{"id":39072,"date":"2022-10-01T22:00:00","date_gmt":"2022-10-01T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-10-01T22:00:00","modified_gmt":"2022-10-01T22:00:00","slug":"gaston","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/gaston\/","title":{"rendered":"Gast\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"39072\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Por la ventana de la sala de estar, enmarcada en los bordes blancos, la imagen de Julia entrando a la piscina parec&iacute;a una obra de arte.&nbsp; De tantas veces que se hab&iacute;a metido, la piel h&uacute;meda le brillaba con la luz del sol. Estaba tostada de tantos d&iacute;as en la playa. Con todo, manten&iacute;a un aspecto saludable, liso, se ve&iacute;a suave. El hilo blanco de la tanga se le incrustaba entre las nalgas. Cada vez que se mov&iacute;a, le rebotaban un poco los m&uacute;sculos del culo y la parte superior de las piernas. Para probar la temperatura del agua, se arrodillaba. Entonces, se hac&iacute;a visible una casi imperceptible protuberancia que no se escapaban a mi observaci&oacute;n. La tela del bikini era tan fina y estaba tan mojada por el agua de la pileta que los labios de la concha se imprim&iacute;an con una precisi&oacute;n pornogr&aacute;fica a plena luz del d&iacute;a.<\/p>\n<p>Mi suegro dorm&iacute;a al otro lado de la piscina, recostado en la silla como un hipop&oacute;tamo, con las carnes a cada lado. Mi suegra se pasaba una crema solar al lado de su marido, pero de espaldas a m&iacute;. Laura me hab&iacute;a animado a meterme al agua, aunque sea un rato. Yo me negu&eacute;. Me duele mucho la panza, dije. Pero en realidad me daba terror pensar que estar cerca de Julia podr&iacute;a generarme una erecci&oacute;n tan evidente, que mi novia se enojar&iacute;a. Yo estaba, despu&eacute;s de todo, en la sala de estar, mirando por la ventana el culo de su mejor amiga.<\/p>\n<p>Julia amenazaba con meterse, pero no se mojaba. Parec&iacute;a buscar que el sol la secara primero. De vez en cuando, retorc&iacute;a su cuello para acomodarse el pelo. Cuando lo hac&iacute;a, los cabellos negros y gruesos se mov&iacute;an al un&iacute;sono en su espalda. Al girarse para buscar algo en su bolso, la piel el&aacute;stica que la cubr&iacute;a no se le arrugaba ni en la cintura. Y el movimiento era tan delicado, tan suave, que parec&iacute;a que bailaba. Julia ten&iacute;a m&aacute;s tetas que Laura, pero menos tela en el bikini. Sus pezones se marcaban como timbres.<\/p>\n<p>Por el marco izquierdo de la ventana, apareci&oacute; Laura corriendo al lado de sus padres. Les dijo algo, y su madre asinti&oacute;. Luego trot&oacute; por el borde de la pileta hasta llegar al lado de Julia. No pude escuchar qu&eacute; le dec&iacute;a. Pero Julia tambi&eacute;n asinti&oacute;. Por miedo a que me descubriera mirando a su amiga, me par&eacute; y me fui a la cocina que estaba detr&aacute;s de la sala de estar.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Amor! &iexcl;Amor! &mdash;la escuch&eacute; llamarme.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;En la cocina! &mdash;le se&ntilde;al&eacute;.<\/p>\n<p>Apareci&oacute; sobresaltada. El bretel izquierdo del vestido floreado que llevaba puesto se le hab&iacute;a ca&iacute;do.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Me llamaron para un trabajo! &iexcl;Un trabajo de verdad!<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Me est&aacute;s hablando en serio, negrita? &mdash;le dije, genuinamente contento por la noticia &mdash;. No te puedo creer. &iquest;La aseguradora esa?<\/p>\n<p>&mdash;No. No. La firma, boludo. La firma de abogados.<\/p>\n<p>Laura y yo estudi&aacute;bamos abogac&iacute;a. Hac&iacute;a un a&ntilde;o que yo, gracias a mi padre, hab&iacute;a conseguido un trabajo en el Estado, mientras que ella estaba preocupada porque no consegu&iacute;a nada. Ten&iacute;amos veinte a&ntilde;os y comenz&aacute;bamos nuestras vidas laborales en &aacute;mbitos profesionales. Todo comenzaba a encajar como las piezas de un rompecabezas y eso nos ten&iacute;a muy aliviados. La abrac&eacute; y la bes&eacute; de la emoci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Me tengo que ir a una entrevista ya!<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ahora, ahora?<\/p>\n<p>&mdash;Ahora, ahora, ya.<\/p>\n<p>&mdash;And&aacute;, boluda. No te lo pierdas.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;. &iexcl;S&iacute;! &mdash;dijo excitada.<\/p>\n<p>Subi&oacute; las escaleras haciendo un estruendo con cada pisada. Se escuchaban en toda la casa los sonidos de los placares y de los cajones de madera. Luego de un momento, la vi salir por el port&oacute;n mientras gritaba sus adioses. Se subi&oacute; al auto y desapareci&oacute; detr&aacute;s del port&oacute;n.<\/p>\n<p>Yo volv&iacute; a la sala de estar a continuar con mis miradas. Julia ya no estaba. La busqu&eacute; con los ojos, pero no hab&iacute;a forma de encontrarla. Las &uacute;nicas figuras que pod&iacute;a ver eran las de mi suegro y mi suegra. Por otro lado, no muy agradables que digamos. Sal&iacute; hacia la pileta por mera curiosidad. Mis suegros dorm&iacute;an debajo de las sombrillas. El silencio de la casa de campo era estremecedor. Una briza recorr&iacute;a el borde de la pileta y me enfriaba los pies descalzos a la sombra del tejado. Sent&iacute; que ten&iacute;a que acercarme m&aacute;s. El calor del sol me quem&oacute; las plantillas de los pies. Pero no me mov&iacute;, porque justo en ese momento la vi.<\/p>\n<p>Debajo del agua, como detr&aacute;s de un cristal ondulante, Julia nadaba. El blanco de su bikini humedecido en combinaci&oacute;n con la luz del sol daba la ilusi&oacute;n de que estaba desnuda. Los cabellos se le mov&iacute;an como una horda de peces diminutos. Los m&uacute;sculos de su culo temblaban como gelatina con cada patada en c&aacute;mara lenta que daba debajo del agua. Creo que me vio, porque se detuvo justo en frente a m&iacute; y sali&oacute; del agua.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;And&aacute;s de mir&oacute;n? &mdash;me pregunt&oacute; con una sonrisa.<\/p>\n<p>El pelo se le hab&iacute;a pegado en los hombros. Se sec&oacute; la cara con las manos, y sus ojos miel me miraron. Sonre&iacute; porque no sab&iacute;a qu&eacute; m&aacute;s hacer.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Me ayud&aacute;s a salir? &mdash;me dijo, extendiendo la mano.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;. Disculp&aacute;.<\/p>\n<p>Pero, al pegar el salto, qued&oacute; tan cerca de m&iacute; que sent&iacute; el calor de su cuerpo peligrosamente cerca. Suspir&eacute; nervioso y clav&eacute; la mirada en mis suegros. Al notar que segu&iacute;an durmiendo, volv&iacute; a mirarla. Pero ya era demasiado tarde. Mis nervios me hab&iacute;an jugado una mala pasada. Julia se resbal&oacute; y termin&oacute; golpe&aacute;ndose la rodilla con el marco de la pileta. Escuch&eacute; un gemido de dolor.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Uy, Juli! &iquest;Est&aacute;s bien?<\/p>\n<p>Ambos miramos a la vez su rodilla. Estaba sangrando.<\/p>\n<p>&mdash;Soy una pelotuda &mdash;se culp&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No. Fui yo de distra&iacute;do. Ven&iacute;. Sent&eacute;monos adentro, a ver si encontramos algo para ayudar.<\/p>\n<p>La sent&eacute; en el sill&oacute;n desde el cual antes la hab&iacute;a estado mirando. La lastimadura no parec&iacute;a demasiado profunda. Pero un rayo de luz me ilumin&oacute; la cabeza. Y decid&iacute; jugar por m&aacute;s riesgoso que fuera.<\/p>\n<p>&mdash;En el tabuco hay unas vendas y Pervinox &mdash;dije, viendo c&oacute;mo reaccionaba&mdash;. Voy a buscarlos. Esper&aacute; ac&aacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No, boludo &mdash;dijo &mdash;. Voy con vos. A ver si mancho de sangre algo y despu&eacute;s me cagan a pedos.<\/p>\n<p>Me qued&eacute; mir&aacute;ndola un segundo. Era una forma de comunicarnos, como en el instante.<\/p>\n<p>&mdash;Vamos. &iquest;Pod&eacute;s caminar?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;.<\/p>\n<p>El tabuco estaba en el patio trasero de la casa. Era el lugar en el que mi novia me hab&iacute;a mostrado que guardaban las herramientas de su padre y las cosas que hab&iacute;an sobrado de la &uacute;ltima refacci&oacute;n de la casa. Tambi&eacute;n me hab&iacute;a dicho que hab&iacute;a un botiqu&iacute;n de primeros auxilios, en caso de que necesitase algo en alg&uacute;n momento. Camin&eacute; con Julia cojeando a mi lado. No pod&iacute;a hablar. Me sudaban las manos como un adolescente virginal. Estaba seguro de lo que iba a pasar y sab&iacute;a que Julia tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>Cuando llegamos al tabuco, la hice sentarse en una mesa de madera mientras buscaba la caja. Julia se arregl&oacute; el pelo y se recost&oacute; hacia atr&aacute;s sosteni&eacute;ndose con las palmas de la mano. Sus piernas bailaban en el aire porque no llegaban al suelo, la mesa era bastante alta. Al girarme con la gaza y el Pervinox, not&eacute; que, en la posici&oacute;n en la que estaba, su cadera quedaba justo frente a mi pelvis. Me turb&eacute; un segundo con la vista. Pero volv&iacute; en m&iacute; lo m&aacute;s r&aacute;pido que pude. Me arrodill&eacute; y moj&eacute; la gaza con el l&iacute;quido. Comenc&eacute; a desinfectar la herida.<\/p>\n<p>No habl&aacute;bamos. Ella concentraba sus ojos hacia el costado, y yo concentraba los m&iacute;os en la herida. De a ratos nos mir&aacute;bamos por el rabillo del ojo, serios, como si actu&aacute;ramos con decoro. El doctor y la paciente. No pude evitar que mis ojos le recorrieran el cuerpo. El cuello alargado, las tetas infladas, la cintura delicada, el abdomen marcado, las caderas. Finalmente, mir&eacute; entre sus piernas. Un poco de la humedad de la pileta todav&iacute;a quedaba en la tela blanca de la tanga. Los labios de su sexo se imprim&iacute;an en el algod&oacute;n con tanta precisi&oacute;n que me dio escalofr&iacute;os. Una parte de tela quedaba atrapada en el hueco. Mir&eacute; de nuevo hacia arriba y la vi mir&aacute;ndome. Me puse muy colorado, pero ella reprimi&oacute; una sonrisa. Fing&iacute; que sonre&iacute;a, pero estaba completamente rojo de la verg&uuml;enza.<\/p>\n<p>Intent&eacute; volver a mi trabajo, pero sent&iacute; que sus manos se mov&iacute;an. No quise ver, pero no pude evitarlo. Se hab&iacute;a corrido la tela de la tanga hacia un costado, como quien abre una puerta corrediza. Un hormigueo oprobioso me recorri&oacute; la espalda y me acarici&oacute; el cuello. Comenc&eacute; a temblar. Los labios de su concha estaban desnudos frente a m&iacute;. Eran algo gordos, como hinchados, pero delicados y bien acomodados, lampi&ntilde;os. No ten&iacute;a ni un solo pliegue de m&aacute;s, s&oacute;lo los necesarios al final del camino donde se encontraba el agujero. La mir&eacute; de nuevo como si buscara confirmar algo. Julia se mord&iacute;a los labios. Devolv&iacute; mi mirada a la zona y lanc&eacute; mi cara para estrellar mi nariz contra su pelvis. La escuch&eacute; gemir y empec&eacute; mi trabajo.<\/p>\n<p>Comenc&eacute; a lamerle los bordes superiores y los costados. Era cosquillosa, as&iacute; que se retorc&iacute;a en la mesa. Para sostenerla, llev&eacute; mis manos a sus nalgas y la contuve. Pase&eacute; mi lengua por su cl&iacute;toris que se endurec&iacute;a con cada leng&uuml;etazo, y, de tanto en tanto, bajaba hasta el agujero para intentar meterme en su hueco. Pero era in&uacute;til. Cada vez que lo hac&iacute;a, Julia se excitaba tanto que sus piernas se cerraban en mi cuello y me imposibilitaban la entrada.<\/p>\n<p>La agarr&eacute; con fuerza de las nalgas y la apret&eacute; contra mi cara. La escuch&eacute; gemir y cuando vi que abri&oacute; las piernas, met&iacute; mi lengua adentro de su agujero. Esta vez, sus piernas no lograron detenerme. Llev&eacute; mis manos hacia la parte interna de sus muslos y las mantuve abiertas. Julia comenzaba a dejar sus fluidos por toda mi cara, se retorc&iacute;a como una loca. Con una mano se apretaba uno de sus pechos; con la otra, me sosten&iacute;a la parte de atr&aacute;s de la cabeza.<\/p>\n<p>Llev&eacute; uno de mis dedos al aguajero de su vagina y lo met&iacute; mientras sosten&iacute;a su cl&iacute;toris entre mis labios. Los jugos de Julia ahora me chorreaban por la mano. No par&eacute; hasta dejar los labios de su concha del color del salm&oacute;n. Y fue entonces que me apart&oacute; de ella. Qued&eacute; parado vi&eacute;ndola algo confundido. Julia se gir&oacute; sobre su propio eje arriba de la mesa. Y yo entend&iacute; todo.<\/p>\n<p>Me apur&eacute; a bajarme el pantal&oacute;n y sacarme la remera. Mi verga sali&oacute; de un solo salto, recta, apuntando a su cara. Puse mis rodillas arriba de la mesa y comenzamos un sesenta y nueve. Sentir los labios de Julia rodeando mi pija hizo que me distrajera varias veces. De a ratos, arriba de la mesa que temblequeaba, ten&iacute;a que frenar la chupada de concha que le estaba pegando, porque Julia se met&iacute;a mi verga hasta los huevos. Me recostaba gimiendo como un tonto sobre su pelvis, y luego volv&iacute;a a mi labor. La sent&iacute;a chuparme la pija como una desesperada, con movimientos algo err&aacute;ticos. Me apretaba las nalgas con ambas manos como buscando meterse en la boca m&aacute;s verga de la que hab&iacute;a. Comenz&oacute; a se&ntilde;alarme c&oacute;mo moverme con la palma de sus manos. Quer&iacute;a que le cogiera la boca. Y eso fue lo que hice. Me volv&iacute;a loco de s&oacute;lo imaginarla con mis huevos golpe&aacute;ndole la nariz.<\/p>\n<p>Salir de esa posici&oacute;n fue inc&oacute;modo. Me dol&iacute;an las rodillas, y a Julia le cost&oacute; reincorporarse. En el ajetreo, se me hab&iacute;a dormido un poco la pija. Nos miramos entre los dos y nos re&iacute;mos como dos ni&ntilde;os traviesos. Julia se sac&oacute; el bikini y me mostr&oacute; las tetas. No quise admit&iacute;rselo en el momento, pero ten&iacute;a un cuerpo m&aacute;s delicioso que el de mi novia. Me qued&eacute; mir&aacute;ndola mientras se acariciaba.<\/p>\n<p>Desde el d&iacute;a que la hab&iacute;a conocido, hac&iacute;a dos a&ntilde;os atr&aacute;s en la facultad, me hab&iacute;a hecho incansables pajas imaginando que la ten&iacute;a desnuda. Nunca se lo admit&iacute;, pero varias veces me hab&iacute;a cogido a Laura pensando en ella. Me encandilaba lo hermosa que era. La miraba durante las clases, durante las salidas, cuando Laura y ella hablaban de cosas de mujeres. Me encantaba los gestos delicados que hac&iacute;a con las manos. La imagen que m&aacute;s guardo de ella es cuando ayud&oacute; a mi novia a hacerse unas trenzas. Las manos de Julia, finas y atentas, agarraban los mechones de pelo de Laura que se escurr&iacute;an entre sus dedos. Yo la miraba hacer su trabajo con la mayor desenvoltura. Un movimiento, otro, otro, y la trenza se formaba de manera casi natural. Me volv&iacute;a loco la idea de que me hiciera una paja con esas mismas manos.<\/p>\n<p>Ahora, Julia estaba desnuda frente a m&iacute;. Entre sus piernas, una combinaci&oacute;n de sus fluidos y mi saliva le humedec&iacute;an la piel. Se masajeaba las tetas como dos mazas. Sin darme cuenta, mi verga hab&iacute;a vuelto a endurecerse. Al notarlo, Julia se arrodill&oacute;, me agarr&oacute; el tronco con las dos manos, como rezando, y se meti&oacute; de lleno la cabeza en la boca. Ahora la pod&iacute;a ver, no como antes. Cerraba los ojos para concentrarse. Mientras se met&iacute;a la cabeza en la boca, trabajaba el palo con las manos. Al principio, fue algo inc&oacute;modo, porque la saliva que ella hab&iacute;a dejado antes se hab&iacute;a secado. Pero pronto recuper&oacute; la lubricidad y, soltando el tronco, se meti&oacute; toda la pija entera en la boca.<\/p>\n<p>Intentaba mirarla sin cara de est&uacute;pido, pero me era imposible. Cada vez que sent&iacute;a la lengua de Julia en la base de mi pija y el roce de su paladar en la cabeza, la sensaci&oacute;n era tan intensa que me hac&iacute;a revolear los ojos como un desquiciado. La saliva comenz&oacute; a chorrear por mis huevos. Para no desperdiciar nada, Julia tom&oacute; el tronco de mi verga y lo llev&oacute; hacia arriba. Con su lengua, me lami&oacute; las bolas mientras me pajeaba la verga lubricada.<\/p>\n<p>&mdash;Juli&hellip; voy a&hellip;<\/p>\n<p>Fue todo lo que atin&eacute; a decirle. Sent&iacute; que mis huevos se contra&iacute;an. Que la pija se me endurec&iacute;a m&aacute;s de lo normal. Vi que la cabeza de mi pene se engrandec&iacute;a. Julia, sabiendo que estaba por acabar, se volvi&oacute; a atragantar con mi verga y me mir&oacute; a los ojos sin moverse, con mi tronco atraves&aacute;ndole la garganta y chorreando lo que se sinti&oacute; como litros de leche.<\/p>\n<p>Se quit&oacute; el palo de la boca y me mir&oacute; sonriente mientras lam&iacute;a las gotas que quedaban en la uretra.<\/p>\n<p>&mdash;Perd&oacute;n &mdash;le dije, como si hubiera hecho algo malo.<\/p>\n<p>Se par&oacute; para enfrentarme.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Perd&oacute;n por qu&eacute;?<\/p>\n<p>&mdash;Porque soy un precoz de mierda &mdash;le dije mientras la abrazada.<\/p>\n<p>&mdash;A m&iacute; me dijo un pajarito que aguant&aacute;s m&aacute;s de una.<\/p>\n<p>&mdash;Pero, boluda, mir&aacute; si nos encuentran &mdash;le respond&iacute;, genuinamente asustado.<\/p>\n<p>&mdash;No va a pasar. Tu novia va a volver tarde. Y tus suegros duermen.<\/p>\n<p>Mientras lo dec&iacute;a, masajeaba con una mano mi verga y con la otra mis huevos. Yo segu&iacute;a duro como una piedra. Laura le hab&iacute;a contado que yo acababa m&aacute;s de una vez. Gajes de la juventud que ahora perd&iacute;. Pero en esa &eacute;poca yo no era m&aacute;s que un adolescente calent&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Ven&iacute; &mdash;me dijo.<\/p>\n<p>Se coloc&oacute; de nuevo en la mesa. En la misma posici&oacute;n en la que comenzamos todo. Abri&oacute; sus piernas.<\/p>\n<p>&mdash;Cogeme&hellip; Quiero sentir tu pija dentro m&iacute;o.<\/p>\n<p>Escucharla hablar as&iacute; me calent&oacute; m&aacute;s. Julia no sol&iacute;a usar esas palabras obscenas. Al menos, yo nunca la hab&iacute;a escuchado. Sent&iacute; que hab&iacute;a descubierto un nuevo lado de su personalidad que me estaba vedado. En esa casucha, a punto de cogerme a la mejor amiga de mi novia. La situaci&oacute;n era demasiado morbosa como para negarme. Despu&eacute;s de todo, soy s&oacute;lo un hombre.<\/p>\n<p>Me acerqu&eacute; a ella con la pija todav&iacute;a dura. Agarr&oacute; el tronco con la mano y acomod&oacute; la cabeza dentro suyo.<\/p>\n<p>&mdash;Par&aacute;, boluda&hellip; Usemos un forrito &mdash;le dije.<\/p>\n<p>Pero mis reclamos fueron in&uacute;tiles. Porque tan pronto como sent&iacute; el roce de su concha con la punta de mi pija, me desesper&eacute;. La agarr&eacute; de la cintura y se la met&iacute; hasta los huevos. Julia se quej&oacute;, gimi&oacute;. Pero se recuper&oacute; r&aacute;pido.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; dec&iacute;as? &mdash;se burl&oacute; de mi con una sonrisa.<\/p>\n<p>&mdash;Nada, nada&hellip; Nada &mdash;le murmur&eacute; mientras sent&iacute;a mi verga entera atrapada entre las paredes de su sexo y mis huevos apoy&aacute;ndose en el agujero de su culo&mdash;. Nada&hellip;<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de que ambos nos recuper&aacute;ramos de el primer envi&oacute;n, Julia acomod&oacute; sus caderas y yo comenc&eacute; a cog&eacute;rmela. Sus piernas se abr&iacute;an a mis costados. Con cada empuj&oacute;n, las tetas se le mov&iacute;an como globos. Desde la punta de mi verga, se dispar&oacute; un sentimiento el&eacute;ctrico que me recorri&oacute; todo el cuerpo. Me estoy cogiendo a la mejor amiga de mi novia; la mejor amiga de mi novia est&aacute; gimiendo mientras me la cojo; la voy a llenar de leche; la pre&ntilde;o; la pre&ntilde;o, me repet&iacute;a una voz en mi interior. Me sent&iacute; el gil m&aacute;s afortunado del mundo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ay, puta! &mdash;se me escap&oacute; de la boca mientras enso&ntilde;aba.<\/p>\n<p>Me fren&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Perd&oacute;n &mdash;le dije, avergonzado.<\/p>\n<p>Julia se rio. Agarr&oacute; con ambas manos mis nalgas y me apret&oacute;, metiendo mi verga a&uacute;n m&aacute;s adentro suyo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;As&iacute;! &mdash;dijo, una vez que volvi&oacute; a sentir mis huevos contra sus nalgas&mdash;. Cogeme como a una puta.<\/p>\n<p>Casi me agarr&oacute; un infarto. Pero me desinhib&iacute;. Con sus manos apoyadas en mis nalgas y sus piernas abraz&aacute;ndome, comenc&eacute; a pegarle una buena embestida, a lo bestia.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;As&iacute;? &iquest;As&iacute;? &mdash;le pregunt&eacute; gritando &mdash; &iquest;As&iacute; te gusta que te cojan, pedazo de puta?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ay! &iexcl;S&iacute;! &iexcl;As&iacute;, as&iacute;!<\/p>\n<p>Comprend&iacute; de repente que los dos hab&iacute;amos cruzado un l&iacute;mite. Que, as&iacute; como yo estaba meti&eacute;ndole los cuernos a mi novia, ella estaba traicionando a su mejor amiga. Y no nos importaba. Sud&aacute;bamos uno encima del otro. Ella gem&iacute;a, yo gru&ntilde;&iacute;a. Los dos nos agarr&aacute;bamos por todos lados mientras yo sent&iacute;a c&oacute;mo mi verga se abr&iacute;a camino en el agujero de su concha.<\/p>\n<p>Mientras la embest&iacute;a, llev&oacute; su cabeza hacia atr&aacute;s para sacarse el pelo de la cara. Y yo, tomando mi oportunidad, comenc&eacute; a chuparle las tetas como un loco. Sin dejar de atacar su agujero, la escuch&eacute; gemir como una desquiciada mientras le lam&iacute;a y le mord&iacute;a los pezones. Se tap&oacute; la boca como si tuviera miedo a que nos descubran. Me ergu&iacute; frente a ella y la vi recostada en la mesa de madera. Me parec&iacute;a una ilusi&oacute;n, una fantas&iacute;a. Julia detr&aacute;s de un cristal. No cre&iacute; que fuera real.<\/p>\n<p>Comenc&eacute; a cog&eacute;rmela con fuerza mientras el cuerpo de Julia se retorc&iacute;a. Sus tetas bailoteaban de arriba abajo. Me aferr&eacute; a ellas con ambas manos.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Gast&oacute;n! &mdash;me grit&oacute;.<\/p>\n<p>Sent&iacute; que me hab&iacute;an nombrado por primera vez despu&eacute;s de mucho tiempo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Gast&oacute;n! &iexcl;Llename de leche, por favor!<\/p>\n<p>Bast&oacute; que dijera eso para que el frenes&iacute; de nuestros movimientos llegara al cl&iacute;max. Chorros y chorros de leche se dispararon de mi pija, llen&aacute;ndola por dentro, mientras Julia se retorc&iacute;a y gem&iacute;a con unos gritos agudos y enternecedores.<\/p>\n<p>Se qued&oacute; temblando. Los jugos de su concha me hab&iacute;an inundado los pelos de la pija. Un silencio similar al de la piscina volvi&oacute; a tomar posesi&oacute;n del lugar. La briza volv&iacute;a a acariciarme los pies.<\/p>\n<p>Nos miramos despu&eacute;s de unos segundos y nos re&iacute;mos de lo que hab&iacute;amos hecho. No quise decirle nada, pero me hab&iacute;a dado un poco de miedo haberle acabado adentro. Me mir&oacute; de reojo, como si adivinara mi turbaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;No puedo tener hijos yo, Gasti &mdash;me confes&oacute; mientras nos vest&iacute;amos.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute;? &mdash;le dije fingiendo tan bien que no la entend&iacute;a que termin&eacute; no entendi&eacute;ndola de verdad.<\/p>\n<p>&mdash;Que soy inf&eacute;rtil, tonto.<\/p>\n<p>No sab&iacute;a si entristecerme o no. En el fondo, a decir verdad, fue un alivio.<\/p>\n<p>&mdash;No hace falta que te pongas nervioso ni triste. Lo s&eacute; desde chica. Ya lo super&eacute;&hellip; &mdash;lo dijo lo suficientemente resuelta como para que me lo creyera. Ignor&eacute; la mirada triste que hizo por comodidad, en principio, pero tambi&eacute;n porque no quer&iacute;a deprimirla&mdash;. Vamos, nos deben estar buscando, boludo &mdash;dijo, sonriendo de nuevo.<\/p>\n<p>Julia me agarr&oacute; de la mano y me llev&oacute; de nuevo adentro. Al meternos en la casa nos separamos. Mi suegro me intercept&oacute; de camino al cuarto para preguntarme por Laura. Mi respuesta fue interrumpida por su mujer que grit&oacute; desde la cocina.<\/p>\n<p>&mdash;Pero si te dije, te dije que Laurita se hab&iacute;a ido a la entrevista de trabajo &mdash;se acerc&oacute; a la escalera&mdash;. Dios m&iacute;o, este hombre. Siempre se olvida de las cosas importantes.<\/p>\n<p>Mi suegra se dirigi&oacute; a m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Acaba de llamar &mdash;me dijo con una sonrisa&mdash;. Sali&oacute; todo bien. Dice que intent&oacute; llamarte, pero que no le contestabas. Le dije que probablemente te hab&iacute;as dormido.<\/p>\n<p>&mdash;La llamo ya mismo, Nuria. Much&iacute;simas gracias.<\/p>\n<p>Corr&iacute; a la habitaci&oacute;n. Busqu&eacute; mi celular. Un Motorola RAZR V3, de la &eacute;poca. La llam&eacute; y me habl&oacute; gritando de la alegr&iacute;a. Me sent&eacute; en la cama a felicitarla. Por el marco de la puerta de nuestra habitaci&oacute;n, se ve&iacute;a en perpendicular la habitaci&oacute;n de Julia. Se acerc&oacute; para felicitar a su amiga.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno&hellip; &iquest;Y c&oacute;mo fue? &mdash;le dije entusiasmado mientras Julia me acariciaba la pierna.<\/p>\n<p>Mis suegros hac&iacute;an ruido en la cocina, lo cual me tranquilizaba que no iban a subir. Laura me contaba con lujo de detalle c&oacute;mo hab&iacute;a ido la entrevista. Y, mientras tanto, su amiga sacaba mi verga, otra vez dura, del pantal&oacute;n y comenzaba a chup&aacute;rmela como s&oacute;lo ella sabe hacerlo.<\/p>\n<p>&mdash;Me encanta &mdash;dije mirando a Julia con la boca llena.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;A m&iacute; tambi&eacute;n! &mdash;respondi&oacute; Laura.<\/p>\n<p>Sonre&iacute;. Todo me pareci&oacute; un sue&ntilde;o.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Por la ventana de la sala de estar, enmarcada en los bordes blancos, la imagen de Julia entrando a la piscina parec&iacute;a una obra de arte.&nbsp; De tantas veces que se hab&iacute;a metido, la piel h&uacute;meda le brillaba con la luz del sol. Estaba tostada de tantos d&iacute;as en la playa. Con todo, manten&iacute;a un [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":22757,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":{"0":"post-39072","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-infidelidad"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39072","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/22757"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39072"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39072\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39072"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39072"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39072"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}