{"id":39159,"date":"2022-10-06T22:00:00","date_gmt":"2022-10-06T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-10-06T22:00:00","modified_gmt":"2022-10-06T22:00:00","slug":"la-picara-durmiente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-picara-durmiente\/","title":{"rendered":"La p\u00edcara durmiente"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"39159\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El rey y la reina eran felices, pero por m&aacute;s que lo intentaban, no acababan de tener un hijo. Como tampoco ten&iacute;an mucho m&aacute;s que hacer, se pasaban el tiempo en el dormitorio real. Hasta la servidumbre llevaba los alimentos a los aposentos.<\/p>\n<p>&mdash;Ay, Arturo.<\/p>\n<p>&mdash;Ay, Sof&iacute;a. Cualquier d&iacute;a me matas con tus man&iacute;as. Que nos dijo el curandero, que hab&iacute;a que ponerle m&aacute;s esmero, no romperme el cuello.<\/p>\n<p>Sin conocimiento ninguno de f&oacute;rmulas y posturas recomendables para conseguir tal prop&oacute;sito, practicaban la com&uacute;n, pero Sof&iacute;a era muy dada a los imprevistos.<\/p>\n<p>&mdash;No se queje, que soy yo, mi rey, quien todo el d&iacute;a est&aacute; sin ropa y dispuesta para usted.<\/p>\n<p>&mdash;Y yo encantado, mi se&ntilde;ora, de disfrutar su desnudez.<\/p>\n<p>&mdash;Pues disfrute usted estos d&iacute;as, mi se&ntilde;or, porque en breve se ir&aacute; el calor. Y no estoy dispuesta a coger un resfriado por estar todo el d&iacute;a en este estado.<\/p>\n<p>&mdash;Mi reina, yo creo que antes, tal y como copulamos muchos m&aacute;s d&iacute;as no ser&aacute;n necesarios.<\/p>\n<p>Varias veces al d&iacute;a, con normalidad despu&eacute;s de las comidas principales porque ten&iacute;an m&aacute;s energ&iacute;a, sacaban las bandejas afuera y as&iacute;, nadie les interrump&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Se&ntilde;or, pero d&eacute;jeme usted hacer reposo, que se queja de que le rompo el cuello y usted est&aacute; siendo peligroso.<\/p>\n<p>&mdash;Sof&iacute;a, si a estas horas est&aacute;s en la cama tendida como te da la gana, soy yo quien tiene que poner el empe&ntilde;o y las ganas.<\/p>\n<p>&mdash;Es que me marea usted con tanto vaiv&eacute;n, y mi est&oacute;mago no lo lleva bien.<\/p>\n<p>&mdash;Mi se&ntilde;ora, yo intento ser comedido, pero ya sabe usted, que despu&eacute;s de metido&#8230;<\/p>\n<p>Un d&iacute;a, la reina, cansada de tanta cama, pidi&oacute; a su marido cambiar de lugar. Acab&oacute; sentado en su trono con su mujer delante y con intenci&oacute;n de cabalgar. Lo mir&oacute; y pidi&oacute; que hiciera de rey, ordenando y mostrando su cetro.<\/p>\n<p>&mdash;Mi se&ntilde;or, d&eacute;jeme ver el artilugio al que yo le doy refugio, pues usted a m&iacute; me pide que exhiba mi cuerpo, pero yo no recibo el tratamiento correcto.<\/p>\n<p>&mdash;Tus deseos, amada esposa, son &oacute;rdenes para m&iacute;, pero ten en cuenta una cosa, despu&eacute;s no ser&eacute; misericordioso, por hacerme ahora sufrir.<\/p>\n<p>As&iacute; lo hizo y ella se arrodill&oacute;. Acarici&oacute; arriba y abajo, y durante minutos, dej&oacute; labrado y lustrado su bast&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Desea mi se&ntilde;or, que ahora le d&eacute; cobijo? &iquest;Qu&eacute; intente de ese modo darme un hijo?<\/p>\n<p>&mdash;Esperaba de ti la pregunta, as&iacute; que por favor, s&uacute;bete de una vez aqu&iacute; y disfruta.<\/p>\n<p>Comenz&oacute; a cabalgar como hace con su montura cuando quiere correr por toda la llanura. Las manos del rey amasaban el cuerpo de su reina, nunca en la vida se hab&iacute;a comportado as&iacute;. Y le gusta, mucho, tanto como para desear que no se quede embarazada en tiempo, para disfrute de su cuerpo.<\/p>\n<p>&mdash;Mi reina, est&aacute;s pose&iacute;da. Nunca te vi con esta energ&iacute;a. Como sigas con el galope, voy a relinchar a ritmo del trote.<\/p>\n<p>&mdash;Mi rey, usted disfrute y d&eacute;jeme hacer mi trabajo. No piense en otra cosa, que se le nota aqu&iacute; debajo.<\/p>\n<p>La reina clava las u&ntilde;as en sus hombros, enloquece, aprieta&#8230; Y el Rey lo suelta. Extasiados, se abrazan pensando en que quiz&aacute;s sea suficiente por ese d&iacute;a, pues llevan desde mediod&iacute;a. La reina se levanta y su n&iacute;veo cuerpo se aleja hacia una palangana con agua.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Aproximadamente siete meses despu&eacute;s, naci&oacute; una ni&ntilde;a. Hermosa, rubia, con piel blanca y ojos del color de las esmeraldas. El Rey orden&oacute; preparar la mayor fiesta vista en sus dominios e invit&oacute; a todos, menos a los ni&ntilde;os. Lo malo, que se les hab&iacute;a roto uno de los platos de oro, y decidi&oacute; invitar a doce hadas solo. Se dej&oacute; a la que peor le ca&iacute;a, y por qu&eacute; no decirlo, la que tambi&eacute;n m&aacute;s fea le parec&iacute;a.<\/p>\n<p>Con la fiesta, lleg&oacute; el jolgorio.<\/p>\n<p>&mdash;Arturo, esto se est&aacute; desmadrando &mdash;previno la reina su corpi&ntilde;o ajustando.<\/p>\n<p>&mdash;Mi reina, &iquest;no te estar&aacute;s asustando?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, me parece poco decente lo que hace esta gente.<\/p>\n<p>&mdash;No cre&iacute;a que fueras a asombrarte despu&eacute;s de lo que hicimos en algunas partes.<\/p>\n<p>&mdash;Mi rey, si bien es cierto que se sabe que usted y yo tenemos una vida jocosa, ninguna m&aacute;s le ha visto esa cosa &mdash;alega se&ntilde;alando su entrepierna.<\/p>\n<p>Anticip&aacute;ndose a los hechos, la sala ten&iacute;a a lo largo de las paredes varios c&oacute;modos sillones, donde ya se ve&iacute;a a caballeros con las piernas tapadas por gruesos faldones.<\/p>\n<p>&mdash;Pues como dices, mi reina &mdash;dijo el rey levant&aacute;ndose y pidi&eacute;ndole la mano a ella&mdash;, venga usted a quitarme la pesadez de entre las piernas.<\/p>\n<p>&mdash;Le recuerdo al se&ntilde;or, que tenemos un beb&eacute; y que le tengo que dar de comer.<\/p>\n<p>&mdash;Y yo, le recuerdo a la reina, cu&aacute;l es su deber&#8230;<\/p>\n<p>La Reina y el Rey, viendo que se les hac&iacute;a caso omiso se retiraron sin siquiera pedir permiso. La peque&ntilde;a Aurora dorm&iacute;a, cuidada por su nodriza, en una habitaci&oacute;n en la lejan&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;No s&eacute; si habr&aacute;s, mi reina, comido bastante, pero mira, lo que tienes delante.<\/p>\n<p>El rey se despoj&oacute; de sus engalanadas ropas en poco m&aacute;s de un instante.<\/p>\n<p>&mdash;V&aacute;lgame el se&ntilde;or&#8230;<\/p>\n<p>El rey agarr&oacute; las ropas de la reina por los hombros y tir&oacute;. El cors&eacute; salt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Mi se&ntilde;or, el vestido, era nuevo&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Mandaremos que te hagan miles, pero no quer&iacute;a perder el tiempo, quiero ya probar tus mieles.<\/p>\n<p>&mdash;Ay, mi se&ntilde;or &mdash;dijo la reina cuando lo tuvo adentro&mdash;, recomp&eacute;nseme de los meses de asueto.<\/p>\n<p>Mientras, el hada n&uacute;mero trece lleg&oacute; de imprevisto y escandalizada se qued&oacute;, prefiriendo no haberlo visto. La m&uacute;sica ces&oacute; tan de repente, como mudas de gemidos y gritos, toda la gente.<\/p>\n<p>La bruja, m&aacute;s que hada, estaba encolerizada. Chill&oacute; que la ni&ntilde;a ser&iacute;a embrujada y cuando fuera adolescente y con una rueca se pinchara, se dormir&iacute;a; hasta que un pr&iacute;ncipe, buen amante de verdad, la despertara.<\/p>\n<p>Nadie se dio por enterado y se march&oacute; peor que hab&iacute;a llegado. La venganza ser&iacute;a servida, a ver luego, qui&eacute;n se re&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Ya lleg&oacute; esta aguafiestas e hizo bajar las ballestas &mdash;se quej&oacute; el hada n&uacute;mero tres.<\/p>\n<p>&mdash;Ya te digo, qu&eacute; mal tomada solo porque no hab&iacute;a sido citada &mdash;aleg&oacute; la n&uacute;mero seis.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Aurora creci&oacute; y decenas de pretendientes quer&iacute;an probar sus mieles, tocar sus desniveles, meterse en sus vergeles. Aunque en el reino prohibieron los husos, encontr&oacute; uno abandonado y en desuso.<\/p>\n<p>Tras el pinchazo, Aurora cay&oacute; al suelo profundamente dormida. Sobre telas y cojines, amortiguada su ca&iacute;da. En kil&oacute;metros a la redonda, todos se fueron desvaneciendo, desde los m&aacute;s pobres campesinos, a los m&aacute;s ricos del reino.<\/p>\n<p>Los rosales crecieron y fueron invadiendo con sus zarzas y aromas, animales y personas. La leyenda se fue extendiendo y muchos hombres perecieron.<\/p>\n<p>Pero lleg&oacute; un d&iacute;a, en el que un pr&iacute;ncipe reci&eacute;n llegado a la regi&oacute;n, quiso investigar y ver a &laquo;la tentaci&oacute;n&raquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Me dijeron que aqu&iacute; no me internara, pues es zona embrujada. Pero tengo o&iacute;do que la moza es bien hermosa.<\/p>\n<p>Entr&oacute; al s&oacute;tano del castillo como pudo, pinch&aacute;ndose y ara&ntilde;&aacute;ndose, dej&aacute;ndose parte del cuero cabelludo. La muchacha, tal y como se hab&iacute;a ca&iacute;do as&iacute; se hab&iacute;a quedado, con su vestido arremangado.<\/p>\n<p>&mdash;Las habladur&iacute;as eran ciertas &mdash;dijo &eacute;l, mir&aacute;ndole las piernas abiertas.<\/p>\n<p>A sus pies hab&iacute;a por lo menos, una docena de caballeros en cueros.<\/p>\n<p>Todos lo hab&iacute;an intentado, pero por alguna raz&oacute;n, no hab&iacute;an acabado. Se acerc&oacute; a la muchacha y mir&oacute; su vestimenta. Imagin&oacute; lo que escond&iacute;a, y sinti&oacute; entre sus piernas un c&uacute;mulo de alegr&iacute;a.<\/p>\n<p>Estir&oacute; las de la muchacha y se baj&oacute; sus calzones, se arrodill&oacute; entre las zarzas, pinchos y flores. Haci&eacute;ndose ara&ntilde;azos en las manos, busc&oacute; la tierra yerma. As&iacute; que se abri&oacute; paso y lleg&oacute; a su entrepierna. Con dedos &aacute;giles de explorador y cazador, fue abri&eacute;ndose paso entre el escozor.<\/p>\n<p>Dirigi&oacute; firme y r&aacute;pida su arma, lista, preparada y con carga. El cuerpo de Aurora se mov&iacute;a, se deslizaba arriba y abajo bajo su hombr&iacute;a.<\/p>\n<p>Las zarzas y espinas comenzaron a retirarse; una luz, de afuera, a reflejarse. Los pechos de Aurora comenzaron a subir y a bajar, y el pr&iacute;ncipe, dej&oacute; de considerar.<\/p>\n<p>La muchacha abri&oacute; la boca y solt&oacute; un gemido. &iexcl;Estaba viva, lo hab&iacute;a conseguido! Despu&eacute;s abri&oacute; los ojos, lo mir&oacute;, y lo dej&oacute; sorprendido cuando con sus manos se desat&oacute; el corpi&ntilde;o haciendo que el pr&iacute;ncipe, profesara un alarido. Los hombres de alrededor, se fueron levantando sin pudor. Tropezando, atontados, march&aacute;ndose avergonzados. Hasta que se quedaron solos y Aurora pidi&oacute; que por favor, repitiese la operaci&oacute;n, puesto que estaba dormida y necesitaba entrar en calor.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>El rey y la reina eran felices, pero por m&aacute;s que lo intentaban, no acababan de tener un hijo. Como tampoco ten&iacute;an mucho m&aacute;s que hacer, se pasaban el tiempo en el dormitorio real. Hasta la servidumbre llevaba los alimentos a los aposentos. &mdash;Ay, Arturo. &mdash;Ay, Sof&iacute;a. Cualquier d&iacute;a me matas con tus man&iacute;as. 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