{"id":39174,"date":"2022-10-08T22:00:00","date_gmt":"2022-10-08T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-10-08T22:00:00","modified_gmt":"2022-10-08T22:00:00","slug":"perdido-en-el-campo-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/perdido-en-el-campo-2\/","title":{"rendered":"Perdido en el campo (2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"39174\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Despu&eacute;s del primer episodio, solo mantuve unas pocas charlas por celular con Enrique, que as&iacute; se llama el tipo que me cogi&oacute; por primera vez. Y las &uacute;ltimas llamadas y mensajes no me los contest&oacute;. Me sorprendi&oacute; porque &eacute;l parec&iacute;a muy entusiasmado en verme de nuevo. Yo estaba en un estado de ansiedad permanente. Quer&iacute;a repetir esos momentos pasados a su lado. Pens&eacute; en visitarlo por sorpresa, pero no estaba seguro de c&oacute;mo pod&iacute;a &eacute;l recibir mi atrevimiento. Y adem&aacute;s pod&iacute;a ser que no lo encontrara solo. Entonces ide&eacute; un plan que pod&iacute;a resultar&#8230; y result&oacute;&#8230; &iexcl;terror&iacute;fico!<\/p>\n<p>La idea era llegar hasta la entrada de su campo y, sin ingresar al mismo, tratar de ser visto por Enrique. Y un s&aacute;bado fui a la quinta y me prepar&eacute;. Tal eran las ganas de verlo, que en una hora ya estaba listo para salir. Un poco de delineador, l&aacute;piz de labios, y una peluca rubia, hac&iacute;an que mi rostro se viera bastante femenino. No era una hermosura, pero era al menos pasable. Me puse ropa interior negra, medias transparentes al tono, y los tacos altos rojos que tanto le hab&iacute;an gustado. Luego una camisita blanca de mangas abullonadas, y una pollera a media pierna de lycra de color gris. Complet&eacute; mi atavi&oacute; con un sac&oacute;n negro de piel sint&eacute;tica. Me dirig&iacute; hacia mi auto y part&iacute; rumbo al campo de Enrique.<\/p>\n<p>Llegu&eacute; al lugar sin ning&uacute;n contratiempo y estacion&eacute; frente a la tranquera de entrada. Esper&eacute; largo rato, pero no se ve&iacute;a movimiento alguno. Toque un par de veces la bocina, y nada. Intent&eacute; comunicarme con &eacute;l por celu, pero no obten&iacute;a respuesta alguna. Con la frustraci&oacute;n a cuesta, decid&iacute; regresar. Pero esta vez no pod&iacute;a dar la vuelta en su entrada. Hab&iacute;a un volquete que ocupaba casi todo el ancho. Decid&iacute; buscar m&aacute;s adelante un lugar donde poder girar. A unos metros el camino estaba algo barroso, como me hab&iacute;a advertido Enrique la vez anterior. Comenc&eacute; a sentir temor de quedarme en el barro de nuevo. Por lo tanto, deb&iacute;a tener sumo cuidado.<\/p>\n<p>A unos cincuenta metros de la primera tranquera, y cuando las ruedas hab&iacute;an empezado a patinar bastante, encontr&eacute; otra entrada. Con cierto alivio comenc&eacute; a maniobrar para entrar suavemente en ese caminito. Pero el destino estaba a favor del barro y en contra m&iacute;o. Al patinar en el suelo barroso, la rueda delantera izquierda se meti&oacute; en la zanja. Desesperado puse el auto en reversa y aceler&eacute; a full. En lugar de salir, se sigui&oacute; deslizando y la rueda derecha tambi&eacute;n cay&oacute; en la zanja. No era muy profunda, pero ten&iacute;a barro blando y no pod&iacute;a salir. Me quer&iacute;a morir. &iexcl;No pod&iacute;a ser que de nuevo estuviera encajado!<\/p>\n<p>Tembloroso y asustado baj&eacute; a ver. Las ruedas estaban enterradas casi hasta la mitad. No pod&iacute;a creer como me hab&iacute;a encajado as&iacute;. Sin ayuda era imposible poder mover el coche. Era digno de una pel&iacute;cula de terror, y lo que sucedi&oacute; despu&eacute;s, lo confirm&oacute;. Lo &uacute;nico que pod&iacute;a hacer era tratar de encontrar a Enrique. Hasta pens&eacute; que si lo ve&iacute;a &eacute;l pensara que lo hice a prop&oacute;sito y se enojara, pero era la &uacute;nica opci&oacute;n que ten&iacute;a. Fui hasta la tranquera y comenc&eacute; a golpear las manos y gritar su nombre. Lo estuve haciendo por varios minutos, pero no se ve&iacute;a ning&uacute;n movimiento, ni se escuchaba ruido alguno. Y en ese instante todo empeor&oacute; considerablemente.<\/p>\n<p>A unos 50 o 60 metros pasando el lugar donde estaba mi auto en la zanja, divis&eacute; a tres tipos que ven&iacute;an caminando por la calle. Ten&iacute;a que ocultarme, e instintivamente me dirig&iacute; hacia el auto. Ese fue mi segundo error. Ellos y yo est&aacute;bamos a la misma distancia del veh&iacute;culo. Yo me quise apurar, pero no era nada f&aacute;cil lograrlo. Yo estaba con tacos altos. Obviamente, cuando ellos se encontraban a la altura del auto, a mi me faltaban varios metros para llegar. Estaba perdido.<\/p>\n<p>Al principio creyeron que yo era una mujer, aunque eso pod&iacute;a resultar bueno o malo, seg&uacute;n las circunstancias. Uno de ellos me pregunt&oacute; amablemente:<\/p>\n<p>-&iquest;Que le pas&oacute;, rubia?<\/p>\n<p>-Me qued&eacute; encajada y no lo puedo sacar. -contest&eacute; yo, tratando de impostar la voz.<\/p>\n<p>-Nosotros la vamos a ayudar, se&ntilde;orita.<\/p>\n<p>Hasta ah&iacute; parec&iacute;a ir todo bien, pero uno de ellos ven&iacute;a con signos de estar ebrio. Se acerc&oacute; a mi y me abraz&oacute;. Yo me qued&eacute; helado, sin decir palabra. El que hab&iacute;a hablado primero le dijo que me dejara en paz, pero el sujeto no le hizo caso alguno. Y el abrazo inicial se transformo en manoseos. Obviamente me resist&iacute;, pero ese d&iacute;a estaba predestinado a sufrir. En el forcejeo, el tipo me tom&oacute; del pelo y se qued&oacute; con mi peluca en la mano. Todos quedamos estupefactos. Yo por el p&aacute;nico que sent&iacute;, y ellos por descubrir que yo era hombre. A partir de ah&iacute; todo se convirti&oacute; en un verdadero desastre.<\/p>\n<p>El buen trato se fue a la mierda y todos comenzaron a empujarme, maltratarme e insultarme. No recuerdo todos los insultos, pero me trataron de &quot;puto de mierda&quot;, &quot;mariquita boba&quot;, &quot;puto asqueroso y chupapijas&quot;, &quot;marica culo roto&quot;, y cosas por el estilo. Yo ca&iacute; de rodillas al piso y me largu&eacute; a llorar como un chico. Eso los detuvo por unos instantes. Yo de reojo ve&iacute;a que hablaban entre ellos. Y despu&eacute;s me hicieron una propuesta. Ellos me ayudaban a sacar el auto de la zanja y yo ten&iacute;a que dejarme coger. La otra opci&oacute;n era que dejaban el auto como estaba y se iban a sentar a un costado para ver como me las arreglaba y me seguir&iacute;an insultando y &quot;divirti&eacute;ndose&quot;. Obviamente que deb&iacute;a optar por lo primero. Porque la segunda opci&oacute;n no me asegurara que cuando ellos quisieran no me cogieran por la fuerza.<\/p>\n<p>Yo pens&eacute; que cuando liberaran el auto pod&iacute;a tener una oportunidad para huir, pero no eran est&uacute;pidos. No me dejaron subir al veh&iacute;culo. Uno de ellos tom&oacute; el volante y los dos restantes metieron un tronco debajo del tren delantero y comenzaron a hacer palanca. En el tercer intent&oacute; pudieron sacarlo. Obviamente se dirigieron a m&iacute;. Y nada de organizarnos. Me quitaron la camisa bruscamente y de un tir&oacute;n me sacaron la pollera. El que estaba borracho sac&oacute; un cuchillo y me cort&oacute; la tirita de la tanga. De casualidad no me cort&oacute; a mi.<\/p>\n<p>Enseguida me encontr&eacute; nuevamente de rodillas y con una verga frente a mi cara. Antes de que yo intentara comenzar a chuparla, pr&aacute;cticamente me cogi&oacute; la boca. La met&iacute;a con fuerza y cre&iacute; que me ahogaba. Y si de coger hablamos, el que estaba bebido, se posicion&oacute; detr&aacute;s m&iacute;o y me meti&oacute; la pija de un empell&oacute;n. No era demasiado grande, pero sin lubricaci&oacute;n adecuada, me hizo ver estrellas. Ah&iacute; estaba yo, ensartado por la boca y el culo, y sin poder escapar. Pero esa imposibilidad de huir se transform&oacute; en aceptaci&oacute;n y entrega. Aunque me parec&iacute;a algo anormal, yo comenzaba a disfrutar el momento. Y r&aacute;pidamente me inund&oacute; el placer. Bueno, a decir verdad, tambi&eacute;n me inund&oacute; el semen de los dos tipos.<\/p>\n<p>El que me acab&oacute; en la boca se retir&oacute;, pero su lugar lo ocup&oacute; el que me hab&iacute;a cogido. Quer&iacute;a que le limpiara la pija con los labios. Mientras eso hac&iacute;a, pude ver de reojo que el tercero dej&oacute; caer su boxer y pel&oacute; tremenda pija. Comenc&eacute; a experimentar un ligero temblor. Esa pija me iba a partir en dos. Pero este tipo result&oacute; un poco m&aacute;s &quot;amable&quot; que sus compa&ntilde;eros. Me llen&oacute; el culo de saliva y la fue metiendo de a poco. Y me dec&iacute;a que iba a detenerse cuando me fuera doliendo. Adem&aacute;s me trataba distinto. Me dec&iacute;a cosas como &quot;putita linda&quot;, &quot;mi amor&quot;. En cambio el primero me dec&iacute;a &quot;puto marica&quot; o &quot;mujercito&quot;. Y el borracho directamente me trataba de &quot;puto tragaleche&quot;. En definitiva con el &uacute;ltimo goc&eacute; m&aacute;s, aunque su pija me hizo doler bastante. Despu&eacute;s de ser cogido por los tres, cumplieron su palabra y se fueron. Pero antes me hicieron la &uacute;ltima maldad. Me dejaron la llave del auto colgada de una rama, como a cien metros de donde yo estaba.<\/p>\n<p>No me qued&oacute; m&aacute;s remedio que ir a buscarla. Y as&iacute; tuve que andar por el camino. En pollera medias de nylon y tacos altos. Para colmo la peluca hab&iacute;a ido a parar a la zanja y no serv&iacute;a m&aacute;s. A la camisa le faltaban los tres botones superiores, por lo que quedaba el corpi&ntilde;o a la vista. Y no ten&iacute;a bombacha. Cuando volv&iacute; al auto me mir&eacute; en el espejo y ten&iacute;a el delineador corrido por el llanto. Y a eso deb&iacute;a sumarle que las medias ten&iacute;an manchas de barro en la parte de las rodillas. En una palabra, estaba hecho una porquer&iacute;a. Solo pude sacar agua del bid&oacute;n que llevo en el auto, y lavarme un poco la cara, las manos y los brazos. Jur&eacute; que a partir de ese momento siempre llevar&iacute;a ropa y calzado masculino en el auto.<\/p>\n<p>Y de Enrique, ni noticias. Por lo tanto, ya un poco m&aacute;s tranquilo, y con la expectativa sexual colmada, decid&iacute; volver a mi quinta. Pero lamentablemente el destino sigui&oacute; jodiendome la existencia. Cuando llegu&eacute; a la ruta principal me di cuenta que me estaba quedando sin combustible. Y deb&iacute;a parar si o si a cargar. No me pod&iacute;a arriesgar a tener que seguir a pie en las condiciones que yo estaba. El asunto ahora era como presentarme en la estaci&oacute;n de servicio. &iquest;Que iba a pensar el despachador al verme bajar del auto? Pero eso lo dejo para un pr&oacute;ximo relato Espero que disfruten leyendo este como con el anterior. Saludos a todos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 Despu&eacute;s del primer episodio, solo mantuve unas pocas charlas por celular con Enrique, que as&iacute; se llama el tipo que me cogi&oacute; por primera vez. Y las &uacute;ltimas llamadas y mensajes no me los contest&oacute;. 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