{"id":39367,"date":"2022-10-21T12:22:13","date_gmt":"2022-10-21T12:22:13","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-10-21T12:22:13","modified_gmt":"2022-10-21T12:22:13","slug":"vidrieras-de-la-catedral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/vidrieras-de-la-catedral\/","title":{"rendered":"Vidrieras de la catedral"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"39367\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Viernes por la tarde oto&ntilde;al, un d&iacute;a gomoso, triste, aburrido y gris.&nbsp; Una tarde desaprovechada, un d&iacute;a perdido. Estaba en la plaza de mi pueblo, acababa de tomar caf&eacute; y d&aacute;ndole vueltas a la cabeza record&eacute; que en el maletero del coche ten&iacute;a una maletita con la ropa justa para un fin de semana. Ni triste ni perezoso fui hasta el coche y a la carretera. No ten&iacute;a conciencia de d&oacute;nde ir y tampoco que hacer, pero me parec&iacute;a importante que ante el des&aacute;nimo y el aburrimiento hay que dar un paso adelante. Sal&iacute; a la carretera, fui siguiendo indicadores que me parec&iacute;an prometedores hasta llegar a Le&oacute;n. Por el camino en un &aacute;rea de servicio busqu&eacute; una habitaci&oacute;n, llen&eacute; el dep&oacute;sito y carretera y manta.<\/p>\n<p>Cuando llegu&eacute; a Le&oacute;n el d&iacute;a anunciaba su final, el cielo era gris plomizo con nubes amenazantes, vamos lo que vienen siendo los ingredientes de la tristeza. Hasta el c&eacute;ntrico hotel, dej&eacute; mis cosas, saliendo a estirar las piernas e hincar el diente que el est&oacute;mago daba s&iacute;ntomas de protesta. Entr&eacute; en varios tascos, tom&eacute; algunas tapas, unos vinos que entonaron mi cuerpo y el esp&iacute;ritu. Ya ve&iacute;a las cosas de otra manera. Pero los ojos anunciaban mi cansancio de los dos d&iacute;as anteriores de mucho trabajar y poco dormir, me estaban pasaban factura, pues a la cama y ma&ntilde;ana ser&aacute; otro d&iacute;a.<\/p>\n<p>Por la ma&ntilde;ana me dediqu&eacute; a pasear por la calle Ancha y avenida del Ordo&ntilde;o, la visita obligada que es la catedral, deber&iacute;a haberla puesto con may&uacute;sculas. Debajo de esas b&oacute;vedas, las crucer&iacute;as. Abobado viendo vidrieras pas&eacute; dos aprovechadas horas, erotismo del saber y del conocimiento. Esos colores, esas estructuras ayudan a entender la belleza, las rectas y las curvas imposibles. As&iacute; que hab&iacute;amos hecho ganas de comer algo y me encamin&eacute; al sublime barrio h&uacute;medo. Soy mucho de picar aqu&iacute; y all&iacute;, probando vinos, viendo a la gente, escuchando. Es uno de mis vicios, como indio en la pradera.<\/p>\n<p>Entr&eacute; a una tasca ped&iacute; un crianza y un plato de pimientos que me dieron al ojo, asegur&aacute;ndome que picaban. Soy muy de picante. Sal&iacute; con la vajilla a la calle, para seguir mirando, y como pude me acomod&eacute; en una barrica, al lado de una chica que estaba de espaldas que se estaba metiendo entre pecho y espalda un trozo de morcilla, decorada por una tira de pimiento que supuse tambi&eacute;n picar&iacute;a, en caso contrario d&oacute;nde est&aacute; la gracia. Al dejar el vaso en el tonel ella diose la vuelta.<\/p>\n<p>Bueno, bueno, bueno qu&eacute; belleza de mujer. Me impresion&oacute; ver esos ojos maquillados perfectamente en negro, resaltando su propia luz, la cara era perfecta enmarcada por unos pendientes grandes muy llamativos. Ella ten&iacute;a la mirada en el plato, y ni tan siquiera me mir&oacute;. Es lo normal teniendo en cuenta que estoy evolucionando al llamado cuerpo de escombro, a la indiferencia de las miradas ni en mujeres de cierta edad, de las j&oacute;venes mejor no hablamos.<\/p>\n<p>La mujer de los cuarenta y pocos estaba tirando del pellejo de la morcilla que se le resist&iacute;a, mientras mascullaba dif&iacute;cil de entender.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Cojones, como pica el puto pimiento!<\/p>\n<p>Manten&iacute;a en la mano un pedazo de pan con pimientos maniobrando para que entraran en mi boca. Haci&eacute;ndome el machote le dije.<\/p>\n<p>-Ah&iacute; va, no ser&aacute; para tanto, te cambio por los m&iacute;o que tenemos, los labios como para un morreo de pasi&oacute;n.<\/p>\n<p>Ellas solt&oacute; una carcajada atragant&aacute;ndose, tosiendo con gran movimiento de brazos. Me acerqu&eacute; a ella, d&aacute;ndola dos palmaditas en la espalda.<\/p>\n<p>-&iexcl;Mujer, toma un traguito de vino para que pase!<\/p>\n<p>Se relaj&oacute; y continuaba con carraspeo varios, para poner la garganta a tono. Mientras la miraba con detenimiento. Llevaba un jersey amplio de pico, que dejaba ver el comienzo de sus tetas, que se adivinaban poderosas y en su sitio, era mas bien alta, una melena suelta de color negro intenso, cortada a vetas. Labios grandes, boca amplia de perfectos dientes blanqu&iacute;simos. Una minifalda sin ser exagerada de grandes cuadros de colores perfectamente armonizados. Se intu&iacute;an piernas largas, armoniosas que estaban embutidas en medias negras. En ese instante me acuerde de los jamones de pata negra.<\/p>\n<p>Al instante reponi&eacute;ndose, se coloc&oacute; el pelo y sacando un pa&ntilde;uelo de su bolso para retocarse los ojos y el maquillaje.<\/p>\n<p>-Eres exagerada &#8211; dije- tosiendo por un pimiento de nada. Por poco te vas del mundo y no nos hab&iacute;amos presentado.<\/p>\n<p>Ri&eacute;ndose, una risa brillante, esplendorosa y hasta sexy me atrever&iacute;a a decir, me dijo que se llamaba Mariola. Estuvimos un buen rato hablando de las cosas habituales en estos tiempos, ya saben frusler&iacute;as varias. En un momento corte en seco, elev&eacute; un poco m&aacute;s la voz y le dije:<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Y si visitamos otra parroquia y tomamos otro vino? Por cierto no me he fijado ni marca, ni denominaci&oacute;n de origen.<\/p>\n<p>&#8211; Parece mentira &ndash; contesto ella- ser&aacute; denominaci&oacute;n de origen Le&oacute;n de la variedad prieto picudo, son de mucho color y alta acidez.<\/p>\n<p>Por el barrio dimos unos paseos bien regados en una conversaci&oacute;n amena y divertida, ali&ntilde;ada con muchas risas y an&eacute;cdotas de nuestro trabajo y vidas. Nos ca&iacute;mos bien.<\/p>\n<p>Por una de esas calles, comente que era hora de comer en serio, eras las tres pasadas y se empezaba a notar cansancio y hambre, entramos en un restaurante llamado El Besugo donde compartimos alguna cosa y despu&eacute;s los dos coincidimos en un bacalao excelente.<\/p>\n<p>Sentados en la sobremesa nos tomamos unos orujos y la conversaci&oacute;n fue cogiendo otros derroteros. Confes&oacute; que era soltera, igual que yo, que no hab&iacute;a tenido pareja formal nunca, que viv&iacute;a sola muy bien. Su trabajo, coincid&iacute;amos, era de gesti&oacute;n en una mediana empresa.<\/p>\n<p>&#8211; Buenos no tendr&aacute;s problemas para buscar con qui&eacute;n enrollarte una temporada o un ratito, eres guapa, y tienes porte, vistes bien, tienes conversaci&oacute;n, humor y un cuerpo de esc&aacute;ndalo para perder el sentido.<\/p>\n<p>Su contestaci&oacute;n fue una risotada sin contestaci&oacute;n, levant&aacute;ndonos para dar un paseo y bajar la comida.<\/p>\n<p>La noche fue ech&aacute;ndose, segu&iacute;amos bebiendo y ya est&aacute;bamos algo desinhibidos en el buen rollo. Par&eacute; un momento para atarme el zapato, ella continu&oacute; caminando, con elegancia marcando los pasos, un contoneo estudiado e insinuante.<\/p>\n<p>En ese momento mientras la miraba, una bendita racha de viento levanto de sopet&oacute;n su falta totalmente, dejando ver sus contoneadas y apetitosas piernas, y su culote blanco de fino encaje que abrigaba unas nalgas perfectas, altas, redondeo de cine.<\/p>\n<p>Ella se dio la vuelta mientras se bajaba la falda mir&aacute;ndome fijamente, gui&ntilde;ado un ojo y con una sonrisa c&oacute;mplice.<\/p>\n<p>&#8211; Lo que he visto, con ayuda de alg&uacute;n &aacute;ngel, es lo mejor del d&iacute;a. Est&aacute;s mejor que el bacalao ese que hemos comido.<\/p>\n<p>En aquella estrecha calle vino hacia m&iacute; agarr&aacute;ndome del brazo con fuerza, d&aacute;ndome un sutil beso h&uacute;medo en los labios.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Te ha gustado- pregunt&oacute;- quieres m&aacute;s? Me est&aacute;s tentando con tu forma de ser, y tu car&aacute;cter.<\/p>\n<p>Tir&oacute; de mi hac&iacute;a un estrecho callej&oacute;n donde me beso con fuerza, y ganas a la vez que emitiendo un sonido de satisfacci&oacute;n y ganas. Empujando con su lengua dentro de mi boca y su mano izquierda se situ&oacute; en la nuca, como evitando que me apartara.<\/p>\n<p>Estaba un poco confundido, mi imaginaci&oacute;n no contemplaba esa acci&oacute;n, apenas balbucee algo parecido a qu&eacute; rico, o un ins&iacute;pido me gustas, mientras mis manos rodeaban su espalda.<\/p>\n<p>En ese momento de calentamiento y chispazo, su mano se desliz&oacute; a mi entrepierna, empezando un movimiento de masaje sobre mi despistado miembro, ni por asomo el amigo peque&ntilde;o tuvo presente.<\/p>\n<p>Mi cerebro se hac&iacute;a mil preguntas, est&aacute;bamos &eacute;l y yo perplejos. Con una mano acaricie sus tetas por encima de su chaqueta, mientras mi lengua se abri&oacute; paso hasta la suya. Con dificultad y por el pico de jersey de cachemira negro, introduje mi mano, ella me ayudo sac&aacute;ndose las tetas del sujetador. Por la oscuridad no pude apreciar la forma de su pez&oacute;n, al cual bes&eacute;, y tampoco tama&ntilde;o y menos color.<\/p>\n<p>Trasteando ella con habilidad y delicadeza, bajo la cremallera de mi bragueta, solt&oacute; el bot&oacute;n de pantal&oacute;n que se sujetaba por el cinto. Bajando el b&oacute;xer sac&aacute;ndome al exterior, lo que viene siendo la picha, al aire que en ese momento empezaba a ponerse contenta y ufana. Fue paulatinamente agach&aacute;ndose mientras sus manos recorr&iacute;an mi cuerpo. A la vez que con destreza apartando para atr&aacute;s mi prepucio bes&aacute;ndole con cari&ntilde;o la cabeza del pene. Empez&oacute; con mi cacharro un movimiento de vaiv&eacute;n con diferentes ritmos, pausas y sus gemidos sensuales que eran dignos de una grabaci&oacute;n<\/p>\n<p>En un momento la incorpor&eacute;, y levantando su falda, y magreando sus nalgas, y bajando su ropa interior que era de un tacto agradable, como una segunda piel. Con la otra termine de bajarle el culote acariciando con mimo su Monte de Venus, que estaba algo hinchado por la excitaci&oacute;n. Era molludo, muy poblado, adivinando que estaba bien cuidado y recortado. Con el &iacute;ndice viole su hendidura, que estaba glotona y mojada, empezando una gimnasia r&iacute;tmica con mi dedo por el capuch&oacute;n del cl&iacute;toris, era de tama&ntilde;o normal pero muy receptivo a los est&iacute;mulos.<\/p>\n<p>Ella puso mi virilidad entre su ropa interior y su vulva, apretando con sus piernas de una manera magistral. Agarrando mi nuca puso sus labios en los m&iacute;os, mientras segu&iacute;a con su movimiento entrenado y sorprendente. Note como se corri&oacute; por el bramido gutural, que oblig&oacute; a mirar a algunos viandantes que pasaban por la calle al fondo de nuestro escenario.<\/p>\n<p>Note como la presi&oacute;n de sus muslos aflojaba, como sus fluidos empapaban su blanco inmaculado de la ropa interior. Apret&eacute; fuertemente sus nalgas, lo justo para poder dar unos vaivenes decididos para correrme. As&iacute; fue. El sudor de mi frente, notaba como ca&iacute;a por el rostro. Ella abri&oacute; su bolso, sacando un pa&ntilde;uelo estiloso que recorri&oacute; mi cara y frente, a continuaci&oacute;n, bajo a su entrepierna y limpio aquel bienaventurado mejunje. En un gesto decidido arrojo el pa&ntilde;uelo al suelo.<\/p>\n<p>&#8211; El pobre ha quedado inservible ha muerto de una manera &eacute;pica- otra vez son&oacute; esa risa cautivadora.<\/p>\n<p>Subi&oacute; su ropa, orden&aacute;ndose con rapidez y decisi&oacute;n, lo mismo hacia yo con el pantal&oacute;n y la bragueta. Al tiempo avanz&oacute; dos pasos al frente, volvi&oacute; la vista.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Estoy por atr&aacute;s ordenada y la falda en su sitio y las medias sin arrugas? &#8211; Mientras se atusaba la melena.<\/p>\n<p>Al llegar a la plaza me detuvo en seco. Esgrimi&oacute; la mejor de las sonrisas acarici&aacute;ndome la cara con el dorso de su mano anunci&aacute;ndome.<\/p>\n<p>&#8211; Es la hora que las chicas buenas vayan a la cama.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Te acompa&ntilde;o?, pregunte con una adormecida y tenue voz despu&eacute;s del esfuerzo.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;No! Me apetece estar sola, ir pensando hasta el hotel.<\/p>\n<p>-&iquest;Desayunamos ma&ntilde;ana? &#8211; interrogue<\/p>\n<p>&#8211; Perfecto- fue su r&aacute;pida respuesta- a las diez en la plaza de la catedral.<\/p>\n<p>Me levant&eacute;, era un domingo agradable para principios de oto&ntilde;o. Me perfum&eacute; al salir de la habitaci&oacute;n con Thierry Mugler mi habitual perfume, cerr&eacute; la maleta dej&aacute;ndola en el coche, encaminando mis pasos hacia la plaza. En una mesa apartada, en la mesa m&aacute;s extrema de las terrazas, que no ten&iacute;an muchas mesas, oto&ntilde;o y Le&oacute;n es lo que tiene, atisbando bien el escenario.<\/p>\n<p>Tome tres caf&eacute;s y mas de un cruas&aacute;n, no aparec&iacute;a nadie. De ella me qued&oacute; su nombre sin apellidos, una sonrisa inolvidable, unas nalgas de infarto y un olor &uacute;nico. No ten&iacute;a ni su nombre, ni apellido y apenas que estaba en un pueblo al lado de Valladolid. Bien poco para intentar su b&uacute;squeda, que por otro lado ella no deseaba.<\/p>\n<p>S&oacute;lo el polvazo fugaz en un callej&oacute;n en penumbra, inc&oacute;modamente de pie, un orgasmo m&aacute;s pero sin disfrutarlo con calma y relax. Querida M&oacute;nica quedas en mi recuerdo. Levant&aacute;ndome me fui despacito, con pena, hacia el veh&iacute;culo, en el camino, sin proponerlo me di cuenta del callej&oacute;n, ahora luminoso. Cruc&eacute; de acera hasta el mismo, all&iacute; segu&iacute;a en el suelo. Recogi&eacute;ndolo me lo llev&eacute; a las narices oli&eacute;ndolo fuertemente. Estaba su olor. Me parec&iacute;a poco higi&eacute;nico met&eacute;rmelo en el bolso semejante recuerdo, sigui&oacute; apretado por mi mano hasta la papelera m&aacute;s cercana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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