{"id":39406,"date":"2022-10-22T16:10:43","date_gmt":"2022-10-22T16:10:43","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-10-22T16:10:43","modified_gmt":"2022-10-22T16:10:43","slug":"luvia-en-madrid","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/luvia-en-madrid\/","title":{"rendered":"Lluvia en Madrid"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"39406\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cuando me levant&eacute; de la siesta, mir&eacute; por el balc&oacute;n de la habitaci&oacute;n del hotel, comprend&iacute; que iba caer tela de agua. Tardes de verano, ya se sabe que pasa con las tormentas y sus aguaceros intensos a la vez de imprevistos. Por suerte, mejor por precauci&oacute;n, siempre pongo en la maleta un chubasquero eficaz para estos golpes de agua que duran un momento. No s&oacute;lo es la prenda impermeable, suelo acompa&ntilde;arlo con botas perfectamente preparadas para evitar que calen, nada mejor que una buena capa de grasa de caballo, por si fuera poco, un inmenso sombrero. Ya saben pacientes lectores, como esos personajes de algunas pel&iacute;culas del Oeste, y especialmente entre los malos.<\/p>\n<p>Cuando abandon&eacute; el hotel, concretamente el madrile&ntilde;o Palace, sal&iacute; con todo el pertrecho, hasta el conserje me mir&oacute; desafiante como un fatal agorero. La noche se anunciaba, estaba oscureciendo, empezaban a encenderse las farolas, me encamin&eacute; a ritmo de paseo por Carrera de San Jer&oacute;nimo hacia Puerta de Sol con la intenci&oacute;n de comer algo y beber tambi&eacute;n, el est&oacute;mago me estaba anunciando cierta gusa. Lo t&iacute;pico, ya saben, picar por aqu&iacute; y por all&iacute;, algunas pichorradicas bien regadas con su correspondiente Rioja. Empezaron los primeros truenos, rayos y rel&aacute;mpagos que anunciaban la proximidad de la manta de agua. La verdad es que no me apetec&iacute;a seguir por aquel barrio, que se iba despoblando al ver la que se avecinaba y la hora que era. As&iacute; que tom&eacute; la decisi&oacute;n de ir acerc&aacute;ndome hasta el hotel poco a poco, y si fuera necesario ya har&iacute;a alguna que otra parada para refrescar el gaznate y seguir d&aacute;ndole al comercio y el bebercio.<\/p>\n<p>Cuando estaba dando cuenta de media raci&oacute;n de ib&eacute;ricos en La Taurina en mi camino de retorno, empez&oacute; a caer todo lo que no estaba en los escritos. Agua toda la del mundo, con ganas, prometiendo que durar&iacute;a bastante hasta que escampara. Subi&eacute;ndome el cuello del chubasquero y en plan chiquillo pisando charcos adrede, reinici&eacute; el camino de vuelta para el hogar hotelero. En el trayecto miraba como la gente quer&iacute;a resguardarse en portales o debajo de los salientes de los edificios.<\/p>\n<p>Al llegar a la puerta del hotel y justamente enfrente hab&iacute;a un andamio y se arremolinaba la gente para protegerse de la lluvia, en aquel momento era ya un exagerado diluvio total. Segu&iacute;a con mi desaf&iacute;o, tan chulo con mi sombrero, las botas y el impermeable. Mirando al personal en un momento mis ojos se cruzaron con otros, sonando en mi cerebro un chasquido, ojo, a esa chica la conoces. Era cierto, es de mi pueblo y nos habremos cruzado mil veces por la calle con un hola o un adi&oacute;s. Su mirada me ped&iacute;a caridad, o ayuda, &eacute;chame una mano, o un no me abandones.<\/p>\n<p>Me acerqu&eacute; hasta ella, con andares de salvavidas y m&aacute;s chulo que el ocho punteras<\/p>\n<p>&mdash;Hola, t&uacute; eres de mi pueblo, te conozco de vista.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, de vista, mira como estoy, me parece me va a dar un jamacuco, me est&aacute; escurriendo el agua por las piernas.<\/p>\n<p>Sab&iacute;a que se llamaba M&oacute;nica, pues la hab&iacute;a espiado en Facebook porque ten&iacute;a algo, un no s&eacute; qu&eacute;, que me llamaba la atenci&oacute;n. Su estado en ese momento era lastimoso, el pelo totalmente mojado, chorreando al igual que su ropa, parec&iacute;a que se hab&iacute;a arrojado vestida en alguna acequia. Ella tiene unos ojos claros, de un color no muy definido, prevaleciendo un verde claro, muy hermoso. Es baja de estatura, dir&iacute;a que sobre el metro sesenta, muy delgada, sin grandes curvas y un pecho peque&ntilde;o, que naturalmente no se le cae, ni se le caer&aacute;. Sin contar las apetitosas nalgas que me parece te piden el s&oacute;bame. Treinta y muchos dir&iacute;a que es su edad, nunca lo pregunt&eacute;, ni lo pregunto. Ya saben como son estas cosas.<\/p>\n<p>Su camiseta la ten&iacute;a totalmente empapada y adherida al cuerpo, destacando unos pezones marcados y tiesos por la lluvia fr&iacute;a y el nerviosismo de la incomodidad. Llevaba unos pantalones claros, tipo leggins, muy ce&ntilde;idos pegados al cuerpo; no me par&eacute; a mirar con detenimiento. Un bolso en bandolera, su mano sujetaba una maletita con ruedas. Apenas llevaba maquillaje, algo de r&iacute;mel que iba escurri&eacute;ndose desde los ojos al principio de las mejillas, que ella intentaba controlar con un pa&ntilde;uelo de papel. Los labios carnosos y perfilados, daba la sensaci&oacute;n, por momentos, que empezaban a coger un color morado, su cuerpo menudo empezaba a moverse con cierta tiritona.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;En la maleta llevas ropa seca? &mdash;pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, hoy empezaba mis vacaciones aqu&iacute; en Madrid, la idea era alojarme en el apartamento de una amiga, me ha llamado hace nada comunic&aacute;ndome que viajaba urgentemente para Galicia, su padre hab&iacute;a tenido un accidente laboral &iexcl;Ya ves, menudo d&iacute;a!<\/p>\n<p>Agarr&eacute; su mano que estaba helada, estaba temblorosa y empezaba, ella misma a encorvarse, su situaci&oacute;n era de asustar. En ese mismo momento tir&eacute; de ella, casi corriendo, cruc&eacute; la calle hasta la puerta de entrada del hotel. Una vez en la recepci&oacute;n me encamin&eacute; hasta el ascensor tirando de ella, seg&uacute;n transcurr&iacute;a el tiempo m&aacute;s se temblaba y los labios se tornaban a un morado feo. Llegamos hasta la habitaci&oacute;n que me cost&oacute; abrirla por la situaci&oacute;n que nos encontr&aacute;bamos.<\/p>\n<p>&mdash;Voy al ba&ntilde;o a prepararte una ducha caliente, vete quit&aacute;ndote la ropa, o mejor espero y lo haces en el cuarto de ba&ntilde;o para evitar poner de agua perdido toda la estancia, y cuidado al entrar en la ducha no te escaldes.<\/p>\n<p>M&oacute;nica qued&oacute; detr&aacute;s de m&iacute;, solamente emiti&oacute; un sonido gutural inteligible que no supe entender. Cuando calcul&eacute; que el agua estaba a la temperatura correcta me gir&eacute; para que entrara al cuarto. Pero segu&iacute;a vestida, encogida y temblorosa.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&iacute;tate la ropa mientras busco un albornoz &mdash;la dije.<\/p>\n<p>&mdash;No puedo moverme, es imposible &mdash;mientras sus dientes casta&ntilde;eaban de manera incontrolada.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; bien, te ayudo, no queda otro remedio.<\/p>\n<p>Tir&eacute; de su camiseta hacia arriba a la vez estirando sus brazos, ella apenas ten&iacute;a fuerza para tenerse en pie. Al sacar la prenda como pude su sujetador se desliz&oacute; para arriba, dejando a la vista sus menudas y bien puestas tetas. En el centro unos pezones tiesos y duros, por el efecto del agua, la aureola muy oscura, peque&ntilde;a y bien delimitada. Manten&iacute;a sus ojos cerrados, sus movimientos eran torpes y descontrolados. Me arrodill&eacute; delante y solt&eacute; las tiras de las sandalias, por el efecto del agua hab&iacute;an quedado para el arrastre. Sus pies eran proporcionados a su altura, perfectos sin defectos ni protuberancias. Fui bajando sus pantalones evitando arrastrar con ellos la ropa interior. Estaban empapados siendo muy complicados baj&aacute;rselos para extraerlos. All&iacute; delante estaba s&oacute;lo con un tanga blanco simple, sin ninguna concesi&oacute;n a la fantas&iacute;a, un servidor de rodillas delante de ella, que segu&iacute;a manteniendo sus ojos cerrados. Puse delicadamente mis dedos en las tiritas del tanga con &aacute;nimo de baj&aacute;rselos, en una operaci&oacute;n sutil por si hubiera alguna se&ntilde;al de rechazo. No la hubo. Al terminar la operaci&oacute;n y sacar la prenda por los pies, elev&eacute; la vista a la entrepierna, su pubis estaba ralo poco poblado, no rasurado. Era como una pelusilla muy sexy que daba la sensaci&oacute;n de ni&ntilde;a traviesa que empieza a descubrir la vida.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Venga, a la ducha! Cuidado no te escaldes para terminar el d&iacute;a.<\/p>\n<p>La ayud&eacute; advirtiendo que tenga cuidado de resbalarse. A continuaci&oacute;n, cuando observ&eacute; que controlaba la situaci&oacute;n acerqu&eacute; un bote de gel y march&eacute; para el dormitorio.<\/p>\n<p>&mdash;T&uacute; me avisas cuando termines para ayudarte.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de un rato, no recuerdo cuanto, con voz debilitada anunciaba el final de la ducha. Me acerqu&eacute; con una gran toalla blanca y la cubr&iacute; totalmente, a la vez frotada su espalda, hombros y espalda mientras ella secaba su hendidura &iacute;ntima y piernas. D&aacute;ndose la vuelta se percat&oacute; que estaba recogiendo del colgador un enorme y acogedor albornoz, ella misma dej&oacute; caer la toalla a sus pies.<\/p>\n<p>Abrazada la llev&eacute; hasta la cama apartando el edred&oacute;n. Se recost&oacute; y de manera delicada la tap&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Descansa M&oacute;nica, voy hasta la cafeter&iacute;a para conseguirte algo caliente para arreglarte el cuerpo, aunque no lo necesites.<\/p>\n<p>Ella mostr&oacute; en su cara media sonrisa de agradecimiento cerr&oacute; los ojos y acurruc&aacute;ndose entre las s&aacute;banas se durmi&oacute; pl&aacute;cidamente. Con un caldito caliente me present&eacute; en la habitaci&oacute;n al poco rato, segu&iacute;a dormida, su cara reflejaba complacencia y no quise despertarla. La cama era muy amplia y ella ocupaba un lateral m&iacute;nimo, toda acurrucada. Con sigilo, en el otro lateral, me acost&eacute; evitando hacer movimientos bruscos.<\/p>\n<p>A la ma&ntilde;ana siguiente, cuando empezaba a clarear el d&iacute;a, despert&eacute; con cierta pereza, lo primero que vi fue su bonita cara que me miraba fijamente. Por un breve momento me pareci&oacute; estar viviendo en el sue&ntilde;o imposible, su sonrisa en la cara me transmiti&oacute; felicidad. Se la ve&iacute;a bien, lozana, fresca y descansada.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias de verdad, no s&eacute; qu&eacute; hubiera pasado ayer, has sido como mi &aacute;ngel de la guarda.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno mujer siempre queda urgencias, el Samur o el ropero de la parroquia &mdash;mientras me re&iacute;a de manera socarrona.<\/p>\n<p>Incorpor&oacute; sugestivamente su cuerpo, desplaz&aacute;ndose sinuosamente hasta el otro lado de la cama, d&aacute;ndome un suave y c&aacute;lido beso en la comisura de los labios y se acurruc&oacute; con cierto adem&aacute;n mimoso entre mis brazos. Puso su pierna sobre mi cuerpo estir&aacute;ndose y coloc&aacute;ndose estrat&eacute;gicamente encima del rabo reaccionando al instante, poni&eacute;ndose en primer tiempo de saludo. Estaba un poco dubitativo si tenemos en cuenta que no nos conoc&iacute;amos de nada, no sab&iacute;a a qu&eacute; carta quedarme. La agarr&eacute; con fuerza de las nalgas que empujando hacia m&iacute;, mientras mi boca gir&oacute; para buscar un pez&oacute;n de M&oacute;nica. De manera traviesa empieza a palparme todo mi ser.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te gusta, mi paisano? &mdash;Mientras su entrepierna buscaba ubicaci&oacute;n en el cipote.<\/p>\n<p>Movi&oacute; el asunto hasta lograr una erecci&oacute;n tremenda, y se sent&oacute; encima de mi virilidad con decisi&oacute;n violenta, ella misma dej&oacute; sus ojos en blanco abandon&aacute;ndose al placer. En manera relajada pero pasional fuimos luchando por tocarnos, por acariciarnos buscando el cl&iacute;max final. La lucha fue larga, pero sin brusquedades. Comprob&eacute; que cuando mord&iacute;a sus labios vaginales se retorc&iacute;a. Era su punto d&eacute;bil hacia el camino final del deleite. Sus pezones estaban a punto de explotar, duros desafiantes, totalmente hinchados. Sus sonidos guturales avisaban de su pr&oacute;ximo orgasmo. Tens&oacute; todo el cuerpo, sujet&oacute; la respiraci&oacute;n y de su garganta sal&iacute;a un sonido gutural de satisfacci&oacute;n. Un espect&aacute;culo insuperable, para seguir un momento de relajaci&oacute;n. La cara interior de sus torneados muslos ten&iacute;an ese brillo que da la humedad de sus flujos. Sus brazos me apretaron por el cuello y s&oacute;lo dijo alto y claro:<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; momento!<\/p>\n<p>Se levant&oacute; y dando saltitos se fue hacia la ducha, la que hace apenas unas horas vio su estado tan preocupante. Pasado un tiempo, no muy largo, volvi&oacute; a la habitaci&oacute;n totalmente desnuda, dirigi&eacute;ndose a su maletita, de donde saco un tanguita muy peque&ntilde;o negro. En nada se visti&oacute; con una camiseta roja y unos vaqueros cortos. Levant&oacute; su cara y mir&aacute;ndome con cierta mueca busc&oacute; provocarme.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Puedes andar? &iquest;Llamo al 112? &iquest;Vienes conmigo a desayunar por la Plaza Mayor chocolate con churros?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Cuando me levant&eacute; de la siesta, mir&eacute; por el balc&oacute;n de la habitaci&oacute;n del hotel, comprend&iacute; que iba caer tela de agua. Tardes de verano, ya se sabe que pasa con las tormentas y sus aguaceros intensos a la vez de imprevistos. 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