{"id":39056,"date":"2022-09-30T22:00:00","date_gmt":"2022-09-30T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-09-30T22:00:00","modified_gmt":"2022-09-30T22:00:00","slug":"mi-harem-familiar-8","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-harem-familiar-8\/","title":{"rendered":"Mi harem familiar (8)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"39056\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Una vez juntos de nuevo Sugey y yo, despu&eacute;s de despedirnos de Luc&iacute;a y Joaqu&iacute;n, fuimos en la moto hasta unas playitas muy remotas en la pen&iacute;nsula de Macanao, donde la gente hac&iacute;a nudismo. Al llegar, nos dimos cuenta que hab&iacute;a valido la pena el viaje. Escogimos una cala bastante remota, donde no se ve&iacute;a un alma en kil&oacute;metros a la redonda. Nos ubicamos debajo de una mata de Uva de Playa frondosa, cerquita del agua y camuflamos la moto y procedimos a desnudarnos. Luego, el consabido bronceador por todas las partes de la maravillosa anatom&iacute;a de mi pareja, ella en la m&iacute;a y al agua. Nos ba&ntilde;amos, retozamos como chamos y luego caminamos un rato, conversando e intercambiando opiniones sobre lo que acab&aacute;bamos de vivir con la pareja de Barquisimetanos. Ambos est&aacute;bamos bien con lo que hab&iacute;a pasado, lo pude notar en sus ojos.<\/p>\n<p>-Mi amor, obviamente no es como t&uacute;, porque t&uacute; eres de otro planeta, pero Joaqu&iacute;n es un hombre maravilloso. Es un rom&aacute;ntico empedernido, sabe conquistar a una mujer, es tierno y cari&ntilde;oso y es un excelente amante. La pas&eacute; muy bien con &eacute;l, aunque ya para la &uacute;ltima noche, me parec&iacute;a que ya estaba bueno, quer&iacute;a volver contigo. &Eacute;l me trat&oacute; con cari&ntilde;o y respeto y me la pas&eacute; muy bien, pero lo nuestro era tan reciente, apenas hab&iacute;amos empezado t&uacute; y yo y de pronto aparecieron estos dos seres y nos separamos. Ellos me agradaron de verdad, desde el principio, pero yo hubiera preferido pasarla contigo.<\/p>\n<p>-Si me lo hubieras dicho, habr&iacute;a sido as&iacute;, como tu quer&iacute;as, porque eso es lo m&aacute;s importante para m&iacute;, satisfacerte a ti. Te lo dije, no lo hagas por m&iacute;. Solo por ti misma. Yo tambi&eacute;n hubiera preferido estar contigo, f&iacute;jate que hasta sent&iacute; celos.<\/p>\n<p>-&iquest;De verdad, mi amor, celos? &iquest;Por m&iacute;?<\/p>\n<p>-&iquest;Y por quien m&aacute;s voy a sentir celos yo en esta vida, si no es por ti, mujer?<\/p>\n<p>-Me halagas&hellip;<\/p>\n<p>-Te extra&ntilde;aba&hellip;<\/p>\n<p>-Y yo a ti. Te prometo que no volver&aacute; a pasar, ser&eacute; m&aacute;s ego&iacute;sta de ahora en adelante. T&uacute; y yo.<\/p>\n<p>-Debemos tener mejor comunicaci&oacute;n y entender lo que cada uno siente y desea. De plano te digo que mi prioridad eres t&uacute; y nadie m&aacute;s. Solo deseo tu felicidad, tu satisfacci&oacute;n. Quiero que entiendas que soy de los que creen fervientemente que en cuestiones de amor es mejor dar que recibir. Al menos con alguien tan especial como t&uacute;. Yo busco tu satisfacci&oacute;n. En la medida que lo logre, yo obtengo a la vez la m&iacute;a. Nunca le he dicho esto a una mujer, primera vez y quiero que sepas que al menos contigo y con Ana es as&iacute;. Con otras mujeres, ya se ver&aacute;, pero ustedes dos son mis amores, las amo m&aacute;s que a m&iacute; mismo.<\/p>\n<p>-Bueno, mi cielo, siempre se aprende algo nuevo, cada d&iacute;a. Me estas dando una lecci&oacute;n de amor. De verdad me tienes en la gloria. No quiero regresar a lo que era antes de este viaje tan especial. Estoy loquita por ti, mi amor y&hellip; quiero que nos vayamos ya para el apartamento, porque creo que no me voy a poder contener&hellip;<\/p>\n<p>-Yo tampoco, recojamos y nos vamos&hellip;<\/p>\n<p>Regresamos a Porlamar, al apartamento. De una entramos al ba&ntilde;o a ducharnos juntos, con calma, con todo el protocolo. Luego a la cama y entonces nos dedicamos a amarnos, nada de follar o fornicar, solo hacer el amor, despacio, con ternura, con todo ese amor que nos ten&iacute;amos.<\/p>\n<p>La verdad es que siempre so&ntilde;&eacute; con follarme a mi madre, a Sugey. Tambi&eacute;n a Ana, mi hermana y hasta a Miriam y Andrea, mi t&iacute;a y mi prima. Mis cuatro musas sexuales, a cual m&aacute;s bellas cada una de las cuatro. Pero hacer el amor con Sugey era algo muy especial, algo que solo lo podr&aacute;n comprender aquellos lectores que lo hayan hecho. Que hayan hecho el amor con su madre o con su hijo, seg&uacute;n el caso y estando enamorados como lo est&aacute;bamos nosotros. Creo firmemente que esa debe ser la mejor de las formas de amar. La m&aacute;s sublime.<\/p>\n<p>El resto de nuestras vacaciones en la isla transcurri&oacute; entre las s&aacute;banas de la cama, la ducha, las playas y los restaurantes y tugurios donde pas&aacute;bamos los d&iacute;as y las noches. Una pareja de enamorados que habr&iacute;a hecho la envidia de Romeo y Julieta. La gente nos ve&iacute;a por la calle o en la playa, en las tiendas o restaurantes y ve&iacute;an a una pareja de enamorados, no a una madre con su hijo. Est&aacute;bamos conscientes de ello y decidimos que ten&iacute;amos que poner un poco de control, porque al regresar, volver&iacute;amos a nuestro mundo, donde hab&iacute;a parientes, amigos, vecinos, compa&ntilde;eros de clase y de trabajo. Gente que sab&iacute;a que &eacute;ramos madre e hijo y que ten&iacute;an y deb&iacute;an por todos los medios ignorar que est&aacute;bamos enamorados y &eacute;ramos pareja. Pero en casa eso iba a ser harto dif&iacute;cil. Esas tres fieras que all&aacute; nos esperaban, no eran tontas. Y hab&iacute;a una muy especial, mi querida Carmencita, nuestra mucama, la mujer que me inici&oacute; en el sexo, una de las mejores amantes que he tenido en toda mi vida y que de pendeja ten&iacute;a lo que yo de astronauta.<\/p>\n<p>Carmencita estaba con mam&aacute; desde antes de casarse. Era 5 a&ntilde;os mayor que Sugey, de toda nuestra confianza, tanto que ten&iacute;a sus propias llaves de nuestra casa, para entrar y salir cuando le viniera en gana. Y conoc&iacute;a casi todos nuestros secretos, todos menos lo que ten&iacute;amos Ana y yo y ahora esto con mam&aacute;. Y no deb&iacute;a enterarse.<\/p>\n<p>Era una mujer morena, muy caribe&ntilde;a, mulatona, de un cuerpo precioso, aunque un tanto voluptuosa. Med&iacute;a 1.70 y pesaba unos 60 kg, con un culazo de espanto y brinco y unas tetazas de concurso. Me adoraba desde peque&ntilde;o, se vino a casa con mam&aacute; cuando ella se cas&oacute; con pap&aacute; y nunca nos abandon&oacute;. Fue ella quien me desvirg&oacute; una tarde cuando yo ten&iacute;a 16 y ella entraba a mi antigua habitaci&oacute;n a dejar la ropa planchada. Me captur&oacute; con la verga en las manos, haci&eacute;ndome una paja en honor a&hellip; &iquest;Adivinan? A Sugey. Se me qued&oacute; mirando y me dijo:<\/p>\n<p>-Eso que tienes en las manos es muy hermoso y yo estoy muy necesitada, as&iacute; que vamos a tener que hacer algo. &iquest;Sabes utilizarlo de verdad? &iquest;Has follado alguna vez en tu vida o eres virgen a&uacute;n?<\/p>\n<p>-Yo&hellip; no s&eacute;&hellip; nunca he follado con nadie&hellip; pero si t&uacute; quieres, vamos a echarle pich&oacute;n. Mam&aacute; y Ana no van a regresar hasta dentro de unas horas, as&iacute; que no hay nadie en casa&#8230;<\/p>\n<p>-Bueno, cerremos esta puerta y vamos a echarle pich&oacute;n&hellip;<\/p>\n<p>Y me dio la primera de muchas folladas que nos dimos durante los siguientes dos a&ntilde;os. Yo siempre ten&iacute;a una tarde libre a la semana en el liceo y como no coincid&iacute;a con las de mi hermana, la utiliz&aacute;bamos. Mam&aacute; en sus cursos y Ana en clases, la tarde era nuestra. Y nos d&aacute;bamos con ganas. Su marido ya no la atend&iacute;a, por eso ella dec&iacute;a que estaba necesitada. El hombre estaba emperrado con una carajita de la edad de su hija mayor, quien era un a&ntilde;o mayor que yo. Carmen ten&iacute;a otros dos hijos con &eacute;l, dos varones de dos a&ntilde;os menos que la hija y cuatro menos, respectivamente.<\/p>\n<p>Carmencita me compraba los condones y me ense&ntilde;&oacute; a follar en todas las formas y posiciones posibles. Tambi&eacute;n me explicaba que deb&iacute;a ser precavido, evitar embarazar a una mujer y tambi&eacute;n a ser cuidadoso con las ven&eacute;reas. Me ense&ntilde;&oacute; a ubicar los puntos del placer en una mujer, que variaban seg&uacute;n la persona. Fue ella quien me explic&oacute; antes que nadie todo sobre el ciclo menstrual de una mujer. Una de las cosas que m&aacute;s me agradaba con ella era follarla en la ducha cuando ten&iacute;a la regla, a pelo, por supuesto. En esos momentos, ella se transformaba en una autentica fiera, casi que aullaba mientras yo le daba candela. Me dec&iacute;a que el tener la regla la hac&iacute;a mucho m&aacute;s sensible al grosor y tama&ntilde;o de mi pene y por tanto le produc&iacute;a mucho m&aacute;s placer. Cuando le chupaba los pezones, en sus d&iacute;as, se revolv&iacute;a de locura. Si le acariciaba el cl&iacute;toris hasta se orinaba. Un d&iacute;a, con la regla, lo est&aacute;bamos haciendo en la ducha, cuando le dio una baja de tensi&oacute;n. Me asust&eacute;, la desenchuf&eacute; y la baj&eacute; al suelo de la ducha, mientras ella se recompon&iacute;a. Al poco rato se recuper&oacute; y me dijo que hab&iacute;a sido delicioso, a&uacute;n con el desvanecimiento. Que sinti&oacute; que mor&iacute;a. Tiempo despu&eacute;s, ante algo parecido, Sugey me explic&oacute; que eso era la Petit Mort, la peque&ntilde;a muerte, algo que algunas mujeres sienten con un orgasmo tan poderoso que las hace casi perder el sentido. Guao.<\/p>\n<p>Y bueno, a partir de esas ense&ntilde;anzas, comenzaron mis aventuras sexuales. Mi cuerpo se hab&iacute;a desarrollado notablemente, hab&iacute;a superado el 1.80 de estatura y los 80 kg de peso, ten&iacute;a un cuerpo atl&eacute;tico m&aacute;s debido a los excelentes genes que mi padre me hab&iacute;a aportado que al ejercicio en s&iacute;, que realizaba para mantenerme en forma pero no a dedicaci&oacute;n, aunque practiqu&eacute; artes marciales desde los 15 hasta los 19. Me convert&iacute; poco a poco en un ejemplar apetecible para las se&ntilde;oras faltas de atenci&oacute;n, esas amigas de mam&aacute; que ya rondaban los 40 y no obten&iacute;an placer en sus camas, entonces andaban a la caza de un jovencito lleno de energ&iacute;as y bien dotado que les calmara sus apetitos. Y me fue bien, atend&iacute; a dos amigas de mam&aacute; que estaban divorciadas y a una casada; &eacute;stas a su vez me presentaron a otras cuatro que estaban casadas pero abandonadas pr&aacute;cticamente por sus maridos. Me citaban, me recog&iacute;an en sus autos y me llevaban a un motel o a un apartamento previamente arreglado, para darnos con todo. Por ser mujeres con experiencia, se volv&iacute;an como locas al conocer a mi &ldquo;mejor amigo&rdquo;. Una de ellas me lleg&oacute; a preguntar si era de verdad o una pr&oacute;tesis, antes de iniciar la primera batalla. Luego yo le relataba mis aventuras sexuales a Carmencita, en la cama, en la ducha o hasta en la cocina y ella se re&iacute;a, me aconsejaba, me aplaud&iacute;a.<\/p>\n<p>Por otro lado, mis experiencias con chicas de mi edad fueron desastrosas. Apenas ve&iacute;an lo que les pensaba meter, se asustaban de muerte y me armaban un zaperoco, que si pensaba reventarlas y todas esas estupideces. Yo trataba de explicarles que no todo lo que brilla es oro, que puede ser platino, pero no me cre&iacute;an y no quer&iacute;an correr el riesgo, as&iacute; que m&aacute;s de una vez me qued&eacute; con las ganas, mejor dicho, casi siempre. Creo que intent&eacute; con unas diez o doce chicas y solo lo logr&eacute; con dos amigas de Ana y Andrea, a quienes les promet&iacute; que no les har&iacute;a da&ntilde;o, que si les molestaba o causaba dolor lo dejar&iacute;a de inmediato y me creyeron. Confiaron en m&iacute; y no se arrepintieron. A ese proceso de desastre que me acontec&iacute;a con las chicas j&oacute;venes contribuy&oacute; en mucho el nombre de Anaconda que me hab&iacute;a quedado por la ocurrencia de mi hermana. Ella le dec&iacute;a a nuestras amigas, en grado 33, que yo ten&iacute;a un monstruo entre las piernas, que se llamaba Anaconda y eso creaba una atmosfera de alto riesgo alrededor m&iacute;o. A Ana le parec&iacute;a una gracia, pero Andrea se lo criticaba permanentemente y yo, ni se diga.<\/p>\n<p>Con las maduras, eso era otra cosa. Llegu&eacute; a perder la verg&uuml;enza, las miraba con ganas de desnudarlas, directamente, como hab&iacute;a ido aprendiendo en el camino. De todas ellas, la m&aacute;s atrevida y como ella misma se calificaba, la m&aacute;s puta era Adriana, quien me hab&iacute;a dicho en incontables oportunidades que a la mayor&iacute;a de las mujeres maduras y casadas mal atendidas les encantaba que un joven como yo, con mis caracter&iacute;sticas f&iacute;sicas las mirada suciamente, de frente y sin tapujos. Que las desvistiera de una mirada. Esos mensajes eran determinantes para una r&aacute;pida decisi&oacute;n de la &ldquo;se&ntilde;ora&rdquo; en cuesti&oacute;n. Y si despu&eacute;s de alguna que otra mirada de ese tipo se presentaba la oportunidad de tocarme el miembro disimuladamente, para que solo ella lo viera, mejor. Y la verdad sea dicha, me funcion&oacute; en varias oportunidades. Solo una vez, con una se&ntilde;ora amiga de una amiga de mam&aacute;, me sali&oacute; el tiro por la culata. Acababa de cumplir los 18 y acompa&ntilde;&eacute; a mam&aacute; y a Miriam a una reuni&oacute;n ma&ntilde;anera, un desayuno, con unas excompa&ntilde;eras del colegio. All&iacute; me presentaron a la amiga y a la amiga de la amiga. Esta &uacute;ltima era un hembr&oacute;n de altos quilates, estaba buen&iacute;sima, unos 40 bien llevados, con carne por todos lados que se desbordaban, especialmente en tetas y nalgas. Vest&iacute;a muy conservadoramente, me gui&ntilde;aba un ojo cada tanto y yo confund&iacute; la gimnasia con la magnesia. La mir&eacute; arrolladoramente, con vicio y luego me agarr&eacute; la paloma descaradamente para que ella lo notara. El resultado fue que le dijo a Miriam, confundi&eacute;ndola con mam&aacute;, que su hijo era un sucio que trataba de provocarla. Miriam le explic&oacute; que ella no ten&iacute;a hijo y entonces la se&ntilde;ora me se&ntilde;al&oacute;. Miriam se dio cuenta de mis miradas con la se&ntilde;ora y me llev&oacute; aparte para reconvenirme.<\/p>\n<p>-Sobrino querido, pusiste la torta. Esa se&ntilde;ora es casi que una Hermana de La Caridad, la reina de las mojigatas y t&uacute; te pones a mirarla con esa cara de bandido que pones cuando te gusta una madurita&hellip; a lo mejor la viste gui&ntilde;&aacute;ndote el ojo, pero eso es un tic nervioso, no una incitaci&oacute;n al pecado. Ceo que mejor te desapareces, la do&ntilde;a cree que eres mi hijo y me acaba de llamar fuertemente la atenci&oacute;n, me dijo que eras un depravado. Por favor, vete y nos vienes a buscar como a las 3 pm.<\/p>\n<p>-Lo siento, Miriam, no s&eacute; qu&eacute; me pas&oacute;&hellip; perd&oacute;name&hellip;<\/p>\n<p>-No hay problema, bandido, ahora vete&hellip; yo le explico a tu mam&aacute;.<\/p>\n<p>Y sal&iacute; de all&iacute;, avergonzado.<\/p>\n<p>Pero en fin, el balance de mujeres maduras a mi favor, era arrolladoramente favorable. De m&aacute;s de 15 oportunidades, solo hab&iacute;a fracasado en tres y una de ellas porque el marido se apareci&oacute; justo cuando &iacute;bamos a ponernos de acuerdo. En cambio, con las j&oacute;venes, solo dos &eacute;xitos en diez o doce oportunidades reales. Sin contar aquellas chicas con las que no pas&eacute; de bailar pegado, que huyeron de prisa al sentir a la anaconda desenrollarse en mis pantalones. Y mis compa&ntilde;eras de clase, esas ni siquiera se atrev&iacute;an a quedarse a solas conmigo, ni siquiera dentro de una iglesia. No era f&aacute;cil convivir con &ldquo;mi mejor amigo&rdquo;.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;&hellip;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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