{"id":39790,"date":"2022-11-08T14:02:03","date_gmt":"2022-11-08T14:02:03","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-11-08T14:02:03","modified_gmt":"2022-11-08T14:02:03","slug":"el-orfanato","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-orfanato\/","title":{"rendered":"El orfanato"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"39790\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 18<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El relato puede herir sensibilidades. Si es as&iacute;, por favor no lo le&aacute;is.<\/p>\n<p>Valentina nunca se llev&oacute; bien con el padre Aquino. En el pasado, le hab&iacute;a tenido que contar los secretos m&aacute;s &iacute;ntimos de su vida en confesi&oacute;n por imposici&oacute;n de la hermana Adela, en cambio, en la actualidad hab&iacute;a dejado de lidiar con sus conflictos morales en cuanto a lo que deb&iacute;a decirle y lo que no. Esa etapa ya la hab&iacute;a superado y su personalidad se hab&iacute;a reafirmado, as&iacute; como sus creencias con respecto a lo que cab&iacute;a esperar de la religi&oacute;n que con tanto ah&iacute;nco le hab&iacute;an inculcado las monjas. A pesar de haber estado educada en un ambiente religioso, cada vez ten&iacute;a m&aacute;s claro que la religi&oacute;n no iba a ser el motor de su existencia. Mientras tanto, a&uacute;n depend&iacute;a de ellas, pese a su mayor&iacute;a de edad y por ello, la hermana Adela la obligaba a asistir a misa una vez por semana.<\/p>\n<p>Pese a sus inclinaciones heterodoxas, la hermana Adela sab&iacute;a que contaba con el potencial para llegar adonde quisiera en la vida si se lo propon&iacute;a, pero no mostraba ning&uacute;n inter&eacute;s concreto, y tampoco era una joven a la que se la pudiera convencer, moldear, ni amansar como al resto de alumnos del orfanato, considerando su ind&oacute;mita idiosincrasia.<\/p>\n<p>Si bien, nunca tuvo la intenci&oacute;n de demostrar que era superior a sus compa&ntilde;eros en los estudios, resultaba evidente que lo era, ya que, sin apenas esfuerzo lograba destacar entre todos ellos. Su memoria eid&eacute;tica le permit&iacute;a vivir de rentas sin desvivirse. Tambi&eacute;n sobresal&iacute;a en todo tipo de juegos y en los deportes, aunque tal denuedo nunca se viera reconocido, al contrario. Esa superioridad intimidaba y no era bien aceptada en su entorno, pero mucho menos por el padre Aquino. Por todo ello, se la tachaba de marimacho y de exc&eacute;ntrica al no seguir los convencionalismos que se esperaba de una muchacha que, aparte de vestir como un chico, no jugaba a juegos de chicas, tampoco se relacionaba con ellas, aunque menos a&uacute;n con sus compa&ntilde;eros. A decir verdad, apenas intimaba con nadie, y por tanto, se la apodaba la rareza del orfanato.<\/p>\n<p>Una regla b&aacute;sica e incuestionable del centro era la prohibici&oacute;n de peleas, y en el grave hecho de que se produjese alguna, llevaba acarreado un serio castigo que consist&iacute;a en un periodo considerable de aislamiento, como si fuese un centro correccional en el que al infractor se le aislaba en el llamado agujero. No hab&iacute;a muchos altercados, pero en cada uno de ellos siempre se ve&iacute;a involucrada Valentina, y tambi&eacute;n era ella quien iba a parar al agujero, pues, aunque estuviese defendiendo su integridad, invariablemente era quien lanzaba el primer golpe. Era una forma de hacerse respetar en un entorno mayormente masculino.<\/p>\n<p>Aquel d&iacute;a no fue diferente de no haber sido por el agravante hecho de haber estado en el interior de la iglesia y en pleno serm&oacute;n del capell&aacute;n al que odiaba m&aacute;s conforme iba haci&eacute;ndose mayor. A su derecha estaba sentada, como siempre, la hermana Adela, y a su izquierda un compa&ntilde;ero entrado en carnes que constantemente encontraba un motivo para increparla. Con sus dieciocho a&ntilde;os, pesaba noventa y cinco kilos y cualquiera hubiese pensado que ser&iacute;a capaz de destrozar a la muchacha que apenas alcanzaba los cuarenta y cinco, sin embargo, a pesar de su delgadez, era fuerte, r&aacute;pida y, sobre todo, no le tem&iacute;a a nadie. Su entrenamiento, su ira y su arrojo le confer&iacute;an esa supremac&iacute;a frente a los dem&aacute;s. El cura hablaba en su serm&oacute;n del compa&ntilde;erismo, de la amistad y de la solidaridad, pero tambi&eacute;n de continencia, del decoro y la decencia, todas ellas virtudes que las hermanas intentaban inculcarles en el d&iacute;a a d&iacute;a.<\/p>\n<p>Dami&aacute;n se le acerc&oacute; al o&iacute;do con la intenci&oacute;n de provocarla. Daba por hecho que siempre era ella quien iba a parar al agujero y no su incitador.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Dime una cosa, esperpento! &iquest;Para qu&eacute; es el sujetador si no hay nada que sujetar? Tus tetas son como dos granos, &mdash;afirm&oacute; mientras le daba un tir&oacute;n por detr&aacute;s en la peque&ntilde;a prenda, y Valentina, impermeable a sus insultos se aproxim&oacute; a su o&iacute;do para responderle.<\/p>\n<p>&mdash;Es cierto, bola de sebo, las que me faltan a m&iacute;, te sobran a ti,<\/p>\n<p>La c&oacute;lera se apoder&oacute; de Dami&aacute;n, quien parec&iacute;a haber encontrado la horma de su zapato. Sus ojos se inyectaron de sangre, y tuvo que contenerse para no atizarle.<\/p>\n<p>&mdash;Voy a partirte la boca, pero ser&aacute; fuera de aqu&iacute;, &iexcl;mierdaseca!<\/p>\n<p>&mdash;No tendr&aacute;s que buscarme, &iexcl;porky! &mdash;le respondi&oacute; sin ning&uacute;n temor. Acto seguido se levant&oacute; con una indolencia impropia de una adolescente presumiblemente cat&oacute;lica practicante, mientras Dami&aacute;n la miraba sin entender lo que estaba haciendo, si bien, el pu&ntilde;o que se estrell&oacute; en su boca y le salt&oacute; un diente le hizo comprender para qu&eacute; se hab&iacute;a levantado.<\/p>\n<p>Nunca pens&oacute; que iba a reaccionar de aquel modo dentro de la iglesia, y mucho menos durante el serm&oacute;n, con lo cual, le pill&oacute; totalmente desprevenido al no contemplar la impredecibilidad de sus acciones a la que era muy dada. R&aacute;pidamente se levant&oacute; un alboroto. El padre Aquino fue testigo de lo ocurrido desde el momento mismo en el que ella se levant&oacute; de su banco y la ira y la indignaci&oacute;n violentaron su paz. La muchacha era incorregible y su actitud consegu&iacute;a sacarlo de sus casillas, aunque semejante falta de disciplina ya era la gota que colmaba el vaso. Aquella afrenta en la iglesia mientras promulgaba la palabra de Dios rozaba el sacrilegio. La hermana Adela no sab&iacute;a d&oacute;nde esconderse frente a su conducta tan poco cristiana. Era mayormente su responsabilidad el comportamiento de la insolente joven. Hab&iacute;a ejercido de madre con ella m&aacute;s que con cualquier otro ni&ntilde;o del orfanato. Sus intentos por llevarla por el buen camino hab&iacute;an sido infructuosos y ahora, la impotencia y la verg&uuml;enza invad&iacute;an su &aacute;nimo. La quer&iacute;a dar por imposible, pero eso significaba que hab&iacute;a fracasado. Ten&iacute;a fe en ella. Sab&iacute;a que era superior en todo a cualquier otro ni&ntilde;o del orfanato, pero no llegaba a entender esa ira y su indisciplinada conducta.<\/p>\n<p>La misa se vio interrumpida despu&eacute;s del alboroto que se gener&oacute;, y aquel incidente fue el tema de conversaci&oacute;n de la siguiente semana en la comunidad, en la parroquia y en el orfanato. Mientras tanto Valentina permanec&iacute;a aislada por orden del capell&aacute;n sin que la hermana Adela pudiese interceder por ella.<\/p>\n<p>Fue al s&eacute;ptimo d&iacute;a, &mdash;al igual que hizo Dios en su creaci&oacute;n&mdash;cuando el propio padre Aquino le levant&oacute; el castigo. Abri&oacute; la puerta de aquella oscura habitaci&oacute;n, semejante a una mazmorra. Un ventanuco al que no se pod&iacute;a asomar y desde el que no pod&iacute;a ver nada, excepto un trocito de cielo. Quiz&aacute;s estaba all&iacute; para hacerle entender que para alcanzar ese pedacito hab&iacute;a que sacrificarse, renunciar a lo banal e incluso flagelarse.<\/p>\n<p>Valentina estaba haciendo flexiones en el suelo cuando entr&oacute; el padre Aquino en el habit&aacute;culo y, como siempre, la actitud de la muchacha lograba desconcertarlo, al no saber c&oacute;mo enfocar el problema que le supon&iacute;a aquella joven.<\/p>\n<p>&mdash;Tu castigo ha terminado. Espero que en el futuro tu comportamiento sea digno del que se espera de ti. &iexcl;Por el amor de Dios! &mdash;a&ntilde;adi&oacute; enojado&mdash;&iquest;por qu&eacute; no haces cosas propias de una muchacha? &iexcl;M&iacute;rate! Haciendo flexiones como un chico, pegando a tus compa&ntilde;eros como si fueras otro de ellos. &iexcl;Por Dios! &iexcl;Comp&oacute;rtate como una mujer!<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Hacer flexiones es propio de chicos? &mdash;pregunt&oacute; indiferente.<\/p>\n<p>&mdash;Por supuesto que lo es, &mdash;respondi&oacute; con convicci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y cu&aacute;l se supone que debe ser mi cometido? &iquest;Fregar los platos?<\/p>\n<p>&mdash;Entre otras cosas, &mdash;dijo alterado el p&aacute;rroco. &mdash;Tienes que seguir el camino de Dios, ser buena persona y el d&iacute;a de ma&ntilde;ana casarte y ser una buena esposa.<\/p>\n<p>&mdash;No entra dentro de mis planes casarme.<\/p>\n<p>&mdash;Ahora no, pero tarde o temprano lo har&aacute;s y formar&aacute;s una familia, atender&aacute;s a tu esposo y tendr&aacute;s hijos.<\/p>\n<p>&mdash;Me parece a m&iacute; que no, &mdash;dijo desafiante.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Desaparece de mi vista!, &mdash;le orden&oacute; enfurecido dando por imposible cualquier reflexi&oacute;n que pudiera hacerle.<\/p>\n<p>El padre Aquino vio c&oacute;mo se alejaba la muchacha por el pasillo con una altivez manifiesta y sin mostrar el menor signo de arrepentimiento. Reflexion&oacute; en si hab&iacute;a sido una buena idea levantarle la sanci&oacute;n tan pronto, pero, a pesar del talante arrogante de la joven, sent&iacute;a algo singular por ella.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de escuchar por en&eacute;sima vez el serm&oacute;n de la hermana Adela sobre su conducta y sobre las normas del centro se subi&oacute; al tejado del orfanato para no seguir oy&eacute;ndola. Era una rutina adquirida tras a&ntilde;os de rechazo por parte de todos. El hecho de contemplar el cielo de la noche desde su atalaya le serv&iacute;a de terapia. Desde all&iacute; pod&iacute;a saltar de azotea en azotea, sentarse en las cornisas sin temor e incluso caminar sobre ellas, siempre con el riesgo de resbalar y precipitarse al vac&iacute;o. Era un tratamiento mucho m&aacute;s estimulante que todos los prescritos por el psic&oacute;logo del centro, que seg&uacute;n el informe, ten&iacute;a un trastorno oposicionista desafiante, consistente en unos s&iacute;ntomas persistentes de comportamientos negativos, desafiantes, desobedientes y hostiles hacia las figuras de autoridad.<\/p>\n<p>Desde lo alto divisaba cuanto ocurr&iacute;a en la calle sin ser vista, viendo a todo el que entraba y sal&iacute;a de la iglesia y del orfanato. Las g&aacute;rgolas que formaban la parte final del canal&oacute;n por donde se vert&iacute;a el agua del tejado, cuya funci&oacute;n simb&oacute;lica tiempo atr&aacute;s era guardar el templo y atemorizar a los pecadores, se hab&iacute;an convertido en su &uacute;nica compa&ntilde;&iacute;a, dado que no empatizaba con nadie. Y era all&iacute;, en lo alto, junto a aquellas figuras grotescas donde encontraba cierta paz y donde nadie la juzgaba. Sac&oacute; un cigarrillo, lo encendi&oacute; y aspir&oacute; una buena bocanada de humo, despu&eacute;s lo expuls&oacute; contemplando la magnificencia del firmamento. Eso la relajaba y le ayudaba a olvidar todo aquello que pudiese perturbar el sosiego.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; a dar otra calada y dibuj&oacute; varios &oacute;valos perfectos con el humo para r&aacute;pidamente descomponerse y perderse en la noche. Fij&oacute; la vista en alguien que avanzaba por la acera y dedujo por sus trazas y la sotana que se trataba del padre Aquino. Vio que entraba en el orfanato, y sin saber por qu&eacute;, m&aacute;s por aburrimiento que por inter&eacute;s, decidi&oacute; bajar de su escondite y seguirle los pasos. Se col&oacute; en la cocina y despu&eacute;s de comerse una manzana avanz&oacute; por los pasillos. A esas horas de la noche no era habitual que deambulara por las estancias del orfanato y eso aument&oacute; su curiosidad, por lo que lo acech&oacute; con sigilo hasta llegar al final del &uacute;ltimo pasillo donde estaba la c&aacute;mara de la hermana Adela. Se encontraba lo suficientemente alejada de las dem&aacute;s &mdash;por elecci&oacute;n propia&mdash; para, de ese modo, no molestar a las dem&aacute;s hermanas, puesto que sol&iacute;a ser la &uacute;ltima en acostarse.<\/p>\n<p>El padre Aquino abri&oacute; la puerta sin llamar, pas&oacute; al interior y cerr&oacute; tras &eacute;l. Eso le extra&ntilde;o todav&iacute;a m&aacute;s, se acerc&oacute; hasta la puerta y aproxim&oacute; el o&iacute;do, aunque solamente alcanz&oacute; a escuchar algunos murmullos y cuchicheos seguidos de unas risas de la hermana Adela. Despu&eacute;s, un breve silencio que se quebr&oacute; con una respiraci&oacute;n agitada y alg&uacute;n lamento.<\/p>\n<p>Valentina agradeci&oacute; el hecho de que no se aprobara meses atr&aacute;s el proyecto de cambiar las puertas, puesto que eso implicaba haber minado, tanto la esencia, como la est&eacute;tica interior del templo.<\/p>\n<p>Se agach&oacute; para, a trav&eacute;s de la bocallave poder ver el interior de la estancia con la osad&iacute;a de un voyeur, y con ello, su vista se llen&oacute; de un primer plano de la hermana arrodillada, aunque esta vez no era para rezar, sino para atragantarse con la polla del p&aacute;rroco con aut&eacute;ntica vocaci&oacute;n. Dio un respingo y dej&oacute; de mirar un instante, no porque pensara que lo que estaba haciendo fuese un delito, sino porque todas aquellas normas morales que le hab&iacute;a impuesto desde siempre la que hasta ahora hab&iacute;a sido lo m&aacute;s parecido a una madre, pasaban a convertirse en un saco de mierda.<\/p>\n<p>Al padre Aquino lo hab&iacute;a odiado desde siempre sin una raz&oacute;n que justificara aquel rechazo hacia &eacute;l, quiz&aacute;s era m&aacute;s por tratar de imponerle constantemente unas normas que no estaba dispuesta a cumplir, pero, si hab&iacute;a estado buscando un verdadero motivo para odiarlo, ya lo ten&iacute;a. Se pregunt&oacute; si no era la primera vez que contemplaba la misma escena &iquest;Y si la aversi&oacute;n que sent&iacute;a hacia su persona era por ese motivo? Quiz&aacute;s no recordaba nada porque su mente hab&iacute;a bloqueado el traum&aacute;tico episodio, aunque en el fondo sab&iacute;a que deb&iacute;a detestarlo, o al menos no confraternizar con &eacute;l.<\/p>\n<p>Mientras tanto, la hermana Adela devoraba con verdadero ah&iacute;nco la verga del sacerdote en completa erecci&oacute;n. La maestr&iacute;a y el &iacute;mpetu con el que mamaba daba testimonio de que no era la primera vez. La lengua golpeaba el glande, despu&eacute;s bajaba por tallo regode&aacute;ndose por los capilares hasta llegar a unos huevos que introduc&iacute;a en la boca con apetito voraz. A continuaci&oacute;n agarr&oacute; la polla desde la base para darse ella misma golpes en la boca como si quisiera flagelarse y purgar sus pecados, pero nada m&aacute;s alejado de la realidad. Seguidamente engull&oacute; el pil&oacute;n de carne para continuar mamando con avaricia, y tras un buen rato basculando la cabeza detuvo la maniobra a fin de relajar sus mand&iacute;bulas, pero no dej&oacute; de masturbarle, por lo que los lamentos del p&aacute;rroco no pasaban desapercibidos detr&aacute;s de la puerta.<\/p>\n<p>Valentina sigui&oacute; observando y pese al frio de la noche, not&oacute; un repentino calor que nac&iacute;a desde dentro y se expand&iacute;a por todos sus poros. Sab&iacute;a lo que eso significaba, y tambi&eacute;n que no estaba bien, sin embargo, tantas cosas parec&iacute;an no estar bien durante tanto tiempo que lo ignor&oacute;.<\/p>\n<p>El cura se deshizo de la sotana, de los pantalones y de los zapatos, qued&aacute;ndose &uacute;nicamente con los calcetines negros y una camiseta que le brindaba una apariencia de todo, menos sensual, incluso chabacana. La hermana Adela se deshizo del h&aacute;bito y de la ropa interior con celeridad mostrando sus verg&uuml;enzas al capell&aacute;n.<\/p>\n<p>Era la primera vez que Valentina la ve&iacute;a desnuda y pese a sus cincuenta y pocos a&ntilde;os, su cuerpo era a&uacute;n deseable para cualquier hombre. Sus caderas anchas dibujaban un estrechamiento en direcci&oacute;n a la cintura, y un ligero abultamiento de su barriga daban fe de su madurez. Sus pechos se manten&iacute;an firmes y el padre Aquino se encarg&oacute; de amasar uno de ellos con una mano, mientras la otra se ocupaba de un co&ntilde;o peludo, pero bien acicalado, dando fe de que alguien lo visitaba regularmente.<\/p>\n<p>Por su parte, la fisionom&iacute;a del padre Aquino no mostraba nada rese&ntilde;able. Un abdomen pronunciado propio de un cincuent&oacute;n, y un miembro que a Valentina le pareci&oacute; grande, aunque no hab&iacute;a probado ninguno todav&iacute;a y su registro era exiguo.<\/p>\n<p>La hermana Adela se coloc&oacute; a cuatro patas en el borde de su cama exhibiendo sus encantos y reclamando atenciones. El p&aacute;rroco de pie se situ&oacute; detr&aacute;s, le propin&oacute; dos sonoros azotes en las nalgas, se cogi&oacute; a sus caderas y la embisti&oacute; con un golpe certero haci&eacute;ndole exhalar a la hermana un gemido de lo m&aacute;s elocuente. Seguidamente, &eacute;sta volte&oacute; la cabeza observando a su empotrador con mirada lasciva y empez&oacute; a mover sus ancas con entusiasmo. De su boca se escapaban suspiros y alguna frase que Valentina no alcanz&oacute; a escuchar. Desde la retaguardia, el capell&aacute;n le incrustaba la polla con contundentes golpes de ri&ntilde;&oacute;n.<\/p>\n<p>Los calores forzaron a Valentina a deslizar la mano hasta su entrepierna y un dedo patin&oacute; por su humedad como resultado de las escenas que se estaban desarrollando detr&aacute;s de la puerta.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de diez largos minutos el padre Aquino extrajo un miembro de un tono blanquecino, fruto de los caldos de la monja. Aun as&iacute; se escupi&oacute; reiteradas veces en la polla, esparciendo la saliva por el glande y el tronco. A continuaci&oacute;n empuj&oacute; a la hermana con firmeza tumb&aacute;ndola en la cama para seguidamente posicionarse sobre ella. Se cogi&oacute; la polla, la encar&oacute; en el ojete y se la hundi&oacute; lentamente y sin preparaci&oacute;n previa. La hermana Adela emiti&oacute; un peque&ntilde;o gru&ntilde;ido de dolor que no hizo retroceder a su agresor, todo lo contrario, aceler&oacute; la sodom&iacute;a hasta que toda la verga le desapareci&oacute; en el ano, lo que la llev&oacute; a elevar el volumen de sus gemidos y con ello, ahora Valentina pod&iacute;a escuchar a su mentora pidiendo polla como una vulgar ramera, y por tanto, el cruce de sentimientos y sensaciones turbaron su temple.<\/p>\n<p>La adolescente circunspecta abri&oacute; los ojos como platos sin perder detalle de lo que ocurr&iacute;a en el interior de la c&aacute;mara de su tutora. Sus pulsaciones iban en aumento y su dedo surfeaba por la gelatinosa raja d&aacute;ndose placer al mismo tiempo que contemplaba a aquellos dos depravados fornicando. El culo del cura oscilaba arriba y abajo propinando golpes secos mientras su polla entraba y sal&iacute;a del culo de la hermana Adela, quien mord&iacute;a la almohada en un intento de mitigar unos gemidos cada vez m&aacute;s desenfrenados.<\/p>\n<p>Valentina se mordi&oacute; la punta del dedo &iacute;ndice al mismo tiempo que el dedo coraz&oacute;n de su otra mano percib&iacute;a los espasmos de su vagina, a la par que disfrutaba de su orgasmo con un tembleque de piernas en el que temi&oacute; por su estabilidad.<\/p>\n<p>A su vez, su mentora se deleitaba con el penetrante cl&iacute;max de la enculada que el padre Aquino le estaba propinando, quien, aparte de arremeter como un miura, bufaba como tal soltando lastre en el ano de la religiosa.<\/p>\n<p>Valentina se abroch&oacute; el pantal&oacute;n y aturdida abandon&oacute; el lugar en direcci&oacute;n a su atalaya. Se sent&oacute; en el borde de la cornisa y respir&oacute; el aire fresco. A los pocos minutos sali&oacute; el p&aacute;rroco del orfanato con altivez manifiesta, avanz&oacute; unos metros y se meti&oacute; en la iglesia. Sinti&oacute; aversi&oacute;n por &eacute;l y tambi&eacute;n se odi&oacute; a s&iacute; misma por haberse excitado viendo a aquellos dos degenerados. Igualmente, a la que se supon&iacute;a que era un ejemplo de conducta a seguir, la que le daba consejos &eacute;ticos, morales, de honestidad y decencia, la que siempre ten&iacute;a a Dios en su boca. Ahora no cab&iacute;a duda de que no era s&oacute;lo a &Eacute;l.<\/p>\n<p>Pas&oacute; en la azotea toda la noche pese al frio, y despu&eacute;s de aquella g&eacute;lida velada a la intemperie esperando aclarar sus ideas, segu&iacute;a tan confundida como al principio.<\/p>\n<p>El s&aacute;bado siguiente Valentina fue a misa de siete, pero esta vez se sent&oacute; sola en la &uacute;ltima fila en un intento de que nadie la molestara. La hermana Adela recorri&oacute; la estancia con la mirada y cuando la encontr&oacute; fue a sentarse a su lado. Le habl&oacute; repetidas veces. Le pregunt&oacute; por qu&eacute; hab&iacute;a elegido la &uacute;ltima fila, pero la ignor&oacute; por completo, y con la mirada al frente hizo caso omiso a sus comentarios, por lo que la hermana pens&oacute; que su comportamiento iba a peor.<\/p>\n<p>Ni siquiera sab&iacute;a para qu&eacute; hab&iacute;a ido a misa, quiz&aacute;s para encontrar respuestas, o quien sabe si una fuerza divina la condujo con el prop&oacute;sito de reforzar su odio. Estaba inmersa en sus cavilaciones y no prestaba atenci&oacute;n a las palabras del p&aacute;rroco hasta que un pasaje del Evangelio capt&oacute; su atenci&oacute;n:<\/p>\n<p>&ldquo;&hellip; por tanto, considerad los miembros de vuestro cuerpo terrenal como muertos a la fornicaci&oacute;n, la impureza, las pasiones, los malos deseos y la avaricia, que es idolatr&iacute;a. Huid de la fornicaci&oacute;n. Todos los dem&aacute;s pecados que un hombre comete est&aacute;n fuera del cuerpo, pero el fornicario peca contra su propio cuerpo. &iquest;O no sab&eacute;is que vuestro cuerpo es templo del Esp&iacute;ritu Santo, que est&aacute; en vosotros, el cual ten&eacute;is de Dios, y que no sois vuestros? Pues por precio hab&eacute;is sido comprados; por tanto, glorificad a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro esp&iacute;ritu, los cuales son de Dios&rdquo;.<\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo pod&iacute;a tener tanta desfachatez? &iquest;C&oacute;mo se pod&iacute;a ser tan hip&oacute;crita y tan c&iacute;nico? Al menos podr&iacute;a haber tenido la decencia de elegir otro pasaje del Evangelio.<\/p>\n<p>La reprend&iacute;a a ella por sus agravios dentro de la iglesia, pero divulgaba la palabra de Dios con tal ignominia que parec&iacute;a un s&aacute;dico al que la palabra de Dios le importaba bien poco. Se levant&oacute; de su asiento, le clav&oacute; una mirada de desprecio durante unos segundos y se dio la vuelta, en tanto que &eacute;l la observ&oacute; con animadversi&oacute;n hasta que abandon&oacute; el templo. Volv&iacute;a a plante&aacute;rsele la tesitura de qu&eacute; hacer con la irreverente muchacha. La hermana Adela tambi&eacute;n permaneci&oacute; estupefacta ante el reiterado proceder inestable de la joven.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de cenar pens&oacute; en salir, pero no ten&iacute;a con quien y no le gustaba pedir favores, de modo que se ech&oacute; a leer en la cama durante un buen rato hasta que se aburri&oacute; de la lectura. No ten&iacute;a sue&ntilde;o. Sopes&oacute; la idea de espiar de nuevo a su tutora, y no sab&iacute;a si esa decisi&oacute;n estaba motivada por seguir alimentando el odio, o por la curiosidad y el morbo. Quiz&aacute;s por ambas.<\/p>\n<p>Reinaba el silencio en el lugar. Pasadas las diez de la noche, tanto ni&ntilde;os como adolescentes ten&iacute;an prohibido levantar la voz, armar esc&aacute;ndalo y deambular por los pasillos. S&oacute;lo los mayores ten&iacute;an permiso para salir un rato por la noche, aun as&iacute; no estaba permitido alterar el silencio a su regreso. Al ser s&aacute;bado por la noche Valentina pens&oacute; que alguien podr&iacute;a verla y anduvo con mayor cautela. Se cruz&oacute; con dos compa&ntilde;eras que llegaban en ese momento de la calle y se saludaron sin demasiada efusividad. Despu&eacute;s las muchachas se metieron en su habitaci&oacute;n y Valentina baj&oacute; a la planta de las monjas. Recorri&oacute; varios de los pasillos confiando en que nadie saliera en esos momentos, dado que las explicaciones que tendr&iacute;a que dar resultar&iacute;an inadmisibles.<\/p>\n<p>Confi&oacute; en que todas las monjas estuviesen durmiendo y avanz&oacute; por el solitario pasillo donde se encontraba el aposento de la hermana Adela. Al acercarse oy&oacute; el leve crujir de la cama como se&ntilde;al inequ&iacute;voca de que una buena acci&oacute;n se estaba llevando a cabo en el interior de la alcoba. Inmediatamente observ&oacute; a trav&eacute;s de la bocallave y vio a la hermana Adela mirando hacia la puerta, aunque sab&iacute;a que era imposible que la viera. Estaba acostada de lado con una pierna en alto mientras el padre Aquino la enculaba desde atr&aacute;s, a la vez que sus manos se paseaban por sus carnes. La polla entraba y sal&iacute;a de su culo con movimientos en&eacute;rgicos y Valentina abri&oacute; la boca observando con gran pasmo el vigor con el que el sacerdote empalaba a su mentora. Las tetas eran estrujadas con fervor y los ojos de la hermana se tornaron blancos como si estuviera pose&iacute;da por el maligno mientras gozaba de sus embates.<\/p>\n<p>La muchacha contemplaba con detalle como el miembro del p&aacute;rroco entraba y sal&iacute;a del culo. Se desabroch&oacute; el pantal&oacute;n e introdujo la mano en su sexo para darse placer observando desde primera fila en su condici&oacute;n de voyeur. La diversidad de sonidos se entremezclaban. Por un lado los crujidos de la cama, por otro, los chasquidos de la verga entrando y saliendo del ano, por otro los bufidos del cura, y por &uacute;ltimo los gemidos de la hermana. Todos ellos componiendo la siniestra sonata del desenfreno y la inmoralidad.<\/p>\n<p>La hermana Adela liber&oacute; un grito de placer con su orgasmo y el padre Aquino le tap&oacute; la boca para que no se oyeran sus berridos, despu&eacute;s extrajo el miembro del ano mostrando un tono parduzco. A continuaci&oacute;n se limpi&oacute; con la s&aacute;bana. La hermana se arrodill&oacute; de nuevo como si fuera algo ensayado de antemano y se apoder&oacute; de la verga para menearla con movimientos lentos, mientras babeaba ante la perlada y brillante cabezota roja. Repasaba con la lengua cada cent&iacute;metro de carne para a continuaci&oacute;n abrazar con sus labios el miembro e iniciar la felaci&oacute;n, y de forma conjunta su mano lo masturba trazando c&iacute;rculos sobre &eacute;l. Despu&eacute;s de unos minutos el p&aacute;rroco empez&oacute; a mover su pelvis en un intento de follarle la boca. La monja abri&oacute; sus fauces cuanto pudo dej&aacute;ndose follar hasta que el espeso l&iacute;quido inund&oacute; su boca a la vez que el padre Aquino resoplaba, jadeaba y gru&ntilde;&iacute;a, en tanto la hermana Adela tragaba la sustancia que iba saliendo, con un exceso de l&iacute;quido que se desbordaba por las comisuras desparram&aacute;ndose y precipit&aacute;ndose en sus pechos hasta que finalmente la leche dej&oacute; de manar. Despu&eacute;s le sac&oacute; la polla de la boca y dio repetidas sacudidas sobre su cara con el prop&oacute;sito de sacarse las gotas rezagadas. La monja se relami&oacute; y le dio unas &uacute;ltimas chupadas a una verga que empezaba a perder su rigidez.<\/p>\n<p>Valentina contempl&oacute; obnubilada la escena y por un momento dese&oacute; estar en el lugar de su tutora abrazando el miembro con la boca. El orgasmo golpe&oacute; su sexo con su mano maltratando su cl&iacute;toris. Abri&oacute; la boca, cerr&oacute; los ojos y reprimi&oacute; un gemido de placer. Sus piernas flaquearon sin que el cl&iacute;max la abandonara, lo que la oblig&oacute; a seguir con los frotamientos del peque&ntilde;o n&oacute;dulo hasta que de forma paulatina el orgasmo remiti&oacute;. Inmediatamente se abroch&oacute; el pantal&oacute;n y escap&oacute; de all&iacute; antes de ser descubierta.<\/p>\n<p>Con el tiempo las visitas a la c&aacute;mara de su tutora para espiarla mientras fornicaba con el cura se fueron convirtiendo en una pr&aacute;ctica habitual. Confirm&oacute; que los martes, jueves y s&aacute;bados la hermana Adela recib&iacute;a su raci&oacute;n de polla y, por tanto, Valentina quer&iacute;a asiento de primera fila a fin de no perderse ning&uacute;n detalle de la vida sexual de aquellos dos depravados, de tal forma que sus masturbaciones se nutr&iacute;an de las obscenas secuencias que iba recopilando en su cabeza, hasta el inimaginable punto de llegar a desear al padre Aquino. No era que su odio hacia &eacute;l hubiera decrecido, sino que a ese sentimiento se hab&iacute;a a&ntilde;adido el del deseo, estableci&eacute;ndose una bipolaridad en su persona dif&iacute;cil de entender, pero tambi&eacute;n de gestionar.<\/p>\n<p>Transcurrido un mes desde que saliera del agujero por el incidente en la iglesia con su orondo compa&ntilde;ero, &eacute;ste quiso volver a increparla con la intenci&oacute;n de agredirla, pues el haber hecho el rid&iacute;culo ante todo el mundo al haberse dejado golpear por una muchacha, no lo hab&iacute;a encajado con hombr&iacute;a. Lo hab&iacute;a pillado desprevenido, no le cab&iacute;a duda, y por ello, la pr&oacute;xima vez iba a ser diferente. Ahora quer&iacute;a ser &eacute;l quien la pillara desprevenida. Busc&oacute; el momento id&oacute;neo durante semanas, siempre a la espera de que no hubiese nadie merodeando y cuando lo encontr&oacute; aprovech&oacute; la coyuntura.<\/p>\n<p>Valentina cruz&oacute; el patio de entrada y sali&oacute; a la calle. Dami&aacute;n la sigui&oacute; unas manzanas y vio que entraba en el estanco a comprar cigarrillos. &Eacute;l esper&oacute; afuera agazapado. Despu&eacute;s Valentina camin&oacute; hasta un parque al que sol&iacute;a ir a fumar y a respirar tranquilidad. No hab&iacute;a nadie en esos momentos. Se encendi&oacute; un cigarrillo y por detr&aacute;s Dami&aacute;n la atenaz&oacute; formando una argolla que la estrujaba con la presi&oacute;n de sus brazos. Por un momento la muchacha no sab&iacute;a qu&eacute; estaba ocurriendo, tan s&oacute;lo que la estaban comprimiendo y le costaba respirar. En pocos segundos comprendi&oacute; que estaba siendo agredida y en un acto reflejo ech&oacute; la cabeza hacia atr&aacute;s de forma violenta rompi&eacute;ndole la nariz a su agresor, por lo que &eacute;ste la solt&oacute; en el acto y se cogi&oacute; la nariz gritando cual cerdo en la matanza.<\/p>\n<p>Valentina se dio la vuelta y vio a Dami&aacute;n cogi&eacute;ndose la cara ensangrentada y lanzando improperios, mas no mostr&oacute; piedad alguna. Le sacudi&oacute; otro pu&ntilde;etazo que lo dej&oacute; aturdido en el suelo, y no contenta con ello le baj&oacute; los pantalones y se los quit&oacute;, despu&eacute;s hizo lo mismo con sus calzoncillos sin una intenci&oacute;n evidente. Quiz&aacute;s para humillarlo y demostrarle quien ten&iacute;a el control, o quiz&aacute;s tambi&eacute;n por el morbo de saber qu&eacute; escond&iacute;a entre las piernas. Su sorpresa fue irrisoria. Permaneci&oacute; de pie, imperturbable como el m&aacute;s implacable pendenciero mientras su atacante yac&iacute;a doblegado en el suelo. Lo mir&oacute; unos segundos con la autosuficiencia del vencedor y le entr&oacute; la risa contemplando el min&uacute;sculo pene de Dami&aacute;n. Lo compar&oacute; con el del padre Aquino y entendi&oacute; que los papeles estaban invertidos. Tal vez porky deber&iacute;a considerar la idea de entrar en el seminario y el padre Aquino haberse dedicado a otros menesteres m&aacute;s acorde con su idiosincrasia.<\/p>\n<p>Dami&aacute;n abri&oacute; los ojos y vio a su enemiga observ&aacute;ndole desde un picado con sonrisa taimada y afianzando la evidencia de su superioridad.<\/p>\n<p>&mdash;La pr&oacute;xima vez te cortar&eacute; tu microsc&oacute;pico pene, &mdash;le advirti&oacute;. &mdash;&iexcl;Ah! Si dices algo de esto te arrancar&eacute; las pelotas de cuajo. &iquest;Me has entendido, porky? &mdash;pregunt&oacute; por &uacute;ltimo mientras le colocaba la planta del pie en la cara. Dami&aacute;n asinti&oacute; entre sollozos. Despu&eacute;s Valentina ech&oacute; los pantalones y los calzoncillos detr&aacute;s de unos matorrales y se fue.<\/p>\n<p>La impotencia, la verg&uuml;enza, la humillaci&oacute;n y la rabia se adue&ntilde;aron de su persona y rompi&oacute; a llorar de forma desconsolada. Despu&eacute;s busc&oacute; su ropa, se la puso y huy&oacute; del lugar.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; ha ocurrido? &iquest;Qui&eacute;n te ha hecho esto? &mdash;le pregunt&oacute; el padre Aquino.<\/p>\n<p>&mdash;Nadie. Me he ca&iacute;do en el parque, &mdash;minti&oacute; por en&eacute;sima vez tras haber dado la misma versi&oacute;n a las monjas.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; me mientes? &mdash;le pregunt&oacute; sabedor de que lo hac&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;No le miento padre. Es la verdad.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;A qu&eacute; tienes miedo? &mdash;insisti&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No le tengo miedo a nada, &mdash;respondi&oacute; Dami&aacute;n intentando mantener el pundonor, sin embargo el padre Aquino sab&iacute;a con certeza que estaba mintiendo, no obstante, lo dej&oacute; ir para indagar por su cuenta.<\/p>\n<p>Valentina estaba recostada en la cama leyendo la &uacute;ltima novela de Almudena Grandes cuando llamaron a su puerta. Pens&oacute; que ser&iacute;a la hermana Adela que ven&iacute;a a sermonearla, de modo que su idea era ignorarla para despacharla con premura y seguir con su lectura. Abri&oacute; la puerta y se estremeci&oacute; al ver al padre Aquino con las manos detr&aacute;s con el talante de ser la m&aacute;xima autoridad en el lugar.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Puedo pasar? &mdash;le pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Para qu&eacute; me lo pregunta si va a pasar igual? &mdash;respondi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Siempre tan impertinente. &iquest;Nunca vas a cambiar? &mdash;a&ntilde;adi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Las personas no cambian, s&oacute;lo se ocultan tras una fachada, &mdash;dijo con segundas.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; quieres decir con eso, que tan s&oacute;lo me vas a dar la raz&oacute;n como a los locos?<\/p>\n<p>&mdash;Yo no digo nada, &mdash;a&ntilde;adi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Eres descarada, maleducada y una desagradecida. Aqu&iacute; acogemos a los ni&ntilde;os sin hogar, les damos un hogar, una educaci&oacute;n, estudios y unos valores, y nunca has mostrado el m&aacute;s m&iacute;nimo inter&eacute;s por integrarte en la que tambi&eacute;n es tu casa.<\/p>\n<p>&mdash;Nunca me han dejado hacerlo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; dices eso? &mdash;quiso saber.<\/p>\n<p>&mdash;Siempre me han hecho bullying y nadie me ha defendido, as&iacute; que no he tenido m&aacute;s remedio que hacerlo yo sola. Tampoco espero que nadie lo haga en el futuro, de modo que todo sigue igual.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por eso le has pegado a Dami&aacute;n? &mdash;quiso saber.<\/p>\n<p>&mdash;&Eacute;l se lo busc&oacute;, &mdash;asever&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y eso es todo lo que tienes que decir en tu favor?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;En mi favor? Usted dicta sentencia sin juicio previo. Ni siquiera se preocupa por saber por qu&eacute; le pegu&eacute; a un acosador. Siempre fue &eacute;l quien tir&oacute; la primera piedra y siempre fui yo quien acab&oacute; en el agujero. &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s puedo decir? &iquest;O qu&eacute; tiene que decir usted?<\/p>\n<p>&mdash;&Eacute;l s&oacute;lo se burl&oacute;. Eso no te da derecho a pegarle.<\/p>\n<p>&mdash;Llevan burl&aacute;ndose de m&iacute; desde que tengo uso de raz&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;La burla es el medio que emplea el ignorante acomplejado para sentirse sabio, &mdash;expuso el p&aacute;rroco, y por un momento Valentina pens&oacute; que la estaba apoyando. &mdash;Eres m&aacute;s inteligente que todos ellos. &iexcl;Act&uacute;a como tal, pues no hay raz&oacute;n donde existe la fuerza!<\/p>\n<p>&mdash;Las cosas no se dicen, se hacen, porque al hacerlas se dicen solas, &mdash;replic&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Salt&aacute;ndole un diente? &iquest;Rompi&eacute;ndole la nariz? &iquest;Crees que eso es de ser muy cristiano?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; otro modo hay, poner la otra mejilla?<\/p>\n<p>&mdash;La palabra, por ejemplo.<\/p>\n<p>&mdash;Eso ya lo intent&eacute;. La palabra no sirve en este lugar de mierda.<\/p>\n<p>&mdash;Este lugar de mierda, como lo llamas, es tu hogar, donde te han criado y donde te dieron un techo. Tus padres te abandonaron.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;. El mundo est&aacute; lleno de cabrones.<\/p>\n<p>&mdash;Todo aquel que obra mal, al final le ir&aacute; mal. Puede que en un principio las cosas le salgan como las haya planeado, pero tarde o temprano Dios se encargar&aacute; de pasar factura, pues la justicia divina es algo de lo que nadie puede escapar.<\/p>\n<p>&mdash;Sus palabras dicen lo que pretende ser, sus acciones dicen lo que realmente es.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; quieres decirme con eso? &mdash;pregunt&oacute; intuyendo que esa frase iba acompa&ntilde;ada de un tel&oacute;n de fondo.<\/p>\n<p>&mdash;Nada, &mdash;respondi&oacute; pensando que tendr&iacute;a que haberse mordido la lengua.<\/p>\n<p>&mdash;Siempre has sido muy enigm&aacute;tica y nunca te he visto hablar tanto, de modo que vamos a sincerarnos. Ya no eres una ni&ntilde;a y no tengo que tratarte como tal.<\/p>\n<p>&mdash;No he dicho que lo haga.<\/p>\n<p>&mdash;Las palabras tienen consecuencias. No se puede tirar la piedra y esconder la mano.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo se puede decir lo que una piensa sin ser cruel?<\/p>\n<p>&mdash;Es mucho mejor la ira del le&oacute;n que la amistad de las hienas, &iquest;no te parece?<\/p>\n<p>&mdash;Si usted lo dice&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Cu&eacute;ntame qu&eacute; te aflige, &mdash;le dijo sent&aacute;ndose a su lado y cogi&eacute;ndola de forma afectuosa. Valentina sinti&oacute; la mano del padre Aquino en el hombro y se estremeci&oacute;. Su piel se eriz&oacute; y una extra&ntilde;a sensaci&oacute;n la embarg&oacute;. No ten&iacute;a muy claro si era rechazo, atracci&oacute;n, o un poco de ambas. &mdash;Hace tiempo que no te confiesas. No quiero que lo hagas ahora, tan s&oacute;lo que me cuentes que te apena y como puedo ayudarte.<\/p>\n<p>&mdash;Quiero irme de aqu&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Me preocupas Valentina. Quiero ayudarte.<\/p>\n<p>&mdash;Nunca se ha preocupado por m&iacute;. &iquest;Por qu&eacute; iba a hacerlo ahora? Su dictamen siempre ha sido el castigo por respuesta. &iquest;Por qu&eacute; quiere escucharme ahora?<\/p>\n<p>&mdash;Quiz&aacute;s no llegu&eacute; a entenderte. &iquest;Por qu&eacute; no hablaste conmigo o con la hermana Adela de tus miedos?<\/p>\n<p>&mdash;Con usted todo se reduc&iacute;a a disciplina, azote y flagelo, con la hermana Adela a instrucci&oacute;n, obediencia y sumisi&oacute;n sin dejarme ser quien soy y cuestionando todos y cada uno de mis actos.<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;El que escatima la vara odia a su hijo, mas el que lo ama lo disciplina con diligencia&rdquo;<\/p>\n<p>&mdash;Estoy harta de unos sermones que no se cree ni usted.<\/p>\n<p>&mdash;Eres una insolente malcriada. Tu comportamiento irreverente y poco cristiano hace que me est&eacute; planteando muchas cosas.<\/p>\n<p>&mdash;Su comportamiento no es m&aacute;s irreprochable que el m&iacute;o.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo te atreves a hablarme as&iacute;? Intento ayudarte.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo quiere que le hable a quien por el d&iacute;a abraza la palabra de Dios y por la noche se la pasa por la piedra?<\/p>\n<p>El padre Aquino se qued&oacute; estupefacto sin saber a qu&eacute; atenerse ni como encajar semejante aseveraci&oacute;n por parte de la joven.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo osas blasfemar? Ir&aacute;s directa a remover los fuegos del infierno, mocosa insolente. Deber&iacute;a cortarte esa lengua viperina que tienes y quemarla, &mdash;dijo enrojecido. S&oacute;lo le falt&oacute; sacar espuma por la boca, escupir fuego y lanzar rayos por el culo, aunque lo cierto es que desconoc&iacute;a hasta donde sab&iacute;a la joven a la que hab&iacute;a subestimado. Era consciente de su coeficiente, pero infravalor&oacute; su labia, sus dotes manipuladoras y su pericia para devolver el golpe.<\/p>\n<p>&mdash;No soy yo quien est&aacute; echando pestes. Es usted.<\/p>\n<p>El padre Aquino intent&oacute; aplacar la tempestad y retomar el hilo de la concordia, entre otras cosas, porque en esos momentos cre&iacute;a estar en desventaja.<\/p>\n<p>&mdash;S&oacute;lo quiero ayudarte.<\/p>\n<p>&mdash;He esperado su ayuda toda la vida y nunca lleg&oacute;. Hace un tiempo la hubiese aceptado con los brazos abiertos, pero despu&eacute;s de saber lo que s&eacute;, no puede ayudar a nadie. Como &uacute;nico apoyo me mandaron a un loquero para justificar sus fracasos como tutores cargando sobre mis hombros mi rebeld&iacute;a.<\/p>\n<p>El castillo de naipes del p&aacute;rroco se vino abajo y toda la parafernalia y el lenguaje pomposo y grandilocuente que usaba vali&eacute;ndose de Dios como ejemplo se desmoron&oacute;. Estaba meridianamente claro que Valentina conoc&iacute;a sus delitos, de tal modo que el lobo pas&oacute; a ser un cordero y el cordero asumi&oacute; el rol del lobo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; es lo que sabes?<\/p>\n<p>&mdash;Todo, &mdash;sentenci&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; es todo? &mdash;quiso saber confiando en el milagro que le sacara del embrollo, aunque &eacute;l mejor que nadie sab&iacute;a que los milagros no exist&iacute;an y que ahora la espada de Damocles pend&iacute;a de un hilo sobre su cabeza.<\/p>\n<p>&mdash;Las palabras que salen de su boca est&aacute;n vac&iacute;as y al llegar a m&iacute; huelen a carro&ntilde;a. Antes le odiaba con todas mis fuerzas. Ahora tan s&oacute;lo me da pena. Usted y la hermana Adela deber&iacute;an colgar el h&aacute;bito. Ahora quiero que se vaya. Tengo que hacer mi maleta.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 18<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>El relato puede herir sensibilidades. Si es as&iacute;, por favor no lo le&aacute;is. Valentina nunca se llev&oacute; bien con el padre Aquino. 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