{"id":39415,"date":"2022-10-23T15:27:33","date_gmt":"2022-10-23T15:27:33","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-10-23T15:27:33","modified_gmt":"2022-10-23T15:27:33","slug":"el-rio-una-oportunidad-para-follar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-rio-una-oportunidad-para-follar\/","title":{"rendered":"El r\u00edo. Una oportunidad para follar"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"39415\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Era una pl&aacute;cida ma&ntilde;ana que invitaba al paseo. Me dispuse a dar una vuelta hasta el pol&iacute;gono, con la intenci&oacute;n de entretenerme disipando presiones en el pensamiento, y a la vez estirar las piernas, mi trabajo es sedentario, a pesar de ello no hago nada por moverme, desoyendo las recomendaciones que vienen por todos los lados de mover las piernas. Pues eso, comenc&eacute; un paseo con buen humor y motivaci&oacute;n relajante. En el trayecto me desvi&eacute; hacia las riberas del r&iacute;o, parec&iacute;a m&aacute;s bonito y sobre todo distra&iacute;do.<\/p>\n<p>Un paseo buc&oacute;lico, pastoril y campestre aunque mis zapatos no eran los mas indicados para andar por esos vericuetos y desniveles, pero un d&iacute;a es un d&iacute;a, y siete una semana. Podr&iacute;a ser que la experiencia de una ma&ntilde;ana amena y deportiva, ocasionar&aacute; en mi cierta rutina, un nuevo rumbo con costumbres sanas. La variedad en otras caminatas ser&iacute;a cambiar la ruta.<\/p>\n<p>Es un rio peque&ntilde;o, de poco caudal en esta &eacute;poca del a&ntilde;o. Es un rio al cual desde hace muchos a&ntilde;os no intervienen sus orillas, no desbrozan, tampoco extraen las gravas. Poco a poco vuelve a ser un curso de agua pacifico, sosegado, sin celeridad, con continuos obst&aacute;culos naturales, que hacen posible el sonido &uacute;nico y relajante del agua.<\/p>\n<p>En fin, desde la estrecha vereda iba disfrutando los paisajes, con su amplia tonalidad de verdes, desde el aguacate, hasta el esmeralda. Marchaba al paso de mirar escaparates en una gran avenida comercial, estaba disfrutando del paseo.<\/p>\n<p>En un momento deb&iacute; inclinar el peso del cuerpo hacia adelante, la senda iba empin&aacute;ndose, oblig&aacute;ndome al esfuerzo en ese trecho. Al final de la cuesta aparece un perro, pastor alem&aacute;n, me mira con ciertos ojos de preguntarse qu&eacute; hac&iacute;a yo por all&iacute;, en su territorio. Esta raza de perros siempre me recuerdan a mis h&eacute;roes infantiles a Rin-tin-tin y el cabo Rusty, imagin&eacute; que la nobleza y su fama de afectuosos no iba a ponerse agresivo.<\/p>\n<p>Remonte la loma, el buen perro ense&ntilde;&oacute; los dientes gru&ntilde;endo, no lleg&oacute; a ladrar, me mosque&eacute; un rato, parando, en perfecto estado de firmes, sin mover un solo m&uacute;sculo por lo que pudiera pasar. No hab&iacute;a transcurrido nada de tiempo, segundos, cuando apareci&oacute; la propietaria, a la cual en un principio no reconoc&iacute; por mi estado de tensi&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Ehhh!, no tengas miedo, no hace nada es un cacho pan.<\/p>\n<p>&#8211; Puede que sea s&iacute; &ndash;respond&iacute;- pero hay posibilidades que &eacute;l no lo sepa, no hace nada m&aacute;s que mirarme el culo relami&eacute;ndose el morro con fruici&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Ja, ja ,ja- solt&oacute; un inmensa risotada simp&aacute;tica.<\/p>\n<p>En ese instante me di cuenta, una chica preciosa que tiene una cafeter&iacute;a en el pueblo, a la cual, no de manera constante, suelo acudir para tomar un cortadito con pincho de tortilla con cebolla, s&iacute; con cebolla, que le sale muy bien, casi sin cuajar, con un rico sabor. Me gusta esa textura, naturalmente creo que tiene alg&uacute;n a&ntilde;adido que no puedo identificar, es el secreto del &eacute;xito.<\/p>\n<p>A pesar de llevar gafas, empec&eacute; a verla con nitidez seg&uacute;n se acercaba con la correa del perro en la mano, paso decidido, seguro, con un contoneo natural y a la vez insinuador de naturalidad brutal.<\/p>\n<p>&#8211; No sabes, Lola, que no puedes soltarlo en el campo, as&iacute; a la pata de la llana, &iquest;y s&iacute; me ataca?<\/p>\n<p>&#8211; Qu&eacute; no hombre, qu&eacute; no, s&oacute;lo gru&ntilde;e, pero no ataca, est&aacute; bien ense&ntilde;ado &ndash; contest&oacute; Lola &#8211; tampoco pens&eacute; que podr&iacute;a, a estas horas, encontrar a gente por la trocha a semejante hora.<\/p>\n<p>Acerc&aacute;ndose pidi&oacute; perd&oacute;n con una amplia sonrisa y un movimiento sensual de ojos, estamp&oacute; en la cara dos besos bien dados con cierta sonoridad afectuosa.<\/p>\n<p>Llevaba una camiseta de tirantes azul oscuro, apretada a su cuerpo, falda vaquera corta sin ser exagerada. Tiene un cuerpo categ&oacute;rico, en posesi&oacute;n de grandes curvas. Sus tetas son grandes y armoniosas con su macizo y deslumbrante cuerpo. Piernas tambi&eacute;n proporcionadas, se las ve fuertes, no musculosas, esos muslos que est&aacute;n acolchaditos por la acumulaci&oacute;n de primeros s&iacute;ntomas de adiposidad sugerente, cuando se est&aacute; a mediados de los treinta. Es una chica maciza de curvas serenas, una morenaza de buen ver y mejor tocar, supon&iacute;a. Lleva melena suelta hasta los hombros. Ojos negros profundos, pero con mucha vida, labios sensuales y carnosos, cuando los tiene cerrados, en el medio forma un peque&ntilde;o agujerito sugestivo y sugerente. Es un labio natural propio, toda la familia, qu&eacute; conozco, les llaman los morros por el pueblo. Dientes blancos y perfectos, que le permite una sonrisa atrayente con cierto toque sexual.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;D&oacute;nde vas? -pregunt&oacute; con cierta sonrisa encantadora.<\/p>\n<p>&#8211; No lo tengo decidido -respond&iacute;- ir&eacute; hasta el puente de mas adelante, cruzar&eacute;, volviendo al pueblo por la otra ribera.<\/p>\n<p>&#8211; Te acompa&ntilde;o- contesto.<\/p>\n<p>Seguimos caminando hablando de memeces, del tiempo, de la ley de terrazas municipal que tanto le ata&ntilde;en. Cosas simples. En mi mano llevaba una vara de avellano, con la que iba pegando a pedruscos del camino, en un juego intrascendente, por hacer algo. En estas que me dio por tirarla al aire, con la idea que el perro se lanzara a por &eacute;l y ver su respuesta.<\/p>\n<p>As&iacute; lo hice. No recuerdo ahora el nombre del chucho, un nombre corto, sonoro, digamos que algo as&iacute; como Thor o parecido.<\/p>\n<p>&#8211; &Aacute;ndale, &aacute;ndale Thor, ve por el palito.<\/p>\n<p>El chucho se arranc&oacute; como un rayo en la distancia, salt&oacute; haciendo malabares en el aire, recogiendo la varita, tray&eacute;ndomela. Lola, mir&aacute;ndome con sorpresa, movi&oacute; la nariz intentando explicar su sorpresa<\/p>\n<p>&#8211; Es la primera vez que le veo hacer eso con un extra&ntilde;o.<\/p>\n<p>&#8211; Ya ves todos tenemos nuestros encantos ocultos.<\/p>\n<p>Olvid&eacute; comentar que ella es alta, para ser chica, dir&iacute;a que un metro setenta y cinco. Muy alta de verdad. Se sinti&oacute; ofendida, agach&aacute;ndose con decisi&oacute;n busc&oacute; otro palo. En el gesto natural y decidido olvid&oacute; adecuarse la falda, dejando a mi vista el regalo de dos cachetes morenos imponentes, torneados, respingones, curvas de perfecci&oacute;n tal volutas de un capitel j&oacute;nico. En medio de ellos, la parte visible, era poqu&iacute;sima, de su ropa interior.<\/p>\n<p>Entend&iacute; que vest&iacute;a un tanga peque&ntilde;o, quiz&aacute;s de esos de hilo. El color era rojo puro, del cual solo distingu&iacute; a ver, la peque&ntilde;a parte visible de la tela en la entrepierna. La visi&oacute;n y ponerse la polla tiesa como un fuste de m&aacute;rmol de Carrara. A partir de ese instante, el paseo no pod&iacute;a ser el mismo. Ella lo not&oacute; nada m&aacute;s darse la vuelta. No tir&oacute; el palo al aire, para que fuera recogido por el perro, simplemente fue apartado a un lado de las hierbas que marcaban el camino.<\/p>\n<p>Ustedes sabr&aacute;n del descaro, las salidas, y la b&uacute;squeda de la palabra r&aacute;pida que tienen las camareras con un desparpajo incre&iacute;ble.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Que he ense&ntilde;ado?<\/p>\n<p>Mi respuesta fue de expresi&oacute;n y no de palabra. Abr&iacute; los ojos hasta el l&iacute;mite, los labios como si estar&iacute;a pronunciando la letra O, la mano derecha agit&aacute;ndola con esa expresi&oacute;n infantil de &iexcl;Andanda!, &iexcl;Andanda!<\/p>\n<p>Estallando en una risotada inmensa, que me dieron ganas de comerla la boca, por su frescura y naturalidad, s&iacute;ntoma de vida feliz y franca. Sin dobleces. De enamorarse uno al instante con ese solo gesto.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Qu&eacute; tonto eres! No has visto nada, te lo imaginas. Solo tengo uno, si tuviera dos te lo regalaba para t&uacute; entretenimiento.<\/p>\n<p>La respuesta era atrevida, por un momento enmudec&iacute;, no tuve resorte para argumentar nada. S&oacute;lo una mueca de la boca, poner las manos y los brazos en ese lenguaje de mimos, otra vez ser&aacute;. Seguimos andando, pero un silencio flotaba en el aire, como si pasar&aacute; un &aacute;ngel o un demonio s&uacute;cubo de malas intenciones.<\/p>\n<p>-Perd&oacute;name un momento que no llego, necesito aliviarme, siempre me desayuno con una botella de litro de agua, y est&aacute; haciendo su efecto. Retir&aacute;ndose a un lado del camino detr&aacute;s de unas moreras frondosas.<\/p>\n<p>&#8211; No vayas a mirar, te veo cara de s&aacute;tiro y salido.<\/p>\n<p>&#8211; Mujer, la postura no es lo m&aacute;s er&oacute;tico que pueda inspirar, ah&iacute; en cuclillas con el tanga en las rodillas<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Por qu&eacute; sabes que llev&oacute; tanga?<\/p>\n<p>&#8211; Pues te dar&eacute; otro dato, es rojo y apostar&iacute;a que es de hilo, o hilo dental que dicen las adolescentes, &iquest;O no?<\/p>\n<p>&#8211; Claro -me respondi&oacute;- cuando me agache, pero no pens&eacute; que la exposici&oacute;n fuese a ese nivel, confiaba en la visi&oacute;n de solo muslamen.<\/p>\n<p>En eso, posiblemente, por la postura y el irregular terreno, perdi&oacute; un poco el equilibrio dando un grito, el perro se lanz&oacute; en su auxilio, solamente provocando su ca&iacute;da por el peque&ntilde;o terrapl&eacute;n, mientras gritaba de manera dolorida.<\/p>\n<p>Acelere el paso para ir en su auxilio, vi&eacute;ndola abajo, con el tanga desplazado hasta los tobillos y ella en una postura abierta, sobre su espalda, y un poco descolocada.<\/p>\n<p>&#8211; Te has hecho da&ntilde;o, Lola, &iquest;Est&aacute;s bien?<\/p>\n<p>All&iacute; me mostr&oacute;, sin querer, toda su intimidad. Una vulva gloriosa, equilibrada, estilosa. Perfecta. No ten&iacute;a los labios menores fuera, solo los mayores abultados y cerrados. Ten&iacute;a en su entrepierna un bosque bien cuidado de vellos negros, rizados, cortos y brillantes. Tengo la impresi&oacute;n que dedicaba tiempo a su ornamento y cuidado. Baje intentando no caer tambi&eacute;n, y ayude para su incorporaci&oacute;n. Puesta el pie, ten&iacute;a codos ara&ntilde;ados, las rodillas y un muslo izquierdo. Baj&oacute; la falda con dignidad, pero su ropa interior segu&iacute;a en los tobillos.<\/p>\n<p>&#8211; No te podr&aacute;s quejar del espect&aacute;culo y la visi&oacute;n. El panorama no te creas que lo ha visto todo el mundo.<\/p>\n<p>No echamos a re&iacute;r hasta la hilaridad y l&aacute;grimas asomando por los ojos.<\/p>\n<p>&#8211; D&eacute;jame que te mire por si estas sangrando, e intenta si puedes caminar.<\/p>\n<p>Se movi&oacute; como las mu&ntilde;ecas de Famosa, la ropa interior no daba m&aacute;s de s&iacute;. Mire sus hombros, brazos, codos, rodillas, muslos y en un gesto de caballero, pidiendo perd&oacute;n, levante su faldita y mire sus nalgas que ten&iacute;an cuatro ara&ntilde;azos sin importancia. Todo bien la dije. Me rog&oacute; que me diese la vuelta, as&iacute; lo hice, se subi&oacute; el tanga. Cuando termin&oacute; me giro agarr&aacute;ndome de hombro, mir&aacute;ndome fijo a los ojos, una mirada dif&iacute;cil de aguantar. No sab&iacute;a que hacer ni decir, ante esa mirada que resultaba dif&iacute;cil descifrar.<\/p>\n<p>En ese momento me agarr&oacute; decididamente de ah&iacute;, s&iacute; d&oacute;nde est&aacute;n pensado, la masculinidad f&iacute;sica. comenzando una labor de frotamiento con ritmo diab&oacute;lico. La picha se puso en guardia produci&eacute;ndome hasta dolor, pens&eacute; por un momento que estallar&iacute;a por la parte de los huevos. Ella se agach&oacute;, baj&oacute; mi cremallera de la bragueta y a duras penas, con muchas maniobras, logr&oacute; liberarla de mis vaqueros. Estaba at&oacute;nito, en silencio, incr&eacute;dulo, mientras se introdujo el cipote en su sexual boca. S&oacute;lo la cabeza, que con esos jugosos labios estuvo atr&aacute;s y adelante. Atr&aacute;s y adelante. Atr&aacute;s y adelante. No encontraba donde agarrarme, donde apoyarme para no perder la estabilidad, quer&iacute;a pensar en algo horrible, en algo doloroso. Sent&iacute;a que estaba a punto de soltar un chorro que intu&iacute;a portentoso.<\/p>\n<p>As&iacute; que la agarr&eacute; de la cabeza. Y al poco rato fue poni&eacute;ndose en pie, ella empez&oacute; a frotar sus morros sensuales contra mis labios.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute;, te gustas como sabes? &#8211; pregunt&oacute;<\/p>\n<p>&#8211; Naturalmente no llevar&aacute;s ninguna goma en el bolso, ni en la cartera.<\/p>\n<p>&#8211; Efectivamente has acertado, por el campo no suelo llevar, aunque conozco, por o&iacute;das, que en estos sitios abundan los conejos salvajes peludos.<\/p>\n<p>Ella sonri&oacute;, yo tambi&eacute;n. Empezando un duelo desesperado con labios y lengua. Era rid&iacute;culo a la vera de un camino, con una discreci&oacute;n que proporcionaba exiguamente la morera. El pene en todo su vigor y vistosidad, la polla para entendernos, ella abraz&aacute;ndome con sus torneados brazos. Yo que soy muy de tetas opt&eacute; por liberarlas de un bonito sujetador de encaje. El tacto era c&aacute;lido, mullido, agradable aumentando todav&iacute;a mas mi excitaci&oacute;n. Ella me ayud&oacute;, baj&aacute;ndose el sost&eacute;n, y subiendo su camiseta. &iexcl;Dios m&iacute;o! Que pechos m&aacute;s bonitos y apetitosos, con unos pezones redondos a la perfecci&oacute;n, oscuros erguidos y desafiantes. Los cuales estuve besando y chupando hasta que dijo basta, que me las vas a dejar lacias.<\/p>\n<p>Baje mi mano derecha hasta su ingle, y con delicadeza y precisi&oacute;n acaricie el capuch&oacute;n del cl&iacute;toris. Arriba y abajo, Arriba y abajo. La otra mano la descansaba en sus nalgas respingonas, alternando con caricias en su esf&iacute;nter. Notaba su dilataci&oacute;n, siendo agradecido. Percib&iacute; sus contracciones, y como mi mano se humedec&iacute;a de sus flujos. Se hab&iacute;a corrido con clase, s&oacute;lo unos contenidos jaleos en mi oreja fue su aviso.<\/p>\n<p>Me dio la vuelta y mi espalda situ&aacute;ndose en el frente de su cuerpo. Con su mano derecha empez&oacute; a masajearme y sacudirme la polla. Con frecuencia improvisada, o bien cambiaba el ritmo, o bien paraba para mi desesperaci&oacute;n. En un momento atin&oacute; a dar dos tandas con decisi&oacute;n, maestr&iacute;a y fuerza, mientras un dedo de su mano derecha era introducido en mi esf&iacute;nter. En nada, en el mismo instante, solt&eacute; un chorro con una fuerza de asustar de semen. Me record&oacute; a esas faltas que tan magistralmente lanzaba Roberto Carlos, Por un momento temblaron las cachas. La chorra segu&iacute;a goteando. Me di la vuelta, la mir&eacute;, ella tambi&eacute;n a mi. En silencio, sobraban las palabras, el &oacute;rgano agresivo fue tornando a su estado habitual. Ella se quit&oacute; del todo en tanga que restreg&oacute; contra su hachazo y acto seguido me acerc&oacute; el tanga.<\/p>\n<p>&#8211; Toma, l&iacute;mpiate con mis bragas, son baratas, no son mis preferidas.<\/p>\n<p>Hizo con ellas un rebullo, tir&aacute;ndolas debajo de unos arbustos.<\/p>\n<p>El perro segu&iacute;a sentado en espera, fiel, sumiso y sin decir ni Pamplona. Hab&iacute;a sido espectador de lujo del polvo del a&ntilde;o, tal como nosotros mismos reconocimos, eso s&iacute;, sin introducci&oacute;n.<\/p>\n<p>Volvimos para el pueblo, sin decir ni pio, callados, mudos. La &uacute;nica comunicaci&oacute;n eran las miradas disimuladas y la tierna sonrisa de complicidad. En cierto momento me acerqu&eacute; a ella, la di un tierno besito en la mejilla. T&oacute;malo como agradecimiento, como reconocimiento, algo de amigos. Ella estaba guap&iacute;sima, el encenderse le sienta bien.<\/p>\n<p>Al llegar a su establecimiento, ayud&eacute; a levantar la verja del establecimiento, preguntando si pod&iacute;a invitarla a un caf&eacute;. La cafetera estaba encendida, seria autom&aacute;tica, delataba en pitorro rojo destellante.<\/p>\n<p>&#8211; Tomaremos caf&eacute; s&oacute;lo. Tengo que ir hasta al almac&eacute;n a coger una botella, ahora no me apetece, y t&uacute; est&aacute;s seco &#8211; seguida de una carcajada sensual y golosa.<\/p>\n<p>En ese momento saqu&eacute; de mi billetera dinero, tres billetes de cincuenta, creo, la mir&eacute; a los ojos poni&eacute;ndolos encima del mostrador.<\/p>\n<p>&#8211; Mira Lola, no me juzgues mal. Espera que termine. Es para que compres en esa mercer&iacute;a de enfrente un conjunto de lencer&iacute;a sugerente roja. Un d&iacute;a me llamas y te la veo y doy opini&oacute;n. Bueno es t&uacute; elecci&oacute;n. Recuerda que en estos momentos no llevas bragas.<\/p>\n<p>Apoy&aacute;ndome en el mostrador la atraje hacia m&iacute;, agarr&aacute;ndola de los hombros me acerqu&eacute; propinando un beso de Hollywood con lengua. Gir&aacute;ndome march&eacute; por donde hab&iacute;a venido.<\/p>\n<p>No volvimos, al d&iacute;a de la fecha, a tener otro contacto. Sigo entrando en su cafeter&iacute;a, cruzamos con complicidad las miradas con sonrisa picarona. Ella tiene ahora un novio formal, y el perro siempre est&aacute; muy zalamero conmigo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Era una pl&aacute;cida ma&ntilde;ana que invitaba al paseo. 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