{"id":39830,"date":"2022-11-11T23:00:00","date_gmt":"2022-11-11T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2022-11-11T23:00:00","modified_gmt":"2022-11-11T23:00:00","slug":"la-vida-en-pareja-capitulo-cinco-chucho","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-vida-en-pareja-capitulo-cinco-chucho\/","title":{"rendered":"La vida en pareja (cap\u00edtulo cinco): Chucho"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"39830\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Supe de Chucho un buen d&iacute;a que L&aacute;zaro vino a verme, salimos y en un parque estaba all&iacute; esperando, de verdad que aquel gesto me gust&oacute;, fue todo un detalle. L&aacute;zaro se despidi&oacute; y se fue dej&aacute;ndonos a los dos. Chucho estaba muy atractivo, mir&aacute;ndolo all&iacute; en el banco sentado a mi lado, no parec&iacute;a tan animal aunque ya me hab&iacute;a empezado a gustar desde aquella tarde loca en el platanal. Al rato de estar conversando me pregunt&oacute; si quer&iacute;a conocer d&oacute;nde viv&iacute;a, le dije que s&iacute; pero que tuviera en cuenta que estaba fuera de servicio, con una sonrisa me tranquiliz&oacute; diciendo que lo sab&iacute;a bien. Me volvi&oacute; a sorprender al invitarme a subir a un Chevrolet bastante bien conservado, cogimos rumbo a la carretera de Alquizar, por el camino me cont&oacute; que viv&iacute;a en una finca pero que sin tierras, las tierras pertenec&iacute;an a la cooperativa pero la casa era de &eacute;l y una hermana que viv&iacute;a en La Habana. Supe que hab&iacute;a estudiado ingenier&iacute;a agropecuaria, que inspeccionaba los platanales para que el rendimiento fuera el mayor, que por eso andaba a caballo aunque pod&iacute;a igual ir en el carro a trabajar. Llegamos a la finca, una casa rodeada de &aacute;rboles de mango y aguacates, con su portal, las ventanas y puertas con tela met&aacute;lica para que no entraran los insectos, hab&iacute;a un cobertizo para animales y un garaje y una cerca que rodeaba la casa, al rededor hab&iacute;a pastos para el ganado vacuno. Me mostr&oacute; la casa, al menos la parte que le pertenec&iacute;a, supe que la hermana a veces ven&iacute;a a pasarse un fin de semana pero no mucho.<\/p>\n<p>En la puerta de su dormitorio, me alz&oacute; en sus brazos y diciendo:<\/p>\n<p>&#8211; Usted aqu&iacute; entra en este cuarto en mis brazos.<\/p>\n<p>Lo dijo con orgullo, me bes&oacute; y entramos.<\/p>\n<p>&#8211; Quiero que este sea nuestro nido y t&uacute; seas el rey de esa cama.<\/p>\n<p>Lo que pas&oacute; pues era normal, ca&iacute;mos abrazados en la cama, bes&aacute;ndonos mutuamente, acarici&aacute;ndonos. Al rato est&aacute;bamos desnudos los dos tratando de comernos mutuamente. All&iacute; en su cama parec&iacute;a diferente, aunque su sexo segu&iacute;a siendo igual de gordo y grande. Yo me dediqu&eacute; a juguetear con su pinga, Chucho que en realidad se llamaba Gustavo, me dijo haciendo que me acostara bocabajo.<\/p>\n<p>&#8211; Mi nene, a ver, d&eacute;jame ver ese culo que me vuelve loco&#8230;, co&ntilde;o si lo tienes como nuevo&#8230;<\/p>\n<p>Enseguida se puso a lamer mi culo, &eacute;l sab&iacute;a que aquello me volver&iacute;a loco muy a pesar de que no pod&iacute;amos singar, estaba claro pero sab&iacute;a su intenci&oacute;n de hacerme venir mientras me lam&iacute;a mi culo y me masturbaba con su mano. No tuvo que estar mucho tiempo porque explot&eacute; muy r&aacute;pido, m&aacute;s cuando hac&iacute;a mucho que no ten&iacute;a contacto ninguno. Despu&eacute;s me dijo que se iba a hacer una paja para echarme la leche en mi culo y as&iacute; lo hizo.<\/p>\n<p>Todav&iacute;a recuerdo verlo con una mano sosteniendo una de mis piernas y con la otra haci&eacute;ndose la paja, me parec&iacute;a que era un gigante, me miraba, de mord&iacute;a los labios, me dec&iacute;a cosas y a veces rozaba el glande por mi ojete. Se vino como un b&uacute;falo, mugiendo y disparando su semen en mi culo, restregando su pinga despu&eacute;s. Pero no termin&oacute; en ello, volvi&oacute; a lamer mi culo, recogiendo el semen para introducirlo en mi ojete que m&aacute;s que nada deseaba una buena singada. Aquel gesto me gust&oacute; mucho.<\/p>\n<p>&#8211; No te he singado pero te llevas el culo lleno de mi leche.<\/p>\n<p>Me dijo con orgullo de macho duro. Tuvimos que esperar dos semanas para el primer contacto sexual a fondo, mi amigo el m&eacute;dico me aconsej&oacute; qu&eacute; hacer y hasta habl&oacute; con Gustavo para que no se repitiera lo del rasgu&ntilde;o. Fue una noche de pasi&oacute;n como antes no hab&iacute;a vivido, muy a pesar del aspecto brusco que ten&iacute;a Gustavo, esa noche inolvidable se comport&oacute; como alguien comprensivo, dulce, amante cuidadoso y sin dejar su rol de hacerme suyo, todo en cuerpo y alma. Entre besos y caricias, abrazado a mi espalda y teni&eacute;ndome clavado, me jur&oacute; amor y me pidi&oacute; ser su compromiso. Sus labios pidi&eacute;ndome un s&iacute;, un asentimiento desde adentro, murmurando que no le importaba c&oacute;mo nos hab&iacute;amos conocido que s&oacute;lo le interesaba el futuro nuestro. Desde aquel momento me sent&iacute;a bien, con el culo bien lleno, abrazado y protegido. Gustavo me satisfac&iacute;a en el sexo bien y como me gustaba, yo le correspond&iacute;a.<\/p>\n<p>Empezamos una relaci&oacute;n bastante pasional, en el pueblo ya todos los sab&iacute;an, William me felicit&oacute; aunque lament&oacute; que no me pod&iacute;a coger el culo, pero que no perd&iacute;a la esperanza de que alg&uacute;n d&iacute;a pudiera. Hugo estuvo tratando de presionar, incluso se apareci&oacute; en la casa de Gustavo una noche con el carro de polic&iacute;a pero no se sali&oacute; con la suya. Gustavo le sali&oacute; como una bestia y lo puso en su lugar. De todas maneras L&aacute;zaro si era bienvenido, m&aacute;s porque fue quien nos present&oacute;, compart&iacute;amos como el primer d&iacute;a en el platanal. Hac&iacute;amos tr&iacute;os a veces, o simplemente Gustavo miraba como L&aacute;zaro me singaba. Pod&iacute;a parecer raro, pero Gustavo sent&iacute;a idolatr&iacute;a por m&iacute; y a la vez le gustaba experimentar, no fue L&aacute;zaro el &uacute;nico que me posey&oacute; delante de su mirada vigilante y lujuriosa, a veces invitaba a alguien. Sent&iacute;a placer eligiendo quien me singar&iacute;a o qui&eacute;n pod&iacute;a dejarse singar para que yo viera.<\/p>\n<p>La primera vez, se apareci&oacute; en la casa con un recluta, al entrar a la casa y besarme, me dijo.<\/p>\n<p>&#8211; Mira lo que te traigo, me lo hubiera singado pero es activo, as&iacute; que dame ese gusto y deja que te singue. Yo quiero ver como lo hace.<\/p>\n<p>Me qued&eacute; como algo indeciso, sin saber c&oacute;mo reaccionar, pero me llev&oacute; al cuarto y el recluta ya estaba desnudo y sobre m&iacute; quit&aacute;ndome la ropa. El muy cabr&oacute;n ten&iacute;a una pinga larga y gruesa en la punta y delgada en el tronco. Gustavo se preocup&oacute; de que me untara bien lidoca&iacute;na y se sent&oacute; en un sill&oacute;n cerca de la cama a mirar. Comprend&iacute; el juego desde el inicio, no dejarme besar y mirar a mi macho siempre, quiz&aacute; era la experiencia la que me guiaba a tener presente a mi hombre y alimentar su orgullo aunque sea otro quien me estuviera dando por culo. El recluta se dio gusto metiendo y sacando su pinga, de vez en cuando miraba a Gustavo, miraba su ping&oacute;n negro, estaba claro que lo que quer&iacute;a era que se lo singaran. Se vino agarrando mis piernas con fuerza, provoc&aacute;ndome casi dolor. Cuando sac&oacute; su pinga, Gustavo se acerc&oacute; y me puso su pig&oacute;n en el ojete.<\/p>\n<p>&#8211; Ahora vas a recibir el de tu macho.<\/p>\n<p>El recluta s&eacute; qued&oacute; asombrado de c&oacute;mo aquel trozo entr&oacute; tan f&aacute;cil y adem&aacute;s provocando placer, cuando estaba ya bien clavado me pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>&#8211; Mi amor, &iquest;c&oacute;mo te sientes?<\/p>\n<p>&#8211; Bien, sabes que s&iacute; que solo quiero lo tuyo.<\/p>\n<p>&#8211; Pero tienes el culo lleno de leche de otro.<\/p>\n<p>&#8211; Pues dame la tuya, papo.<\/p>\n<p>Era una conversaci&oacute;n con un solo fin, aumentar el ego de mi hombre y mi dependencia para con &eacute;l. Al recluta le ordenaba que le mamara los huevos, que me mamara la pinga o que me lamiera mi culo, en un momento el recluta no pudo m&aacute;s y le pidi&oacute; que se lo singara tambi&eacute;n, que ten&iacute;a ganas de sentir aquel trozo de pinga. Gustavo le dijo que se preparara pero que la leche me la dar&iacute;a a m&iacute;. Sacando su pinga de m&iacute; se la meti&oacute; al recluta que empez&oacute; a gritar, el pobre chico ten&iacute;a los ojos rojos y jadeaba como un perro. Casi no resisti&oacute; ni diez minutos las embestidas de Gustavo cuando empez&oacute; a pedir que se la sacara, que no pod&iacute;a m&aacute;s. Yo sab&iacute;a que a Gustavo aquello le deba m&aacute;s fuerzas.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Maric&oacute;n, no me pediste pinga! Pues coge.<\/p>\n<p>Lo estuvo torturando bastante tiempo hasta que me orden&oacute; prepararme, con una rapidez asombrosa, ya estaba dentro de m&iacute; y vini&eacute;ndose, le gustaba llenarme de leche, saber que era &eacute;l quien me fecundaba. El pobre recluta estaba dolorido, pero contento. Despu&eacute;s me pregunt&oacute; que c&oacute;mo yo pod&iacute;a, la respuesta fue que para eso era la pareja de &eacute;l, que era cuesti&oacute;n de acostumbrarse.<\/p>\n<p>Un buen d&iacute;a cuando esperaba la guagua, me encontr&eacute; a William, que zalamero se me acerc&oacute; como era su costumbre y despu&eacute;s del saludo, me pregunt&oacute; c&oacute;mo me sent&iacute;a con mi nuevo amor. Al parecer alguien le hab&iacute;a ido con el cuento, o quiz&aacute; alguno de los que hab&iacute;a compartido conmigo y con Gustavo.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute; tal ese culo? Espero que no lo tengas desflecado por la clase de morronga que te metes.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Bah, ya sabes que tuve un buen maestro!<\/p>\n<p>&#8211; Ese soy yo&#8230;, mi pinga y mi leche fueron lo primero que te tragaste.<\/p>\n<p>Se sent&iacute;a orgulloso de ello, lo de haber sido el primero siempre me lo sacaba en cara como si yo fuera capaz de olvidar aquella primera vez. Enseguida me invit&oacute; a apartarnos un poco de la parada, yo al principio me negu&eacute; pero William no conoc&iacute;a esa palabra ni mucho menos que yo no cediera a sus deseos. Lo segu&iacute; porque era la mejor manera de que me dejara en paz y bueno, porque sab&iacute;a que me dar&iacute;a placer. Nos metimos detr&aacute;s de unos muros que estaban construyendo y &eacute;l me dijo que me bajara el pantal&oacute;n, se agach&oacute; y abriendo mis nalgas empez&oacute; a besar mi culo. El muy cabr&oacute;n sab&iacute;a c&oacute;mo ponerme a punto, su lengua lubricaba mientras dec&iacute;a cosas, cuando se puso de pie ya estaba yo deseoso de que me poseyera, &eacute;l lo sab&iacute;a y por eso me lo pregunt&oacute; como otras veces hab&iacute;a hecho antes de singarme all&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Ya ese culo parece un chocho, as&iacute; ha de ser la cantidad de le&ntilde;a que te han dado.<\/p>\n<p>Quiz&aacute; ten&iacute;a raz&oacute;n, porque si antes me costaba algo de trabajo cuando me penetraba, en esa ocasi&oacute;n fue f&aacute;cil, como si nada. Era el resultado de mi negro Gustavo y la actividad sexual que llevaba, muy activa, porque no iba a decir que todos los d&iacute;as singaba pero con mucha frecuencia y a veces hab&iacute;a d&iacute;as de dos veces. Gustavo me lo hab&iacute;a dicho que era mejor acostumbrarse a dos veces al d&iacute;a, que a &eacute;l le gustaba as&iacute;. Ni se dio cuenta William que mientras me singaba, yo cavilaba sobre Gustavo. Aunque William hab&iacute;a sido el primero, Gustavo me ten&iacute;a todo. William se vino, se qued&oacute; abrazado un rato mientras me susurraba que de todas maneras ten&iacute;a buen culo. Cuando llegamos a la parada ya la guagua se hab&iacute;a ido, por estar en la singueta me hab&iacute;a quedado all&iacute;. William me invit&oacute; a que me fuera a casa de un socio de &eacute;l que viv&iacute;a cerca hasta que viniera la otra guagua, subray&oacute; que no me arrepentir&iacute;a.<\/p>\n<p>La casa del socio estaba cerca y el tal socio no era m&aacute;s que El Mulo, as&iacute; le dec&iacute;an a Ernestico, un tipo flaco que cierta vez trat&oacute; de conquistarme, pero yo era muy miedoso y todav&iacute;a no hab&iacute;a dado el primer paso. Cuando me vio con William se qued&oacute; con la baba afuera, primero se record&oacute; aquella vez que en la guagua se me peg&oacute; pero que yo me escabull&iacute; dej&aacute;ndolo con las ganas. Eso despu&eacute;s lo cont&oacute; mientras ya est&aacute;bamos m&aacute;s c&oacute;modos, se hab&iacute;a imaginado al vernos que nosotros &eacute;ramos pareja, pero William le dijo que no, que yo estaba con Gustavo. El Mulo brome&oacute; que entonces estaba claro, se me ocurri&oacute; preguntarle el por qu&eacute;, result&oacute; que estaba claro que me gustaban grandes, que era bien trag&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Pues, macho, prueba tu mismo, a este yo lo ense&ntilde;&eacute; a singar, y a dar bien el culo&#8230;ven, mete la mano. &#8211; le dijo haciendo que me volviera para que Ernesto metiera la mano hasta mi ojete, que claramente estaba bien mojado por la leche de William.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Cojones!, &iquest;te lo has acabado de singar?<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;S&iacute;, me lo singu&eacute; detr&aacute;s de la parada y mira, aqu&iacute; est&aacute;, &iquest;sabes por qu&eacute;?<\/p>\n<p>&#8211; Porque quiere m&aacute;s pinga.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;D&iacute;selo t&uacute; mismo! &#8211; me incit&oacute; William a responder y viendo que me callaba. &#8211; Se hace el t&iacute;mido, pero lo est&aacute; pidiendo a gritos.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, t&uacute; y yo tenemos una cuenta pendiente, &iquest;no? &#8211; me atrev&iacute; de decir sabiendo el resultado de aquellas palabras.<\/p>\n<p>Lo que pas&oacute; despu&eacute;s estaba claro, William al rato dijo que ten&iacute;a que irse y que me dejaba en buenas manos. Fue una noche algo especial porque Ernesto, que ten&iacute;a el mote de El Mulo, era porque en realidad ten&iacute;a buen hierro. Lo sab&iacute;a por comentarios de un amigo que hab&iacute;a estado con &eacute;l. Qued&aacute;ndonos solos, se me ech&oacute; encima comi&eacute;ndome a besos, sab&iacute;a besar y acariciar bien, me hizo arrodillarme all&iacute; mismo junto a la puerta que acaba de cerrar para que le comiera la pingota que ten&iacute;a. Era cierto, ten&iacute;a bien puesto el nombre de El Mulo, aunque mi Gustavo se manda bien, ser&iacute;a porque como la del negro no hab&iacute;a otra. Le dije que me dejara ir al ba&ntilde;o, pero me quit&oacute; la ropa dici&eacute;ndome que quer&iacute;a darme el primer pingaso all&iacute; mismo, que aguantara un poco, que aprovechar&iacute;a que William me hab&iacute;a dejado dilatado y h&uacute;medo.<\/p>\n<p>Me dej&eacute; singar all&iacute; en la sala, un blanco con una pinga as&iacute; era raro y &eacute;l lo era, estaba muy cachondo, me dec&iacute;a que poca gente se atrev&iacute;a a darle el culo, que ni las m&aacute;s locas se atrev&iacute;an, que yo era un verdadero hombre que aguantaba su pinga y mil cosas por el estilo. Al rato nos fuimos a la cama donde me pon&iacute;a de mil posiciones siempre d&aacute;ndome ca&ntilde;a y haciendo mil comentarios. Se vino gimiendo como un beb&eacute;, estaba feliz cuando dej&oacute; caer a mi lado. Despu&eacute;s se empe&ntilde;o en que me viniera y cogiendo un frasco de crema empez&oacute; a meterme los dedos, mientras me dec&iacute;a que gozara. Yo trataba de hacer lo que me dec&iacute;a, mientras sent&iacute;a como sus dedos entraban, como iba metiendo m&aacute;s y m&aacute;s, yo volaba, gem&iacute;a, hasta que alarg&aacute;ndose me bes&oacute; dici&eacute;ndome que quer&iacute;a meterme el pu&ntilde;o. Muy a pesar de lo caliente que est&aacute; con &eacute;l, entregado a sus caricias y toqueteo, le dije que no.<\/p>\n<p>&#8211; Me da miedo.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Oye, yo soy m&eacute;dico y s&eacute; c&oacute;mo se dilata un buen culo, ya lo tienes a medio camino!&#8230; anda, chico, d&eacute;jame&#8230;te va a encantar. S&eacute; que lo vas a gozar porque se te ve en la cara.<\/p>\n<p>Muy a pesar de su insistencia, me negu&eacute;, no s&eacute;, era la primera vez que escuchaba algo semejante. Hab&iacute;a visto fotos en revistas, pero a experimentarlo yo, no estaba preparado para ello. Ernesto no se enfad&oacute;, me hizo acostarme abriendo mis nalgas y empez&oacute; a darme lengua, la met&iacute;a y la sacaba. Pronto logr&oacute; que me olvidara de aquella propuesta, estuvo as&iacute; hasta que explot&eacute; llen&aacute;ndome el pecho de leche que Ernesto recogi&oacute; y me la dio en un beso.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Qu&eacute; rico te he dejado el culo! Lo tienes como una rosa abierta. -me dijo mientras me besaba, me acariciaba.- y eso que no me dejaste que te metiera el pu&ntilde;o&#8230;, pero te met&iacute; cuatro dedos&#8230; est&aacute;s a medio andar.<\/p>\n<p>Yo tem&iacute;a por aquello que me hab&iacute;a dicho, &eacute;l me calm&oacute; que al rato ya volver&iacute;a todo a su estado normal, que solo hab&iacute;a sido una dilataci&oacute;n y que no me preocupara porque siendo m&eacute;dico, &eacute;l sab&iacute;a lo que se pod&iacute;a hacer. Que mejor era empezar por la dilataci&oacute;n y despu&eacute;s singar, que no me preocupara que en otra ocasi&oacute;n la pasar&iacute;a mejor. Al parecer estaba seguro que habr&iacute;a m&aacute;s veces, me dijo que conoc&iacute;a a Chucho y que le gustaba mucho practicar lo de la mano. Eso me choc&oacute; algo porque resultaba que no conoc&iacute;a del todo a Gustavo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Supe de Chucho un buen d&iacute;a que L&aacute;zaro vino a verme, salimos y en un parque estaba all&iacute; esperando, de verdad que aquel gesto me gust&oacute;, fue todo un detalle. L&aacute;zaro se despidi&oacute; y se fue dej&aacute;ndonos a los dos. 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