{"id":39454,"date":"2022-10-25T22:16:46","date_gmt":"2022-10-25T22:16:46","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-10-25T22:16:46","modified_gmt":"2022-10-25T22:16:46","slug":"ana-la-camera-y-yo-follar-es-maravilloso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/ana-la-camera-y-yo-follar-es-maravilloso\/","title":{"rendered":"Ana, la camera y yo. Follar es maravilloso"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"39454\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Qued&eacute; con Ana, una vieja amiga de toda la vida desde el ya lejano instituto, con acuerdo del derecho a roce. No coitamos de manera habitual, ni tampoco tenemos una norma en el tiempo, ni el lugar, simplemente nos llamamos por tel&eacute;fono. Por el tono sabemos si es para la explosi&oacute;n de los sentidos, pasar el tiempo, necesidad por horas bajas, o simplemente viajar, darnos una recompensa sin nada en concreto. Ayer me llam&oacute; a media tarde, estaba en mi casa tumbado en el sof&aacute;, hojeando &ldquo;Toro&rdquo; un libro escrito por Joaqu&iacute;n Vidal y fotograf&iacute;as de Ram&oacute;n Masats que son extraordinarias. El volumen tiene casi veinticinco a&ntilde;os imaginando estar&aacute; descatalogado. Hablamos un rato largo, bromas, chanzas y risas. Llegamos a la conclusi&oacute;n que necesitamos encontrarnos, pasar unos d&iacute;as juntos, sin m&aacute;s. De acuerdo, fue la respuesta, con la condici&oacute;n de echar la tienda de campa&ntilde;a al coche. Iremos sin rumbo fijo, parando y continuando la ruta seg&uacute;n nos convenga, &iquest;De acuerdo? Su respuesta fue afirmativa.<\/p>\n<p>Ana un alma libre, sin ataduras, sin profesi&oacute;n definida. Es culta e inteligente, cuando se pone a trabajar en serio, hay que dejarla espacio para evitar te atropelle. Tan pronto pinta una casa a brocha gorda, como pinta con mucho arte un paisaje al &oacute;leo de encargo. Traduce textos del ingl&eacute;s o al ingl&eacute;s para una empresa exportadora, tambi&eacute;n es gu&iacute;a tur&iacute;stica en la zona. A&ntilde;adan otros mil oficios. Es una mujer de seducci&oacute;n, no es un bellez&oacute;n al uso, pero tiene gancho y much&iacute;simo encanto. Personalidad fuerte, pelo casta&ntilde;o corto a lo chico. Sus ojos casta&ntilde;os, grandes, vivarachos. Labios finos y largos, su cara es redonda, de p&oacute;mulos marcados, resultona. La voz es c&aacute;lida, envolvedora, agradable. Altura normal, un cuerpo armonioso con culo bien puesto, bien formado y atractivo. De pecho bonito, firme sin ser grande, pezones rosados extensos, muy receptivos, erect&aacute;ndose a la mejor caricia.<\/p>\n<p>Quedamos al d&iacute;a siguiente en el cruce de salida del pueblo hac&iacute;a el norte, a las nueve de la ma&ntilde;ana. All&iacute; estaba a la hora, con una pamela de paja, un vestido camisero amplio y escotado de viv&iacute;simos colores, en la mano una especie de mochila, por el tama&ntilde;o adivin&eacute; que estar&iacute;amos fuera no mas de seis d&iacute;as. No suele ser de mucha ropa interior, acostumbra a no llevar por la calle ni bragas ni sostenes. Su frase estrella, el co&ntilde;o siempre bien ventilado. Al conocerme salt&oacute; , moviendo las manos, queriendo llamar mi atenci&oacute;n. Parando el coche, abri&oacute; la puerta de atr&aacute;s poniendo su cab&aacute;s, cerrando la portezuela con seguridad.<\/p>\n<p>Abriendo la puerta del copiloto se acomod&oacute;, poni&eacute;ndose el cintur&oacute;n de seguridad, quit&aacute;ndose las sandalias y poniendo sus pies en el salpicadero. Manten&iacute;a mi mirada en su persona con fijeza, asistiendo mudo a todo el protocolo del ponerse bien y c&oacute;moda. Naturalmente con cierta mueca de resignaci&oacute;n cristiana, en la esperanza del ya parar&aacute;. En ese momento recomend&oacute;, ella misma, ir para el sur, de esa manera asegur&aacute;bamos el buen tiempo. Asent&iacute; con la cabeza, met&iacute; primera y para las llanuras sure&ntilde;as, en cuanto crucemos Despa&ntilde;aperros.<\/p>\n<p>Los primeros kil&oacute;metros transcurrieron en hermetismo total, silencio. La mente continuaba perezosa, hacia nada estaba en la posici&oacute;n de off. Deb&iacute;a poner algo de animaci&oacute;n, nada mejor que m&uacute;sica. Naturalmente copla espa&ntilde;ola que me anima mucho conduciendo, aparte de las tertulias radiof&oacute;nicas, las que recurro si voy s&oacute;lo. Ana comenz&oacute; a dar palmas con movimientos de su amplia falda, mientras acompa&ntilde;aba las canciones con su voz, intentando quej&iacute;os flamencos en los diferentes palos, que iban asomando. Ella es m&aacute;s de rock dur&oacute;. Yo lo aborrezco, hasta me pone de mal humor. Ser&aacute; este el motivo por el que suelo huir de discotecas y antros de este tipo, con mucho ruido, luces destellante escasas, alcohol de mala cantidad, y los camareros calvos con coleta.<\/p>\n<p>Cruzamos Madrid, en la hora propicia, no hab&iacute;a un gran tr&aacute;fico, dudando si parar para comer algo, pero deseche la idea inmediatamente. Pudiera ser que Madrid, como siempre, me agarrase y all&iacute; acabar&aacute; el viaje. Me ilusionaba llegar al Sur, lugar ideal para recargar las pilas.<\/p>\n<p>Llegando a la altura de Puerto Lapice, cog&iacute; la desviaci&oacute;n, parando justamente en la Venta del Quijote, o algo parecido. Apetec&iacute;a llenar el buche , era mucha la distancia recorrida, almorzar dos huevos fritos con patatas y panceta para calmar los &aacute;cidos g&aacute;stricos, acompa&ntilde;ado con un vaso de vino de la tierra fresquito, aunque prefiero un buen crianza de Rioja. S&oacute;lo un vaso, el volante te hace ser precavido, primero por tu salud, la de los dem&aacute;s y las del bolsillo por si encontramos alg&uacute;n control de la Guardia Civil.<\/p>\n<p>Ella tom&oacute; una tortilla francesa con queso y agua mineral. Antes un caf&eacute; con leche templado. Debajo del porche est&aacute;bamos bien, pero todav&iacute;a el sol no estaba en el mejor momento. Pedimos permiso al mesero sacando la mesa hacia el patio, al solecillo. Total, que entre ponte bien y estate quieto invertimos una hora, la pereza empezaba hacer mella. Mala es la pereza, nunca hizo cosa bien hecha.<\/p>\n<p>Pues al coche, una vez sentados y antes de darle a la llave de arranque, Ana me abraz&oacute; por el cuello con los dos brazos, contra sus tetas, bes&aacute;ndome de manera h&uacute;meda la frente, despu&eacute;s en los morros. Provocando un estado en la polla derivando a morcillona. R&iacute;o con ganas, toc&aacute;ndomela con dos dedos sutilmente. Vamos a dejarlo, no es el sitio para dar el espect&aacute;culo. Arranque, abr&iacute; la ventanilla y a cruzar Castilla, ancha y plana como el pecho de un var&oacute;n.<\/p>\n<p>Llegando con el m&oacute;vil elegimos hotel cercano a la mezquita, hotel recomendado por un amigo hace un tiempo. Hab&iacute;a habitaciones libres y all&iacute; que llegamos. Deje a Ana a la entrada con los cachivaches, marchando para buscar sitio donde aparcar, regresando en un delicioso paseo hasta el hotel. Pregunt&eacute; en recepci&oacute;n d&aacute;ndome el numero de la habitaci&oacute;n, sub&iacute; las escaleras, empuj&eacute; entrando de sopet&oacute;n. La puerta no estaba cerrada por dentro, al abrir la encontr&eacute; desnuda, enfrente, con unos planos de la provincia en sus manos. Me sorprendi&oacute; un detalle cuando mir&oacute; de frente hacia m&iacute;. Se hab&iacute;a rasurado las ingles como una ni&ntilde;a. Se disculp&oacute;, con moh&iacute;n pidiendo compasi&oacute;n, conoce mi afici&oacute;n por los co&ntilde;os con pelo, el vello de la vulva recuerda que no te est&aacute;n tirando a una ni&ntilde;a. Ana me obsequi&oacute; con una risa maliciosa y abri&eacute;ndose de piernas para que pudiera constatar que el chocho era como el de Nancy, la mu&ntilde;eca.<\/p>\n<p>Acerc&aacute;ndome hacia ella despacio, despu&eacute;s de asegurar la puerta, puse la mano derecha con fuerza en su entrepierna rasurada, haciendo presi&oacute;n, con movimientos sexuales de arriba a abajo. Ella me sacaba la chorra a la que agit&oacute; con decisi&oacute;n hasta que un chorro de semen dio de lleno en su vientre. Mi mano qued&oacute; empapada de sus fluidos. Yo con la duda si se hab&iacute;a corrido o no.<\/p>\n<p>En el cuarto de ba&ntilde;o se limpi&oacute; toda la lefa con la toalla de manos, advirtiendo, se acerc&oacute; hacia m&iacute;, amenazante con ella en la mano y la intenci&oacute;n de restreg&aacute;rmela por la cara. Di un largo quiebro desarm&aacute;ndola, agarr&aacute;ndola del cuello oblig&aacute;ndola a dejarse caer sobre la cama, yo como salvaje por encima. Abri&oacute; de piernas, quer&iacute;a ser depositaria en su hendidura de mi hermano peque&ntilde;o. Ah, no hija no, deja que se recupere, tanto esfuerzo de seguido no es bueno para mi coraz&oacute;n. R&aacute;pidamente diose la vuelta, coloc&aacute;ndose encima m&iacute;o, metiendo su sabrosa lengua hasta mi garganchin de manera libidinosa y obscena, Abri&eacute;ndose de piernas, con su femineidad restregaba la chorra desarmada. Insinuando le apetec&iacute;a un polvo, demostraci&oacute;n total que antes no se hab&iacute;a corrido, incorpor&aacute;ndome en la cama y sent&aacute;ndome en ella hice saber que conmigo no contase. Conducir ochocientos kil&oacute;metros, meti&eacute;ndose un desayuno que no se salta un gitano, hace mella en las respuestas del cuerpo. La insinu&eacute; probar&aacute; provocando a la camarera, optando por ir a darme un ba&ntilde;o relajante y tonificante. Hice mutis por el foro, me marche dando peque&ntilde;os saltitos acompa&ntilde;ados al mismo ritmo por mis cojones.<\/p>\n<p>Sabia, era un rumor de nuestra &eacute;poca de estudiantes, que Ana hab&iacute;a tenido un ronroneo f&iacute;sico con una amiga del grupo. Marta creo recordar, la t&iacute;a m&aacute;s guapa y con mas &eacute;xito de campus, una belleza rubia como esas que aparecen en las comedias americanas de universitarios. Un sue&ntilde;o, la tal Marta. Quiero decir que sabia como satisfacer a una hembra con nota, mi amiga Ana.<\/p>\n<p>Al salir del ba&ntilde;o, menuda sorpresa, estaban tumbadas y completamente desnudas encima del lecho. Se las ve&iacute;a sudorosas y cansadas. Casi o&iacute;a el agitamiento de las palpitaciones. Imaginen la escena, tumbadas en la cama abiertas de piernas, cogidas de la mano. Totalmente despelucadas. Al pie de la cama la bata de la camarera, su sujetador, medias negras y unas pudorosas braguitas blancas de algod&oacute;n. La camarera no s&eacute; como si llamaba, si lo sabia estar&aacute; por alg&uacute;n rinc&oacute;n de la memoria.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de estar casi una hora en el ba&ntilde;o, con los ojos cerrados, mi cuerpo y el &aacute;nimo era otra cosa. Mi hermano peque&ntilde;o despert&oacute; despacio, media erecci&oacute;n, y las dos pavas se rieron de mi desgana en principio. La camarera poni&eacute;ndose en pie se acerc&oacute;, trag&aacute;ndose la chorra en su mojada boca empezando una mamada, con el objetivo de ponerme en funcionamiento. Ana advirti&oacute; que me cuidara que era una loba tremenda, con unas especialidades en vicio de pel&iacute;cula. En nada el hermano peque&ntilde;o alz&oacute; la frente mirando al techo. Se apart&oacute; la moza a un lado, mirando a Ana, casi como poni&eacute;ndome en suerte. Ana rechaz&oacute; con la mano y el dedo pulgar mirando al suelo, haciendo a la camarera los honores para terminar la faena con una chicuelina afarolada y salir andando con torer&iacute;a. La camarera dispon&iacute;a de un cuerpo duro, bien formado, no llegaba a la veintena de a&ntilde;os. Pecho desafiante, de pez&oacute;n negro mediano e insultantemente terso. El pubis recortado de manera delicada en forma de coraz&oacute;n. Estos co&ntilde;os con pelos son los buenos,<\/p>\n<p>Ana sac&oacute; con cond&oacute;n, d&aacute;ndoselo a la chica, era como la llave de toriles. La chica me foll&oacute;, s&iacute;, me foll&oacute; de todas las maneras, no paraba de zarandearme, cambiarme de terrenos en el catre. Ella lo hacia todo, puso mi pene en su vagina, en el culo, entre las dos tetas. Perdiendo la noci&oacute;n de tiempo hasta que descargue como un semental casto del dep&oacute;sito militar de C&oacute;rdoba, que siempre tuvo un prestigio. Ana bes&aacute;ndome, a la vez d&aacute;ndome palmaditas en la espalda, como diciendo, te has portado. Para cuando me di la vuelta la chica hab&iacute;a salido con discreci&oacute;n de la estancia.<\/p>\n<p>Nos vestimos, el uno al otro, para la cena. Me gusta por la carga er&oacute;tica que lleva el vestir o desnudar a una mujer. En esta ocasi&oacute;n Ana visti&oacute; bragas de encaje negras muy peque&ntilde;as y sujetador, bueno mejor dicho, la puse con unos pantalones negros de terciopelo ce&ntilde;idos en sus caderas y holgados seg&uacute;n bajaban hasta sus tobillos. Una camisa blanca semi transparente informal, pero como ella es tan elegante le quedaba muy bien.<\/p>\n<p>Fuimos a cenar a la Taberna Casa Pepe de la Juder&iacute;a, al cual suelo acudir, pero mas que nada por la a&ntilde;oranza del local anterior, aquella taberna con el suelo irregular, que calzaba la mesa con una hoja de peri&oacute;dico. Como no, obligado un rabo de toro que en esta ciudad es una obligaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Durante la cena coment&eacute; que tenia que comprarle un regalo a tan esplendorosa hur&iacute;. Pens&eacute; en unos pendientes para enmarcar el bello rostro inolvidable.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Qued&eacute; con Ana, una vieja amiga de toda la vida desde el ya lejano instituto, con acuerdo del derecho a roce. No coitamos de manera habitual, ni tampoco tenemos una norma en el tiempo, ni el lugar, simplemente nos llamamos por tel&eacute;fono. 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