{"id":39411,"date":"2022-10-23T13:14:36","date_gmt":"2022-10-23T13:14:36","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-10-23T13:14:36","modified_gmt":"2022-10-23T13:14:36","slug":"lo-raro-de-este-mundo-capitulo-dos-luis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/lo-raro-de-este-mundo-capitulo-dos-luis\/","title":{"rendered":"Lo raro de este mundo (cap\u00edtulo dos): Luis"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"39411\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>A Luis lo conoc&iacute; cuando ya hab&iacute;a pasado unos meses y yo hab&iacute;a comenzado a trabajar en una f&aacute;brica de tabaco en mi pueblo, no hab&iacute;a muchas opciones de trabajo y mucho menos siendo un conocido maric&oacute;n porque entre William, la historia con Ra&uacute;l y de nuevo en manos de William, la gente ya lo sab&iacute;a todo, eso s&iacute;, me hab&iacute;an dejado ya bastante tranquilo, hab&iacute;a pasado formar parte del paisaje ex&oacute;tico del lugar. Luis viv&iacute;a en La Lisa, regresaba yo de una de esas andanzas por la capital cuando en la parada pas&oacute; &eacute;l con su perrita. Nos miramos, me llam&oacute; la atenci&oacute;n aquel bigote gris muy a pesar de su panza. Cuando vino mi guagua la dej&eacute; ir, cosa que &eacute;l aprob&oacute; sonriendo y se me acerc&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Vaya chico, se te fue la &uacute;ltima guagua!<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;S&iacute;, ahora pues ni s&eacute; qu&eacute; hacer!<\/p>\n<p>Me invit&oacute; a su casa, viv&iacute;a bajando hacia el r&iacute;o en los altos de una casa de dos pisos. Me mostr&oacute; la casa, muy chula, muy ordenada y limpia. En un momento me abrazo y me bes&oacute;, besaba muy rico y sab&iacute;a muy bien lo que hac&iacute;a. Ca&iacute;mos en la cama enlazados, bes&aacute;ndonos mutuamente. Yo sent&iacute;a su paquete abultado sobre el m&iacute;o. Separ&aacute;ndose y mir&aacute;ndome a los ojos me dijo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Solo hay dos cosas que hay que tener claro, una que soy activo y otra que tengo una pinga muy gorda!<\/p>\n<p>Le respond&iacute; que no hab&iacute;a problemas, que las dos cosas me iban bien. Le agrad&oacute; aquella respuesta y a m&iacute; aquella franqueza ante todo. Despu&eacute;s nos dedicamos a satisfacer nuestra sed mutua, era cierto hab&iacute;a dicho de su pinga, gruesa, no larga pero muy gruesa. Costaba incluso trabajo tratar de tragarla, por lo que opt&eacute; por lamerla como si fuera un helado, termin&eacute; humedeciendo todo para poder sentarme sobre ella. Trat&eacute;, pero me era imposible, aquel trozo no entraba. Luis sac&oacute; de la mesita de noche un tubo de crema y la unt&eacute; bien, despu&eacute;s de dos intentos me sent&eacute; hasta atr&aacute;s sobre &eacute;l que cerraba los ojos de placer.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Cojones qu&eacute; culito, me vas a sacar la leche as&iacute;!<\/p>\n<p>Esa exclamaci&oacute;n de Luis me hizo recordar aquella frase que William me repet&iacute;a &quot;ese culo es para dar placer a los machos y sacar leche&quot;. Me sent&iacute; bien, sab&iacute;a que singar&iacute;amos bien y as&iacute; fue, Luis result&oacute; una m&aacute;quina singando. Era un remolino porque cambiaba de posici&oacute;n muchas veces, salt&aacute;bamos de la cama al suelo o en el borde de la cama con mis piernas en alto, en la sala sobre el sof&aacute;, en la cocina. Me hac&iacute;a caminar de un lado a otro sin salirse de m&iacute;, ten&iacute;a maestr&iacute;a para ello. Al principio me resultaba torpe el erguirme y caminar clavado, pero me guio bien, como digo ahora &eacute;l fue quien me ense&ntilde;&oacute; ese juego que muchas veces despu&eacute;s dej&eacute; sorprendidos a muchos de mis amantes. Me hizo que me viniera primero, me arrastr&oacute; al ba&ntilde;o para que la leche cayera al suelo, despu&eacute;s regresamos al cuarto y me tiro sobre la cama.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ahora aguanta que quiero darte mi leche!<\/p>\n<p>De verdad que tuve que aguantar un poco, porque me sing&oacute; a lo bestia. Se vino y cay&oacute; desplomado sobre m&iacute;, bes&aacute;ndome la nuca. Aquella si hab&iacute;a sido una buena singada, yo me sent&iacute;a bien y &eacute;l mucho mejor, antes de dormir y despu&eacute;s de ducharnos, me dijo que ten&iacute;a compromiso, pero que no pod&iacute;a singarse a su amigo porque &eacute;l ten&iacute;a problemas con las hemorroides. Dormimos abrazados, y al amanecer antes de que se fuera al trabajo me volvi&oacute; a poseer, diciendo que hac&iacute;a tiempo que no singaba tan rico.<\/p>\n<p>Quedamos en que yo pasar&iacute;a por su casa al d&iacute;a siguiente. As&iacute; fue como empec&eacute; a convertirme en el amante de Luis, el segundo amante porque &eacute;l ten&iacute;a uno oficial. Estuve frecuentando su casa, dorm&iacute;a siempre con &eacute;l y casi hab&iacute;a dejado a William y sus cosas a un lado. Un d&iacute;a pasaba yo por una de las calles detr&aacute;s de la iglesia cuando William me llam&oacute;, me acerqu&eacute; para saludarlo y me invit&oacute; a pasar.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Entra, chico, estamos aqu&iacute; hablando!<\/p>\n<p>Trat&eacute; de decirle que no, pero raro aunque dec&iacute;a que no, ya estaba yo en la sala y mientras William me presentaba a los dem&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Mira este es Paco, L&aacute;zaro, su gente Mario, Berto y yo, claro. &iexcl;Caballeros, este uno de los mejores culos del pueblo!<\/p>\n<p>As&iacute; fue como me present&oacute;, yo conoc&iacute;a a algunos de vista pero nunca hab&iacute;a tratado con ellos. Beb&iacute;an ron, me dieron mi trago, al parecer como la conversaci&oacute;n ocurr&iacute;a en la sala no habr&iacute;a singueta y era solo ideas m&iacute;as que siempre asociaba a William con cualquier org&iacute;a. Hablaban de todo y de nada a la vez, al rato lleg&oacute; Hugo, al parecer quien esperaban porque tras &eacute;l la puerta y la ventana quedaron cerradas. Yo quise irme, no s&eacute;, no me sent&iacute;a como en mi sopa.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Co&ntilde;o, chico, qu&eacute; vas a irte ahora!<\/p>\n<p>Me ataj&oacute; William abraz&aacute;ndome, pasamos a una peque&ntilde;a terraza donde ya algunos se desnudaban. William me susurr&oacute; al o&iacute;do.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Nos reunimos para singarnos a Mario, as&iacute; que no te preocupes, solo si &eacute;l no puede, t&uacute; puedes poner ese culito!<\/p>\n<p>Berto, ayudando a Mario a subirse en una mesa dijo como dirigiendo la escena.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;A ver, caballeros, Mario es el culo y entonces t&uacute;, pones la boca! &iquest;Qu&eacute; opinan?<\/p>\n<p>Claro que todos se apuntaron al igual que Mario. Berto me hizo arrodillarme en el centro y me vend&oacute; los ojos, era un juego, escuch&eacute; que a Mario tambi&eacute;n se lo vendaban, consist&iacute;a en que despu&eacute;s ten&iacute;amos que adivinar qui&eacute;n era qui&eacute;n. Por delante de m&iacute; pasaron todos poniendo su pinga en mi cara, dando a que oliera, rozara y probara. En total cinco, de todos los tama&ntilde;os y di&aacute;metros, despu&eacute;s me quitaron la venda y estaban all&iacute; todos desnudos, primero Mario y despu&eacute;s yo fuimos ahora mirando bien diciendo que n&uacute;mero eran, es decir en qu&eacute; orden hab&iacute;an pasado cuando ten&iacute;amos las vendas. Mario acert&oacute; dos, yo tres por lo que gan&eacute; yo el derecho a comenzar la tanda de mamadas. Quise elegir a otro, pero eleg&iacute; a William, sab&iacute;a que le iba a gustar.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ya lo dije yo, este es maric&oacute;n de pura cepa! &mdash;dijo William acercando su pinga para que yo me la tragara delante de todos.<\/p>\n<p>Berto se hab&iacute;a puesto a mamar el culo de Mario que hab&iacute;a vuelto a ocupar su lugar en la mesa. Siendo yo el que mamaba, era como quien preparaba a quien se singar&iacute;a a Mario, por lo que William fue el primero, yo eleg&iacute; a Paco despu&eacute;s porque ten&iacute;a una pinga de esas de cabeza grande, bueno, ten&iacute;a el nombrete de mandarria. &Eacute;l estuvo satisfecho de que yo lo hubiera elegido de segundo. A partir de aquel momento fue una locura yo ya ni sab&iacute;a qu&eacute; pasaba y lo mismo supongo que Mario que gem&iacute;a desde su mesa. Hugo me hizo levantar mientras me tragaba la pinga de L&aacute;zaro y me ensaliv&oacute; para singarme, nadie dijo nada y estaba claro que aquello de uno era boca y el otro culo se hab&iacute;a terminado. Por suerte solo Hugo y Berto se turnaron en mi culo, hasta que William se adue&ntilde;o de m&iacute;, agarrado de mis nalgas y no dej&oacute; sitio a nadie m&aacute;s. William se sent&oacute; y yo encima de &eacute;l, clavado, y mirando a Mario como se lo singaban.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Alg&uacute;n d&iacute;a cuando quieras te podemos hacer como a Mario!, me murmur&oacute; William al o&iacute;do. &iexcl;Solo tienes que pedirlo y todos se apuntan!<\/p>\n<p>No s&eacute;, viendo a Mario all&iacute; y su culo rosado e hinchado, no s&eacute;. Me imagin&eacute; que las veces que hab&iacute;a participado en alguna org&iacute;a pues era igual y mi ojete quedaba as&iacute;. Mario se incorpor&oacute; satisfecho, sonre&iacute;a y besaba a su amado quiz&aacute; por aquel regalo. Se fueron yendo poco a poco, Berto nos dijo que nos qued&aacute;ramos as&iacute; que quer&iacute;a vernos, regres&oacute; y se qued&oacute; delante de nosotros mirando, despu&eacute;s se agach&oacute; para ver como la pinga de William estaba en mi culo, dijo que William me sostuviera para ver mejor. Tocaba con sus dedos el borde de mi culo y la pinga de William, repet&iacute;a que le gustaba vernos as&iacute;, era como en una foto y se sorprend&iacute;a de que William ten&iacute;a la pinga dura todav&iacute;a despu&eacute;s de estar tanto rato sin moverse dentro de m&iacute;, solo as&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Macho, ya te lo dije este es el mejor culo del pueblo! Nada m&aacute;s que se la meto, me pone a mil y te digo una cosa, este tiene aguante.<\/p>\n<p>William me posey&oacute; all&iacute; delante de Berto, que miraba y a veces dec&iacute;a algo. Quiz&aacute; por haberse ya venido o por cansancio, William dej&oacute; de singarme e invit&oacute; a Berto si deseaba, claro que dese&oacute; y meti&oacute; su pinga diciendo cosas sobre el mi culo caliente. William hizo lo que siempre hac&iacute;a se fue dej&aacute;ndome all&iacute; con Berto que se apoder&oacute; de m&iacute;, me hizo suyo con cari&ntilde;o, como si estuviera enamorado. Cuando termin&oacute;, nos quedamos abrazos en el sof&aacute; de la terraza, ya oscurec&iacute;a pero no ten&iacute;amos apuro para nada. Por suerte hablando con Berto supe de que ten&iacute;a pareja, que estaba en casa de sus familiares. Estaba claro que aquello si se repet&iacute;a era cuando no estuviera su pareja.<\/p>\n<p>Segu&iacute; yo con mis encuentros con Luis, &eacute;l de La Lisa, que de la misma manera llevaba esa doble vida. Un d&iacute;a Luis me dijo que quer&iacute;a presentarme a su pareja, se llamaba Evelio. Mi pregunta fue directa &iquest;para qu&eacute;? Seg&uacute;n Luis, &eacute;l no ten&iacute;a secretos con su pareja y la hab&iacute;a contado desde nuestro encuentro hasta las veces que hab&iacute;amos dormido juntos. No me gustaba la idea como tal, me sonaba algo infantil aquella presentarnos y suponer que todo marchar&iacute;a bien.<\/p>\n<p>_No creo que sea una buena idea eso de conocer a tu compromiso.<\/p>\n<p>Luis no quiso escuchar, me convenci&oacute; que al menos era como dar a nuestros encuentros un tono casi oficial, que as&iacute; era mejor y su pareja se sentir&iacute;a seguro de que &eacute;l estaba conmigo, una persona que conoc&iacute;a bien. As&iacute; fue como conoc&iacute; a Evelio, un tipo esbelto y de pelo negro aunque me pareci&oacute; que era te&ntilde;ido, porque era demasiado negro, artificialmente negro. Desde el primer estrech&oacute;n de mano sent&iacute; el peso de su mirada, esa mirada que mira a un usurpador. &iexcl;Bonita cosa!, de pronto yo me hab&iacute;a visto en vuelto en ese tri&aacute;ngulo amoroso del peor corte telenovela. Claro que no fue una confrontaci&oacute;n abierta, solo fue la primera impresi&oacute;n porque Evelio era muy educado, demasiado por lo que ya viendo a ambos juntos comprend&iacute; claro la esencia de Luis y la de su pareja, adem&aacute;s supe en ese momento que tanto Evelio como yo nos hab&iacute;amos rendido al juego de Luis o vulgarmente dicho, nos hab&iacute;amos rendido a su pinga gorda y a c&oacute;mo singaba.<\/p>\n<p>Comimos en el comedor, con toda la vajilla, una comida sabrosa y bien hecha. Luis sab&iacute;a cocinar de maravilla, bebimos cerveza fr&iacute;a. Claro en un pa&iacute;s como Cuba aquello era un lujo impensable, pero teniendo en cuenta que ambos trabajaban en turismo, pues estaba claro que pod&iacute;an tener una vida que a todo el mundo estaba vedada. Despu&eacute;s de la comida, vimos algo de tele y bueno a la cama bajo la batuta de Luis. Nos desnudamos y tuve que lidiar entre las dos pingas mientras ellos se besaban. Me gustaba de todas maneras, no perd&iacute;a yo nada y tampoco me molestaba porque ya hab&iacute;a tenido ese tipo de experiencia. Despu&eacute;s Luis se ocup&oacute; de llenar mi ojete con su pinga, estuvo bastante rato d&aacute;ndome ca&ntilde;a mientras yo chupaba la pinga de Evelio. Cuando se vino Luis, le ordeno a su pareja que me singara, este no estaba muy animado a hacerlo. Luis insisti&oacute; hasta que logr&oacute; que al menos introdujera su pinga pero nada m&aacute;s, Evelio era completamente pasivo. Yo que estaba a mil como siempre, Luis me dijo que si quer&iacute;a singarme a Evelio.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Mira, papo, la pinga de &eacute;l no es tan grade y gorda!&iexcl;No te va a doler!, le dijo a su pareja que se puso en cuatro para que yo me lo singara.<\/p>\n<p>Fue Luis quien me adentr&oacute; en ese rol de activo, fue su pareja el primer macho que me singaba porque hasta aquel entonces yo hab&iacute;a sido siempre pasivo, desde entonces eso de universal o vers&aacute;til pas&oacute; a ser mi carta de presentaci&oacute;n aunque en realidad me gustaba que me dieran pinga. Al principio no me sent&iacute;a seguro metiendo mi pinga en el culo del otro, pero poco a poco y con la ayuda de Luis que me guiaba fui comprendiendo que pod&iacute;a sentir placer tambi&eacute;n, que el calor que rodeaba mi pinga era del culo del otro, que mientras m&aacute;s me mov&iacute;a mejor me parec&iacute;a y lograba que Evelio gimiera de goce. Recuerdo que no estuve mucho tiempo singando a la pareja de Luis y m&aacute;s cuando &eacute;ste empez&oacute; a juguetear con sus dedos en mi ojete ya dilatado, me vine casi gritando. Evelio cuando se vio libre de m&iacute; se fue corriendo al ba&ntilde;o, era muy limpio seg&uacute;n me dijo Luis, que adem&aacute;s le costaba mucho meterse una pinga y que al menos conmigo hab&iacute;a logrado vencer su p&aacute;nico.<\/p>\n<p>Nunca entend&iacute; en que se basaba la uni&oacute;n casi matrimonial de ellos dos sino ten&iacute;an casi relaci&oacute;n, claro que era algo ingenuo yo, porque en realidad Evelio s&iacute; singaba y Luis tambi&eacute;n, quiz&aacute; cada uno por su lado o simplemente yo hab&iacute;a asistido a un teatro orquestado por y para ellos mimos donde yo era o simple actor o decorado. No me molestaba el haber llegado a semejante conclusi&oacute;n, simplemente comprobaba que el mundo era m&aacute;s complejo de lo que pensaba y que la mentira, el enga&ntilde;o o la infidelidad era el pan nuestro de cada d&iacute;a.<\/p>\n<p>No se volvi&oacute; a repetir aquel tr&iacute;o con ellos, segu&iacute; visitando a Luis, qued&aacute;ndome con mucha frecuencia en su casa y satisfaciendo su apetito sexual al igual que el m&iacute;o. Sing&aacute;bamos ya sin experimentar, tengo que aceptar que me hab&iacute;a acostumbrado a su pinga, a su grosor y que ya no costaba trabajo la penetraci&oacute;n. Us&aacute;bamos a veces crema pero ya se iba haciendo com&uacute;n la saliva, hab&iacute;a le&iacute;do en libros sobre sexolog&iacute;a que el recto se adaptaba a un miembro y por lo tanto el acto sexual llegaba no ser violento. Era cierto, aunque supongo que ya me hab&iacute;a adaptado a la manera de Luis y hab&iacute;a cogido confianza en &eacute;l.<\/p>\n<p>A Berto lo volv&iacute; a ver un d&iacute;a que pasaba por su casa, me hizo entrar, su amigo no estaba y claro &eacute;l quer&iacute;a fiesta. La infidelidad estaba a la orden del d&iacute;a. Pero como no era yo de nadie ni ten&iacute;a pareja eso no me preocupaba. Ese d&iacute;a nos fuimos directo a la ducha, primero porque hab&iacute;a calor y segundo porque le dije que no me hab&iacute;a ba&ntilde;ado y claro, &eacute;l me invit&oacute; directo. Ya desnudos bajo el chorro de agua empezamos bes&aacute;ndonos, acarici&aacute;ndonos. Berto estaba que parec&iacute;a iba a explotar, su pinga estaba dura y la mov&iacute;a contrayendo sus m&uacute;sculos. Estuvimos jugueteando mucho tiempo, yo me arrodillaba y me com&iacute;a su sexo, &eacute;l despu&eacute;s a m&iacute;, hasta que me dijo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Quiero singarte ahora!<\/p>\n<p>Me hizo poner mis manos en la pared de la ducha, despu&eacute;s me abri&oacute; los pies y empez&oacute; a meterme ca&ntilde;a. Dec&iacute;a palabrotas, me llamaba maric&oacute;n, puta, hembra; mi culo era tanto un chocho como un culo como un t&uacute;nel o pozo. No me preocupaba por aquellos comentarios mientras no fueran ofensivos, era m&aacute;s me agradaba porque maric&oacute;n lo era, puta lo hab&iacute;a sido cuando pas&eacute; de macho en macho aunque sin ganar nada, hembra lo era por el rol que ten&iacute;a con &eacute;l y bueno, que mi culo fuera chocho o pozo, tampoco me preocupaba por el contrario me sent&iacute;a bien. Cuando se vino, me pregunt&oacute; si me iba a venir yo o no, como de costumbre empec&eacute; a hacerme la paja, pero aqu&iacute; Berto me sorprendi&oacute; pidi&eacute;ndome que me lo singara. Eso hice, se encorv&oacute; y le met&iacute; ca&ntilde;a, me lo singu&eacute; bien hasta que me vine. No soy de los que habla mucho pero Berto segu&iacute;a diciendo cosas, ahora &eacute;l me dec&iacute;a que lo hab&iacute;a hecho mujer, que ahora &eacute;l era el maric&oacute;n. Parec&iacute;a una comedia pero lo principal es que ambos quedamos satisfechos.<\/p>\n<p>Esta nueva noticia lleg&oacute; a o&iacute;dos de William, en pueblo chiquito, ruido grande y m&aacute;s trat&aacute;ndose de ese cerrado mundo homosexual, donde la promiscuidad imperaba. Yo le dije que el de La Lisa me ense&ntilde;&oacute; a coger culos tambi&eacute;n, se lo dije m&aacute;s por darle rabia que otra cosa. Pero William nunca se dejaba vencer, me arrastr&oacute; al ba&ntilde;o del parque y sacando su pinga me dijo que se la mamara. Primero me opuse, pero viendo aquello no me resist&iacute; y agach&aacute;ndome me puse a mamar su pinga. No era el lugar m&aacute;s ideal para ello, primero los olores a orina, mezclados con el cloro y naftalina, la presi&oacute;n de que alguien pudiera entrar y descubrirnos, pero tom&eacute; aquello como una prueba m&aacute;s. Al rato alguien entr&oacute;, me qued&eacute; helado con la pinga de William en las narices, &eacute;l con su mano me la puso en la boca. No ve&iacute;a quien hab&iacute;a entrado, escuch&eacute; el chorro del meado caer y despu&eacute;s lleg&oacute; hasta los lavamanos y ech&oacute; una ojeada a la cabina donde est&aacute;bamos, yo trat&eacute; de ocultar mi cara detr&aacute;s de William. Yo qued&eacute; con el coraz&oacute;n en la boca, aunque lo que ten&iacute;a en la boca era el ping&oacute;n de William. El desconocido se acerc&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Cojones, qu&eacute; trozo de maric&oacute;n! &iquest;Mama rico?<\/p>\n<p>William le respondi&oacute; d&aacute;ndole el lugar.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Prueba t&uacute; mismo que yo vigilo!<\/p>\n<p>El desconocido se puso en el sitio de William y sac&oacute; su pinga que ya estaba poni&eacute;ndose dura. El sabor salado del orine al principio me molest&oacute; algo, hasta ese momento hab&iacute;a mamado pingas limpias, pero esta no. El desconocido agarr&oacute; mi cabeza y me empez&oacute; a singar por la boca. Yo hac&iacute;a arqueadas, pero &eacute;l era una m&aacute;quina y no par&oacute; hasta que se vino, me lleno la garganta de leche, uso mi cara para limpiarse la pinga por lo que me dej&oacute; embarrado todo de semen el bigote y las mejillas. Cuando se fue dijo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Buen maric&oacute;n!<\/p>\n<p>William regres&oacute; a la cabina y me puso su pinga de nuevo delante para que continuara. Quise protestar pero fue imposible y continu&eacute; lamiendo su pinga con el sabor y el olor del semen de aquel tipo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Hoy te vas a convertir en el limpia pinga de este ba&ntilde;o!<\/p>\n<p>Era William as&iacute; con sus locuras todas relacionadas con el sexo, yo me apuntaba a sus cosas, iba comprendiendo que me gustaba y me sent&iacute;a bien. Entraron dos reclutas a los que William llam&oacute; enseguida.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Eh, reclutas, aqu&iacute; hay un maric&oacute;n pidiendo pinga! &iexcl;As&iacute; que aprovechen!<\/p>\n<p>Se repiti&oacute; lo mismo que con el desconocido, le mam&eacute; por turno la pinga a los dos reclutas, ten&iacute;a las mand&iacute;bulas que se me quer&iacute;an caer, la cara embarrada de semen de tres machos. Ol&iacute;a yo a semen, mi camisa ten&iacute;a manchas de semen y hasta en el pelo porque uno de los reclutas se limpi&oacute; su pinga en mi cabeza. William sab&iacute;a c&oacute;mo humillarme, como usarme, como hacerme sentir un ser sin voluntad.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;No puedo m&aacute;s, me duelen las quijadas!<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Bueno, pues te queda el culo!<\/p>\n<p>Salimos al parque, nos sentamos en uno de los bancos oscuros, William a fumar y yo a descansar algo. La noche fresca, la parada ten&iacute;a algunas personas, pero como de costumbre la calle vac&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Mira, los maricones tienen dos cosas, uno el culo y otra, la boca! &iexcl;Cuando no puede con uno, pues con lo otro y sino con la mano! &iquest;O se te olvid&oacute; lo que te dije? &iexcl;T&uacute; eres maric&oacute;n para satisfacer a los machos y ya!<\/p>\n<p>Era as&iacute; la filosof&iacute;a de William, yo callaba, no le iba a ir a la contraria. Pas&oacute; un tipo rumbo al ba&ntilde;o, nos mir&oacute; antes de entrar. Y William me indic&oacute; con un movimiento de cabeza que fuera, yo me resist&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;A ver, ve y haz lo que t&uacute; sabes hacer bien!<\/p>\n<p>Era una orden, creo que estaba yo embrujado, porque me levant&eacute; y entr&eacute; en el ba&ntilde;o. El hombre estaba en el meadero, yo fui y disimul&eacute; que meaba tambi&eacute;n. Le ech&eacute; un vistazo a la pinga fl&aacute;cida que ten&iacute;a en las manos. &Eacute;l se dio cuenta y me dijo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute;? &iquest;Te gusta?<\/p>\n<p>No le respond&iacute;, me turb&eacute;, fui al lavamanos y me lav&eacute; las manos. El tipo se dirigi&oacute; a la &uacute;ltima cabina y me llam&oacute; con un gesto. Me acerqu&eacute; y me dijo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Vamos, maric&oacute;n, es tuya, hazlo r&aacute;pido que estoy apurado!<\/p>\n<p>Se hab&iacute;a cumplido lo dicho por William, yo estaba all&iacute; moviendo mi cabeza tratando de que se viniera r&aacute;pido. Cosa que logr&eacute; tambi&eacute;n usando mi mano, se vino en silencio y agarrando mi cabeza. Se fue como una bala, sali&oacute; y yo despu&eacute;s. William estaba en el banco, y para que viera escup&iacute; la leche al piso. William me dijo que as&iacute; se hac&iacute;a, que en ese pueblo todos estaban dispuestos a dar pinga.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Bueno, ahora hay que buscar quien te singue el culo!<\/p>\n<p>Me dijo y nos levantamos, cogimos rumbo a la l&iacute;nea del tren para llegar a unos almacenes. Alguien lo salud&oacute; y fuimos hasta la puerta.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Mira, Teto, este culo quiere pinga! &iquest;Le haces el favor?<\/p>\n<p>Fue la presentaci&oacute;n de William, &eacute;l otro acept&oacute; enseguida y sin miramientos. Teto un gordo grande, yo no lo hubiera ni mirado en la calle pero estaba bajo el embrujo de William. Teto dej&oacute; a William en la puerta y me llev&oacute; adentro, me dijo que me bajara los pantalones y en un abrir y cerrar de ojos estaba yo singado. No s&eacute;, no hubo ni preludio ni caricias ni besos ni mamadas, me sing&oacute; as&iacute;, de una manera fr&iacute;a y torpe. Se vino, sac&oacute; su pinga y se la guard&oacute; en el pantal&oacute;n inst&aacute;ndome a subirme el pantal&oacute;n. Cuando salimos, William me cont&oacute; que Teto no era bujarr&oacute;n, pero que a falta de carne pues pescado, que a veces &eacute;l ven&iacute;a a singarse a alguien y Teto lo dejaba entrar y miraba, hab&iacute;an hablado que alg&uacute;n d&iacute;a le traer&iacute;a a alguien para que se singara. Ese hab&iacute;a sido yo.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de aquel d&iacute;a loco, tuve mi receso, dej&eacute; de ir por La Lisa y evitaba caer en las garras de William. En uno de mis regresos a casa en Santiago de las Vegas me encontr&eacute; con Roberto, no lo conoc&iacute; de lo desmejorado que se ve&iacute;a. Nos sentamos a hablar, me cont&oacute; que hab&iacute;a pedido irse del pa&iacute;s y c&oacute;mo era m&eacute;dico no lo dejaban, que estaba sin trabajo, porque lo expulsaron y que no ten&iacute;a ni un peso. Yo le pregunt&eacute; por qu&eacute; estaba tan desmejorado, era diab&eacute;tico y le faltaba la medicina. En fin que termin&eacute; d&aacute;ndole diez pesos, me dio lastima. Me dijo que pasara por su casa alg&uacute;n d&iacute;a, pero que estaba a punto de irse del pa&iacute;s. No lo vi nunca m&aacute;s, al parecer se fue porque cuando pas&eacute; un d&iacute;a por la cuarter&iacute;a estaba sellada la puerta y ni pregunt&eacute;, me fui sin preguntarle a nadie. Con Roberto hab&iacute;a perdido el contacto con su amigo Julio. Me fui a casa de Luis, no estaba, cosa que me pareci&oacute; rara porque &eacute;l siempre estaba a esas horas. Nada, tom&eacute; rumbo a la parada pero al pasar unas de las esquinas vi que Luis iba rumbo a su casa, claro que no iba solo. No tuve celos, pero me pareci&oacute; raro. Los segu&iacute; y cuando iban a entrar dobl&eacute; la esquina, Luis se turb&oacute; algo y m&aacute;s el otro.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Mira, este&#8230;te presento a mi primo!<\/p>\n<p>Bueno, podr&iacute;a serlo, podr&iacute;a pero estaba muy claro, el chico era muy joven y muy afeminado, al no ser que todas en la familia fuera maricones. Le dijo al chico convertido en primo que subiera, a m&iacute; me dijo que no pod&iacute;a quedarme porque estaba el primo. Yo me desped&iacute; sin dar muestras que ser&iacute;a la &uacute;ltima vez que me iba a ver. As&iacute; fue, no me lo encontr&eacute; m&aacute;s, me perd&iacute; de su casa. Lo m&aacute;s c&oacute;mico que como a la semana y pico en la parada de Carlos III me encontr&eacute; a Evelio que paseaba con un perrito parecido al de Luis, nos saludamos, yo brome&eacute; que si ese era el Rambi, pero no, eran diferentes. De regreso del paseo, Evelio se me acerc&oacute; para hablar.<\/p>\n<p>Empez&oacute; por contarme que al principio ten&iacute;a muchos celos de m&iacute;, que pensaba que Luis se iba a separar para quedarse conmigo, pero que despu&eacute;s se calm&oacute; cuando me conoci&oacute;, que estaba muy contento de que yo estuviera con su Luis porque as&iacute; &eacute;ste no se dedicaba a buscar por ah&iacute;. La venganza es dulce como dec&iacute;a aquella mala canci&oacute;n, le coment&eacute; que ya hac&iacute;a como tres semanas que no ve&iacute;a a Luis y que tampoco lo ver&iacute;a. El dardo envenenado cay&oacute; en la diana, Evelio se sorprendi&oacute;, yo le cont&eacute; que me hab&iacute;a alejado porque no me gustaban los cuentos chinos y le cont&eacute; aquella escena del llamado primo. Evelio empez&oacute; a rabiar y a echar pestes contra Luis, porque en realidad no hab&iacute;a primos ni nada y aquel jovenzuelo era uno m&aacute;s de sus conquistas. &Eacute;l que estaba tan seguro conmigo y de pronto todo hab&iacute;a comenzado de nuevo. Yo le dije que lo sent&iacute;a, que tambi&eacute;n me hab&iacute;a sentido mal, porque aunque sab&iacute;a que ellos eran pareja y despu&eacute;s de las cosas que me hab&iacute;a contado de ellos dos, pues me consideraba como una persona cercana. Evelio me dijo que s&iacute;, que lo era, pero los asombros llov&iacute;an, Evelio me confes&oacute; que hac&iacute;a dos d&iacute;as no hab&iacute;a ido por su casa porque estaba conmigo. En fin, me imagino que cuando Luis fuera a su casa habr&iacute;a tenido un buen concierto, lo tuvo porque un amigo com&uacute;n me cont&oacute; que se enfadaron y todo.<\/p>\n<p>En resumen, hab&iacute;a puesto yo punto final a aquella aventura con Luis, me sent&iacute;a contento y liberado de todo. Era lo m&aacute;s conveniente porque era una relaci&oacute;n de estar y no estar, de ser y no ser, con exigencias s&oacute;lo por una parte.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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