{"id":37952,"date":"2022-09-17T22:00:00","date_gmt":"2022-09-17T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-09-17T22:00:00","modified_gmt":"2022-09-17T22:00:00","slug":"un-castigo-ejemplar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/un-castigo-ejemplar\/","title":{"rendered":"Un castigo ejemplar"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"37952\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 18<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Era un viernes normal. Un viernes cualquiera de primavera. Pero est&aacute;bamos llegando al fin de semana, y ese en concreto lo ten&iacute;amos para nosotros. Sin planes ni interrupciones por delante, la vibraci&oacute;n de mi smartwatch acudi&oacute; puntual a su cita a las 6:30 de la ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>Hice lo que Ella me orden&oacute; hace meses, y que hace que cada d&iacute;a sea maravilloso desde que comienza. Silenciosamente sal&iacute; por mi lado de la cama, y medio dormido fui al ba&ntilde;o. Hice pis sentado (otra de las rutinas que Ella estableci&oacute; casi al principio), me lav&eacute; la cara y las manos, y cuidadosamente deshice la cama por los pies, para poder meterme bajo las s&aacute;banas y lamer sus bonitos pies.<\/p>\n<p>Estuve un buen rato, como cada ma&ntilde;ana desde que vivimos juntos, dedic&aacute;ndome con esmero a sus pies. Dedo a dedo pasaba mi lengua por ellos, los lam&iacute;a, los chupaba y a medida que irremediablemente iba excit&aacute;ndome iba metiendo su pie entero en mi boca, meti&eacute;ndolos hasta la campanilla.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de diez minutos, fui subiendo por sus piernas, y en ese momento cambiaste tu postura y te pusiste boca arriba. Lo identifiqu&eacute; como una se&ntilde;al de que pod&iacute;a dedicarme a tu co&ntilde;o, pero como siempre hago, comenc&eacute; a lamer tu culote de encaje. Notaba mi lengua roz&aacute;ndose contra el tejido de encaje y estaba deseando alguna se&ntilde;al, pero despu&eacute;s de cinco minutos sin parar de lamer y notar tu humedad y tu sabor en mi lengua, nada ocurr&iacute;a.<\/p>\n<p>Y de pronto, t&uacute; misma retiraste la tela del culote, y con ambas manos apretaste mi cabeza contra ti. Mi lengua luchaba por seguir lamiendo y d&aacute;ndote placer, a la vez que mi cerebro buscaba la forma de conseguir ox&iacute;geno para poder respirar. Pero el deseo le pudo a la raz&oacute;n, y haciendo un esfuerzo, segu&iacute; lamiendo como si se fuera a acabar el mundo, pero cuanto m&aacute;s disfrutabas, m&aacute;s fuerte apretabas tus piernas alrededor de mi cuello (y m&aacute;s me costaba respirar).<\/p>\n<p>Empezaste a mover tus caderas y a follarte contra mi lengua y mi nariz con movimientos r&aacute;pidos e intensos, pero eso me dio opci&oacute;n a respirar para seguir con m&aacute;s intensidad por mi parte. Entonces te escuch&eacute; decir que quer&iacute;as mi lengua muy dentro de ti, y busqu&eacute; dentro de tu co&ntilde;o con avidez, mientras con mis manos se echaban a un lado, para agarrarte firmemente las caderas y empujar con fuerza dentro de ti.<\/p>\n<p>Fue as&iacute; como sent&iacute; tu orgasmo. No solo por tus gemidos, que iban subiendo de volumen y de frecuencia. Tampoco fue por la forma que te follabas contra m&iacute;, o la fuerza de tus piernas sobre mi cuello. Lo s&eacute; porque de pronto sent&iacute; que mi cara recib&iacute;a todo tu placer mientras tu cuerpo se contorneaba y se pon&iacute;a r&iacute;gido de placer, disfrutando de ese orgasmo ma&ntilde;anero con el que te despierto cada d&iacute;a desde que vivimos juntos.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s comenz&oacute; otra de mis rutinas. Cada vez que se corre, he de limpiar bien su co&ntilde;o, sus piernas, las s&aacute;banas&hellip; todo lo que manche, he de limpiarlo con la lengua d&aacute;ndole las gracias por permitirme hacerlo. Cuando qued&oacute; todo limpio, me agarr&oacute; del pelo y me dio un bofet&oacute;n mientras me dec&iacute;a:<\/p>\n<p>&ldquo;Vete a preparar el desayuno, puta. Y recuerda que sigo enfadada contigo, y este fin de semana tendr&aacute;s el castigo que llevo una semana pensando&rdquo;.<\/p>\n<p>Baj&eacute; la mirada y sent&iacute; el peso de las consecuencias de mis actos. Unas semanas atr&aacute;s, hablando de c&oacute;mo darle placer, comet&iacute; el error de decirle que seguro que otros hombres mejor dotados que yo le dar&iacute;an m&aacute;s placer, porque era un tema f&iacute;sico. Inmediatamente despu&eacute;s de que saliera la &uacute;ltima palabra de mi boca, me arrepent&iacute;&hellip; pero sent&iacute; de golpe que era demasiado tarde. Me miraste y me dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Pedro, te he dicho mil veces que te quiero a ti, y que disfruto contigo y con tu pollita. No valoro el tama&ntilde;o tanto como crees, pero ya que t&uacute; s&iacute;, recibir&aacute;s un castigo que no olvidar&aacute;s f&aacute;cilmente&rdquo;.<\/p>\n<p>Pensaba que se te hab&iacute;a olvidado, o que quiz&aacute;s me hab&iacute;as levantado el castigo, porque estuve muy pendiente durante las siguientes semanas, pero despu&eacute;s de tanto tiempo, deber&iacute;a saber que nunca se te olvidan las cosas. Simplemente las dejas reposar, y aparecen cuando menos lo espero.<\/p>\n<p>Prepar&eacute; el desayuno apesadumbrado, porque no ten&iacute;a ni idea del castigo. No soy un sumiso que busque ser castigado. Odio decepcionarla, y aquel d&iacute;a sent&iacute; la decepci&oacute;n en su mirada y en su &aacute;nimo&hellip; y ahora vendr&iacute;an las consecuencias. La llam&eacute; para que bajara a desayunar. Me sent&eacute; a su lado tratando de darle normalidad al d&iacute;a, pero pronto me dejaste ver que no ser&iacute;a un d&iacute;a normal.<\/p>\n<p>&ldquo;Al suelo, puta. Hoy no vas a desayunar a mi lado, sino a mis pies&rdquo;.<\/p>\n<p>Arrojaste mi caf&eacute; en un bol de perro con mi nombre, rompiste la tostada de pan en pedacitos que tambi&eacute;n metiste en el bol, y despu&eacute;s de atarme las manos a la espalda con una brida, metiste tus pies en el bol y me dijiste que pod&iacute;a empezar a desayunar cuando quisiera. Beb&iacute;a el caf&eacute; como las perras, con la lengua&hellip; y ten&iacute;a que meter media cara en el caf&eacute; para poder coger los trozos de pan. T&uacute; te encargabas de apoyar tu pie sobre mi cabeza para hund&iacute;rmela m&aacute;s en el bol cada dos por tres, mientras te re&iacute;as de lo pat&eacute;tica que estaba y de lo sucio que estaba dejando el suelo.<\/p>\n<p>&ldquo;Cuanto m&aacute;s manches el suelo, m&aacute;s vas a tener que limpiar con la lengua y m&aacute;s vas a tardar en ponerte a trabajar, perra&rdquo;.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de un buen rato, consegu&iacute; ducharme, y al ir a elegir la ropa, vi que la hab&iacute;as elegido por m&iacute;, como muchos d&iacute;as. Al ser un viernes, sabes que trabajo en casa, y hab&iacute;as aprovechado la oportunidad para seguir apretando un poco m&aacute;s.<\/p>\n<p>Tienes acceso a mi agenda laboral, y hab&iacute;as visto que ten&iacute;a por delante un viernes sin reuniones, con lo que inmediatamente entend&iacute; lo que vi encima de la cama. Un vestido verde suelto, un tanga negro de encaje, medias con liguero tambi&eacute;n negras y un sujetador a juego. Y mis zapatos negros de tac&oacute;n (talla 46). Me qued&eacute; mirando la ropa y emit&iacute; un suspiro en el mismo instante en el que entrabas en la habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;No te gusta la ropa que he preparado para ti, mi amor?<\/p>\n<p>&ldquo;S&iacute;, Ama. Claro que me gusta&hellip; estaba pensando en la casualidad de que me vistas de mujer justo el d&iacute;a que no tengo reuniones&rdquo;.<\/p>\n<p>Mir&aacute;ndome fijamente, y sonriendo me dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Ser&aacute; una serendipia. Procura tener cuidado hoy y no usar nuestra palabra de seguridad salvo que sea estrictamente necesario, o las cosas se pondr&aacute;n peor para ti&rdquo;.<\/p>\n<p>Contest&eacute; con un hondo: &ldquo;S&iacute;, Ama&rdquo;, mientras notaba como un torrente de calor inundaba mi cuerpo. Lo ten&iacute;as todo pensado. El tono de tu voz y la intensidad de tu mirada, reflejaban en mi mente la se&ntilde;al de peligro, as&iacute; que me vest&iacute; con la ropa elegida y me puse a trabajar. O mejor dicho, me sent&eacute; en la silla a intentar trabajar, porque estaba excitado y no dejaba de pensar qu&eacute; ser&iacute;a lo que hab&iacute;as preparado para ese d&iacute;a en el que recibir&iacute;a el castigo por mi constante inseguridad.<\/p>\n<p>La ma&ntilde;ana se me hizo eterna. Adem&aacute;s, el hecho de que Ella teletrabajara, no me lo pon&iacute;a f&aacute;cil. Sent&iacute; que levantabas entre los dos un muro de silencio y de frialdad muy poco com&uacute;n en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a, lleno de sonrisa, complicidad y bromas. Pero estabas sembrando las semillas del castigo, y por la intensidad que sent&iacute; en todo lo que sucedi&oacute; esa ma&ntilde;ana, notaba que no tardar&iacute;a mucho en descubrir de lo que se trataba.<\/p>\n<p>A la hora de comer, te acercaste a mi escritorio para comprobar que estaba guardando el port&aacute;til y el cuaderno electr&oacute;nico en la mochila, con lo que de alg&uacute;n modo, daba por terminada la semana laboral. Te mir&eacute; y me acerqu&eacute; subido en mis tacones, con el vestido verde y dem&aacute;s vestimenta. Quer&iacute;a darte un beso, pero retiraste la cara y en vez de un beso me llev&eacute; una sonora bofetada que no esperaba.<\/p>\n<p>Te mir&eacute; sorprendido, y sin soluci&oacute;n de continuidad, me escupiste en la cara para volver a darme otra bofetada a&uacute;n m&aacute;s fuerte que la anterior, y me dijiste con cierta solemnidad:<\/p>\n<p>&ldquo;Hoy no te vas a divertir, Pedro. Quiero que te quede claro desde ahora, porque necesito que est&eacute;s preparado para lo que viene. Necesito que te quites de la cabeza esa rid&iacute;cula idea de que tu pollita no es capaz de satisfacerme como deseo. &iquest;Lo entiendes? &iquest;Est&aacute;s listo?&rdquo;.<\/p>\n<p>Contest&eacute; que s&iacute; lo estaba, y baj&eacute; la mirada. Sent&iacute; fuego subir desde mi est&oacute;mago hasta mi cabeza. Un punto de verg&uuml;enza, de humillaci&oacute;n&hellip; y cierta excitaci&oacute;n que empujaba mi peque&ntilde;a polla por fuera del tanga y que se hac&iacute;a sentir en la silueta de mi vestido. Al darte cuenta, no pudiste evitar sonre&iacute;r y decirme:<\/p>\n<p>&ldquo;Pero qu&eacute; puta eres, cari&ntilde;o&rdquo;.<\/p>\n<p>Solo esa frase, rebaj&oacute; la tensi&oacute;n y frialdad por un segundo, pero inmediatamente despu&eacute;s me dijiste que fuera a la cocina a preparar la comida y que te la sirviera en el sal&oacute;n. Tambi&eacute;n me dijiste que hab&iacute;as dejado pan y agua en mi bol preparada, as&iacute; que ya hab&iacute;as cumplido, y con cierto tono de sorna, comentaste:<\/p>\n<p>&iquest;Ves qu&eacute; bonito, mi amor? Yo te preparo la comida, y t&uacute; me la preparas a m&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>Bajando la mirada, me dirig&iacute; a la cocina y tras 45 minutos, te prepar&eacute; la comida y la llev&eacute; al sal&oacute;n, donde encontr&eacute; el bol con el agua y el pan justo a tus pies. Mientras com&iacute;as, me arrodill&eacute; y com&iacute; del bol. La segunda vez del d&iacute;a, pens&eacute;&hellip;<\/p>\n<p>Cuando terminaste te levantaste de la mesa y fuiste directo al sof&aacute; mientras yo recog&iacute;a la cocina y el sal&oacute;n. Al terminar me acerqu&eacute; a ti y te pregunt&eacute; si necesitabas algo, a lo que respondiste que necesitabas que no cometa m&aacute;s errores y que esperabas que la lecci&oacute;n de hoy me ayudara a no volver a dudar de m&iacute;.<\/p>\n<p>Sin saber qu&eacute; hacer, y empujado por tu indiferencia, me sent&eacute; en el suelo, cerca de ti, con la esperanza de alg&uacute;n gesto o caricia que nunca lleg&oacute;. Cambiaba el canal de la televisi&oacute;n sin poder concentrarme en nada, mientras escuchaba tus dedos deslizarse r&aacute;pido por el teclado. Imaginaba que estar&iacute;as hablando con alguno de los juguetes con los que a veces disfrut&aacute;bamos juntos, pero prefer&iacute; no preguntar y tragarme mis dudas, no sin esfuerzo.<\/p>\n<p>Entre el cansancio de la semana y tu indiferencia, me entr&oacute; sue&ntilde;o y me qued&eacute; dormido en la alfombra del sof&aacute;. Debi&oacute; ser una siesta de media hora, pero al despertar, t&uacute; no estabas all&iacute;. Eran las siete de la tarde, y en tu sitio, hab&iacute;a un papel escrito de tu pu&ntilde;o y letra que dec&iacute;a lo siguiente:<\/p>\n<p>Pedro, me he ido de compras y volver&eacute; a las 9. Quiero que recojas la casa en cuanto leas esta nota. Despu&eacute;s te duchas y te pones la ropa interior roja de encaje que compramos en M&aacute;laga (est&aacute; encima de la cama) y los zapatos de tac&oacute;n rojos. Tambi&eacute;n quiero que te metas a Pepe (el nombre que le hab&iacute;amos dado al plug grande) y que est&eacute;s pendiente del timbre de casa. A las 8 llegar&aacute;n Javier, Olibert, Pulevi y Miguel. A algunos ya les conoces bien porque hemos jugado con ellos, as&iacute; que les abres vestido &uacute;nicamente con la ropa interior y los tacones, les das algo de beber y les explicas lo que ver&aacute;s la nota que est&aacute; en la habitaci&oacute;n, junto a tu ropa interior y que podr&aacute;s leer cuando te hayas duchado y vestido&rdquo;.<\/p>\n<p>No pude evitar una mezcla de humillaci&oacute;n y excitaci&oacute;n. &iquest;Para qu&eacute; hab&iacute;a juntado a cuatro juguetes en casa? Siempre me ha dicho que no le gusta jugar m&aacute;s que con uno, porque es un estr&eacute;s, y porque la humillaci&oacute;n y el dolor que me puede provocar con uno puede ser igual o mayor que la de dos o m&aacute;s&hellip; pero, &iquest;para qu&eacute; hab&iacute;a convocado a los cuatro el mismo d&iacute;a y a la misma hora? Imagin&eacute; que quiz&aacute;s no era cierto lo de que estabas de compras, y que vendr&iacute;as con algunas conocidas Amas&hellip; pero mi ansiedad hizo que dejara de lado lo de arreglar la casa y me dirig&iacute; a nuestra habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Nada m&aacute;s ser captado por la c&aacute;mara que tenemos all&iacute;, son&oacute; mi m&oacute;vil. Eras t&uacute;, que con voz bastante seca me dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Veo que ya te has despertado de la siesta, pero en la c&aacute;mara del sal&oacute;n tambi&eacute;n veo que hay cosas desordenadas. &iquest;Acaso ibas a ducharte ya, bonita? &iquest;O no has podido resistirte a leer lo que te dej&eacute; en la segunda nota? Sabes que controlo tus movimientos con las c&aacute;maras, as&iacute; que no estropees m&aacute;s la cosas y hazlo todo tal y como te he indicado. T&oacute;mate esta llamada como mi &uacute;ltimo aviso cordial del d&iacute;a, y obedece como sabes hacer, por favor&rdquo;.<\/p>\n<p>Soy idiota, pens&eacute;. S&eacute; de sobra que eres una obsesa del control y que toda la casa est&aacute; llena de c&aacute;maras y sensores de presencia conectados a tu m&oacute;vil, pero me ha podido la ansiedad. No he visto la nota y adem&aacute;s no he cumplido las &oacute;rdenes que me has dado, en un d&iacute;a que pinta dif&iacute;cil.<\/p>\n<p>Me concentr&eacute; en seguir tus instrucciones al pie de la letra. Arregl&eacute; toda la casa dej&aacute;ndola perfecta. Incluso encend&iacute; el incienso olor a lavanda que tanto te gusta, y cuando lo tuve todo listo, entonces me dirig&iacute; a la habitaci&oacute;n y me met&iacute; en la ducha sin leer la nota.<\/p>\n<p>Al salir de la ducha, me puse las braguitas rojas, el sujetador rojo y los tacones de 11 cm (igual que mi pollita, sueles decir). Busqu&eacute; a Pepe en el ba&uacute;l de los juguetes y con ayuda de algo de lubricante, lo deslic&eacute; dentro de mi culo. Solo entonces me sent&eacute; en la cama para leer la nota, que dec&iacute;a lo siguiente:<\/p>\n<p>Hola otra vez, bonita. Imagino que estar&aacute;s limpita, vestida con la ropa interior roja y los tacones a juego y con el plug dentro de ti. Lee con atenci&oacute;n esto, y recuerda que te quiero much&iacute;simo, y que eres lo m&aacute;s importante de mi vida. Pero tambi&eacute;n recuerda que lo cort&eacute;s, no quita lo valiente&hellip; y que hace unos d&iacute;as me has decepcionado en algo en lo que llevamos trabajando meses, as&iacute; que me toca hac&eacute;rtelo entender de otro modo.<\/p>\n<p>Hoy me voy a follar a los cuatro juguetes. Uno tras otro. Dices que no eres capaz de hacerme disfrutar con tu pollita, &iquest;no? Bien. Pues hoy vas a sentir lo que disfruto con cuatro pollas de verdad. Y digo sentir porque no vas a ver nada. Cuando entre en casa, lo primero que har&eacute; es bloquear el acceso de tus ojos de la m&aacute;scara de cuero que has de ponerte antes de abrirles la puerta, como haces siempre que tenemos invitados.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n quiero que sepas que no ser&aacute; un d&iacute;a de juegos como otros que hemos tenido, ya que no vas a participar m&aacute;s que para dos cosas:<\/p>\n<p>T&uacute; ser&aacute;s qui&eacute;n prepares las pollas de mis juguetes. Primero con la mano y despu&eacute;s con la boca. T&uacute; ser&aacute;s qui&eacute;n les ponga el cond&oacute;n y les dirija sus pollas a m&iacute;. Y cuando lo hayas hecho con el primero, que ser&aacute; Javier, quiero que te coloques cerca de m&iacute;, con la cabeza en el suelo para escuchar como gimo, como chocan sus huevos contra m&iacute;, y como se corren mientras t&uacute; no podr&aacute;s levantar la frente del suelo. Har&aacute;s lo mismo con los dem&aacute;s, cuando te lo indique y en el orden que te vaya diciendo.<\/p>\n<p>Te avisar&eacute; cuando me haya corrido cada vez para que vengas a limpiarlo todo, o le pedir&eacute; a alg&uacute;n juguete que te gu&iacute;e mientras te diriges de rodillas a limpiar mi co&ntilde;o, mis piernas&hellip; todo lo que haya mojado con cada una de mis corridas (sabes c&oacute;mo funciona porque lo haces cada d&iacute;a).<\/p>\n<p>Cuando yo decida que todo ha terminado, liberar&eacute; el acceso a tus ojos de la m&aacute;scara, acompa&ntilde;ar&aacute;s a nuestros juguetes a la puerta y vienes a mi lado. Eso es todo, mi amor.<\/p>\n<p>Te quiero much&iacute;simo,<\/p>\n<p>Lai.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de leer la nota solo puedo apretar la mand&iacute;bula. Me siento mareado, pero s&eacute; que de nada sirven mis lamentos, y despu&eacute;s de mirar el reloj, decido aprovechar los veinte minutos que me quedan para prepararme mentalmente, y tambi&eacute;n para colocar la m&aacute;scara de cuero negro con compartimentos, cerca de la entrada, para recibir adecuadamente a tus invitados.<\/p>\n<p>Miro mi pollita y descubro que estoy dura. Pienso lo puta que soy, y lo dif&iacute;cil que van a ser las pr&oacute;ximas horas. Voy al sal&oacute;n vestido como estoy, y cuando me quiero dar cuenta, suena el telefonillo del portal. Respiro profundo, me pongo la m&aacute;scara y pregunto qui&eacute;n es. Somos nosotros, dice uno de ellos a qui&eacute;n no conozco (imagino que Miguel o Pulevi, porque con Olibert y Javier ya nos hemos visto algunas veces).<\/p>\n<p>Les abro el portal y espero en la puerta a sentirles en el descansillo. Les abro la puerta y pasan. Nos damos la mano y siento su sorpresa al verme vestido as&iacute;. Escucho que alguien dice:<\/p>\n<p>&ldquo;Este se va a cagar hoy. Pronto empieza&rdquo;.<\/p>\n<p>Les acompa&ntilde;o al sof&aacute; y les pregunto qu&eacute; quieren. Risas otra vez. Y Olibert, que es el m&aacute;s mordaz de todos, contesta:<\/p>\n<p>&ldquo;Lo que queremos hoy creo que lo sabes bien, &iquest;no? jajajaja. Yo quiero agua, que quiero estar a tope, sobre todo despu&eacute;s de que tu Ama nos haya exigido estar cuatro d&iacute;as sin corrernos&rdquo;.<\/p>\n<p>Les pregunto a los dem&aacute;s y les sirvo lo que me han pedido. Me siento a su lado y les pido que por favor te traten con respeto y cuidado. Una cosa es que desee humillarme con vosotros y otra muy distinta es que cualquiera de vosotros vaya a faltarle al respeto, les digo. Tambi&eacute;n les indico c&oacute;mo te gusta que te follen, c&oacute;mo te gusta que te acaricien, y algunas reglas b&aacute;sicas que siempre hablamos con los juguetes. No habr&aacute; besos, mi pollita no la toca nadie que no sea mi Ama, y por supuesto, siempre con cond&oacute;n (mientras les se&ntilde;alo una pecera peque&ntilde;a llena de condones).<\/p>\n<p>Apenas he terminado de hablar, cuando siento que se abre la puerta. Suspiro al verte llegar. Leggins de l&aacute;tex, zapatos de tac&oacute;n fino negros y un top que destaca tu figura. Vienes perfectamente pintada y vestida, y sin mediar palabra, y antes de saludar a nadie, te acercas a m&iacute; y cierras la cremallera que la m&aacute;scara tiene a la altura de mis ojos, con lo que desde ese instante, estoy sumido en una completa oscuridad. Me das un azote en el culo y me dices que estoy preciosa, mientras le preguntas a tus juguetes qu&eacute; les parece a ellos.<\/p>\n<p>Algunos comentarios jocosos sobre el tama&ntilde;o de mi polla, sobre lo bien que combinan los pelos de mis piernas con el rojo de la lencer&iacute;a y poco m&aacute;s. Sigo de pie y escucho c&oacute;mo Javier te dice lo guapa que est&aacute;s, y las ganas que tiene de follarte, y por primera vez, siento como aprieto la mand&iacute;bula mientras pienso: &ldquo;Mejor rel&aacute;jate, porque esto se va a hacer largo&rdquo;.<\/p>\n<p>Siento ruidos que no consigo identificar, pero mi imaginaci&oacute;n me est&aacute; jugando malas pasadas. Imagino que est&aacute;n todos desnud&aacute;ndose, pero me calmo un poco cuando te escucho decir:<\/p>\n<p>&ldquo;Chicos, no quiero m&aacute;s que una polla cada vez, salvo que lo indique de otro modo. Os lo dije por separado en Skype, pero os lo digo ahora. No soy una actriz porno. Quiero humillar a Pedro follando con vosotros, y quiero acabar agotada, as&iacute; que no teng&aacute;is prisa. Las reglas son sencillas. Cuando est&eacute; con cualquiera de vosotros, el resto se queda en el sof&aacute;. Ni me toca a m&iacute;, ni toca a mi puta. Hoy no habr&aacute; ninguna interacci&oacute;n con &eacute;l. Cuando yo le diga os preparar&aacute; con mano y boca, aunque tambi&eacute;n lo har&eacute; yo si me apetece. Os pondr&aacute; el cond&oacute;n y se quedar&aacute; con la frente en el suelo muy cerca de nosotros escuchando c&oacute;mo disfruto y me corro las veces que quiera. Cada vez que me corra os apart&aacute;is y le indic&aacute;is d&oacute;nde est&aacute;n mis piernas, para que lo limpie todo con la lengua. Si no os hab&eacute;is corrido y me apetece seguir, seguiremos follando hasta que os corr&aacute;is. Cuando termine uno, yo pasar&eacute; a por el siguiente mientras Pedro se queda aqu&iacute; quietecito. &iquest;Est&aacute; claro?&rdquo;.<\/p>\n<p>Todos contestan que s&iacute; y de pronto noto que colocas la correa alrededor de mi cuello y me dices:<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Nos acompa&ntilde;as a Javier y a m&iacute; a la habitaci&oacute;n, preciosa?<\/p>\n<p>Camino a cuatro patas con la ropa interior y los tacones, mientras en el sal&oacute;n escucho risitas y siento c&oacute;mo te diriges a nuestra habitaci&oacute;n, decidida al sentir la firmeza de tus tacones golpeando el parqu&eacute;.<\/p>\n<p>Al llegar all&iacute; me indicas que ayude a desnudarse a Javier, y lo hago sin rechistar, aunque algo torpe por no ver absolutamente nada. El cuerpo de Javier es fibrado y musculoso, y tiene una polla enorme que s&eacute; que en unos minutos estar&aacute; dentro de ti, lo que hace que un calambre de calor recorra mi cuerpo.<\/p>\n<p>Una vez desnudo empiezo a escuchar ruiditos, gemidos, comentarios por tu parte del tipo:<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Ten&iacute;as ganas de verme, no?&rdquo; o un &ldquo;Mira lo mojada que estoy&hellip; llevo pensando en esta tarde desde que me despert&eacute;&rdquo;<\/p>\n<p>Escucho tus gemidos y los de Javier. Estoy convencido de que te est&aacute; comiendo el co&ntilde;o pero lo confirmo cuando te escucho decir:<\/p>\n<p>&ldquo;Javier, si sigues as&iacute; voy a correrme&hellip; pero no pares, quiero hacerlo antes de sentir tu polla dentro de m&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>Estoy duro. Noto como mi pollita lucha por salir del tanga, y siento mi humedad mientras siento c&oacute;mo gimes, cada vez m&aacute;s alto, cada vez m&aacute;s intenso y cada vez con m&aacute;s frecuencia. Y me doy cuenta perfectamente de que est&aacute;s a punto de correrte cuando siento tu orgasmo&hellip; es intenso y violento. Me doy cuenta de que esto no ha hecho sino comenzar y, mientras pienso en eso, noto un tir&oacute;n en la correa que me dirige a tu co&ntilde;o. Limpio concienzudamente sin acariciar. Me lo has dejado muy claro. Limpiar es limpiar. Cuando termino, me dices que le ponga el cond&oacute;n a Javier con la mano. Tiene una polla tan grande que me cuesta ponerle el cond&oacute;n con la boca, y lo s&eacute; porque la primera vez que lo intent&eacute; no pude hacerlo. Despu&eacute;s de ponerle el cond&oacute;n y sentir semejante poll&oacute;n, escucho que le dices a Javier que se tumbe, que quieres cabalgarle.<\/p>\n<p>Escucho tu gemido al sentarte sobre la polla de Javier y coloco mi cabeza frente en el suelo, cerca de ti. Todos son gemidos, y a los cinco minutos, vuelve a ser todo tan intenso que creo que os vais a correr ambos. Pero no. Eres t&uacute; la que te corres, y al rato vuelvo a sentir la tensi&oacute;n del collar tirando de m&iacute;. Repito el ejercicio y te limpio con la lengua de forma escrupulosa, y suavemente me apartan para, acto seguido, volver a sentir las embestidas de Javier sobre ti.<\/p>\n<p>M&aacute;s gemidos, m&aacute;s placer mientras el olor a sexo se instala en mi cabeza.<\/p>\n<p>Pasa un tiempo indeterminado y siento que otra vez est&aacute;s cerca de correrte. Recuerdo esa ma&ntilde;ana de un mes de enero en la que te corriste 26 veces en menos de 4 horas y pienso que me espera una tarde\/noche larga. Efectivamente identifico el ritmo de tus gemidos y la intensidad de los mismos y pienso que otro orgasmo est&aacute; muy cerca. Y apenas ha cruzado ese pensamiento en mi cabeza, oigo que le dices a Javier que se corra contigo. Escucho sus embestidas claramente a un ritmo fren&eacute;tico e imagino que habr&eacute;is cambiado de postura, y de pronto dice:<\/p>\n<p>Me voy a correr. Eres incre&iacute;ble&hellip; ohhh&rdquo;.<\/p>\n<p>Y sus gemidos y gritos guturales son ahogados por tu orgasmo. S&uacute;per intenso&hellip; gritas much&iacute;simo y pienso que lo haces para darme una lecci&oacute;n. Y de pronto. Silencio. Pausa. Respiraci&oacute;n agitada por vuestro lado y los latidos de mi coraz&oacute;n y el sonido de mis mand&iacute;bulas apretando mis dientes, cuando vuelvo a sentir tensi&oacute;n en la correa, y s&eacute; qu&eacute; tengo que hacer. Torpemente subo a la cama y, siguiendo la direcci&oacute;n de la correa, llego a tu co&ntilde;o, para volver a limpiarlo, pero en un momento dado noto que Javier me aparta la cabeza y mete algo en mi boca. Es el cond&oacute;n con el que acaba de follarte, con un nudo para impedir que su leche inunde mi boca. Inmediatamente despu&eacute;s de que lo haya dejado ah&iacute;, sigo lamiendo con esmero hasta que noto que te apartas un poco y me dices que vuelva a mi posici&oacute;n.<\/p>\n<p>Noto que vas con Javier al sal&oacute;n, que hablas con el resto y comentan entre risas el polvazo que hab&eacute;is echado, por el volumen de los gemidos&hellip; y al cabo de un buen rato (lo s&eacute; porque me duelen las rodillas) siento que vuelves a la habitaci&oacute;n con otro juguete.<\/p>\n<p>No hay instrucci&oacute;n ninguna. Pero al rato siento ruido de ropa caer al suelo y la voz de Pulevi (creo). Comentas algo de su polla y de pronto noto un gemido de hombre y una voz sorda diciendo:<\/p>\n<p>&ldquo;Joder&hellip; c&oacute;mo la chupas&hellip; me est&aacute;s poniendo a 100 incluso con el cond&oacute;n puesto&rdquo;.<\/p>\n<p>Me quedo en mi posici&oacute;n y escucho tus palabras, comentando c&oacute;mo pasas tu lengua por su glande, lo buena polla que tiene&hellip; y de pronto escucho esos sonidos de arcadas tan propios de una buena mamada. No pasa ni un minuto cuando vuelvo a notar la tensi&oacute;n de la correa, y casi sin darme cuenta noto que una mano empuja mi cabeza hacia una polla, que se cuela hasta lo m&aacute;s profundo de mi garganta. Comienzo a comer la polla como a ti te gusta que haga. Siempre me dices que no te haga quedar mal, as&iacute; que me esmero en dedicarle a tu juguete una mamada antol&oacute;gica.<\/p>\n<p>Me duele que no me hayas dedicado la palabra todav&iacute;a. Siento tu indiferencia hacia m&iacute; mezcl&aacute;ndose con el placer que te provocan tus juguetes y cuando estoy pensando en eso, escucho a Pulevi decir:<\/p>\n<p>&ldquo;Joder, qu&eacute; puta es tu sumiso. La chupa mejor que muchas t&iacute;as. Si sigue as&iacute;, voy a correrme&rdquo;.<\/p>\n<p>Y escucho c&oacute;mo te r&iacute;es. Esa risa pura y aut&eacute;ntica que tan bien conozco y que me hace romperme de dolor al escuchar:<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;No prefieres follarme a m&iacute;, guapo&rdquo;?<\/p>\n<p>Y alguien me pone la mano en su polla, para dirigirla hacia tu co&ntilde;o, tan solo siguiendo la direcci&oacute;n de la correa y cuando siento tu gemido, noto que empiezas a foll&aacute;rtelo y me retiro al lado de la cama, pegando la frente al suelo.<\/p>\n<p>Se repite el proceso. S&eacute; que lo est&aacute;s haciendo a posta, porque s&eacute; que puedes controlar tus orgasmos perfectamente. Puedes decidir tener dos seguidos, tener cinco orgasmos en cinco minutos o uno en veinte. Pero s&eacute; que hoy va a ser un d&iacute;a en el que te vas a correr muchas veces por el placer que eso te da y el incentivo de mi humillaci&oacute;n por no poder verte y encima por limpiar &ldquo;lo que otros han provocado&rdquo;, como dices muchas veces.<\/p>\n<p>Efectivamente te corres en cinco minutos y vuelvo a sentir la correa tirar de m&iacute; y repito la operaci&oacute;n, pero cuando estoy limpiando con mi lengua tu cl&iacute;toris, tu culo, tus piernas&hellip; siento que me agarran por la cintura y despu&eacute;s de quitarme el plug, siento que una polla empuja contra mi culo. Recordando tu orden inicial, intento apartarme, pero recibo un buen tortazo en la cara, sin una sola palabra. En ese momento s&eacute; que las instrucciones han cambiado, y recuerdo que Pulevi declar&oacute; ser bisexual, as&iacute; que sigo limpiando tu co&ntilde;o mientras siento c&oacute;mo su polla entra en m&iacute; y comienza a follarme.<\/p>\n<p>Mientras Pulevi me folla, noto que tu mano me aparta la cara de tu entrepierna, e instant&aacute;neamente me doy cuenta de que te est&aacute;s masturbando a escasos cent&iacute;metros de mi cara. Tus manos se mueven cada vez m&aacute;s r&aacute;pido, y escucho la humedad de tu co&ntilde;o responder al movimiento de tus dedos. Noto como entran y salen de ti, mientras la polla de tu juguete hace lo mismo en mi culo&hellip; hasta que vuelves a correrte casi a la vez que noto que &eacute;l aumenta sus embestidas y se corre, apoy&aacute;ndose en mi espalda agotado.<\/p>\n<p>&ldquo;Has estado genial Pulevi&hellip; gracias por la iniciativa&rdquo;, dices.<\/p>\n<p>&Eacute;l te contesta que le ha puesto muy cachondo follarte, pero que al ver mi culo expuesto, no ha podido evitarlo, a lo que t&uacute; contestaste con un:<\/p>\n<p>&ldquo;Es mi puta, y mi puta est&aacute; para atenderme a m&iacute; y a mis amigos, &iquest;no?&rdquo;.<\/p>\n<p>Y otra vez risas. Te imagino coqueteando con ellos y me duele. Os oigo salir de la habitaci&oacute;n, y vuelvo a mi posici&oacute;n.<\/p>\n<p>Pasa mucho rato y escucho que est&aacute;is en el sal&oacute;n charlando. No s&eacute; si est&aacute;s desnuda o vestida, pero me corroe imaginarlo. Es rid&iacute;culo, porque dos de ellos acaban de follar contigo, y otros dos lo har&aacute;n en cualquier momento&hellip; pero no me gusta imaginarte desnuda mientras ellos disfrutan de ese cuerpo tan bonito y yo, estoy con ropa interior y la cabeza pegada al suelo de nuestra habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Al rato entra alguien y me deja un bol de agua para beber. O eso cre&iacute;a, pero al meter mi lengua dentro, me doy cuenta de que es pis. Tu pis, claro&hellip; pero igualmente bebo &aacute;vidamente la mitad de su contenido. Tiras de la argolla del collar fuerte hacia arriba y por primera vez en las horas que llevas en casa, decides hablarme para decirme:<\/p>\n<p>&ldquo;Abre la boca, bonita&rdquo;.<\/p>\n<p>Acto seguido, me escupes y me das una bofetada con cada mano. Me empujas contra el suelo y tiras fuerte de la correa, de modo que apenas puedo seguirte a cuatro patas. Por los sonidos, imagino que estamos en el sal&oacute;n. Oigo a los dem&aacute;s re&iacute;rse al verme andar a cuatro patas a toda velocidad detr&aacute;s de ti. Empujas mi espalda contra el suelo y me coloco boca abajo, como si fuera una piel de oso, pero me dan la vuelta para que quede boca arriba y expuesto.<\/p>\n<p>Inmediatamente despu&eacute;s, siento presi&oacute;n sobre mi pecho. Conozco perfectamente ese peso, y s&eacute; que eres t&uacute;. Intento acariciarte el pecho con mis manos, pero entonces, violentamente cambias de posici&oacute;n y me das un bofet&oacute;n que no espero en absoluto. Me agarras las dos manos y las colocas estiradas por encima de mi cabeza. Noto que me las atas con una brida, con lo que adem&aacute;s de no ver, apenas puedo moverme. Pero s&iacute; noto que t&uacute; lo est&aacute;s haciendo, y creo intuir lo que vendr&aacute; ahora.<\/p>\n<p>Te colocas de rodillas en el mismo espacio que ocupo yo. Noto tus pies y manos moverte y no s&eacute; muy bien qu&eacute; est&aacute; pasando&hellip; hasta que escucho tu gemido a la altura de mis pies, y el sonido de una polla entrando y saliendo de ti, muy cerca de mi cara. Vale, ya lo entiendo. Quieres que sienta de cerca c&oacute;mo otro te folla&hellip; mientras t&uacute;, ni siquiera me tocas&hellip; pero estoy escuchando tus gemidos y tambi&eacute;n los golpes de los huevos de uno de los juguetes, golpeando en tus nalgas, mientras est&aacute;s a cuatro patas.<\/p>\n<p>Al rato noto que me aprietas los huevos. O imagino que eres t&uacute;, porque soy consciente de que te quedan muy a mano. Poco despu&eacute;s siento que el movimiento de vuestros dos cuerpos se intensifica y vuelves a correrte. Y esta vez, el servicio de limpieza es &ldquo;self-service&rdquo;, ya que noto como tu co&ntilde;o se coloca en mi cara, as&iacute; que, sin moverme de posici&oacute;n, me dedico a lamerte, a lamer tus piernas, tu co&ntilde;o y tu culo.<\/p>\n<p>Siento que te mueves y me quedo as&iacute;. Entonces, te escucho decir.<\/p>\n<p>&ldquo;Ven Miguel&hellip; quiero que me folles el culo, que mi puta me lo acaba de dejar perfecto&rdquo; &iquest;Quieres?<\/p>\n<p>Obviamente, tu juguete responde con un escueto: &ldquo;S&iacute;, Se&ntilde;ora, me encantar&aacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>Y entonces, sin darme cuenta y de forma impulsiva, digo:<\/p>\n<p>&ldquo;Despacio al principio, por favor&rdquo;<\/p>\n<p>Y escucho tu carcajada, pero siento tu indiferencia (aunque s&eacute; que te ha gustado mi reacci&oacute;n) cuando le dices a Miguel&hellip; f&oacute;llame como quieras, pero hazlo ya, que me muero de ganas. Pero cuando siento que se est&aacute; moviendo hacia ti, te oigo decir:<\/p>\n<p>&ldquo;Olibert, ven aqu&iacute;. Si&eacute;ntate en el sof&aacute; y haz que Pedro te prepare, te ponga el cond&oacute;n y te mantenga duro para m&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>Noto que tiran de mi correa y que colocan mis manos al lado de unas piernas de hombre. Sin dudar, busco su polla y noto que est&aacute; ya bastante empalmado. Mientras le masturbo, escucho que Miguel est&aacute; disfrutando de tu culo. Oigo las embestidas, pero sobre todo escucho tus gemidos y en un momento dado, te oigo decir:<\/p>\n<p>&ldquo;Olibert, que te ponga el cond&oacute;n con la boca. Cuando lo haya hecho d&iacute;melo. Quiero follarte sent&aacute;ndome encima de ti mientras Miguel me folla el culo. Quiero dos buenas pollas dentro de m&iacute;, y las quiero ya&rdquo;.<\/p>\n<p>Me ponen un cond&oacute;n en la mano. Lo abro y lo coloco en la polla de Olibert, mientras con la boca voy bajando hasta dejarlo bien sujeto a la base. Comienzo a comerle la polla, pero me separan r&aacute;pido de all&iacute; y empujan mi cabeza contra el suelo. Entonces noto ruido y risas. Estoy seguro que te est&aacute;s sentando encima de Olibert porque siento tus gemidos y los suyos, y escucho a Miguel decir que si no par&aacute;is es imposible.<\/p>\n<p>Entonces dejo de sentir ruidos para escuchar un:<\/p>\n<p>&ldquo;Joooder, ahhh&hellip; s&iacute;&rdquo; Folladme fuerte, juguetitos&hellip; quiero un buen fin de fiesta&rdquo;.<\/p>\n<p>Los gemidos se intensificaron. Tus gritos son evidentes. Al principio creo que es dolor, pero no. Es placer. Placer verdadero, mezcl&aacute;ndose con el placer mental que te da la humillaci&oacute;n a la que me est&aacute;s sometiendo. Escucho gemir a Miguel y a Olibert, pero tambi&eacute;n estoy escuchando gemir a mi derecha, e imagino que Javier y Pulevi estar&aacute;n masturb&aacute;ndose con la escena&hellip; y no me extra&ntilde;a.<\/p>\n<p>Cinco minutos despu&eacute;s, siento que tu placer no deja de aumentar. Tus gemidos suben de tono, y tu respiraci&oacute;n es m&aacute;s intensa&hellip; hasta que te corres con un grito que no hab&iacute;a escuchado nunca. Creo que uno de ellos se ha corrido tambi&eacute;n, pero no lo s&eacute; con certeza. Lo &uacute;nico que siento es que el collar vuelve a tensarse, y s&eacute; que tengo que hacer mi trabajo y volver a limpiar tu corrida. Lo hago encantado mientras escucho que les dices:<\/p>\n<p>&ldquo;Por hoy es suficiente, chicos. Vestiros y marcharos. Son las 3 de la ma&ntilde;ana y quiero dormir. Ya hablaremos&rdquo;.<\/p>\n<p>Te levantas y les acompa&ntilde;as a la puerta. Escucho que se cierra y que te acercas a m&iacute;. Retiras la m&aacute;scara y me besas. Un beso largo, lento, intenso. Un beso que est&aacute; diciendo que me quieres. Que soy lo m&aacute;s importante de tu vida.<\/p>\n<p>Entonces, rompo a llorar como un ni&ntilde;o peque&ntilde;o y te pido perd&oacute;n. T&uacute; me abrazas y me dices:<\/p>\n<p>&ldquo;No hay nada que perdonar, mi amor. Pero no quiero que vuelvas a dudar de ti. No quiero tener que hacer esto otra vez. Nunca m&aacute;s. Disfruto contigo, mi amor. Disfruto de ti. Y es a ti a qui&eacute;n quiero. Eres t&uacute; el hombre de mi vida. Gr&aacute;batelo en la cabeci&ntilde;a, por favor&rdquo;.<\/p>\n<p>Abraz&aacute;ndote m&aacute;s fuerte, te digo que te quiero, y que me gustar&iacute;a dormir, pero me dices que no. Antes de nada quieres que te duche despacio y con mimo. Te sientes sucia despu&eacute;s de haberte follado a los cuatro juguetes, y quieres acostarte a mi lado habi&eacute;ndonos duchado los dos. As&iacute; que nos metemos en la ducha y te enjabono con mimo mientras te abrazo, te beso y te digo que te quiero, y que he aprendido la lecci&oacute;n.<\/p>\n<p>Salimos de la ducha, te seco suavemente y te acerco la ropa de dormir. Cuando me voy a poner la m&iacute;a, me dices que no, que yo dormir&eacute; desnudo porque quieres disfrutar de la piel de tu hombre pegada a ti.<\/p>\n<p>Nada m&aacute;s tumbarnos en la cama, nos abrazamos y nos quedamos dormidos casi al instante. Cada uno por una cosa. T&uacute; por estar agotada f&iacute;sicamente, y yo por estar roto mentalmente, pero feliz por ser tuyo. Por estar a tu lado y estar a tus pies. Por saber que pase qui&eacute;n pase por all&iacute;, soy yo quien estar&aacute; siempre a tu lado.<\/p>\n<p>&ldquo;Gracias, mi amor&rdquo;&hellip; consigo decir antes de quedarme profundamente dormido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 18<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Era un viernes normal. Un viernes cualquiera de primavera. Pero est&aacute;bamos llegando al fin de semana, y ese en concreto lo ten&iacute;amos para nosotros. Sin planes ni interrupciones por delante, la vibraci&oacute;n de mi smartwatch acudi&oacute; puntual a su cita a las 6:30 de la ma&ntilde;ana. Hice lo que Ella me orden&oacute; hace meses, y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":21737,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":{"0":"post-37952","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-dominacion"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37952","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/21737"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=37952"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37952\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=37952"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=37952"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=37952"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}