{"id":39183,"date":"2022-10-09T01:36:59","date_gmt":"2022-10-09T01:36:59","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-10-09T01:36:59","modified_gmt":"2022-10-09T01:36:59","slug":"la-nahuala","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-nahuala\/","title":{"rendered":"La Nahuala"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"39183\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Al abrir la puerta y asomarse a la calle no vio a persona alguna. Solo un gato sobre la rama de un alto &aacute;rbol, la observaba.<\/p>\n<p>Enojada grit&oacute;:<\/p>\n<p>&#8211; Al payaso que me despert&oacute; e hizo que saliera, le advierto que llamar&eacute; a la polic&iacute;a.<\/p>\n<p>Cerr&oacute; la puerta para regresar a su rec&aacute;mara.<\/p>\n<p>Al acostarse y cubrirse con las cobijas, escuch&oacute; los fuertes maullidos del gato. Pens&oacute; la Doctora.<\/p>\n<p>&#8211; Lo que me faltaba, ahora a aguantar toda la noche, a la orquesta gatuna de la Ciudad de M&eacute;xico.<\/p>\n<p>Iba recuperando el sue&ntilde;o cuando la gresca de varios perros, le interrumpi&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Mmm creo ya agarraron a sillazos al gato lujurioso &#8211; Se dijo.<\/p>\n<p>En eso lleg&oacute; a sus o&iacute;dos<\/p>\n<p>&#8211; Ayuda por favor. Alguien que me socorra.<\/p>\n<p>El llamado de emergencia, hizo a Ely, volver a levantarse. Encendi&oacute; las luces y volvi&oacute; a salir a la calle.<\/p>\n<p>Al sacar la cabeza por la puerta, veo a una se&ntilde;ora desnuda, tirada en el piso, sangrando de las manos y piernas.<\/p>\n<p>Arrastr&aacute;ndola, la introdujo al patio. C&oacute;mo rayo fue por sus materiales de primeros auxilios para curar las heridas.<\/p>\n<p>Contest&oacute; la herida, a las preguntas.<\/p>\n<p>&#8211; Me atacaron los perros.<\/p>\n<p>&#8211; Pero mujer, por qu&eacute; vienes desnuda?<\/p>\n<p>&#8211; Eran muchos perros y me desgarraron las ropas.<\/p>\n<p>La doctora dudo de la respuesta pero contin&uacute;o con las curaciones.<\/p>\n<p>Lav&oacute; y puso abundante alcohol en las heridas. La lesionada casi se desmayaba del dolor.<\/p>\n<p>Carg&aacute;ndola la meti&oacute; a la casa. La sent&oacute; en el sof&aacute;. Desisti&oacute; llamar a los servicios de emergencia al considerar poder atenderla.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de arroparla y darle cobertores, se retir&oacute; a su rec&aacute;mara. Al d&iacute;a siguiente, al despertar, baj&oacute; para analizar a la paciente.<\/p>\n<p>La encontr&oacute; de pie, sirviendo el desayuno y caf&eacute; caliente.<\/p>\n<p>Al revisarle las heridas qued&oacute; sorprendida por la recuperaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Le pregunt&oacute; mientras probaba bocado.<\/p>\n<p>&#8211; C&oacute;mo te llamas? De d&oacute;nde eres? Vives cerca de aqu&iacute;?<\/p>\n<p>&#8211; Mi nombre es Susan. Soy de la sierra veracruzana. Vine a Ciudad de M&eacute;xico, buscando a unos parientes. Me perd&iacute; y sin dinero caminaba por esta cuadra en busca de una patrulla o base de polic&iacute;a para que me ayudaran a ubicarme. Fue cuando los perros me atacaron.<\/p>\n<p>&#8211; D&oacute;nde viven tus parientes?<\/p>\n<p>&#8211; En San Jos&eacute; de los Leones.<\/p>\n<p>&#8211; Mujer eso est&aacute; muy lejos de aqu&iacute;. Mira por hoy qu&eacute;date aqu&iacute;. Ma&ntilde;ana te llevo a esa direcci&oacute;n.<\/p>\n<p>En ese d&iacute;a, el quehacer de la casa y consultorio, en agradecimiento corri&oacute; a cargo de la serrana.<\/p>\n<p>Seg&uacute;n lo planeado, al d&iacute;a siguiente, ambas salieron en busca de los parientes pero les informaron que estos, se hab&iacute;an mudado, hac&iacute;a apenas tres d&iacute;as, sin haber dicho nuevo domicilio. As&iacute; que volvieron.<\/p>\n<p>Ocup&oacute; el resto del d&iacute;a, la doctora, en atender el consultorio y la farmacia anexa.<\/p>\n<p>La veracruzana, se ocup&oacute; de la cocina, trastes y dem&aacute;s detalles de la casa.<\/p>\n<p>Desde la llegada de Susan, fue acomodada en la habitaci&oacute;n de los invitados.<\/p>\n<p>Notablemente los pacientes de la doctora se incrementaron. No pod&iacute;a darse abasto en las tareas.<\/p>\n<p>Dijo a Susan &#8211; Te voy a dar 8 mil pesos mensuales pero atiende la farmacia. Solo surte las recetas.<\/p>\n<p>Por las noches ya era com&uacute;n escuchar, los gatos en brama.<\/p>\n<p>Un d&iacute;a que Susan, hab&iacute;a salido al mandado, olvid&oacute; el celular. Ely, buscando en la sala un CD de m&uacute;sica, escuch&oacute; el timbre de llamada entrante del aparato.<\/p>\n<p>Sintiendo plena confianza para contestar. Entr&oacute; a la habitaci&oacute;n de la serrana, era ah&iacute;, en donde se encontraba el aparato telef&oacute;nico.<\/p>\n<p>Se sorprendi&oacute; al descubrir veladoras encendidas en un altar a la Santa Muerte. Le acompa&ntilde;aban algunas figuras extra&ntilde;as ba&ntilde;adas en l&iacute;quidos rojos o tierra.<\/p>\n<p>Nada toc&oacute;. Sali&oacute; de la habitaci&oacute;n y cerr&oacute; la puerta.<\/p>\n<p>Al regresar Susan, habl&oacute; con ella<\/p>\n<p>&#8211; Y ese altar y cosas para que las quieres?<\/p>\n<p>&#8211; Doctora, es tiempo que sepas, que soy Nahuala.<\/p>\n<p>&#8211; Jajaja qu&eacute;? No es posible. Jur&aacute;melo.<\/p>\n<p>&#8211; No se r&iacute;a de mi. Es cierto cu&aacute;nto, le digo. Quiere pruebas?<\/p>\n<p>&#8211; A ver, demu&eacute;stralo<\/p>\n<p>&#8211; Hoy Doctora. Recibir&aacute; la visita de una gata y al cabo de una semana habr&aacute;s de amarla.<\/p>\n<p>&#8211; Jajaja eso qu&eacute;? Eso no muestra nada.<\/p>\n<p>Susan call&oacute;. Se levant&oacute; un poco molesta a lavar trastes.<\/p>\n<p>Para Ely, no pasaba de una ocurrencia de pueblerina. Sigui&oacute; con sus labores y olvid&oacute; lo ocurrido.<\/p>\n<p>Ya de noche, llam&oacute; a cenar a la Veracruzana. No recibi&oacute; respuesta. Crey&oacute; que estaba enojada y encerrada en su habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Se dijo &#8211; Ya se le pasar&aacute; la muina.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente se percat&oacute; de la ausencia de Susan. Manej&oacute; la probabilidad que esta se hubiese ofendido en extremo y decidido retirarse.<\/p>\n<p>A partir de entonces so&ntilde;&oacute; que debajo de su cama maullaba una gata.<\/p>\n<p>Los primeros dos sue&ntilde;os, se vio levantarse para sacarla de la habitaci&oacute;n pero el felino se negaba a salir. Logrado su objetivo, el animal, en vez de huir, le lam&iacute;a los pies descalzos con demasiada seducci&oacute;n.<\/p>\n<p>En las siguientes tres noches, los sue&ntilde;os se repitieron.<\/p>\n<p>En esas nuevas fases on&iacute;ricas, tocaba a la minino, caminar entre las cobijas para posarse en el pecho de ella y despertarla, al pasarle su peque&ntilde;a lengua en los labios.<\/p>\n<p>La sent&iacute;a tan humana que deseaba acariciarla y besarla.<\/p>\n<p>En las ma&ntilde;anas, la doctora, al despertar, ten&iacute;a muy presentes los sue&ntilde;os. Le eran raros, pues de cierto modo animaban su livido.<\/p>\n<p>Al sexto d&iacute;a, despu&eacute;s de cenar, se duch&oacute;.<\/p>\n<p>Terminado su ba&ntilde;o en bata se dirigi&oacute; a su rec&aacute;mara.<\/p>\n<p>Escuch&oacute; unos ruidos extra&ntilde;os en la cocina. Fue a investigar. Encontr&oacute; a un gato hembra. Era el mismo que hab&iacute;a visto cuando rescat&oacute; a Susan y que aparec&iacute;a en sus sue&ntilde;os.<\/p>\n<p>Quiso espantarlo pero el animal, ronroneaba y se meneaba entre los pies de la mujer.<\/p>\n<p>Motivada por los sue&ntilde;os, Ely, la levant&oacute;.<\/p>\n<p>Con ella se fue a sentar al sof&aacute;. Hab&iacute;a agrado al animal.<\/p>\n<p>La gata, retozaba en el regazo. Al abrirse un poco la bata; la felino con suavidad coloc&oacute; sus patas delanteras en el pechs de la mujer.<\/p>\n<p>&#8211; Oye peque&ntilde;a, deja de hacer travesuras<\/p>\n<p>Ely, no daba cr&eacute;dito pero tampoco la separaba. El sue&ntilde;o comenzaba a ser superado por la realidad.<\/p>\n<p>Brinc&oacute; la gata y al cuello de la doctora, leng&uuml;ete&oacute;. La sensaci&oacute;n era placentera.<\/p>\n<p>&#8211; Pilluela, acaso deseas seducirme? No te basta intentarlo en mis sue&ntilde;os que ahora pretendes hacerlo real?<\/p>\n<p>Al pasarle la diminuta lengua en las orejas, dijo la mujer<\/p>\n<p>&#8211; Oh, ya veo que deseas dejarme inquieta. Eres una traviesa ni&ntilde;a pero debes parar o no podr&eacute; dormir bien.<\/p>\n<p>De la habitaci&oacute;n de la serrana, sali&oacute; un aroma a incienso. En demas&iacute;a era agradable.<\/p>\n<p>La mujer, levant&oacute; a la gata entre sus manos. Le dio un beso en la peque&ntilde;a nariz. Al hacerlo, not&oacute; en el rostro felino gran parecido a Susan y dijo &#8211; Me gustas.<\/p>\n<p>El animal, fue creciendo en tama&ntilde;o. Sus formas desnudas comenzaron a ser de mujer. Por completo se transform&oacute; en la Veracruzana.<\/p>\n<p>Susan, recostada en las piernas de Ely, la tom&oacute; por detr&aacute;s de la nuca. La acerc&oacute; a sus labios y la bes&oacute;.<\/p>\n<p>Ely, no opuso resistencia. Cedi&oacute; al encanto.<\/p>\n<p>Cerr&oacute; sus ojos cuando sinti&oacute; la boca de su invitada chupar sus senos. Calor de sexo deseaba.<\/p>\n<p>Pecho a pecho quedaron cuando la serrana, se sent&oacute; en las piernas de su anfitriona.<\/p>\n<p>Mientras se rozaban los senos, la llen&oacute; de besos en sus labios.<\/p>\n<p>Ely correspond&iacute;a, incluso llev&oacute; sus labios a los senos de su invitada.<\/p>\n<p>Quedaron acostadas, ella abajo, Susan arriba. Con sus rodillas estimulaban sus vaginas.<\/p>\n<p>Ya sin defensa y seducida, la doctora, pidi&oacute; m&aacute;s.<\/p>\n<p>Susan, con delicadeza meti&oacute; sus dedos buscando en punto G en ella.<\/p>\n<p>As&iacute; la tuvo hasta que Ely, se convulsion&oacute; al tener un gran orgasmo.<\/p>\n<p>A todo el cuerpo de Susan, la doctora leng&uuml;ete&oacute;. Le chup&oacute; el cl&iacute;toris con pasi&oacute;n.<\/p>\n<p>En la pose del 69 ambas se dieron el mejor oral de sus vidas.<\/p>\n<p>La noche fue de gran pasi&oacute;n. Ambas sudaban. Re&iacute;an. Se miraban con amor. Al caer el amanecer, en el desayuno Susan, dijo:<\/p>\n<p>&#8211; Ahora me cree? Ha tenido mucha clientela porque le hice un trabajo blanco. Soy Nahuala por eso me transformo en gata. Esa noche que me encontr&oacute; por descuido m&iacute;o, los perros me atacaron. Ahora me cree?<\/p>\n<p>Dijo Ely, sonriendo<\/p>\n<p>&#8211; De ti me he enamorado. Todo te creo, todo. No olvides volver de noche mi gatita seductora<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 Al abrir la puerta y asomarse a la calle no vio a persona alguna. Solo un gato sobre la rama de un alto &aacute;rbol, la observaba. 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