{"id":39519,"date":"2022-10-31T23:00:00","date_gmt":"2022-10-31T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-10-31T23:00:00","modified_gmt":"2022-10-31T23:00:00","slug":"violada-por-un-incubus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/violada-por-un-incubus\/","title":{"rendered":"Violada por un incubus"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"39519\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">9<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>En esta ocasi&oacute;n he de contar un suceso incomprensible a la ciencia.&nbsp; En la religi&oacute;n jud&iacute;o cristiana se le llama posesi&oacute;n demoniaca. Han pasado m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os de aquello vivido y aun siendo testigo, es un hecho dif&iacute;cil de creer.<\/p>\n<p>Corr&iacute;a el a&ntilde;o de 1978, para entonces mi matrimonio con Elizabeth, se encontraba completamente fracturado. Las desavenencias ocurrieron desde que llegamos a esa casa maldecida en la Ciudad de M&eacute;xico. Lo m&aacute;s duro fue cuando ella, en el bolsillo de mi pantal&oacute;n encontr&oacute; una perfumada carta de amor, sin firma ni nombre. Por m&aacute;s que jur&eacute; desconocer al autor de la misiva y menos saber la identidad de qui&eacute;n la introdujo a mi pantal&oacute;n, enojada me solt&oacute; un bofet&oacute;n que casi me tira de bruces al piso.<\/p>\n<p>Sin esperar opini&oacute;n m&iacute;a, de nuestra habitaci&oacute;n, pas&oacute; todas sus pertenencias al cuarto de invitados. Era tal mi molestia por su trato injusto que por quince d&iacute;as evit&eacute; dirigirle la palabra. As&iacute; inici&oacute; el infierno. Completamente me hartaba. Me dediqu&eacute; a tomar horas extras en el trabajo. De regreso a casa el cansancio me llevaba directo a mi habitaci&oacute;n a dormir.<\/p>\n<p>Una ma&ntilde;ana lluviosa, Elizabeth, enojada toc&oacute; a mi puerta. Al abrirle, me grit&oacute;<\/p>\n<p>&#8211; Rata de dos patas &iquest;Anoche, qui&eacute;n te autoriz&oacute; a entrar en mi cuarto?<\/p>\n<p>Desconcertado, le dije<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Est&aacute;s loca! &iexcl;No tengo inter&eacute;s en ti! &iquest;Te olvidas que me acusaste de tener amante?<\/p>\n<p>Me revir&oacute;<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Ah, s&iacute;? &iquest;Entonces qu&eacute; persona con sus manotas cochinas me tocaban y acariciaban las piernas? &iexcl;Eras t&uacute;! &iexcl;Mendigo libidinoso!<\/p>\n<p>Al ofenderme, le di portazo. Sin decir m&aacute;s, se retir&oacute;. Desde ese d&iacute;a, a cada instante se met&iacute;a en mi cabeza que pronto me llegar&iacute;a la notificaci&oacute;n de exigencia de divorcio. En la madrugada toda la casa era silencio. Despu&eacute;s de prepararme un t&eacute;, sub&iacute; a mis aposentos. Cuando llegu&eacute; a mi cama, vi entre las almohadas un escrito que dec&iacute;a<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Ya l&aacute;rgate de la casa! No vuelvas cerdo flaco. Pito enano. &iexcl;Apestas!<\/p>\n<p>La c&oacute;lera me invadi&oacute;. Me dije a mismo<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Esto lo tiene que decir en mi cara!<\/p>\n<p>Sal&iacute; al pasillo, me dirig&iacute; a su estancia, toqu&eacute; bruscamente la puerta. Al salir ella, le avent&eacute; el papel en la cara y le grit&eacute;<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Dame una semana para encontrar casa y largarme de aqu&iacute;!<\/p>\n<p>Ella, airosa, dijo<\/p>\n<p>&#8211; Ok. Ya veo que has decidido irte con la largatona panzona, ojos viscos que te conseguiste. &iexcl;Hazlo! &iexcl;A m&iacute; me vale quesadilla!<\/p>\n<p>Me retir&eacute; para mal dormir en mi cama. Durante cinco d&iacute;as visit&eacute; varios departamentos de alquiler para ver cu&aacute;l se ajustaba a m&iacute; presupuesto. Con Elizabeth, acept&eacute; promover un divorcio voluntario para evitar desgastes emocionales en los tribunales.<\/p>\n<p>Dos noches antes de mi mudanza, mientras ve&iacute;a una pel&iacute;cula, escuch&eacute; murmullos extra&ntilde;os. Sal&iacute; al pasillo. Hab&iacute;a una peste asquerosa, as&iacute; que tap&eacute; mi nariz. Los ruidos proven&iacute;an de la habitaci&oacute;n de ella. Cerca de su cuarto comprend&iacute; que eran gemidos. Por la cerradura se asom&eacute;. La vi sobre la cama, desnuda y con las piernas abiertas. Sus cobijas no tapaban el rebote fren&eacute;tico del baile de sus senos. Lo extra&ntilde;o era que no se masturbaba pues sus manos sujetaban los barrotes de la cabecera. Aunque desconcertado para evitarme problemas de que me acusara de fisg&oacute;n me alej&eacute;. Me qued&eacute; dormido mientras pensaba en lo que hab&iacute;a visto.<\/p>\n<p>Al amanecer, otra vez, recib&iacute; fuertes toques en mi puerta. Al abrir Elizabeth, me dijo<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Con qu&eacute; no eres t&uacute; sabandija? &iexcl;Mira como dejaste morados de mis bracitos y piernitas por tus manotas de chango peludo! &iexcl;Mira los chupetes en el cuello! &iquest;Eres brujo o hijo del chamuco? &iquest;C&oacute;mo lo hiciste sin que me diera cuenta? &#8211;<\/p>\n<p>Le contest&eacute; &#8211; &iexcl;Yo no fui! &iexcl;Te lo aseguro!<\/p>\n<p>Enojada refiri&eacute;ndose al papel que le hab&iacute;a arrojado a la cara, me dijo<\/p>\n<p>&#8211; Ah ya le&iacute; el papelito que me dejaste. &iquest;No se te ocurri&oacute; mejor forma para quieres a todos justificar que yo te escrib&iacute; eso? Mira chato, tengo los suficientes ovarios para decirte lo que quiero y pienso en tu cara de rat&oacute;n lechero. Y lo que me enfurece es que ahora por tu culpa, renacuajo boc&oacute;n, voy a tener que usar pantalones, blusas de manga larga y de cuello de tortuga. &iexcl;Eres un pervertido!<\/p>\n<p>No pude contestarle nada. Lo que hab&iacute;a visto anoche junto con sus moretes me dejaron sin palabras. S&oacute;lo atin&eacute; a decirle<\/p>\n<p>&#8211; El domingo me cambio de casa<\/p>\n<p>Respondi&eacute;ndome<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Ya s&aacute;quese de aqu&iacute;! &iexcl;&Uacute;shcale perro!<\/p>\n<p>Esta vez sus palabras me fueron indiferentes, sab&iacute;a que algo raro ocurr&iacute;a. As&iacute; esper&eacute; el anochecer. No dorm&iacute;. Investigar era mi prop&oacute;sito. En eso escuch&eacute; un grito desgarrador. Sal&iacute; como rel&aacute;mpago a la habitaci&oacute;n de mi esposa. Al asomarme por la cerradura vi que se mov&iacute;a piernas arriba, parec&iacute;a que descansaba sus pantorrillas en los hombros de un ser invisible. Por c&oacute;mo se abr&iacute;a y cerraba su vagina, sin duda, era penetrada dura y profundamente.<\/p>\n<p>Ligeramente flot&oacute; en el aire. Qued&oacute; en cuatro. Algo la violaba. Ese ente invisible la tomaba con brusquedad de los senos. Los amasaba y jalaba de los pezones. Mi mujer gem&iacute;a al ser sujetada de su cabello para atr&aacute;s. La piel de su trasero se torn&oacute; colorado. Algo la nalgueaba. Me decid&iacute; a tirar la puerta pero parec&iacute;a de acero. Qued&eacute; mudo cuando de la pared de la habitaci&oacute;n una sombra helada sali&oacute;. Eran tan fuerte que al agarrarme de los brazos me lanz&oacute; por los aires. Mi cuerpo par&oacute; el viaje al chocar con otra pared. A la sombra la vi alejarse. Me incorpor&eacute; y grite<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Elizabeth, &aacute;breme! &iquest;Est&aacute;s bien?<\/p>\n<p>La vi salir toda desguazada. Al barandal de las escaleras fue a recargarse. C&oacute;mo pude me levant&eacute;. La cargu&eacute; y llev&eacute; al m&eacute;dico para que la atendiera. En el camino, me dec&iacute;a<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute; fue eso que me viol&oacute;? &iexcl;Tengo miedo!<\/p>\n<p>El ginec&oacute;logo que la atendi&oacute;, hall&oacute; un desgarro interno y lesiones recientes. Se limit&oacute; a decir<\/p>\n<p>&#8211; Joven no sea tan brusco. Casi se la acaba. Es toda para usted pero con calma<\/p>\n<p>Me qued&eacute; sin saber que decir pues nadie me iba a creer, lo que en verdad ocurri&oacute;. Al regresar a casa la pas&eacute; a mi cama. Me qued&eacute; vigilando toda la noche. El olor nauseabundo aromatizaba el pasillo. Pensaba en su seguridad. En eso escuch&eacute; una voz, decirme<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;L&aacute;rgate pito chico! &iexcl;Vete ya! &iexcl;D&eacute;jame a ella! &iexcl;Vete o pagar&aacute;s las consecuencias! &iexcl;Vete!<\/p>\n<p>Le grit&eacute;<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Fuiste t&uacute; quien eso la carta! &iexcl;Qui&eacute;n me hizo creer que ella me estaba echando! &iexcl;Miserable ser que te escondes en las sombras!<\/p>\n<p>En risas, contest&oacute;<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Quieres verme?<\/p>\n<p>La puerta se abri&oacute;, frente a mis ojos hab&iacute;a un infernal y horrible Incubus. Su cuerpo era la de un enano gordo peludo. De pene erecto pero descomunal. Orejas puntiagudas. Hocico de cerdos. Sus dedos eran garras y sus pies pezu&ntilde;as. De voz cavernosa y rostro feo. El ser me agarr&oacute; de la solapa y dijo<\/p>\n<p>&#8211; Tu mujer es m&iacute;a. No te doy permiso a que la mires menos a que la toques. &iexcl;Es m&iacute;a!<\/p>\n<p>En el aire dibuj&eacute; un semic&iacute;rculo hasta estamparme en el piso. Desde ah&iacute; lo vi jalar de los pies a mi c&oacute;nyuge. No tuvo empacho en desgarrarle toda la ropa. Su pene brillante como brasas ardientes era descomunal. Le abri&oacute; las piernas, penetr&aacute;ndola con fuerza y rabia. Elizabeth, gritaba de miedo. El demonio le sujet&oacute; de la cintura. Su lengua de casi dos metros de largo resbalaba cent&iacute;metro a cent&iacute;metro por el blanco cuerpo de ella.<\/p>\n<p>Mi mujer gem&iacute;a. Su rostro dibujaba un sinf&iacute;n de emociones. A veces se ve&iacute;a dolor, placer, deseo de seguir y despreci&oacute;. No pod&iacute;a luchar contra ese ser. Su cuerpo se balanceaba al empuje de la pelvis demon&iacute;aca. Sus pezones erectos eran absorbidos en demenciales chupadas. La vagina le quedaba grandemente abierta en los embistes de ese miembro viril exageradamente grande. Tuvo varios orgasmos que la noqueaban. Al recuperar conciencia Elizabeth, trataba de golpear a la bestia con manos y pies. Como carretonera lo insultaba. Al monstruo tal solo le causaba risa y no paraba. Me levant&eacute;, de mi bolsa de golf, alcance un palo y con fuerza me fui sobre la criatura. A cada golpe que recib&iacute;a con cinismo me dec&iacute;a<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Qu&eacute; rico aprieta! &iexcl;No la supiste aprovechar! &iexcl;Aprende a tratar a una hembra est&uacute;pido!<\/p>\n<p>No hab&iacute;a heridas en su cuerpo y cabeza. Entre gemidos par&oacute;. Se separ&oacute; de mi esposa y me dijo<\/p>\n<p>&#8211; Qu&eacute; delicia llenarla de mi abundante leche. &Uacute;ltima advertencia. Vete. &iexcl;Ella se queda conmigo!<\/p>\n<p>Se fue y en autom&aacute;tico abrac&eacute; a Elizabeth que lloraba. Le dije<\/p>\n<p>&#8211; Hoy mismo nos vamos<\/p>\n<p>La voz del ser se escuch&oacute; decir<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Ella se queda!<\/p>\n<p>El amanecer surgi&oacute; en el cielo. Se visti&oacute; y salimos de la casa. Corrimos al primer hotel lejano que encontramos. Todo el camino se fue temblando de pies a cabeza. Me dec&iacute;a<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;No me dejes! Perdona todo lo malo que te dije anteriormente, es que siempre has sido bien resbaloso y estaba muy celosa pero por lo que m&aacute;s quieras &iexcl;No me dejes!<\/p>\n<p>Una vez que pagamos el alquiler, fuimos a desayunar. Necesit&aacute;bamos ayuda. En una banqueta del parque, tristemente sentados en ella, se acerc&oacute; un hombre de barba larga, traje negro y cabello medio cano con malet&iacute;n chico en la mano. Daba migas a los p&aacute;jaros, al vernos nos sonri&oacute;. Nos pregunt&oacute;<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute; les ocurri&oacute;?<\/p>\n<p>Sin mi permiso, separ&oacute; la tela de la blusa de mi mujer. Observ&oacute; en ella, las lesiones en sus hombros y pecho. Luego fue sobre m&iacute;. Me vio la espalda. Sac&oacute; de su malet&iacute;n unas gazas y l&iacute;quidos. Al ponerlos en mi piel, sent&iacute; mucho calor y alivi&oacute;. Luego me dijo<\/p>\n<p>&#8211; Pon el remedio en todo el cuerpo de la joven<\/p>\n<p>Se quejaba Elizabeth pero sus lesiones iban desapareciendo. En un envase peque&ntilde;o me dio m&aacute;s cura, dici&eacute;ndome<\/p>\n<p>&#8211; Hazle lavativas vaginales a tu mujer con esta esencia que te doy. Por las marcas y olor que percibo noto que fueron atacados por un ser diab&oacute;lico. Debes curarla o morir&aacute; en medio de espantosos dolores. Con esa bestia debo ajustar cuentas. Sin duda es la misma a la que vengo siguiendo desde hace tiempo. &iquest;Dime d&oacute;nde encontrarla?<\/p>\n<p>Le di los pormenores y llaves de mi casa, as&iacute; mismo, la direcci&oacute;n del hotel, al que hab&iacute;amos llegado para salvarnos. El hombre, me dijo &#8211; Voy a tu casa. Cazar&eacute; a la bestia<\/p>\n<p>Regresamos al hotel y proced&iacute; a curar a mi esposa en su vientre. Nos lleg&oacute; la noche. Dorm&iacute;amos apaciblemente creyendo que est&aacute;bamos a salvo. Sent&iacute; que de mi tobillo se aferraba una garra que me sac&oacute; de un tir&oacute;n de la cama. A m&iacute; vista estaba el Incubus, que me dec&iacute;a<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Te dije que ella es m&iacute;a!<\/p>\n<p>Me avent&oacute; sobre los muebles del cuarto de alquiler. Casi pierdo la conciencia. Elizabeth, quiso lanzar un grito de terror pero el monstruo se lo impidi&oacute;. Le arranc&oacute; y destroz&oacute; con fuerza la blusa y el sostenedor y la tanga. Desnuda la ech&oacute; al pasillo de la rec&aacute;mara, quedando ella en cuatro. As&iacute; la mont&oacute;, meti&eacute;ndole los dedos en la boca y penetr&aacute;ndola sin piedad. Las garras se le aferraban en los hombros impidi&eacute;ndole zafarse. Ella aunque suplicaba y luchaba no pod&iacute;a moverse. El ensarte era completo. Su vagina qued&oacute; ajustada como anillo al dedo. Le provoc&oacute; grandes orgasmos. La bestia, dec&iacute;a<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Verdad que te gusta? &iexcl;Dile a tu marido lo rico que sientes ahora que te lo hago! &iexcl;Zorra eres m&iacute;a para siempre! Ah, siente mi semen caliente abrazar todo tu vientre. Siente el placer que ning&uacute;n humano podr&aacute; darte &#8211;<\/p>\n<p>Ella, c&oacute;mo hipnotizada, contest&oacute;<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, eso es. As&iacute;, as&iacute;. Me gusta. H&aacute;zmelo m&aacute;s fuerte. Dame. &iexcl;Qu&eacute; rico! Me gusta. S&eacute; duro con tu zorra. Soy tuya, tuya. Hazme venirme delante de mi esposo!<\/p>\n<p>En un momento de lucidez con desesperaci&oacute;n y furia, dijo ella<\/p>\n<p>&#8211; D&eacute;jame en paz inmunda asquerosidad. Si te agarro de los huevos te desmadro. Mugre mono jorobado<\/p>\n<p>Comenz&oacute; la Bestia con su larga lengua a enrollar los senos de mi c&oacute;nyuge como a un juguete de trapo la levant&oacute;. Le separ&oacute; las piernas y contra la pared sigui&oacute; taladr&aacute;ndola, sin dejar de sujetarle de los senos. Cada que el engendro empujaba para arriba, todo el cuerpo de mi esposa quedaba en el aire para luego caer ensart&aacute;ndose en el pene. Combinaba ella l&aacute;grimas con muecas de placer, haci&eacute;ndola v&iacute;ctima de nuevos orgasmo no deseado. Tan concentrada estaba la bestia en su violaci&oacute;n que no esquivo el que la envolviera en una cobija. Desat&eacute; mi furia, asest&aacute;ndole una cascada de golpes. Le gritaba<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Maldito deja en paz a mi esposa!<\/p>\n<p>Mis manos quedaron pegadas a la cobija que lo cubr&iacute;a. Parec&iacute;a un im&aacute;n. No pod&iacute;a separarla del ente. Comenc&eacute; a sentir un gran dolor. Me iban a estallar. El Incubus, se descobij&oacute;, cachete&aacute;ndome me tom&oacute; del cuello y me estrell&oacute; en la pared. Alguien toc&oacute; a la puerta, diciendo<\/p>\n<p>&#8211; Por favor. No hagan tanto ruido. &iexcl;Molestan a los dem&aacute;s visitantes!<\/p>\n<p>Era claro que nadie sab&iacute;a la masacre que dentro de la habitaci&oacute;n hab&iacute;a. Qued&eacute; noqueado. El animal diab&oacute;lico, volvi&oacute; sobre Elizabeth. La llev&oacute; frente al espejo. La obligaba a verse desnuda. Le dec&iacute;a<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Ve los chupetones que dejo en tus tetas!<\/p>\n<p>Con sus dedos en tijera le presionaba los pezones, hasta parecer que los har&iacute;a estallar. Luego bajo su mano a la vagina para sobarle hasta hacerla completamente humedecer. Elizabeth, sin voluntad era seducida de mala manera. Una v&iacute;ctima de esa cosa horripilante que nunca se llenaba. Controlada mentalmente, ella dec&iacute;a<\/p>\n<p>&#8211; Mmm no puede ser. No puede ser qu&eacute; sea tan excitante. Nunca pares. D&eacute;jame siempre pegada a tu m&aacute;stil. Quiero verme igual a los perros trabados. M&eacute;temela toda. Ser&eacute; tuya para siempre. Oh Dios&quot;<\/p>\n<p>Al escuchar yo, la santa palabra &quot;Dios&quot;, llorando me arrodill&eacute;. Con fervor rec&eacute;<\/p>\n<p>&#8211; Yo nunca cre&iacute; en ti, oh Dios, arrepentido estoy, por favor ay&uacute;danos. No nos abandones<\/p>\n<p>Golpes se escucharon en la puerta. Era un hombre que dec&iacute;a<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Abran, abran!<\/p>\n<p>Reconoc&iacute; la voz, era del mismo que en la ma&ntilde;ana nos hab&iacute;a curado. Arrastr&aacute;ndome llegu&eacute; hasta el cerrojo y abr&iacute;. Aquel hombre entr&oacute; r&aacute;pidamente. A la bestia arroj&oacute; un l&iacute;quido que le quem&oacute; la piel. Aullando el demonio, dijo<\/p>\n<p>&#8211; Cre&iacute; haberte matado. &iexcl;Es hora de que mueras!<\/p>\n<p>Se lanz&oacute; sobre la humanidad de aqu&eacute;l hombre que con daga en mano, le recibi&oacute; propin&aacute;ndole certeras pu&ntilde;aladas. El Incubus aullaba de dolor. Con prontitud el hombre lo roci&oacute; con agua. El demonio entr&oacute; a espantosos dolores. Arrinconado, gritaba<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Maldito, maldito! Mi consuelo es, qu&eacute; hice m&iacute;a a tu mujer. &iquest;Recuerdas como la viole? &iquest;Recuerdas como muri&oacute; en medio de orgasmos? Aunque muera eso te dejar&eacute; de recuerdo<\/p>\n<p>La bestia desapareci&oacute; en medio fuego. Trabajadores del hotel auxiliaron para apagar el incendio. Llamaron a la ambulancia para trasladarnos al hospital. Antes dio tiempo al hombre de negro de limpiar el vientre de mi esposa evitando que el veneno de la bestia la matar&aacute;.<\/p>\n<p>Le pregunt&eacute;<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;C&oacute;mo sab&iacute;as que ese demonio ir&iacute;a al hotel por nosotros?<\/p>\n<p>Contest&oacute;<\/p>\n<p>&#8211; Al no encontrar al incubus en tu casa, present&iacute; que los seguir&iacute;a y vine en b&uacute;squeda de usted. Desde que mat&oacute; a mi mujer, me volv&iacute; sacerdote y cazador de demonios<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de esa traum&aacute;tica experiencia nunca m&aacute;s volvimos a Ciudad de M&eacute;xico. Hasta la fecha conservamos amistad con el sacerdote. Ahora somos religiosos creyentes de fe verdadera.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>9 En esta ocasi&oacute;n he de contar un suceso incomprensible a la ciencia.&nbsp; En la religi&oacute;n jud&iacute;o cristiana se le llama posesi&oacute;n demoniaca. Han pasado m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os de aquello vivido y aun siendo testigo, es un hecho dif&iacute;cil de creer. 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