{"id":39407,"date":"2022-10-22T22:00:00","date_gmt":"2022-10-22T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-10-22T22:00:00","modified_gmt":"2022-10-22T22:00:00","slug":"samantha-corrupcion-y-perversion-de-una-casada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/samantha-corrupcion-y-perversion-de-una-casada\/","title":{"rendered":"Samantha: Corrupci\u00f3n y perversi\u00f3n de una casada"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"39407\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">14<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 36<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Eran apenas las 6 de la ma&ntilde;ana y en una casa en medio de una colonia popular, los primeros ruidos hac&iacute;an acto de presencia. Dichos ruidos proven&iacute;an de la cocina, en donde se encontraba una mujer abriendo y cerrando el refrigerador, sacando diferentes tipos de ingredientes para poder preparar el desayun&oacute; mientras desde su tel&eacute;fono se escuchaba una canci&oacute;n que ella tarareaba mientras se mov&iacute;a de un lado al otro usando s&oacute;lo su recatado camis&oacute;n para dormir, pero aun as&iacute; dejando entre ver una visible silueta de su muy bien proporcionado cuerpo.<\/p>\n<p>-&iexcl;Haaam!&#8230; ay no, ya se me hab&iacute;a olvidado lo que era levantarse tan temprano para hacer el desayuno- comentaba la mujer mientras con una de sus manos se tapaba su boca al bostezar.<\/p>\n<p>-Bueno, mejor me apur&oacute; a preparar el desayun&oacute; para que est&eacute; listo cu&aacute;ndo ese par se termine ba&ntilde;ar. No quiero que se les haga tarde en llegar a su trabajo y escuela por mi culpa- termin&oacute; diciendo la mujer y se puso a picar unas verduras y comenz&oacute; a fre&iacute;r unos huevos en la estufa.<\/p>\n<p>Unos minutos m&aacute;s tard&eacute;, la mujer ya se encontraba acomodando la mesa con 3 platos y vasos mientras serv&iacute;a en ellos los alimentos.<\/p>\n<p>-&iexcl;Apurenseee!, &iexcl;ya est&aacute; el desayun&oacute; servido!- les gritaba a sus familiares dando los &uacute;ltimos toques al acomodo de los platos y vasos.<\/p>\n<p>-Buenos d&iacute;as Samantha, que rico huele todo. &iexcl;Muack!- escuch&oacute; la mujer detr&aacute;s de ella mientras sent&iacute;a c&oacute;mo una mano tocaba su espalda y sent&iacute;a el contacto de unos labios en su mejilla.<\/p>\n<p>-&iexcl;Buenos d&iacute;as amor! Muchas gracias. Espero y no s&oacute;lo huela bien, sino que tambi&eacute;n sepa rico jiji- le respond&iacute;a Samantha a su esposo con una c&aacute;lida sonrisa mientras lo abrazaba con ambas manos.<\/p>\n<p>-Sabes perfectamente qu&eacute; s&iacute;. Tienes el mismo saz&oacute;n que ten&iacute;a t&uacute; mam&aacute;. De hecho, por eso me case contigo jajaja- dec&iacute;a su esposo de una forma bromista mientras se separaba de ella y tomaba asiento en la mesa.<\/p>\n<p>-Jajaja eres un tonto- le contestaba d&aacute;ndole un ligero golpe en el brazo a su esposo.<\/p>\n<p>-&iexcl;Auch! S&oacute;lo bromeaba mujer. Mejor ve y apura a t&uacute; hijo por qu&eacute; no quiero llegar tarde a mi trabajo por su culpa- le dec&iacute;a su marido mientras tomaba el peri&oacute;dico para comenzar con su lectura matutina de lo m&aacute;s relevante que hab&iacute;a pasado en la ciudad en las &uacute;ltimas 24 horas. Desde el rescate de un indefenso gato, hasta los cuerpos desmembrados que encontraron en alg&uacute;n terreno bald&iacute;o con alguna narco manta.<\/p>\n<p>Roberto, el esposo de Samantha era un hombre bien parecido. Aunque ya rondaba los 36 a&ntilde;os de edad, segu&iacute;a manteniendo parte de su juventud gracias a que se ejercitaba regularmente, su estatura seria aproximadamente de 1.80 cm. Si bien los costados de su cabellera ya comenzaban a tener algunas canas. Esto en vez de hacerlo ver viejo, le daba un toque m&aacute;s masculino o eso era lo que dec&iacute;a su esposa y las compa&ntilde;eras de su trabajo que intentaban coquetear con &eacute;l, pero sin tener ning&uacute;n resultado ya que &eacute;l siempre les recordaba que era un hombre casado.<\/p>\n<p>Proven&iacute;a de una familia sumamente religiosa y educada a la antigua donde el hombre sale a la calle para proveer a su familia mientras que la mujer se queda en la casa para el cuidado de esta y de sus hijos. Si bien, no era tan posesivo con Samantha como su padre lo fue con su madre. Le gustaba ser el quien tuviera la &uacute;ltima palabra sobre cualquier decisi&oacute;n que existiera en su casa. A lo cual Samantha no le resultaba conflictivo ya que ella tambi&eacute;n proven&iacute;a de un n&uacute;cleo familiar similar al de su esposo, as&iacute; que le parec&iacute;a de lo m&aacute;s normal o por lo menos as&iacute; fue en sus primeros a&ntilde;os de matrimonio.<\/p>\n<p>Samantha y Roberto se hab&iacute;an conocido en la Universidad. Ella estudiaba Contabilidad y &eacute;l estudiaba Ingenier&iacute;a civil dado a que su padre se dedicaba a eso y ten&iacute;a que mantener esa tradici&oacute;n familiar qu&eacute; m&aacute;s que una tradici&oacute;n parec&iacute;a una obligaci&oacute;n ya que a &eacute;l siempre le hab&iacute;a gustado la carrera de medicina, pero su padre nunca se lo permiti&oacute;.<\/p>\n<p>Desde la primera vez que la vio quedo profundamente enamorado de ella. Y es que, aunque eran de diferentes facultades, el rumor de que hab&iacute;a una chica hermosa que estudiaba Contabilidad, se reg&oacute; como p&oacute;lvora por toda la Universidad. Naciendo una curiosidad enorme dentro de Roberto, haci&eacute;ndolo ir a conocer a esa chica, s&oacute;lo para terminar rendido a sus pies.<\/p>\n<p>Aunque la competencia por el amor de Samantha era muy peleada ya que eran muchos los pretendientes que ella ten&iacute;a. La apariencia y sobre todo la educaci&oacute;n que Roberto le mostr&oacute; a ella, fueron motivos suficientes para que el fuera el ganador de su amor.<\/p>\n<p>Si bien Roberto no era muy expresivo con sus sentimientos, lo recompensaba con su caballerosidad y sus detalles. Y no es que Samantha fuera una persona interesada, pero sab&iacute;a que esa era la forma en la que &eacute;l pod&iacute;a decirle lo mucho que la amaba. Lo sab&iacute;a por qu&eacute; su padre siempre fue as&iacute; con su madre y ella siempre se ve&iacute;a feliz hasta su muerte sin saber Samantha que su madre vivi&oacute; ocultando un triste y frustrante secreto.<\/p>\n<p>Aunque su romance escolar fue ef&iacute;mero ya que cu&aacute;ndo Samantha apenas entraba a la Universidad, Roberto ya estaba cursando su &uacute;ltimo a&ntilde;o universitario, eso no hizo que ambos perdieran el inter&eacute;s ni el amor el uno por el otro. Es m&aacute;s, pareciera que todo lo hab&iacute;an planeado porqu&eacute; mientras Samantha continuaba sus estudios, Roberto encontr&oacute; r&aacute;pido trabajo en su &aacute;rea, gracias a las amistades que su padre hab&iacute;a obtenido a lo largo de su etapa como ingeniero. Durante esos a&ntilde;os que su amada novia terminaba su carrera, el logro ahorrar una considerable cantidad de dinero. Y cu&aacute;ndo Samantha por fin egreso de su carrera de contabilidad con todos los honores posibles por ser la mejor estudiante, Roberto le propuso matrimonio, a lo cual ella entre l&aacute;grimas de felicidad le dijo que s&iacute;.<\/p>\n<p>No perdieron el tiempo y a los pocos meses de feliz matrimonio la pareja les inform&oacute; a sus seres m&aacute;s cercanos que ser&iacute;an padres y as&iacute; fue, a los 9 meses Samantha dio a luz a un saludable ni&ntilde;o que decidieron llamar Daniel.<\/p>\n<p>Pero c&oacute;mo todo en la vida, lo bueno no dura para siempre. A los 2 a&ntilde;os de matrimonio, Samantha sufri&oacute; la p&eacute;rdida de su padre a causas de un paro card&iacute;aco.<\/p>\n<p>A la par de estos tristes acontecimientos un sentimiento comenzaba a crecer dentro de ella. Un sentimiento qu&eacute; le ped&iacute;a y le exig&iacute;a el sentirse querida, sentirse amada, sentirse mujer, anhelar un poco m&aacute;s de afecto y de atenci&oacute;n de su distante esposo. Pero este incapaz de demostrarle afecto, tan s&oacute;lo se limitaba a darle una tenue caricia o un simple abraz&oacute;.<\/p>\n<p>No entend&iacute;a en ese momento por qu&eacute; ese sentimiento de anhelar afecto con el paso del tiempo s&oacute;lo iba en aumento. En toda su vida nunca hab&iacute;a necesitado afecto de una persona en espec&iacute;fico. Es m&aacute;s, Roberto hab&iacute;a sido su primer novio dado a que antes no le resultaba interesante el entablar alguna relaci&oacute;n. Ella era feliz siendo el centro de atenci&oacute;n ya fuera de la escuela c&oacute;mo de cualquier lado en que ella se dignara a asistir.<\/p>\n<p>Tal vez este sentimiento se deb&iacute;a a qu&eacute; se la pasaba todos los d&iacute;as encerrada en su casa. Dado a qu&eacute; no pudo ejercer su profesi&oacute;n porqu&eacute; se cas&oacute; mal termino su carrera y a los pocos meses qued&oacute; embarazada de su hijo. Roberto le hab&iacute;a prohibido el que ella ejerciera. Aparte con lo bien que le iba a su esposo, no era necesario el que ella tuviera que trabajar. Pero lo que en un principio le pareci&oacute; una buena idea para estar al tanto de su casa y su amado hijo, poco a poco se fue convirtiendo en un martirio. El ver en sus redes sociales c&oacute;mo sus ex compa&ntilde;eras de Universidad sub&iacute;an fotos y videos de los viajes qu&eacute; ellas hac&iacute;an, dado a que hab&iacute;an ejercido su carrera y eran autosuficientes. Le comenzaba a dar una mezcla de envidia y tristeza.<\/p>\n<p>Comenzaba a recordar que antes de casarse todo era diferente, sal&iacute;a muy a menudo a fiestas y viajes ya fuera con Roberto o sus amigas. Le encantaba esa sensaci&oacute;n que sent&iacute;a cu&aacute;ndo llegaba a alg&uacute;n lugar y todas las miradas iban dirigidas hacia ella. Si bien ella nunca fue vanidosa, su ego de mujer le ped&iacute;a ser alimentado y ella gustosa lo hac&iacute;a, vistiendo vestidos entallados y escotados, que dejaban a la vista de todos sus admiradores y detractoras, sus bien torneadas piernas y gran parte de sus generosos pechos sin contar que dado a que sus vestidos eran muy ce&ntilde;idos, dibujaban de buena forma ese par de monta&ntilde;as de carne que ten&iacute;a por nalgas. Le gustaba maquillarse, pero no en forma excesiva, tampoco era que lo necesitar&aacute;, su rostro parec&iacute;a haber sido esculpido por los mismos dioses. Sus labios carnosos le gustaba siempre tenerlos pintados de un color rojo intenso y suelto su abundante cabellera pelirroja natural que la hacian ver como si unas llamas adornaran su angelical rostro. Ten&iacute;a una mirada seductora por naturaleza, que en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n le hab&iacute;a tra&iacute;do problemas con las novias de otros hombres que ella miraba, ellas pensaban que Samantha intentaba coquetear con ellos, pero eso no era as&iacute;, tan s&oacute;lo era su forma natural de mirar.<\/p>\n<p>A Roberto todas esas cosas no le terminaban de agradar en su noviazgo ya que sus padres ve&iacute;an con malos ojos que su novia vistiera de una forma tan &ldquo;libertina&rdquo;, dec&iacute;an ellos. Pero dado al inmenso amor que le ten&iacute;a a Samantha, el aceptaba a rega&ntilde;adientes el que ella vistiera as&iacute;. &ldquo;Total, cu&aacute;ndo nos casemos esas cosas cambiar&aacute;n&rdquo; pensaba el hombre.<\/p>\n<p>Y en efecto, todo eso cambi&oacute; desde el momento en que ella dijo, &ldquo;Acepto&rdquo;, delante del altar. Sus viajes se volvieron escasos por no decir nulos y las pocas veces que sal&iacute;an de viaje ya no pod&iacute;a divertirse como a ella le gustaba porqu&eacute; ten&iacute;a que estar cuidando al beb&eacute;. Esas miradas que recib&iacute;a en sus a&ntilde;os de Universidad, se volvieron miradas esquivas hacia su persona. Dado a que sus vestimentas ya no eran aquellos vestidos escotados y a media pierna ni maquillajes sensuales con su melena alborotada. Y no es por qu&eacute; no le quedar&aacute;n por su actual f&iacute;sico, al contrario, pareciera que el haber dado a luz nunca hubiera ocurrido. Su curvil&iacute;neo cuerpo segu&iacute;a ah&iacute;. Es m&aacute;s, gracias al embarazo sus caderas se hab&iacute;an ensanchado un poco, haciendo que sus nalgas que ya antes eran prominentes, lo fueran a&uacute;n m&aacute;s, sus pechos corrieron con la misma suerte aumentando un poco m&aacute;s de su tama&ntilde;o, dando la ilusi&oacute;n que Samantha estuviera cargando debajo de su brasier un par de melones y su vientre plano daba la impresi&oacute;n como si jam&aacute;s hubiera albergado ah&iacute; a un bebe. Era la viva imagen de un reloj de arena por esas curvas de infarto que hab&iacute;a obtenido.<\/p>\n<p>Tan s&oacute;lo era qu&eacute; ella ya no brillaba c&oacute;mo antes, esa mirada coqueta se hab&iacute;a convertido en la de una mujer t&iacute;mida e insegura que a la primera sonrisa que recib&iacute;a de alg&uacute;n hombre volteaba la mirada por pena. Esos vestidos sexys se hab&iacute;an ido y ahora s&oacute;lo usaba vestidos holgados qu&eacute; no dejaban lucir su cuerpo como deber&iacute;a. Su maquillaje se hab&iacute;a ido y el poco que usaba s&oacute;lo era para poder ocultar las ojeras que le hab&iacute;a ocasionado su hijo en esas noches de vela en las que no dejaba de llorar y su abundante cabellera, esa cabellera que parec&iacute;a la de un le&oacute;n de fuego, la hab&iacute;an enjaulado en un simple chongo o cu&aacute;ndo le iba bien, en una cola de caballo.<\/p>\n<p>Su vida social se hab&iacute;a acabado y aunque amaba con todo su coraz&oacute;n a su esposo e hijo. La verdad era que a ella le gustar&iacute;a seguir saliendo con sus amigas a una fiesta, alg&uacute;n concierto o simplemente pasar una noche de pijamada cont&aacute;ndose todos los chismes que se sab&iacute;an c&oacute;mo lo hac&iacute;an cu&aacute;ndo iban en la Universidad. Pero ellas se hab&iacute;an ido, su esposo pensaba que esas amistades no eran buenas para su esposa ya que ellas solo la quer&iacute;an invitar a fiestas y eso no era propio de una mujer casada con hijo.<\/p>\n<p>Y no s&oacute;lo su vida social hab&iacute;a acabado sino qu&eacute; tambi&eacute;n su vida &iacute;ntima iba por los mismos rumbos.<\/p>\n<p>Las sesiones de sexo con su esposo cada vez iban de mal en peor. No es que fuera una adicta al sexo o algo as&iacute;, pero c&oacute;mo no hac&iacute;a muchas cosas durante el d&iacute;a, esa energ&iacute;a que acumulaba necesitaba liberarla de alguna forma. Al principio de su matrimonio las sesiones de sexo o c&oacute;mo ellos lo llamaban, &lsquo;hacer el amor&rsquo; eran muy a menudo. No eran sesiones largas o satisfactorias plenamente para la joven casada, pero dado a que no ten&iacute;a experiencia sexual m&aacute;s all&aacute; de Roberto, pensaba que el hac&iacute;a las cosas bien, aparte el simple hecho de demostrarse cu&aacute;nto se amaban era suficiente para mantenerla contenta.<\/p>\n<p>Pero luego el poco a poco se fue alejando de ella, argumentando que su trabajo lo consum&iacute;a tanto que no ten&iacute;a fuerzas para mantener el acto sexual. Sin mencionar que tambi&eacute;n &eacute;l le reprochaba a Samantha que c&oacute;mo pod&iacute;a pensar en esas cosas en esos momentos cu&aacute;ndo su &uacute;nica prioridad era el cuidado de su hijo. Que esos pensamientos no ser&iacute;an bien vistos por Dios.<\/p>\n<p>La joven esposa siempre buscaba apoyo con su madre, pero esta tan solo se limitaba a consolarla y decirle que las cosas pronto se solucionar&iacute;an.<\/p>\n<p>Poco a poco el tiempo fue pasando y con &eacute;l las inquietudes que Samantha sent&iacute;a en un principio se fueron apaciguando.<\/p>\n<p>Su madre comenz&oacute; a visitarla m&aacute;s a menudo lo cual le serv&iacute;a de mucha distracci&oacute;n a ella y su peque&ntilde;o Daniel, este tambi&eacute;n fue creciendo haciendo que ella se enfocara m&aacute;s en &eacute;l y sus estudios, dejando poco a poco de lado sus necesidades sexuales y banales. Tambi&eacute;n Roberto fue siendo m&aacute;s accesible y dejaba salir a su querida esposa con sus nuevas amigas que hab&iacute;a hecho en la zona residencial en la que viv&iacute;an, si bien sus amigas ya eran se&ntilde;oras que rondaban los 35 o 40 a&ntilde;os a Samantha no le importaba. Ella se sent&iacute;a c&oacute;moda con el simple hecho de poder platicar con otras mujeres de alguno que otro chisme que ocurr&iacute;a con los vecinos. Y hab&iacute;a encontrado en el ejercicio una buena forma de liberar energ&iacute;a.<\/p>\n<p>De a poco ella fue asimilando que esta nueva vida no era tan mala como en un principio lo cre&iacute;a. Ya que ten&iacute;a un esposo que la amaba con todo el coraz&oacute;n, as&iacute; como ella lo hac&iacute;a y ten&iacute;an un hermoso hijo que hab&iacute;a sido hecho del gran amor que ambos se ten&iacute;an.<\/p>\n<p>En la vida de la familia Jauregui de a poco fue reinando la paz. As&iacute; pasaron 8 a&ntilde;os en los cuales los 3 vivieron felizmente hasta que un d&iacute;a una terrible noticia llego a su puerta. A Don Antonio el padre de Roberto le hab&iacute;an detectado c&aacute;ncer en los pulmones. Roberto como hijo &uacute;nico, se hizo cargo de todos los tr&aacute;mites para que su padre tuviera las mejores atenciones en los mejores hospitales no solo del pa&iacute;s sino tambi&eacute;n del extranjero. Claro que para eso tuvo que echar mano de los ahorros familiares ya que dichos servicios no saldr&iacute;an nada baratos. Samantha sin dudar un segundo apoyo esa decisi&oacute;n. Si bien sus suegros no eran muy de su agrado, les ten&iacute;a mucho respeto y cari&ntilde;o. As&iacute; que, sin m&aacute;s, Roberto comenz&oacute; a gastar todos sus ahorros en busca de que alg&uacute;n medico u hospital pudiera ayudar a su padre. Pero para desgracia de &eacute;l, ya nada pod&iacute;a hacerse, la enfermedad ya estaba muy avanzada y la edad de su padre ya no era apta para soportar alg&uacute;n tratamiento.<\/p>\n<p>Y as&iacute; 1 a&ntilde;o y medio m&aacute;s tarde su padre parti&oacute; de este mundo. Fue un dolor muy fuerte para toda la familia y m&aacute;s sabiendo que gastaron pr&aacute;cticamente todos sus ahorros y ni con eso pudieron salvarle la vida. Aunque Roberto sab&iacute;a que en su trabajo recuperar&iacute;a ese dinero en poco tiempo&#8230; o eso cre&iacute;a.<\/p>\n<p>A los pocos meses de esos acontecimientos, una noticia sacudi&oacute; el mundo. Era el virus que afecto en un principio el lado oriental del mundo y poco a poco fue afectando a todo el mundo a tal punto que se entr&oacute; en una cuarentena mundial.<\/p>\n<p>Samantha y Roberto cre&iacute;an que eso ser&iacute;a solo de un par de meses y todo volver&iacute;a a la normalidad, como todos lo cre&iacute;amos. Pero con el pasar del tiempo se dieron cuenta que no ser&iacute;a as&iacute;. Sus desgracias aumentaron cuando la madre de Samantha cayo en cama por dicha enfermedad y por lo reciente de la enfermedad no pudieron hacer nada los m&eacute;dicos para salvarla. Y lo peor para Samantha es que no se pudo despedir de ella por &uacute;ltima vez dado que en ese entonces se prohib&iacute;a el contacto con cuerpos infectados.<\/p>\n<p>La familia Jauregui se encontraba en tristeza total cuando unos meses despu&eacute;s a Roberto le llego otra p&eacute;sima noticia. La empresa para la que hab&iacute;a trabajado siempre, se hab&iacute;a declarado en bancarrota. As&iacute; que ya no tendr&iacute;a una fuente de ingresos con la cual pudiera proveer a su familia. Aparte con lo gastado que hab&iacute;a quedado con el tema de su padre, apenas y podr&iacute;an sobrevivir unos cuantos meses m&aacute;s con los ahorros que les quedaban.<\/p>\n<p>Samantha le propuso a Roberto el mudarse a la casa que su madre le hab&iacute;a dejado como &uacute;nica herencia. Si bien la casa no era de lujos y esta se encontraba localizada en una colonia popular de la ciudad, los gastos econ&oacute;micos bajar&iacute;an considerablemente. Roberto en un principio hab&iacute;a rechazado esa propuesta de manera inmediata. El solo hecho de pensarse viviendo en un lugar as&iacute; cuando ten&iacute;a todas las comodidades en su actual casa lo hac&iacute;a sentirse derrotado. Sin contar que el aceptar eso, ser&iacute;a como el aceptar que no fue lo suficientemente hombre para poder darle el estilo de vida que su familia se merec&iacute;a.<\/p>\n<p>Pero mientras m&aacute;s pasaban los meses y la pandemia parec&iacute;a no tener fin, sus ahorros entraron en n&uacute;meros rojos y Roberto continuaba sin poder conseguir alg&uacute;n empleo. As&iacute; que con su orgullo lastimado termino aceptando la propuesta de su esposa.<\/p>\n<p>A las pocas semanas la familia ya se encontraba terminando de acomodar todos sus muebles en la que ser&iacute;a su nueva casa.<\/p>\n<p>Samantha no pod&iacute;a dejar de sentir cierta felicidad al estar en la casa donde vivi&oacute; toda su infancia con sus padres. En sus adentros era como volver a estar en casa. Si bien ten&iacute;a muchos a&ntilde;os de no haber regresado ah&iacute;, el aroma y los recuerdos segu&iacute;an intactos.<\/p>\n<p>Los meses pasaron y con ellos un par de noticias buenas al fin llegaron. Y es que las autoridades de salud hab&iacute;an dado luz verde para poder volver a la normalidad o por lo menos ya no estar encerrados todo el d&iacute;a. Aunado a eso Roberto pudo conseguir empleo, no era una empresa de renombre como en la que estaba antes ni su sueldo era tan jugoso, pero el por fin encontrar empleo despu&eacute;s de meses, ya era m&aacute;s que suficiente. Sab&iacute;a que, si hac&iacute;a unos buenos trabajos en esa empresa, le podr&iacute;an aumentar el suelo u otra empresa m&aacute;s importante lo podr&iacute;a contratar as&iacute; que no ten&iacute;a mucha preocupaci&oacute;n en ese sentido.<\/p>\n<p>Por el lado de Daniel, ya hab&iacute;a cumplido 12 a&ntilde;os as&iacute; que buscaron una secundaria a la cual pudiera ingresar y que no estuviera muy lejos de su casa. Aunque tanto a Samantha como a Ricardo les encantaba la idea de que su hijo siguiera estudiando en alguna escuela privada. La econom&iacute;a actual no les permit&iacute;a eso. As&iacute; que Samantha se decant&oacute; por inscribir a su hijo en la misma secundaria a la que ella fue en su &eacute;poca de pubertad. Y as&iacute; la familia Jauregui estaba lista a volver a la vida normal.<\/p>\n<p>-&iexcl;Daniel!, &iexcl;Mi amor!, &iexcl;Ap&uacute;rate que se te va a enfriar el desayuno!- su madre le gritaba desde las escaleras a su reto&ntilde;o para que bajara r&aacute;pido y su padre no lo fuera a rega&ntilde;ar. Lo que menos quer&iacute;a era comenzar la ma&ntilde;ana con una discusi&oacute;n entre ambos.<\/p>\n<p>-&iexcl;Ya estoy aqu&iacute; mami, tranquila!- dec&iacute;a el puberto sin dejar de mirar su tel&eacute;fono mientras bajaba las escaleras.<\/p>\n<p>-&iexcl;Que hermoso te vez con ese uniforme mi amor!- Samantha le dec&iacute;a a su hijo mientras lo abrazaba y le daba un beso en su frente.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iexcl;Mamaaa!! Ya no soy un ni&ntilde;o para que me trates as&iacute;- le respond&iacute;a el chico sacando su rostro de entre los enormes pechos de su madre. Y es que Daniel a diferencia de su madre y padre. La gen&eacute;tica no le hab&iacute;a favorecido mucho. Era un chico de estatura baja y complexi&oacute;n algo robusta, usaba anteojos y por la edad, su rostro estaba plagado de barros y espinillas. Era el t&iacute;pico chico raro. Su vida la pasaba jugando video juegos, viendo caricaturas y en la noche alg&uacute;n hentai o entraba en foros donde otros chicos sub&iacute;an fotos de algunas chiquillas pendejas que les pasaban el pack.<\/p>\n<p>-&iexcl;Daniel, ap&uacute;rate a desayunar que no quiero llegar tarde al trabajo, hoy tengo una reuni&oacute;n sobre el nuevo proyecto y no quiero que tampoco tu llegues tarde a tu primer d&iacute;a de clases!- Su padre le gritaba desde la mesa sin dejar de ver el peri&oacute;dico.<\/p>\n<p>-Ya escuchaste amor, tu padre quiere nos apuremos o nos va a rega&ntilde;ar jiji- una bromista Samantha le dec&iacute;a a su hijo mientras lo tomaba de la mano para llevarlo hasta la mesa.<\/p>\n<p>Ya estando en la mesa los 3 desayunaron como cualquier familia. Samantha emocionada le daba tips a su hijo sobre la escuela y le comentaba las an&eacute;cdotas y travesuras que ah&iacute; hizo. Todos re&iacute;an por las ocurrencias que ella hizo en su &eacute;poca de pubertad. Hasta que Roberto vio el reloj y le dijo a su hijo que ya era hora de irse.<\/p>\n<p>Samantha se despidi&oacute; de su hijo con un beso en la frente y de Roberto con un tenue beso en los labios.<\/p>\n<p>Viendo recargada desde la puerta como el auto se perd&iacute;a entre los dem&aacute;s carros y camiones que a esa hora tambi&eacute;n comenzaban su vida laboral, Samantha no pudo ocultar ese vac&iacute;o que sinti&oacute; en el est&oacute;mago. Y es que volverse a sentir sola despu&eacute;s de estar tanto tiempo juntos todos los d&iacute;as por la pandemia le daba cierta tristeza.<\/p>\n<p>Estaba en esos pensamientos cuando un pitido de un auto acompa&ntilde;ado de un chiflido la hicieron volver en s&iacute; y recordar la vestimenta que tra&iacute;a puesta. Si bien su camis&oacute;n le llegaba apenas un poco arriba de las rodillas y no ten&iacute;a ning&uacute;n tipo de escote generoso como para considerarlo sexy. Lo que si ten&iacute;a era que le quedaba un tanto pegado en espec&iacute;fico de sus pechos, caderas y nalgas. Y no es que la talla de su camis&oacute;n fuera una talla m&aacute;s chica, tan solo que sus proporciones en esas &aacute;reas de sus cuerpos eran de un tama&ntilde;o mayor al promedio.<\/p>\n<p>Samantha con un muy visible color rojizo en su rostro, r&aacute;pidamente dio la media vuelta y entro a su casa, cerrando la puerta detr&aacute;s de ella.<\/p>\n<p>La mujer casada intento tranquilizarse un poco, mientras recordaba que ese tipo de insolencias no ocurr&iacute;an en su antigua casa. R&aacute;pidamente record&oacute; cuando ella era m&aacute;s joven y viv&iacute;a ah&iacute; como cada vez que sal&iacute;a de su casa recib&iacute;a una que otra leperada de algunas personas. Por lo general eran personas de la clase obrera las que se refer&iacute;an a ella con piropos, unos chistosos y otros subido de tono. Si bien en aquellos a&ntilde;os, dichos piropos no le desagradaban del todo y hasta algunos le parec&iacute;an interesantes. Ahora no le parec&iacute;an propios para una mujer casada y madre. As&iacute; que mientras se dirig&iacute;a hacia su habitaci&oacute;n para cambiarse de ropa, pensaba en no darle pie a que ese tipo de gente le volviera a faltar el respeto. As&iacute; que evitar&iacute;a el salir a la calle como lo hab&iacute;a hecho hace algunos minutos.<\/p>\n<p>-No tengo tiempo de darle mucha importancia, mejor me apuro a limpiar la casa para que la comida este lista cuando llegue de la escuela mi vida. Sirve que me cuenta que tanto cambio la escuela desde que yo estudiaba ah&iacute; jijiji- termino diciendo Samantha en tono como si de un gran chisme se tratara mientras se dirig&iacute;a a su habitaci&oacute;n para cambiarse de ropa.<\/p>\n<p>A unas cuadras de ah&iacute;, en los portones de la escuela secundaria. Un hombre supervisaba la entrada de los alumnos. Por la cara de pocos amigos que ten&iacute;a, pareciera que lo ten&iacute;an ah&iacute; en contra de su voluntad. Tan solo a las alumnas y alguna que otra madre que llevaba a su criatura, se dignaba a saludar con una sonrisa de oreja a oreja y alg&uacute;n piropo seg&uacute;n el cautivador pero que ante los ojos de ellas solo les causaba gracia. Porque a los hombres solo se limitaba a regresarles el saludo de mala gana o simplemente ignorarlos.<\/p>\n<p>El tipo iba vestido con un pantal&oacute;n sastre de color caf&eacute; ya muy degastado, una camisa un tanto percudida de manga corta. Mientras que los botones de su camisa hac&iacute;an lo posible por no salir disparados y es que la prominente barriga repleta de lombrices y sabr&aacute; Dios que m&aacute;s par&aacute;sitos llevar&iacute;a dentro, hac&iacute;an que la camisa le quedara extremadamente entallada. Era tanto que claramente se pod&iacute;an dibujar sus pechos que rivalizaban con los pechos de las estudiantes m&aacute;s desarrolladas de la escuela. El aspecto su rostro no era muy diferente al de su ropa y su cuerpo. Carec&iacute;a de cabello en la parte m&aacute;s alta de su cabeza, tan solo ten&iacute;a cabello alrededor de esta como una coronilla, ten&iacute;a unos enormes cachetes que parec&iacute;a m&aacute;s un bulldog viejo que una persona. Ten&iacute;a un bigote muy descuidado con una enorme verruga en su nariz. Si alguien les dijera que era un esp&eacute;cimen que se hab&iacute;a escapado del museo de criaturas mutantes que se pon&iacute;a cada a&ntilde;o en la feria local, todos lo habr&iacute;an cre&iacute;do.<\/p>\n<p>Mientras el viejo mastodonte se manten&iacute;a maldiciendo por dentro el tener que regresar a clases, pudo sentir como una mano le impactaba en su calvicie.<\/p>\n<p>-&iexcl;Que paso pinche mantecas! &iquest;Tan temprano y ya te andas echando un taco de ojo con las nalguitas?- le dec&iacute;a un tipo con un overol lleno de parches por lo viejo y usado que estaba. Se trataba del conserje de la escuela. Un tipo que, al contrario del otro esp&eacute;cimen, este pareciera que sufr&iacute;a de alg&uacute;n tipo de desnutrici&oacute;n severa. Pareciera que tu piel estaba completamente pegada al hueso, tan solo una panza cervecera era la que hac&iacute;a bulto bajo su viejo overol.<\/p>\n<p>-&iexcl;Que traes mendiga calaca! Ya te dije que delante de los alumnos y padres de familia no estes chingando. No ves que soy el director y tengo que dar buena imagen- Le respond&iacute;a el viejo con un tono de molestia ya que vio como unas alumnas vieron el zape que le dio su amigo el conserje y comenzaron a re&iacute;r.<\/p>\n<p>-Ta&rsquo; bueno, mi director, una disculpa- en tono de burla le dec&iacute;a el conserje. -Pero si andas viendo si hay buenas nalgas o porque andas aqu&iacute; parado como pendejo tan temprano con este frillazo?- Se volv&iacute;a a dirigir al director con ese lenguaje tan soez. Y es que entre ambos exist&iacute;a una gran amistad de a&ntilde;os. Y esa era su forma habitual de hablarse.<\/p>\n<p>-Pendeja tu puta madre, pinche cerillo con patas. Si estoy parado aqu&iacute; ahorita es porque la Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n nos pidi&oacute; a los directores de todas las escuelas el estar en el port&oacute;n a primera hora para darle la bienvenida a los alumnos y as&iacute; tener buena imagen con los padres de familia. Puras pendejadas de esos cabrones- En un tono molesto quee comentaba a su amigo<\/p>\n<p>-&iexcl;Jajaja! Puras mamadas con esos cabrones mi buen Rigo. Pues t&uacute; que les haces caso. Mejor v&aacute;monos a tu oficina a chingarnos un cafecito. Sirve y de ah&iacute; vemos m&aacute;s a gusto las nalgas de las alumnas- dec&iacute;a su amigo mientras le daba un jal&oacute;n de su brazo para intentar meterlo a la escuela.<\/p>\n<p>-No puedo pinche Goyo. Esta orden viene desde mero arriba y si la desobedezco me pueden quitar el puesto. Ya viste que antes de que empezara la pandemia los dirigentes se enteraron de que les sub&iacute;a las calificaciones a las alumnas si se me mandaban regalitos. Y uno de los dirigentes que es mi compa me dijo que el pitazo vino de alguien que trabajaba dentro de la escuela, pero no me pudo dar nombres porque a el tampoco se los dijeron. Hay un cabron o cabrona que me quiere torcer para quedarse con mi puesto, pero ni madres que se los voy a dar. Por eso ahorita tengo que hacer todo lo que esos pendejos me digan en lo que salgo de su mira- le murmuraba casi en el o&iacute;do como si alguien los estuviera vigilando.<\/p>\n<p>-No pues si esta cabron. Ni pedo, nom&aacute;s te toca aguantar vara. Entonces me quedo aqu&iacute; un rato contigo para ver la nueva mercanc&iacute;a jejeje- su fiel compa&ntilde;ero puso una mano en su hombro en se&ntilde;al de apoyo mientras miraba a cuanta jovencita le permit&iacute;an sus degenerados ojos.<\/p>\n<p>Mientras tanto en el coche de Roberto. Padre e hijo venian teniendo una amena conversaci&oacute;n hasta que llegaron a la escuela.<\/p>\n<p>-Muy bien hijo, vamos, te llevare a la entrada para que te digan en donde queda tu sal&oacute;n- le dec&iacute;a a su hijo mientras le quitaba las llaves a su auto y bajaba de este con su hijo.<\/p>\n<p>-Mira nada m&aacute;s el carrazo que trae ese wey- un asombrado Rigo le dec&iacute;a a su tilico amigo.<\/p>\n<p>-Me cae de a madres que en un carro de esos se nos subir&iacute;an un chingo de culos. L&aacute;stima que con tu pinche sueldo de director nomas te alcanza para la carcacha que traes jajaja- expresaba de forma burlona el conserje<\/p>\n<p>-Pero al menos tengo carro no como tu pende&#8230; &#8211; Rigo apenas iba a terminar su frase cuando vio delante de ellos a Roberto.<\/p>\n<p>-Buenos d&iacute;as, disculpe mi hijo es de nuevo ingreso y quisiera saber si me podr&iacute;a ayudar en encontrar su aula- Mientras Roberto de forma amable dec&iacute;a eso, extend&iacute;a su mano hacia el director en forma de saludo.<\/p>\n<p>-Bu&#8230; bu&#8230; buenos d&iacute;as, claro que s&iacute;, soy el director de esta escuela, Rigoberto Ruiz Nu&ntilde;ez, para servirle. Perm&iacute;tame ver su hoja para checar en cual aula le toco a su hijo- Rigoberto de una forma torpe le daba la mano. Y es que el porte que ten&iacute;a Roberto, impon&iacute;a respeto a la mayor&iacute;a de personas, y este par de infelices no ser&iacute;an la excepci&oacute;n. Aparte el verlo bajar de ese auto de lujo y con el traje de marca que llevaba puesto le daba la impresi&oacute;n que se trataba de alguien importante que prefer&iacute;a tener de amigo. Tal vez y alg&uacute;n beneficio podr&iacute;a tener en alg&uacute;n futuro, pensaba el obeso director.<\/p>\n<p>Roberto le dio la hoja donde venia el aula en donde le hab&iacute;a tocado a su hijo. El director intercambio un par m&aacute;s de palabras con Roberto. Luego tomo del hombro a Daniel y el mismo fue quien lo llevo hasta su aula. Mientras que en una banca se encontraba un grupo de chicos que no perd&iacute;an detalle de Daniel, desde que bajo de ese auto con un hombre bien vestido y como este era escoltado hasta su sal&oacute;n por el mism&iacute;simo director de la escuela.<\/p>\n<p>-Al parecer hay nuevo ni&ntilde;o consentido en la escuela. Le tenemos que dar una buena bienvenida no creen?- dec&iacute;a uno de los chicos que pareciera era el l&iacute;der del grupo ya que al terminar su frase los dem&aacute;s de manera inmediata le respondieron que si al unison&oacute; entre risas.<\/p>\n<p>Algunas horas m&aacute;s tarde en la casa de Samantha. La bella casada terminaba el aseo de su hogar y se dirig&iacute;a a la cocina para ver que ingredientes le faltaban para preparar la comida. Hab&iacute;a pensado que ser&iacute;a buena idea el prepararle la comida favorita a su hijo por su primer d&iacute;a en la Secundaria. As&iacute; que apuntando en una hoja las cosas que le faltaban, tomo su bolsa de mandado, y ya se dispon&iacute;a a salir cuando de reojo se vio en un espejo que ten&iacute;an por el pasillo que daba a la puerta principal. Mientras se miraba en el espejo, no puedo evitar esbozar una ligera sonrisa mientras lleva la palma de su mano derecha a su frente y mov&iacute;a su cabeza en forma de negaci&oacute;n.<\/p>\n<p>-&iexcl;Ay, Samantha! &iquest;Como se te iba a ocurrir salir as&iacute; a la calle?- Se recriminaba a ella misma en un tono de burla.<\/p>\n<p>Y es que la ropa que llevaba puesta era un peque&ntilde;o short tipo licra de color rojo, que, en el cuerpo de cualquier otra mujer, este le quedar&iacute;a a media pierna, pero en el cuerpo de Samantha era diferente. Y es que debido a que era poseedora de unas piernas grandes, pero bien torneadas y un par de prominentes nalgas, el short se sub&iacute;a hasta el inicio de sus nalgas y cuando se agachaba para limpiar la parte baja de alg&uacute;n mueble o sacar el polvo que se acumulaba debajo de las camas el short sub&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s incrust&aacute;ndose entre sus nalgas, dando la imagen como si de una tanga se tratara. Sin contar que, por enfrente, sus labios vaginales se marcaban perfectamente sobre el short. Era una maldici&oacute;n o por lo menos eso era lo que ella dec&iacute;a ya que su vagina era de las que tienen unos labios vaginales grandes que con cualquier ropa ajusta estos salen a la vista haciendo la famosa, &ldquo;Pata de camello&rdquo;. Por ese motivo desde secundaria hab&iacute;a evitado el usar el short de educaci&oacute;n f&iacute;sica y cualquier pantal&oacute;n o leggins que fuera de licra. Ya que era muy vergonzoso el ver como sus compa&ntilde;eros no le quitaban los ojos de encima y sus compa&ntilde;eras la vieran como bicho raro. Aunque su maestro de educaci&oacute;n f&iacute;sica de ese entonces que se llamaba Rigoberto, siempre la alentaba para llevar su short diciendo que era algo normal, ella siempre lo catalogo como un gran maestro y amigo que la apoyo mucho. En la parte superior llevaba puesto una blusa de tirantes de color blanco la cual usaba sin brasier haciendo que cuando se le mojaba un poco la blusa esta hac&iacute;a que se les transparentaran su par enormes pechos, la blusa quedaba como ombliguera, dejando al descubierto parte de su vientre.<\/p>\n<p>Aunque ya hab&iacute;a tenido ciertos problemas con Roberto por el uso de esa ropa, a ella no le importaba mucho ya que solo la usaba cuando hacia el aseo de la casa y por lo general siempre estaba sola. Solo a veces estaba su hijo, pero este se encerraba en su habitaci&oacute;n para jugar alg&uacute;n video juego y ni caso le pon&iacute;a. Aparte esa ropa se le hac&iacute;a muy c&oacute;moda para hacer ese tipo de actividades.<\/p>\n<p>Samantha r&aacute;pidamente subi&oacute; a su habitaci&oacute;n y buscando en su armario, saco una falda de vuelo que le llegaba a media pantorrilla. De la parte superior solo decidi&oacute; ponerse una ligera sudadera con cierre por enfrente sobre su blusa ya que era bien sabido que ella odiaba usar brasier, aparte ni falta le hac&iacute;an ya que a sus pechos la fuerza de gravedad no les hac&iacute;a ning&uacute;n efecto. Ellos segu&iacute;an igual que erguidos como en sus &eacute;pocas de universidad, ni pareciera que ya hab&iacute;a dado a luz a un ni&ntilde;o.<\/p>\n<p>Subiendo el cierre hasta arriba y tomando su bolso, volvi&oacute; a bajar y pasando de nueva cuenta por el espejo se dio una checada y con una sonrisa de aprobaci&oacute;n sali&oacute; de su casa, si bien a&uacute;n con esa sudadera y esa falda cualquiera que la viera tendr&iacute;a una muy buena de vista esos pechos y nalgas que se lograban formar debajo de esas ropas, ya no era nada comparado a la exquisita visi&oacute;n que hubiera dado si hubiera salido con la ropa anterior.<\/p>\n<p>La candorosa casada caminaba por las calles de esa colonia, mientras iba entrando en diferentes locales para comprar los ingredientes que necesitaba. As&iacute; como tambi&eacute;n de vez en cuando alg&uacute;n rostro familiar de su ni&ntilde;ez la reconoc&iacute;a y la saludaba, por lo general eras mujeres ya grandes las que la saludaban y que eran amigas de su difunta madre. As&iacute; continuo Samantha sus mandados hasta que mientras miraba su hoja para ver que ingredientes le hac&iacute;an falta una voz familiar la hizo girar su rostro hacia la direcci&oacute;n de donde proven&iacute;a esa voz.<\/p>\n<p>-Hola Samantita, &iquest;C&oacute;mo estas mi ni&ntilde;a?- le dec&iacute;a aquella voz a los lejos<\/p>\n<p>-&iexcl;Do&ntilde;a Carmen!, &iexcl;Hola!, muy bien y usted como esta?- respond&iacute;a Samantha con una muy sincera sonrisa a la mujer que se iba acercando.<\/p>\n<p>-Pues aqu&iacute; seguimos que es lo importante. Ya ten&iacute;a a&ntilde;os sin verte muchacha te me hab&iacute;as escondido muy feo- diciendo esto &uacute;ltimo en un tono serio mientras cruzaba sus brazos la se&ntilde;ora.<\/p>\n<p>-No es eso Do&ntilde;a Carmen, solo que nuestra anterior casa nos quedaba pr&aacute;cticamente de orilla a orilla de la ciudad y con la escuela y las clases de nataci&oacute;n e ingl&eacute;s de Daniel, no nos daba tiempo de venir para ac&aacute;- argumentaba la casada con un tono de sinceras disculpas como si hubiera hecho de verdad alg&uacute;n crimen.<\/p>\n<p>-&iexcl;Jajaja! No te creas mi ni&ntilde;a, solo bromeo. Pero si me dio gusto verte de nuevo. &iquest;Y qu&eacute; andas haciendo por ac&aacute; y con esa bolsa de mandado?- le dec&iacute;a la se&ntilde;ora un tanto intrigada se&ntilde;alando la bolsa.<\/p>\n<p>-Es que nos mudamos a la casa de mis papas Do&ntilde;a Carmen. A Roberto le sali&oacute; un nuevo trabajo y la casa de mis papas le quedaba m&aacute;s cerca de aqu&iacute;.- le comentaba la casada. Si bien en parte era cierto eso que le dijo. Aun le daba cierta pena el decir que se hab&iacute;an cambiado de casa por los problemas econ&oacute;micos por los que estaban pasando.<\/p>\n<p>-&iexcl;Que felicidad mi ni&ntilde;a!, as&iacute; te podre ver m&aacute;s seguido, aparte a tu mama le hubiera encantado que su casa fuera habitada de nueva cuenta por su hija y su nieto- una entusiasmada mujer lo dec&iacute;a. Y es que Do&ntilde;a Carmen hab&iacute;a visto crecer a Samantha desde que ella aun usaba pa&ntilde;ales. Y Samantha desde muy peque&ntilde;a le hab&iacute;a tomado un afecto especial a Do&ntilde;a Carmen como una segunda madre ya que la mujer por desgracia hab&iacute;a resultado que era inf&eacute;rtil. As&iacute; que desde que vio a la peque&ntilde;a Samantha y aunado que era gran amiga de su madre, ella la crio y cuido como su hija desde entonces.<\/p>\n<p>-&iexcl;Si, Do&ntilde;a Carmen! Le prometo que nos veremos muy seguido como en los viejos tiempos- reafirmaba una alegre Samantha.<\/p>\n<p>-As&iacute; se habla mi ni&ntilde;a. Por cierto, en mi casa tengo un localito donde vendo ropa. Tendr&iacute;as que darte una vuelta para comprarte ropa m&aacute;s joven como t&uacute;. &iquest;Qu&eacute; es eso de andar usando esos harapos para salir a la calle? Ya ni yo que estoy m&aacute;s vieja que t&uacute; me visto tan fodonga- dec&iacute;a la se&ntilde;ora mientras se daba una vuelta dando a entender que le estaba modelando. Pero m&aacute;s bien parec&iacute;a un trompo dando vueltas. Y es que la se&ntilde;ora era chaparra y gorda, en realidad ten&iacute;a la forma de un trompo de tacos al pastor.<\/p>\n<p>-Ay Do&ntilde;a Carmen que mala es jijiji. Yo ya no estoy para usar ropa destapa, ya no estoy en esa edad y aparte no es propio de una mujer casada y con hijo- respond&iacute;a Samantha con cierta timidez. Y es que, aunque muy en el fondo si le gustar&iacute;a vestir de vez en cuando m&aacute;s joven, ya no se sent&iacute;a f&iacute;sicamente atractiva, ya que no recordaba la &uacute;ltima vez que su marido le hab&iacute;a hecho alg&uacute;n cumplido hacia su f&iacute;sico. Y aparte a Roberto tampoco le parec&iacute;a correcto el que ella saliera con alg&uacute;n pantal&oacute;n entallado, vestido a media pierna o blusas escotadas.<\/p>\n<p>-&iexcl;Tonter&iacute;as!. Ya no estamos en esa &eacute;poca donde ten&iacute;amos que salir bien tapadas, mijita. Es para que salgas vestida como t&uacute; quieras sin miedo al que diran. Es m&aacute;s, desabr&oacute;chate esta cosa que ni frio est&aacute; haciendo. Es m&aacute;s, est&aacute; haciendo calor- mientras decia eso la se&ntilde;ora, con una mano le baja el cierre de la sudadera completamente.<\/p>\n<p>-&iexcl;Espere do&ntilde;a Carmen!- una asustada Samantha le dec&iacute;a a la vieja. Y es que debajo de la sudadera solo llevaba su blusa de tirantes sin brasier. Samantha al sentir el tenue aire veraniego golpear contra su pecho no pudo evitar el llevar ambas manos hacia sus pechos en autentico reflejo de protecci&oacute;n ya que se sent&iacute;a vulnerable a las miradas de cualquier curioso que pasara por ah&iacute; en ese momento.<\/p>\n<p>Do&ntilde;a Carmen no pudo evitar el sonre&iacute;r al ver ese par de melones que Samatha escond&iacute;a debajo de su blusa y que le recordaron esas an&eacute;cdotas que ella ten&iacute;a con la madre de Samantha en su juventud. Donde ella la alentaba a mostrar m&aacute;s su bello cuerpo, pero la mujer al igual que su hija le dec&iacute;a que el andar mostrando de mas no era propio de una mujer casada.<\/p>\n<p>-&rdquo;Ay Samantita, vaya que si heredaste el cuerpo de tu madre y por desgracia tambi&eacute;n esas anticuadas costumbres. Pero hare el intento de hacerte cambiar esos pensamientos para que puedas vivir m&aacute;s plena y feliz, as&iacute; como tu madre tambi&eacute;n le hubiera gustado vivir&rdquo;- pensaba la viejita<\/p>\n<p>-Bueno mija, vamos a mi casa para que veas la ropa que tengo. De hecho, ayer me llego nueva mercanc&iacute;a que de seguro en ti se ver&aacute;n hermosos- dec&iacute;a la se&ntilde;ora mientras con una mano jalaba a la casada.<\/p>\n<p>-Espere Do&ntilde;a Carmen. Ahorita no puedo, tengo que terminar de comprar las cosas que me hacen falta para hacer la comida. Quiero tener la comida lista para cuando Daniel llegue de su primer d&iacute;a de escuela- respond&iacute;a Samantha mientras deten&iacute;a el andar de la se&ntilde;ora.<\/p>\n<p>-Eso me gusta de ti muchacha, que sabes tener tu casa en orden. Bueno mija, te dejo para que termines de hacer tus mandados. Y nada de andarte subiendo el cierre, no est&aacute;s haciendo nada malo- la viejita le dec&iacute;a a Samantha mientras le daba un beso en la mejilla y comenzaba a alejarse de ah&iacute;.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iexcl;Es&#8230; es&#8230; espere&#8230; Do&ntilde;a Carmen!!- una avergonzada Samantha le gritaba a la se&ntilde;ora. Haci&eacute;ndole se&ntilde;as con una mano de que regresara mientras con la otra mano intentaba cubrirse lo m&aacute;s que pod&iacute;a sus pechos.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; paso muchacha? No me digas que te molestaste porque te hice eso- la se&ntilde;ora le preguntaba a la joven mientras apuntaba hacia su sudadera.<\/p>\n<p>-N&#8230; n&#8230; no, no es eso, aunque si me tomo por sorpresa. Solo quer&iacute;a preguntarle si a&uacute;n vive donde mismo y que si me podr&iacute;a pasar su n&uacute;mero de tel&eacute;fono para estar en contacto y que me diga a que horas puedo ir a su casa- Samantha sacaba su tel&eacute;fono de una de las bolsas de su su&eacute;ter y se met&iacute;a a la opci&oacute;n de agregar un nuevo contacto telef&oacute;nico.<\/p>\n<p>-Es cierto. Se me hab&iacute;an olvidado esas cosas jajaja. Si mija, ah&iacute; donde mismo se encuentra tu humilde casa. T&uacute; puedes ir a cualquier hora que quieras despu&eacute;s de las 4 de la tarde mi amor. Y mi n&uacute;mero es&#8230;- le dictaba la mujer a Samantha y esta se apuraba a teclear los n&uacute;meros.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de intercambiar n&uacute;meros Samantha y Do&ntilde;a Carmen se despidieron de un beso en la mejilla, despu&eacute;s la se&ntilde;ora se alej&oacute; de ah&iacute;. Mientras nuestra joven casada met&iacute;a su tel&eacute;fono en la bolsa de su su&eacute;ter bajaba su mirada hacia sus pechos.<\/p>\n<p>-&rdquo;Tal vez Do&ntilde;a Carmen tenga raz&oacute;n. No est&aacute; mal el salir un poco destapada a la calle. Adem&aacute;s&#8230; no es como que alguien me vaya a mirar, ya soy una se&ntilde;ora. Los hombres solo est&aacute;n en busca de jovencitas. De seguro el tipo que mi chiflo y me pito en la ma&ntilde;ana lo hizo en forma de burla&rdquo;- pensaba la mujer, aunque sin que ella se diera cuenta con un poco de decepci&oacute;n.<\/p>\n<p>-Aunque a la pr&oacute;xima me pondr&eacute; brasier, me siento extra&ntilde;a de salir sin brasier a la calle. En voz baja se dec&iacute;a Samantha mientras se sub&iacute;a el cierre de la sudadera a la altura de su ombligo. Seg&uacute;n ella eso era para que el su&eacute;ter no se moviera tanto y le tapara un poco m&aacute;s de sus pechos. Lo que no sab&iacute;a es que solo har&iacute;a que fuera m&aacute;s visible el bamboleo de sus pechos al caminar.<\/p>\n<p>Apenas empez&oacute; a caminar y se dio cuenta de este detalle. Y cuando se dispon&iacute;a mejor a subirse el cierre completamente, sinti&oacute; como su celular comenz&oacute; a sonar dentro de su bolsillo. R&aacute;pidamente tomo su celular y vio que era un mensaje de su amado esposo. Con alegr&iacute;a lo abri&oacute; y grande fue su sorpresa cuando ley&oacute; en el mensaje, &ldquo;Cari&ntilde;o, esp&eacute;renme para comer juntos&rdquo;. Le dieron ganas de marcarle en ese preciso momento y decirle que claro que si lo esperar&iacute;an. Y ese que Roberto tenia a cargo una construcci&oacute;n muy importante por la que casi no estaba en casa. Sal&iacute;a temprano de casa y llegaba muy tarde por lo que la interacci&oacute;n entre ambos se hab&iacute;a vuelto un tanto distante. Por lo que el tenerlo m&aacute;s tiempo en casa le causaba mucha alegr&iacute;a a Samantha. Pero entendi&oacute; que si &eacute;l le hab&iacute;a mandado un mensaje en vez de llamarle era porque estaba ocupado as&iacute; que decidi&oacute; responderle con un mensaje dici&eacute;ndole lo feliz que le hac&iacute;a leer eso. Pero ya no recibi&oacute; respuesta de su esposo. -&ldquo;Al parecer si estaba ocupado&rdquo;- pens&oacute; Samantha.<\/p>\n<p>-Bueno, no importa. Con saber que vendr&aacute; a comer con nosotros es m&aacute;s que suficiente- se dec&iacute;a la alegre casada con una sonrisa de oreja a oreja, reanudando su andar hacia la fruter&iacute;a, olvidando el detalle de su sudadera.<\/p>\n<p>Mientras caminaba no pudo evitar darse cuenta que algunos hombres la volteaban a ver m&aacute;s de la cuenta. No le quiso dar mucha importancia a ese detalle. Pensaba que tal vez se deb&iacute;a a que nunca la hab&iacute;an visto por el barrio. As&iacute; que mejor deicidio solo responderles esas miradas con un, &ldquo;Buenos d&iacute;as&rdquo;. As&iacute; tal vez la dejar&iacute;an de ver tanto y entender&iacute;an que era nueva en el barrio, pensaba ella.<\/p>\n<p>Lo que no sab&iacute;a la ingenua Samantha es que esos hombres ni cuenta se daban de los buenos d&iacute;as que ella les hab&iacute;a dado. Esos hombres solo miraban el bamboleo tan er&oacute;tico de sus enormes tetas que le regalaba a cualquiera que volteara a mirarlas. Era pr&aacute;cticamente hipnotizante. Pareciera como si ese par de melones hablaran y les dijeran a todos que no apartaran sus vistas de ellas.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de algunas otras miradas y unos buenos d&iacute;as, dichos por ella, Samantha por fin llego a su destino. Se le hizo raro entrar y ver que el local se encontraba solo.<\/p>\n<p>&rdquo;Tal vez por ser lunes todas las amas de casa fueron desde temprano a comprar su mandado&rdquo; pensaba la casada.<\/p>\n<p>-&iexcl;Buenos d&iacute;as!- Samantha saludaba al hombre que estaba detr&aacute;s del mostrador leyendo el peri&oacute;dico.<\/p>\n<p>-Pues no s&eacute; qu&eacute; tengan de buenos- le respond&iacute;a el se&ntilde;or de mala gana sin quitar la vista de su peri&oacute;dico mientras tomaba un cigarro de una corcholata que le serv&iacute;a de cenicero.<\/p>\n<p>-&iquest;Disculpe?- en un tono un tanto molesto y sarc&aacute;stico, la mujer le preguntaba al hombre.<\/p>\n<p>-Que nada se&ntilde;o, d&iacute;game que quier&#8230; &#8211; dec&iacute;a el hombre mientras bajaba su peri&oacute;dico para atender a tan impertinente mujer que no lo dejaba leer su peri&oacute;dico tranquilamente, pensaba &eacute;l. Pero grande fue su sorpresa al darse cuenta que la mujer que ten&iacute;a delante de &eacute;l, no era una ama de casa como las que muy regularmente le tocaba atender todos los d&iacute;as, ya entradas en a&ntilde;os y tambi&eacute;n estradas en grasas. Si no que se trataba de una hembra que era todo lo contrario a esas mujeres. Esta hembra m&aacute;s bien parec&iacute;a una modelo de esas que salen en concursos de belleza que transmiten en televisi&oacute;n, pensaba el hombre. Fue tanta la sorpresa de aquel hombre que ni pudo terminar lo que le estaba diciendo al portento de mujer que ten&iacute;a delante. Tanto as&iacute; que hasta su cigarro que sosten&iacute;a entre sus labios, cay&oacute; al suelo en el momento que su boca se abri&oacute; por el asombro que le provoco esa mujer.<\/p>\n<p>-&iquest;Le sucede algo?- preguntaba Samantha, extra&ntilde;ada. Ya que desde su perspectiva m&aacute;s bien parec&iacute;a que aquel hombre hab&iacute;a visto al mismo diablo. Que, tomando en cuenta el rojo de su cabello, si lo pareciera. Pero de una demonia que incitaba al pecado carnal.<\/p>\n<p>-S&#8230;i, si, si. Todo m&aacute;s que bien, se&ntilde;orita- dec&iacute;a un ahora m&aacute;s amigable y jovial hombre.<\/p>\n<p>-Que extra&ntilde;o. Es que ahorita que entre lo note molesto, pero de la nada ya parece estar de buen humor- una incr&eacute;dula Samantha le dec&iacute;a al viejo mientras que esta llevaba su mano derecha a su ment&oacute;n mientras entre cerraba sus ojos, dando a entender que estaba pensando el motivo de su cambio de humor.<\/p>\n<p>-Ah&iacute; disp&eacute;nseme se&ntilde;orita, es que las ventas &uacute;ltimamente han estado muy bajas, pero al verla a usted ni modo de que no me ponga de buen humor jejeje- con una amarillenta sonrisa por el consumo del cigarro, le dec&iacute;a el verdulero.<\/p>\n<p>-Gracias. &iquest;Pero yo por qu&eacute;? Si ni nos conocemos, oiga- una confundida Samantha le preguntaba. Mientras cruzaba sus brazos por debajo de sus pechos. Haciendo que sus pechos se levantaran m&aacute;s dando la impresi&oacute;n de que hab&iacute;an aumentado de tama&ntilde;o.<\/p>\n<p>&ldquo;jija de la chingada, mira nomas esas chichotas que se carga. Me cae de a madres que es de esas viejas que les gusta ense&ntilde;ar carne cuando salen a la calle, exhibistas creo que les dicen. Ni chichero trae la cabrona&rdquo; pensaba el hombre mientras le miraba los pechos y notaba como unas peque&ntilde;as gotitas de sudor se formaba en la piel desnuda de sus pechos y estas terminaban desapareciendo en su blusa.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;C&oacute;mo que por qu&eacute;? Es usted muy guapa, se&ntilde;orita. Cualquiera se pondr&iacute;a de buen humor solo con verla- dec&iacute;a aquel viejo que sacaba sus frases de ligue que usaba cuando era joven pero que nunca le surtieron efecto. -Aparte hay otras 2 muuuy buenas razones para ponerme de buen humor jejeje- el rabo verde viejo dec&iacute;a eso mientras clavaba su mirada descaradamente en los pechos de la joven casada.<\/p>\n<p>Samantha pudo entender esto &uacute;ltimo al instante. Si bien no entend&iacute;a la mayor&iacute;a de los albures, esa mirada del se&ntilde;or sab&iacute;a muy bien a donde iba dirigida. Ah&iacute; fue cuando se dio cuenta que todo ese tiempo habia andado con el su&eacute;ter abierto el cual hab&iacute;a olvidado cerrar por lo feliz que le hab&iacute;a puesto el mensaje de su esposo. Tambi&eacute;n comprendi&oacute; que las miradas de los hombres que recibi&oacute; en la calle, no eran porque fuera nueva en el barrio sino por sus pechos. No pudo evitar sentir una gran verg&uuml;enza por lo ingenua que fue. Porque aparte de que esos hombres le estaban viendo los pechos, ella les hab&iacute;a devuelto esas miradas con un &ldquo;Buenos d&iacute;as una sonrisa en forma de ser amable, pero ahora m&aacute;s bien parec&iacute;an destellos de coqueter&iacute;a de su parte hacia esos hombres.<\/p>\n<p>Pero con este hombre era diferente. Si bien las miradas que hab&iacute;a recibido en la calle eran extra&ntilde;as, no le parecieron nada fuera de lo normal. Pero la mirada de este hombre era muy diferente, sent&iacute;a como si la desnudara con la mirada. La hac&iacute;a sentirse como un tierno e indefenso conejo que esta delante de un hambriento lobo. Esa sensaci&oacute;n de sentirse tan indefensa le causaba miedo, pero a la vez le causaba una sensaci&oacute;n que le era familiar pero no sab&iacute;a de donde o cuando. Pero sin duda alguna no lo hab&iacute;a sentido en los m&aacute;s recientes a&ntilde;os. Le hac&iacute;a sentir un vac&iacute;o en el est&oacute;mago, no sab&iacute;a de qu&eacute; forma, pero era una sensaci&oacute;n agradable.<\/p>\n<p>Una gran parte de ella quer&iacute;a subirse el cierre de la sudadera y salir de ah&iacute;, pero una peque&ntilde;a parte de ella, una que era confusa no la dejaba ni siquiera mover un dedo. Era como si una pelea dentro de ella se estuviera librando, en la que al parecer esa peque&ntilde;a parte confusa iba ganando ya que dicha confusi&oacute;n se fue convirtiendo en curiosidad.<\/p>\n<p>No sab&iacute;a que responderle a ese hombre. &iquest;Ser agresiva? Solo ser&iacute;a una forma de darle la raz&oacute;n, pensaba ella. &iquest;hacer como si no pasa nada? Ser&iacute;a peor que ser agresiva. &iquest;Ser indiferente? Supongo que ser&iacute;a la mejor opci&oacute;n, se dec&iacute;a a ella misma la alterada mujer. Hasta que por obra del esp&iacute;ritu santo o alguno de esos santos, algo que llevaba en uno de sus dedos le hizo saber cu&aacute;l ser&iacute;a la mejor respuesta.<\/p>\n<p>-Muchas gracias por sus palabras, se&ntilde;or. Pero mire, soy casada- Samantha dec&iacute;a eso mientras levantaba su mano derecha mientras con uno de sus dedos de la otra mano apuntaba hacia su anillo de matrimonio.<\/p>\n<p>-Yo tambi&eacute;n lo soy, mira- dec&iacute;a el viejo mientras levantaba su mano derecha en el que tambi&eacute;n se pod&iacute;a ver un anillo de menor calidad que el que ten&iacute;a Samantha. -Pero eso no tiene nada que ver con saber reconocer y apreciar la belleza de otra persona, o si?- argumentaba el hombre mientras ve&iacute;a de nueva cuenta de pies a cabeza a Samantha.<\/p>\n<p>-Pues, pues no. Pero se podr&iacute;a tomar a malas interpretaciones- le dec&iacute;a la casada trab&aacute;ndose un poco al hablar. Y es que esa charla, aunado a la mirada que nuevamente le hacia el viejo a su cuerpo, le hab&iacute;a hecho sentir ese rico vac&iacute;o en su cuerpo de nueva cuenta.<\/p>\n<p>-Podr&iacute;a ser, pero, &iquest;Acaso ves a alguien m&aacute;s aqu&iacute; que pudiera mal interpretar lo que le digo?- el verdulero se&ntilde;alaba alrededor de ellos haciendo alusi&oacute;n a que solo estaban ellos ah&iacute;.<\/p>\n<p>-Bueno&#8230; tiene raz&oacute;n. Pero no creo que sea tan amable con cualquier desconocida que se encuentra o si?- expreso la joven casada evitando mirar al hombre a los ojos por los nervios que le estaba causando tan extra&ntilde;ada pero coqueta conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&ldquo;Pues no cualquier desconocida, solo con una que este como t&uacute; de buena y chichona, cabrona&rdquo; pensaba el verdulero mientras se acomodaba el bulto que se le marcaba en los pantalones pero gracias al mostrador, nuestra bella casada no lo pod&iacute;a ver.<\/p>\n<p>-Tiene raz&oacute;n se&ntilde;ori&#8230; perd&oacute;n, se&ntilde;ora. Olvide que ya est&aacute; casada jejeje. Pero enti&eacute;ndame un poco, han sido d&iacute;as muy solos, casi no vendo nada y de repente llega usted con su belleza y pues me alegra el d&iacute;a. D&iacute;game, es eso algo malo?- esto &uacute;ltimo lo dec&iacute;a el hombre con un tono y una cara de perro rega&ntilde;ado, intentando causarle lastima a Samantha y al parecer lo estaba logrando.<\/p>\n<p>Y es que Samantha no pudo evitarse halagada con tan bellas palabras y a su vez apenada por lo defensiva que ella se hab&iacute;a portado con &eacute;l. Que le dijera que ella con solo haber entrado ah&iacute; le hab&iacute;a alegrado el d&iacute;a a ese hombre se le hizo un lindo detalle. &ldquo;&iquest;Hace cuanto tiempo que nadie me hab&iacute;a dicho algo as&iacute;? Que le alegraba el d&iacute;a con solo tener mi presencia cerca del&rdquo;. Eso la hizo replantear su impresi&oacute;n sobre el hombre. &ldquo;Tal vez fue tambi&eacute;n mi culpa el que el me mirara de esa forma, al final de cuentas fui yo la que entro a su local ense&ntilde;ando de m&aacute;s. Aparte no es como si me hubiera dicho una groser&iacute;a o me hubiera tocado&rdquo;, pensaba Samantha intentando justificar las miradas y comentarios que ese viejo rabo verde hab&iacute;a tenido hacia su persona.<\/p>\n<p>-Tiene raz&oacute;n. Usted solo intento ser lindo conmigo y yo me puse a la defensiva sin ning&uacute;n motivo. Le ofrezco una disculpa- Samantha dec&iacute;a con una c&aacute;lida sonrisa mientras extend&iacute;a su mano hacia &eacute;l, invit&aacute;ndolo a darle la mano&#8230;<\/p>\n<p>-No tiene por qu&eacute; pedir disculpas, se&ntilde;o. Yo tambi&eacute;n fui un bruto por andar dici&eacute;ndole esas cosas. Pero pues es la verdad, usted est&aacute; bien chula jejeje- respond&iacute;a el viejo, devolvi&eacute;ndole una sonrisa, pero a diferencia de la saludable y bien cuidada dentadura de la casada, la del viejo era con sus dientes chuecos y amarillos. Mientras estiraba su mano para devolverle el saludo&#8230;<\/p>\n<p>Samantha al sentir el contacto de su mano con la de ese hombre, pudo sentir un escalofri&oacute; por toda su columna. Y es que la mano de ese viejo era muy diferente a cualquier otra mano masculina que haya tocado ni la de su esposo ten&iacute;a alguna similitud. Esa mano era dura, raposa y muy fuerte. Las manos de su esposo y los pocos amigos que ten&iacute;a, eran muy similares a la de ella, suaves, lisas y delicadas. No entend&iacute;a por qu&eacute;, pero ese contacto no le resultaba para nada incomodo. Es m&aacute;s, entre m&aacute;s duraba ese apret&oacute;n de manos, m&aacute;s curiosidad le daba el saber si su otra mano estar&iacute;a igual.<\/p>\n<p>Lo que no vio Samantha es que con ese escalofri&oacute; sus pezones se pusieron duros, marc&aacute;ndoseles por encima de su blusa. Detalle que el viejo verdulero no perdi&oacute; de vista.<\/p>\n<p>-&rdquo;Pinche chichona, no me digas que te calentaste solo por tocarme la mano y por eso se te pusieron duros los pezones jejeje. Eso pasa porque estas sintiendo la mano de un hombre de verdad. Ya me imagino que el pendejo de tu esposo debe de tener las manos de vieja jajaja&rdquo; pensaba el viejo sin quitarle la vista a tan ricos melones que ten&iacute;a delante.<\/p>\n<p>-Samantha- fue la palabra que saco al viejo de sus pensamientos<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute;?- preguntaba el viejo un tanto confundido.<\/p>\n<p>-Le digo que me llamo Samantha. Es que eso de se&ntilde;ora no me gusta- la casa dec&iacute;a. Poni&eacute;ndose un poco roja de la cara al decir lo &uacute;ltimo. Pasaba todo eso sin aun soltarse de un ya algo largo apret&oacute;n de manos.<\/p>\n<p>-Ah, mucho gusto Samantha. Yo me llamo Cresencio. Que lindas manos tienes Samantha, bien suavecitas- le respond&iacute;a el hombre sin dejar de apretarle la mano y ya comenzando a sob&aacute;rsela ligeramente.<\/p>\n<p>Samantha al sentir esas ligeras caricias no pudo evitar dejar escapar un ligero suspiro.<\/p>\n<p>-Igualmente Don Cresencio. Graciasss&#8230; por decirrr eso de mis manosss. Puedo notar que usted&#8230; es alguien tra&#8230; bajador- le contestaba Samantha con su voz entre cortada y pesada. Y es que como ya fue dicho, ella no estaba acostumbrada a ese tipo de tacto. Su esposo no era de dar ese tipo de caricias o tal vez en alg&uacute;n momento lo fue, pero ya hab&iacute;a pasado mucho tiempo de eso y dado a que &eacute;l ha sido el &uacute;nico hombre en su vida, ella era un tanto ajena a ese tipo de cosas. Apenas iba a comenzar a descubrir que su cuerpo susceptible a ese tipo de cari&ntilde;os.<\/p>\n<p>Don Cresencio apenas y escuchaba lo que dec&iacute;a Samantha. El no perd&iacute;a detalle de ese par de pechos. Y es que dado a la respiraci&oacute;n pesada que estaba comenzando a sentir Samantha, sus pechos comenzaban a tomar un ritmo de sube y baja m&aacute;s cadencioso, pero sumamente er&oacute;tico. El ver como se hac&iacute;an m&aacute;s grandes cuando Samantha tomaba aire era un deleite y m&aacute;s el verlos con ese par de botoncitos que se marcaban en su blusa.<\/p>\n<p>-Y bueno, ya que nos presentamos d&iacute;game, &iquest;Para que soy bueno? &iquest;Qu&eacute; anda buscando? Tal vez quiere probar el pl&aacute;tano macho jejeje- le dec&iacute;a esto &uacute;ltimo en forma de albur. Pero para su suerte la acalorada mujer no le entendi&oacute;.<\/p>\n<p>-Ah, s&iacute;. Perm&iacute;tame un poco&#8230;- Samantha separaba su mano de la de el mientras le dec&iacute;a eso y buscaba en su bolso de mandado su peque&ntilde;a hoja donde venia lo que ocupaba.<\/p>\n<p>-Aqu&iacute; esta, necesito estas cosas Don Cresencio- le comentaba la casada al momento de ponerle el papel en su mano.<\/p>\n<p>-A ver, d&eacute;jeme checar. Muy bien, tengo todo lo que viene aqu&iacute; apuntado. Si quieres si&eacute;ntate en esa silla que est&aacute; ah&iacute; Samantha. Veo que estas algo agitada. &iquest;quieres un vaso de agua o tal vez quieras un masaje para que te relajes- dec&iacute;a el hombre sonriente mientras mov&iacute;a sus dedos.<\/p>\n<p>-&iexcl;No!- exclamaba al instante Samantha como si algo malo le quisieran hacer. -As&iacute; estoy bien Don, ahorita con sentarme de seguro me tranquilizo- en un tono m&aacute;s amigable le dec&iacute;a al viejo y es que tampoco lo quer&iacute;a hacer sentir mal. As&iacute; que mejor fue a tomar asiento, dejando a un lado de la silla su bolsa. Se frotaba suavemente sus manos entre si intentando relajarse mientras tambi&eacute;n pensaba el porqu&eacute; de su reacci&oacute;n hacia ese tacto.<\/p>\n<p>El viejo si bien ve&iacute;a a la joven casada un tanto confundida, sab&iacute;a que no pod&iacute;a arriesgarse tanto y hacer alg&uacute;n movimiento que la alejara de &eacute;l. Sab&iacute;a que mujeres del calibre como ella, no se daban muy seguido por esos rumbos. Es m&aacute;s, es sus m&aacute;s de 10 a&ntilde;os que ten&iacute;a atendiendo su negocio, nunca hab&iacute;a visto a una mujer con esas proporciones que entrara a su local. As&iacute; que sab&iacute;a que, si quer&iacute;a que esa ninfa siguiera asistiendo a su local como clienta para seguirse echando su taco de ojo y quien sabe, tal vez y solo tal vez tener alguna posibilidad con tremenda hembra, tendr&iacute;a que ir moviendo sus fichas muy sabiamente.<\/p>\n<p>Entend&iacute;a que su mejor arma era la de seguirse portando como un hombre caballeroso y seguirle diciendo esos cumplidos tiernos que la hac&iacute;an sonrojar. As&iacute; que ten&iacute;a que controlar esas ansias de avent&aacute;rsele encima, quitarle la ropa y ponerle un cogidon mientras le mamaba sus jugosas chichotas.<\/p>\n<p>&ldquo;Tranquilo Cresencio, no hagas ninguna pendejada. Primero hay que ganarnos su confianza dici&eacute;ndole esas puterias que su rostro me alegra el d&iacute;a. Ya que me gane su confianza la voy a tener empinada y le podre decir que lo que en verdad me alegra del dia es verle esas chichotas y ese culote que se carga jejeje&rdquo; pensaba el viejo sin quitarle los ojos de encima mientras segu&iacute;a poniendo en la b&aacute;scula las diferentes frutas y verduras que ven&iacute;an en la hoja.<\/p>\n<p>Mientras tanto Samantha ya un poco m&aacute;s tranquila, no levantaba la mirada del piso y es que sent&iacute;a mucha pena el mirar a ese hombre a la cara. El mirarlo solo har&iacute;a avergonzarse de ella misma por haber sentido esos extra&ntilde;os sentimientos hacia &eacute;l.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Y ahora qu&eacute; hago? &iquest;C&oacute;mo le puedo dar la cara a Don Cresencio sin sentirme apenada? Aparte, &iquest;De d&oacute;nde vinieron esos sentimientos? Ya no soy una ni&ntilde;a para andarme comportando as&iacute;. Soy una mujer casada y tambi&eacute;n madre. No puedo permitirme andarme teniendo este tipo de escenitas&rdquo; se dec&iacute;a en sus adentros la mujer casada mientras entrelazaba sus manos sin dejar de mirar el piso.<\/p>\n<p>-Samantha, aqu&iacute; esta tu encargo- el hombre la sacaba de sus pensamientos mientras se paraba delante de ella con las bolsas de frutas y verduras en sus manos.<\/p>\n<p>-Ay, disculpe Don Cresencio me tomo pensativa jiji- con un tono de sorpresa y cierta cohibici&oacute;n en su risa al voltear al verlo y ver como este no le quitaba la mirada de encima. Tambi&eacute;n lo pod&iacute;a ver por primera vez de cuerpo completo, el hombre era de aproximadamente de 55 o 60 a&ntilde;os. F&iacute;sicamente era bajo de estatura. Samantha pensaba que hasta ser&iacute;a un poco m&aacute;s bajo que ella, ten&iacute;a una panza cervecera que era tapada por una ya desgastada camisa de resaque de la cual pod&iacute;a ver como unos vellos entre blancos y negros de su pecho y sus axilas sal&iacute;an. Un pantal&oacute;n de mezclilla que al igual que su camisa de resaque, ya estaba muy desgastado. Su piel era morena, pero de un tono quemado, pensaba ella que deber&iacute;a de ser por las largas jornadas que pasaba debajo del sol. Su rostro ten&iacute;a rasgos ind&iacute;genas muy marcados que le hac&iacute;an ver un rostro algo tosco por no decir feo. Pero lo que m&aacute;s le llamo la atenci&oacute;n a la casada fue ese olor que emanaba ese hombre. Y es que pareciera que llevara meses sin que ese cuerpo hubiera tomado un ba&ntilde;o. Samantha no pudo evitar llevar por mero instinto una de sus manos a su nariz en b&uacute;squeda de evitar el seguir respirando ese f&eacute;tido olor.<\/p>\n<p>El hombre ni cuenta se dio de la acci&oacute;n de hab&iacute;a hecho la mujer en contra de &eacute;l y su olor. El de nueva cuenta hab&iacute;a quedado hipnotizado por esas tetas y es que ahora que las ve&iacute;a desde arriba porque la chichona a&uacute;n segu&iacute;a sentada, le daba una mejor vista de ese par de monta&ntilde;as de carne y del canalillo que se formaba entre ambas.<\/p>\n<p>La mujer al ver tan descarada mirada, inconscientemente no pudo evitar ruborizarse y devolverle una sonrisa coqueta. Aunque tambi&eacute;n al mismo tiempo intentaba levantarse de la silla y salir de ah&iacute; lo m&aacute;s pronto posible. Sent&iacute;a que, si se quedaba m&aacute;s tiempo junto aquel hombre, las extra&ntilde;as sensaciones de hace unos minutos volver&iacute;an a renacer en su cuerpo.<\/p>\n<p>Como pudo se levant&oacute; y es que el hombre estaba tan cerca de ella que no pod&iacute;a moverse con libertad.<\/p>\n<p>Por fin pudi&eacute;ndose incorporar por completo, saco de una de las bolsas de su sudadera su monedero y mientras lo abria para sacar efectivo le pregunto al viejo.<\/p>\n<p>-Este&#8230; Muchas gracias Don Cresencio. &iquest;Cu&aacute;nto va a ser por todo?<\/p>\n<p>-Como crees que te voy a cobrar Samanthita. Al contrario, yo te salgo debiendo a ti por haberme alegrado el d&iacute;a con tu hermosa presencia- el viejo ma&ntilde;oso replicaba tan lindas palabras para intentar ganarse m&aacute;s la confianza de tan ingenua mujer. Mientras tomaba la bolsa del mandado de Samantha y met&iacute;a las bolsas de fruta y verdura.<\/p>\n<p>-Ay, que lindo es usted Don Cresencio. Pero como cree que no le voy a pagar. Este es su negocio, ni modo que regale su trabajo. No me sentir&iacute;a como si no le pago- le dec&iacute;a Samantha, que no hab&iacute;a podido evitar el volverse a sentir halagada por tan lindas palabras del viejo.<\/p>\n<p>&ldquo;Claro que no regalo ni madres, pendeja. Tan solo es una inversi&oacute;n para sigas viniendo m&aacute;s seguido y ver ese rico cuerpo que te cargas. Y ver si tengo chances de darte una rica cogida jejeje&rdquo; confabulaba el viejo<\/p>\n<p>-No es nada de eso Samanthita. Es m&aacute;s, t&oacute;malo como tu premio por ser la primera vez que compras aqu&iacute; jejeje- levantaba la mirada el viejo de nueva cuenta al terminar de meter el mandado de la joven casada.<\/p>\n<p>-Me da mucha pena en verdad. D&eacute;jeme pagarle, aunque sea la mitad- dec&iacute;a la casada al momento de sacar un billete de su monedero y se lo intentaba dar al viejo.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iexcl;&iexcl;Que no Samantha!!!- el hombre con un tono de voz m&aacute;s alto se dirig&iacute;a a ella mientras con una mano deten&iacute;a la mano que sosten&iacute;a el billete.<\/p>\n<p>Samantha al escuchar esa voz autoritaria pudo sentir algo dentro de ella muy similar a la sensaci&oacute;n que sinti&oacute; cuando toco sus manos. Sinti&oacute; como su piel se erizaba y su coraz&oacute;n lat&iacute;a m&aacute;s de prisa. Ya ni recordaba el mal olor que desprend&iacute;a aquel tipo.<\/p>\n<p>El hombre al mirar que la piel de del rostro de Samantha hab&iacute;a tomado un color rojizo y buscaba por toda costa el evitar que los ojos de ella y los de &eacute;l hicieran contacto, Intuyo que tal vez estaba teniendo esa reacci&oacute;n como la que hab&iacute;a tenido cuando se tocaron las manos. Sab&iacute;a que no pod&iacute;a hacer un movimiento muy arriesgado, pero al mirar el comportamiento que estaba teniendo en ese momento, decidi&oacute; probar un poco m&aacute;s su suerte as&iacute; que le dijo&#8230;<\/p>\n<p>-Qu&eacute; te parece si me das un abrazo y con eso quedamos a mano Samanthita- le propon&iacute;a el apestoso sujeto mientras abr&iacute;a sus brazos de par en par invit&aacute;ndola a fundirse con &eacute;l en un abrazo.<\/p>\n<p>-Mmmmh, bueno. Si eso quiere, est&aacute; bien- con un tono de voz d&oacute;cil y hasta se podr&iacute;a decir, sumiso. La casada acepto tal propuesta sin mirar en ning&uacute;n momento la cara de aquel hombre.<\/p>\n<p>El viejo sin perder el tiempo se fue acercando al voluptuoso cuerpo de la casada. Fue dirigiendo ambas manos hacia su peque&ntilde;a cintura desnuda ya que ni el su&eacute;ter ni su blusa eran tan grandes para cubrir esa parte de su piel. Entre m&aacute;s se acercaba ese sujeto, Samantha m&aacute;s penetrante sent&iacute;a ese olor. Samantha por mero instinto intento dar un paso hacia atr&aacute;s para alejarse de aquel p&uacute;trido olor, pero ya era muy tarde. El sujeto ya la ten&iacute;a bien agarrada de su cintura. La mujer bajo su mirada y pudo ver preocupada como la cabeza de aquel esperpento descansaba a unos cent&iacute;metros arriba de sus pechos. Pod&iacute;a sentir la respiraci&oacute;n caliente en su piel desnuda que dejaba su blusa de tirantes.<\/p>\n<p>A diferencia de las c&aacute;lidas y nuevas sensaciones que hab&iacute;a sentido cuando hab&iacute;a tocado la mano de ese viejo, ahora las sensaciones eran muy diferentes. Ahora lo que sent&iacute;a era un miedo y hasta cierta incomodidad. Y es que la curvil&iacute;nea casada sent&iacute;a que en cualquier momento entrar&iacute;a alg&uacute;n cliente y los encontrar&iacute;a en tan c&aacute;lido abrazo.<\/p>\n<p>-Ay, Don Cresencio. Yo creo que ya fue suficiente jijiji- le susurraba la mujer con una risita nerviosa sin dejar de mirar a la entrada del local.<\/p>\n<p>-Solo un momentito m&aacute;s Samanthita, es que hueles muy rico- diciendo eso, el hombre daba una fuerte inhalaci&oacute;n como si su vida dependiera de ello y es que en su miserable vida hab&iacute;a tenido tan cerca una hembra tan rica como la que hoy ten&iacute;a, as&iacute; que buscaba por todos los medios el alargar lo m&aacute;s posible el tiempo de tenerla entre sus brazos.<\/p>\n<p>-Jijiji me hace cosquillas Don Cresencio- fue lo &uacute;nico que dijo la aun fiel esposa mientras bajaba su mirada y ve&iacute;a como ese viejo continuaba con sus fuertes respiraciones y el roce de su piel desnuda con esa barba de un par de dias sin rasurar que le ocasionaban esas cosquillas.<\/p>\n<p>No se hab&iacute;a dado cuenta Samantha por estar entretenida viendo como el viejo trataba de capturar su esencia, pero el viejo ya hab&iacute;a comenzado a mover sus callosas manos, subiendo a&uacute;n m&aacute;s ese su&eacute;ter y esa blusa, haciendo que ahora si su cintura y gran parte de su vientre quedaban al descubierto.<\/p>\n<p>La mujer al darse cuenta de lo que estaban haciendo esas atrevidas manos no puedo evitar dar un peque&ntilde;o brinquito ya que el sentir esas manos rasposas ahora tocando una parte m&aacute;s sensible, la hab&iacute;a tomado por sorpresa. Si bien, el viejo ya le hab&iacute;a demostrado ser atrevido y coqueto con esas miradas que le hab&iacute;a estado dando desde que entr&oacute; a su local, nunca crey&oacute; que pudiera ser m&aacute;s atrevido. Pero para sorpresa de ella, esa acci&oacute;n no le molestaba m&aacute;s bien le caus&oacute; cierta gracia su insolencia. Pensaba que era como cuando ella era m&aacute;s joven y hacia algo malo a escondidas de sus pap&aacute;s, sab&iacute;a que no lo deb&iacute;a de hacer porque sus pap&aacute;s la castigar&iacute;an, pero la adrenalina de ser descubierta le gustaba mucho. La misma sensaci&oacute;n de adrenalina de ese entonces comenzaba a renacer dentro de ella, sab&iacute;a que todo eso era malo, que si alguien la viera en esa situaci&oacute;n con ese viejo y le dijera a su esposo sin duda alguna le traer&iacute;a grandes problemas. Pero para su sorpresa esa adrenalina poco a poco se fue convirtiendo en un rico vac&iacute;o en su est&oacute;mago, de nueva cuenta se comenzaba a hacer presente dentro de ella. As&iacute; que haci&eacute;ndose la desentendida e inconscientemente mordi&eacute;ndose ligeramente el labio inferior, solo hizo por volver a mirar hacia la entrada del local y darle unos segundos de m&aacute;s a Don Cresencio de tan gratificante abrazo para ambos.<\/p>\n<p>&ldquo;Esta culona no me dice nada porque le ande pasando la cara por sus chichotas y la tenga bien agarrada de estas caderotas de yegua jejeje. Si se le vio de volada que es de esas viejas que se les calienta la pucha cuando se las morbosean en la calle. Pues si eso es lo que quiera esta putita casada, yo se lo dar&eacute;, como chingados que no&rdquo; eran los calientes pasamientos que ten&iacute;a el viejo mientras con sus dedos comenzaba a hacer c&iacute;rculos en las caderas y vientre de Samantha.<\/p>\n<p>Ya hab&iacute;an pasado un par de minutos de ese cadente abrazo y Samantha de nueva cuenta comenzaba a sentir su respiraci&oacute;n pesada. Esas caricias eran nuevas para ella, &ldquo;Roberto jam&aacute;s me ha tocado as&iacute;&rdquo; pensaba Samantha que sin darse cuenta ya comenzaba a morderse su labio inferior de una forma visible y sus pezones estaban tan duros que de nueva cuenta eran visibles a trav&eacute;s de su blusa.<\/p>\n<p>Justo en ese momento que ten&iacute;a esos pensamientos, una peque&ntilde;a chispa de raciocinio le record&oacute; a alguien, &ldquo;&iexcl;ROBERTO!&rdquo; pensaba la casada mientras abr&iacute;a sus ojos como plato y sent&iacute;a un bulto grande y duro en su pierna derecha.<\/p>\n<p>La mujer al instante se separ&oacute; de aquel viejo con un empuj&oacute;n haciendo que cayera al suelo mientras r&aacute;pidamente tomaba su bolsa del mandado y sal&iacute;a disparada de ese lugar. Dejando a un viejo confundido y sentado en el piso por tremendo empuj&oacute;n.<\/p>\n<p>-&iexcl;En qu&eacute; demonios estaba pensando!- se recriminaba Samantha en voz baja mientras caminaba hacia su casa con la vista hacia el suelo por verg&uuml;enza y su respiraci&oacute;n aun un poco agitada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 36<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>14 Eran apenas las 6 de la ma&ntilde;ana y en una casa en medio de una colonia popular, los primeros ruidos hac&iacute;an acto de presencia. 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