{"id":39150,"date":"2022-10-05T22:00:00","date_gmt":"2022-10-05T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-10-05T22:00:00","modified_gmt":"2022-10-05T22:00:00","slug":"nuestro-cumpleanos-bdsm-tercera-y-ultima-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/nuestro-cumpleanos-bdsm-tercera-y-ultima-parte\/","title":{"rendered":"Nuestro cumplea\u00f1os BDSM (tercera y \u00faltima parte)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"39150\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Conviene leerse los dos relatos anteriores de esta serie, para entender lo que hago con mi sumiso durante un fin de semana completo.<\/p>\n<p>Desde la habitaci&oacute;n, y como si estuviera en una pelea con mi cuerpo por conseguir despertar, escuchaba los p&aacute;jaros, mientras un rayo de sol parec&iacute;a gritarme que ya era el momento de salir de la cama. Pero estaba muy cansado. Sent&iacute;a mi cuerpo muy pesado y no era capaz de incorporarme, atrapado por un colch&oacute;n demasiado blando para mi espalda.<\/p>\n<p>Estuve un buen rato luchando conmigo mismo, y entonces escuch&eacute; tu voz en mi o&iacute;do:<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hola, cari&ntilde;o&hellip; Son ya las once de la ma&ntilde;ana y sigues en la cama. Creo que has batido tu propio r&eacute;cord. &iquest;Me acompa&ntilde;as a desayunar?&rdquo;.<\/p>\n<p>Mientras dec&iacute;as esas palabras, te metiste en la cama vestida con unos pantalones negros ajustados y una sudadera gris. Te abrazaste a m&iacute;. Nos besamos despacio, y mientras mis m&uacute;sculos y mis sentidos trataban de salir de su letargo, me dijiste:<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Pedro, estuviste incre&iacute;ble ayer. Disfrut&eacute; mucho cada momento de la noche con tu entrega, tu sumisi&oacute;n y con tu obediencia. Me haces muy feliz, cari&ntilde;o. Te quiero&rdquo;.<\/p>\n<p>Te mir&eacute; y volv&iacute; a abrazarte fuerte. Eres el refugio de todos mis miedos, el cobijo de todas mis tormentas, y el resguardo de todas las im&aacute;genes que recorr&iacute;an mi cabeza desde que me met&iacute; en la cama la noche anterior. Me dijiste que Rub&eacute;n y Mar&iacute;a se hab&iacute;an levantado pronto y que se hab&iacute;an vuelto a Madrid, y que hab&iacute;as hablado con el due&ntilde;o de la casa para decirle que nos quedar&iacute;amos todo el domingo, y que el lunes por la ma&ntilde;ana, bajar&iacute;amos pronto a Madrid para volver a nuestras obligaciones laborales. Me pareci&oacute; una gran idea poder remolonear un poco m&aacute;s en la cama sin tener que salir de all&iacute; precipitadamente. Adem&aacute;s, me permit&iacute;a disfrutar de ti durante horas.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de ponerme unos vaqueros y una camiseta, y feliz de la vida, bajamos las escaleras y nos dirigimos a la planta baja. Hac&iacute;a un d&iacute;a precioso y me propusiste desayunar en el jard&iacute;n de la casa, lo que me pareci&oacute; perfecto. Me encanta aprovechar los rayos de sol de una ma&ntilde;ana fresca, sobre todo si estoy contigo charlando. Preparamos caf&eacute;, tostadas, un par de aguacates con sal y aceite e incluso hiciste un par de zumos de naranja.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Toca reponer fuerzas, mi amor. Ayer fue un d&iacute;a bastante intenso y tenemos todo el domingo por delante&rdquo;.<\/p>\n<p>Tus bonitos ojos verdes iluminaban el jard&iacute;n de la casa, y me dejaban a las claras que pensabas exprimir el domingo al m&aacute;ximo. Me encantan tus ganas de m&aacute;s. Tu intensidad y tu hambre de m&iacute;, pero estaba disfrutando del desayuno y de tu compa&ntilde;&iacute;a y, a pesar de que me hubiera arrodillado ante ti si as&iacute; lo hubieras ordenado, decidiste que ten&iacute;amos tiempo para todo. A ti tambi&eacute;n te encanta pasar horas con un buen desayuno y una buena charla, as&iacute; que nos quedamos en el jard&iacute;n pr&aacute;cticamente hasta la hora de la comida, entre charlas, risas y besos.<\/p>\n<p>Ser&iacute;an la una y media o las dos de la tarde cuando, con una mirada completamente distinta, me dijiste:<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Vete dentro y trae tu collar, bonita. Vuelve al jard&iacute;n desnuda y caminando a cuatro patas. No conozco muchas perras que lleven vaqueros y caminen erguidos como lo est&aacute;s haciendo esta ma&ntilde;ana&rdquo;.<\/p>\n<p>Con un hilo de voz grave que apenas me sal&iacute;a del cuerpo, contest&eacute; un breve &ldquo;S&iacute;, Ama&rdquo;, y me met&iacute; en la casa para buscar el collar y la correa. Al buscarlo, me percat&eacute; de que hab&iacute;as recogido el sal&oacute;n, y tambi&eacute;n que hab&iacute;as dejado varios juguetes al lado de la maleta del terror. No pude hacer otra cosa que sonre&iacute;r mientras me quitaba la ropa. Estaba feliz, y estaba excitado, y una potente erecci&oacute;n asomaba debajo de los b&oacute;xer.<\/p>\n<p>Entr&eacute; en el jard&iacute;n con el collar en la boca, desnudo y caminando a cuatro patas. Me acerqu&eacute; a tu lado y acarici&aacute;ndome el pelo, me dijiste:<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Buena perra. Bien hecho&rdquo;.<\/p>\n<p>Me colocaste el collar y te descalzaste. No hizo falta nada m&aacute;s para que agachara mi cabeza y comenzara a lamer tus pies. Con mucha calma y con mucho amor los recorr&iacute; con mi lengua. Dedo a dedo, los envolv&iacute;a con ella mientras mi ansiedad y excitaci&oacute;n iban en aumento. Poco a poco fui notando como te ibas excitando. Tu respiraci&oacute;n agitada es el mejor term&oacute;metro para medir tu grado de excitaci&oacute;n. Adem&aacute;s, empujabas tus pies dentro de mi boca con ansia, y a m&iacute; (que me gustan los retos, y lo sabes) eso me parec&iacute;a un reto para meterme el pie entero hasta la campanilla, aunque eso me provocara sonoras arcadas.<\/p>\n<p>En un momento dado, me diste un tortazo y me dijiste &ldquo;Te quiero&rdquo;, a lo que yo contest&eacute; que yo tambi&eacute;n a ti. Pero en vez de sonre&iacute;r, cambiaste el rictus y dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Mira t&uacute;. Una perra que habla. Qu&eacute; curioso. Vamos a ver si tambi&eacute;n entiendes lo que te digo. Vete al sal&oacute;n y saca tu bol de perra, las cuerdas, la mordaza, las pinzas, el film y el strap grande. Y como buena perra que eres, no se te ocurra volver a emitir un sonido que no sea propio de dicho animal, o te arrepentir&aacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p>Mirando al suelo ladr&eacute; una vez. Ambos tenemos definidos los c&oacute;digos de mis ladridos. Cuando ladro una vez, estoy afirmando. Cuando lo hago dos veces, estoy negando&hellip; cuando gru&ntilde;o es porque estoy enfadado y cuando respiro agitadamente como lo hace un chucho, es que estoy ansioso.<\/p>\n<p>As&iacute; que despu&eacute;s de ladrar, entr&eacute; al sal&oacute;n y de uno en uno, fui metiendo todo lo que me ordenaste, transport&aacute;ndolo con la boca, claro&hellip; ya que los perros no tienen la capacidad de coger cosas con sus patas. Al verlo, te re&iacute;ste y me dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Buena perrita. Me has complacido. Ac&eacute;rcame el bol con tu hocico, que te has ganado un premio&rdquo;.<\/p>\n<p>Lo hice, empujando el bol con la nariz y la boca, y al dejarlo cerca de tus pies, te quitaste los pantalones, te agachaste sobre el bol y measte dentro. Despu&eacute;s me agarraste la cabeza y me la acercaste hasta rozar el pis con la nariz. Escupiste dos o tres veces y me dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Aqu&iacute; tienes tu premio, preciosa. No ir&aacute;s a rechazarlo, &iquest;verdad?&rdquo;.<\/p>\n<p>Ladr&eacute; una vez y comenc&eacute; a beber como lo hacen los perros, d&aacute;ndole lametazos al pis que llenaba mi bol, mientras te escuchaba re&iacute;r y llamarme zorra. Te sent&iacute;a feliz, y yo estaba feliz de estar a tus &oacute;rdenes una vez m&aacute;s.<\/p>\n<p>Al rato me dijiste que ya estaba bien&hellip; que me iba a empozar bebiendo tanto, y me pediste que colocara la cabeza sobre tus piernas. Con agua y jab&oacute;n me limpiaste la boca con poca delicadeza y, al terminar, me dijiste que haciendo una excepci&oacute;n me pusiera erguido, sobre mis patas traseras.<\/p>\n<p>Lo hice sonriendo, pero no te pareci&oacute; una buena idea, porque me diste una sonora bofetada y me escupiste en los ojos.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Qu&eacute; te hace gracia, perra?&rdquo;.<\/p>\n<p>Baj&eacute; la cabeza y me dijiste que no me moviera. Comenzaste a envolverme en film con ese aparato industrial que nunca s&eacute; c&oacute;mo se llama. Ibas rode&aacute;ndome y ejerciendo presi&oacute;n sobre m&iacute;. Los brazos a ambos lados de mi cuerpo, bien pegados a mis caderas. Las piernas juntas, y la espalda erguida.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de un buen rato, estaba completamente inm&oacute;vil. No pod&iacute;a mover ni un m&uacute;sculo. No sab&iacute;a si tambi&eacute;n ibas a envolver mi cabeza en film como haces frecuentemente. Y creo que fue algo que cruz&oacute; tu mente. Pero me dejaste all&iacute; y entraste al sal&oacute;n, para salir con la m&aacute;scara de perro de color rosa que hab&iacute;amos comprado y que -por supuesto- era lo apropiado para ese momento.<\/p>\n<p>Antes de ponerme la m&aacute;scara, me colocaste una mordaza roja de bola con agujeritos, cogiste mi tel&eacute;fono m&oacute;vil y sacaste del bolsillo de mis vaqueros los auriculares inal&aacute;mbricos. Los colocaste en mis orejas y abriendo una canci&oacute;n cualquiera en Spotify te aseguraste de que estuvieran conectados. Yo contest&eacute; con un ladrido cuando preguntaste, y t&uacute; sonre&iacute;ste con fuego en la mirada.<\/p>\n<p>Con los auriculares en mis o&iacute;dos, colocaste la m&aacute;scara de perro, de la que previamente hab&iacute;as cerrado la cremallera de los ojos y de la boca, con lo que de pronto dej&eacute; de ver, y solo escuchaba una canci&oacute;n de Eric Clapton. Pero al rato escuch&eacute; el tono de llamada de mi m&oacute;vil y tu sensual voz en mis o&iacute;dos dici&eacute;ndome:<\/p>\n<p>&ldquo;Hola mi amor. Espero que est&eacute;s c&oacute;moda con tu m&aacute;scara de perra y enfundada en film para m&iacute;. Desde aqu&iacute; fuera te ves muy guapa. Creo que sabes lo que toca ahora, &iquest;verdad? Ups&hellip; si no puedes contestar. Se me hab&iacute;a olvidado que te hab&iacute;a puesto la mordaza. Qu&eacute; l&aacute;stima&hellip; estar&aacute;s tan guapa babeando para m&iacute;&hellip;&rdquo;.<\/p>\n<p>Yo estaba muy excitado y a tu completa disposici&oacute;n. Perder cualquier contacto con la realidad salvo el puente que tiende tu voz, es como cuando le pides a alguien tirarse sin mirar por una ventana. Exige una confianza ciega en la otra persona. Y eso es exactamente lo que yo siento cada d&iacute;a, pero especialmente cuando te encargas de que te entregue mi cuerpo y mi mente, para que hagas conmigo lo que quieras.<\/p>\n<p>&ldquo;Cari&ntilde;o, cuando te d&eacute; dos golpes en la espalda te vas a dejar caer hacia atr&aacute;s poco a poco. Yo voy a sujetarte, pero no te preocupes porque por nada del mundo te voy a dejar caer, pero tienes que entender que as&iacute; como est&aacute;s, de pie, no me sirves de mucho. Afirma con la cabeza si lo has entendido, zorra&rdquo;.<\/p>\n<p>Afirm&eacute; moviendo la cabeza y, al sentir los dos golpecitos en la espalda, me fui dejando caer. Sent&iacute;a c&oacute;mo tus manos me agarraban (no sin esfuerzo), y en un momento dado me dejaste caer suavemente sobre algo blando. Imagin&eacute; que ser&iacute;a un colch&oacute;n, pero quiz&aacute;s fuera la hierba del jard&iacute;n. Tampoco sab&iacute;a a qu&eacute; distancia me hab&iacute;as dejado caer, pero estaba tumbado boca arriba y completamente inm&oacute;vil &ldquo;gracias&rdquo; al film que envolv&iacute;a mi cuerpo.<\/p>\n<p>Al dejar la llamada conectada pude escuchar tu respiraci&oacute;n y tus gestos de esfuerzo al dejarme caer, y no pude sino sonre&iacute;r imaginando tu cuerpecito tratando de sostener el m&iacute;o&hellip; pero mi sonrisa se evapor&oacute; cuando sent&iacute; que estabas haciendo algo con el film a la altura de mis genitales.<\/p>\n<p>Sent&iacute; cierta liberaci&oacute;n en la zona, y supe instant&aacute;neamente que hab&iacute;as usado unas tijeras para liberar mi pollita y mis huevos. Sent&iacute; peso sobre mi cara y te imagin&eacute; sentada sobre m&iacute;. Y efectivamente deb&iacute;a ser as&iacute;, porque empezaste a masajear mi polla hasta conseguir una erecci&oacute;n casi inmediata. Estaba muy excitado por no poder tener ning&uacute;n tipo de control de lo que estaba sucediendo o de lo que iba a suceder&hellip; y tan solo me concentraba en lo que me hac&iacute;as sentir, ya que no pod&iacute;a ver nada.<\/p>\n<p>Por los auriculares iba escuchando tus palabras. Tu voz rasgada, se&ntilde;al inequ&iacute;voca de que est&aacute;s excitada&hellip; y un segundo despu&eacute;s pude escuchar y sentir como tu lengua y tu boca se dedicaban a mis huevos y mi polla, mientras me recordabas lo peque&ntilde;a que era mi polla, y lo mucho que te hac&iacute;a disfrutar con ella.<\/p>\n<p>Imagino que en un momento dado, te sentiste bien con la dureza alcanzada, porque sent&iacute; que cambiabas de posici&oacute;n, e inmediatamente un calor reconocible inund&oacute; todos mis sentidos. Estaba dentro de ti y te sent&iacute;a apretar los m&uacute;sculos de tu co&ntilde;o sobre mi pollita para recordarme que si quisieras, podr&iacute;as hacer que me corriera sin moverte&hellip; como hab&iacute;as hecho tantas otras veces.<\/p>\n<p>Cuando dejaste de apretar y mientras me dec&iacute;as por tel&eacute;fono lo puta que soy, las ganas que ten&iacute;as de follarme y lo buena perra que hab&iacute;a sido la noche anterior ofreci&eacute;ndole mi culo a Rub&eacute;n en vez de los latigazos, sub&iacute;as y bajabas. Me cabalgabas y escuchaba tus gemidos. Esos gemidos que son como cantos de sirena para mis o&iacute;dos, y que tantas veces me hab&iacute;an hecho naufragar en tu orilla. Lo hab&iacute;amos hablado muchas veces, y me permitiste comprobarlo otras tantas. Eras capaz de hacer que me corriera sin mover un cent&iacute;metro tu cuerpo y simplemente gimiendo de placer&hellip; pero me dijiste que hoy quer&iacute;as disfrutarme como es debido, y que me hab&iacute;a merecido disfrutar de ti.<\/p>\n<p>Sentir tus gemidos es como estar en el cielo&hellip; pero notar la presi&oacute;n de tu co&ntilde;o en mi polla es como la muerte en vida, y sin poder pedir permiso ni nada por el estilo, me corr&iacute; dentro de ti. Fue una corrida incre&iacute;ble. Mi cuerpo decidi&oacute; hacer la guerra por su cuenta, y comenz&oacute; a temblar, fruto de la intensidad del orgasmo&hellip; y entonces, sent&iacute; y escuch&eacute; que te corr&iacute;as conmigo, con esos gemidos que solo unos pocos elegidos han podido escuchar, y que ahora me pertenecen a m&iacute;.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de correrte, y sin moverte, me dec&iacute;as que estabas muy orgullosa de m&iacute;, que te hac&iacute;a muy feliz y que te encantar&iacute;a que nos fu&eacute;ramos a pasear por la monta&ntilde;a&hellip; pero que por alguna raz&oacute;n, estabas muy excitada y te mor&iacute;as de ganas de follarme el culo, as&iacute; que te levantaste, me diste la vuelta como si se tratara de una alfombra enrollada y sent&iacute; que estabas enredando en la parte de atr&aacute;s. Obviamente estabas repitiendo la operaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Notaba que el film dejaba un agujero en mi culo y c&oacute;mo colocabas unos almohadones en mi cadera, para que pudiera elevar mi culo de zorra y ofrec&eacute;rtelo. La gran diferencia es que esta vez no pod&iacute;a colocar mis manos a ambos lados y abrirlo para ti, ofreci&eacute;ndotelo&hellip; pero me dijiste que no me preocupara por tu despiste, que pod&iacute;as arregl&aacute;rtelas t&uacute; solita.<\/p>\n<p>Y as&iacute; fue. Cuando sent&iacute; que mis caderas se elevaban reposando sobre algo, not&eacute; algo l&iacute;quido recorrer mi culo y despu&eacute;s una presi&oacute;n en el mismo&hellip; abri&eacute;ndose paso dentro de m&iacute;. Al hacerlo me dijiste que era una maravilla ver c&oacute;mo era tan puta, c&oacute;mo ten&iacute;a un culito tan trag&oacute;n, y c&oacute;mo mi propio semen hab&iacute;a servido de lubricante para follarme y deslizar tu strap dentro de m&iacute; hasta el &uacute;ltimo cent&iacute;metro.<\/p>\n<p>Empiezo a sentir que tu ritmo aumenta, que mi cuerpo pierde control, y que soy una especie de marioneta que apenas puedo mantenerme quieto. Est&aacute;s detr&aacute;s de m&iacute;, apoyada sobre mi cuerpo y sodomiz&aacute;ndome con el arn&eacute;s grande&hellip; y en un momento dado, siento que ya no quedan m&aacute;s cent&iacute;metros&hellip; puedo notar tu cuerpo pegado al m&iacute;o y te escucho decirme:<\/p>\n<p>&ldquo;Pedro, eres una puta incre&iacute;ble. Ag&aacute;rrate fuerte, porque te voy a follar como nadie lo ha hecho jam&aacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p>Y entonces siento un aut&eacute;ntico terremoto entrar y salir de m&iacute;. Con fuerza, con violencia, con intensidad y a una velocidad endiablada, siento que me est&aacute;s follando con el alma, y me entrego a ti. Me entrego desde una sumisi&oacute;n absoluta, y desde un amor infinito. Ninguno de los dos sabemos hacer las cosas a medias, as&iacute; que me concentro en disfrutar de esa maravillosa mezcla de dolor y placer, y pienso en todos los meses que tuvimos que esperar para disfrutar de nosotros, y las ganas imperiosas que tenemos los dos de recuperar el tiempo perdido.<\/p>\n<p>Y entonces, te escucho correrte. Mientras me follas como si quisieras abrirme en dos&hellip; y poco a poco vas decelerando y recuperando tu respiraci&oacute;n, a&uacute;n agitada. Por alg&uacute;n motivo, me relajo pensando que saldr&aacute;s de m&iacute;, pero no. Vuelves a cabalgarme con fuerza y escucho en mis auriculares tu voz dici&eacute;ndome:<\/p>\n<p>&ldquo;Te recuerdo que, cuando quieres que pare, has de cruzar los dedos de tu mano. Pero no te recomiendo que me hagas parar, preciosa&hellip; estoy muy cachonda y muy a gusto foll&aacute;ndote ese culo de zorra viciosa que tienes&rdquo;.<\/p>\n<p>Ni que decir tiene que ni me mov&iacute;. Me siento violado. Sin poder moverme, con la respiraci&oacute;n comprometida, las babas empapando la m&aacute;scara de perro que llevo puesta, sin poder ver y tan solo escuchando tus gemidos y tu respiraci&oacute;n. Noto que mi cuerpo se separa de m&iacute;, y te lo entrego. En mi mente solo est&aacute;n las ganas de complacerte, y aunque noto que mi culo est&aacute; ardiendo por la forma en que me est&aacute;s follando con tu strap m&aacute;s grande, no quiero parar.<\/p>\n<p>Y entonces me doy cuenta de que t&uacute; tampoco vas a hacerlo. Pasan los minutos y sigues foll&aacute;ndome. A ratos bajas la intensidad, pero enseguida te recuperas y siento que mi cuerpo se est&aacute; arrastrando en la hierba del jard&iacute;n, al resbalar el film fruto de tus embestidas. Por momentos siento que vas a romperme en dos, pero mi orgullo est&aacute; luchando con la humillaci&oacute;n y el dolor que siento por momentos. No voy a rendirme.<\/p>\n<p>Te das cuenta de que hace tiempo que debo estar superado y me hablas con tu voz ronca, y tratando de mantener un punto de calma dentro de lo excitada que est&aacute;s.<\/p>\n<p>&ldquo;Cari&ntilde;o, me conoces bien. No voy a parar, aunque tenga que estar dos horas foll&aacute;ndote el culo. As&iacute; que gu&aacute;rdate ese orgullito y esa actitud de chulito, porque te la voy a quitar a pollazos&rdquo;.<\/p>\n<p>Y al terminar la frase, siento que tu strap sale de m&iacute;, para volver a entrar r&aacute;pida y profundamente, desde el primero hasta el &uacute;ltimo de los 25 cm de largo. Repites la operaci&oacute;n una y otra vez. A veces me dejas uno o dos segundos tranquilo, y otras tus embestidas se repiten con una intensidad demon&iacute;aca durante dos o tres segundos. Y vuelves a parar&hellip; y me das unos segundos&hellip; pero otra vez vuelves a follarme.<\/p>\n<p>Siento que no puedo m&aacute;s, pero no quiero rendirme, aunque hace tiempo que siento que mi cuerpo ya no me pertenece&hellip; que soy una especie de mu&ntilde;eco de trapo. Y entonces vuelvo a escucharte entre gemidos:<\/p>\n<p>&ldquo;Eres un kamikaze cari&ntilde;o. Voy a parar porque t&uacute; no sabes hacerlo, y yo estoy aqu&iacute; para cuidar de ti, y para cuidarte de ti mismo. Zorra, que eres una zorra. Pero esto no termina aqu&iacute;. Que lo sepas&rdquo;.<\/p>\n<p>Siento alivio y sonri&oacute;. Creo que he ganado la batalla, y no puedo estar m&aacute;s equivocado. Me das la vuelta como un fardo. Primero retiras la m&aacute;scara y luego desatas la mordaza. Tengo la barbilla, la nariz y los ojos llenos de mis propias babas y la respiraci&oacute;n agitada. Aspiro aire como si fuera a salir volando. El poco aire por la m&aacute;scara y la mordaza me han mareado, y aprovecho ese momento para recuperarme f&iacute;sicamente.<\/p>\n<p>Pero cuando pienso que vas a quitarme el film, te acercas a m&iacute;, completamente inmovilizado y te sientas encima de mi cara. Aprietas las piernas muy fuerte y aprovecho para comerte el co&ntilde;o mientras soy consciente de que no podr&eacute; aguantar mucho m&aacute;s sin ox&iacute;geno.<\/p>\n<p>Empiezo a mover todo el cuerpo, tratando de hacerte se&ntilde;ales de que estoy al l&iacute;mite de mis fuerzas, pero en vez de separarte para permitir el paso del aire, te frotas con fuerza sobre mi nariz y mi boca, y siento tus gemidos aumentar mientras tu ritmo no hace sino intensificarse hasta pensar que vas a romperme la nariz. No puedo m&aacute;s y comienzo a moverme como una angula, de lado a lado, mientras intento mover la cara para buscar un &aacute;pice de aire.<\/p>\n<p>Entonces te separas unos cent&iacute;metros y aspiro todo el aire que puedo. Despu&eacute;s de dos o tres bocanadas, vuelves a sentarte sobre mi cara y a frotarte contra ella. No pasa ni un minuto y siento que te est&aacute;s corriendo sobre m&iacute;&hellip; pero no paras. Sigues frot&aacute;ndote fuerte e impidi&eacute;ndome respirar. Vuelvo a tener problemas y siento que me estoy mareando. Me muevo todo lo que puedo, pero no haces caso a mis se&ntilde;ales y sigues apretando fuerte tus piernas, presionando mis orejas tanto que, siento que van a romperse.<\/p>\n<p>Y entonces, vuelves a separarte unos cent&iacute;metros, mientras puedo ver y saborear tu humedad. Y vuelves a repetir la operaci&oacute;n una y otra vez. Pierdo la noci&oacute;n del tiempo y del n&uacute;mero de veces que he sentido tus orgasmos&hellip; pero minutos despu&eacute;s, siento que te separas y te sientas en mi pecho. Te doy las gracias. Est&aacute;s sudando y agotada.<\/p>\n<p>Te acercas a m&iacute; y cuando pienso que vas a besarme, me escupes a la cara y comienzas a darme bofetadas con una mano y con la contraria, durante un buen rato. Quiz&aacute;s me des veinte con cada mano. Quiz&aacute;s m&aacute;s. Siento el fuego en tu mirada y efectivamente me doy cuenta que est&aacute;s muy cachonda cuando noto que dejas de pegarme y te masturbas a escasos cent&iacute;metros de m&iacute;, dedic&aacute;ndome un squirt antol&oacute;gico que me esfuerzo por tragar, aunque la posici&oacute;n no es la mejor.<\/p>\n<p>Vuelvo a darte las gracias, pero ya no s&eacute; si soy una persona o un animal. Estoy despose&iacute;do de cualquier atisbo de voluntad. Me siento un objeto en tus manos. Tu puta, tu zorra, tu consolador&hellip;<\/p>\n<p>Me dejas en el jard&iacute;n y te metes en casa. No s&eacute; el tiempo que paso as&iacute;. Envuelto en film y con el culo ardiendo, la cara llena de todo tipo de fluidos y un cansancio que me supera y hace que me quede dormido.<\/p>\n<p>No s&eacute; el tiempo que ha pasado, pero de pronto siento que me est&aacute;s liberando del film. Estoy sucio, pero me siento feliz. Noto el orgullo en tu mirada y vuelves a insistir.<\/p>\n<p>&ldquo;Cari&ntilde;o, un d&iacute;a vamos a tener un disgusto como sigas siendo as&iacute; de kamikaze. Menos mal que estoy yo para cuidarte&hellip; pero tienes que entender que a veces el placer y el deseo me superan&hellip; as&iacute; que tienes que cuidarte un poco m&aacute;s, &iquest;vale?&rdquo;.<\/p>\n<p>Te contesto que s&iacute; y comienzo a desentumecer mis m&uacute;sculos cuando siento que has retirado todo el film. Pero apenas puedo moverme. Me incorporo y noto sangre en mi entrepierna. Era evidente que estar&iacute;a pasando algo as&iacute;, pero no era capaz de parar&hellip; Aunque arrastrar&eacute; las consecuencias algunos d&iacute;as m&aacute;s, estoy feliz de ello.<\/p>\n<p>Finalmente me levanto y cuando voy a besarte, me dices que ni se me ocurra besarte as&iacute; ahora que est&aacute;s reci&eacute;n duchada. Que vaya a la ducha y que me vista con los vaqueros y la camiseta que has dejado encima de la cama, y baje de nuevo al jard&iacute;n.<\/p>\n<p>Y eso hago&hellip; subo las escaleras pausadamente. Cada paso es un esfuerzo, pero el agua de la ducha me calma por dentro, y me siento renacer para ti. Intento recordar cada minuto de lo que acaba de ocurrir, pero me doy cuenta de que he perdido la noci&oacute;n del tiempo y del espacio&hellip; que mi nivel de entrega ha sido tan grande que no me he dado cuenta de nada. Y soy feliz.<\/p>\n<p>Me visto, bajo al sal&oacute;n y te encuentro tom&aacute;ndote una cerveza en el jard&iacute;n. Te levantas y vienes hacia m&iacute;. Te subes de un salto y me besas. Es un beso tierno. Un beso de amor. Un beso infinito y curativo que me hace sentirme el hombre m&aacute;s especial del planeta. Te doy las gracias, te digo que te quiero&hellip; y nos abrazamos como dos personas que se necesitan.<\/p>\n<p>Entonces me dices:<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Cocinamos algo, mi amor? Un poco de m&uacute;sica, unas cervecitas, una comida y una siesta. Creo que nos lo hemos ganado, &iquest;no?&rdquo;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Conviene leerse los dos relatos anteriores de esta serie, para entender lo que hago con mi sumiso durante un fin de semana completo. 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