{"id":39799,"date":"2022-11-09T23:00:00","date_gmt":"2022-11-09T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-11-09T23:00:00","modified_gmt":"2022-11-09T23:00:00","slug":"que-facil-entro-veremos-como-sale","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/que-facil-entro-veremos-como-sale\/","title":{"rendered":"Qu\u00e9 f\u00e1cil entr\u00f3, veremos c\u00f3mo sale"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"39799\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&mdash;&ldquo;Jacinto, qu&eacute; susto, qu&eacute; hac&eacute;s ac&aacute; con esa pistola.&rdquo;&nbsp;<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;Ra&uacute;l, estoy en mi casa; yo te debo preguntar qu&eacute; hac&eacute;s aqu&iacute; desnudo.&rdquo;<\/p>\n<p>A esta instancia llegu&eacute; al cabo de un tiempo de acumulaci&oacute;n de detalles que aisladamente nada dicen, pero reunidos e hilvanados me llevaron a prestar atenci&oacute;n y analizar el comportamiento de mi se&ntilde;ora, Selene, con la cual llevo diez a&ntilde;os de matrimonio sin tener hijos. Ella es una mujer atractiva, empleada comercial, que cuando la conoc&iacute; a sus veintid&oacute;s a&ntilde;os me atrajo m&aacute;s f&aacute;cilmente que un electroim&aacute;n a un alfiler. Para un hombre de treinta y dos era un bocado m&aacute;s que apetecible.<\/p>\n<p>Mi esposa tiene una hermana casada dos a&ntilde;os mayor, tambi&eacute;n sin hijos, siendo su &uacute;nica parentela. El contacto era frecuente entre las dos mujeres mientras yo trataba de espaciar las oportunidades, porque con Luis, esposo de mi cu&ntilde;ada, muy pocas cosas compart&iacute;a.<\/p>\n<p>Mi concu&ntilde;ado es un pelotudo importante. Intelectualmente muy b&aacute;sico, lo &uacute;nico que mueve su voluntad es la obtenci&oacute;n de placer, en forma de comida, bebida o sexo. Fuera de eso su mayor esfuerzo es concurrir a la dependencia municipal en horario laboral, que siempre es reducido pues ocupaciones urgentes lo obligan a retirarse antes de su conclusi&oacute;n. En ese trabajo muy bien remunerado, conseguido por su padre mediante amistades pol&iacute;ticas, disfruta una sola vez al mes cuando le toca de firmar el recibo de haberes, lo que significa que en la caja de ahorro le han acreditado el dinero.<\/p>\n<p>Mi cu&ntilde;ada es una buena mujer que, por proximidad se contagi&oacute;, primero adapt&aacute;ndose y luego asumiendo la misma postura vital de su marido. Hoy ambos enfocan la vida de la misma manera.<\/p>\n<p>Har&aacute; unos cuatro meses los contactos de Selene con su hermana se intensificaron telef&oacute;nicamente y por visitas de la menor a la casa de la mayor, incluyendo cenas, que cuando yo esquivaba, ella iba sola. En una de esas reuniones, a la que no fui, se produjo el primer episodio poco com&uacute;n. Esa noche regres&oacute; cuando estaba dormido, tanto que ni la sent&iacute;. Al despertarme por la ma&ntilde;ana me llam&oacute; la atenci&oacute;n el olor a cigarrillo que tra&iacute;a en su ropa, puesta sobre la silla. A mi pregunta contest&oacute; que despu&eacute;s de comer hab&iacute;an ido a una confiter&iacute;a a tomar algo y a eso se deb&iacute;a.<\/p>\n<p>La pr&oacute;xima semana la acompa&ntilde;&eacute; a cenar y la reuni&oacute;n termin&oacute; en el horario habitual. Lo &uacute;nico llamativo fue una conversaci&oacute;n en voz baja de Luis con Selene cuando fueron a la cocina llevando la vajilla usada.<\/p>\n<p>Pensando que lo mejor es curar en salud y convencido de no aceptar una infidelidad, decid&iacute; recordarle mi postura sobre el tema inventando una conversaci&oacute;n entre amigos, en la cual uno dijo que mientras fuera algo ocasional y sin comprometer los sentimientos aceptar&iacute;a que su mujer estuviera con otro. Yo, por el contrario, fij&eacute; mi posici&oacute;n diciendo que no estaba dispuesto a compartir nada, y que si mi esposa deseaba intimar con otro hombre no iba a oponerme, pero primero deb&iacute;a avisar y cortar la relaci&oacute;n actual. No es il&oacute;gico que pueda darse una atracci&oacute;n arrolladora hacia otro var&oacute;n, pero no permitir&iacute;a que obrara a mis espaldas.<\/p>\n<p>En la siguiente oportunidad, con el pretexto de ver una pel&iacute;cula que me interesaba, evit&eacute; la consabida cena, y cuando se cumpli&oacute; el horario acostumbrado de regreso hice el esfuerzo de permanecer despierto. Quer&iacute;a verla llegar por lo cual me traslad&eacute; al living donde encend&iacute; el televisor.<\/p>\n<p>Eran m&aacute;s de las tres de la madrugada cuando abri&oacute; la puerta. Saludo mal vocalizado y paso vacilante indicaban exceso de bebida; nada raro en alguien de baja tolerancia al alcohol. Lo que s&iacute; llam&oacute; mi atenci&oacute;n fue la blusa abierta hasta la mitad y el corpi&ntilde;o corrido mostrando una areola.<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;Parece que estuvo buena la farra&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;S&iacute;, tendr&iacute;a que haber rechazado las dos copas que me sirvieron&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;Y c&oacute;mo viniste?&rdquo;<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;Me trajo Luis&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;Que descanses, yo en seguida voy&rdquo;.<\/p>\n<p>Mi mente perversa le dijo al coraz&oacute;n doliente &laquo;Si no aparecieron es porque est&aacute;n echando ra&iacute;ces, pero no te apures, ya crecer&aacute;n&raquo;, a lo que el &oacute;rgano que palpitaba al galope respondi&oacute; &laquo;Callate hija de puta&raquo;. En ese estado me fui a la cama para intentar dormir, cosa que hice tarde y en medio de pesadillas.<\/p>\n<p>A partir de ese momento suspend&iacute; toda intimidad y, decidido a confirmar fehacientemente la infidelidad reemplac&eacute; las cenas por vigilancia estacionado a media cuadra de la casa de mi cu&ntilde;ada, teniendo siempre buenas excusas para el caso de llegar a casa m&aacute;s tarde que ella.<\/p>\n<p>Una de esas veces salieron los tres m&aacute;s otro var&oacute;n, con el cual me hab&iacute;a saludado alguna vez, de nombre Pedro, amigo de Luis. El seguimiento me llev&oacute; a una discoteca en la cual permanec&iacute; a cierta distancia observando la actividad de los cuatro. Fue evidente que la elecci&oacute;n de Pedro era decisi&oacute;n de Clara pues su esposo estaba emparejado con Selene. El lugar elegido para estar, mientras no bailaban, era un rinc&oacute;n con poca luz, cosa que contribu&iacute;a a disimular la exteriorizaci&oacute;n de la excitaci&oacute;n que cargaban. Haciendo un gran esfuerzo presenci&eacute; besos, chupada de tetas, manos movi&eacute;ndose debajo de la falda, boca saboreando pija, y cabalgata sobre la pelvis del macho que, estirado, estrujaba los pechos de mi esposa. No me interesaba ver repetici&oacute;n y variantes de lo mismo, as&iacute; que regres&eacute; a casa masticando odio, bronca y asco. Tripliqu&eacute; la dosis habitual para el insomnio y me despert&eacute; al mediod&iacute;a sin haberla o&iacute;do llegar.<\/p>\n<p>Ignoro de d&oacute;nde saqu&eacute; la energ&iacute;a para sobreponerme sin demostrar que estaba al tanto. Me cost&oacute; varios d&iacute;as lograr la templanza suficiente para pensar mi futuro proceder. Dos cosas ten&iacute;a por seguras, que este episodio no era algo fortuito o circunstancial y que mi venganza deb&iacute;a abarcar a los cuatro.<\/p>\n<p>El viernes siguiente la invitaci&oacute;n a cenar inclu&iacute;a el ofrecimiento de un postre de mi preferencia. Me excus&eacute; alegando la trasmisi&oacute;n de un cl&aacute;sico de f&uacute;tbol pero pidiendo que me mandaran una porci&oacute;n de ese dulce manjar. Una hora despu&eacute;s, tiempo suficiente para que el ambiente se caldeara, fui. Me abri&oacute; la puerta mi cu&ntilde;ada haci&eacute;ndome pasar. Su cara de sorpresa y luego preocupaci&oacute;n me indicaron que no era bienvenido y que mi presencia e ingreso representaban una seria incomodidad. Sugestivo era su aspecto, blusa mal abotonada, pezones erguidos, sin corpi&ntilde;o, y algo despeinada. Como conoc&iacute;a la casa encamine mis pasos directamente al comedor donde presum&iacute;a que era la cena, mientras ella alertaba en voz alta.<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;&iexcl;Miren quien vino!&rdquo;<\/p>\n<p>Ante ese aviso una silla se movi&oacute; ruidosamente, por lo que apur&eacute; mis pasos. Ya en el comedor vi que mi se&ntilde;ora iba por el pasillo con algo celeste en la mano y entraba en el ba&ntilde;o. Mientras mi concu&ntilde;ado guardaba apresuradamente algo en el bolsillo, el otro comensal, Pedro, hac&iacute;a lo mismo. Quedaban libres en la mesa las dos cabeceras, as&iacute; que ocupe una de ellas.<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;Cu&ntilde;ada, vengo a saborear el Imperial Ruso que te sale exquisito&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;Ya te traigo, lo tengo en la heladera, Luis servile algo de bebida&rdquo;.<\/p>\n<p>Cuando ella se alejaba pude percibir, a trav&eacute;s de la delgada falda, que tampoco llevaba bombacha. Probablemente comer no era la principal actividad prevista, cosa que podr&iacute;a confirmar cuando mi mujer regresara del ba&ntilde;o, algo que hizo en seguida. Me salud&oacute; sin acercarse y se ubic&oacute; en el asiento libre al lado de su cu&ntilde;ado pues Clara ocupaba la silla junto al visitante. Decidido a sacarme la duda me acerqu&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;Querida, ten&eacute;s algo raro en la boca&rdquo;.<\/p>\n<p>Mientras le miraba los labios pas&eacute; mi mano por las nalgas. &iexcl;Sorpresa! tampoco ten&iacute;a su prenda &iacute;ntima. La constataci&oacute;n desat&oacute; mi bronca levemente contenida. Esbozando una sonrisa, a todas luces falsa, llev&eacute; la mano abierta a su nuca subiendo por debajo del pelo, luego con los dedos engarfiados cerr&eacute; el pu&ntilde;o sobre un abundante mech&oacute;n de cabello y la levant&eacute; haci&eacute;ndola quedar de pie, frente a m&iacute; y de espaldas a los otros comensales. Con la otra mano levant&eacute; el ruedo de su vestido hasta la cintura mostrando sus gl&uacute;teos desnudos. Las facciones contra&iacute;das, por donde corr&iacute;an l&aacute;grimas, indicaban a las claras que estaba viviendo un momento particularmente desagradable; dolor por mi mano tom&aacute;ndola del pelo y verg&uuml;enza, no s&eacute; si por la exhibici&oacute;n obligatoria o por haber sido descubierta.<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;Que raro encontrarte sin nada abajo. &iquest;Sucedi&oacute; lo mismo arriba?&rdquo;<\/p>\n<p>Mientras hac&iacute;a la pregunta tom&eacute; el cuello del vestido y con un solo tir&oacute;n saltaron los botones. El corpi&ntilde;o celeste qued&oacute; a la vista, y a la vista tambi&eacute;n asomaba del bolsillo de Luis un pedacito de tela igualmente celeste. Manej&aacute;ndola desde la nuca la hice sentarse y tomando el el&aacute;stico trasero del corpi&ntilde;o lo estir&eacute; y solt&eacute;, produciendo el t&iacute;pico chasquido al impactar en la espalda.<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;Esto era lo que llevabas en la mano al entrar al ba&ntilde;o? A ver contame c&oacute;mo es que al llegar yo estuvieras desnuda bajo el vestido&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;Fue un juego que se sali&oacute; de carril, te lo juro&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;Y la bombacha?&rdquo;<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;La tiene Luis&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;As&iacute; que te la hiciste sacar por tu cu&ntilde;ado&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;No, yo me la saqu&eacute; dej&aacute;ndola sobre la mesa lo mismo que Clara. Ellos solo las guardaron cuando se interrumpi&oacute; el juego&rdquo;.<\/p>\n<p>Mi respuesta fue tomar a Luis del cuello haci&eacute;ndolo caer hacia atr&aacute;s junto con la silla y, aprovechando el aturdimiento provocado por el golpe, le di dos patadas en el abdomen dej&aacute;ndolo sin aire en el piso. De su bolsillo saqu&eacute; la bombacha de Selene y se la tir&eacute; a la cara.<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;Lo que ellos hagan no me importa. Vos recuper&aacute; lo tuyo y ponelo en su lugar que nos vamos. Se me pasaron las ganas de saborear ese postre que tanto me gusta&rdquo;.<\/p>\n<p>A partir de esa noche, y mientras maduraba mi venganza, cort&eacute; todo contacto salvo lo imprescindible, y eso haci&eacute;ndole notar lo que sent&iacute;a por ella, que se traduc&iacute;a en odio y asco.<\/p>\n<p>Ignoro la raz&oacute;n del fen&oacute;meno pero se da con much&iacute;sima frecuencia. El var&oacute;n que participa del enga&ntilde;o pretende ser mejor que el enga&ntilde;ado, y eso en todos los aspectos, empezando por la magnitud del miembro, apostura, simpat&iacute;a, ternura, destreza en la cama, manejo de la lengua, lograr mayor satisfacci&oacute;n en la hembra y, como una especie de culminaci&oacute;n, una cierta diplomatura en la relaci&oacute;n infiel, ocupar el lugar del cornudo en la cama matrimonial.<\/p>\n<p>Pensando que Luis, en su calidad de aprendiz de hom&iacute;nido, estar&iacute;a entre esos que afianzan su personalidad menguando la de otro, me dediqu&eacute; a exacerbar en mi mujer el deseo de vengarse del maltrato recibido. Si estaba en el ba&ntilde;o, aunque fuera en plena defecaci&oacute;n, abr&iacute;a la puerta de un golpe y la sacaba a empujones &laquo;Fuera puta, que necesito ducharme&raquo;; o mientras cocinaba &laquo;Movete ramera descerebrada que no puedo perder tiempo por tu culpa, o prefer&iacute;s que te acelere a golpes&raquo;. De esa manera fui haciendo crecer la inquina durante cinco d&iacute;as. El jueves le avis&eacute; que al d&iacute;a siguiente me ir&iacute;a por todo el fin de semana a la casa de un primo, pues hab&iacute;a reuni&oacute;n de pesca con un grupo de amigos. En realidad el que viaj&oacute; fue mi celular y as&iacute; todas las antenas del camino registrar&iacute;an mi paso.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de contratar una empresa de seguridad para que, de manera encubierta, vigilara mi casa me fui a casa de mi hermana. El encargo a los contratados era que deb&iacute;an informarme de inmediato cualquier movimiento de ingreso o salida. As&iacute; fue como, el s&aacute;bado a la noche, me enter&eacute; de la entrada de tres hombres y dos mujeres, dando por resultado mi encuentro, en la cocina, con Ra&uacute;l.<\/p>\n<p>Ten&iacute;a ante m&iacute; un tipo en la treintena, algo m&aacute;s bajo que yo, muy flaco, de facciones comunes y teniendo el reloj pulsera como &uacute;nica vestimenta. Lo ciertamente destacable es que no ten&iacute;a una pija, sino una semejante poronga estando en reposo. Erecta y horadando deb&iacute;a provocar estragos. Entre ambos hay una cordial relaci&oacute;n profesional y comercial. Le proveo insumos y asesoramiento en el sistema inform&aacute;tico de su negocio.<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;&iexcl;Madre santa! &iexcl;D&oacute;nde me met&iacute;! Nosotros somos amigos de Luis y Clara y desde hace tiempo hacemos intercambio de parejas. Ayer nos llamaron invit&aacute;ndonos a participar con ellos y una pareja m&aacute;s. Pensamos que Selene y Pedro eran el matrimonio due&ntilde;o de casa. Hace una hora que los conocemos. Vine a la cocina a tomar agua y me encontraste.&rdquo;<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;Quienes est&aacute;n?&rdquo;<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;Mi mujer, Selene, Pedro, y Luis con su esposa&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;Escuchame bien, nada tengo contra vos o tu se&ntilde;ora. Si se mantienen callados y siguen mis instrucciones dentro de un rato se van a poder ir tranquilos. Voy a cambiar el plan. Vas a servir un buen trago para todos, y en los vasos de Selene, Pedro, Luis y Clara vas a agregar quince gotas de este somn&iacute;fero. Durante la pr&oacute;xima media hora vas a actuar normalmente y haciendo adem&aacute;s varias filmaciones de esos cuatro usando el celular de mi mujer, tratando de que muestren las caras. Dentro de un rato vas a escuchar la alarma de tu auto, cuando yo trate de forzar la cerradura; ante eso mir&aacute;s por la ventana, te vest&iacute;s y sal&iacute;s a ver qu&eacute; pas&oacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;Pero no exager&eacute;s rompiendo algo&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;Solo har&eacute; lo necesario para que se active el mecanismo. Cuando vuelvas dec&iacute;s que encontraste una rotura que har&aacute; dif&iacute;cil cerrar por lo cual tendr&aacute;s que irte junto con tu se&ntilde;ora. Sab&eacute;s que te aprecio y no quiero hacerte da&ntilde;o, pero mi venganza tiene prioridad y si pon&eacute;s en peligro lo que quiero hacer, los primeros disparos ser&aacute;n para vos y tu mujer. Ahora a trabajar seg&uacute;n lo convenido&rdquo;.<\/p>\n<p>Cuando entr&oacute; al living las voces de Selene y los dos hombres se escuchaban con nitidez y tan concentrados estaban en lo que hac&iacute;an que ni cuenta se dieron de que los filmaban, mientras yo los observaba desde la puerta entornada.<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;Qu&eacute; dir&iacute;a el cornudo si te viera quej&aacute;ndote de gusto al recibir carne por delante y por atr&aacute;s.&rdquo;<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;Callate y segu&iacute; fuerte que estoy por correrme.&rdquo;<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;Luis, d&eacute;jame que ahora yo le d&eacute; por el culo.&rdquo;<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;Esper&aacute; Pedro, ya te va a tocar, ahora quiero llenarle los intestinos de leche.&rdquo;<\/p>\n<p>La actividad del camarista amateur se prolong&oacute; unos minutos con buenos enfoques de atr&aacute;s, mostrando las dos pijas que alternadamente entraban y sal&iacute;an de los orificios disponibles ofrecidos por la hembra. La toma de adelante permit&iacute;a ver las caras de los hombres congestionadas por el esfuerzo, siendo tambi&eacute;n testimonio las venas hinchadas surcando los cuellos. Ella por el contrario exhib&iacute;a sus facciones distendidas, los ojos cerrados y mordi&eacute;ndose el labio inferior, indicando a las claras su concentraci&oacute;n en el roce que los miembros masculinos provocaban en vagina y recto.<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;Clara querida, tu hermana me est&aacute; orde&ntilde;ando con su culito delicioso y me parece que para vos no va quedar la cantidad de leche que te gusta, &iexcl;me corro, uno, dos, tres, cuatro chorros me sac&oacute;!&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;No importa, dale en el gusto a esa puta que todo queda en familia. Despu&eacute;s ded&iacute;cate a fabricar m&aacute;s para m&iacute;&rdquo;<\/p>\n<p>Ra&uacute;l, cumpliendo bien el papel acordado, pidi&oacute; participar y para eso deleg&oacute; la tarea de filmaci&oacute;n en el esposo de Clara.<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;No me dejen al margen, yo quiero probar el culito de Selene&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;Est&aacute;s loco si pens&aacute;s que me voy a dejar meter eso que te cuelga&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;No seas mala, desde que lo vi sue&ntilde;o con entrar por ese agujerito. Lo voy a preparar bien y te doy mi palabra que, si la incomodidad te supera, me retiro inmediatamente&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;Vos no, dej&aacute; que me prepare Pedro que sabe hacerlo con delicadeza. El bruto de Luis que ni se acerque&rdquo;.<\/p>\n<p>Pareci&oacute; un caso de trasmisi&oacute;n de pensamiento porque en un abrir y cerrar de ojos el citado estaba con un pote de vaselina en la mano al lado de mi mujer que, sobre rodillas y codos con la cabeza apoyada en la alfombra, ofrec&iacute;a la grupa al gran maestro lubricador quien, orgulloso de su destreza, cumpl&iacute;a la tarea encomendada narrando su desarrollo.<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;Chiquita, vamos a preparar este puntito oscuro buscando dos efectos, el menos importante es la lubricaci&oacute;n, que se logra simplemente aplicando la crema en cantidad suficiente, tanto en el ingreso cuanto en el interior y eso estoy haciendo&rdquo;.<\/p>\n<p>El dedo mayor hizo la distribuci&oacute;n superficial dejando un peque&ntilde;o mont&iacute;culo donde convergen las estr&iacute;as.<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;Preciosa, ahora par&aacute;s un poquito m&aacute;s la cola y afloj&aacute;s como si estuvieras por soltar un gas, yo abrir&eacute; un poco con las manos y la crema por simple gravedad entrar&aacute;. Ahora viene lo m&aacute;s importante, a este chiquito hay que mimarlo y, con caricias, convencerlo de que su placer ser&aacute; mayor a medida que aumente la relajaci&oacute;n. Hay que lograr que est&eacute; ansioso por abrirse, m&aacute;s a&uacute;n, que se abra solo ante el simple contacto del glande que precede al cilindro perforante&rdquo;.<\/p>\n<p>Mal que me pese debo reconocer que la elecci&oacute;n de mi mujer hab&iacute;a sido inmejorable. En un concurso el fulano hubiera obtenido primer premio, con diploma y medalla de oro. El primer dedo hizo su ingreso con un deslizamiento asombroso rotando para distribuir el lubricante, sali&oacute; dejando el ano abierto para recibir m&aacute;s crema y volvi&oacute; a entrar para continuar la distribuci&oacute;n. La cara de mi mujer era la de alguien que est&aacute; al borde del orgasmo, cosa que sucedi&oacute; cuando fueron dos los que ingresaron revolvi&eacute;ndose adentro.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de presenciar tama&ntilde;a exhibici&oacute;n cambi&eacute; mi primera intenci&oacute;n de que esa reuni&oacute;n terminara en una carnicer&iacute;a, que por supuesto me llevar&iacute;a a la c&aacute;rcel. En mi fuero interno deb&iacute;a estar agradecido al lubricador pues su maestr&iacute;a me dio una nueva idea de venganza, simple, de f&aacute;cil ejecuci&oacute;n, efectiva y sin consecuencias negativas para m&iacute;. Si &eacute;l no hubiera estado en la lista de las v&iacute;ctimas habr&iacute;a salido para abrazarlo.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de eso fui a darle un simple golpe al auto de Ra&uacute;l y luego volv&iacute; a entrar, viendo que mi amigo cumpl&iacute;a con lo pactado y se iba junto a su mujer.<\/p>\n<p>Mi estimaci&oacute;n result&oacute; cierta, Luis propuso y Selene acept&oacute; copular en la cama matrimonial, de cara a la fotograf&iacute;a que mostraba a los esposos en tiempos felices. La otra pareja pidi&oacute; que les dejaran un poco de espacio pues deseaban participar de ese acontecimiento. Y all&aacute; fueron, y ah&iacute; les hizo efecto el somn&iacute;fero.<\/p>\n<p>El resto fue simple. Busqu&eacute; en mi caja de herramientas un pomo de adhesivo instant&aacute;neo conocido como &laquo;La Gotita&raquo;, un rollo de cinta de embalar y comenc&eacute; la tarea. Dedo &iacute;ndice y medio derechos de cada hombre pegados con el l&iacute;quido y ajustados con la cinta, luego otro ba&ntilde;o de pegamento en la cinta que un&iacute;a los dedos para introducirlos en el recto de las dormidas damas.<\/p>\n<p>Me hubiera gustado estar presente en el despertar pero era mejor que no me vieran y, aunque en su fuero &iacute;ntimo supieran que yo estaba detr&aacute;s de lo sucedido, eso hab&iacute;a que demostrarlo. Desde el celular de Selene me envi&eacute; lo filmado por Ra&uacute;l y me fui a la reuni&oacute;n de pescadores donde, como era de esperar, no pescamos nada pero nos emborrachamos mucho.<\/p>\n<p>En el viaje me puse a pensar en lo que probablemente le pasar&iacute;a a los involuntarios durmientes. En principio un desgarro en la mucosa del recto, pues al no saber que estaban pegados alguno iba a tratar de concluir la uni&oacute;n forzando el movimiento. Al no poder hacerlo sin dolor tendr&iacute;an que recurrir a una guardia m&eacute;dica, que deber&iacute;a esmerarse para determinar el impedimento del desacople. Pero para llegar a eso hab&iacute;a que vestirse y trasladarse, teniendo sumo cuidado en mantener la forzada uni&oacute;n, pues de lo contrario el intestino grueso quedar&iacute;a colgando del ano. En resumen, un espect&aacute;culo digno de verse que, lamentablemente, me iba a perder.<\/p>\n<p>En la tarde del domingo regres&eacute; a casa; mi mujer estaba sentada frente al televisor con evidentes muestras de incomodidad, lo cual me alegr&oacute; pues eso era indicio de que la venganza algo de efectividad hab&iacute;a tenido. Como si ella no existiera recorr&iacute; las dependencias observando que todo estuviera en orden.<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;Qu&eacute; hac&eacute;s?&rdquo;<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;En vos, puta redomada, no puedo confiarme. Estoy controlando que nada fuera de lo com&uacute;n haya ocurrido en mi ausencia, porque el video que me mandaste, en cierto modo era lo esperable, has salido muy bien en las escenas teniendo sexo con Luis y Pedro. La &uacute;nica duda es si el env&iacute;o lo hiciste por venganza o por equivocaci&oacute;n, de todos modos te lo agradezco porque me evitaste el trabajo de buscar pruebas para el divorcio&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;&iexcl;Yo no te mand&eacute; nada!&rdquo;<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;Qu&eacute; raro, mir&aacute; mi celular, el env&iacute;o fue hecho desde tu cuenta de WhatsApp&rdquo;.<\/p>\n<p>Ese fue el momento del derrumbe. Al d&iacute;a siguiente contrat&eacute; un abogado para diligenciar el divorcio que ella firm&oacute; para evitar que sus amistades y compa&ntilde;eros de trabajo recibieran una copia del video incriminatorio.<\/p>\n<p>Ahora a enfrentar el futuro aunque sea con indeseables cicatrices.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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