qu&eacute; te fumaste hoy, una lumpia? Te hizo da&ntilde;o. Me voy a dormir al chinchorro, porque t&uacute; est&aacute;s loca, no sea que a medianoche me ahorques o me violes o algo as&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; No te atrevas a irte, te estoy hablando en serio. No estoy loca. Estamos en un momento en que, o hacemos algo por mam&aacute; o se nos va a pique. Capaz que le reviente la menopausia, de abandonada que se siente. Deja los prejuicios sociales y toda esa mierda que no sirven para nada. Ella te necesita, me consta que la amas, es el amor de tu vida&hellip; y t&uacute; de la m&iacute;a, co&ntilde;o Tito, las dos te necesitamos. Yo no pego una con los hombres, me conquistan, me cogen y me dejan. Ya llevo cinco, por si no lo sab&iacute;as. Y ninguno me ha cogido ni medianamente bien. Cuando Alicia y Roxana me cuentan de los polvos que t&uacute; les echas, me rio como una pendeja, pero por dentro me muero de la envidia. Ya ni quiero hablar con ellas, porque siempre es el mismo tema y llego a casa con las pantaletas mojadas y con ganas de hacerme una paja. Y a mam&aacute; le pasa lo mismo. Tienes a Carmen, a Olga y a Adriana, se&ntilde;oras cuarentonas como mam&aacute;, dos divorciadas y la otra casada con un paj&uacute;o que ni se entera de los cuernos que tiene en la cabeza y cada vez que las visitas, llaman a mam&aacute; a contarles de las cogidas que les da su hijito tan bello. Ya Sugey est&aacute; arrecha. Ayer la llam&oacute; Adriana, la m&aacute;s puta de las tres y no quiso atenderla. Me pidi&oacute; que le dijera que estaba en el ba&ntilde;o. Y le dije: &ldquo;Lo siento, Adriana, Sugey est&aacute; cagando&rdquo;. As&iacute; mismo. La desgraciada se ech&oacute; a re&iacute;r a carcajadas. Y yo, por supuesto, qued&eacute; como la ordinaria de la familia. Y si quieres te hablo de tus compa&ntilde;eras de la Universidad, que te llaman a diario, loquitas todas porque las atiendas y de tu jefa, mi tocaya, Ana Marisax. Co&ntilde;o, algo muy bueno tienes que tener, carajo, hermanito y nosotras queremos nuestra parte.<\/p>\n<p>Yo no hallaba que decir. Esta perorata de mi dulce hermanita me dej&oacute; descolocado. Y me preguntaba yo &iquest;Esto era cosa de Ana, unilateralmente, o Sugey compart&iacute;a el punto de vista? Me asust&eacute;. De pronto me di cuenta que me estaba colocando contra la pared con un planteamiento que, moralmente, me quemaba, pero que vi&eacute;ndolo desde el punto de vista meramente humano, m&aacute;s terrenal, me parec&iacute;a la gloria. Siempre he visto a mam&aacute; como a una superhembra y a mi hermana, desde los 14 como su digna sucesora. Sugey, a sus 40, estaba en la plenitud de su hermosura y supon&iacute;a yo que de sus capacidades amatorias. Y Ana, bueno, por Ana me lanzar&iacute;a por un barranco, de cabeza, sin preguntar. Pero eran mi madre y mi hermana. Si se tratara de Miriam, la gemela de mam&aacute; y de Andrea, su hija, otras dos mujeres de bandera, pues no me parecer&iacute;a tan terrible el asunto. Carne de t&iacute;a o de prima, pues, se podr&iacute;a probar, no s&eacute;, digo yo. Habr&iacute;a que ser medio canalla, co&ntilde;o de madre y pervertido. &iquest;Y yo lo era? Ana me hab&iacute;a sembrado una semilla y yo me preguntaba: &iquest;Germinar&iacute;a? Pens&eacute;, pens&eacute; y decid&iacute; que la iba a poner a prueba, a ver hasta donde ten&iacute;a fuelle esa ni&ntilde;a.<\/p>\n<p>&#8211; Ok, Ana, vamos a lo nuestro. &iquest;T&uacute; quieres follar conmigo? Pues bien, vamos a echarle bolas. Qu&iacute;tate esa pantaletica y vamos a follarte como me follo a tus amiguitas. T&uacute; est&aacute;s m&aacute;s buena que ellas, as&iacute; que vamos a pasarla muy bien. &iquest;Le damos ya? &ndash; le dije, a son de reto y trat&eacute; de agarrar la pantaletica para baj&aacute;rsela.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Ya? Saca la mano &iquest;Qu&eacute; te pasa? &iquest;Est&aacute;s seguro? Bueno, ya va, calma pueblo. &iquest;Y con mam&aacute; aqu&iacute; al lado? Co&ntilde;o, no s&eacute;&hellip; No seas tan brusco, co&ntilde;o. &iquest;Por qu&eacute; no lo organizamos mejor y lo dejamos para otro d&iacute;a, ya m&aacute;s calmados y en mejor posici&oacute;n que ahora, porque mam&aacute; nos va a o&iacute;r, seguro.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, t&uacute; me has insistido en que con las dos. Si nos oye, le decimos que se nos una y listo. Hacemos un tr&iacute;o. &iquest;Qu&eacute; tal? Vamos a darle. Si no nos oye, solo t&uacute; y yo. Otro d&iacute;a le doy a ella y despu&eacute;s s&iacute;, nos montamos el tr&iacute;o. Y de ah&iacute; en adelante, que viva la pepa. &ndash; y la agarr&eacute; del talle para acercarla a m&iacute; y besarla. La loca brinc&oacute; de la cama y me rog&oacute; tranquilidad.<\/p>\n<p>Esa noche me sal&iacute; para dormir en el chinchorro. La dej&eacute; echa un desastre, con una crisis moral y existencial. Pero ella a m&iacute;, tambi&eacute;n. No pod&iacute;a creerme lo que mi hermanita querida me hab&iacute;a planteado.<\/p>\n<p>El domingo en la ma&ntilde;ana me despert&eacute; despu&eacute;s de una p&eacute;sima noche y me encontr&eacute; para desayunar con mi hermos&iacute;sima madre, m&aacute;s sexy que nunca, con un traje de ba&ntilde;o de una pieza con un escote hasta m&aacute;s abajo del ombligo, que me dej&oacute; babeando.<\/p>\n<p>&#8211; Bendici&oacute;n, bella mujer. Estas buen&iacute;sima con ese traje de ba&ntilde;o, no te lo hab&iacute;a visto. Casi que me quedo tieso al verte.<\/p>\n<p>&#8211; Dios te bendiga, mi amor, me lo estoy estrenando hoy. Y t&uacute; no te quedaste tieso&hellip; pero tu mejor amigo&hellip; no s&eacute;&hellip; jajaja&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Caramba, mam&aacute;, perd&oacute;name&hellip; no me di cuenta, lo siento. No quise faltarte el respeto.<\/p>\n<p>&#8211; Mi amor, eres un hombre joven, con una actividad hormonal bastante notoria. Eso que te pas&oacute;, a tu edad, es de lo m&aacute;s normal y a la m&iacute;a, ver que un joven se excite as&iacute; por verme, me halaga, aunque ese joven sea mi hijo. Adem&aacute;s, tu estas m&aacute;s bueno que comer con los dedos. Me emocion&eacute; yo tambi&eacute;n, al darme cuenta. &iquest;No notas mis pezones?<\/p>\n<p>Casi me desmayo. &iquest;Ser&iacute;a entonces cierto lo que mi hermanita me hab&iacute;a planteado anoche? Co&ntilde;o, mam&aacute; me acababa de lanzar dos rectas de 95 millas. Una m&aacute;s y estar&iacute;a ponchado. Y me parec&iacute;a verla m&aacute;s atractiva que de costumbre. &iquest;Acaso eso era posible, que la mujer m&aacute;s hermosa del mundo hoy se viera mejor que otras veces?<\/p>\n<p>Trat&eacute; de tranquilizarme, haci&eacute;ndome el Willie Mays y desayunamos, aunque notaba sus miradas, sus moh&iacute;nes para conmigo, su sensualidad enfocada a m&iacute;. &iquest;O me lo estaba imaginando?<\/p>\n<p>Al terminar, le dije que me iba a caminar por el boulevard y entonces me dijo que la esperara, que se iba conmigo. Ella quer&iacute;a y necesitaba caminar un poco.<\/p>\n<p>Salimos, ella con su traje de ba&ntilde;o y un coqueto pareo, Dios m&iacute;o, se ve&iacute;a esplendorosa y yo con mis ya cl&aacute;sicos bermudas y una franela. Por el camino, mam&aacute; desat&oacute; m&aacute;s pasiones que en un desfile de PlayGirls de PlayBoy, al punto que cre&iacute; que en la ruta terminar&iacute;a d&aacute;ndome unos carajazos con alg&uacute;n hijo de perra que se pasara con ella.<\/p>\n<p>Llegamos a la plazoleta del final del boulevard y nos sentamos solos en un banco, mirando hacia el mar. Ella estaba como en una nube, la ve&iacute;a so&ntilde;adora, alegre, sin ser euf&oacute;rica, la notaba c&oacute;moda conmigo. No soltaba mi brazo, ni siquiera una vez sentados.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Qu&eacute; lindo d&iacute;a hace hoy! &iquest;Verdad, mi amor? &ndash; me coment&oacute; apret&aacute;ndome el brazo contra su cuerpo.<\/p>\n<p>&#8211; Si, mami, muy lindo y contigo de mi brazo, mejor&hellip; Mam&aacute;, este&hellip; oye&hellip; &iquest;sabes? quiero hacerte unas preguntas &iquest;puedo?<\/p>\n<p>&#8211; Claro, mi amor, lo que quieras. A ver, pregunta.<\/p>\n<p>&#8211; T&uacute;&hellip; eras una mujer muy activa, sexualmente hablando, con pap&aacute;, &iquest;cierto?<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute; pregunta es esa, mi amor? &iquest;A d&oacute;nde quieres llegar? Soy tu madre, no una de tus carricitas&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Quiero tener una conversaci&oacute;n de adulto contigo, con la due&ntilde;a de mis amores y desvelos. La otra due&ntilde;a est&aacute; all&aacute;, dormida y de esa ya s&eacute; bastante. Necesito saber de ti&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Bueno&hellip; me intrigas. Ejem&hellip; Si, mi cielo, yo era muy activa. Tu padre era un amante muy especial, maravilloso. Me atend&iacute;a de maravillas&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Y ahora, como haces? &iquest;Se acab&oacute; y punto? &iquest;No te hace falta o tienes por all&iacute; tu repuesto?<\/p>\n<p>&#8211; Me estas incomodando un poco, mi amor. No te pases.<\/p>\n<p>&#8211; Por favor, mami&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Bueno&hellip; no hago nada, mi amor, no tengo repuesto. Estoy apagada. Ya no soy la mujer fogosa que era con tu padre, eso se acab&oacute;. Se muri&oacute; mi hombre y s&eacute; que como ese que ten&iacute;a no voy a conseguir otro, ni medianamente parecido&hellip; bueno, si, la verdad, s&eacute; que existe uno, por ah&iacute;, pero no es para m&iacute;, as&iacute; que nanay, nanay.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Y qui&eacute;n es?<\/p>\n<p>&#8211; Eso no te lo voy a responder, por favor, no insistas. Me est&aacute;s incomodando.<\/p>\n<p>&#8211; Disc&uacute;lpame. El asunto es que te amo, me importas mucho. Solo quiero que seas feliz y si yo pudiera&hellip; aportar, hacer algo para que lo fueras, me sentir&iacute;a muy feliz. Mam&aacute;, eres la mujer m&aacute;s hermosa del mundo, no conozco a nadie como t&uacute;. Bueno, con excepci&oacute;n de tu doble, Miriam. Pero volvamos al asunto, una mujer como t&uacute;, a los 40, est&aacute; en la plenitud de su vida. No se puede apagar, como dijiste. Ana y yo nos resistimos a ver eso y sin hacer nada.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Y qu&eacute; han hablado t&uacute; y esa alocada hija m&iacute;a? Porque mira que esa ni&ntilde;a es una revolucionaria. Si por ella fuese, yo deber&iacute;a tener una cola de amantes que diera la vuelta en la esquina y cambiar uno cada d&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, mam&aacute;, te voy a contar una larga y terrible conversaci&oacute;n que tuvimos Ana y yo anoche, al acostarnos. Primero, te pido me escuches hasta el final, por favor, sin interrumpirme. Despu&eacute;s, si quieres, me pones esa piedra que est&aacute; all&iacute; por la cabeza; Segundo, que no tomes represalias contra ella. S&eacute; que ella a veces est&aacute; convencida de cosas que solo existen en su mente, pero me dej&oacute; marcado anoche con las cosas que me dijo.<\/p>\n<p>Y proced&iacute; a relatarle a mam&aacute; toda la conversaci&oacute;n, de la manera m&aacute;s cercana a la verdad, sin edulcorantes.<\/p>\n<p>Al finalizar mi mon&oacute;logo, mam&aacute; ten&iacute;a las l&aacute;grimas afuera. Esper&eacute; a que se recompusiera, la abrac&eacute; con mucho afecto, amor m&aacute;s bien y le dije cosas bonitas al o&iacute;do, para consentirla. Por fin se tranquiliz&oacute; un poco, me pidi&oacute; un cigarrillo y despu&eacute;s de fumar, me dijo:<\/p>\n<p>&#8211; Mi amor, tal vez algunas cosas que te dijo la locata esa sean verdades del tama&ntilde;o de un edificio, pero hay cosas que solo pueden ser producto de su mente calenturienta. La mejor demostraci&oacute;n que tienes de que lo que te digo es cierto es que la retaste, le dijiste para hacer el amor y afloj&oacute;. No se atrevi&oacute;. &iquest;Crees que si me lo pidieras en este momento, tal como hiciste con ella anoche, yo aceptar&iacute;a? &iquest;O aflojar&iacute;a como ella?<\/p>\n<p>&#8211; No lo s&eacute;. No es momento de eso. Sigue, por favor.<\/p>\n<p>&#8211; Bien, es cierto que fui una mujer muy activa, caliente, ardiente dec&iacute;a Ernesto. Es cierto que ten&iacute;amos mucha actividad, casi todas las noches. &Eacute;ramos cuidadosos, silenciosos, pero no creo que ustedes fueran tontos y no se daban cuenta. Es cierto, tambi&eacute;n que a mi edad, a&uacute;n me siento joven y atractiva, vamos, t&uacute; acabas de o&iacute;r los piropos de los hombres, algunos asquerosos, pero otros no tanto. Ayer en la piscina hasta nos silbaron a Ana y a m&iacute;, a ambas, estoy consciente de ello. Y s&iacute;, me encantar&iacute;a conocer a un hombre con las caracter&iacute;sticas apropiadas para hacerme la vida feliz. Pero no puedo poner un aviso clasificado en la prensa que diga: &ldquo;Se solicita caballero de aproximadamente 46 a&ntilde;os, soltero, viudo o divorciado, abst&eacute;nganse casados; buenmozo, de 1.80 de estatura y 85&ndash;90 kilos de peso, rubio, ojos azules, con una herramienta de al menos 18 cm. y con capacidad para hacerme acabar tres veces por polvo, con dos polvos por noche. Ah, y que adem&aacute;s sea divertido&rdquo;. Estamos hablando a calz&oacute;n quitao, hijo, no me pongas esa cara de asombro. T&uacute; lo pediste. &iquest;T&uacute; crees que puedo encontrar un ejemplar c&oacute;mo ese? Porque ese es el que necesito, no me conformar&iacute;a con menos. Mira a mi hermana Miriam, tan hermosa, casada con ese picha floja que no sirve ni para echarle un polvito medianamente malo a su mujer. Y esa mujer es como yo, ardiente. Pero de siempre ha estado mal atendida.<\/p>\n<p>Por lo dem&aacute;s, s&eacute; que s&iacute; existe un hombre con esas caracter&iacute;sticas, quiz&aacute;s hasta mejoradas, pero no es para m&iacute;. Te voy a decir qui&eacute;n es, porque estamos hablando de frente, dos adultos. Ese hombre eres t&uacute;, mi amor, no me cabe duda. Pero eres mi hijo. Punto y aparte. Eso te hace imposible para m&iacute;, te descarta autom&aacute;ticamente. Tal vez la locata de mi hija sue&ntilde;e con acostarse contigo, que t&uacute; le calmes sus calenturas. A veces ni s&eacute; lo que tiene en la cabeza esa ni&ntilde;a. S&eacute; que ustedes tienen una relaci&oacute;n m&aacute;s que especial, como ningunos otros hermanos, que yo sepa. Incluso, tienes algo muy parecido con Andrea, tu prima, a la que ustedes califican de hermana. Eso es muy lindo. Pero si alg&uacute;n d&iacute;a se pasan de la raya, no s&eacute; qu&eacute; pueda pasar. Dios quiera que por lo menos, no cometan el desatino, por no decir la barbaridad, de procrear un beb&eacute;. Ustedes ya son adultos. Hagan lo que consideren, lo que sus conciencias les dicte. Pero no me metan en sus peos, ya yo tengo bastante con mi tristeza y mi soledad. &iquest;Quieres que te diga algo, sin que me quede nada por dentro? Te amo m&aacute;s que a nadie en el mundo, al igual que a tu hermana. Eres lo m&aacute;s importante de mi vida. Cuando me abrazas, tiemblo, sudo, me erizo. Tienes la mala costumbre de besarme por el cuello y las piernas se me van y me humedezco por all&aacute; abajo, porque mi yo animal no reconoce que eres mi hijo. Y si no lo fueras, me abrir&iacute;a de piernas para ti de inmediato, porque eres buenmozo, bello, lindo, varonil, me vuelves loca, s&eacute; por mis amigas que eres todo un semental, pero&hellip; eres mi hijo. Eres ese &uacute;nico hombre que s&eacute; que re&uacute;ne todos mis requisitos, salvo lo de la edad, pero prohibido, no eres para m&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Y si dejaras tus prejuicios a un lado?<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Mis prejuicios? Hijo, se llaman Principios, Valores, Moral, &Eacute;tica. Vivimos en sociedad, profesamos una religi&oacute;n, tenemos familia y amistades, relacionados.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Y de qu&eacute; te sirven todas esas cosas &ldquo;Tan Importantes&rdquo;, si no puedes ser feliz? &iquest;A qui&eacute;n le har&iacute;as da&ntilde;o? &iquest;Qui&eacute;n podr&iacute;a tener el derecho a reclamarte algo? &iquest;Podr&iacute;as quedar embarazada y procrear un beb&eacute; con taras gen&eacute;ticas? &iquest;Para cu&aacute;ndo vas a dejar lo de ser feliz? &iquest;Para tu pr&oacute;xima reencarnaci&oacute;n? No me respondas, por favor. Estas preguntas solo te las hago para que las medites. No quiero destrozar de una patada tu entarimado ps&iacute;quico, solo deseo que seas feliz, porque te amo. Quiero que sepas que siempre he estado enamorado de ti, como hijo y como hombre. Que sue&ntilde;o contigo. Que te deseo m&aacute;s que a ninguna otra mujer en este mundo. Que me har&iacute;as el m&aacute;s feliz de los hombres si pudieras ser mi pareja. Que casi los mismos sentimientos que te manifiesto, los tengo por la loquita de Ana. Pero te respeto como madre y a ella como hermana. Ustedes me son sagradas. Ese respeto es el que nunca me ha permitido atravesar esa l&iacute;nea roja que separa lo permitido de lo no permitido, la relaci&oacute;n normal de madre&ndash;hijo del incesto. Y que conste, que para m&iacute; el incesto, con alguien como t&uacute; que ya no puede procrear, porque eso s&iacute; ser&iacute;a un hecho abominable, es solo hipocres&iacute;a barata. &iquest;Tienes una idea de cuantas personas, en este mundo, en este momento, est&aacute;n cometi&eacute;ndolo?<\/p>\n<p>Resulta que un acto de amor carnal entre una madre y su hijo, a mi modo de ver las cosas, debe ser el acto m&aacute;s hermoso de la naturaleza humana, porque &iquest;Qui&eacute;n puede amarme m&aacute;s que mi madre? &iquest;Qui&eacute;n puede amar a mi madre m&aacute;s que yo, su hijo? Ese acto, en mi opini&oacute;n, ser&iacute;a sublime. De solo pensar en ello, ya soy feliz.<\/p>\n<p>Pero, siempre hay peros, si no la vida ser&iacute;a aburrida, nunca te voy a faltar el respeto. Para que algo as&iacute; llegare a suceder, con mi madre o con mi hermana, tendr&iacute;an que ped&iacute;rmelo tres veces, porque con una sola no estar&iacute;a seguro de nada, me dar&iacute;a miedo ser yo el desgraciado que las impulse al pecado. Eso es una promesa. Yo puedo ser un pervertido, porque en efecto lo soy si deseo a mi madre y a mi hermana, pero tengo patrones de conducta s&oacute;lidos, inculcados por ti. Y por &uacute;ltimo, no s&eacute; c&oacute;mo interpretar el hecho de que Dios me haya prove&iacute;do de una madre y una hermana, es m&aacute;s de una madre con gemela id&eacute;ntica y su hija tambi&eacute;n, tan hermosas como son ustedes. &iquest;Ser&aacute; que ten&iacute;a algo planeado para m&iacute; o solo lo hizo para desesperarme? Me da miedo de solo pensarlo. Solo Dios sabe lo que &eacute;l mismo nos depara.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;&hellip;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 22<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>6 Introducci&oacute;n. Desde siempre hemos sido muy unidos, mam&aacute;, mi hermana y yo. Somos compinches y si bien tenemos familiares por ambos lados, con quien m&aacute;s nos relacionamos ha sido con la hermana gemela de mam&aacute;, Miriam y su hija Andrea, que es nuestra prima, pero que a los efectos pr&aacute;cticos la consideramos nuestra hermana. 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