{"id":39009,"date":"2022-09-24T22:00:00","date_gmt":"2022-09-24T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-09-24T22:00:00","modified_gmt":"2022-09-24T22:00:00","slug":"mi-harem-familiar-6","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-harem-familiar-6\/","title":{"rendered":"Mi harem familiar (6)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"39009\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Por la ma&ntilde;ana nos fuimos directo a Las Dunas, al mismo sitio. No m&aacute;s llegar, la se&ntilde;ora se despelot&oacute;, a&uacute;n antes de revisar si no hab&iacute;a nadie por los alrededores. Fue bajarse de la moto, quitarse los zapatos y el vestido&ndash;pantal&oacute;n que llevaba y zazan. No llevaba nada debajo. Entonces se me qued&oacute; mirando, mientras yo escudri&ntilde;aba, cent&iacute;metro a cent&iacute;metro su maravillosa anatom&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Y t&uacute;, esperas a alguien? No te veo decidido. Hab&iacute;amos quedado que lo hac&iacute;amos los dos.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Haa? Si, claro, ya voy. Te estaba admirando. La verdad, no me canso de deleitarme con tu belleza. Tienes un cuerpo que ya hubiera querido tener un escultor como Miguel &Aacute;ngel, para modelo. Claro, &eacute;l era maric&oacute;n, solo lo hubiera utilizado de modelo. Pero yo no esculpo, solo me doy gusto, por los momentos.<\/p>\n<p>&#8211; Salido, vamos, despierta ya y ponme bronceador por todo el cuerpo, si es que te atreves&hellip; Quiero broncearme toda, sin marcas. Deja de temblar y pon manos a la obra, que para luego es tarde. &ndash; mientras tanto, yo me quitaba el bermuda y la trusa de nataci&oacute;n, cuando de pronto &ndash; &iexcl;Madre m&iacute;a, esa culebra es enorme, Dios m&iacute;o&hellip;<\/p>\n<p>Como pude trat&eacute; de taparme con las manos, pero ni modo, por lo tanto, para cambiar el tema, me dediqu&eacute; a esa ardua labor de ponerle el bronceador. Nunca hab&iacute;a tenido para mis manos todo ese cuerpo, a veces su espalda y piernas, alguna que otra vez le di, adem&aacute;s de bronceador, un ba&ntilde;o de crema posterior a la ducha. Ayer, sus tetas. Pero no todo su cuerpo a mi disposici&oacute;n. Se los juro que fue apote&oacute;sico. Me mare&eacute;. Pero lo disfrut&eacute; como un macaco. Cuando termin&eacute; de untar bronceador hasta por su pubis y nalgas, am&eacute;n de sus tetas, tuve que recuperar mi respiraci&oacute;n, porque estaba hiperventilando. Y mi anaconda se hallaba en estado de choque. Ya no pod&iacute;a m&aacute;s. Luego ella me devolvi&oacute; la labor, con esmero, como buena madre, salvo mis partes &iacute;ntimas, que la se&ntilde;ora se neg&oacute; a tocar &iquest;por pudor o por miedo? y nos fuimos al agua. Ni siquiera lo fr&iacute;o del mar, que recib&iacute;a la corriente proveniente del norte y est&aacute;bamos ya en solsticio de invierno, pudo calmar mi calentura. Durante dos horas, que para m&iacute; parecieron diez, Sugey y yo jugueteamos corriendo olas o caminamos tomados de la mano, tonteamos, conversamos y nos sent&aacute;bamos sobre las toallas a vernos a los ojos, un deporte que &uacute;ltimamente practic&aacute;bamos de corrido. De pronto:<\/p>\n<p>&#8211; Mi amor, yo te veo as&iacute;, con eso tan tieso, duro, desde que llegamos. Anoche tampoco se te baj&oacute; ni por un momento, no puedes seguir as&iacute;, te puede dar una cojonera y eso es muy doloroso, a ver, d&eacute;jame&#8230; &ndash; y de seguidas, empu&ntilde;&oacute; el m&aacute;stil con su diestra y empez&oacute; a acarici&aacute;rmela, con mucho mimo y cara de chica traviesa, muy traviesa.<\/p>\n<p>Poco a poco fue aumentando el ritmo, hasta hacerme una paja descomunal, como nunca nadie me hab&iacute;a realizado, ni remotamente. Me miraba a los ojos y pon&iacute;a su boquita como la de una bebita y se relam&iacute;a. Met&iacute;a dos dedos en su vagina, disimuladamente y con sus humores luego embadurnaba mi barra, para hacerlo con lubricaci&oacute;n natural. Ten&iacute;a unas manos y una habilidad especiales. Ya me llevaba por la v&iacute;a del encanto, cuando se dej&oacute; de pendejadas y se lo meti&oacute; en la boca, de un solo trago. Casi tres cuartas partes de mi miembro entraron en esa boquita de ensue&ntilde;o. Hasta las am&iacute;gdalas. En definitiva, estuvo en eso mucho rato, yo tratando de controlar mi piso p&eacute;lvico para no acabar, porque quer&iacute;a que aquel momento fuese &eacute;pico, durara para siempre. La se&ntilde;ora me dio la madre de todas las mamadas, hasta que eyacul&eacute; como un pose&iacute;do del demonio, en su boca. Ella hizo su magia y no se perdi&oacute; ni una gota de mi l&iacute;quido seminal. Se trag&oacute; todo mi material gen&eacute;tico de una sentada. Yo alucinaba&hellip; ella me miraba con amor, extasiada&hellip;<\/p>\n<p>De pronto, aquella mujer se puso a llorar sin son ni ton y sali&oacute; corriendo y yo me qued&eacute; paralizado, sin entender. Solo cuando recuper&eacute; un poco el control de mis piernas, pude levantarme e ir tras ella. La alcanc&eacute; a unos doscientos metros de nuestro campamento, arrodillada, con el rostro entre sus manos, llorando como si se le hubiera muerto un pariente. La abrac&eacute; y la atraje hacia mi pecho y trat&eacute; de tranquilizarla.<\/p>\n<p>&#8211; Ven, mi amor, no s&eacute; qu&eacute; te pas&oacute;, pero aqu&iacute; estoy yo para cuidarte y consentirte, mi ni&ntilde;a linda. Ya, ya, no llores m&aacute;s. Te amo m&aacute;s que a nadie en el mundo, Sugey, mi amor, mi madrecita bella. Eres lo m&aacute;s grande de mi vida, no llores m&aacute;s.<\/p>\n<p>Solo un rato despu&eacute;s se calm&oacute; un poco, pero no levantaba la vista, solo ve&iacute;a hacia el suelo. Le tom&eacute; de la barbilla y levant&eacute; un poco su carita, para poder mirarla a los ojos, pero me esquivaba la mirada, como avergonzada. Entonces la tom&eacute; por ambas mejillas y levant&eacute; nuevamente su cara, ya con m&aacute;s firmeza y le pregunt&eacute;:<\/p>\n<p>&#8211; Cu&eacute;ntame que te pas&oacute;, mi amor. Me tienes muy preocupado, no s&eacute; si fue que te lastim&eacute; o te ofend&iacute;. Por favor, perd&oacute;name sea lo que sea que te haya hecho. Te amo, no quiero verte as&iacute;, me estas matando&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Snfff, snfff, es que&hellip; soy&hellip; soy&hellip; muy&hellip; put&hellip; puta. Soy una&hellip; mala madre&hellip; nunca deb&hellip;snfff&hellip; nunca deb&iacute; haber&hellip; haber hecho lo que te&hellip; hice. Perd&oacute;name t&uacute; a m&iacute;, porque me comport&eacute;&hellip; como una puta&hellip; snfff&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;C&oacute;mo me vas a decir eso y que te perdone? &iquest;C&oacute;mo se puede perdonar algo que me hace tan feliz? Eso no tiene sentido. &iquest;Qu&eacute; eres una puta? &iquest;Est&aacute;s loca? T&uacute; eres la mejor madre del mundo, eres perfecta para m&iacute;, por eso es que estoy tan enamorado de ti. Que puta ni que ocho cuartos, por favor. Ya deja las tonter&iacute;as, me asustaste, pens&eacute; que te hab&iacute;a hecho da&ntilde;o, no s&eacute;, o que te hab&iacute;a ofendido. Por favor, ya deja de llorar y lev&aacute;ntate, vamos a caminar un poquito para que te tranquilices. Vamos, bonita.<\/p>\n<p>Y trat&eacute; de pararla, pero la se&ntilde;ora se negaba. No sabiendo que m&aacute;s hacer, me qued&eacute; a su lado, abraz&aacute;ndola para demostrarle mi afecto. All&iacute; estuvimos hasta que ya el sol casi nos achicharraba. Por fin decidi&oacute; levantarse y volvimos a la sombra del cuj&iacute;, para salvarnos de una insolaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Pero la se&ntilde;ora no levantaba la cabeza ni dejaba de sollozar. No hallaba qu&eacute; hacer. Le hablaba y era c&oacute;mo hacerlo con el cuj&iacute; o la moto. Ella no me respond&iacute;a. Entonces, ya desesperado por su mutismo, le dije que se levantara y recogiera, que nos &iacute;bamos. Como una aut&oacute;mata lo hizo, mientras yo recog&iacute;a lo m&iacute;o y el camuflaje de la moto. Le puse la mascarilla, el casco y las antiparras, le di los guantes y prend&iacute; la moto. Se subi&oacute; de parrillera y partimos hacia el apartamento.<\/p>\n<p>Por el camino me devanaba los sesos pensando en el asunto y no le encontraba ni patas ni cabeza. La &uacute;nica explicaci&oacute;n ser&iacute;a que se hab&iacute;a dejado llevar por su l&iacute;bido, se hab&iacute;a excitado por el nudismo y nuestros juegos en el agua y se decidi&oacute; a proporcionarme la mamada de mi vida y en terminando, se arrepinti&oacute;, se sinti&oacute; sucia. Una vez en casa, en el apartamento, le ped&iacute; que se ba&ntilde;ara y se vistiera para salir a almorzar, pero no quer&iacute;a nada, solo se manten&iacute;a acurrucada en el sof&aacute;, con la mirada perdida y totalmente mutis. No me hablaba, no me miraba, creo que ni siquiera me escuchaba. Estaba como en trance.<\/p>\n<p>&#8211; Mami, por favor, tenemos que hablar, m&iacute;rame a la cara, por favor. No te entiendo, lo que hiciste para m&iacute; fue la gloria pero, evidentemente, para ti, fue algo horrible. Lamento mucho que te sientas as&iacute;, pero d&eacute;jame decirte que nunca hab&iacute;a disfrutado tanto de algo c&oacute;mo eso. Eres la mujer que amo y eso es parte de lo que espero de ti. Estoy loco por ti &iquest;no te das cuenta? Te amo con locura.<\/p>\n<p>La se&ntilde;ora due&ntilde;a de mis desvelos segu&iacute;a en trance. La dej&eacute; sola por un rato, mientras me daba un buen ba&ntilde;o y me vest&iacute;a. Insist&iacute; en que ella hiciera lo mismo y nada. Se recost&oacute; del brazo del sof&aacute; y creo que se durmi&oacute;, porque su respiraci&oacute;n se hizo m&aacute;s lenta.<\/p>\n<p>Como a las 7 de la noche, ya oscureciendo, le ped&iacute; nuevamente que se ba&ntilde;ara y se vistiera para salir a cenar, ya que no hab&iacute;amos almorzado. Por fin se levant&oacute; y se meti&oacute; al ba&ntilde;o, a orinar. Luego escuch&eacute; la ducha y m&aacute;s tarde, sali&oacute; con una toalla anudada sobre el pecho que a duras penas tapaba sus nalgas y otra en la cabeza. Enseguida se quit&oacute; la de la cabeza y empez&oacute; a pasarse un enorme peine por su bella cabellera. Me acerqu&eacute; a ella por la espalda y not&eacute; la gran quemada que se hab&iacute;a dado. Yo tambi&eacute;n me sent&iacute;a escaldado. Le ped&iacute; que se acostara boca abajo en la cama para darle un ba&ntilde;o de crema y se nota que lo pens&oacute;, pero termin&oacute; aceptando. Luego de cubrir toda su anatom&iacute;a, por la parte de atr&aacute;s, le ped&iacute; que se diera vuelta, pero dudaba. Le dije que no ten&iacute;a ninguna intenci&oacute;n sexual, solo quer&iacute;a hidratar su piel. Entonces y con cara de verg&uuml;enza, sin mirarme a los ojos, se coloc&oacute; boca arriba.<\/p>\n<p>Proced&iacute;, evitando todo tinte er&oacute;tico o sexual, a cubrir todo su cuerpo con la crema hidratante. De pies a cabeza. Se hab&iacute;a quemado parejito. Estaba preciosa, parec&iacute;a un parguito de colorada, bella. Jam&aacute;s la hab&iacute;a visto tan quemada. Le di un casto beso en la frente y le ped&iacute; que se pusiera unos pantalones para salir en la moto a cenar. Como no se ve&iacute;a de buen talante, la llevar&iacute;a a comer una pizza en una pizzer&iacute;a que quedaba algo cerca.<\/p>\n<p>Cenamos las pizzas, yo me mand&eacute; dos, por el hambre acumulada de todo el d&iacute;a sin comer y ella solo pudo con la mitad de la suya y regresamos.<\/p>\n<p>Una vez en casa, le dije:<\/p>\n<p>&#8211; Si tan mal te sientes, si de veras crees que eres una puta y una mala madre, entonces se acabaron las vacaciones, supongo. Hasta aqu&iacute; lleg&oacute; la aventura de Sugey y Tito. Pudo haber sido algo muy lindo, pero ni modo. Ma&ntilde;ana temprano te llevar&eacute; al aeropuerto, con la maleta, para que regreses a casa. Yo me ir&eacute; solo, en la moto. O de pronto, hasta me arrecho y la vendo aqu&iacute; por cuatro lochas y me regreso luego en avi&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;La vas a vender, a tu querida moto?<\/p>\n<p>&#8211; Claro, me provoca, porque cada vez que la vea, me acordar&eacute; de algo que era tan lindo y de pronto, se acab&oacute;. Un viaje en moto con mi linda madre, que pintaba de maravillas y que se desmadr&oacute; de pronto. Ya no quiero ni verla, me parece que todo se lo llev&oacute; el demonio. Hasta ma&ntilde;ana, voy a dormir en el otro cuarto. Recuerda, ma&ntilde;ana te regresas a Caracas, en avi&oacute;n, con la maleta.<\/p>\n<p>De esa manera, la dej&eacute; sola en la habitaci&oacute;n y yo me fui a dormir solo en la otra. Por la noche la escuch&eacute; llorar varias veces. Sent&iacute; ganas de ir a consolarla, porque nunca he sido capaz de escucharla llorar y no atenderla. Pero me hice el fuerte, ten&iacute;a que dejarla para ver si reaccionaba.<\/p>\n<p>Y como siempre, el sol sale para todos, tristes o felices. Amaneci&oacute; y le ped&iacute; que se levantara, para irnos al aeropuerto. Pero la mujer traumatizada de anoche parec&iacute;a haber reflexionado. Me dijo que no se quer&iacute;a ir. Solo eso.<\/p>\n<p>&#8211; Mam&aacute;, d&eacute;jate de cuentos. Ya acabaste con nuestras vacaciones, con tus arrepentimientos y tus prejuicios. Se acab&oacute; y fue tu decisi&oacute;n, no m&iacute;a. &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s quieres? &iquest;deseas pasarte 10 d&iacute;as aqu&iacute;, en ese estado, sin hablarme, solo lloriqueando? No, ni de broma. Te vas hoy. Y ya no quiero m&aacute;s tonter&iacute;as, estoy de muy mal humor. Ayer pas&eacute; del mejor d&iacute;a de mi vida al peor, de un solo golpe y sin saber por qu&eacute;. As&iacute; no juego, ya no puedo m&aacute;s. Desde ahora, ser&aacute;s solo mi madre, te querr&eacute; y respetar&eacute; siempre como tal, pero se acabaron ya los jueguitos de seducci&oacute;n, el cortejo, las flores y los bombones, los papelitos de tu admirador secreto. Ya no m&aacute;s. Se me rompi&oacute; algo por dentro. Lev&aacute;ntate, que nos vamos.<\/p>\n<p>Ella me miraba y lloraba, pero no se levantaba. Se negaba. Al fin reuni&oacute; fuerzas, supongo y con sollozos me dijo:<\/p>\n<p>&#8211; Te amo, mi amor, snif, ayer me asust&eacute; mucho por lo que te hice, snif, snif, me sent&iacute; sucia, snif, una mala madre, snif. Qued&eacute; bloqueada, no puedo explicarlo. Pero te escuch&eacute; claramente cuando snif me dijiste que lo que para m&iacute; resultaba algo vergonzoso para ti hab&iacute;a sido la cosa m&aacute;s maravillosa de tu vida. Snif, quiero que sepas que tengo un lado oscuro, que ayer se me sali&oacute;, te lo mostr&eacute;, tengo una puta por dentro, pero veo que no snif no te da miedo, que te gust&oacute;, que lo disfrutaste. Y tengo que reconocer que yo tambi&eacute;n lo estaba disfrutando como nunca hasta que mi bichito bueno venci&oacute; a mi bichito malo y me asust&eacute;. Snif. Es la &uacute;nica explicaci&oacute;n que te puedo dar. No tengo otra, pero quiero que sepas que, si tanto me amas y me deseas, pues yo tambi&eacute;n y que desde anoche ya estoy dispuesta a ser tuya. No quiero irme, quiero vivir intensamente lo que ten&iacute;as planeado para nosotros y darte de m&iacute; todo lo que t&uacute; quieras. Quiero ser tuya, ya sin arrepentimientos. Anoche le di una patada a mi bichito bueno y lo desped&iacute; de mi vida. Ya nunca volver&eacute; a escucharlo, te lo prometo. Snif.<\/p>\n<p>Me qued&eacute; de piedra, sin reacciones visibles en mi cuerpo, creo, pero en mi cabeza hab&iacute;a una tormenta tropical de categor&iacute;a cinco. No sab&iacute;a c&oacute;mo reaccionar. Fue ella quien me sac&oacute; de mi ensimismamiento, cuando se acerc&oacute; a m&iacute; y me dio un besito en los labios, cargado de amor, al m&aacute;s puro estilo Sugey. Inmediatamente la abrac&eacute; y le dije:<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Recuerdas las condiciones que establec&iacute; hace meses, all&aacute; en la Plazoleta del Boulevard de Macuto?<\/p>\n<p>&#8211; Si, mi amor. Tres veces, nunca lo he olvidado. Una, quiero que me hagas tuya, mi amor; Dos, deseo ser tu mujer, mi vida; Tres, quiero ser tu hembra a partir de ahora mismo, mi cielo. &iquest;Me aceptas?<\/p>\n<p>&#8211; Tendr&eacute; que pensarlo&hellip; mi vida. Necesito tiempo&hellip; mucho tiempo, quiz&aacute;s unos cinco o seis meses, en los cuales trates de seducirme a diario, hasta ver que me convenzas&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Me lo merezco, lo reconozco y ser&aacute; mi penitencia, empezando desde ya&hellip;<\/p>\n<p>La abrac&eacute; y la bes&eacute; en la boca, con amor, con deseo, con pasi&oacute;n, con lengua. Le quit&eacute; la franelita con que hab&iacute;a dormido y me lanc&eacute; a comerle las tetas, a besarle el cuello, a lamerla por todos lados. Me pidi&oacute; taima y se fue al ba&ntilde;o, a orinar, ducharse y cepillarse. Volvi&oacute; r&aacute;pidamente, con cara de ilusi&oacute;n y se me ofreci&oacute; de inmediato. Totalmente desnuda, hasta sin el reloj que nunca se quitaba. Retom&eacute; por donde hab&iacute;amos quedado. Le mam&eacute; las tetas con amor, como si me estuviera alimentando de ella, mi madre. Luego mi lengua decidi&oacute; ir hacia sus bajos a conocer esos predios, pasando por su maravilloso ombligo, al que le dediqu&eacute; suficientes mimos y finalmente visit&eacute; su vagina. Aquella era la cuca m&aacute;s hermosa que mis ojos hubieran visto, labios gruesos y suaves, con los internos peque&ntilde;itos, casi inexistentes, un canal vaginal rosadito, delicioso y con sabor a hembra de lujo, un cl&iacute;toris impresionante, grande, encapuchado, como un pene dentro de su prepucio. Lo descapuch&eacute; y empec&eacute; a acariciarlo con mi lengua, mientras met&iacute;a dos dedos en su interior, ya empezando a empaparse de esos jugos que yo esperaba degustar. En esas estaba cuando ella reclam&oacute; su derecho a darme placer tambi&eacute;n, por lo que r&aacute;pidamente me coloqu&eacute; boca arriba y a ella la sub&iacute; sobre m&iacute;, con su cucharita sobre mi boca y ella con su cara muy cerca de mi pene. Sugey agarr&oacute; a la anaconda con firmeza y empez&oacute; una labor que ya me parec&iacute;a conocida. Yo le daba placer a manos llenas, bueno, a dedos y lengua y ella me daba una mamada tan arrecha o m&aacute;s que la del d&iacute;a anterior. Ella no aguant&oacute; mucho, supongo que debido a cuatro a&ntilde;os o m&aacute;s de abstinencia y al poco se fue de nuevo, pero esta segunda vez me arrastr&oacute; con ella a ese rinc&oacute;n sagrado del placer, donde una hembra y un macho llegan cuando acaban juntos. Fue algo para recordar por muchos, much&iacute;simos a&ntilde;os. Nuestro primer 69 y hab&iacute;a sido magistral.<\/p>\n<p>Descansamos un poco y al rato, en vista que mi aparato ya se mostraba listo para la batalla, ella, sin pedir permiso ni necesitarlo, se encaram&oacute; en el potro, para domarlo. Era una amazona consumada. All&iacute; mi Sugey, mi madrecita adorada, me demostr&oacute; de que estaba hecha. La sent&iacute;a desatada, deseosa de domarme, de sacar de m&iacute; todo lo que ella tanto necesitaba, pero tambi&eacute;n de darme lo que yo ansiaba. Durante no s&eacute; cuantos minutos cabalg&oacute; el potro hasta que explot&oacute; en un escandaloso orgasmo. No era de esas mujeres que gritaban y gem&iacute;an como actrices porno, no. Era silenciosa, pero sus gemidos eran intensos, de bajos decibeles pero de mucha temperatura, si se puede decir as&iacute;. Yo segu&iacute;a sin llegar, entonces se puso ella misma en cuatro y la penetr&eacute; desde atr&aacute;s con &iacute;mpetu, porque me ten&iacute;a encendido. Le di duro, con amor, pero con ganas, hasta que volvi&oacute; a orgasmar, si eso se puede decir as&iacute;. Creo que la palabra no existe en la lengua castellana, pero ustedes, mis respetados lectores, entienden de que se trata. Esta vez, algo m&aacute;s intensamente, m&aacute;s largo el efecto. Cuando se recuper&oacute;, la puse abajo, boca arriba y entonces la penetr&eacute; de misionero para ver si lograba mi salida. As&iacute; nos dimos placer, ya m&aacute;s en plan de hacer el amor que de follar, hasta que eyacul&eacute; copiosamente. Ella, sin embargo, me orde&ntilde;aba h&aacute;bilmente, hasta que entonces explot&oacute; nuevamente. Fue algo celestial. Ni siquiera con mi linda hermanita hab&iacute;a sentido tanto y durante tanto tiempo. Parece ser que hab&iacute;a valido la pena todo el tiempo invertido en enamorarla, que hab&iacute;a valido la pena inclusive lo que nos hab&iacute;a sucedido el d&iacute;a anterior. Todo hab&iacute;a valido la pena porque el premio era mejor que el gordo de la loter&iacute;a. Hacer el amor con mi linda madrecita no ten&iacute;a precio, era imposible tasarlo.<\/p>\n<p>Y as&iacute; empez&oacute; nuestra nueva vida. Ella mi madre, yo su hijo, pero en la intimidad, los amantes m&aacute;s felices. Y empec&eacute; a conocer a esa maravillosa mujer, que aunque evidentemente ten&iacute;a un lado oscuro, me fascinaba. Era una hembra por todo el ca&ntilde;&oacute;n. Y ahora yo era su macho.<\/p>\n<p>Ese d&iacute;a no salimos del apartamento sino a comer algo r&aacute;pido, unas hamburguesas en la esquina y de regreso. En la noche, igual. Al d&iacute;a siguiente, est&aacute;bamos casi desollados en nuestras partes &iacute;ntimas, pero la felicidad era plena. Una de las cosas m&aacute;s impresionantes fue cuando me ofrend&oacute; su super especial y delicioso culito. Nunca hab&iacute;a disfrutado de algo igual y me dijo que solo se lo hab&iacute;a permitido a mi padre, que ocasionalmente, tal vez una vez al mes, lo disfrutaba y ahora era para m&iacute;. Nadie m&aacute;s hab&iacute;a tenido acceso a esa pieza tan maravillosa de su arsenal sexual, ni lo tendr&iacute;a jam&aacute;s. Penetrar ese gentil agujerito y sentirlo apretado, sabroso, agradable y adem&aacute;s viendo c&oacute;mo sus perfectas nalgas, aquellos vol&uacute;menes de carne tan sustanciosa se abr&iacute;an para dejarme paso con mi herramienta, fue asombroso. Mam&aacute; resultaba ser mucho m&aacute;s de lo que yo la imaginaba. Mis fantas&iacute;as con ella se quedaron cortas, sin valor. Ella era m&aacute;s, mucho m&aacute;s.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;&hellip;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Por la ma&ntilde;ana nos fuimos directo a Las Dunas, al mismo sitio. No m&aacute;s llegar, la se&ntilde;ora se despelot&oacute;, a&uacute;n antes de revisar si no hab&iacute;a nadie por los alrededores. 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