{"id":39139,"date":"2022-10-04T22:00:00","date_gmt":"2022-10-04T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-10-04T22:00:00","modified_gmt":"2022-10-04T22:00:00","slug":"mi-harem-familiar-10","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-harem-familiar-10\/","title":{"rendered":"Mi harem familiar (10)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"39139\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Al despertar ese d&iacute;a 24 de diciembre, despu&eacute;s de ejercitarme un poco en mi habitaci&oacute;n y ducharme y asearme, baj&eacute; a la cocina a desayunar. Encontr&eacute; a Sugey y a Miriam conversando animadamente, sentadas al mes&oacute;n, bebiendo caf&eacute;. Apenas entr&eacute;, Miriam se levant&oacute; y me dio la espalda, provocando que yo la abrazara como en otras oportunidades. Entonces proced&iacute; en consecuencia, delante de mi madre.<\/p>\n<p>-Buenos d&iacute;as, mi hermosa Sugey, hoy est&aacute;s m&aacute;s bella que nunca. &ndash; le dije a Miriam al o&iacute;do, mientras la acariciaba y besaba su cuello.<\/p>\n<p>-Buenos d&iacute;as, mi amor, gracias por lo de bella, pero Sugey es ella, all&iacute; sentada, yo soy Miriam.<\/p>\n<p>-Ay, qu&eacute; broma, me volv&iacute; a equivocar. &ndash; entonces le di una nalgada y la solt&eacute; para ir a abrazar a mi madrecita.<\/p>\n<p>-Mi querida Sugey, mi bella madre, buenos d&iacute;as, &iquest;c&oacute;mo amaneces? &ndash; le dije, mientras abrazada por detr&aacute;s le daba un besito en el cuello y le recostaba todo mi paquete, obscenamente, en sus florecientes nalgas.<\/p>\n<p>-Bien, mi amor, muy bien. Est&aacute;bamos hablando de ti, aqu&iacute;, las dos, frente a un buen caf&eacute;. &ndash; me dijo y entonces, de repente, se volte&oacute; y me dio un beso apasionado, con lengua, delante de Miriam.<\/p>\n<p>Al terminar de besarnos, ya tratando de coger aire:<\/p>\n<p>-Guao, mi amor, que rico besas. &ndash; me dijo. &ndash; Hermana, &iquest;no has probado un beso de este caballero? Deber&iacute;as&hellip;<\/p>\n<p>-No, hermanita, no he tenido la oportunidad, pero me encantar&iacute;a, si t&uacute; me lo permites&hellip;<\/p>\n<p>-Vengase para ac&aacute;, ya no importa si me confundo, &iquest;verdad? &ndash; y la abrac&eacute; de frente, muy ajustada a mi cuerpo y la bes&eacute;. Primero los labios, me recre&eacute; en ellos, deliciosos, luego le met&iacute; la lengua, despacio, saboreando su exquisita boca. Sab&iacute;a a caf&eacute;, pero tambi&eacute;n a mujer divina.<\/p>\n<p>Entonces Miriam, una vez que ya pudo respirar, me dijo:<\/p>\n<p>-Me encanta como besas, si as&iacute; va a ser lo dem&aacute;s&hellip; ya tengo permiso de tu due&ntilde;a, para t&uacute; sabes qu&eacute;&hellip; hemos conversado y me dijo que no tiene problemas en compartirte conmigo&hellip; as&iacute; que cuando quieras, cari&ntilde;o&hellip;<\/p>\n<p>Volte&eacute; a ver a Sugey y me confirm&oacute; todo con una mirada. Le lanc&eacute; un beso y me sent&eacute; para desayunar, porque estaba hambriento y as&iacute; no pod&iacute;a empezar la batalla. Ellas dos me sirvieron unos huevos revueltos &ndash;cuatro&ndash; con tomate, piment&oacute;n y cebollas picaditos, algo as&iacute; como un &ldquo;perico&rdquo; criollo, con pan tostado, mantequilla, mermelada, queso amarillo rayado, un batido de lechoza reci&eacute;n hecho y un caf&eacute; con leche.<\/p>\n<p>Luego de tal colaci&oacute;n, sal&iacute; a caminar con Miriam por la urbanizaci&oacute;n, durante una hora, a fin de bajar la comida. &Iacute;bamos tomados de la mano, como novios. Por el camino nos encontr&aacute;bamos con algunos conocidos que la saludaban confundi&eacute;ndola con Sugey y yo les explicaba que no era ella, que era su hermana gemela Miriam y que ahora era &ldquo;mi novia&rdquo;. Que por eso la llevaba de la mano. Ella se re&iacute;a y as&iacute; segu&iacute;amos caminando. Los vecinos se lo tomaban a broma, porque seg&uacute;n ellos, para m&iacute; todas las mujeres hermosas eran mis novias, empezando por mi madre y mi hermana y las hijas y esposas y hermanas de muchos de ellos. Le dec&iacute;an a Miriam que yo era un sempiterno enamorado, que no pod&iacute;a ver un palo de escoba vestido de mujer porque me enamoraba.<\/p>\n<p>Luego de una hora, aproximadamente, regresamos a casa y subimos por la escalera de caracol del garaje hasta mi habitaci&oacute;n. Nos encerramos y empezamos la fiesta. All&iacute; le dije:<\/p>\n<p>-Me hubiera encantado llevarte a cenar y a bailar antes de acometer cualquier locura contigo, pero a estas horas del d&iacute;a es muy temprano.<\/p>\n<p>-No te preocupes, mi amor, ya habr&aacute; tiempo para eso. Ahora, vamos a lo nuestro, que me tienes loca ya.<\/p>\n<p>Y nos dimos con todo, con mucho amor, con pasi&oacute;n, con alegr&iacute;a. Miriam era una copia de Sugey, no solo f&iacute;sicamente, sino que se comportaba sexualmente de forma muy parecida a su hermana. Genial, porque ambas eran unas verdaderas fieras en la cama. Lo &uacute;nico que no hicimos esa ma&ntilde;ana fue sexo anal, porque me dijo que no estaba preparada para ello, pero que ya vendr&iacute;a, porque era algo que realmente deseaba. Una de las pocas diferencias que encontr&eacute; en su comportamiento fue que hac&iacute;a m&aacute;s ruido que Sugey, gem&iacute;a m&aacute;s alto, suspiraba en est&eacute;reo. Tal vez porque ya sab&iacute;a de antemano de la insonorizaci&oacute;n de mi habitaci&oacute;n, tal vez porque era menos silenciosa que su hermana, ya ver&iacute;amos. Pero lo hac&iacute;a con clase, super sensual la se&ntilde;ora, toda una dama, de alta cuna y de baja cama.<\/p>\n<p>Al mediod&iacute;a, cuando nos reintegramos a la vida hogare&ntilde;a, no pod&iacute;amos ocultar las caras de satisfacci&oacute;n y por supuesto, la descarada de Ana nos atac&oacute;.<\/p>\n<p>-Caramba, que caras de satisfacci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; estar&iacute;an haciendo estos dos? Se parecen al ni&ntilde;o que se rob&oacute; el tarro de mermelada, tienen la boca toda llena de dulce.<\/p>\n<p>-Si, esa sonrisa la he visto antes en &eacute;sta casa, en una persona que mira la paja en el ojo ajeno y no ve la vigueta en el propio, no s&eacute;&hellip; &ndash; dijo muy divertida Andrea, haciendo clara referencia a la misma Ana, despu&eacute;s de alg&uacute;n polvo conmigo.<\/p>\n<p>-Y bueno, que viva la felicidad. Creo que es propicio el momento para descubrirnos las caras, hoy 24 de diciembre. Les cuento que durante nuestra aventura en moto por Margarita, este caballero tan sonre&iacute;do y yo, Sugey, su madre, comenzamos una relaci&oacute;n que nos va a llevar de cabeza al infierno, pero que nos hace muy felices sobre la tierra. Somos pareja, novios, como &eacute;l prefiere. Tambi&eacute;n s&eacute; y quiz&aacute;s alguna de ustedes ya sepa o intuya, que ese caballero mantiene una relaci&oacute;n con cierta damita que le es muy cercana, desde ya hace unos seis meses. Y que desde esta ma&ntilde;ana, acaba de comenzar otra relaci&oacute;n incestuosa tambi&eacute;n con su querida t&iacute;a. Por eso las caritas de satisfacci&oacute;n. Solo queda por fuera una chica, a menos que yo sea la que no lo sabe a&uacute;n. Me perdonan, pero la mejor manera de convivir en &eacute;sta maravillosa familia deber&aacute; ser, a mi parecer, en completa confianza, sin secretos. As&iacute; hemos vivido Ana, Tito y yo desde hace mucho y Miriam y yo, tambi&eacute;n. Y s&eacute; que entre Ana, Andrea y Tito existe esa confianza y camarader&iacute;a. Por eso, quit&eacute;monos la careta. Andrea, &iquest;nos ilustras? &iquest;T&uacute; tambi&eacute;n est&aacute;s en la n&oacute;mina de &eacute;ste singular caballero? &ndash; revel&oacute; muy sonre&iacute;da mi querida madre, como un ba&ntilde;o de agua para todos nosotros.<\/p>\n<p>-Yo sab&iacute;a lo de Ana y Tito, sospechaba de mi mam&aacute;, por los abrazos que &eacute;l le daba a cada rato, pero ni idea que t&uacute;, t&iacute;a, hubieras ca&iacute;do en las redes de este gal&aacute;n. T&uacute; siempre te resist&iacute;as. Me desayuno. Y no, no estoy en su n&oacute;mina, de verdad. &ndash; dijo Andrea, ruborizada como un camar&oacute;n en su salsa.<\/p>\n<p>-Bueno, me parece genial que nos hayamos desenmascarado todos. Soy un hombre feliz, tengo el privilegio de amar a cuatro maravillosas mujeres, las m&aacute;s hermosas del mundo. Gracias por hacerme tan feliz. &ndash; les dije, sin ambages.<\/p>\n<p>-Un momento, est&aacute;s contando a cuatro y ya dije que yo no estoy en esa lista. &iquest;Qu&eacute; te pasa, calabaza? &ndash; me solt&oacute;, medio irritada, Andrea.<\/p>\n<p>-Yo no dije que estabas en mi n&oacute;mina, solo dije que amaba a cuatro mujeres y es cierto. Aunque jam&aacute;s te he tocado, sin embargo te amo con toda mi alma y no te me vas a escapar as&iacute; no m&aacute;s. Preg&uacute;ntale a Sugey. Donde pongo el ojo pongo la bala, jejeje. Ella me rechazaba y me rechazaba, durante m&aacute;s de seis meses, pero &iquest;adivina qui&eacute;n sali&oacute; ganando? Si quieres, te invito a Margarita, en moto, despu&eacute;s de a&ntilde;o nuevo&hellip; jajajaja.<\/p>\n<p>-Eres un bicho, no te la voy a poner tan f&aacute;cil. Ll&eacute;vame a Paris y hablamos, jajajaja&hellip; &ndash; me dijo, muy divertida ella.<\/p>\n<p>Todas se echaron a re&iacute;r con la ocurrencia de Andrea y hasta Sugey se sinti&oacute; salpicada, porque ripost&oacute;:<\/p>\n<p>-La verdad es que yo me rend&iacute; muy barato, le he debido pedir que me llevara a Montecarlo, por lo menos y no en una moto a Margarita y me metiera en un motel de carretera, donde pernoctan camioneros&hellip; para la pr&oacute;xima tendr&eacute; que ponerme m&aacute;s pilas, como dicen ustedes. Pero no me arrepiento, la pas&eacute; divino. Vali&oacute; la pena. &ndash; acot&oacute; definitivamente Sugey.<\/p>\n<p>As&iacute;, de &eacute;sta forma divertida y alegre, culmin&oacute; la sobremesa esa tarde. Andrea me miraba p&iacute;caramente, Ana se notaba descargada de un peso, porque yo supon&iacute;a que eso la autorizaba a ir a mi habitaci&oacute;n descaradamente. Sugey y Miriam se sonre&iacute;an entre ellas, tendr&iacute;an su trompo enrollado entre las dos. Y yo pensaba que tendr&iacute;a que ponerles turnos, porque ya la lista en casa era de tres y creciendo. Hasta de cuatro, porque hab&iacute;amos obviado a Carmencita&hellip; pero yo no la olvidaba. Era mucha hembra para caer en el olvido. Barajando la mano que ten&iacute;a, se trataba de cuatro ases seguros en mi mano, con opci&oacute;n de levantar la &uacute;ltima carta y me saliera un comod&iacute;n, Andrea. Ser&iacute;a repoker. Ya ver&iacute;amos.<\/p>\n<p>Esa noche, para celebrar la Navidad, las chicas se vistieron m&aacute;s que apropiadamente, se arreglaron como para conquistar. Una por una fueron saliendo de sus habitaciones y bajando a la sala, para apabullarme con su belleza. La primera fue Andrea, con un vestido corto a media pierna y ce&ntilde;ido, sin escotes, sin mangas, de un color celeste acorde a sus hermosos ojos, con su cabellera suelta, como una leona. Medias de nylon oscuras y unos zapatos de tac&oacute;n medio que le resaltaban agradablemente sus largas y maravillosas piernas. Se acerc&oacute; a m&iacute; y me estamp&oacute; un besito en los labios que me trastorn&oacute;.<\/p>\n<p>Le sigui&oacute; Sugey, majestuosa, como era de esperarse de ella. Un vestido negro con escotes delantero y trasero, falda levemente ce&ntilde;ida y biselada, m&aacute;s larga de un lado y m&aacute;s corta del otro, sin sost&eacute;n y me atrev&iacute;a a apostar que sin pantaletas tambi&eacute;n, porque no se le notaban las costuras. Su hermoso cabello recogido en un mo&ntilde;o desprolijo, que dejaba caer por los lados mechones juguetones. Medias de nylon normales y zapatos de tac&oacute;n alto. Esplendida, simplemente. Tambi&eacute;n se acerc&oacute; a m&iacute; y me bes&oacute; en la boca, pero completo.<\/p>\n<p>Seguidamente bajaron juntas Miriam y Ana, solo que &eacute;sta &uacute;ltima se devolvi&oacute; a su habitaci&oacute;n por algo que hab&iacute;a olvidado. Miriam estaba preciosa con unos pantalones negros ce&ntilde;idos &ndash;que le marcaban un trasero perfecto, de dise&ntilde;o&ndash; hasta las rodillas, donde se abr&iacute;an unas campanas de regular vuelo, con una blusa plateada que dibujaba perfectamente sus magn&iacute;ficos senos y dejaba al descubierto sus deliciosos hombros. Se me acerc&oacute; y me dio un toque en la nariz, con su dedo &iacute;ndice, cargado de lujuria. Pero no me bes&oacute;. Y reapareci&oacute; Ana, con una caja de regalo en las manos, que dej&oacute; al pie del arbolito y luego se acerc&oacute; a m&iacute;, me abraz&oacute; y me bes&oacute; a su antojo. Llevaba un vestido semitransparente, color indefinido, que dejaba imaginar todo lo que debajo habr&iacute;a. Se ve&iacute;a deliciosa, la m&aacute;s provocativa de las cuatro mujeres de mi casa. Portaba unos tacones que me dieron la impresi&oacute;n que si se pasaba de tragos en la noche, se caer&iacute;a de ellos.<\/p>\n<p>Cenamos las cl&aacute;sicas hallacas navide&ntilde;as hechas por Miriam, Andrea y Ana, con la valiosa colaboraci&oacute;n de Carmencita, durante nuestra ausencia. Acompa&ntilde;ando las hallacas, un pernil del que se encarg&oacute; temprano Sugey y una ensalada de papas, zanahorias y remolacha, con mayonesa y mostaza, m&aacute;s el toque m&aacute;gico de Sugey. Pan de jam&oacute;n y vino ros&eacute; de La Rioja, especialmente seleccionado por Sugey para la ocasi&oacute;n.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de cenar y degustando unas copas del sabroso vino, procedimos a la apertura de los regalos. Hubo de todo, pero b&aacute;sicamente quiero resaltar lo que les di a cada una y sus reacciones. A Sugey, un perfume Channel # 3 que me cost&oacute; un ojo de la cara, pero para ella, lo mejor. Lo val&iacute;a. No estaba seguro que se hubiera dado cuenta cuando lo agregu&eacute; a la compra en Margarita y si se dio cuenta, lo disimul&oacute;. Se alegr&oacute; mucho al destapar el regalo y descubrir el perfume que tanto le gustaba. Me tom&oacute; de la cara y delante de las dem&aacute;s me dio el beso de la noche. Me dej&oacute; en pausa.<\/p>\n<p>Luego toc&oacute; el de Miriam, un perfume Dior. Sin palabras, aquella hermosa mujer me mir&oacute; con sus bellos ojos verdes vidriosos y me bes&oacute; apasionadamente. Segu&iacute; en pausa.<\/p>\n<p>Toc&oacute; el turno a mi querida Ana, abri&oacute; su regalo y descubri&oacute; el Opium, perfume&ndash;droga que anhelaba tener. Me dio un jam&oacute;n que me descoloc&oacute;. Casi soy yo el que pierde el equilibrio y no ella con sus alt&iacute;simos tacones.<\/p>\n<p>Y por &uacute;ltimo y no por eso la menos, Andrea destap&oacute; su Yves Saint Laurean y me lo agradeci&oacute; con otro beso tan espectacular como el que me hab&iacute;a dado su madre. Yo qued&eacute; m&aacute;s satisfecho de lo que me hab&iacute;a imaginado. Mis cuatro chicas me hab&iacute;an demostrado lo felices que estaban con mis obsequios.<\/p>\n<p>Y luego, para continuar en el mismo orden de ideas, recib&iacute; sus obsequios para m&iacute;. De Sugey un reloj pulsera Tissot, cuadrado con correa de lagarto negro. Algo que yo deseaba y que ella hab&iacute;a captado. Su tarjeta dec&iacute;a: &ldquo;Feliz Navidad para mi maravilloso hijo. Solo Dios sabe cu&aacute;nto te amo, porque yo no encuentro las palabras correctas para expres&aacute;rtelo.&rdquo; La bes&eacute; con amor.<\/p>\n<p>Ana, mi diablita, me entreg&oacute; dos regalos, a saber: Uno, un libro bien empastado, A Sangre y Fuego de Enrique Sienkiewicz, premio N&oacute;bel de Literatura 1.905. Dos, la caja que hab&iacute;a bajado de su habitaci&oacute;n, que conten&iacute;a 50 condones de talla XL. Graciosa la ni&ntilde;a, con una tarjeta que dec&iacute;a: &ldquo;Feliz Navidad para el hombre de mi vida, esto es para que no vaya a pre&ntilde;ar a sus amores.&rdquo; Nos dimos un beso delicioso.<\/p>\n<p>Para continuar, Andrea me obsequi&oacute; un disco de Los Beatles, original brit&aacute;nico, Let It Be. Con una tarjeta que dec&iacute;a textualmente: &ldquo;Feliz Navidad, mi pr&iacute;ncipe. Te amo.&rdquo;<\/p>\n<p>Y lleg&oacute; el turno de Miriam: Un cintur&oacute;n y una cartera de piel marr&oacute;n de excelent&iacute;sima calidad. Una belleza. Su tarjeta dec&iacute;a: &ldquo;Feliz navidad para el sobrino m&aacute;s buenmozo del mundo, el que me pone nerviosa a diario.&rdquo;<\/p>\n<p>Esa Navidad fue memorable, disfrut&eacute; de la compa&ntilde;&iacute;a de las personas m&aacute;s importantes de mi vida. Si tan solo mi padre hubiera estado presente&hellip; despu&eacute;s de las doce, algunos amigos se aparecieron por casa, evidentemente para ver y disfrutar del abanico de beldades que all&iacute; habitaban. Abrazos y besos, felicitaciones a granel y las cl&aacute;sicas invitaciones para ir a algunas fiestas o reuniones cercanas. Ana, Andrea y hasta Miriam se anotaron y se fueron con unos amigos nuestros, gente por dem&aacute;s responsables y respetuosos. Pero Sugey y yo preferimos quedarnos, ella aduciendo un dolor de cabeza muy fuerte y yo que me quedar&iacute;a a acompa&ntilde;arla, por si acaso. Una vez que cerramos la puerta de la casa, subimos a su habitaci&oacute;n a colmarnos de amor. Fue una noche magistral. Esa noche, por aquello de las sensibilidades propias de la fecha, record&eacute; mucho a mi padre y pude apreciar lo privilegiado que fue ese hombre por haber tenido la mujer que tuvo. No cualquier hombre logra tener el amor de una mujer como Sugey. Ni como Miriam, su gemela, en todo sentido.<\/p>\n<p>En la conversaci&oacute;n post coito, hablamos de ello y en un momento dado, no recuerdo porque ni c&oacute;mo, ella mencion&oacute; sus aventuras extra matrimoniales, permitidas por aquel hombre tan especial.<\/p>\n<p>-&iquest;Y c&oacute;mo fue eso, si me permites la curiosidad? &ndash; le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>-&iexcl;Curioso! &iquest;Qu&eacute; quieres saber? &ndash; me respondi&oacute; con picard&iacute;a.<\/p>\n<p>-Todo, todo lo que te atrevas a contarme. Entre t&uacute; y yo no debieran haber penas ni verg&uuml;enzas a estas alturas de la relaci&oacute;n, &iquest;no crees?<\/p>\n<p>-Cierto, mi amor, no debiera, pero las hay. &iquest;Qu&eacute; pensar&iacute;as t&uacute; de m&iacute; si te cuento mis andanzas?<\/p>\n<p>-Pues posiblemente que eres una mujer maravillosa, tan especial que su hombre se atrevi&oacute; a permitirle aventuras. No creo que sea algo vergonzoso, m&aacute;s bien algo picante en la vida de una bella mujer.<\/p>\n<p>-Eres un bandido, sabes conducirme por tu camino&hellip; Te contar&eacute;: yo siempre he sido una mujer ardiente, fogosa, como dec&iacute;a tu padre y me gusta provocar las miradas de los hombres, notar la lujuria en sus miradas. Y existen hombres, as&iacute; como t&uacute;, que provocan sentimientos inmediatos, calenturas. Yo te he observado como miras a algunas mujeres que despu&eacute;s se te entregan f&aacute;cilmente, como mis queridas amigas. Bueno, algunas veces me tropec&eacute; con hombres as&iacute; y me provocaban calores que tu padre notaba y eso a &eacute;l lo encend&iacute;a tambi&eacute;n, ver que su mujer llamaba la atenci&oacute;n as&iacute; de esa manera. Total que una noche como &eacute;sta, en una conversaci&oacute;n como &eacute;sta que estamos manteniendo t&uacute; y yo, hablamos sin tapujos. Yo le expuse que hab&iacute;a cierto tipo de hombres que hac&iacute;an que me humedeciera, por decirlo de alguna forma y que yo notaba la lujuria de sus miradas, el deseo por tenerme. Que tambi&eacute;n pasaba con &eacute;l y otras mujeres, ya que tu padre era un hombre muy bien parecido y muy varonil. As&iacute; llegamos al punto de plantearnos alg&uacute;n intercambio con alguna pareja conocida. Escogimos a un amigo de &eacute;l de toda la vida que me chiflaba y que ten&iacute;a una esposa un tanto calenturienta tambi&eacute;n. Nos pusimos de acuerdo con ellos, alquilamos una casita de playa en Caraballeda, por un fin de semana y nos fuimos. Fue un &eacute;xito, tanto que lo repetimos varias veces. Tomamos ciertas precauciones, elementales, dejamos los ni&ntilde;os al cuidado de los abuelos, en fin, fue algo muy agradable. Y nos dimos cuenta que los celos ni aparecieron por all&iacute;. Eso nos dio alas y ampliamos nuestro &aacute;mbito. Nuevas parejas y nuevas experiencias. En total fueron cinco o seis, no m&aacute;s, pero llegamos al punto que si yo deseaba verme una tarde con alguno de ellos, lo hablaba con Ernesto y &eacute;l me lo permit&iacute;a. Y como lo que es igual no es trampa, &eacute;l hac&iacute;a lo mismo, pasaba una noche con alguna de ellas, con el consabido permiso de su c&oacute;nyuge. Genial. Eso le daba una flexibilidad a nuestra relaci&oacute;n que la fortaleci&oacute; mucho, porque tengo que decirte que, aunque eran buenos varones, hermosos y cumplidores, ninguno aventajaba a tu padre en nada. Y seg&uacute;n &eacute;l, a m&iacute; no me ganaba ninguna de ellas. Era divertido, una cana al aire, pero el lomito, en casa.<\/p>\n<p>-&iquest;Y nunca lo hiciste con otra persona, digamos, que no fuera de esas parejas de intercambio? Un chance fortuito, algo as&iacute;&hellip; &ndash; pregunt&eacute;, intrigado por el nivel de la conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>-Si, una vez estaba en un curso de dos semanas sobre cocina espa&ntilde;ola y uno de los instructores era un chef madrile&ntilde;o que estaba de lo mejor, el hombre m&aacute;s hermoso que te puedas imaginar. Alto, musculoso sin ser exagerado, as&iacute; como t&uacute;, peludo, con una barba y bigotes muy cuidados, moreno de sol y con una picard&iacute;a en los ojos que me mataba. Un poco m&aacute;s bajo que t&uacute;, pero todo un ejemplar masculino. El hombre se dio cuenta que me hab&iacute;a gustado y el &uacute;ltimo d&iacute;a, ya brindando por el final del curso se me lanz&oacute;. Me dijo que antes de irse del pa&iacute;s, quer&iacute;a llevarse un bello recuerdo de &eacute;sta hermosa tierra y qu&eacute; mejor que salir a tomarnos unos tragos &eacute;l y yo. Me sent&iacute;a excitad&iacute;sima, tom&eacute; un tel&eacute;fono y llam&eacute; a Ernesto y se lo plante&eacute; directo, sin tonter&iacute;as. Le dije que ese tipo me ten&iacute;a mojada y que no me aguantaba m&aacute;s. &Eacute;l se rio y me dio permiso. Era viernes por la tarde noche. Me fui con el tipo, ya ni recuerdo su verdadero nombre, Xavier o Xavi, pero si todo su cuerpo. De los tragos nos fuimos al hotel y regres&eacute; a casa el domingo al mediod&iacute;a. Casi no me pod&iacute;a mover, ese hombre me hab&iacute;a dado hasta con el tobo, se gastaba un pene semejante al de tu padre y sab&iacute;a usarlo. Durante m&aacute;s de 40 horas cogimos como animales. No hac&iacute;amos el amor, nada de eso, fornic&aacute;bamos como macacos. Nos bes&aacute;bamos, nos com&iacute;amos, nos mord&iacute;amos y me daba le&ntilde;a a granel. Nunca hab&iacute;a follado con un hombre as&iacute;, hasta encontrarme contigo. Ni tu padre me hab&iacute;a dado tanta le&ntilde;a.<\/p>\n<p>Al llegar a casa me encontr&eacute; con la cara m&aacute;s larga que le hubiera visto a tu padre. Me quer&iacute;a matar, pero le ped&iacute; que me dejara darme un ba&ntilde;o y dormir por lo menos 6 horas, antes de asesinarme.<\/p>\n<p>Al despertar, lo enfrent&eacute;. Estaba molesto, me hab&iacute;a dado permiso por una noche, no un fin de semana. Le cont&eacute; y le dije que ten&iacute;a toda la raz&oacute;n, que ten&iacute;a derecho a decirme y hacerme lo que quisiera, pero que no me pod&iacute;a arrepentir de lo que hab&iacute;a hecho, porque&hellip; me hab&iacute;a gustado muchiiiisimo. Pens&eacute; que ese hombre me iba a poner el divorcio, pero no. Se me qued&oacute; mirando, desnuda como estaba y no hizo nada mejor que desnudarse y montarme. Esa noche echamos el polvo m&aacute;s delicioso que pueda recordar. Tanto que ya ni volv&iacute; a pensar en el espa&ntilde;ol. Mi marido era el mejor. El m&aacute;s grande, el hombre m&aacute;s maravilloso que hubiera conocido.<\/p>\n<p>-&iquest;Y hubo otras aventuras como esa?<\/p>\n<p>-Si, dos o tres m&aacute;s, pero solo de una noche, nada reprochable por parte de tu padre. Yo hab&iacute;a pensado que a &eacute;l ya no le quedaban ganas de permitirme mis salidas, pero ocurri&oacute; que fuimos a cenar a un restaurante muy agradable, en Las Mercedes y en la mesa de enfrente de &eacute;l estaba una mujer sola, hermosa y abandonada. Parec&iacute;a que la hab&iacute;an embarcado. Y empezaron con el intercambio de miradas y miradas, hasta que le dije, a modo de desagravio: &iquest;Por qu&eacute; no te vas con ella? Dale un poco de cari&ntilde;o, que se ve que buena falta le hace. Yo me voy a casa y ma&ntilde;ana hablamos&hellip; &eacute;l se crey&oacute; que yo lo estaba jodiendo y se lo aclar&eacute;: Mi amor, te debo una muy grande, lo del espa&ntilde;ol. Anda, ve con confianza. Dile que yo era un incordio para ti, que te desembarazaste de m&iacute; y listo. Ll&eacute;vatela. Esa mujer se ve muy necesitada. Te pego un gritico, me largo de aqu&iacute; en un taxi y listo. &iquest;Te parece? Y as&iacute; hicimos. &Eacute;l se la llev&oacute; y regres&oacute; a casa al d&iacute;a siguiente, al mediod&iacute;a. La pas&oacute; muy bien y todos felices. Eso dio pie a continuar con nuestras andanzas. Tienes que tener muy en cuenta que nuestra relaci&oacute;n siempre estuvo signada por el amor, el respeto y la confianza. Sin eso, hubiera sido un desastre. Te lo digo no como tu amante, sino como tu madre. Quiero que nunca lo olvides, Amor, Respeto y Confianza. Fundamentales en cualquier relaci&oacute;n de pareja.<\/p>\n<p>-Bueno, no necesito seguir indagando en tu vida amorosa. Suficiente para m&iacute;. Creo que eres una mujer muy especial y me has reforzado la admiraci&oacute;n por pap&aacute;. &iexcl;Qu&eacute; hombre! de verdad. Entiendo porque lo extra&ntilde;as tanto.<\/p>\n<p>-&iquest;Y t&uacute; no piensas contarme algo de ti, de tus andanzas, algo que yo no sepa? Por ejemplo, sobre la Marisax&hellip;<\/p>\n<p>-Bueno, con ella la cosa no ha sido f&aacute;cil. Cuando empec&eacute; a trabajar en la firma, la encontr&eacute; como mi jefa. La verdad es que la mujer es hermosa e imponente, por lo que yo me hac&iacute;a el pendejo con ella, solo trato laboral, nada de miradas indiscretas ni nada que ver con sexo ni seducci&oacute;n. Yo pensaba que a esa mujer que carajos le iba a interesar un pendejo de solo 19 a&ntilde;os empezando a trabajar en la firma donde ella ya era la Directora. Ella, por su parte, tiene un car&aacute;cter de cuidado. A veces se la llevan los diablos. Tiene muchos conflictos con sus demonios. Ha tenido, me enter&eacute; por unos compa&ntilde;eros, cuatro parejas, nunca se ha casado, pero ha corrido de su casa y de su vida a cuatro infelices. Arrecha. Y a m&iacute; me miraba con aires de suficiencia. Hasta el d&iacute;a en que la encontr&eacute; con un caucho espichado, en plena avenida Francisco de Miranda, un viernes a las 10 de la noche. Estaba temblando. Me detuve, la salud&eacute; y le cambi&eacute; el caucho. Es m&aacute;s, la acompa&ntilde;&eacute; hasta su casa para cerciorarme que llegaba a salvo, por si se le espichaba otro caucho ya sin repuesto o la segu&iacute;a alg&uacute;n malandro. Me comport&eacute; muy distante, respetuoso, cordial pero sin pretensiones.<\/p>\n<p>El lunes, aquella mujer me ve&iacute;a con otros ojos. Pas&eacute; a ser, del pobre nuevo en la oficina a &iexcl;Santo donde te pondr&eacute;! A partir de entonces me fui convirtiendo en la persona de confianza de la jefa. Para todo me llamaba, hasta que un buen d&iacute;a me dijo, de sopet&oacute;n: Tengo que irme a Margarita ma&ntilde;ana en el primer vuelo. Tenemos un problema grave y necesito que te vengas conmigo, por si se me espicha otro caucho. Aquello me agarr&oacute; de sorpresa, pero me hizo re&iacute;r, ten&iacute;a gracia lo del caucho. Me fui con ella mi&eacute;rcoles, jueves y viernes y regresamos a Caracas el domingo en la tarde. Cuando llegamos a Porlamar yo cre&iacute;a que ir&iacute;amos a alg&uacute;n hotel. Cual ser&iacute;a mi sorpresa que llegamos a su apartamento, ese que ya conociste. Ella en su habitaci&oacute;n y yo en la otra, pens&eacute;. Ni la pis&eacute;. Esa noche, del trabajo fuimos a cenar, luego me dijo que quer&iacute;a tomarse unas copas y nos fuimos a un bar de hotel y de all&iacute; al apartamento. Al entrar, esa mujer se transform&oacute; en una fiera ex&oacute;tica, me desnud&oacute;, se desnud&oacute; ella tambi&eacute;n y el primer polvo lo echamos en el sof&aacute;. As&iacute; pasamos los dos d&iacute;as restantes y luego el s&aacute;bado y el domingo. Yo creo que ella es ninf&oacute;mana, porque no sab&iacute;a de preliminares ni de coqueter&iacute;as, ni nada de eso. Llegar al apartamento y dale que te pego. Y aqu&iacute; en Caracas es igual. No salimos a cenar ni a bailar, ni siquiera al cine o a tomarnos unos tragos, no. Me cita en su apartamento y desde que entro hasta que logro escaparme, es sexo puro, duro, fornicar como salvajes. Esa es Ana Marisax. Te digo que a veces me asusta. Desde entonces, en la oficina la gente me mira de otra manera. Yo creo que se sabe algo.<\/p>\n<p>-Caramba, mi amor, que de cosas, &iquest;no? Yo pensaba que Ana era otro tipo de persona, muy ejecutiva, seria, distante. Que te ten&iacute;a aprecio, pero no ganas. Sorpresas que te da la vida. &iquest;Y no tienes nada m&aacute;s por all&iacute; que yo no sepa?<\/p>\n<p>-No, yo contigo siempre he sido muy abierto. T&uacute; sabes con quien ando y con quien vengo. Tal vez sin detalles, pero no creo que los necesites. Mi primera experiencia, Carmencita, mi maestra sexual. Tus amigas, Carmen, Olga y Adriana y sus cuatro amigas casadas y desatendidas. Las amigas de Ana y Andrea, Alicia y Roxana. De la playa y eso es muy reciente, Simona y de la Universidad, Sarah y Stefan&iacute;a. Del liceo, Paola, pero eso fue ya m&aacute;s reciente, ya casada. Y Ana Marisax. Ahhhh, se me olvidaba, Luc&iacute;a, en Margarita y&hellip; una vecina de por aqu&iacute;, que tal vez nunca te he dicho. Es la madre de una amiga, prefiero no hablar de ella, por respeto a la amistad.<\/p>\n<p>-&iquest;Mar&iacute;a Eugenia, por casualidad?<\/p>\n<p>-Si, &iquest;c&oacute;mo sabes?<\/p>\n<p>-Ah, yo que soy bruja&hellip; jajajaja&hellip;<\/p>\n<p>-No, en serio &iquest;c&oacute;mo sabes?<\/p>\n<p>-Pues ella misma me lo dijo, indirectamente. Un d&iacute;a en el automercado te vio mientras habl&aacute;bamos y su mirada me lo dijo todo. Se qued&oacute; como degustando un postre que no hab&iacute;a terminado de comerse. Te mir&oacute; la entrepierna, se pas&oacute; la lengua por los labios y adem&aacute;s me dijo que estabas bell&iacute;simo, que ella habr&iacute;a dado cualquier cosa porque te hubieras enamorado de su hija, pero nada, as&iacute; es la vida. &iquest;Cu&aacute;ntas veces estuviste con ella?<\/p>\n<p>-A ver, c&oacute;mo unas 8 o 10 veces, pero ya nos dejamos de eso.<\/p>\n<p>-&iquest;Y por qu&eacute;, si se puede saber?<\/p>\n<p>-Por su marido. Regres&oacute; y yo no quise seguir, porque el se&ntilde;or me cae bien, me agrada. Debe ser terrible estar en esa situaci&oacute;n de marido cornudo. A m&iacute; no me gustar&iacute;a ese papel.<\/p>\n<p>-Entiendo. T&uacute; eres un hombre de principios, aunque seas un incestuoso de m&hellip;<\/p>\n<p>-&iquest;De qu&eacute;?<\/p>\n<p>-Olv&iacute;dalo, olv&iacute;dalo.<\/p>\n<p>-Ok, ahora yo quiero saber algo: Una vez le pregunt&eacute; a Ana que porqu&eacute; entre ustedes dos no exist&iacute;a esa relaci&oacute;n tan maravillosa que s&iacute; cada una de ustedes ten&iacute;a conmigo. La loca me respondi&oacute; que ser&iacute;a por celos de mujer y que ninguna quer&iacute;a ceder terreno. Le pregunt&eacute; qu&eacute; porqu&eacute; celos y de quien. Me respondi&oacute; que lo dejara as&iacute;, que no lo entender&iacute;a. Se arrech&oacute; y me call&eacute; la boca.<\/p>\n<p>-Lo mejor y m&aacute;s inteligente que pudiste hacer. Si, efectivamente, desde hace mucho han existido ciertos celos de mujer entre ella y yo.<\/p>\n<p>-Pero, &iquest;por qu&eacute;?<\/p>\n<p>-Por ti, mi cielo. Ella te considera de ella, su hermano, pero tambi&eacute;n su gran amor y yo te considero m&iacute;o. Y definitivamente eres de ambos mundos&hellip;<\/p>\n<p>Continuar&aacute;&hellip;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>4 Al despertar ese d&iacute;a 24 de diciembre, despu&eacute;s de ejercitarme un poco en mi habitaci&oacute;n y ducharme y asearme, baj&eacute; a la cocina a desayunar. Encontr&eacute; a Sugey y a Miriam conversando animadamente, sentadas al mes&oacute;n, bebiendo caf&eacute;. 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