{"id":37976,"date":"2022-09-18T22:55:21","date_gmt":"2022-09-18T22:55:21","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-09-18T22:55:21","modified_gmt":"2022-09-18T22:55:21","slug":"como-la-coge-rico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/como-la-coge-rico\/","title":{"rendered":"Como la coge rico"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"37976\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Llev&aacute;bamos d&iacute;as dedicados a nuestras actividades cotidianas, hogar y trabajo. Pasaba el tiempo y las aventuras sexuales parec&iacute;a que hab&iacute;an quedado atr&aacute;s. Aunque, de surgir el deseo, arreglar una cita no hab&iacute;a sido inconveniente, el tiempo iba pasando y concentr&aacute;bamos nuestra atenci&oacute;n en otras prioridades. Y, dada es rutina, no hab&iacute;amos conversado ni hab&iacute;amos contemplado volver a las andanzas.<\/p>\n<p>Un d&iacute;a, sin embargo, el diablo toc&oacute; a mi puerta. Wilson, el corneador habitual, me contact&oacute; por whatsapp. Patr&oacute;n, me dijo, porque tan perdidos. Tengo ganas de verlos nuevamente. Hola, Wilson, contest&eacute;. La verdad, hemos estado tan ocupados en otras cosas, que no hemos considerado siquiera la posibilidad. Tengo la herramienta que se estalla, patr&oacute;n, volvi&oacute; a insistir, y solo espero su orden para ver si le hacemos un mantenimiento a la patrona&hellip; &iquest;Le parece? En ese instante volvieron a mi mente recuerdos de encuentros pasados y c&oacute;mo mi esposa hab&iacute;a disfrutado a placer de aquel hombre, pero, en las actuales circunstancias, yo la ve&iacute;a muy desinteresada del asunto.<\/p>\n<p>Pues, respond&iacute;, no hemos conversado del tema y no quisiera yo forzar situaciones. Adem&aacute;s, usted, sabe, finalmente es ella quien dispone si hay n no tal posibilidad. Dependemos de que est&eacute; dispuesta y con ganas. Y, siendo sinceros, hoy, por ejemplo, no la veo con esa disposici&oacute;n. Y &iquest;qu&eacute; propone? Pregunt&oacute; &eacute;l. Yo hago lo que ustedes me digan. Es que no se imagina usted las ganas que tengo de volver a estar con su se&ntilde;ora. Esa manifestaci&oacute;n de intenci&oacute;n, as&iacute;, tan franca y espont&aacute;nea, me excit&oacute;. &iquest;Por qu&eacute; no? Me cuestion&eacute; a m&iacute; mismo. D&eacute;jeme ver y yo le toco el tema ella, a ver qu&eacute; me dice, pero no prometo nada. Usted ya sabe c&oacute;mo es ella.<\/p>\n<p>S&iacute;, yo lo s&eacute;. Ella se hace de rogar, pero una vez que da su consentimiento se entrega como ella solo sabe hacerlo. Y por eso quiero volver a pegarle una probadita. &iquest;No se molesta por decirle eso? Para nada, respond&iacute;. Con solo hablar de esto ya se me despert&oacute; la calentura y estoy imagin&aacute;ndome c&oacute;mo volver su deseo una realidad. El asunto, Wilson, es que tenemos que hacer que la iniciativa salga de ella. Si acaso percibe que es por darnos satisfacci&oacute;n, o por complacernos, cualquier cosa que pretendamos hacer no va a funcionar. S&iacute;, yo lo s&eacute;, contest&oacute;. Pero, hagamos algo. Okey, respond&iacute;. D&eacute;jeme ver qu&eacute; me invento.<\/p>\n<p>Por esos d&iacute;as hab&iacute;amos hablado con ella sobre qu&eacute; nos motivaba a experimentar sexualmente fuera del matrimonio y, en el caso de mi esposa, estaba claro que hab&iacute;a varias razones en su cat&aacute;logo de justificaciones. El experimentar placer f&iacute;sico estaba a la cabeza de sus justificaciones. Ella no ten&iacute;a dudas en que la posibilidad de un buen orgasmo era m&aacute;s que suficiente para procurar decir s&iacute; al hombre adecuado. Adem&aacute;s, reconoc&iacute;a abiertamente que un hombre atractivo era el elemento b&aacute;sico a la hora de despertar su inter&eacute;s por liberar esa energ&iacute;a sexual y estar con &eacute;l. Eso ya lo hab&iacute;a vivido yo y no era tema de discusi&oacute;n.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n se consideraba como el estado de excitaci&oacute;n influ&iacute;a para que ella se mostrara o no dispuesta para aventurarse sexualmente con una pareja diferente a su marido. Y recordaba yo como el tama&ntilde;o y dureza del miembro de Wilson hab&iacute;a sido decisivo a la hora de decidirse a la cama con &eacute;l en la primera cita. Pero tambi&eacute;n era evidente sus ganas de demostrar su capacidad de seducci&oacute;n, sinti&eacute;ndose de esa manera segura y bien consigo misma, lo cual ten&iacute;a que ver con la galanter&iacute;a y piropos que despertaba en los hombres cuando interactuaba con ellos.<\/p>\n<p>Era un hecho, en el caso de mi esposa, que le llaman poderosamente la atenci&oacute;n los hombres inteligentes, varoniles, decididos, de buena conversaci&oacute;n y finos modales, estimul&aacute;ndose y excit&aacute;ndose de manera adecuada a trav&eacute;s del proceso de seducci&oacute;n que viene involucrado cuando los machos est&aacute;n decididos a llevar a la cama a una mujer. Wilson, sin embargo, era un tipo bueno para tener sexo, y nada m&aacute;s. Si mi mujer no tenia ganas de echarse una despabilada sexual, poco inter&eacute;s despertar&iacute;a el que yo le propusiera un encuentro con &eacute;l. Si no era de su inter&eacute;s, &iquest;A cuenta de qu&eacute;? preguntar&iacute;a ella.<\/p>\n<p>Estaba claro para m&iacute; que los quehaceres de la vida cotidiana pueden bombardear nuestro deseo sexual, la reuni&oacute;n que nos tiene preocupados, el compaginar la vida laboral con la vida personal, estar desempleado o el asumir responsabilidades de terceros como propias pueden hacer que esa energ&iacute;a y deseo disminuya. Pero, &iquest;cu&aacute;ndo, entonces, se podr&iacute;a volver a la normalidad y despertar esa chispa para que surgiera espont&aacute;neamente la intenci&oacute;n y el deseo por la aventura?<\/p>\n<p>La propuesta de Wilson me ten&iacute;a cabez&oacute;n de tanto pensar. No quer&iacute;a ser directo con mi esposa y hacerle ver que era m&aacute;s una cosa m&iacute;a que de ella, pero no sab&iacute;a c&oacute;mo proceder. Y, en ese transcurrir de ideas, se me ocurri&oacute; propiciar un encuentro espont&aacute;neo y casual con el corneador. En teor&iacute;a, nada &ldquo;premeditado&rdquo;. La pel&iacute;cula, obviamente, ten&iacute;a que ser sugerente, excitante y despertar la energ&iacute;a sexual. En la cinemateca, algo cultural, estaban proyectando una serie de cine er&oacute;tico. La pel&iacute;cula en cartelera para esa semana era &ldquo;Belle de Jour&rdquo; con Catherine Deneuve. La propuesta, pensaba yo, no ten&iacute;a nada de raro y, como est&aacute;bamos sumergidos en temas de sexolog&iacute;a pro aquello d&iacute;as, como parte de nuestros estudios de psicolog&iacute;a, aquello ca&iacute;a como anillo al dedo.<\/p>\n<p>El tema era hacer coincidir a Wilson en escena para que un potencial encuentro surgiera de manera espont&aacute;nea y casual. Al principio no sab&iacute;a c&oacute;mo hacer, peo poco a poco las cosas parecieron ir encajando. Hola, Wilson, le escrib&iacute; en el whatapp. Me tiene que ayudar si quiere que la cosa funcione y pueda utilizar su herramienta. Lo que usted mande, patr&oacute;n, contest&oacute;. Vamos a asistir a una pel&iacute;cula. Saldremos del cine a eso de las 7:30 pm. Mi idea es ir a comer sobre el restaurante que queda sobre la carrera s&eacute;ptima entre calles 22 y 23. Espero acomodarme al lado de los ventanales para tener vista a la calle.<\/p>\n<p>&iquest;Y cu&aacute;l es el plan? Pregunt&oacute; &eacute;l. Pues que, m&aacute;s o menos a las 8 pm, usted se ubique en el paradero de bus que queda all&iacute; y, haci&eacute;ndose el desentendido, mire hacia los ventanales y nos ubique, nos reconozca y se sorprenda de habernos visto. Yo, pretendiendo hacer lo mismo, lo saludar&eacute; y le har&eacute; se&ntilde;as para que venga y nos acompa&ntilde;e. Y despu&eacute;s, vaya a saber qu&eacute; va a pasar. Eso s&iacute;, necesito que vista elegante, vaya bien arreglado y perfumado. Y &iquest;por qu&eacute; patr&oacute;n? Me pregunta este joven. Pues para impresionar gratamente a la dama y que desee su compa&ntilde;&iacute;a. Pero otras veces no ha habido necesidad de eso, me replic&oacute;. Bueno, pero esta vez s&iacute;, repuse en&eacute;rgico.<\/p>\n<p>Ah&hellip; Y otra cosa. Procure no insinuar nada sobre lo sexual cuando estemos conversando. Hal&aacute;guela, como siempre, pero no vaya a forzar las cosas. Mejor dicho, dije, mientras m&aacute;s calladito, mejor. Deje que ella dirija y controle la conversaci&oacute;n, que pregunte, sugiera y disponga, si es que se le despiertan las ganas de estar con usted. Espero que el tema de la pel&iacute;cula le despierte la calentura y, si as&iacute; es, veo alguna posibilidad. Pero si no, nada que hacer. Comemos algo, charlamos y nos vamos. &iquest;Le parece? No, contest&oacute; &eacute;l, yo creo que la convenzo. D&eacute;jeme a m&iacute;. S&iacute;, respond&iacute;, yo s&eacute; de qu&eacute; manera la convence, pero tenga en cuenta que supuestamente andamos en otro asunto y ella no va dispuesta a eso, a menos que se provoque. Sea delicado, considerado, mu&eacute;strese respetuoso y deje que ella vaya definiendo lo que quiere.<\/p>\n<p>Acordamos que estuviera pendiente de su &ldquo;whatsapp&rdquo; para irle inform&aacute;ndole de nuestros movimientos, de manera que &eacute;l se pudiera ir ajustando sus desplazamientos. El s&aacute;bado, tan pronto salimos de nuestra casa le escrib&iacute;: &ldquo;Vamos en camino&rdquo;. A ver c&oacute;mo nos va. En respuesta me envi&oacute; una fotograf&iacute;a de &eacute;l y su indumentaria. &iquest;As&iacute; est&aacute; bien, patr&oacute;n? S&iacute;, le respond&iacute;. La verdad se hab&iacute;a esmerado en arreglarse. Vest&iacute;a de chaqueta y zapatos color tabaco, pantal&oacute;n beige claro y camisa color rosada. Luc&iacute;a bien. Bueno, le respond&iacute; con una foto de mi esposa, tomada discretamente, f&iacute;jese c&oacute;mo est&aacute; vestida, para que la identifique y la reconozca. Esta muy linda, respondi&oacute;. Como siempre, repliqu&eacute;&hellip;<\/p>\n<p>M&aacute;s tarde le escrib&iacute; de nuevo. Ya estamos en el cine. Dentro de poco inicia la pel&iacute;cula. Calculo hora y media para estar saliendo. &iquest;D&oacute;nde va a estar? Yo trabajo cerca, estoy de turno, pero ya estoy saliendo. Me da tiempo para llegar all&aacute; cuando usted me diga. Son apenas cuatro cuadras. Espero aqu&iacute; hasta que me cuente que ya est&aacute;n en &ldquo;Palos de Le&ntilde;a&rdquo;, que as&iacute; se llamaba el restaurante. Bueno, dije, son m&aacute;s o menos cuatro cuadras desde el teatro hasta ese lugar. Yo le voy contando. Pendiente pues&hellip;<\/p>\n<p>Al salir de la pel&iacute;cula le dije a mi esposa que aprovech&aacute;ramos que est&aacute;bamos por ah&iacute; y comi&eacute;ramos algo antes de regresar a casa. Y, sin mostrar mucho &aacute;nimo, estuvo de acuerdo. Nos fuimos caminando, aprovechando para distraernos viendo la gente caminar, las vitrinas de los almacenes y la actividad del sector, que es bastante concurrido. Al llegar, volv&iacute; a escribir. Ya estamos aqu&iacute;. P&oacute;ngase en marcha. Voy, fue su respuesta.<\/p>\n<p>Como lo hab&iacute;a contemplado, nos acomodamos en una mesa, al lado de las ventanas que daban a la calle, de modo que ten&iacute;amos una visi&oacute;n completa del exterior, especialmente del paradero del bus, que era el sitio donde mi c&oacute;mplice de aventura deb&iacute;a llegar. Mientras ped&iacute;amos la comida, de reojo yo miraba hacia afuera, atento a la llegada de &eacute;l. Pero fue ella quien lo vio primero. &iexcl;Oye! me dijo, &iquest;aquel no es Wilson? &iquest;Qui&eacute;n? Pregunt&eacute; haci&eacute;ndome el despistado. All&iacute;, en el paradero. Parece &iquest;no? Repuse. S&iacute; es &eacute;l, dije, est&aacute; muy elegante. De pronto va para alg&uacute;n evento, coment&eacute;.<\/p>\n<p>Wilson hac&iacute;a muy bien su papel. Miraba hacia la calle, como si estuviera esperando el transporte, miraba su reloj y caminaba de un lado a otro. De pronto mir&oacute; hacia el restaurante y fue inevitable que nuestras miradas se cruzaran. Mi esposa, agit&oacute; su mano para saludarlo desde donde est&aacute;bamos. Y &eacute;l, haciendo un adem&aacute;n de sorpresa, devolvi&oacute; el gesto. Fui yo, entonces, quien le hizo se&ntilde;as para que se acercara y mi esposa no se opuso, ni hizo comentario alguno al respecto. As&iacute; que el hombre entr&oacute; al restaurante y lleg&oacute; a nuestra mesa. Vaya, vaya, coment&oacute; cuando lleg&oacute;, &iexcl;que sorpresa! Si no es as&iacute;, de pronto no nos volvemos a ver, dijo mirando a mi mujer. S&iacute;, respondi&oacute; ella, hace rato que no nos ve&iacute;amos. Es verdad.<\/p>\n<p>Bueno, &iquest;tiene alg&uacute;n compromiso? Pregunt&eacute; yo. No, respondi&oacute;. Entonces, si tiene tiempo, insist&iacute;, si&eacute;ntese y nos acompa&ntilde;a un rato. S&iacute;, dijo. Sal&iacute;a del trabajo e iba para la casa y no tengo nada qu&eacute; hacer, as&iacute; que dispongo de tiempo. No hay problema. Nosotros vamos a comer y ya pedimos algo. &iquest;Nos acompa&ntilde;a? Bueno, respondi&oacute;. Pida lo que quiera, entonces, y nos entretenemos en eso. Est&aacute; bien, dijo, y procedi&oacute; a ordenar.<\/p>\n<p>&iquest;Y que los trajo por aqu&iacute;? Yo le cont&eacute; que nos hab&iacute;a llamado la atenci&oacute;n ver una pel&iacute;cula que proyectaban en la cinemateca. &iquest;Y que tal estuvo? Pregunt&oacute;. Y fue ah&iacute; cuando mi esposa tom&oacute; la batuta para responder y entablar la conversaci&oacute;n. Ella hizo un resumen de la trama de la pel&iacute;cula y sus impresiones. Mencion&oacute; que era una cinta bastante er&oacute;tica. Interesante, coment&oacute; nuestro reci&eacute;n invitado. &iquest;Conoces este sector? Pregunto mi mujer. M&aacute;s o menos, respondi&oacute; &eacute;l. &iquest;Por qu&eacute;? Simple curiosidad. &iquest;Qu&eacute; hay para hacer por aqu&iacute;? Continu&oacute; ella. Bueno, dijo &eacute;l, hay sitios para ir a escuchar m&uacute;sica, tomar cerveza, bailaderos, discotecas y reservados. Usted sabe que, al lado de los rumbeaderos, siempre hay moteles disponibles. Podr&iacute;amos ir a escuchar m&uacute;sica un ratico, dijo ella, mir&aacute;ndome a m&iacute;. Pues, dije, si tienes &aacute;nimos, &iexcl;vamos!<\/p>\n<p>Al rato, despu&eacute;s de terminar nuestra cena y pagar la cuenta, nos dispusimos a salir a alg&uacute;n lado en plan de ir a escuchar m&uacute;sica, seg&uacute;n mi mujer. Hay un sitio muy bueno cerca de aqu&iacute;, coment&oacute; Wilson, donde se escucha toda clase de m&uacute;sica. Eso s&iacute;, advirti&oacute;, es como oscurito, a media luz, pero eso es lo que hace el ambiente. Bueno, dijo mi mujer, vamos y conocemos. As&iacute; que emprendimos la caminata hacia el lugar. Y all&aacute; llegamos. Aron calle 13 se llamaba. No era nada espectacular, pero tampoco era un antro. Estaba bien. Nos acomodamos, pedimos unos cocteles y nos quedamos charlando, con la excusa de escuchar m&uacute;sica.<\/p>\n<p>La m&uacute;sica se escuchaba bien y hab&iacute;a un buen ambiente en el lugar, que dispon&iacute;a de una peque&ntilde;a pista de baile y, de manera inevitable, despu&eacute;s de haber bebido unos dos o tres cocteles, nuestro amigo, quiz&aacute; ansioso en hacerle la vuelta a mi mujer, la invit&oacute; a bailar. Ella no lo rechaz&oacute;. Por el contrario, se mostr&oacute; muy entusiasmada con el ofrecimiento y bastante animada sali&oacute; a bailar con &eacute;l. Sonaba m&uacute;sica bailable, de manera que aquellos, mi mujer y su parejo, salieron a azotar baldosa, como se dice en mi pa&iacute;s, con mucha energ&iacute;a.<\/p>\n<p>Tanta energ&iacute;a estaban derrochando que, despu&eacute;s de tres o cuatro tandas, regresaron a la mesa agitados y sudorosos. Mi esposa, cosa rara, no mas sentarse, apur&oacute; la bebida que encontr&oacute; a la mano, sin reparar en qu&eacute; clase de trago era. Yo hab&iacute;a pedido ron blanco y sus acompa&ntilde;amientos, de modo que eso fue lo que lleg&oacute; a beber. Ella estaba, por decirlo de alg&uacute;n modo, estimulada con el ambiente y con el parejo, pero nada de eso se hab&iacute;a previsto. Todo surg&iacute;a en el momento y depend&iacute;a de todos lo que fuera a suceder; de ella, principalmente, de su parejo, haciendo de todo para excitarla y de m&iacute;, para colaborar con mi consentimiento para que la aventura continuara.<\/p>\n<p>Voy un momentico al ba&ntilde;o, dijo ella, y, tomando su cartera se levant&oacute; a buscar su ubicaci&oacute;n. El se&ntilde;alo en una direcci&oacute;n y le dijo, los ba&ntilde;os que dan por all&aacute;. Y nos quedamos ambos viendo c&oacute;mo ella avanzaba hasta llegar a su destino. Patr&oacute;n, yo ya estoy que me como a su mujer, me dijo. &iquest;Le parece si le propongo? Ella ya se dio cuenta c&oacute;mo est&aacute; mi herramienta. No, respond&iacute;. Esperemos que ella sea quien lo proponga. Por lo visto esta bien motivada y no dudo, incluso, que cuando regrese nos diga que vayamos a otro sitio. Pero si no es as&iacute;, y salen a bailar otra vez, tr&aacute;tela con cari&ntilde;o, acaricie sus senos con delicadeza y esperemos a ver qu&eacute; pasa. Si quiere que esto contin&uacute;e, tiene que ir con calma. Bueno, patr&oacute;n, me respondi&oacute;.<\/p>\n<p>Ella llego renovada, peinada y maquillada. Se sent&oacute; nuevamente y, pasados unos segundos, le dijo a nuestro invitado, tienes ganas de bailar otro ratico. Claro que s&iacute;, respondi&oacute; &eacute;l y, levant&aacute;ndose, la tom&oacute; de la mano y se dirigieron hacia la pista de baile. El hombre me gui&ntilde;&oacute; el ojo cuando se alejaban. &iexcl;Yo ver&eacute;! le dije. Tranquilo, no lo voy a defraudar, me contest&oacute;. Y segundos despu&eacute;s ya estaban bailando de nuevo, alborotados a cu&aacute;l m&aacute;s, pues la m&uacute;sica bailable, merengue, daba para eso. Y all&iacute; estuvieron entretenidos casi una hora m&aacute;s. Llegu&eacute; a pensar, incluso, que la situaci&oacute;n no iba a pasar de ah&iacute;. Y, paciente, esper&eacute;.<\/p>\n<p>Cuando regresaron de nuevo, se acomodaron en la mesa. Esta buena la m&uacute;sica &iquest;no? Apunt&oacute; mi mujer. Si, respondi&oacute; &eacute;l. &iquest;Quiere seguir bailando? No, dijo ella. Ya es algo tarde, apunt&oacute;, mir&aacute;ndome. Y, acerc&aacute;ndose a mi o&iacute;do, en voz baja, me pregunt&oacute; &iquest;te molesta si estoy un rato con &eacute;l? No, contest&eacute; moviendo mi cabeza de lado a lado. Wilson estaba atento y cuando nuestras miradas se cruzaron, le gui&ntilde;e el ojo. Ella, entonces, tom&oacute; la iniciativa y pregunto &iquest;tienes algo que hacer? No, respondi&oacute;, como les hab&iacute;a dicho antes, no tengo nada programado. &iquest;Te gustar&iacute;a que estuvi&eacute;ramos juntos un ratico? &iexcl;C&oacute;mo no! Respondi&oacute; &eacute;l. &iquest;Conoces alg&uacute;n lugar por aqu&iacute; donde podamos estar? Si, dijo, pero nos toca caminar unas cuadras.<\/p>\n<p>Emprendimos el camino. De seguro hab&iacute;a m&aacute;s gente en el mismo plan, porque todo el trayecto estuvimos acompa&ntilde;ados por varias parejas que, al parecer, iban en la misma direcci&oacute;n que nosotros. Mi esposa y su parejo, de gancho, al parecer estaban conversando animadamente. Yo, detr&aacute;s de ellos, solo pod&iacute;a ver c&oacute;mo aquel atrevido le acariciaba con descaro los pompis a mu mujer, sin recato alguno y a la vista de todos. Ella, inmutable, parec&iacute;a no darle importancia. Y, ciertamente, cuando llegamos al lugar, vi mucha congesti&oacute;n. Va a estar dif&iacute;cil la cosa, coment&eacute;. Tranquilo, yo conozco a la due&ntilde;a, apunt&oacute; &eacute;l. D&eacute;jeme ver qu&eacute; consigo. Y se adentr&oacute; dentro del edificio.<\/p>\n<p>Est&aacute; muy agitado esto, le coment&eacute; a mi esposa. Si se complica, pues nos vamos a un hotel y pagamos la noche. &iexcl;Qu&eacute; m&aacute;s! Esperemos, dijo ella. Al poco rato, asomado en la puerta de la edificaci&oacute;n, el hombre nos hizo se&ntilde;as para que nos acerc&aacute;ramos. Patr&oacute;n, me dijo en voz baja, solo estaba disponible la suite. &iquest;Alg&uacute;n problema? No, para nada, contest&eacute;. Bueno, le dijo a mi mujer, &iquest;subimos? Vamos, respondi&oacute; ella. Y empezamos a subir las escaleras, acompa&ntilde;ados por otras parejas que, conforme &iacute;bamos ascendiendo, se distribu&iacute;an en los diferentes pisos.<\/p>\n<p>Cuando llegamos a la habitaci&oacute;n, &eacute;l se dirigi&oacute; hacia el ba&ntilde;o diciendo, denme unos segundos y me alisto. Nosotros nos quedamos afuera, esperando. Mi mujer acomod&oacute; su bolso en una silla y se quit&oacute; la chaqueta. Yo, encend&iacute; el televisor, dej&aacute;ndolo sin sonido, solo con las im&aacute;genes de una pel&iacute;cula porno que estaban exhibiendo en los canales de sexo que normalmente tiene ah&iacute;. Y seleccion&eacute; m&uacute;sica suave en una de las emisoras que sintonic&eacute; en el equipo de sonido, preparando el escenario. Momentos despu&eacute;s la puerta del ba&ntilde;o se abri&oacute; y Wilson sali&oacute; desnudo. &iquest;Qu&eacute; pas&oacute;? Pregunt&oacute;. Pens&eacute; que ambos ten&iacute;amos ganas. S&iacute;, dijo mi mujer, pero vamos despacio&hellip; Bueno, dijo &eacute;l, yo espero. Y se sent&oacute; en un sill&oacute;n.<\/p>\n<p>Mi mujer se fue para donde &eacute;l estaba. Se puso de rodillas frente a &eacute;l y dirigi&oacute; su boca directamente a su pene, que ya estaba tieso y erguido. Y, como muchas veces lo hab&iacute;a visto, empez&oacute; a chupar ese miembro con esmero, como si su sabor le deleitara. Sus manos, por otra parte, no dejaban de masajear el tronco de aquella deliciosa verga. Hace rato que quer&iacute;a hacer esto &iquest;verdad? Pregunto &eacute;l, pero no tuvo respuesta porque ella estaba engullendo su pene hasta lo profundo de la garganta y se excitaba con el tama&ntilde;o y dureza que le generaban a aquel sus atenciones.<\/p>\n<p>Oye, dec&iacute;a &eacute;l, esa herramienta ya est&aacute; a mil. Mi esposa, entonces, decidi&oacute; levantarse y, frente a &eacute;l, se quit&oacute; sus bragas, nada m&aacute;s. Y procedi&oacute; a sentarse sobre ese inmenso pene, descargando el peso de su cuerpo sobre &eacute;l hasta quedar totalmente penetrada. Sus manos se apoyaban en los hombros de aquel y as&iacute;, apoyados sus pies en el piso, empez&oacute; a mover su cuerpo a voluntad, arriba y abajo, adelante y atr&aacute;s, moviendo su cadera en c&iacute;rculos, concentrada totalmente en experimentar cuanta sensaci&oacute;n le pudieran generar aquellas maniobras. Wilson le dec&iacute;a, de verdad, veo que esto le estaba haciendo falta, pero ella no respond&iacute;a. Cerrados sus ojos, solo las congestiones de su cuerpo daban indicio de la excitaci&oacute;n del momento.<\/p>\n<p>El hombre, sentado como estaba, solo presenciaba en silencio las maniobras de mi mujer. Y ma&ntilde;as se dio para retirarle la blusa y el brasier, teniendo acceso para acariciar y masajear insistentemente sus senos mientras ella se entreten&iacute;a cabalgando a placer sobre su verga. Poco a poco, ella misma, sin ninguna maniobra por parte de aquel, empez&oacute; a gru&ntilde;ir, a emitir sonidos y a lanzar sonoros e intempestivos gemidos. Hasta que, pasado el tiempo, pareci&oacute; alcanzar el m&aacute;ximo de sensaciones y, emitiendo un sonoro &iexcl;que rico!, se dej&oacute; caer sobre el pecho de aquel.<\/p>\n<p>Wilson no pronunci&oacute; palabra. Y esper&oacute; pacientemente a que ella se repusiera del esfuerzo. Casi que, adormilada, permaneci&oacute; ah&iacute;, recostada sobre &eacute;l, tal vez unos 30 minutos. Y, quiz&aacute; un tanto inc&oacute;moda en la posici&oacute;n en que estaba, se fue incorporando de a poco. Se levant&oacute; y se dirigi&oacute; a la cama, donde se recost&oacute; boca abajo para seguir dormitando un poco m&aacute;s. Su macho lleg&oacute; hasta all&iacute; y, considerado, solo se limit&oacute; a acariciar sus piernas y sus nalgas. Y as&iacute; pas&oacute;, otra media hora. Mientras, el hombre se puso a charlar conmigo. Patr&oacute;n, me dijo, se ve que ella ten&iacute;a ganas reprimidas, porque se la meti&oacute; toda. Vamos a ver si m&aacute;s luego le damos otra manita.<\/p>\n<p>Y ese m&aacute;s luego finalmente lleg&oacute;. Ella, abri&oacute; sus ojos y, al vernos, dijo: parece que me cogi&oacute; el sue&ntilde;o. Pierda cuidado, dijo Wilson. La estamos esperando, manifest&oacute;, poniendo una de las manos de ella en su miembro. Mi mujer, entonces, como por reflejo, empez&oacute; a masajearlo de nuevo. Y nuestro hombre, anim&aacute;ndose, empez&oacute; a acariciar todo su cuerpo y, ahora s&iacute;, a despojarla de la &uacute;nica prenda que la vest&iacute;a aparte de sus zapatos y medias; la falda. Qued&oacute; ella casi que totalmente desnuda. Ya su miembro empezaba a tomar forma de nuevo. Bueno, dijo, ahora me toca a m&iacute;. &iquest;Puedo? En respuesta, ella solo se limit&oacute; a colocarse de espaldas y abrir sus piernas.<\/p>\n<p>Y, entonces, como tantas otras veces, el muchacho se acomod&oacute; entre sus piernas, acomodando su verga a la entrada de la vagina de mi somnolienta y ansiosa mujer. Esta vez, sin embargo, procur&oacute; que la penetraci&oacute;n fuera lenta, delicada y pausada. Lo hizo sin afanes. Mientras lo hac&iacute;a, tendido sobre ella, besaba sus pechos, hombros y cuello, con una sutileza enorme, como si ella fuera de porcelana. Poquito a poquito empez&oacute; a mover su cuerpo sobre el de ella, a la par que le dec&iacute;a que hac&iacute;a tiempo que deseaba ese momento y quiz&aacute; muchas otras cosas, porque ella empez&oacute; a responder a los movimientos masculinos.<\/p>\n<p>Cada embestida del macho era respondida por ella. Estaban sintonizados; golpe va, golpe viene. C&oacute;mo la coge de rico era lo que yo pensaba vi&eacute;ndolos retozar tan armonizados. Wilson hab&iacute;a seguido los consejos y ella estaba totalmente entregada a &eacute;l y la experiencia de sentir su verga haciendo maravillas dentro de su sexo. &Eacute;l se esmeraba por dejar que el tiempo pasara para ver c&oacute;mo iba reaccionando su hembra, que ya, para ese momento, estaba que gozaba de lo lindo y quer&iacute;a sentirse todav&iacute;a m&aacute;s llena por el hombre que la cubr&iacute;a con su cuerpo.<\/p>\n<p>Y creo que, despu&eacute;s de tantos minutos penetr&aacute;ndola suavemente, &eacute;l, finalmente decidi&oacute; que era su momento y empez&oacute; a penetrarla con m&aacute;s vigor. El rostro de ella se contorsion&oacute;, no s&eacute; si de dolor por que sus penetraciones iban muy profundas, o porque definitivamente aquellas embestidas la estaban haciendo tocar el cielo. Sus piernas rodeaban el torso masculino con fuerza, igual que sus manos se aferraban a las nalgas del macho, sugiriendo que siguieran en la faena y continuara as&iacute; hasta el final. Y a fe que lo hizo, porque la cabalgo como quiso hasta que ella, resollando de placer, estiro sus brazos por encima de la cabeza y dej&oacute; que las sensaciones la inundaran.<\/p>\n<p>Me gusta observar cuando llega ese momento, porque ella, literalmente, se descompone, pierde las formas y se desata toda una serie de gestos y movimientos, descontrolados y desconocidos para m&iacute;. Me gusta esa disposici&oacute;n de puta entregada a su macho que, sin importar lo adecuado, expresa abiertamente lo que est&aacute; sintiendo. Y deber&iacute;a estar sinti&eacute;ndose muy, pero muy bien, porque le suplicaba a su corneador que no parara, que la estaba pasando super y que no quer&iacute;a que aquello parara. Las s&aacute;banas debajo de sus nalgas pronto se humedecieron, profusamente. El tipo hab&iacute;a conseguido que ella se viniera con todo.<\/p>\n<p>Descansaron un rato. Ella, entre encantada y totalmente excitada, pareciera que quer&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s. Qu&eacute; incansable es ella llegu&eacute; a pensar, por una parte. O qu&eacute; tan reprimida ha estado que est&aacute; aprovechando hasta la m&aacute;s m&iacute;nima opci&oacute;n. Me dieron ganas de salir de aquella habitaci&oacute;n para reclutar los hombres deseosos de culearse a mi mujer. Pero solo fue un pensamiento. Nuestro hombre, por supuesto, no quer&iacute;a perder la oportunidad y esper&oacute; a que ella volviera a recuperar fuerzas, no sin antes preguntar. &iquest;Quieres que lo hagamos otra vez? S&iacute;, fue la respuesta de mi esposa. Vaya, qu&eacute; tragona est&aacute; hoy la dama.<\/p>\n<p>Esta vez, Wilson, sin preguntas ni formas elegantes, le pidi&oacute; que se volteara. Te quiero culear por detr&aacute;s &iquest;me dejas? S&iacute;, dijo ella, sin reparo. El me mir&oacute;, me hizo se&ntilde;as para que me acercara y, al hacerlo, me dijo: Patr&oacute;n, &iquest;tiene una botellita de aceite? Quiero quebrarle el culo a su mujer. Me tom&oacute; por sorpresa el requerimiento, pero s&iacute;, ten&iacute;a una botellita de aceite lubricante, que el vaci&oacute; en sus nalgas, masajeando con sus dedos no solo su ano sino tambi&eacute;n su vagina. Ese aceite se sent&iacute;a calientico me confesar&iacute;a ella despu&eacute;s. Y, despu&eacute;s de varias maniobras con sus dedos, el hombre apunto su miembro recto al culo de mi mujer. Al principio ella pareci&oacute; resistirse, pero, tan excitada estar&iacute;a, pronto se fue relajando, permitiendo que el miembro de aquel fuera dentro de su cuidado orificio.<\/p>\n<p>No cre&iacute;a lo que estaba viendo. Era la primera vez que ella lo permit&iacute;a y, contrario a lo que yo pensaba, parec&iacute;a no sufrir ning&uacute;n apuro en que as&iacute; fuera. Nuestro hombre la taladr&oacute; insistentemente, sac&aacute;ndole sonoros gemidos. Ella ten&iacute;a su cara totalmente roja, congestionada, y manten&iacute;a sus nalgas erguidas, dispuestas a seguir sintiendo esa inundaci&oacute;n de placer dentro de su cuerpo. El sigui&oacute; un rato m&aacute;s y, de repente, retir&aacute;ndose, dijo, ya est&aacute; bueno por ah&iacute;. Voy de nuevo por donde a usted le gusta.<\/p>\n<p>Ella se volte&oacute; de inmediato y abri&oacute; generosa sus piernas para recibirle. El no perdi&oacute; el tiempo y la mont&oacute; de inmediato. Su miembro fue dentro de ella f&aacute;cilmente, porque su vagina ya estaba expandida, lubricada y bien dispuesta para tenerle dentro una vez m&aacute;s. Wilson empez&oacute; a atacarla con mucho ritmo y vigor. El, a mi entender, ya estaba tratando de procurarse su propio placer, de manera que la taladraba desde diferentes &aacute;ngulos, buscando ver su reacci&oacute;n, que bien pronto fue evidente. Ella gesticulaba, mov&iacute;a sus piernas arriba y abajo, y colocaba sus brazos como si la estuvieran sacrificando. Y no precisamente, aquel se la estaba culeando a su antojo y ella, tambi&eacute;n para mi gusto, lo disfrutaba.<\/p>\n<p>La faena termin&oacute; cuando vi al macho presionar su cuerpo contra el de mi mujer y quedar se inm&oacute;vil un rato, descargando todo su semen dentro de ella. Mi esposa segu&iacute;a empujando su cuerpo contra el de &eacute;l y agitando sus piernas. Wilson se retir&oacute; y vi como el sexo de mi mujer palpitaba. Todav&iacute;a disfrutaba de placenteras sensaciones aun cuando el macho ya se hab&iacute;a retirado. Ambos, &eacute;l y yo, contempl&aacute;bamos como ella segu&iacute;a contorsionando su cuerpo hasta que, con el paso de los segundos, la intensidad disminuy&oacute; quedando tendida sobre la cama, agotada.<\/p>\n<p>Pasado el tiempo no se dijo m&aacute;s. Los eventos de aquella noche, inesperados, cumplieron el prop&oacute;sito. Nuevamente vi como la inmensa verga de aquel macho penetraba el cuerpo de mi excitada mujer. Tengo claro que, si &eacute;l aparece, ella no va a negarse la oportunidad de experimentar las placenteras sensaciones que Wilson le proporciona. Nos despedimos. Quedamos de vernos nuevamente, no lo dudo. No s&eacute; cu&aacute;ndo, pero de seguro &eacute;l, como me lo dijo, cuando sali&oacute;, la volver&aacute; a coronar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Llev&aacute;bamos d&iacute;as dedicados a nuestras actividades cotidianas, hogar y trabajo. Pasaba el tiempo y las aventuras sexuales parec&iacute;a que hab&iacute;an quedado atr&aacute;s. Aunque, de surgir el deseo, arreglar una cita no hab&iacute;a sido inconveniente, el tiempo iba pasando y concentr&aacute;bamos nuestra atenci&oacute;n en otras prioridades. Y, dada es rutina, no hab&iacute;amos conversado ni hab&iacute;amos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":7114,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[],"class_list":{"0":"post-37976","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-hetero"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37976","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7114"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=37976"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37976\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=37976"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=37976"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=37976"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}