{"id":39141,"date":"2022-10-04T22:00:00","date_gmt":"2022-10-04T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-10-04T22:00:00","modified_gmt":"2022-10-04T22:00:00","slug":"su-profesor-particular-capitulo-v-la-llegada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/su-profesor-particular-capitulo-v-la-llegada\/","title":{"rendered":"Su profesor particular (cap\u00edtulo V): La llegada"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"39141\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Por fin lleg&oacute; el viernes, el gran d&iacute;a en el que Tom&aacute;s iba a comenzar una nueva vida. Una vida en la que llevar a cabo las fantas&iacute;as que hab&iacute;a tenido desde ni&ntilde;o. Estaba nervioso por el cambio que iba a suponer en todos los aspectos. Una cosa es fantasear con ser dominado por una bella mujer y otra muy distinta vivir esa experiencia veinticuatro horas al d&iacute;a. Con el nerviosismo y la excitaci&oacute;n, apenas hab&iacute;a podido dormir en toda la noche.<\/p>\n<p>Se levant&oacute;, se arregl&oacute; y fue a la Facultad. Cuando tuvo clase con el grupo de Elena, estuvo nervioso, apenas se atrev&iacute;a a mirarla a los ojos. Se cruz&oacute; varias veces con su mirada. Ella sonr&iacute;a con superioridad.<\/p>\n<p>Cuando terminaron las clases, Elena fue a su residencia y empez&oacute; a recoger sus cosas, esperando la llegada de la empresa de mudanzas para trasladarse a la que iba a ser su lujosa casa para el resto del curso. Una vivienda con un servicio muy personal incluido.<\/p>\n<p>Por su parte, Tom&aacute;s volvi&oacute; a su casa en cuanto pudo. Se ocup&oacute; en tenerlo todo listo. Ya hab&iacute;a sacado sus cosas de su habitaci&oacute;n, para ced&eacute;rsela a Elena, tal y como le hab&iacute;a ordenado. Tambi&eacute;n hab&iacute;a hecho limpiar a conciencia la casa, para que estuviese al gusto de Elena cuando llegara. Hab&iacute;a contratado, tambi&eacute;n siguiendo las &oacute;rdenes de Elena, una nueva asistenta (ni joven ni atractiva, siguiendo sus instrucciones) cuyas habilidades en la cocina ya hab&iacute;a podido comprobar. No quer&iacute;a que Elena tuviese ni el m&aacute;s m&iacute;nimo reproche que hacerle. Quer&iacute;a, de verdad, con todo su coraz&oacute;n, servirla hasta en el m&aacute;s m&iacute;nimo detalle. Asum&iacute;a su compromiso y quer&iacute;a satisfacerla y hacerle su estancia en su casa lo m&aacute;s confortable posible.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de revisar la casa y encontrarlo todo listo y en orden para la llegada de su ama, sali&oacute; a comprar algunas cosas para la cena y la comida del fin de semana, pues el fin de semana, tal y como orden&oacute; Elena, no habr&iacute;a servicio dom&eacute;stico y ser&iacute;a &eacute;l el encargado de cocinar. Esa noche quer&iacute;a sorprenderla con una cena especial.<\/p>\n<p>Eran poco despu&eacute;s de las cinco de la tarde y acababa de terminar su compra, cuando recibi&oacute; un mensaje de Elena: &ldquo;Ya est&aacute;n aqu&iacute; los de la mudanza. Cojo un taxi y voy hacia tu casa para esperarlos all&iacute;. Tus fantas&iacute;as est&aacute;n a punto de hacerse realidad, querido profesor.&rdquo;<\/p>\n<p>Tom&aacute;s no pudo evitar sentir un estremecimiento. Estaba tan nervioso por poder hacer realidad su sue&ntilde;o&hellip; Fue corriendo a por su coche para llegar antes que Elena y no hacerla esperar. Aunque ella ya ten&iacute;a llave de la casa, no quer&iacute;a que llegase antes que &eacute;l y no estar all&iacute; para recibirla a su llegada el primer d&iacute;a.<\/p>\n<p>Subi&oacute; las compras a la casa. Las dej&oacute; en la entrada y baj&oacute; corriendo para esperar a Elena en la puerta de la urbanizaci&oacute;n. Enseguida vio pararse un taxi. De &eacute;l sali&oacute; Elena, que se acerc&oacute; a la puerta de entrada. &ldquo;Est&aacute; usted preciosa, se&ntilde;ora&rdquo;, acert&oacute; a titubear Tom&aacute;s, a pesar de que ella no iba arreglada. Llevaba una camiseta azul de tirantes, unos vaqueros y unas zapatillas de deportes. Su precioso pelo estaba recogido en una cola. Sin embargo, Tom&aacute;s la encontr&oacute; bell&iacute;sima y con un halo de superioridad que hac&iacute;a que estuviese deseoso de cumplir cada orden suya sin rechistar, de agradarla en todo lo posible y, por supuesto, deseando adorar todo su cuerpo; especialmente, sus pies, que imagin&oacute; sudorosos con esas zapatillas de deporte y el calor que hac&iacute;a. &iexcl;Como deseaba aliviar el cansancio y sudor de esos pies con un buen masaje dado con sus manos&hellip; y con su lengua!<\/p>\n<p>Elena interrumpi&oacute; sus pensamientos &ldquo;No te quedes ah&iacute; como un pasmarote y ve a pagarle al taxista&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;S&iacute;, se&ntilde;ora&rdquo;. &ldquo;Perd&oacute;neme, se&ntilde;ora&rdquo;.<\/p>\n<p>Tom&aacute;s pag&oacute; al taxista y volvi&oacute; con Elena. Le abri&oacute; la puerta de entrada a la urbanizaci&oacute;n y se dirigieron al piso de Tom&aacute;s. Cuando llegaron, &eacute;l abri&oacute; la puerta e invit&oacute; a Elena a pasar. Elena no entr&oacute;: &ldquo;Creo recordar que te di instrucciones precisas sobre mi entrada en la casa, &iquest;no?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Perdone?&rdquo;. Dijo Tom&aacute;s un poco confuso.<\/p>\n<p>&ldquo;No soporto tanta torpeza&rdquo;, le espet&oacute; Elena, con una mirada impaciente. &ldquo;&iquest;D&oacute;nde quieres que limpie las suelas de mis zapatos antes de entrar? No veo ninguna alfombrilla&rdquo;. Es verdad que Elena le hab&iacute;a dado &oacute;rdenes precisas sobre como recibirla siempre que &eacute;l estuviera en casa pero, con los nervios y la emoci&oacute;n del momento, no hab&iacute;a ca&iacute;do.<\/p>\n<p>&ldquo;Perd&oacute;neme, se&ntilde;ora. Estoy un poco nervioso&rdquo;. Tom&aacute;s entr&oacute; y se tumb&oacute; justo detr&aacute;s de la puerta, para que Elena pudiera usarlo de felpudo.<\/p>\n<p>Entonces Elena entr&oacute;, subi&eacute;ndose a la espalda de Tom&aacute;s, que iba vestido con unos pantalones y una camisa elegantes; eran de marca y le hab&iacute;an costado bastante caros. Era el d&iacute;a que ten&iacute;a que dar la bienvenida a Elena a su nuevo hogar y la ocasi&oacute;n merec&iacute;a ir elegantemente vestido. Sin embargo, a Elena no pareci&oacute; importarle. Agarr&aacute;ndose, para no perder el equilibrio, a un perchero que se hab&iacute;a colocado en la entrada, us&oacute; a Tom&aacute;s de alfombrilla, limpi&aacute;ndose las suelas de sus zapatos en la camisa de Tom&aacute;s.<\/p>\n<p>Elena quiso sentarse en la silla que Tom&aacute;s, siguiendo sus instrucciones, hab&iacute;a comprado y colocado en la entrada, pero se encontr&oacute; que Tom&aacute;s hab&iacute;a dejado sobre ella las bolsas de la compra.<\/p>\n<p>Todav&iacute;a de pie sobre la espalda de Tom&aacute;s, Elena dijo: &ldquo;Creo que las instrucciones que te di sobre el procedimiento de recibirme cuando llegara a casa eran bastante claras: que me recibieras de rodillas, te tumbaras para ser usado de alfombrilla, lo cual no has hecho y tras eso, yo me sentar&iacute;a en esa silla, para que t&uacute; me descalzaras, lo cual tampoco puedo hacer porque, con tu torpeza y falta de atenci&oacute;n, has colocado esas bolsas en la silla y no me puedo sentar&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Perd&oacute;n, se&ntilde;ora. Si me permite&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>Elena baj&oacute; de la espalda de Tom&aacute;s y este retir&oacute; r&aacute;pidamente las bolsas de la silla para que ella se pudiera sentar. Elena se sent&oacute; y cruz&oacute; sus piernas, comenzando a balancear un pie, en lo que parec&iacute;a una invitaci&oacute;n a Tom&aacute;s para retirar su calzado.<\/p>\n<p>Tom&aacute;s se aprest&oacute; a descalzar a Elena con avidez. Pens&oacute; que por fin hab&iacute;a llegado el tan deseado momento de disfrutar de sus pies, pues todav&iacute;a no le hab&iacute;a permitido hacerlo y no pod&iacute;a resistir m&aacute;s tenerlos tan cerca y no lanzarse a adorarlos como &eacute;l deseaba y ella se merec&iacute;a.<\/p>\n<p>Cuando Elena vio a Tom&aacute;s dirigirse a sus pies le dijo: &ldquo;&iexcl;No, no seas tonto! No me descalces ahora. Los de la mudanza no tardar&aacute;n mucho. Ya habr&aacute; tiempo despu&eacute;s para que me demuestres cuanto te gustan mis pies y para que me hagas sentirme como la diosa que soy. He tenido el detalle de salir a correr estos d&iacute;as y he estado usando los mismos calcetines. Me los he dejado hoy para ti, as&iacute; que podr&aacute;s apreciar mi aroma en toda su plenitud, jejeje. Sin embargo, me temo que, de momento, vas a tener que esperar. Eso s&iacute;, tengo que castigarte por tu mal recibimiento. &iquest;Compraste la fusta que te dije?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;S&iacute;, se&ntilde;ora&rdquo;, dijo Tom&aacute;s, notando un cosquilleo en la barriga ante el pensamiento de ser castigado por esa preciosa mujer. &ldquo;Ped&iacute; por internet los art&iacute;culos que me indic&oacute;. La fusta lleg&oacute; ayer precisamente&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Bien. Ve a por ella&rdquo;. &ldquo;&iexcl;No! &iexcl;Andando no! Ve a por ella a cuatro patas y me la traes en la boca, como un buen perrito&rdquo;.<\/p>\n<p>Andando a cuatro patas, como un perro, Tom&aacute;s fue a por la fusta. En seguida lleg&oacute; con ella en la boca y se acerc&oacute; hasta la silla donde estaba sentada Elena, que golpeaba el suelo con uno de sus pies con impaciencia.<\/p>\n<p>Elena cogi&oacute; la fusta de la boca de Tom&aacute;s. &ldquo;Muy bien, profesor. B&aacute;jate los pantalones y los calzoncillos, y ponte cara a la pared&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Se&ntilde;ora, le ruego que me perdone. No volver&aacute; a pasar. Comprenda que su llegada a mi casa es un gran acontecimiento para m&iacute; y estoy nervioso. Me he esforzado para que todo est&eacute; a su gusto&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Basta de escusas y obedece&rdquo;. &ldquo;No me gusta el castigo f&iacute;sico, como ya te dije, pero en los primeros tiempos de una relaci&oacute;n una debe marcar su territorio y dejar clara su posici&oacute;n, as&iacute; que no tengo m&aacute;s remedio que ense&ntilde;arte&rdquo;.<\/p>\n<p>Tom&aacute;s obedeci&oacute; y se puso cara a la pared, con su culo expuesto. Entonces Elena se levant&oacute; y se acerc&oacute; a &eacute;l, que temblaba con una mezcla de miedo y excitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&ldquo;Te has ganado cinco golpes por hacerme pedirte que pagaras al taxista y no acercarte t&uacute; por propia iniciativa&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Zas, zas, zas, zas, zas&rdquo;. Cinco golpes suaves cayeron sobre el culo de Tom&aacute;s.<\/p>\n<p>&ldquo;Otros cinco por no arrodillarte ante m&iacute; a mi llegada ni tumbarte para que te pudiera usar de alfombrilla&rdquo;. Cayeron otros cinco golpes con m&aacute;s fuerza que antes. Los primeros hab&iacute;an sido suaves, pero, Elena iba perdiendo el miedo a hacer da&ntilde;o a Tom&aacute;s y se iba excitando con el castigo, empleando m&aacute;s fuerza cada vez. Tom&aacute;s dej&oacute; escapar un grito de dolor con cada uno de los &uacute;ltimos golpes.<\/p>\n<p>&ldquo;Otros cinco por no tener la silla despejada para que me pudiera sentar al entrar&rdquo;. Cinco nuevos golpes, dados con fuerza, cayeron sobre Tom&aacute;s, que no pudo evitar volver a quejarse de dolor.<\/p>\n<p>&ldquo;Cinco golpes m&aacute;s por poner excusas y protestar ante el castigo. Y como vuelvas a quejarte de dolor, te dar&eacute; cinco m&aacute;s de propina. Quiero que comprendas que cuando te castigue es porque, como tu ama que soy, considero que has hecho algo mal y necesitas el castigo para aprender. As&iacute; que no seas nenaza y aguanta. Ten en cuenta que eres como un cachorrito al que hay que educar y es mi responsabilidad que est&eacute;s bien educado&rdquo;.<\/p>\n<p>Cayeron cinco golpes m&aacute;s. Elena, realmente excitada, acab&oacute; empleando toda su fuerza y Tom&aacute;s tuvo que hacer un verdadero esfuerzo para no quejarse de dolor, aunque consigui&oacute; satisfacer a su ama. Elena propin&oacute; dos golpes extras m&aacute;s.<\/p>\n<p>&ldquo;Bien hecho. Has aguantado dos golpes extras y no te has quejado. Parece que vas comprendiendo que el castigo es por tu bien&rdquo;. &ldquo;A ver ese culito, profesor&rdquo; &ldquo;&iexcl;Vaya! Lo tienes totalmente rojo. Jajaja. Bueno, la letra con sangre entra, &iquest;no se sol&iacute;a decir eso?&rdquo;<\/p>\n<p>Elena se sent&oacute; en la silla. Estaba sudando un poco del esfuerzo hecho con los golpes que hab&iacute;a dado a Tom&aacute;s.<\/p>\n<p>&ldquo;Ven aqu&iacute;. Arrod&iacute;llate ante m&iacute; y besa mis pies en agradecimiento al castigo que te he dado para ense&ntilde;arte. Bueno, mejor besa mi mano, que ha sido la parte de mi cuerpo que he usado para castigarte. Adem&aacute;s, conoci&eacute;ndote, si te dejo besar mis pies ser&iacute;a un premio para ti, &iquest;verdad? Jajaja&rdquo;. &ldquo;Cada vez que tenga que golpearte, cuando termine, te arrodillar&aacute;s ante m&iacute;, me dar&aacute;s las gracias y besar&aacute;s mi mano&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;S&iacute;, se&ntilde;ora&rdquo;. Tom&aacute;s se subi&oacute; los pantalones, se arrodill&oacute; ante Elena y, d&aacute;ndole las gracias, bes&oacute; su mano.<\/p>\n<p>&ldquo;Muy bien. Cuando quieres sabes comportarte. Toma, coge la fusta con la boca y ponte a cuatro patas, que vas a llevarme a mi habitaci&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>Elena se sent&oacute; sobre la espalda de su profesor. El castigo y la sensaci&oacute;n de dominio absoluto sobre el respetado profesor al que admiraba tanto intelectualmente, hab&iacute;a hecho que se mojara. Dese&oacute; que los de la empresa de mudanzas no estuviesen a punto de llegar para poder usar a Tom&aacute;s para satisfacerla y aliviar su excitaci&oacute;n. Sin embargo, no dijo nada a Tom&aacute;s, ni perdi&oacute; su compostura. Ya habr&iacute;a tiempo luego para eso. Quedaba un largo curso por delante y una situaci&oacute;n privilegiada de la que poder sacar partido en todos los sentidos.<\/p>\n<p>Por su parte, Tom&aacute;s, se excit&oacute; al sentir el peso de Elena sobre &eacute;l. Al mismo tiempo, lo llenaba un sentimiento de satisfacci&oacute;n por poder servir a su due&ntilde;a. Estaba deseando que se marcharan los de la empresa de mudanzas y por fin poder recrearse en la adoraci&oacute;n de sus pies y de todo su cuerpo. Esas fantas&iacute;as tantas veces recreadas en su cabeza, en las que serv&iacute;a a hermosas mujeres, como sin duda era Elena, por fin se estaba haciendo realidad; y quedaba todo el curso por delante para vivir esa experiencia&hellip;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Por fin lleg&oacute; el viernes, el gran d&iacute;a en el que Tom&aacute;s iba a comenzar una nueva vida. Una vida en la que llevar a cabo las fantas&iacute;as que hab&iacute;a tenido desde ni&ntilde;o. Estaba nervioso por el cambio que iba a suponer en todos los aspectos. 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