{"id":39462,"date":"2022-10-27T22:00:00","date_gmt":"2022-10-27T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-10-27T22:00:00","modified_gmt":"2022-10-27T22:00:00","slug":"primeras-experiencias-de-mi-sumiso-con-una-fucking-machine","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/primeras-experiencias-de-mi-sumiso-con-una-fucking-machine\/","title":{"rendered":"Primeras experiencias de mi sumiso con una fucking machine"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"39462\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Era uno de tantos viernes en los que ambos teletrabaj&aacute;bamos. Mi jornada laboral hab&iacute;a pasado volando entre reuni&oacute;n y reuni&oacute;n, pero desde el primer momento del d&iacute;a pude sentir que ten&iacute;as ganas de m&iacute;.<\/p>\n<p>El ritual de esa ma&ntilde;ana hab&iacute;a empezado como cada d&iacute;a desde que vivimos juntos. Mi obligaci&oacute;n matutina es despertarme media hora antes que t&uacute;, colarme debajo de las s&aacute;banas y lamer tus pies, tus piernas&hellip; y tu co&ntilde;o hasta que te corres. A veces una vez. Pero esa ma&ntilde;ana estabas con ganas de m&iacute;, y no me dejaste salir de las s&aacute;banas hasta que te corriste cuatro veces pr&aacute;cticamente consecutivas.<\/p>\n<p>Al terminar, tiraste de mi collar (&uacute;nica prenda que uso para dormir), y me besaste. Uno de esos besos que hablan. Esos besos que expresan felicidad, satisfacci&oacute;n, orgullo y agradecimiento. Estuvimos un rato bes&aacute;ndonos y abraz&aacute;ndonos y al rato te diste cuenta que se nos estaba echando la ma&ntilde;ana encima y me dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Bonita, sal de la cama desnuda como est&aacute;s y prep&aacute;rame el desayuno. Tengo una reuni&oacute;n a las 9.30, y t&uacute; no tienes nada hasta las 10, as&iacute; que espabila mientras voy desperez&aacute;ndome&rdquo;.<\/p>\n<p>Excitado como estaba, sal&iacute; de la cama y me dirig&iacute; a cumplir tus &oacute;rdenes. Adoro obedecerte en todo momento y en todo lugar. Como te digo muchas veces, voy a obedecerte en todo. Siempre. Y aquella era una orden cotidiana, as&iacute; que feliz de la vida, prepar&eacute; todo y me acerqu&eacute; a la habitaci&oacute;n para decirte que el desayuno estaba todo listo.<\/p>\n<p>Al acercarme a la habitaci&oacute;n escuch&eacute; tus gemidos y con una sonrisa, aceler&eacute; el paso para acercarme a ti. Entr&eacute; y te vi desnuda, tumbada boca arriba con las piernas flexionadas y con el vibrador que te regal&eacute; a m&aacute;xima potencia entrando y saliendo de ti a toda velocidad. Con la voz ahogada y ronca, me diste una orden muy sencilla:<\/p>\n<p>&ldquo;Ven aqu&iacute; ahora mismo, zorra. Col&oacute;cate a mis pies y lame hasta que me corra&rdquo;.<\/p>\n<p>Sin dudarlo, hice lo que ordenaste, y despu&eacute;s de lamer tus pies un buen rato, te corriste de forma muy intensa. Al terminar, agarraste mi cabeza y la dirigiste a tu entrepierna. Lam&iacute; tu co&ntilde;o, tus piernas, tu culo y las s&aacute;banas por quinta vez esa ma&ntilde;ana, y me di cuenta de que ninguno de los dos tendr&iacute;amos tiempo para desayunar. Bueno, en cierto modo, yo hab&iacute;a desayunado varias veces esa ma&ntilde;ana&hellip; &iexcl;y menudo manjar!<\/p>\n<p>Al terminar de limpiarte volviste a tirar de la correa y acercarme a ti, y cuando me dispon&iacute;a a besarte me diste un buen bofet&oacute;n y me llamaste zorra. Luego otro. Y otro. Y otro. Y cuando ten&iacute;a la cara preparada para la siguiente bofetada, escupiste entre mis ojos y dijiste.<\/p>\n<p>&ldquo;Zorra viciosa. Tengo muchas ganas de ti. Me pones muy cachonda, puta&rdquo;.<\/p>\n<p>Y sin m&aacute;s, te pusiste una camiseta larga y bajamos a desayunar de la mano, como lo que somos. Dos enamorados que desean exprimir cada minuto de cada d&iacute;a.<\/p>\n<p>Miraste el reloj y viste que casi era la hora de tu primera conference call, as&iacute; que te colocaste un poco tus rizos, te sentaste en la mesa de la cocina, encendiste el port&aacute;til y se&ntilde;alaste tus pies con tu dedo &iacute;ndice. Te mir&eacute; para decirte que quer&iacute;a desayunar, pero chasqueaste tus dedos en se&ntilde;al inequ&iacute;voca de que quer&iacute;as que lamiera tus pies. Y eso hice, mientras te escuchaba hablar de procesos y procedimientos, y de ese nuevo compa&ntilde;ero que hab&iacute;a tratado de saltarse a la torera tu trabajo de un trimestre.<\/p>\n<p>Escuchaba la conversaci&oacute;n, pero ten&iacute;a todos mis sentidos puestos en disfrutar de mi desayuno favorito; tus pies. En un momento dado, me diste pataditas e interpret&eacute; que deb&iacute;a ser la hora de mi reuni&oacute;n, as&iacute; que desnudo y con mi collar, me conect&eacute; a la conference call y me excus&eacute; por no poder poner mi c&aacute;mara:<\/p>\n<p>&ldquo;Ejem, buenos d&iacute;as. Siento el retraso. Con vuestro permiso no conectar&eacute; la c&aacute;mara. He de confesar que me he quedado dormido y no estoy presentable&rdquo;.<\/p>\n<p>Te vi sonre&iacute;r. Mis compa&ntilde;eros gastaron alguna broma, pero poco a poco consegu&iacute; que algo de sangre llegara a mi cabeza para organizar el marat&oacute;n de reuniones que me llev&oacute; hasta las dos de la tarde pr&aacute;cticamente sin pausa. Entre reuni&oacute;n y reuni&oacute;n, te llevaba un caf&eacute;, nos bes&aacute;bamos o charl&aacute;bamos de cosas del trabajo de uno y del otro. Estaba feliz. Est&aacute;bamos plet&oacute;ricos. Nos hab&iacute;a costado bastante tiempo que todo fuera normal, y desde hac&iacute;a unos meses, lejos de ser normal, era todo m&aacute;gico y maravilloso.<\/p>\n<p>Al dar las dos y media, dimos por cerrada nuestra jornada laboral, nos duchamos juntos y me propusiste ir a dar una vuelta por el centro para comer y luego aprovechar que est&aacute;bamos por all&iacute; para comprar algunas cosas. Me pareci&oacute; un buen plan, y despu&eacute;s de ducharnos, nos vestimos y salimos para la calle Serrano.<\/p>\n<p>Comimos en una terraza de un restaurante mexicano que hay en la calle Ayala, nos tomamos un interminable y delicioso caf&eacute;, y cuando ped&iacute; la cuenta te acercaste a m&iacute; y deslizaste un huevo vibrador dentro del bolsillo de mi pantal&oacute;n vaquero mientras que, acerc&aacute;ndote a mi o&iacute;do, me susurraste:<\/p>\n<p>&ldquo;Ahora entras en el ba&ntilde;o y te lo metes en ese culito trag&oacute;n que tienes, cari&ntilde;o. Est&aacute; claro, &iquest;verdad?&rdquo;.<\/p>\n<p>Contest&eacute; con un &ldquo;S&iacute;, Ama&rdquo; y me dirig&iacute; a cumplir tus deseos. Al salir ya hab&iacute;as pagado y mientras pulsabas el bot&oacute;n de m&aacute;xima intensidad en la aplicaci&oacute;n que ten&iacute;as instalada en tu tel&eacute;fono y que dirig&iacute;a el huevo que ten&iacute;a en el culo, me diste un azote y me dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Andando, bonita&hellip; ver&aacute;s qu&eacute; tarde tan divertida vamos a pasar. Yo comprando y t&uacute; llev&aacute;ndome de aqu&iacute; para all&aacute; con el huevo dentro&rdquo;.<\/p>\n<p>Sonre&iacute;, te di un beso, nos regalamos un &ldquo;te quiero&rdquo;, y comenzamos a pasear por la zona. Al principio entr&aacute;bamos y sal&iacute;amos de tiendas de ropa. Te probaste de todo en un mont&oacute;n de tiendas, y el n&uacute;mero de bolsas iba aumentando cada minuto.<\/p>\n<p>Merece especial atenci&oacute;n una parada en una tienda de zapatos. Te encanta que sea yo qui&eacute;n, de rodillas, te ponga y quite los zapatos. En esa ocasi&oacute;n, te probaste unas botas de cuero altas con cremallera a un lado. Yo estaba de rodillas, ayud&aacute;ndote a meter tus peque&ntilde;os pies en esas botas tan altas que te sentaban tan bien mientras, con el otro pie jugabas con mi excitaci&oacute;n. Se notaba que estaba empalmado, y no parabas de hacer comentarios sobre lo puta que era y las ganas que ten&iacute;as de follarme, mientras notaba que me pon&iacute;a rojo de verg&uuml;enza por si las dependientas escuchaban tus comentarios. Compraste las botas que te sentaban incre&iacute;bles y seguimos de tiendas.<\/p>\n<p>En uno de los probadores, en el que estabas prob&aacute;ndote un body, me dijiste que entrara para que te ayudara a elegir entre dos modelos. Al entrar me qued&eacute; p&aacute;lido. Te sentaba de muerte y, sin ver el otro, dije que quer&iacute;a que lo compraras, que te sentaba incre&iacute;ble. Insististe en probarte el otro, con lo que te desnudaste completamente, mir&aacute;ndome con ojos de guerra mientras lo hac&iacute;as.<\/p>\n<p>&ldquo;Bonita, quiero que me folles aqu&iacute; y ahora. Me he puesto muy cachonda prob&aacute;ndome las botas y despu&eacute;s vi&eacute;ndome con esta ropita e imagin&aacute;ndome c&oacute;mo me vistes esta noche para llevarlo puesto&rdquo;.<\/p>\n<p>Sin dudar, y sintiendo la humedad de tu entrepierna, me baj&eacute; los pantalones vaqueros y los b&oacute;xer grises (que para entonces estaban empapados) y entr&eacute; en ti. Es incre&iacute;ble lo r&aacute;pido que te mojas. Lo excitada que est&aacute;s siempre. El calor de tu interior, y la forma que tienes de atrapar mi rid&iacute;cula pollita dentro de tu maravilloso co&ntilde;o.<\/p>\n<p>Tres minutos fueron suficientes. Te corriste r&aacute;pido, pero no me permitiste hacerlo a m&iacute;, as&iacute; que, muerto de verg&uuml;enza por si alguien nos hab&iacute;a escuchado, me vest&iacute; y disimul&eacute; lo mejor que pude dici&eacute;ndote que ese body tambi&eacute;n te quedaba muy bien&hellip; y sal&iacute; sudando del probador, mirando a un lado y a otro y rogando que nadie hubiera visto ni escuchado nada.<\/p>\n<p>Al rato saliste y le dijiste a la chica que estaba en la caja que nos llev&aacute;bamos los dos. Al salir de la tienda, me cogiste de la mano para decirme que nos &iacute;bamos al coche para cambiar de zona y hacer unas &uacute;ltimas compras. Fuimos paseando hasta el parking, nos metimos en el coche entre risas mientras coment&aacute;bamos la mirada de la dependienta cuando fuimos a pagar, y me indicaste la siguiente direcci&oacute;n.<\/p>\n<p>&ldquo;Vamos al sex shop que hay en Chueca, bonita. Sabes cual es porque hemos estado bastantes veces&rdquo;.<\/p>\n<p>Me mirabas y te mord&iacute;as el labio. Conozco bien esa mirada y s&eacute; perfectamente lo que significa, pero muerto de excitaci&oacute;n, condujimos hasta all&iacute; mientras manoseabas mi entrepierna impidiendo que me concentrara en la carretera. Por fin llegamos al parking y sin salir del coche te quitaste las bragas, las metiste en mi boca y me dijiste.<\/p>\n<p>&ldquo;Ahora, hasta que volvamos al coche, calladita, cari&ntilde;o. Yo me encargo&rdquo;.<\/p>\n<p>No protest&eacute;. Cerr&eacute; la boca y comenc&eacute; a respirar por la nariz mientras una potente erecci&oacute;n empujaba mi pollita contra los vaqueros. Fuimos al sex shop y saludaste a la dependienta, que al verme unos pasos por detr&aacute;s, me dedic&oacute; una sonrisa. Sab&iacute;a perfectamente qui&eacute;nes &eacute;ramos, porque hab&iacute;amos estado all&iacute; un buen pu&ntilde;ado de veces y te hab&iacute;as encargado de dejar claro cu&aacute;l era nuestro tipo de relaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Compraste varios juguetes. Bolas chinas r&iacute;gidas de metal, un dildo bastante grande, un set con tres plugs, pinzas y alguna cosa m&aacute;s. Pero enseguida me di cuenta que no hab&iacute;amos ido all&iacute; solo para comprar eso, porque en casa ten&iacute;amos varios de cada.<\/p>\n<p>Al instante se confirmaron mis sospechas. Te acercaste al mostrador y le dijiste a la dependienta:<\/p>\n<p>&ldquo;Rosa, lleg&oacute; lo que te ped&iacute; la semana pasada, &iquest;verdad? Me ha llegado un SMS para recogerlo, as&iacute; que imagino que lo tendr&eacute;is por aqu&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>Ella sonri&oacute; y respondi&oacute;:<\/p>\n<p>&ldquo;Claro, Laila. Lo tengo en el almac&eacute;n. Dile a tu sumiso que me acompa&ntilde;e para cargar con ello. Pesa una barbaridad&rdquo;.<\/p>\n<p>Me miraste y moviste la cabeza en se&ntilde;al de asentimiento, as&iacute; que fui con Rosa a la parte de atr&aacute;s de la tienda. Mis ojos se sal&iacute;an de sus &oacute;rbitas. Hab&iacute;a cientos de juguetes de todo tipo, y encima de una mesa, una caja bastante voluminosa con un r&oacute;tulo negro en el que se pod&iacute;a leer:<\/p>\n<p>Fucking machine.<\/p>\n<p>Rosa me avis&oacute; de que pesaba bastante, y efectivamente as&iacute; era. Lo llev&eacute; hasta donde t&uacute; estabas y con una sonrisa dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Tienes ganas de estrenarlo, cari&ntilde;o?&rdquo;.<\/p>\n<p>Con tus bragas en la boca, e intentando no hablar demasiado contest&eacute; con un breve &ldquo;S&iacute;&rdquo; y enseguida me dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;C&oacute;mo has dicho, puta?&rdquo;.<\/p>\n<p>A lo que respond&iacute; tratando de no atragantarme, mientras notaba mi voz m&aacute;s ahogada de lo normal:<\/p>\n<p>&ldquo;S&iacute;, Ama. Tengo ganas de estrenarlo&rdquo;.<\/p>\n<p>Soltaste una carcajada, y Rosa tambi&eacute;n sonri&oacute;. Yo me mor&iacute;a de verg&uuml;enza, pero me agarraba a lo que siempre me dec&iacute;as. (Lo que habr&aacute; visto esta gente, tonto).<\/p>\n<p>Pagamos todo, y volvimos al parking, donde me quitaste las bragas de la boca para besarme. De ah&iacute; a casa entre risas, con las ventanas del coche abiertas y la m&uacute;sica a toda potencia.<\/p>\n<p>Llegamos a casa y me dijiste que me tumbara en el sof&aacute; a descansar mientras montabas la m&aacute;quina. Sabes que soy muy torpe con ese tipo de cosas y tambi&eacute;n que los fines de semana me encanta dormir, pero cuando te dije que ya no eran horas de siesta, contestaste con una sonrisa en esa boca tan bonita:<\/p>\n<p>&ldquo;Te va a venir bien descansar, Pedro. Hemos quedado a cenar con mi amigo Juan y su nueva chiquilla. No ser&aacute; una noche para compartirte con nadie ni humillarte foll&aacute;ndome a otros. Sabes que Juan es como mi hermano, pero conviene que descanses, que seguro que nos acostamos tarde entre risas y copas&rdquo;.<\/p>\n<p>Sonre&iacute;, te di un beso y me tumb&eacute; en el sof&aacute; del sal&oacute;n con la tele de fondo, y enseguida me qued&eacute; dormido. No s&eacute; el tiempo que pas&oacute;, pero recuerdo que me despert&oacute; un ruido mec&aacute;nico acompa&ntilde;ado de tus gemidos. Enseguida ca&iacute; en la cuenta de que ya ten&iacute;as la m&aacute;quina montada y en funcionamiento, as&iacute; que me acerqu&eacute; a la habitaci&oacute;n de juegos y te vi a cuatro patas, con un el dildo nuevo entrando y saliendo de ti mientras escuchaba tus gemidos, cada vez m&aacute;s intensos.<\/p>\n<p>Me miraste entrar y me ordenaste que me colocara de rodillas delante de ti y me masturbara, as&iacute; que sin dudarlo un instante obedec&iacute; tus &oacute;rdenes. Me dejaste muy claro que no pod&iacute;a correrme, y me cost&oacute; mucho no vaciarme cuando, pasados unos minutos sent&iacute; claramente c&oacute;mo te corr&iacute;as mientras me mirabas a los ojos. Paraste la m&aacute;quina y me dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;Esto es una delicia, bonita. Ponte a cuatro patas. Voy a dilatar tu culito trag&oacute;n y lo vas a probar ahora mismo&rdquo;.<\/p>\n<p>Obedec&iacute; todav&iacute;a excitado. Me coloqu&eacute; a cuatro patas esperando sentir el lubricante en el culo, pero antes colocaste mi cabeza en el suelo y cogiste mis manos para atarlas a mi espalda con unas bridas, mientras dec&iacute;as:<\/p>\n<p>&ldquo;No querr&aacute;s encima estar c&oacute;moda, &iquest;no bonita?<\/p>\n<p>Te reiste y tambi&eacute;n colocaste una barra separadora en mis tobillos, una mordaza con agujeros en la boca y despu&eacute;s envolviste mi cabeza con film, abriendo un par de agujeros min&uacute;sculos cerca de la nariz. Entonces dijiste:<\/p>\n<p>&ldquo;As&iacute; s&iacute;, puta. As&iacute; es como me gusta verte. Vamos a empezar despacito e ir&eacute; aumentando el ritmo. Si quieres parar, golpeas con tu frente tres veces el suelo&rdquo;.<\/p>\n<p>Enseguida sent&iacute; el lubricante inundar mi culo, y poco despu&eacute;s sent&iacute; el dildo que iba conectado a la m&aacute;quina, tratar de empujar dentro de m&iacute;. Fuiste coloc&aacute;ndome aqu&iacute; y all&iacute;, hasta que mi postura encajaba perfecta con el nivel de penetraci&oacute;n del dildo, y lo pusiste en marcha, de modo que sent&iacute;a cada embestida en mi culo, sin apenas moverme un cent&iacute;metro.<\/p>\n<p>Poco a poco la intensidad de las embestidas iba aumentando, y tambi&eacute;n lo hac&iacute;a la velocidad de las mismas. Mi respiraci&oacute;n se agitaba mientras ten&iacute;a la frente pegada al suelo. Entonces me di cuenta de que estabas sentada, apoyando tu espalda contra el suelo, y desnuda de cintura para abajo. Lo vi cuando sent&iacute; como colocabas ambos pies a cada lado de mi cabeza. Tambi&eacute;n pude ver que ten&iacute;as el mando de la &ldquo;fucking machine&rdquo; a tu alcance, y como aumentabas la intensidad a la vez que te masturbabas mir&aacute;ndome.<\/p>\n<p>Mis gemidos eran cada vez m&aacute;s evidentes. Pero eso dificultaba mi respiraci&oacute;n. Entre la mordaza y el film, no hac&iacute;a m&aacute;s que producir babas que me imped&iacute;an respirar, mojando mi cara completamente, y llev&aacute;ndolas a mi nariz, lo que lo hac&iacute;a todav&iacute;a m&aacute;s complicado. No quer&iacute;a parar, pero me estaba costando respirar, y empezaba a marearme. De pronto sent&iacute; tu orgasmo. Estabas masturb&aacute;ndote contra la pared, con la imagen muy fija en lo que ve&iacute;as. Yo completamente inmovilizado de manos y pies, con una m&aacute;quina foll&aacute;ndome a un ritmo endiablado y mis propias babas llegando a los ojos por culpa de la mordaza y de la gravedad (al tener la cabeza m&aacute;s abajo que mi cuerpo).<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de correrte, sent&iacute; que met&iacute;as tu mano entre mis piernas y comenzabas a masturbarme. Apenas tard&eacute; un minuto en correrme. Un orgasmo intenso recorri&oacute; todo mi cuerpo. Pero no pod&iacute;a verte. No sab&iacute;a d&oacute;nde estabas. Lo que s&iacute; pude sentir es que mi orgasmo no era el final de tu juego. Sent&iacute; que sal&iacute;as de la habitaci&oacute;n, y que yo me quedaba all&iacute;, con el dildo de la fucking machine taladr&aacute;ndome sin parar. Entrando y saliendo de m&iacute; a toda velocidad.<\/p>\n<p>No tengo claro cu&aacute;nto tiempo pas&oacute;. Yo estaba en un t&uacute;nel de dolor y placer y no te sent&iacute; entrar en la habitaci&oacute;n. Solo recuerdo que me soltaste las manos y que la m&aacute;quina par&oacute; de pronto. Entonces me dej&eacute; caer hacia un lado completamente agotado. Me quitaste el film. Me desataste la mordaza y con un gesto muy tierno acariciaste mi pelo mientras me dec&iacute;as:<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Te ha gustado, cari&ntilde;o? He disfrutado mucho vi&eacute;ndote expuesta y siendo follada sin piedad por esa m&aacute;quina mientras me masturbaba. Estoy muy contenta de tu comportamiento, preciosa. L&iacute;mpiate y vete a la ducha. Son casi las 8 y no hemos preparado nada para la cena&rdquo;.<\/p>\n<p>(Continuar&aacute;)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Era uno de tantos viernes en los que ambos teletrabaj&aacute;bamos. Mi jornada laboral hab&iacute;a pasado volando entre reuni&oacute;n y reuni&oacute;n, pero desde el primer momento del d&iacute;a pude sentir que ten&iacute;as ganas de m&iacute;. El ritual de esa ma&ntilde;ana hab&iacute;a empezado como cada d&iacute;a desde que vivimos juntos. Mi obligaci&oacute;n matutina es despertarme media hora [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":21737,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":{"0":"post-39462","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-dominacion"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39462","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/21737"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39462"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39462\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39462"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39462"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39462"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}