{"id":39474,"date":"2022-10-28T07:03:37","date_gmt":"2022-10-28T07:03:37","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-10-28T07:03:37","modified_gmt":"2022-10-28T07:03:37","slug":"de-las-barbas-a-la-policia-capitulo-tres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/de-las-barbas-a-la-policia-capitulo-tres\/","title":{"rendered":"De las barbas a la polic\u00eda (cap\u00edtulo tres)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"39474\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Las barbas (A Jos&eacute;).&nbsp;<\/p>\n<p>Volv&iacute; a estar libre de ataduras, regres&eacute; a aquellos encuentros con William que bien sab&iacute;a satisfacer mis deseos, que para ello me hab&iacute;a ense&ntilde;ado ese mundo. Estuve con William, solo los dos sin m&aacute;s locuras o en orgias de las que &eacute;l acostumbraba. El primer encuentro que tuvimos, por fin, me llev&oacute; a la l&iacute;nea del tren, a las afueras del pueblo y adonde me hab&iacute;a invitado al principio cuando hablamos por primera vez. Ya no ten&iacute;a sentido negarse a ir con &eacute;l, adem&aacute;s que aquella sensaci&oacute;n de estar al aire libre daba cierto morbo a lo que hac&iacute;amos. Todo lo que pod&iacute;a ser el paisaje se hab&iacute;a convertido en una oscuridad absoluta, las luces a lo lejos eran como esos faros que en el mar pudieran divisar los barcos.<\/p>\n<p>A William le gustaba besar, era un maestro en todo, me besaba mientras su manos entraban por todos los lados y agarraba con fuerza o acariciaba con suavidad, tambi&eacute;n hablaba de lo que sent&iacute;a, lo que hac&iacute;a y lo que iba a hacer. Me puso como de costumbre a mamar su pinga cosa que me gustaba porque la ten&iacute;a grande, con una piel muy tersa que daba gusto lamer. Pero nunca me dejaba mucho tiempo, porque lo que m&aacute;s le agradaba era mi ojete, lamerlo y cogerlo. No me hizo esperar mucho para recibir mi pedazo de carne como dec&iacute;a &eacute;l a veces, otras, dec&iacute;a que me dar&iacute;a mi toma de leche. Me qued&eacute; con el pantal&oacute;n bajado, las nalgas al aire, encorvado para recibir su pinga que ya me entraba bien con la saliva. Estuvimos singando un rato cuando sentimos que se acercaba el tren, est&aacute;bamos al lado de la l&iacute;nea f&eacute;rrea. Se le ocurri&oacute; que nos quedar&iacute;amos all&iacute;, al lado delante los arbustos.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Quiero tenerte clavado cuando pase el tren!<\/p>\n<p>Me dijo con esa lascivia que acostumbraba, le coment&eacute; que nos ver&iacute;an con la luz. Pero no me hizo caso, nos apartamos un poco y sigui&oacute; &eacute;l singando con fuerza. De pronto el haz de luz ilumin&oacute; todo incluy&eacute;ndonos a nosotros, William sigui&oacute; movi&eacute;ndose, metiendo y sacando su pinga agarrado a mis caderas, yo encorvado ocultando la cara. Cuando pas&oacute; la locomotora por el lado se escuch&oacute; un grito.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Mariconeees!<\/p>\n<p>Despu&eacute;s volvi&oacute; la oscuridad porque era un tren de carga, el sonido ensordecedor y r&iacute;tmico lo abarc&oacute; todo, William sigui&oacute; al ritmo de los vagones para venirse casi cuando el tren pasaba y se perd&iacute;a a lo lejos. Nos quedamos un rato as&iacute; quietos, jade&aacute;bamos y sud&aacute;bamos ambos.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Uf! &iexcl;Rico! &iquest;No te has venido?<\/p>\n<p>Era otra de las cosas de William, tuve gente que no le import&oacute; nada si hab&iacute;a terminado yo o no. Lo importante era que ellos se ven&iacute;an y ya, William era diferente. &Eacute;l sab&iacute;a cuando me hab&iacute;a venido, una vez cuando le pregunt&eacute; me dijo que lo sab&iacute;a porque apretaba el culo m&aacute;s de lo com&uacute;n. Me hizo masturbarme antes de sacar su pinga que ya no estaba tan dura. Como era ya una ley, me hizo vestirme sin evacuar su leche. Le pon&iacute;a a mill&oacute;n saber que alguien se iba con su leche en el culo, yo ya estaba acostumbrado a ello. Incluso me agradaba saber que le pon&iacute;a bien que me fuera as&iacute;. Despu&eacute;s nos fuimos cada cual por nuestro lado.<\/p>\n<p>Aquella aventura ferroviaria con William me bast&oacute; para unos d&iacute;as sin que saliera a buscar nuevas aventuras o emociones, aunque a los dos d&iacute;as tuve la oportunidad de enrollarme en una, esperaba la guagua en una de esas noches calurosas en la avenida 41, cerca de Tropicana, lugar al que nunca hab&iacute;a entrado, cuando vi a dos tipos que se interesaban en m&iacute;, bueno, como era un lugar de ligue, todo el mundo miraba a todo el mundo. No pas&oacute; mucho rato cuando uno de ellos, el m&aacute;s delgado se me acerc&oacute; d&aacute;ndome la mano. Hablamos unas cuantas tonter&iacute;as y fue directo al grano pregunt&aacute;ndome si me dejaba singar, si quer&iacute;a y por &uacute;ltimo que si estaba de acuerdo ir&iacute;amos a casa de un amigo de &eacute;l, el otro que estaba algo apartado y que ten&iacute;a una barba muy espesa y negra.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Anda, la vas a pasar bien! &iquest;Acaso no te gusta que te singuen dos machos como nosotros dos? &ndash; me dijo con desfachatez al ver que la duda me invadia.<\/p>\n<p>&Eacute;l otro era Jos&eacute;, un tipo alto y robusto, todo peludo y que m&aacute;s tarde supe que trabajaba en la Biblioteca Nacional, dije que s&iacute; y fuimos, nos present&oacute; y salimos caminando rumbo a la casa. Tremenda casona, de esas que hay en 5&ordm; avenida de los antiguos ricos, subimos a la segunda planta donde Jos&eacute; ten&iacute;a su dormitorio. Yo pas&eacute; al ba&ntilde;o a lavarme, Jos&eacute; lo hab&iacute;a hecho en alguno de los ba&ntilde;os de la casa, cuando sal&iacute; el otro se meti&oacute; a lavarse, en la cama estaba Jos&eacute; acostado desnudo, con la pinga dura. Yo me acerqu&eacute; y me sent&eacute; encima de &eacute;l dejando que su pinga rozara mi ojete y empezamos a besarnos.<\/p>\n<p>El otro lleg&oacute; y se nos uni&oacute;, ten&iacute;a un buen machete y estaba muy dispuesto a usarlo y r&aacute;pido. Poni&eacute;ndose un preservativo me dijo que me abriera las nalgas, escupi&oacute; varias veces y trat&oacute; de meter su pinga, pero no pudo, de verdad que era grande y sin algo de crema o lubricante, pues costaba. Se fue al ba&ntilde;o en busca de alguna crema, momento que Jos&eacute; aprovech&oacute; para susurrarme al o&iacute;do.<\/p>\n<p>&#8211; Haz que se venga r&aacute;pido y regresas cuando se vaya, te quiero para m&iacute; y singarte toda la noche.<\/p>\n<p>No le di paso, por mucho que quiso penetrarme, no pudo. Lo hice a prop&oacute;sito y eso le gust&oacute; a Jos&eacute; que me gui&ntilde;aba un ojo con picard&iacute;a cuando el amigo no nos ve&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, al parecer eres muy cerrado, pero ya que estamos aqu&iacute; me sacas la leche mamando. &ndash; dijo el otro.<\/p>\n<p>No tuve otra opci&oacute;n que dedicarme a mamar por turno a ambos. Jos&eacute; se apur&oacute; en venirse mientras que al otro le costaba trabajo aunque finalmente logr&oacute; eyacular en mi boca. Coment&oacute; algo de que al menos ten&iacute;a buena boca para mamar pero que hubiera preferido singarme. Despu&eacute;s nos vestimos y salimos, Jos&eacute; dijo que acompa&ntilde;ar&iacute;a a su amigo y yo cog&iacute; otro rumbo aunque solo esperaba ver que giraban para regresar y esperar a Jos&eacute;. Al cabo de unos veinte minutos lleg&oacute; Jos&eacute;, se alegr&oacute; de verme all&iacute; esper&aacute;ndolo. Nos besamos en el portal, subimos a su dormitorio y nos desnudamos.<\/p>\n<p>A Jos&eacute; le encantaba besar, acariciar y yo sal&iacute;a ganando con todo ello. Fui yo quien tom&oacute; la iniciativa de sentarme sobre su pinga despu&eacute;s de ensalivar bien. &Eacute;l qued&oacute; encantado mirando lo que hac&iacute;a, yo quiz&aacute; por estar muy excitado o porque estaba acostumbrado, dej&eacute; entrar su sexo sent&aacute;ndome sobre &eacute;l, despacio pero sin interrumpir recibiendo el doble goce que me propinaba y el que le daba a Jos&eacute;. Fue una noche ardiente, hicimos el sexo la primera vez yo cabalgando como si fuera un jinete, besaba con pasi&oacute;n, no soltaba mis nalgas con sus manos grandes. La segunda vez fue en la ducha, porque al venirnos, yo le ech&eacute; mi leche en su pecho. En la ducha seguimos bes&aacute;ndonos, acarici&aacute;ndonos y por supuesto que no me negu&eacute; a entregarme de nuevo a &eacute;l. Me posey&oacute; all&iacute; con las manos m&iacute;as en la pared y el agua tibia cayendo sobre nosotros. Recuerdo que dormimos abrazados, satisfechos y cansados despu&eacute;s de una noche tan marchosa. Por la ma&ntilde;ana me despert&oacute; con besos y su pinga dura en mis nalgas.<\/p>\n<p>-&iquest;Quiero tenerte ahora antes de que nos levantemos? &#8211; me murmur&oacute; al o&iacute;do.<\/p>\n<p>Yo me dej&eacute; hacer, asent&iacute; y me qued&eacute; acostado bocabajo d&aacute;ndole la oportunidad de que me poseyera as&iacute;. Me qued&eacute; con los ojos cerrados para sentir como me humedec&iacute;a mi culo, como su pinga iba abri&eacute;ndose paso entrando, cuando mis esf&iacute;nteres se dilataron dej&aacute;ndolo pasar suspir&eacute; con fuerza y placer. Me sing&oacute; as&iacute;, suavemente mientras aguantaba mis manos y me besaba la nuca, las orejas, la cara, la boca. Yo con sus movimientos y caricias me vine antes, para &eacute;l fue una sorpresa cuando me volv&iacute; disculp&aacute;ndome de la mancha de semen en la s&aacute;bana.<\/p>\n<p>-&iquest;Te viniste solo? Ni siquiera te has tocado.<\/p>\n<p>-&iexcl;Papo, t&uacute; me tocaste donde deb&iacute;as!<\/p>\n<p>Recuerdo bien que mientras desayun&aacute;bamos me dec&iacute;a lo bien que la hab&iacute;a pasado, que as&iacute; le gustaba levantarse as&iacute;, con la pinga parada y singar suavemente. Me dio su tel&eacute;fono y que llamara, que siempre que tuviera tiempo fuera por su casa a dormir.<\/p>\n<p>Comenz&oacute; as&iacute; aquella interesante relaci&oacute;n que al principio ard&iacute;a por s&iacute; sola. No dir&iacute;a que nos am&aacute;bamos pero s&iacute; que nos dese&aacute;bamos. No sab&iacute;a en aquel entonces que era un oso o la atracci&oacute;n por las barbas y vellos, &eacute;l fue mi primer oso como tal porque a parte de una barba ten&iacute;a mucho vello por el cuerpo, adem&aacute;s que era enorme, grande y corpulento. Empec&eacute; a frecuentar su casa por las noches a dormir con &eacute;l, y fui conociendo de &eacute;l.<\/p>\n<p>Me cont&oacute; que aquel amigo nos hab&iacute;a visto una vez y que le dijo que s&iacute;, que est&aacute;bamos con mucha frecuencia y a lo que el amigo le respondi&oacute;, que yo no era buena cama. Para Jos&eacute; era mejor, as&iacute; se manten&iacute;a alejado de m&iacute; y podr&iacute;amos seguir con nuestra pasi&oacute;n.<\/p>\n<p>Un d&iacute;a me invit&oacute; al cumplea&ntilde;os de no s&eacute; qu&eacute; amigo suyo, que le gustar&iacute;a que yo fuera con &eacute;l. La fiesta era cerca de su casa en Playa, hab&iacute;a bastante gente y mucha bebida y comida. Era otro mundo, gente que ten&iacute;a acceso a todo y se ve&iacute;a en la mesa y el bar. A mitad de la noche quedaban pocos y ya algunas parejas se retiraban a los rincones entre besos y caricias, nosotros no nos quedamos atr&aacute;s, empezamos a besarnos, a acariciarnos y terminamos en una de las habitaciones haciendo el amor. Jos&eacute; ten&iacute;a facilidad o habilidad para penetrarme, es lo que m&aacute;s recuerdo, sab&iacute;a c&oacute;mo hacerlo y yo se lo agradec&iacute;a. All&iacute; de pie, yo con el pantal&oacute;n y los calzoncillos bajados, inclinado algo mientras Jos&eacute; me singaba. Cuando terminamos nos dimos cuenta que no est&aacute;bamos solos, el amigo de Jos&eacute; que cumpl&iacute;a a&ntilde;os estaba all&iacute; mir&aacute;ndonos. Nos quedamos quietos como sorprendidos, mientras el amigo, que se llamaba Ramiro se nos acerc&oacute;, agarrando con una de sus manos mi pinga dura y con la otra acarici&oacute; mi culo lleno de la pinga de Jos&eacute; que quiso sacarla, pero &eacute;l le dijo que no.<\/p>\n<p>-&iexcl;No, Pepe, no se la saques! Ya veo que sabe c&oacute;mo disfrutarla.<\/p>\n<p>Estuvo acariciando mi trasero, los huevos de Jos&eacute;, el tronco de la pinga de Jos&eacute; y el borde de mi culo h&uacute;medo. Termin&oacute; dici&eacute;ndonos.<\/p>\n<p>-&iexcl;Jos&eacute; hoy es mi cumplea&ntilde;os!<\/p>\n<p>Estaba claro lo que quer&iacute;a, Jos&eacute; sac&oacute; su pinga para dejar que aquel mulato se pusiera detr&aacute;s de m&iacute;. Jos&eacute; se situ&oacute; delante, empez&oacute; a besarme, a acariciarme.<\/p>\n<p>-Nene, es su cumplea&ntilde;os, no le vamos a negar un regalo as&iacute;, no te preocupes, yo estoy aqu&iacute; mirando.<\/p>\n<p>Quiz&aacute; aquel idilio entre nosotros empezaba a llegar a su fin, Jos&eacute; me ofreci&oacute; como regalo de cumplea&ntilde;os a su amigo. Al rato llegaron otros, unos miraban, dec&iacute;an algo y se iban, otros se sentaban all&iacute; mirando c&oacute;mo me singaba. Era un regalo, un objeto, Jos&eacute; me hab&iacute;a regalado. Cuando el mulato termin&oacute; vino otro y cuando ese termin&oacute; otro quiso, yo protest&eacute; que me dol&iacute;an las piernas pero eso no fue problema, me arrastraron hasta una cama y all&iacute; continu&oacute; el fest&iacute;n. Fueron cinco los que pasaron por mi dejando su semen, estaba molido, por suerte no me dol&iacute;a pero no me sent&iacute;a c&oacute;modo. Mi entre pierna y culo chorreaban semen de los machos que me usaron. Ramiro vino a la cama, trayendo un rollo de papel higi&eacute;nico para limpiarme y as&iacute; lo hizo, con suavidad. Quise levantarme pero Ramiro me dijo que no, que me quedara as&iacute;, que retuviera la leche en mi culo, le obedec&iacute; y all&iacute; me qued&eacute;.<\/p>\n<p>Jos&eacute; vino a despedirse, me dijo que mejor me quedara a dormir all&iacute; y que descansara. No soy tan tonto, sab&iacute;a que no se iba solo, me levant&eacute; cuando sali&oacute; para ver con quien se iba. Por eso me qued&eacute; y me entregu&eacute; a Ramiro y a otro m&aacute;s que se hab&iacute;a quedado. Dormimos algo en aquella cama tan grande los tres hasta que Juli&aacute;n, un negro delgado y ping&oacute;n, me despert&oacute; para que le bajara la pinga que la ten&iacute;a parada. De tanto revolcarnos y movernos Ramiro se despert&oacute; y se nos uni&oacute;, ya no me importaba nada. Claro que Ramiro hab&iacute;a untado mi culo con lidoca&iacute;na y no sent&iacute;a nada, ellos igual. A eso de las siete nos acostamos de nuevo ya medio muertos.<\/p>\n<p>A las doce Ramiro se levant&oacute; porque ten&iacute;a que salir al trabajo dej&aacute;ndonos a Juli&aacute;n y a m&iacute;. A eso de las dos nos levantamos y salimos a la calle, Juli&aacute;n me invit&oacute; a su casa a almorzar. Viv&iacute;a en La V&iacute;bora, en una casa de madera, humilde pero comimos bien. Juli&aacute;n era fot&oacute;grafo, despu&eacute;s pasamos por el trabajo a buscar algo, por suerte ese d&iacute;a no trabajaba. Seguimos a casa de un amigo, un tal Le&oacute;n, un tipo gordo y simp&aacute;tico.<\/p>\n<p>-Este es el regalo de Ramiro.<\/p>\n<p>As&iacute; me present&oacute;, nos re&iacute;mos mucho porque ya lo hab&iacute;amos conversado. Buen humor, Le&oacute;n nos mand&oacute; entrar al patio de su casa, conversamos un rato y despu&eacute;s nos fuimos. Juli&aacute;n me acompa&ntilde;&oacute; hasta la parada de la guagua. Quedamos en vernos en otra ocasi&oacute;n.<\/p>\n<p>A Jos&eacute;, lo vi como a la semana en una parada, iba yo en la guagua y me qued&eacute; mir&aacute;ndolo como si mirara algo interesante, &eacute;l igual miraba con sorpresa y atin&oacute; a hacerme un gesto de que lo llamara. Por el momento no lo llamar&iacute;a. Llegando al pueblo me encontr&eacute; con William que como siempre deambulaba en el parquecito, me llam&oacute; enseguida.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Oye, ven ac&aacute;, chico! &iquest;Qu&eacute; co&ntilde;o te pasa? Seguro que tienes a alguien que te est&aacute; dando pinga a gusto.<\/p>\n<p>A veces era muy vulgar hablando, pero no me molestaba, lo conoc&iacute;a. Nos sentamos en el parque lo m&aacute;s alejado de la &uacute;nica farola que mal alumbraba, all&iacute; se sac&oacute; la pinga indicando que me encargara de chup&aacute;rsela. No me cost&oacute; que se le parara aquel trozo de ping&oacute;n, estuve un rato mamando y tratando de tragarme todo aquello cosa que no siempre pod&iacute;a, &eacute;l me hab&iacute;a ense&ntilde;ado pero all&iacute; en el parque no me sal&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Ven, d&eacute;jame darte un poco por culo!<\/p>\n<p>Nos metimos detr&aacute;s de uno de los matorrales, me baj&eacute; los pantalones y &eacute;l se arrodill&oacute; para empezar a lamerme el culo, a humedecerlo, a lubricar antes de empezar a singarme como solo &eacute;l sab&iacute;a. Me provocaba placer, goce, sab&iacute;a moverse bien y cualquier cosa que hiciera le sal&iacute;a bien. Era un bujarr&oacute;n perfecto. No se demor&oacute; mucho, al parecer estaba ya bien caliente y ten&iacute;a ganas.<\/p>\n<p>&#8211; V&iacute;stete que veo a la rubia en la esquina.<\/p>\n<p>Comprend&iacute; su apuro, en la esquina hab&iacute;a un carro de polic&iacute;a. Salimos y nos sentamos en el banco, al rato se nos acerc&oacute; un polic&iacute;a que nos pidi&oacute; el carn&eacute; de identidad y nos inquiri&oacute; qu&eacute; hac&iacute;amos all&iacute;. William le dijo que nada, que est&aacute;bamos hablando, que yo hab&iacute;a venido en la guagua y ya. Era casi la verdad, el polic&iacute;a se rio.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Ya, que no soy tonto, bien que los he visto detr&aacute;s de ese matorral! &#8211; hizo una pausa y agreg&oacute; se&ntilde;alando a William.- Le estabas cogiendo el culo a este y eso est&aacute; prohibido en p&uacute;blico.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Vamos, oficial, qu&eacute; aqu&iacute; todos somos hombres! &#8211; le dijo William.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;No, este es hembra!, que lo vi clavado. &#8211; volvi&oacute; a enfatizar el polic&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, macho, pues &iquest;por qu&eacute; no te lo singas y ya? &#8211; William ten&iacute;a esas respuestas locas, yo estaba cagado porque nunca se sabe qu&eacute; va a pasar con estos polic&iacute;as. Pero todo tom&oacute; un color diferente, el otro polic&iacute;a se nos uni&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Miren, no los metemos presos pero nos vamos a singar a tu amiguita. &#8211; dijo el reci&eacute;n llegado.<\/p>\n<p>William rio como de costumbre y me dijo que fuera con ellos, yo le dije que fuera conmigo que no me dejara, pero no me hizo caso y se alej&oacute; dej&aacute;ndome con los dos polic&iacute;as.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Bien, cari&ntilde;o, vamos y p&oacute;rtate bien! &ndash; me dijo el polic&iacute;a que hab&iacute;a llegado &uacute;ltimo.<\/p>\n<p>Nos sentamos en el carro de polic&iacute;a y salimos rumbo a lasa fueras. Uno de ellos se volvi&oacute; para sonre&iacute;rme y decirme que la iba a pasar bien que todos los d&iacute;as a un maric&oacute;n como yo no se le daba que dos machos se lo singaran. El otro le r&iacute;o la gracia diciendo que me dejar&iacute;an el culo chorreando leche. Ya cuando sal&iacute;amos uno de ellos se sent&oacute; detr&aacute;s y me pidi&oacute; que le mamara la pinga. Ten&iacute;a una pinga gordita y se le notaban las venas, no hac&iacute;a m&aacute;s que decirle al otro lo bien que mamaba yo. Meti&oacute; la mano por mi pantal&oacute;n en busca de mi culo y le coment&oacute; a su compa&ntilde;ero.<\/p>\n<p>-&iexcl;Cojones, tiene el culazo abierto y lleno de leche del bugarr&oacute;n ese!<\/p>\n<p>Se re&iacute;an, pero al parecer no les molestaba nada. Cuando detuvieron el carro y apagaron las luces, salimos fuera. Era un sitio rodeadod e matorrales, oscuro, el que estaba detr&aacute;s del carro conmigo, enseguida me penetr&oacute; mientras el otro me daba su pinga para que le mamara. Tambi&eacute;n estaba bien dotado el muy cabr&oacute;n, me singaron por turno, pero uno de ellos lo hizo dos veces. Se ve&iacute;an machotes, dec&iacute;an que era la hembra que necesitaban para esas noches de guardia, que no me arrepentir&iacute;a de haberlos conocido. De verdad que pas&eacute; una buena noche, esos dos polic&iacute;as me dieron pinga bien, adem&aacute;s como ya estaba dilatado por la cogida de William, me fue f&aacute;cil. Disfrut&eacute; mucho aquella singada.<\/p>\n<p>De vuelta me trajeron hasta el pueblo, me dejaron en la puerta de mi casa, por suerte que siendo tan tarde pues casi nadie vio que ven&iacute;a en el carro de polic&iacute;a y como uno de ellos para despedirse de m&iacute;, me hizo que le tocara la pinga a modo de despedida y le prometiera que repetir&iacute;amos. El otro que manejaba, agreg&oacute; que s&iacute;, pero que en alg&uacute;n sitio con algo de luz, para gozar bien. Uno se llamaba Hugo y el otro Yuli seg&uacute;n dijeron.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Las barbas (A Jos&eacute;).&nbsp; Volv&iacute; a estar libre de ataduras, regres&eacute; a aquellos encuentros con William que bien sab&iacute;a satisfacer mis deseos, que para ello me hab&iacute;a ense&ntilde;ado ese mundo. Estuve con William, solo los dos sin m&aacute;s locuras o en orgias de las que &eacute;l acostumbraba. El primer encuentro que tuvimos, por fin, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":23184,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":{"0":"post-39474","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-gays"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39474","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/23184"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39474"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39474\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39474"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39474"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39474"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}